El camino hacia un final feliz

Capitulo Nueve

Un trágico regreso a casa.

-Hablan italiano

-Pensamientos

El resto del día fue tranquilo para el pobre Tsuna que se la pasó durmiendo el resto del día pues, se sentía aun muy adolorido. El día siguiente, a primera hora como había ordenado Reborn, el jet los esperaba.

-Tiempo de volver a casa –dijo Tsuna mientras se levantaba de la cama, soltó un suspiro cuando sintió un dolor algo agudo en su costado, pero lo ignoro y soltó una gran bocanada de aire para aliviarse. Como pudo tomo su maleta casi arrastrándola pues no podía ni siquiera cargarla como se debía.

-Sigo creyendo que no debes viajar, Tsuna, estas tan mal que ni siquiera puedes levantar tu maleta –Tsuna giro su cabeza hacia su lado izquierdo cuando escucho la voz de Reborn.

-Estoy bien, Reborn –le sonrió mientras dejaba la maleta en el suelo y se giraba para caminar hacia Reborn y darle un casto beso en los labios el cual, el hitman se encargo de volver un poco mas apasionado.

-Aunque me digas que estas bien, me preocupo, idiota –un suspiro salió de los labios de Reborn al ver las banditas pegadas en el rostro de Tsuna, luego paso una mano suavemente por las mismas, mirando con preocupación a Tsuna pues desde el día anterior había estado sintiendo aquel mal presentimiento que le decía que no debía dejar ir a Tsuna, por lo menos no ese día.

-Lo se –le respondió, dejándose llevar por las suaves caricias que Reborn le dedicaba. Se sentía relajado y feliz tanto que podría ser capaz de dormirse ahí mismo de pie, frente a Reborn

- Mejor nos vamos antes de que te duermas aquí, Dame-Tsuna –le dijo divertido.

Tsuna le mando una mirada resentida por el apodo pero lo ignoro y se giro para tomar su maleta y seguir con su camino, pero cuando la iba a tomar, Reborn se le adelanto, alegando que "los niños buenos siempre hacen caso a lo que dicen los mayores" . Tras decir aquello con la burla marcada en la voz, Tsuna se molesto y dio un salto algo alto para luego darle un coscorrón en el aire a Reborn y luego caer en el piso de rodillas, sosteniéndose el abdomen por el fuerte dolor que le llego.

-I-itai –susurro y luego se puso de pie como si nada, no permitiría que Reborn pisoteara su orgullo, no señor, no lo dejaría.

*En el aeropuerto personal Vongola*

-Bienvenido, Juudaime-sama –hablaba Giannini con estrellitas en los ojos, tras ver a Tsuna con aquella apariencia tan fuerte y confiable.

-Buen día, Giannini –le respondió- ¿Esta todo preparado para el viaje?

-Claro que si, Juudaime-sama

-En ese caso, no perdamos más tiempo, quiero llegar a casa lo más pronto posible

-Perfecto, Juudaime-sama sus guardianes ya le esperan a bordo

-Gracias, Giannini –le sonrió pese a que sentía cierta inquietud. Era cierto que Giannini se había vuelto un mecánico excepcional pero seguía siendo algo torpe en algunas cosas y eso le daba algo de miedo pero bueno, ignorando aquello, se subió al avión junto a Reborn, quien lo llevaba en la mira ante cualquier señal de dolor por parte de Tsuna.

Reborn debía admitir que no le gustaba ser tan… blando con Tsuna, pero por más que intentaba ser el mismo bastardo espartano que antes, no podía o por lo menos, no podía con Tsuna. Antes, ver a Tsuna sufrir era lo más divertido de la vida, ver como se retorcía de dolor no le causaba más que diversión e incluso placer (por muy enfermo que eso sonara) pero luego de que volvió al lado de Tsuna nuevamente luego de estar separados un tiempo, el instinto de protegerlo se multiplico por mil, sin mencionar, que ver a Tsuna cruzando algún dolor era algo insoportable para él. Un suspiro salió de la boca de Reborn nuevamente, había cambiado tanto por el solo hecho de sentir amor… valla estupidez ¿no?

