Buenas, mis queridos lectores. Os doy la bienvenida al último capítulo de éste fic que a resultado ser un éxito rotundo o.O GRACIAS POR TANTAS REVIEWS :D ¡Ya van 52! Récord en mi cuenta de Fanfiction. Muchas gracias de nuevo.

LEER ESTO: Quiero avisar antes de nada, que he decidido NO hacer Lemmon. Lo siento, pero no lo veo, prefiero hacer una buena historia de amor que estropearlo todo con una perversión sexual y quedarme tan ancho (cuidado, aún así no quiere decir que no hayan escenas subiditas de tono, pero no habrá escenas explícitas). Si esto supone algún problema para ti, y ahora te estás arrancando los pelos, pues tú querías que Natsu y su hermanita hicieran cosas pervertidas (en otras palabras, fornicaran como conejos), lamento decirte que no va a ser así. De verdad, si esto supone algún problema para ti, te invito educadamente a cerrar la pestaña de tu navegador y buscar en Google: "Natsu x Lucy Fanfic Lemmon". Gracias por tu amabilidad, y espero que me comprendas.

Hace mucho que no sentían esto, tanto Natsu como Lucy se sentían sucios y culpables. Al fin y al cabo, estaban enamorados de su respectivo hermano. Aún así, ellos han seguido viéndose, besándose y han empezado a cruzar esa línea, llegando a "tocarse" mutuamente. Sin duda alguna, esos fueron los días más felices de sus vidas, pues hicieron vida de pareja (ir al cine, ir a comer a un restaurante, etc.) como si realmente no fueran hermanos, y no hubiera ninguna barrera social que les impidiera estar juntos. Pero, finalmente la aplastante verdad y el cruel destino izo que se separaran para siempre. Izo que se despidieran, y que nunca más volvieran a ser lo mismo. Sus padres empezaban a sospechar sobre sus actos, de su repentina reconciliación (pues ya no se insultaban). Eso izo que los dos hermanos se dijeran adiós como pareja, y se propusieran ambos vivir todas sus vidas guardando ese amor furtivo pero real en lo más profundo de sus corazones.

7 años después…

Ambos hermanos se habían independizado hacía ya seis años (ambos se fueron de casa a los 18, por lo que actualmente tenían 24 años ambos, pues eran gemelos). Todo fue muy duro para ambos, pero al final las cosas se tranquilizaron con sus padres, y sus sospechas se disolvieron. Sin embargo, no todo fue un camino de rosas, Natsu tuvo que rechazar a su hermana varias veces, pues ella seguía amándolo (en verdad él estaba igual de enamorado que ella, pero debía rechazarla por el bien de los dos). Lucy volvió a enfadarse con él después de sus múltiples rechazos, y otra vez volvieron a las andadas de cómo eran antes. Sin relación fraternal, solo insultos, golpes y desprecio mutuo. Aunque, en cierto modo, eso no tuvo que dejar de ser así nunca, pues la relación entre ambos era simplemente imposible, aunque ninguno de los dos se lo quería acabar de creer, tendrían que tragarse el amor, y vivir sus vidas junto a otras personas, aunque fuera en contra de su voluntad.

-Aprenderemos a odiarnos- Fue lo que Natsu le dijo a su hermana en uno de sus rechazos, con la mirada ensombrecida y incontables lágrimas recorriendo sus mejillas. Aunque sus palabras no se correspondían con sus sentimientos, tuvo que hacerlo. Tuvo que hacerse odiar por Lucy. Tuvo que convertirse en un insensible a sus ojos para que dejara de sentir cosas por él. Aunque él la amaba tuvo que hacerlo, no lo quedaba opción.

Y entonces, en la casa de Natsu (24 años)…

El chico pelirrosa vivía en un piso no muy grande, en medio de una gran ciudad. Sinceramente, llevaba una vida bastante estresante, pero le gustaba, pues había conseguido dedicarse profesionalmente al Karate, lo que más amaba en éste mundo. Pero, aún con todo esto, a pesar de tener dinero, ser famoso, y haber podido tener sexo con auténticas diosas; había algo que le faltaba en su vida. Una mujer con la que poder compartir sus días. Cada vez que pensaba en eso, se acordaba de Lucy. Aún guardaba una foto familiar, en la que se veía a ellos dos (junto a sus padres), con apenas 10 años, mirando cada uno a un lado contrario, con expresión enfadada. Desde siempre se habían llevado mal, y eso, por alguna razón, le arrancó una sonrisa a Natsu.

