―Por ahora, lo único que vamos a hacer es cambiarte esa ropa ―se ríe el francés. El pequeño se suelta de la ventanilla y se vuelve a Francia, sentándose en el asiento. Se acerca a la bolsa de plástico y cuando la toca con las manos, como la nota rara, la suelta.

Francia se ríe y saca unos calzoncillos de la bolsa.


09. Calzoncillos, cosquillas, llamadas y fotos.

―Primero empecemos con estos ―luego saca los pantaloncillos beige y la camisa―. Y esto.

Inglaterra lo mira no muy seguro.

―No es verde.

―Pero el suéter lo es ―explica pasándole el suéter. El británico sonríe al verlo, estirando las manos para que se lo dé. Francia sonríe también sacando una chamarrita verde también.

―Ponte los calzoncillos si'l vous plait, Angleterre ―le pide mirándole.

Inglaterra mira las prendas que hay alrededor sin tener ni idea de cual son los calzoncillos, toma la camisa y se la muestra.

―Nooo ―se ríe―. Estos... ―se los pasa. Inglaterra los toma y empieza a ponérselos... sin, evidentemente, sacarse los otros primero.

―Son muy pequeños ―comenta.

―Es que... ―le detiene―. Tienes que quitarte los otros antes, mon amour ―le explica.

Wh... What? a... aquí? ―se sonroja y mira el coche y luego la ventana y a Francia.

―Pues no es como que haya opciones, cher... mira ―se quita el saco que trae puesto él y se lo echa encima―. Yo te cubro con esto para que nadie te vea y tu te quitas los calzoncillos.

Inglaterra se encoge todo lo que puede y se estira la camiseta y el jersey que lleva que en cualquier caso le llegan por debajo de las rodillas y empieza todo el proceso.

―Pero no mires, porque tu siempre me miras... ¿porqué siempre miras?

―Porque... porque quiero asegurarme de que no se te haya caído nada ―le explica bromeando.

Frunce el ceño mientras busca los que se ha de poner.

―No se puede caer... ―cae en la cuenta de algo―. ¿Se puede caer? ―pregunta escandalizado.

Francia se ríe sin poder evitarlo y niega con la cabeza.

―Es una broma.

―¡Jum! ―frunce el ceño otra vez y acaba de ponérselos.

―Estás más cómodo ahora, eh?

El pequeño levanta las piernas para notarlo y asiente con la cabeza.

―¿Qué es esto que aprieta? ―pregunta poniendo un dedo en la goma y tirando de ella para mostrarle a Francia... y cuando se da cuenta de que se puede ver dentro la suelta de golpe, sonrojándose y la goma le da un golpe en el estomago más fuerte de lo que pensaba, así que hace un puchero.

―Oh, venga... no ha pasado nada ―Francia le sonríe y le saca la camiseta por la cabeza y cuando tiene su estómago desnudo enfrente no puede, pero realmente no puede evitar acercarse a él y― PFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF ―soplarle con los labios pegados a su estómago para que haga ese sonido clásico.

Levanta los brazos para que salga y se queda sentadito... y cuando hace eso, Inglaterra se asusta.

―Aaaaaah! sueltame sueltame! ugly frooooog!―protesta tratando de apartarle la cara con una fuerza patética y luego empieza a patalear y a reírse porque le hace cosquillas. Francia se ríe junto con él, evidentemente contagiado de la risa y le vuelve a soplar.

―Aaaaaaaah! ―sigue gritando y riéndose. Francia sigue riéndose con él un poco más hasta que se separa de nuevo y lo mira a la cara, con una sonrisa.

Inglaterra sigue riéndose con la respiración agitada y luego se pone los brazos alrededor del estomago.

―¡Eso ha sido una trampaaa! ―protesta.

―Es probable... ―Admite Francia riendo un poquitín más― Pero es que es tu culpa.

―¡Cómo va a ser mi cuulpaaa! ¡Yo no hice nada! ―responde incorporándose para quedar sentado.