Estamos a punto de levantar el vuelo, se les pide a los pasajeros que abrochen su cinturón y se relajen. Espero que disfruten del vuelo, el tiempo estimado de vuelo es de diecisiete horas.

El vuelo iba maravilloso pese al gran tiempo de vuelo, ver el paisaje por la ventana era algo sorprendente pues se tenia que pasar por grandes, grandísimas ciudades que siempre brillaban. Tsuna miraba todo, encantado, no importaba cuantas veces él haya echo ese mismo camino, siempre se sentía feliz de poder tener aquella vista tan hermosa, pero ese camino tan bello se veía opacado por el recuerdo de su bella madre que estaba seguro lo recibiría con un beso y un abrazo, sin mencionar que un festín de reyes lo estaría esperando pacientemente en la mesa de la cocina, solamente para él y quizás Reborn, claro si el Hitman se portaba bien. Una sonrisa cálida se formo en su rostro al imaginarse a su madre y cuanto la iba a extrañar una vez se fuera porque si, Tsuna debía regresar a Italia tras un mes en Japón, tiempo en el que haría un examen de equivalencia para que le dejasen graduar antes de tiempo pues con sus deberes como el nuevo líder de la familia, no se podía dar el lujo de seguir siendo un estudiante de instituto ¿Qué dirían las otras familias? Así que por el bien de Vongola, crecería rápidamente, una vez más.

Una fuerte turbulencia saco a Tsuna de sus pensamientos pues aquel movimiento hizo que sus pobres pedazos de costillas se movieran, causándole tremendo dolor, que si no grito fue porque no quería preocupar a nadie.

-Mierda –dijo quedito y soltó un suspiro para retomar su rostro sereno, pero no pudo pues nuevamente una turbulencia zarandeo el avión -¿Qué diablos esta pasando? –pregunto Tsuna, olvidándose de su agudo dolor de inmediato, para ponerse de pie y tratar de ver mejor por la diminuta ventana.

-¿Qué sucede, Tsuna? –pregunto Reborn al verlo actuar de esa manera defensiva.

-Algo malo sucede con el… -fue cortado de golpe cuando justo por el medio del avión apareció Basil, dejando un agujero por donde había entrado, haciendo que de inmediato, todos se comenzaran a sentir mareados por la presión atmosférica y la falta de oxigeno.

-No me pienso dejar –jadeo- ¡QUE ESE MALNACIDO ME QUITE LO QUE ES MIO! –Grito Basil que saco un pequeño control con un botón rojo encima. Tras accionar el botón un sinfín de pequeñas pero destructivas bombas comenzaron a estallar por todo el avión para luego seguido, estallar la madre de las bombas haciendo estallar al avión entero. Tsuna activo sus llamas, aun aturdido por el golpe directo que recibió de uno de los explosivos.

Miro rápidamente en todas direcciones intentando capturar con la vista a sus guardianes. Primero cacho a Gokudera, rápidamente Yamamoto se pesco de la pierna de Gokudera al estar a una distancia cercana.

-¡Juudaime! ¡El cabeza de césped! –anuncio Gokudera al ver como Ryohei intentaba volar como pájaro, en vano.

-Tranquilo, Onii-san, ya te tengo- le había dicho amablemente.

-¡SAWADA! ¡DEJA DE HABLAR Y PEZCA A REBORN! ¡AL EXTREMOOOO!

Ryohei ni siquiera había terminado la oración cuando Tsuna ya tenia entre sus brazos a Reborn y pegado a él, estaba Hibari con una cara de "los matare a todos, menos al herbívoro"

-¿E-estamos todos? –preguntaba Tsuna, quien quería disimular el dolor que sentía con una sonrisa un poco chueca.

