High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

eudog3: jejeje. Aun queda un poco para ese enfrentamiento. A mi parecer ser algo no visto hasta ahora. Ángel vs demonio.

Accelerator Breaker: bien, aquí está la actualización. Me alegra que te gustara el capítulo anterior XD.

DraigTrueEmperor9: por un momento pensé en ponerle más alas pero entonces me dije: "¿no está muy visto que uno se acojone por el nº de alas?" en parte eso puede ser beneficioso por subestimación. Ese es mi parecer. Jajaja, pobre amigo tuyo. Si es que las borracheras con amigos son "casi siempre" legendarias. Siempre y cuando no acabe uno en el hospital medio muerto XD.

Adriana-Valkyrie: latino? En realidad soy español. Creo que querrás decir en castellano, ¿no? El latino es una rama del castellano, como el andaluz o el panocho (murciano) jejeje. Continuar lo continuare, solo que no será mi prioridad. Lo de Rias habrá que esperar. Ya tengo pensado algo, aunque no será algo increíble.

Seikishi-Kenshi: ese trio le va a tocar mucho las narices XD. ¿Qué mujer no amenaza cuando alguien querido está en peligro de muerte XD?

Zafir09: la reacción de Xenovia… espero sea divertida XD. Lo de [Ascalon] esta explicado en el capítulo anterior. Fíjate bien.

Krisxs: y sigo así XD.

Acqua OfThe Back: y tanto. Había que tenerlos bien puestos XD. No será muy distinto, salvo la pelea y poco más. No creo falsas expectativas XD.

Guest: olvidado no está. Lo que pasa es que esa parte viene más tarde por motivos que se verán en su momento.

Kami: aquí está la actualización XD.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

-comentarios.

-"pensamientos".

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Nimue]

-[Ascalon]

-[Ddraig, Albion, etc.]

-"[Pensamientos de Ddraig, Albion, etc.]"


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Capítulo 8:

EXCALIBUR – PARTE 02


Instituto Kuoh

Alumnos caminando alegremente hasta la entrada del colegio, chicas "discutiendo" con unos pervertidos, Saji corriendo porque vuelve a llegar tarde… Buen día. Todo correcto.

Sonriendo mientras leía sus apuntes personales de los informes presentados por las patrullas, Sona Sitri avanzaba como cada día, a la misma hora exacta, por el mismo punto en el que cada día entraba al instituto, y como siempre, seguida de su fiel y amiga [Reina]

Entonces su sonrisa se borró. Cerrando el libro en sus manos, deteniéndose, poso su vista al frente, poco antes del camino que daba a la entrada del complejo educativo.

-¿Qué ocurre Kaichou? - pregunto Tsubaki.

-Aura sagrada… Espadas sagradas…

Tsubaki no entendió hasta que dirigió su vista a donde miraba su ama. Había cuatro figuras. Tres figuras cubiertas por unas capas blancas. Una de ellas con un pesado paquete envuelto en telas blancas y el sello dorado de la Iglesia. La cuarta figura era un hombre joven, de unos veintidós o veintitrés años de cabello castaños y unos intensos ojos castaños que la miraban fijamente pero con una sonrisa. Ese hombre vestía con ropas normales, al contrario que las otras tres figuras.

El castaño se giró al trio y les dijo algo. Dos de las figuras encapuchadas asintieron, pero la tercera solo desvió la mirada. El castaño se fue acercando hasta Sona y Tsubaki. Ambas mantuvieron las composturas, pero la guardia la tenía alta. Ese hombre parecía un humano común y corriente, pero podían notar el aura de una espada sagrada.

-Hola. ¿Por casualidad conocéis a Sona Sitri? – pregunto amablemente el castaño.

-Soy yo. – le respondió tajante Sona.

-Oh, un gusto. Mi nombre es Issei Hyodo. Yo y mi pequeño grupo hemos venido por lo del robo.

-…

-Así que tú eres el cuarto. – susurro Tsubaki.

-¿?

-¿Qué es lo que quieres? La reunión la teníamos a las siete de esta tarde. – pregunto Sona.

