TE AMO ¿Y QUE?

CAPITULO OCHO

Al otro día de su cumpleaños Candy amaneció con una jaqueca propia por el alcohol que había tomado, su cabeza daba vueltas y quería quedarse acostada.

Sin embargo, al despertar recordó lo que había hecho y rápidamente olvido el malestar para abrir su computadora y revisar que haya sido una pesadilla o algo que se inventó.

Lamentablemente estaba hecho, allí en su cuenta estaba la prueba del mensaje y marcado como enviado, más no recibido aún por el receptor, deseó con todas sus fuerzas que Terry no leyera ese mensaje, esperaba que no usara redes sociales y que solo tuviera la página por moda o algo así.

Por Dios, si llegaba a leer eso estaba completamente delatada, no había nada que hacer, en aquel mensaje le decía prácticamente todo, aunque era bastante conciso expresaba en pocas palabras, todo lo que sentía por él.

Se recostó en su cama inhalo y exhalo un par de veces mirando el techo de la alcoba, siempre le relajaba eso ya que tenía pintadas unas estrellas y lunas que se mantenían allí desde que era pequeña, sabía que era hora de borrarlas pero la idea de tener tu propia noche estrellada dentro de tu habitación no la dejaba.

Candy, ¿tienes ropa para lavar?-escuchó que le habló su madre, mientras entraba a su pieza- Buenos días hija, ¿Cómo la pasaste anoche?, volviste más temprano de lo que habían acordado, nosotros pusimos la alarma a las una para despertar y esperarte, pero nos dimos cuenta que llegaste a eso de la medianoche-

Sí, es que la verdad estábamos algo cansados y lo pasamos increíble mamá, ningún problema- trato de disimular lo mejor que pudo su sonrisa.

Qué bueno, y bien supongo que me pasaras la ropa que usaste ayer, anda pásamela para echarla a la lavadora-

Ok- Candy empezó a recopilar la ropa del día anterior, pero noto que faltaba su chaqueta-

¿Qué sucede?- pregunto Elizabeth

Me parece que perdí mi chaqueta negra-

Pero cómo, con lo hermosa que era-

Sí, es que hubo un momento en que me la saqué y debe haberse resbalado por encima de mi cartera- Candy hace un gesto de pena y da por perdido el objeto.

Bueno, aprende a ser más cuidadosa con tus cosas para la próxima y es una lástima era hermosa, pero tú te ves preciosa con cualquier cosa- Su madre tomo la ropa y se la llevó al lavado depositando antes de salir un beso en la frente de su hija.

Candy, se quedó pensando que lo más probable es que se le haya caído mientras forcejeaba con el tipo aquel de anoche, ahí ella se la había amarrado entre medio de la cartera y se tiene que haber soltado. Lanzo un bufido de resignación y se levantó.

El día domingo siguió su curso y no pasó nada extraordinario, no quiso saber más del mensaje enviado, aunque una que otra vez miraba a ver si lo había revisado pero nada. En la noche ya estaba convencida de que su lapsus a pesar de que iba a quedar en la web, no sería leído en el futuro próximo y no tendría que lidiar con regaños por el momento.

El día lunes tenía mucho que hacer, primero ir a la escuela, estando allá se encontró con sus amigas quienes la interrogaron sobre lo que había sucedido el día sábado y el extraño encuentro con el objeto del afecto de Candy.

¿Así que te llevo a tu casa y te dijo que eras la mujer más increíble del mundo?- repitió Paty

¿Y te advirtió que no debías estar a solas con él?- continuo Annie

Si, prácticamente fue eso-

¿Y qué le dijiste tú?- Preguntaron

Nada-

¡¿Nada?!-

No me salieron las palabras, no supe que decir y después dijo que había sido un error y yo me baje del auto y me fui-

Pero Candy era tu momento de liberación, se lo hubieses dicho y ya- dijo Annie.

¿Y luego que, dime?, no puede pasar nada más, es tan complicado-

Entonces te quedaste callada- añadió Paty

No del todo- las amigas se miraron sin comprender- al llegar a mi habitación me sentí como una estúpida por no poder decir nada y le mande un mensaje por FB.