-Si, estamos bien Tsuna je…–respondió Yamamoto, quien levanto la cabeza para poder ver el rostro de Tsuna y sonreírle tranquilizadoramente como siempre, pero cuando subió el rostro, un pequeño chorrito de sangre callo en su mejía.

Tsuna vio aquello y le dijo con mímica labial "No digas nada" a lo que Yamamoto solo asintio. Tsuna les pidió a todos que se agarraran de diferentes partes de su cuerpo, pues ocupaba las manos para poder volar y llevarlos a un lugar seguro, sin esperar a que Tsuna repitiera la orden, todos se agarraron de sus piernas, cintura, pecho y hombros.

Lentamente Tsuna comenzó a bajar a tierra o eso pensaba él pues cuando estaban a doscientos metros del suelo, una patada en el rostro de Tsuna lo mando volando directamente hacia una montaña, estrellándose en ella de manera espantosa. El golpe fue tal que todos se soltaron del cuerpo de Tsuna, cayendo todos en lugares diferentes en aquel espeso bosque que iban pasando cuando el avión estallo.

Tsuna… fue lo único que pensó Reborn mientras caía en la espesura del bosque.

*Con Tsuna*

Tsuna yacía incrustado en la roca solida intentando calmar el temblor de dolor que su cuerpo no perdía con nada, cuando de pronto un fuerte puñetazo fue dejado en su abdomen.

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH HH!-el grito fue acompañado por un gran, gran coagulo de sangre que dio de lleno en el rostro lloroso de Basil.

-No me importa si he de matarte… pero no dejare que me dejes, Tsuna. Tú y yo estamos destinados a estar juntos ¡ADMITELO! – grito histérico, perdido completamente de sus sentidos.

-¿C-como es posible –tocio y jadeo un poco de sangre nuevamente- que puedas… estar aquí? –pregunto semi inconsciente Tsuna, recordando que hacia solo dos días Basil no se podía ni mover.

-Shamal es un excelente doctor ¿no crees? –dijo con una sonrisa algo macabra.

-jum… Si, es una lastima que él no atienda chicos ¿verdad? –Una sonrisa salió de los labios de Tsuna junto con un caminito de sangre que se escurría de la comisura de su boca. –Se bien quien eres Basil. Se que tu tuviste que ver con que Reborn se marchara, también se que es a casusa tuya que todos mis guardianes se marcharan en aquella misión, se que tu objetivo era volverlos locos pues te encargaste de mandarlos a misiones en donde en TODAS tuvieran que matar –tras cada palabra que salía de la boca de Tsuna, Basil de ponía mas pálido y un temblor comenzó a notarse en sus manos- Se que te encargaste de manipular a Nono con las misiones que me daba a mi, se que querías que me sintiera desconsolado al no tener amigos con los que platicar ni tener a Reborn para poder aliviarme por las muertes. Se que todo lo que has hecho ha sido por que querías estar a mi lado pero déjame decirte algo… El único aquí quien se movió a mi gusto, fuiste tu, Basil- la sonrisa cruel y fría que Tsuna le mando a Basil hizo que este temblara de pies a cabeza.

-¿C-como? –articuló, estupefacto por la verdad que le era rebelada.

-Así como lo oyes, un mes antes de que Reborn desapareciera por seis meses me di cuenta de que tanto Reborn como los chicos y yo estábamos siendo enviados a demasiadas misiones, así que harto de eso, decidí investigar.

*Flash Back*

-Oh Tsunayoshi-kun, cuanto tiempo muchacho –hablaba un jovial Nono al otro lado de la línea.

-Si… Escucha Nono, se que hace tiempo no platicamos pero tengo que preguntarte algo –aquella manera tan formal y seria de hablar le dio a entender a Nono que algo pasaba.

-Te escucho –le respondió con la misma seriedad.

-Últimamente has estado haciéndote demasiado con mis guardianes y conmigo ¿Por qué? –preguntó secamente, no preguntando por Reborn pues este ultimo era el mejor hombre de Nono no suyo, así que Nono disponía de él cuando y cuanto le viniese en gana.

