Capitulo 9. Jardín de las Rosas

Una vez alguien me pregunto que era la locura, en ese entonces yo hubiera dicho que era una enfermedad mental causada por algún tipo de daño en el cerebro. Pero jamas llegue a pensar en la infinidad de tipos de locura que existen. Y que en algunas veces son causadas por uno mismo. Como una manera de escapar de esta escalofriante realidad. Si tuviera la voluntad que ellos tenían lo habría hecho hace mucho tiempo. A pesar de eso, sigo mas cuerda que nunca, recordando día a día aquella pesadilla. Donde sabré que en cierta manera yo fui la culpable. Pero mi deseo de ayudarles jamas desapareció. Aunque ellos mas bien nos ayudaban a nosotros.

El día era soleado y despejado de cualquier nube. Sin embargo se sentía un calor sofocante, de esos que anuncian una tormenta próxima. Un rubio de ojos azules contemplaba como hipnotizado a una bella dama de cabellos negros y ojos color perla. Ella leía tranquilamente recostada en su cama, como nunca lo había hecho antes. El rostro del rubio mostraba tristeza y preocupación, mientras que el de la chica era totalmente indiferente.

-Hinata...- susurro Naruto, ella no respondió -¿porque estas evitándome?-

-¿Porque no te has ido?-

-No me respondas con otra pregunta- Naruto se enfureció un poco -¿porque debería de irme?-

-Porque este lugar es peligroso, y ninguno de ustedes debe seguir aquí, hay cosas de las que no deben enterarse-

-¿que cosas?- la chica se quedo callada -Dime Hinata, no te quedes callada-

-No veo la razon por la que deba decirte- la chica se mostraba indiferente, sin despegar la mirada de su libro.

-Soy tu doctor, quiero saber porque quieres que me marche- el tono de Naruto era desesperado, estaba mas preocupado por la chica de lo que el deseara.

-Los espíritus me hablan... los espíritus piden que se marchen... es muy peligroso este lugar, si siguen aquí morirán-

-Aun no puedo abandonar este lugar ¿que es lo que te dicen en realidad esos espiritus? ¿que es a lo que debemos temer? ¿porque debo irme?-

-Mientras menos sepas sera mejor-

-¿Mejor para quien?-

-Para todos- el Uzumaki bajo la mirada algo triste pero intento sonreir.

-¿Tanto me odias?- a la ojiperla le sorprendio su pregunta.

-Naru...to-kun-

-¿Tanto deseas que me marche? ¿No puedes soportar ningun minuto mas a mi lado? ¿Deseas que desaparezca de tu vida por completo?-

-Yo no dije eso Naruto-kun- grito la Hyuuga -Lo hago para protegerte... para protegerlos, si siguen aqui enserio moriran, ellos los mataran, mientras menos sepan sera mas seguro para ustedes-

-¿si este lugar no es seguro porque te tienen encerrada aqui?-

-No es algo que yo decidiera, pero ustedes deben irse, irse lo mas pronto posible- Naruto tomo a Hinata del rostro, obligandola a mirarlo fijamente a los ojos.

-En ese caso te sacare de este lugar, si es peligroso no puedo dejarte aquí- la Hyuuga se sonrojo y no pudo evitar empujar a Naruto haciéndole caer de la cama mientras ella gritaba.

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Una chica de cabellos dorados como el sol contemplaba fijamente un cuervo que volaba tranquilo sobre el jardín de las rosas. No despegaba ni un segundo su mirada de aquel ser. Mientras que un pelinegro la miraba a ella sentado desde la cama. La chica se veía concentrada en sus pensamientos, sin siquiera notar la presencia de su doctor.

-Tienes miedo- susurro finalmente el mayor de los Uchiha

-¿A que debería temer?- pregunto la rubia sin despegar la mirada de aquel animal.

- A la persona que vendrá a visitarte, estas así desde que te enteraste de la visita. ¿Me equivoco?- el cuervo se escondió entre unos arbustos y la mirada de la chica se entristeció

-Solo quiero ser libre- susurro.

-¿Libre?- pregunto Itachi, casi para si. Intentando descifrar los sentimientos de la Yamanaka. Ella lo miro.