-Cierto es. Solo he venido a saludar. Pensaba que sería bueno dar una buena impresión. – sonrió mientras se rascaba la nuca – He de comunicaros que nos estableceremos en una casa de la ciudad. Soy el dueño de dicha casa, así que no tiene que preocuparse por nada. .

-¿Dueño de una casa? ¿Aquí? ¿En Kuoh?

El gesto de Sona y Tsubaki era confuso.

-Así es. Es la casa de mis padres, que fallecieron hace muchos años. Pensaba que sería buena idea informaros sobre eso. – Issei miro al instituto, observando a distancia a cierta pelirroja y otra pelinegra – Bueno, supongo que eso es todo por ahora. Nos vemos en la tarde. Un placer conoceros. – se inclinó levemente y se dio la vuelta, caminando hacia el trio.

Sona, Tsubaki, Rias y Akeno pudieron observar como el cuarteto empezaba a alejarse del complejo estudiantil. El castaño hablaba tranquilamente con dos de las figuras mientras la tercera se mantenía un poco alejada del castaño.

-Tsubaki, busca toda la información que poseas sobre Issei Hyodo.

-Entendido Kaichou.

La chica de largo cabello negro empezó a marcharse para hacer lo que su ama le había pedido.

-Issei Hyodo. ¿Por qué tengo el presentimiento de que escondes algo?

En el tercer piso del edificio principal de la academia, en el aula donde estudiaban las chicas de tercero, Rias y Akeno tenían la mirada seria, mirando al cuarteto.

-Así que esos son los enviados. ¿Quién es ese castaño? – se preguntó Rias.

-Ara ara, a lo mejor es el tan misterioso cuarto. ¿Qué crees que habrá hablado con Kaichou?

-No lo sé Akeno. Tendremos que preguntárselo luego.

XXXXXXXXXX

El cuarteto formado por Issei, Asia, Irina y Xenovia se encontraba caminando hacia la antigua casa del castaño. Este observaba con melancolía las calles y casas de la ciudad. Estaba cerca. Irina también observaba con alegría su antigua ciudad. Asia miraba asombrada y con curiosidad. Xenovia mantenía su gesto serio, sin darle importancia a nada de lo que veía.

La gente se les quedaba mirando debido a sus extrañas capas blancas. Asia llevaba su típica ropa de monja, pero el ser rubia era algo extraño en ese país. Al único que parecían no prestarle atención era a Issei, pues vestía normal y tenía rasgos de su tierra natal, pero bastante occidentalizados debido a que era portador de Ddraig y a su ascensión a ángel.

-¡Oh, esto es impresionante! ¡¿A que si Issei-kun! ¡Nuestra ciudad natal! ¡Ahhh, gracias Señor por permitirme volver a mi tierra natal! – gritaba alegre la castaña mientras juntaba sus manos.

-No sé qué tiene de especial. Es un país de herejes. – comento con disgusto Xenovia.

-Xenovia-san, por favor solo intente disfrutar de nuestra estancia en estas tierras.

-…

Issei no prestaba atención al comportamiento de Xenovia, aunque le disgustaba bastante su actitud hacia su país natal. Pero todo el mundo era libre de opinar.

Luego de un largo caminar, el cuarteto llego a su destino, la casa de Issei. El castaño se quedó en la puerta de la verja, sin moverse. La casa no parecía para nada abandonada. Es más, incluso estaba muy bien cuidada. Un revoltijo de sentimientos era lo que sentía en ese momento. Sus manos temblaban ante la espera y la duda. Entonces noto como una suave mano le agarraba su mano derecha, dándole un suave apretón. Miro dicha mano, encontrándose con que era Asia quien le daba ese apretón. La joven monja tenía una sonrisa tranquilizadora en el rostro. Issei le sonrió de vuelta mientras sacaba las llaves con su otra mano.

CLIC

Al introducir la llave, la puerta de la verja se abrió. Lo primero que hizo fue observar el jardín. Estaba verde y bien cuidado. Sin matojo alguno. Las plantas también estaban muy bien cuidadas. Tenía muchas ganas de revisar el resto del jardín pero antes tenía que ver el resto de la casa. Camino hasta la puerta principal y la abrió. Se aguantó la respiración al observar el interior. No recordaba nada de su vieja casa, pero el sentimiento seguía ahí. Apenas tenía cuatro años cuando se fue. Recordaba a sus padres por varias fotos que Jeth se había llevado con ellos.