-¿Tus guardianes? –la sorpresa en la voz de Nono le dio la pauta a Tsuna para pensar que ni el mismo sabia de que es lo que hablaba.

-Escucha –dijo Tsuna tomando un gran y gordo folder donde se detallaban todas las misiones de manera mensual –Solo en este mes, nos han llegado ciento cincuenta misiones de tu parte –dijo revisando el folder –Veinticinco misiones para cada uno de mis guardianes y las cincuenta que me has mandado a mi. Repito: Todo esto SOLO este mes ¿se puede saber porque?-pregunto algo molesto pues aunque le gustara ayudar a las personas, tampoco es que fuera un juguete del que todo el mundo abusa.

-Te diré, Tsunayoshi-kun que no tengo idea de nada de eso. De las misiones se encarga CEDEF. –dijo un confundido Nono.

-Pues por mucho que CEDEF mande las misiones, todas vienen en papel con tu llama de la ultima voluntad. –Ya comenzaba a atar cabos.

-Es papel especial. Mando una ristra de papel mensualmente a CEDEF con mi sello y llama de última voluntad en cada página. –dijo confundido Nono. Ante aquello Tsuna sonrió, ya sabia de que iba todo eso.

-Gracias Nono. –Sin más corto la llamada.

*Fin Flash Back*

-Cuando Nono me dijo aquello, le pedí a Lal que te observara y tras unos días mis sospechas se vieron confirmadas. Eras tú el que siempre mandabas las misiones. Lo que no entendía era ¿Por qué lo hacías? ¿Qué ganabas con todo aquello? La respuesta me llego el día de aquella fiesta luego de que Reborn se marchara.

-¿Cómo lo confirmaste? –pregunto Basil apretando los puños para calmar el temblor que tenia.

-Dices muchas cosas cuando estas ebrio Basil –dijo divertido, desencajando su cadera de la roca donde estaba incrustado.

-Yo… ¿te lo dije? –pregunto con miedo.

-Así es –suspiro de dolor una vez se vio libre de las rocas. –Pero pese a todo decidí darte una oportunidad, después de todo tu tenias mucho amor que dar y yo estaba urgido de amor en ese momento –la mirada de Tsuna se empaño, se sentía realmente mal, todo se distorsionaba ante sus ojos y poco a poco la negrura comenzaba a absórbelo todo.

-¿Intestaste tener algo conmigo pese a todo lo que hice? –pregunto mas incrédulo aun.

-Así es –dijo a duras penas- Pero ahora no te puedo perdonar, Basil –La voz fría y peligrosa con que Tsuna hablo alarmo a Basil, pero pese a darse cuenta, no pudo evitar el X-Burner que Tsuna le mando. El poder fue tal que la montaña que estaba tras él se hizo polvo y de Basil solamente se logro escuchar un grito agonizante y un "Lo siento mucho… Tsuna" para luego no dejar nada en aquel lugar donde antes había estado Basil.

Tsuna miro con tristeza aquel espacio aéreo en donde Basil había estado y una lagrima callo por la mejía de Tsuna. Pese a que no amaba a Basil, le tenía un gran aprecio y por ese mismo aprecio le había quitado la vida a Basil. ¿Qué hubiera sido de Basil si se enteraban que intento matar al Decimo jefe de la Familia Vongola y a sus guardianes? Lo hubieran torturado de tal manera que su alma no descansaría jamás, lo hubieran revivido cuando estuviera a punto de morir para volverlo a torturar y sacarle información de para quien trabajaba y porque hizo aquello. La muerte por sus manos era lo más fácil para Basil.

-Lo siento mucho Basil. –dijo al viento para luego quedar inconsciente e irse directamente contra el bosque. Tuvo la mala suerte de caer en zona rocosa por ende, las pocas costillas que todavía le quedaban enteras se fracturaron casi hasta hacerse polvo, su hombro derecho se disloco junto con su pierna izquierda que se fracturo. De su cabeza salía un rio de sangre que se mezclaba con la otra sangre que salía de su abdomen y espalda.