-¿No tienes miedo? ¿A la realidad?- pregunto mirando fijamente a los ojos de Itachi, los cuales se ensombrecieron al momento de la pregunta pero con una sonrisa tierna le respondió.

-No… ¿Por qué debería temerle?- la chica lo miro a los ojos por unos segundos

-Mientes- dijo finalmente para después voltearse y mirar por la ventana buscando al cuervo –Ni siquiera tu sabes tus propios sentimientos, mientes como todas las demás personas… Nadie es honesto consigo mismo-

-¿Tu lo eres?- pregunto serio Itachi, un poco a la defensiva.

-No- susurro la chica.

-¿Qué es lo que te molesta?- pregunto el Uchiha con evidente curiosidad.

-¿Por qué debería decírtelo?- el chico sonrió ante la pregunta de la chica y la miro a los ojos.

-Porque en este momento soy la única persona con la que puedes hablar… y te creerá no importa lo que digas… porque se una cosa: Tu no estas loca en realidad- los ojos azules de la Yamanaka se abrieron de par en par, incrédula por lo que el hombre acababa de mencionar.

-¿Qué le hace pensar en eso?-

-Estas semanas te eh estado observando día y noche, veo como te comportas frente a las personas, tu solo actúas tu locura, siempre lo estas haciendo, mi pregunta en realidad es ¿Por qué finges eso?-

-Por la misma razon que otras personas ocultan su sufrimiento tras una sonrisa. Tengo mis motivos... y usted los suyos. Usted deberia entenderme mejor que nadie- ella sonrio pero el rostro del Uchiha se torno serio.

-Ino...-susurro pero decidio que seria mejor quedarse callado, para despues sonreirle tiernamente a la chica -Vaya que eres especial- a la rubia le sorprendieron mucho esas palabras, tanto que olvido por completo al cuervo que habia estado observando y no pudo dejar de mirar a su doctor, que se habia dado la vuelta saliendo de la habitacion.

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-Tu silencio duele- dijo una pelirrosa al paciente que se encontraba recargado contra la pared -¿estas molesto... por lo de la otra vez?- el chico seguia en silencio con la mirada perdida. -Si no piensas hablarme esta bien, me lo tengo merecido, pero porfavor come-

Tomo un pequeño bento, en el cual habia varias bolas de arroz. Se acerco al chico cuidadosamente, intentando no alterarlo. Le acerco la bola de arroz a la boca pero este movio la cabeza reprochando el alimento.

-Por favor, como un poco, te hara bien, necesitas estar sano... hazlo por Itachi... hazlo por mi- el chico la miro con una extraña furia.

-VETE- grito de repente -VETE DE AQUI! VETE! LARGO!- no paraba de gritar -Vete y llevate al estupido de mi hermano, vayanse... vayanse...- su voz fue disminuyendo poco a poco.

-¿Que... dices?-

-VETE- el ataque de histeria de sasuke asusto a la pelirrosa y decidio salir de la habitacion. De los oscuros ojos del pelinegro comenzaron a brotar lagrimas mientras reia amargamente. -vete...- susurro entre sollozos.

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Un pelirrojo caminaba solitario por el jardin de las rosas, su mirada constantemente cambiaba del piso hacia el cielo, contemplando algo preocupado como varias nubes de tormenta se formaban sobre el hospital. Su mente se veia sofocada de innumerables escenas, del pasado, del presente, de un inseguro futuro. Algo le perturbaba, sabia que algo andaba mal. Que pronto llegaria el fin de algo importante. Su preocupacion iba a cada momento en aumento. Las escenas de su madre gritandole aun le dolian, pero ese dolor casi se habia consumido, sustituido por una extraña sensacion de inquietud. "La mayoria... no resiste la tercera vez" esas palabras resonaban en su mente y su preocupacion iba en aumento.

-Odio esto... Lo odio con toda mi alma ... este lugar... esta gente... lo odio... tanto que deseo irme cuanto antes- susurro al cielo, para despues bajar la mirada y llevarse la mano al pecho -pero cuando te veo... mi corazon duda- En ese momento un rubio de mirada triste aparecio a su lado.