-Hace años que no sé nada de Lucy… ¿Cómo le irá la vida?- Se preguntó el pelirrosa. –Y si se ha casado con un maldito cabrón que le pega y la maltrata…no me lo perdonaría nunca…- Añadió mentalmente, apretando los puños y ensombreciendo la mirada.

Bueno ahora debía centrarse. Al ser el preferido a conseguir el premio al mejor Karateka del mundo, un famoso estudio de Anime le había llamado para hacer un Anime basado en su carrera, y con un personaje que lo represente a él como protagonista. Según el director del estudio, debido a la fama mundial que había adquirido Natsu, iba a ser un éxito comercial, e iba a superar a los Animes más famosos del entonces, entre los cuales One Piece (alrededor de mil capítulos/anunciado su final), Fairy Tail (alrededor de 500/anunciado su final) y podría incluso superar a leyendas como Naruto (que había acabado siete años atrás/ en el 2014, pues ahora era 2021). Debía despejarse, pues una de las guionista iba a venir a entrevistarle, y eso le ponía muy nervioso (aunque el Karate le había hecho mundialmente famoso, y no le daba vergüenza, ser famoso mediante otros medios le avergonzaba). El nombre provisional del Anime era Karate Tetsu (El Karateka de hierro, en castellano). Alguien picó a la puerta, haciendo que Natsu se irguiera. Era la guionista. Acto seguido, se acercó a la puerta y abrió la puerta, girando el pomo.

-Hola, señorita guion- Los ojos de Natsu se abrieron como platos, y ambos se quedaron mirando por un tortuoso tiempo. El pelo de ambos ondeó, debido a una ventana abierta de la escalera. Las dos figuras no osaban moverse un solo nanómetro.

-Hola, Natsu…- Dijo la chica, apartando su rostro sonrojado, para que se notara menos su rubor. Natsu, a pesar de la impresión, no pudo evitar dibujar una amplia sonrisa en su boca, y liberar algunas lágrimas de felicidad.

-Lucy…- Soltaron sus labios. Era ella, era su hermana. Por un momento tubo la corazonada de que estaba soñando, pero entonces la estrechó entre sus brazos, y se dio cuenta de que eso era mucho mejor que un sueño. Que eso era real.

-¿Q-Q-Que haces?- Tartamudeó Lucy, apartando a Natsu, quien empezó a secarse las lágrimas.

-Nada. Es solo que hacía mucho que no te veía, y te empezaba a echar de menos…- Lo que dijo izo sonreír a Lucy, quien sostenía una carpeta (seguramente, informes y bocetos de guiones del Anime que su estudio iba a hacer) entre sus manos.

-…mierda con patas-

-Bueno…en cuanto mi estudio se interesó en ti…la verdad es que me planteé no venir a verte…- Dijo ella, una vez en el sofá. Natsu suspiró ante la muestra de ¿odio? Hacia él. Aún así, estaba acostumbrado a ser insultado por su hermana.

-Vale, vale; solo hagamos esto rápido…- Lucy asintió, y entonces hicieron la entrevista. Todo muy normal, hasta que acabaron.

-¿Entonces trabajas de guionista?- Ella asintió.

-Sí. Me contrató Toei Animation y trabajo haciendo algunos guiones de One Piece y Dragon Ball K. Conozco a Toriyama y Oda. Como saben que soy buena, me han contratado para hacer el guión de Karate Tetsu, que según el estudio va a ser un éxito comercial. Me estoy planteando hacerme Managaka cuando acabe éste proyecto. Así podré explotar también mi capacidad de dibujo- Aclaró la chica rubia, dejando sorprendido a Natsu. Eran proyectos empresariales muy importantes, y solo a los 24 años…

-Me alegro de que todo te vaya bien- Sonrió Natsu, haciendo que Lucy asintiera.

-Bueno me falta algo para ser completamente feliz…- Dijo ella, con la mirada ensombrecida, y con la cara tintada de rojo, con esos ojos que Natsu tanto amaba.

-Lucy, ya hablamos de esto cuando éramos pequeños, ya sabes, es imposible que funcione…- La rubia asintió con la mirada ensombrecida, recogió todo lo que quería rápidamente y se fue hacia la puerta. En ese momento, Natsu lo vio todo en cámara lenta. Lucy había venido allí no solo por el proyecto de Anime, ella quería que él cediera, la besara y todo quedara como en un cuento de hadas, pero eso no puede ser. Los cuentos de hadas no existen.