Oui, tu tienes una panza tan mona, que era imposible no intentar comerla ―sonríe acercándole la camisita abierta e intentando que meta una mano en la manga. El pequeño se muestra reacio a soltarse el estomago, pero finalmente cede.

―¡Mi panza no es mona y no puedes comerla! ―le amenaza señalándole con un dedo de la otra mano.

Francia se ríe, intentando meterle la mano con la que le está señalando en la camisa.

―Vale, ¿puedo besarla? ―pregunta haciendo cara de inocente. El inglés se sonroja y le deja meter la mano.

―NO!

―Mmmm... ¿Porqué no? ―pregunta empezando a abrocharle los botones de la camisa.

―Porque... ―aparta la vista buscando una explicación―. ¡Porque no me gusta! ―miente al parecer― y porque no tienes permiso, ¡es mía y tu no puedes hacerle nada! ¡Ni tampoco valen las cosquillas! ―sigue.

―¿Entonces qué puedo hacerle a tu panza? ―pregunta terminando de cerrarle la camisa y empezando a quitarle la etiqueta al pantalón beige.

Nothing! ―responde.

―Jo... eso es muy aburrido. Tu si puedes soplar en mi panza y hacerme cosquillas si quieres ―propone con una media sonrisa mientras le levanta un pie para ponerle el pantalón.

Inglaterra se sonroja otra vez y baja la vista un momento de sus ojos a su abdomen, planteándoselo y abriendo mucho los ojos.

―¡Yo no soy aburrido! ―protesta, por que Inglaterra siempre cae en esa―. ¡Y no quiero hacer eso!

―Bien, que bueno porque en realidad me daría muchísima risa y podrías vencerme ―sentencia subiendole el pantalón que ya ha logrado meterle en el otro pie.

El pequeño levanta las cejas con sorpresa, creyendoselo, evidentemente. Francia le sonríe cerrándole el pantalón y mirándole.

―Te ves muy lindo ―admite antes de buscar en la bolsa los calcetines.

Y en cuanto Francia se vuelve, a Inglaterra le falta tiempo para lanzarsele encima de un salto y empezar a intentar hacerle cosquillas riendo medio malvado.

Nooooooon! Noooooooon! ―Francia finje un poco como todos lo hacemos cuando un niño se pone a hacernos cosquillas, aunque la verdad, le hace gracia la risa y la cara de Inglaterra―. Nooon, Angleteeeeeerre ―protesta.

Inglaterra sigue riéndose malvado haciéndolo más aún creyéndose que está venciendo a Francia.

Nooon, noooon... me rindo, me rindo! ―se muere de la risa cayéndose acostado en el asiento de atrás. Inglaterra se queda sentado encima suyo, de brazos cruzados, sonriendo orgulloso.

―¡Yo soy el más fuerte! ¡Ahora ya sé tu punto debil! ―grita muy contento y Francia le mira, sonriendo como bobo, absolutamente relajado y feliz―. ¡Así que ahora seré yo quién mande! ―sigue señalándole con el dedo―. Creíste que por ser grande ibas a vencerme.

―Vale pues, tu mandas. ¿Qué quieres hacer además de ponerte los calcetines y los zapatos? ―pregunta incorporándose un poco.

―Yo... quiero... ―duda, porque de hecho lo ha dicho como frase así en plan "siempre quise lograr esto, pero nunca he pensado en que pasaría si lo consiguiera"―. ¡Me dirás todos tus demás secretos! ―exije.

―Uy! secretos, ¿secretos como cuáles, mon amour? ―pregunta buscando los calcetines en la bolsa y sentándole en el asiento.

―Todos los secretos para ser como... ―empieza y se queda callado antes de acabar la frase, sonrojándose―. ¡Todos tus secretos!