El trio eclesiástico entro adentro, observando la planta baja de la casa, sentándose en los sofás. No había ni una mota de polvo. Conforme el castaño avanzaba a través de la casa, podía notar que estaba vieja, pero actualizada. Los electrodomésticos eran de los últimos en salir y ecológicos. Los muebles también eran nuevos. Supuso que después de casi veinte años los antiguos muebles ya no darían más de sí. Lo que sí que no había cambiado, al parecer, eran los álbumes de fotos, regalos de la boda de sus padres, sus cosas de la infancia y demás objetos de valor sentimental. En la estantería al lado de la tele pudo ver marcos con varias fotografías viejas. En algunas estaban sus padres de jóvenes, otras de su boda, cuando su madre estaba embarazada de él, cuando nació, cumpleaños, etc. Varias lágrimas bajaron por sus mejillas al ver dichas fotos. Mientras se las limpiaba empezó a subir las escaleras que daban al segundo piso.

Irina y Asia decidieron seguirle al verle débil sentimentalmente. Xenovia solo observaba con curiosidad todo.

Una vez en el segundo piso lo primero que hizo fue ir a su antiguo cuarto. Abrió la puerta y entro, encontrándose con su cama y sus juguetes. Todo ordenado y limpio. Se apoyó en el marco de la puerta ya que apenas se podía sostener.

Puede que pasara gran parte de su vida con Jeth, pero esa siempre seria su casa y la de sus padres. Mientras observaba la habitación se preguntaba qué hubiera pasado si sus padres siguieran vivos. Posiblemente nunca hubiera conocido a Jeth, por lo que tampoco conocería a Gabriel, Miguel, Dulio, Irina o Asia. Quién sabe si ya habría conocido a Ddraig.

Con lentitud se separó del marco y camino hasta la habitación de sus padres. Pero, antes de entrar, se quedó mirando fijamente la puerta, preparándose. Irina y Asia le miraban apartadas, sin querer interrumpir.

Abrió la puerta y entro, sin soltar el picaporte. Ahí estaba la cama de sus padres, su armario con su ropa, varias fotografías, mesillas y un escritorio. Camino hasta la cama y se tumbó suavemente, como si temiera perderla. Allí se quedó durante varios minutos.

Al ver como se encontraba, la castaña y la rubia decidieron bajar a la planta baja. A pesar de ser japonés, la casa por dentro parecía occidental. Xenovia se encontraba sentada con el objeto en sus piernas, mirando la televisión.

-¿Dónde se encuentra? – pregunto, mirando al dúo.

-Ahora mismo está ocupado. Tardará un poco en bajar.

-…

-Bueno, la reunión no es hasta las siete así que, ¿qué tal si descansamos?

-Si queréis yo puedo cocinar algo. – comento Asia.

-Por mi está bien. No creo que a Issei-kun le moleste. Ahora que lo pienso, ¿habrá comida? – se preguntó Irina mientras miraba en el frigorífico – Pues si hay. ¡Perfecto!

De lo que ninguna se había dado cuenta era de que Issei se había marchado de la casa en un círculo mágico.

XXXXXXXXXX

El castaño, una vez alejado de la casa, se encontraba caminando por la rivera del rio que pasaba por la ciudad. Fue allí donde se encontró con cierto personaje. Cuando lo vio, el personaje lo saludo con energía.

-¡Oh! ¡Cuánto tiempo! ¡Ven, pesca conmigo! - exclamo el hombre sentado sobre una silla plegable de madera.

-Azazel… ¿se puede pescar aquí? - observando de reojo el río que atravesaba Kuoh.

Azazel, el líder de [Grigori].

-¿Qué me importan las normas de los humanos?

-Touché.

-Ven, ven, tengo cerveza, sake y de todo… esa es tu caña de pescar. – le dijo mientras señalaba una caña vacía.

-Está bien. Hace tiempo que no salimos a pescar. – sonrió mientras se sentaba al lado del líder de [Grigori].

-Sep. Sigo sin creerme que te permitan verme o estar siquiera en el mismo sitio.