¿Qué hiciste qué?, no puedo creerlo eso se llama valentía, dejaste en el ciber espacio tu confesión de por vida- exclamó sorprendida Annie.

Lo sé y ahora espero que no lo lea y que no ocupe nunca esa página- reclamo acongojada Candy.

Bueno, de eso créeme que lo sabrás apenas pase, ¿y que decía exactamente el mensaje?- cuestionó Paty.

Si quieren me acompañan a dar mi examen de conducir en la tarde y luego pasan por mi casa, ahí se los muestro, mi madre andará de compras así que no habrá peligro por ese lado-

Y eso acordaron, las clases pasaron particularmente lentas para Candy, al terminar se dirigieron a la escuela de conductores, donde aprobó sin mayor problemas el examen y fueron a su casa, ella estrenando licencia conduciendo el auto de Paty.

Al llegar, se fueron directamente a la habitación de Candy, encendieron la computadora y ahí estaba el dichoso mensaje, aun aparecía como no visto por el receptor, así que por lo menos en ese momento Candy volvió a respirar.

Bueno ahí está, ¿muy terrible?- el mensaje decía lo siguiente.

Estimado Terry:

Sé que debí haberle dicho antes, hace unos segundos lo que pasa por mi mente y… por mi corazón, pero me fue imposible. Para mí, usted también es el hombre más increíble que pisa la tierra, me gusta su pelo, me encantan sus ojos... no quiero temer de decir que…. Lo quiero. Sé que es algo imposible y que nunca sucederá pero necesitaba sacarlo del pecho. Comprenderé si no desea verme más, pero sino lo hacía ahora iba a seguir lastimándome y no me hace bien.

Afectuosamente, Candy.

Las chicas quedaron en silencio y solo respondieron que era muy lindo, en pocas palabras le había dicho lo que sentía por él y que estaba consciente de que no pasaría nada más, le dijeron que no tuviera cuidado que si lo leía lo más probable era que lo iba a ver como una tontera de borracha, siguiendo un poco de lo que él mismo le había dicho, mejor olvidarse del tema.

Pero Candy estaba intranquila, sabía que si alguien además de él leía eso iba a estar en serios problemas y solo esperaba que pasara de largo en su lista de mensajes de alguna manera.

Sus amigas la acompañaron hasta que llegó su mama y luego se fueron a sus casas, Candy trato de estudiar un poco para sacar de su mente cualquier pensamiento en relación a Terry Grandchester, además ya habían pasado dos días y no había acontecido nada, tenía que seguir con su vida o se iba a terminar enfermando.

Al día siguiente, llego al colegio a pie como de costumbre.

¿y tú auto Candy?- pregunto Paty.

No me acostumbro aun, además mi casa queda a pocas cuadras de aquí, encuentro exagerado ir y venir en auto-

Pero está pronosticada lluvia para esta tarde-

Casi nunca le aciertan en el pronóstico- rio Candy.

Sin embargo, ese día claramente fue la excepción a la hora de salir del colegio el cielo estaba amenazante, en cualquier momento empezaría a llover.

Candy se despidió de sus amigas rápidamente, pasando por alto el ofrecimiento de Paty para llevarla a casa, iba caminando cuando en una esquina lo vio.

Terry la miraba apoyado en su auto y tenía una expresión indescifrable en su rostro, Candy se acercó lentamente y lo saludo.

Hola Terry, ¿Qué hace acá?-

Hola, tengo algo que es tuyo, pensé en venir a dejártelo- Candy lo miró confundida, cuando él le abrió la puerta del auto- ven, sube, te lo pasare camino a tu casa.

Candy subió al auto y espero que él también estuviera adentro.

Bien ¿y que se supone que tiene?-

Terry, se estiro hacia el asiento de atrás y le paso la chaqueta que uso el día sábado.

Se te cayo el otro día acá dentro del auto, no me di cuenta hasta el día siguiente-

¿Porque no vino entonces a dejarla?-

Si Liz o James vieran que llegue yo con tu chaqueta, hubieran descubierto que tus amigos no fueron a dejarte a casa como habían prometido-

Si, tiene razón-

Además se hubiesen dado por enterados de que su hija se emborrachó y andaba bailando con tipos extraños-

¿Ya va a empezar con los regaños?, para que usted sepa yo me las apañaba bien con ese problema-

Claro por eso tuve que llegar yo a rescatarte ¿no?-

A usted nadie le pidió ayuda no se las dé de superhéroe- Un trueno sonó fuerte y la lluvia empezó a caer en ese mismo instante.