La sola visión de aquel joven entre un montón de rocas picudas, sangrando sin parar y con tiras de piel desprendidas de su cuerpo era horrorosa para cualquiera, pero lo fue aun mas para aquellos que conocían al chico en cuestión.

-T-Tsuna-/Juudaime/Sawada… -fueron las palabras de los amigos y pareja de Tsuna.

Reborn miraba sin poderse mover, sus ojos se dilataron cuales platos al ver aquella escena. Le decía a su cuerpo "muévete, has algo" pero no podía. El shock de ver a Tsuna, su Tsuna, de aquella manera lo dejaron helado. Tan helado que no se percato cuando la mano derecha de Tsuna empezó a llamar, nuevamente, a la gente de rescate de Vongola.

Los rescatistas llegaron en cuestión de cinco minutos cuando se les dijo: "¡Juudaime esta agonizando! ¡Dense prisa!". Todos fueron llevados de emergencia en helicópteros, de regreso a Italia pues era lo más cercano.

Tras llegar al hospital los médicos de más prestigio tomaron a Tsuna y se lo llevaron de emergencia al quirófano mientras los guardianes eran atendidos por fracturas y una que otra dislocación. En un momento determinado, las enfermeras tuvieron que sedar a Gokudera y a Ryohei que estaban histéricos pues nadie les daba una noticia de que había sido de su jefe.

Había un gran revuelo en todo el hospital y pese a eso, Reborn no ponía atención a nada, lo único en lo que el hitman podía pensar era en Tsuna.

Tsuna… no te atrevas a dejarme solo. Te juro que si te mueres me iré contigo solamente para darte la paliza del infinito y te seguiré pateando el trasero hasta el día en que te mueras y eso no pasara de nuevo. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la mano del doctor que lo movió del hombro, sacándole un quejido de dolor a Reborn pues tenia un horrible moretón en el lugar.

-¿Qué? –pregunto irritado y muy amenazantemente. El medico no pudo mas que retroceder un poco.

-Le aviso que el Decimo se encuentra estable –tras decir aquello un peso se quito de los hombros de Reborn –Pero estará bajo un coma controlado la siguiente semana.

-¿Coma controlado? ¿Por qué? –pregunto Reborn, poniéndose de pie, dejando al medico pequeño de altura.

-Tiene demasiados golpes y fracturas. Despertarlo ahora seria la cosa más cruel del mundo pues el dolor que sentirá no lo dejara en paz ni con todos los calmantes del mundo. Así que es un acto de misericordia por nuestro Jefe –dijo el medico. Pese a que Tsuna tenía poco tiempo de haber ascendido al puesto de Decimo Vongola, tenia mucho tiempo de que era conocido por los doctores de ese hospital pues en cada visita a Italia, Tsuna siempre iba a ayudar al hospital, siquiera una hora. Muchos pacientes se habían mejorado gracias a la manera tan amable de ser de Tsuna, sin mencionar que gracias a él un fondo caritativo había sido designado para ese hospital.

Por eso y muchas otras cosas mas, todos los empleados del lugar le tenían un gran respeto a Tsuna y siempre que el ocupaba del equipo medico, todos se empeñaban lo mas que podían para no defraudarlo.

-Entiendo –dijo Reborn, dejándose caer nuevamente en la silla –Entonces… ahora puedo descansar un poco ¿verdad? –tras terminar aquello Reborn callo completamente dormido o mas bien, inconsciente.

~Continuara~

Bueno espero que se hayan sorprendido con este giro en la trama :D y de cierta manera me da algo de pena que Basil se muriera o quizás… ¿No murió? Muajaja ahí veremos que dice el epilogo XD

Gracias por leerme chicos :D

PD: a los 37 review el nuevo capitulo que es el final, creo :D