-Tengo la confianza de mi señora, el [Concilio] y Miguel. Saben que jamás los traicionaría.

-Pse. Ya lo he comprobado. Tantos años y nunca te has dejado embaucar por este menda.

-Jejeje. Sabes a quien le debo mi lealtad. Y no es a ti o a [Grigori].

-Ya lo sé. Y, ¿cómo va la vida?

-Bueno, ahora mismo se ha complicado un poco la cosa – lanzando el cebo al río, tomando la botella de whisky, sirviéndose un vaso.

-Entiendo. Volver a la casa de tus padres y niñez después de casi veinte años debe ser algo duro para ti.

-Duro es decir poco. Son tantas cosas las que siento al estar en esa casa…

-Supongo que por eso estas aquí. Te sentiste agobiado.

-Un poco.

-Pues será mejor que te acostumbres, ¿no?

-Si.

-Por cierto, ¿sabes sobre ese demonio rubio?

-Si. Solo espero que no ocurra nada en la reunión de esta tarde.

-…

-Ahora que lo pienso, ¿saben los altos mandos que está aquí?

-…

-Jajajajaja.

-¿Podemos dejar de hablar de mi? Yo se supone que no estoy aquí.

-Lo que tú digas. – sonrió – Bueeeeeno. Ha sido una charla muy corta, pero he de irme.

Dicho esto dejo su caña y se levantó.

-¿Te marchas?- sorprendido.

-Ya te he dicho que aquí no se puede pescar y si usas poder mágico te encontraran.

Dicho esto desapareció en un círculo mágico.

-¿De qué habla?

PIIII PIIIII

-¡! - dándose la vuelta el hombre se levantó de golpe, viendo venir hacia el a una pareja de policías – ¡Mierda!

XXXXXXXXXX

Luego de la pequeña reunión con Azazel, Issei volvió a su casa. Después de comer la comida preparada por Asia y comprobar que la cocina no había sido destruida, el cuarteto camino hacia la academia. La reunión estaba por comenzar.


Sala del Club de Investigación de lo Oculto

Los miembros del club y los integrantes del Consejo Estudiantil estaban reunidos en el salón del club. Sona junto con Rias estaban sentadas frente a las tres representantes de la iglesia y al castaño. El trio se encontraba en el sofá que daba la espalda a las ventanas mientras que el castaño se encontraba de pie, detrás de ellas. Akeno y Tsubaki estaban cada una al lado de su ama, ambas mostraban una gran confianza. El resto de los sequitos, tanto de la joven Gremory como de la joven Sitri, estaban ubicados atrás, según el lugar de su ama. Koneko Toujou junto con Kiba Yuuto se mantenían firmes, pero el rubio Gremory tenía una mirada de odio, una mirada muy cargada de odio cargada al trio de exorcistas. Junto a ambos se encontraban el [Peón] de cuatro piezas de Rias Gremory, John Walker, poseedor de un poderoso [Sacred Gear] llamado [West Divine Monster].

A los ojos de Issei, el rubio atacaría en cualquier momento a las exorcistas. El castaño entendió que esa mirada de odio y venganza debía de ser muy fuerte ya que él podía sentir el maligno y sucio sentimiento de odio proveniente de Kiba gracias al ki. Recordemos que también sabe usarlo, pero no al nivel de Kuroka o Bikou. Asia se encontraba un poco intimidada por tanta gente observándola de modo serio pero no hostil. Issei la tranquilizo poniéndole una mano en su hombro. Por su parte, Irina y Xenovia se mantenían tranquilas.

Aun a pesar de todo este ambiente, Irina Shidou empezó a hablar.

-Recientemente varios fragmentos de la espada sagrada [Excalibur] que se encontraban en las bases de la Iglesia Católica del Vaticano, la Iglesia Protestante y la Iglesia Ortodoxa fueron robadas.

-Hay miembros de mi séquito que no están al tanto de que es la [Excalibur]… ¿te importaría continuar mientras explicamos que es?- pregunto Rias.

-Por supuesto. La verdadera [Excalibur] fue destruida en la anterior gran guerra. Ahora luce así.