Me la doy de superhéroe con niñitas que no saben el peligro que corren-

¿Sabe qué? Me voy caminando, gracias por la chaqueta, adiós-

Candy descendió del auto lo más rápido que pudo, la lluvia caía fuerte y mojó rápidamente el cuerpo de la joven, pero ella solo quería largarse de allí, asi que eso no le importo.

¿Es verdad lo que me escribiste en ese mensaje?- pregunto Terry, cuando vio que Candy se alejaba.

Candy dejó de respirar por un segundo, lo había leído, estaba perdida. Se dio la media vuelta y él venía caminando hacia ella.

No sé de qué me habla- trato en vano de negar lo innegable.

No es necesario que me mientas, solo dime si es verdad-

Candy respiro hondo y lo miro a los ojos, aquellos ojos azules profundos que la miraban con anhelo y duda, se perdió en su candidez y en la forma en que él trataba de buscar en los suyos alguna respuesta, la lluvia no cesaba y el brillo en los de ojos de Terry tampoco, decidió que era el momento de decirlo de frente.

Sí, es verdad- contestó incapaz de mirarlo a los ojos.

Terry la miró y sintió que su corazón iba a explotar de alegría, se acercó a ella y dulcemente tomo su barbilla para que lo mirara, su expresión cambió a la de un hombre que había atravesado un largo desierto y ahora había vuelto a su hogar, donde el pertenecía después de tanto tiempo. Lentamente se fue acercando y deposito un beso suave en la punta de su nariz, Candy no tenía fuerzas en ese momento, solo se entregó a las caricias de Terry. Él prosiguió con un delicado beso en la mejilla y luego de eso volvió a mirarla a los ojos buscando su aprobación para lo que iba a hacer, Candy lo miro y asintió con una sonrisa, cerrando los ojos.

Suavemente rozó sus labios temblorosos por la excitación nueva de quien toca lo más preciado íntimamente por primera vez, luego para profundizar el beso la ayudó abriendo un poco más su boca, Candy inexperta se dejó arrastrar por sus sentimientos y respondió al beso de la forma en que le dictaba el corazón, él la trato en todo momento como una frágil escultura de cristal que se podría romper en cualquier instante. Tomo su rostro con ambas manos y prolongó la delicia con movimientos delicados pero a la vez apasionados, bebió de su boca como si fuera la última gota de agua en la tierra y por lo tanto la más anhelada. Candy dio un respingo cuando sintió la lengua de Terry abrirse paso para masajearse lentamente con la suya en un vaivén nuevo y a la vez reconfortante.

Que importaba la lluvia en esos momentos, era el escenario perfecto para aquel primer beso, luego de unos minutos, jadeando ambos por la nueva sensación, se separaron, unieron sus frentes un largo rato sintiendo las gotas del clima y la de sus sentimientos recorrer cada espacio de sus cuerpos.

Sin más palabras Terry extendió su mano y Candy la aceptó gustosa, la dirigió a su carro, él arrancó y el auto se perdió en medio de la calle.

Mis estimadas lectoras, solo tengo palabras de agradecimientos para cada una de ustedes, el capitulo anterior fue mas corto porque queria aclarar los sentimientos del hermoso, ahora que ya sabemos todo podemos darles a estos tortolos lo que tanto quieren ehehehehe y es por eso que les subo este capi de regalo ya que se lo merecen jojojoj.

Saludos y muchos cariños a:

amo a terry, skarllet northman, Iris Adriana, Maria1972, Analiz, Guest, Guest, dulce Lu, Azukrita, Soadora, Jan, , LizCarter, Mirna y Becky70

Por su entusiasmo , criticas, comentarios y apoyo a mi historia. También a las que ayer escribieron en el desafío y se animaron por primera vez, a las que me escriben como esta historia se parece a la suya, tambien es un placer que me sigan, a las lectoras anonimas en fin todas.

Muchos Terry abrazos y besos!

Nos leemos a la proxima, Valerae!