―Para ser como... ―levanta las cejas y le ataca con un calcetín. Le mira levantado un pie y dejándole ponerselo, sin contestar―. ¿Para ser como yo? ―acaba el francés sonríendole y pasándose una mano por el pelo.

―¡Noooo! ―grita sonrojándose más. Francia se ríe y le pone el otro calcetín―. Yo... ¡NO! tu eres feo y tonto y no quiero ser como tu nunca ―insiste.

―Pues tu eres lindo y mono y... ―le mira esperando respuesta.

―¡No lo soy! ―patalea.

―Y te quiero mucho ―susurra mirándolo con la cabeza ladeada. Inglaterra se sonroja mucho más y se tapa la cara con las manos. Francia sonríe y aprovecha la quietud para ponerle uno de los zapatos cafés que le probó un rato atrás.

―¿Si... siempre o solo ahora? ―pregunta el inglés en un susurro sin apartar las manos de su cara. Francia suspira y susurra muy muy quedito.

―Always... Nunca lo olvides, aunque nos peleemos ―le hace un cariño en el pelo y suena el teléfono de Francia.

Inglaterra sigue con las manos cubriéndole la cara y da un salto al oír el teléfono otra vez, yendo a abrazarle. Francia se deja abrazar y mira su teléfono. "Amerique".

Dieu...

―¿Qué fue e...? ―inglaterra se detiene al ver la luz en el móvil abriendo los ojos y estira un dedo para tocarlo dándole a descolgar―. ¿Qué es?

Sacre... ―se lleva el teléfono al oído y le pide a Inglaterra que se calle―. Allô? ―saluda―. Oh, garçon...

Inglaterra le mira con los ojos muy abiertos, pero no dice nada esta vez.

―Mmm... Non, no le he visto ―sigue Francia―. En una junta probablemente ―le sonríe al pequeño―. Yo que sé, Amerique... Debe estar bien ―explica.

Inglaterra trata de trepar otra vez por encima de Francia para tocar el móvil.

Ameggic! ―exclama al oir una palabra que reconoce.

―Shhh ―Francia le pide que guarde silencio―. Oui, oui... Es el hijo de un amigo ―trata de explicar―. Como veras estoy ocupado.

Estados Unidos le vuelve a pegar el rollo angustiado de que Inglaterra no le contesta desde hace horas. El británico sigue mirándole y le pone las manos en la cara, porque de hecho, le impresiona que sea mayor y aun asi se parezca a Francia, metiendoselas en los labios.

Garçon, ¿te parece a ti que yo soy su niñmpf? ―pregunta frunciendo el ceño y sonriéndole al inglés mientras le quita la mano con suavidad.

Inglaterra se deja quitarla y decide investigar la barba.

―Niñera ―repite irritado―. Por vez veinte, no tengo idea de dónde está, pero si sé algo le digo que le buscas.

Cuando oye el tono de voz, el pequeño cree que se dirige a él y baja las manos.

Oui? ―pregunta sonriendole a Inglaterra y al verle la carita―. Non, non, esta bien ―le sonríe subiendole las manos.

Inglaterra levanta las cejas y vuelve a tocarle al lado de los ojos.

Quoi? Oh... Pardon, me distraje. ¿Qué decías? ―sonríe viendo al británico―. Mmmm quizás podamos discutir eso en Berlín, tengo que hablar con Allemagne... Bien... ―afirma un poco después.

―Realmente eres tu... ―dice Inglaterra sorprendido, sin poder evitarlo, apretándole un poquito la nariz ahora. Francia arruga la nariz cuando se la aprieta y sonríe asintiendo con la cabeza.

―Bien... Oui. Le digo ―asiente una vez más. Inglaterra sigue con las manos en su pelo... cada vez más convencido.

―Pero eres mejor así ―valora el de ojos verdes.

Oui, oui... Au revoire ―se despide un poco irritado... Y preocupado, pensando que tiene que enviarle YA un mensaje desde el teléfono del inglés―. ¿Lo soy? ―levanta las cejas colgando el teléfono y mirándole―. ¿Por?