Xenovia sacó su arma, la cual estaba cubierta por una tela. Lo que apareció fue una espada occidental que emitió una poderosa aura sacra, haciendo que los demonios se pusieran en guardia instintivamente.

-Xenovia, por favor, suprime el aura. – pidió Issei.

Dicho y hecho.

-[Excalibur] fue rota en varias piezas durante la guerra que ocurrió hace muchos años. Los fragmentos fueron recolectados y se les dio una nueva forma mediante alquimia. Fueron transformados en siete espadas. La espada que llevo es [Excalibur Destruction]. Esta está en posesión de la iglesia católica.

Xenovia puso su espada a un lado y la cubrió con la tela.

-La mía es [Excalibur Mimic]. - dijo Irina, enseñando una pulsera plateada que tomo forma de katana - Puedo cambiar su forma en la que desee, esta habilidad es bastante útil para transportarla. Al igual que esta, cada [Excalibur] tiene una habilidad única. Esta pertenece a la iglesia protestante.

-Irina, no hay motivo para decirle a estos demonios las habilidades de nuestras espadas. - le dijo un poco molesta Xenovia.

-Pero Xenovia, incluso si son demonios tenemos que formar una relación de confianza con ellos en esta situación. Además, aunque la habilidad de mi espada sea revelada, no seré derrotada por ellos.

El castaño siente como el ki del rubio se vuelve aún más negro. Se fijó en Kiba y vio que su ira iba enfocada a las dos [Excaliburs] y a las chicas que la llevaban.

-"Si intenta hacer algo, la relación que estamos intentando crear se irá al demonio."

-[En el peor de los casos comenzaría una batalla. Tú podrías salir ileso. El problema seria los demonios. La chica rubia seria protegida y las otras dos tienen más nivel de combate]

-[Tiene razón. Un corte y, si no es lo suficientemente poderoso, podría reducirse a la nada]

-[Esperemos que no haga semejante idiotez… aunque no sé qué pensar]

-Entonces, ¿qué tienen que ver las [Excalibur] robadas con este?

Pregunto Sona con su típica seriedad. Rias estaba igual que Sona. Issei al verlas no podía negar que sentía algo de admiración. No cualquiera puede estar serio hablando frente a personas que llevan esas espadas, aun menos si son demonios o ángeles caídos.

Ahora fue Issei el que hablo, ganándose la atención de todos.

-La Iglesia Católica estaba en posición de [Destruction]. La Iglesia Protestante también tenía dos, de la misma forma la Iglesia Ortodoxa poseía dos. Otro fragmento está en manos de Arthur Pendragón. Es imposible quitársela en un duelo. Es el mejor espadachín de esta generación. El séptimo fragmento es incógnita. – comento, sabiendo que solo Asia e Irina sabían que el portaba a [Blessing].

Xenovia e Irina se sorprendieron por tan nueva información. Ellas no sabían nada de eso.

-[Es interesante como la portadora de [Destruction] no se ha dado cuenta de [Blessing]] – dijo [Nimue].

-[Estas niñas no están lo suficientemente conectadas a sus fragmentos]

-Un fragmento de [Excalibur] fue robada de cada Iglesia. Quienes lo hicieron escaparon a Japón y las trajeron a este pueblo. – termino de explicar.

-Parece que nuestro territorio está lleno de incidentes. Así que, ¿quiénes son los culpables? – pregunto Rias.

-Los ladrones pertenecen a [Grigori]. – dijo Xenovia.

Rias junto con Sona abrieron mucho los ojos, la mayoría en el salón estaban sorprendidos por escuchar eso.

-¿Las espadas sagradas fueron robadas por la organización de los ángeles caídos? No creo que sea un error. Seguramente los ángeles caídos tienen interés en ellas, y a los demonios que rigen en este momento, esas espadas no representan interés alguno. - comento Sona.

-Conocemos al culpable. Aquel que ordeno el robo de las [Excaliburs]. Kokabiel, uno de los [Cadres] de [Grigori]. - termino de explicar Issei – "Azazel, ¿qué estas planeando? Algo me dice que no te quedaras de brazos cruzados."