-Natsu…

Onii-chan…

pero yo te amo…

Esto no es justo, cada vez estás más lejos de mí…

¿Porqué no me dejas besarte de una vez?-

Un montón de recuerdos con la voz de Lucy se le vinieron a la cabeza. Y en un arrebato de valentía, o tal vez de idiotez, agarró a Lucy por el hombro, la giró, la aprisionó contra la pared y empezó a besarla apasionadamente. De nuevo había caído en su hechizo.

-Lucy…huyamos…me da igual todo ya…me da igual dejarlo todo, solo huyamos juntos…- Lucy lo apartó.

-Natsu, ahora eres famoso. No hay a dónde huir. Acabarán descubriendo que haces estas cosas conmigo, y entonces se acabó todo- Natsu sonrió, y cogió su móvil.

-Lucy, ya he aguantado demasiado, eres lo más importante para mí, y te lo voy a demostrar…Por una vez en mi vida seré egoísta…-Aclaró, llamando a un número. – ¿La federación mundial de Karate? Soy Natsu Dragneel, ID de competición 5910859YKX, Compruebe que soy yo de verdad si quiere. Me retiro de la competición- Tras eso, Natsu colgó, y se dio la vuelta, para encontrarse cara a cara con una sorprendida Lucy.

-¿En serio has renunciado a todo por mí?- Dijo ella, liberando algunas lágrimas. Natsu la abrazó.

-Nada nunca más volverá a separarnos. Te lo prometo- Lucy asintió.

-Pero quiero que mamá y papá se enteren de lo nuestro…Ya que vamos a desaparecer, al menos que sepan porque lo hacemos- Natsu cogió un papel y empezó a escribir una carta para sus padres, con la ayuda y supervisión de Lucy.

"Queridos papá y mamá:

El destino es caprichoso, pero sobre todo es cruel. ¿Por qué no da la opción de hacer algo, para después de tentarnos, quitárnoslo de nuestras manos, como a un bebé se le quita un caramelo? Sé que lo que vais a leer va a ser duro e inaceptable, y que os va a hacer sufrir. Sé que ahora que soy famoso, si entregáis esto a las autoridades, acabarán trayéndonos de vuelta. Sé que es un riesgo innecesario el escribir esto, pero debo hacerlo. De todos modos, confío en que entenderéis como me siento. No, como nos sentimos. ¿Ya os imagináis por dónde van los tiros, verdad? Gracias por haber criado a Lucy y a mí también, gracias por habernos hecho tan felices, gracias por regañarnos en los momentos que debíais hacerlo. Iré al grano. Vuestras sospechas eran totalmente acertados; papá, mamá, amo a Lucy. Y ella me ama a mí. Pensaréis que esto es un juego de niños, que no es amor de verdad, que simplemente la he visto salir de la ducha y me ha dado un calentón. Dejadme deciros que no es así. Aunque os parezca enfermo, llevo enamorado de ella TANTO tiempo. Estoy harto de fingir, y ella se siente igual. Estamos hartos de escondernos, como si nuestro amor fuera la bomba nuclear de Hiroshima o el monstruo de las nieves. Os doy de nuevo las gracias por todo. Recordad que ésta es una carta informativa, pues a nuestro parecer la decisión es nuestra, y ya somos lo suficiente adultos como para tomarla correctamente, o equivocarnos, no, mejor dicho, tener el derecho a equivocarnos. Que sepáis que sois las personas que más amamos en éste mundo, y que os queremos con todo nuestro corazón. Aún así, debemos deciros adiós. Confío plenamente en vosotros. Confío en que no entregaréis esta carta a las autoridades, pues mi felicidad no es posible sin tener a Lucy a mi lado, y ella se siente igual (siento ser tan repetitivo). Y al fin y al cabo, vosotros queréis nuestra felicidad.

Recordad que os queremos, y no olvidamos lo que habéis hecho por nosotros. Si os preguntáis a dónde iremos, la verdad es que solo tengo una única respuesta: a dónde nos lleve el viento.

Atentamente, vuestros hijos, Natsu y Lucy.

Una última vez: Os queremos, recordadlo. "

FIN.

Y AQUÍ ACABA MI FIC. Gracias por las Reviews (+50) y nos vemos en otro fic.