El pequeño se vuelve al teléfono al ver que lo separa de su oído.

―¿Porqué soy mejor así? ―pregunta sin dejar de sonreír dándole el teléfono para que juege con él.

El británico lo toma en sus manos mirándolo y se sorprende cuando brilla la pantalla, pasandole el dedo por encima.

―Ahora estas conmigo si me asusto ―explica mirando el teléfono sin pensar mucho.

―Pues claro... Y antes también, non? ―pregunta peinando le un poco el pelo y buscando el otro zapato para ponerselo.

Yes... ―admite―. Pero no como ahora ―sigue dándole a algunos botones para que haga lucecitas―. ¡Esto es como lo que hemos visto de la vaca!

―La... Vaca? Ahh... La tele ―se ríe―. Más divertido mira ―se lo quita y le pone la función de cámara.

―¡Aaaah! ―protesta y se pone de pie para que se lo devuelva. Francia se ríe.

―Ahora te lo doy, solo espera ―pide y el inglés baja los brazos y aprieta los labios, esperando. Francia apunta la cámara hacia ellos.

―Mira ―se lo señala.

Inglaterra lo hace esperando ver algo, estirando la mano para tocarlo y Francia le toma una foto pero el inglés no se entera porque no hay flash.

El francés gira la pantalla para que la vean... Sorprendentemente salen los dos, Francia mirando a Inglaterra sonriendo e Inglaterra estirándose para tomar el teléfono.

―Fijate en esto ―le muestra la foto. El pequeño levanta las cejas al verse.

―¡Soy yo!

Oui ―le sonríe.

―¿Cuándo me has dibujado? ―pregunta mirándola.

―No es un dibujo ―explica―. Es... Una foto. Es como... El reflejo del río. Pero puedes guardarlo para siempre.

―¿Luz? ―pregunta mirándole―. ¿Gu... Guardarlo?

Oui, como esto. Lo guardaremos ―lo envía a su Mail por si acaso―. Bueno... ¿Ahora que haremos? ¿Tienes hambre? ¿Sueño?

Sigue mirando el teléfono... Y mientras lo tiene en sus manos vuelve a sonar así que Inglaterra da un salto mortal hasta el cuello de Francia, lanzándolo.

Mon dieu! Donde ha quedado? ―lo busca.

―¿¡Porqué grita así todo el tiempo? ―protesta Inglaterra.

―Porque quiere que le conteste ―se agacha a recogerlo del suelo y mira la pantalla viendo que es España quien llama, obviamente abrazándole y acariciándole la espalda al pequeño―. Mon dieu... ―suspira y contesta―. A... Allô?


Glosario de terminos:
What: "-Qué significa What? -Qué. -Que qué significa What? -Queé! -QUE QUÉ SIGNIFICA WHAT?"
Nothing: "-¿Qué significa nothing? -Nada. -Y si no significa nada ¿por qué lo dicen?"
Always: Siempre
Foto: No hay que olvidar que el Inglaterra medieval está acostumbrado al latín. Y en latín "foto" simplemente significa "luz". De ahí una pregunta tan rara... por eso tampoco puede recordar el nombre de la tele, ya que para él "tele" solo significa "distancia", lo cual no tiene ningún sentido en relación al aparato por que no sabe como funciona. Quizás igualmente no debería haber tenido tantos problemas con la palabra "teléfono" "sonido a distancia" pero una cosa es que sepa lo que significa y otra que entienda lo que significa.


Próximo Capítulo: 10. La noble y ancestral tradición española de la siesta.


Bien, empieza el nudo real de la trama ¡POR FIN! si fuera por Francia yo creo que adoptaría a Inglaterra y se pasaría así el resto de la historia como alguien mencionó en los reviews, pero no puede ser, lo sentimos, Francia. Empezamos a ver a América entrando en el juego y ¿qué crees que debe querer ahora España?