-Kokabiel...Uno de los líderes de los ángeles caídos que sobrevivió a las guerras anteriores desde tiempos antiguos. Nunca pensé escuchar el nombre de uno de los que aparecen en la Biblia. - dijo Rias.

-Hemos enviado a decenas de exorcistas a recuperar esas espadas… pero los han masacrado sin piedad. - murmuro Xenovia cerrando los ojos unos instantes

-"Oh. No sabía nada de eso. ¿Por qué mi señora o Miguel no me contaron nada? Tendré que hablar con ellos cuando terminemos esta misión." – pensó un poco enojado el castaño.

-Con todas las tropas esparcidas por el mundo apenas tenemos recursos. Nuestra petición… no, nuestras ordenes no son las de declararle la guerra a los demonios de este territorio, este es un enfrentamiento entre la Iglesia y los ángeles caídos. En pocas palabras… no interfiráis. - termino con aire cortante.

Rias y Sona afilaron la mirada al oír lo dicho.

-Xenovia, no hace falta decirlo de esa manera. Queremos colaboración, no crear tensión. – le recrimino Issei.

-¿Esa forma de hablar? ¿Acaso creen que nos aliaremos con los ángeles caídos? -dijo molesta Rias.

-¿Quizás que hagamos equipos con ellos para hacerle algo a los fragmentos de [Excalibur]? -dijo algo exaltada Sona.

-Señorita Rias, señorita Sona, por favor, perdonad a mi compañera. No está acostumbrada a conversar educadamente.

La voz de Issei contenía reproche, seriedad y autoridad. Xenovia solo desvió la mirada molesta con el castaño. Ambas herederas demoniacas miraron entonces al castaño. Sin duda alguna ese chico era alguien inusual. Se notaba que era el líder del grupo.

Al ver que el ambiente se calmó un poco con su intervención, Issei prosiguió.

-Es cierto que los altos mandos no confían en los demonios ni ángeles caídos. También seria cierto que los demonios y ángeles caídos se beneficiarían si una de las espadas sagradas fuera destruida. Un duro golpe para las Iglesias Cristianas y para el [Cielo]. Es por eso que pedimos y esperamos que no colaboren con Kokabiel ni quienes estén con él. No sé si lo están o no. Supongo que vuestro orgullo de demonios os lo impide. Solo queríamos dejarlo claro. Lamento si mi compañera les insulto o daño su orgullo.

Todos los demonios se asombraron ante las palabras de Issei. Ese hombre era de lo más extraño. Sin duda capto el interés de ambas herederas.

-Aceptamos las disculpas. – hablo zona – Pero aun así queremos dejarlo claro. Tanto Rias Gremory como yo, Sona Sitri, no formaremos una alianza con los ángeles caídos. Nunca, en el nombre de nuestros clanes. Nunca haríamos nada que manche el nombre de nuestros clanes o los [Maou]

-Me alegra escuchar eso. En serio que me alegra. – sonrió Issei.

El ambiente se calmó un poco. Tanto Rias como Sona suavizaron sus rostros.

-Entonces, ¿solo vosotros para recuperar las [Excalibur] de las manos de uno de los líderes de los ángeles caídos? Que imprudente. Es un casi un suicidio. - dijo Rias.

-Es un suicidio. - rectifico Sona.

-¿Estáis dispuestos a morir?- pregunto Rias.

-Si. - respondieron las tres chicas, ante la mirada seria del castaño.

-"Mi señor Miguel, creo que sería bueno que se reúna con los más altos líderes de las Iglesias. Las cosas están muy mal." – pensó el castaño, cabreado por comprobar como el trio estaba dispuesto a morir por cumplir esa misión.

-De ser posible preferiría no tener que morir. - matizo Xenovia.

-Como todos los seguidores de un credo. Son demasiado radicales en vuestras enseñanzas. - inquirió la pelinegra de gafas.

-¡No hables así de nuestras creencias Sona Sitri! ¡¿Verdad Xenovia?! - exclamo Irina.

-Cierto. Además la Iglesia dictamino que antes que tener las [Excalibur] en manos de los ángeles caídos es mejor destruirlas. Como mínimo hemos de mantener las espadas lejos de ellos. Si para conseguirlo debemos morir, que así sea. La mejor manera de combatir con las [Excalibur] es usar [Excalibur].