-Al parecer tu tambien tienes problemas- dijo mirando a los alrededores.

-Si...- susurro Sasori.

-Este lugar es desesperante... pero tenemos que resistir, no por nosotros... si no por nuestros pacientes- dijo Naruto sonriendo levemente.

-Tengo que averiguar que esta pasando en este lugar- Sasori hablo decidido -Debe haber una manera de salvarlos-

-Asi que esta vez el señor amargura ayudara en la investigacion- dijo Naruto con sus animos en aumento golpeando el hombro del pelirrojo.

-No lo hago por ti- Sasori volteo la mirada algo apenado.

-No seas tan duro- rio Naruto nerviosamente. Una gota cayo cerca de su ojo, resbalando por su mejilla, para despues mirar al cielo -Esta lloviendo- varias gotas de lluvia se apresuraron peligrosamente hacia el rubio.

-Sera mejor que vayamos adentro- musito Sasori caminando hacia el hospital.

Naruto lo siguio pero no pudo evitar mirar a una mujer de cabellos negros y largos que caminaba en direccion contraria a ellos. Llevaba un vestido rojo bajo la bata y unos labios pintados del mismo color. Mientras que sus ojos, adornados por sombras purpuras brillaban inquietantes en un color tinto, parecido al de la sangre. Naruto no pudo evitar sentir un escalofrio, parecia la muerte transformada en una bella mujer. Su belleza solo podia ser obra de brujeria. Y esos ojos. Rojos como la sangre.

-¿Pasa algo?- pregunto Sasori unos pasos alejado de Naruto.

-Na-nada- dijo Naruto corriendo a lado del pelirrojo y caminando aprisa para no mojarse y por miedo.

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Un joven con gafas de sol cortaba una rosa para su paciente. Tuvo cuidado de que no tuviera espinas, pues no queria que ella saliera herida. Se acerco lentamente mientras que ella, sentada en el piso y abrazando sus rodillas, susurraba una y otra vez "yo no lo mate, yo no lo mate" el se agacho hasta la altura de la joven y coloco la rosa sobre sus manos.

-Tu no lo mataste, tu eres una buena chica Tayuya- le susurro dulcemente Shino a la esquizofrenica.

-Yo no lo mate, lo juro, yo no lo mate- el coloco su mano sobre la cabeza de la chica y desordeno sus cabellos.

-Asi es, tu no lo mataste- bajo la mirada y hablo casi para si -encontrare la forma de sacarte de aqui, debemos irnos lejos, a otro lugar donde puedas recibir una medicacion adecuada-

-Yo no lo mate, yo no lo mate- Shino acaricio sus cabellos con ternura pero en ese momento escucho el choque de unos tacones contra la fria piedra del jardin. Alguien se encontraba a sus espaldas. Se puso de pie y miro a una mujer de cabellos negros y sonrisa malefica.

-¿Se le ofrece algo?- pregunto tajante poniendo su cuerpo frente al de Tayuya. La mujer se quedo en silencio, algo decia su mirada que inquietaba al Aburame.

Antes de darse cuenta la mujer saco de su bata una pistola y apunto a Shino directamente al pecho. El se quedo inmovil, sabia que cualquier movimiento terminaria muerto, la pistola era sencilla, pero llevaba con ella un silenciador, de esa manera nadie se daria cuenta de lo sucedido, penso Shino. La mujer seguia sonriendo y a la mente del Aburame llego el nombre de la dama.

-Kurenai-san, ¿esta bromeando, verdad?- la mujer sonrio aun mas y sus ojos brillaron inquietantes.

-No debes contradecirnos... Nunca- jalo el gatillo y el cuerpo del joven doctor se precipito al piso. La bata originalmente blanca comenzo a teñirse rapidamente de un hermoso carmesi. Unas cuantas gotas de sangre cayeron en la mejilla de Tayuya.

-Shi-shino-san- susurro acercandose al hombre y cubriendo su rostro de la sangre del ahora muerto. Mientras sus ojos se llenaban de lagrimas -Yo no lo mate... Yo no lo mate-

-Claro que si linda... Tu lo mataste-