-Y que no tengan la vergüenza de decirme que no entienden porque Arthur abandono la Iglesia… - mascullo Issei con una mueca de disgusto, ganándose otra vez la atención de todos – En primer lugar, necesitáis un poder que iguale al Dios Bíblico para poder destruir las espadas sagradas. En segundo lugar, ¿en serio? ¿En qué piensan esos viejos?

-No hables de nuestras creencias de esa forma, Hyodo. -le dijo Xenovia molesta.

Ahora la tensión estaba entre Issei y Xenovia. Para evitar algún nuevo follón, Irina hablo.

-Ya está todo dicho. No tenemos nada más que hacer aquí.

-Entonces ya nos vamos.

-¿Así que no van a tomar su té? – pregunto con educación Akeno.

-No la necesitamos.

Xenovia rechazó la oferta con su mano.

-Lo siento. Nos vemos.

Irina Shidou también se disculpó con su mano. Asia hizo una leve reverencia. Issei solo se disculpó con la cabeza, sin apartar su mirada del rubio, el cual seguía mirando hostilmente al dúo de los fragmentos. Tampoco se olvidó de Saji, el cual se habían mantenido callado todo el tiempo por orden de su dueña. Aun así, podía percibir su hostilidad, que no era tan grande como la de Kiba. Incluso lo había pillado más de una vez mirándole fijamente. Como si buscara algo. Supuso que inconscientemente sabía que era dragón. Supuso que se debía a que portaba a Vritra, aunque fuera una cuarta parte de él. Por jerarquía dragontina, el estaría por encima.

-"Tengo la sensación de que esto no acaba aquí."

Y tal y como pensó, cuando Xenovia estaba a punto de abandonar la sala, el rubio salto, metafóricamente.

-¡Un momento! ¡De aquí no se va nadie! – grito.

-¿Quién eres tú? – pregunto Xenovia, volviéndose levemente para obsérvalo detenidamente.

-Soy tu senpai, aunque por lo visto era aparentemente un fracasado. - sonriendo perversamente, irradiando por demoníaco. Al instante toda la sala se llenó de espadas demoníacas.

-Lo que me temía. – susurro con cansancio Issei.

XXXXXXXXXX

Pocos minutos después los miembros de ambos sequitos y el cuarteto eclesiástico se encontraban en el patio trasero de la sala del club de Rias. Ambos sequitos juntos a Irina, Asia e Issei se encontraban alejados de las dos personas que iban a combatir. Kiba y Xenovia.

-Buchou, la barrera está terminada.

Encima de Kiba, Xenovia y el resto había una barrera para evitar que alguien pudiera presenciar, sentir o escuchar algo.

-Me parece que no debería haber ido Xenovia. Tengo un mal presentimiento. – mascullo Issei.

-Creo que es hora de empezar. - exclamo Xenovia, lanzando al aire su capa blanca revelando un atrevido y ajustado traje de cuero.

El castaño estaba alucinado.

-¿En serio usáis esos trajes? – le pregunto incrédulo a Irina.

-Así es Issei-kun. ¿Pasa algo?

-No… nada… "En serio tengo que hablar seriamente con Miguel… o por lo menos con Gabriel."

Xenovia desenvolvió su espada, hundiéndola en el suelo creando un poderoso crujido, formando un cráter de varios metros de diámetro.

-Esta es una solución pacífica, un encuentro amistoso que también sirve para evaluar el poder del contrario, los siervos de Rias Gremory… y del supuesto "senpai". Esta batalla no se notificara a la Iglesia, y con esa barrera nadie del exterior lo sabrá, todos contentos. – explico, cogiendo de nuevo a [Destruction].

-Jejejeje. Esto es grandioso. – se rio perversamente Kiba, creando una espada - ¡Ahora si estamos contentos todos! ¡Lo que tanto deseaba ahora está frente a mí! ¡Estoy contento! ¡muy contento! – grito.

-"Uy, que mal va a acabar este." – pensó Issei.

-[Sword Birth]. El poseedor puede crear una infinidad de espadas demoníacas mientras pueda imaginarlas en su mente. Única entre las [Sacred Gear] de armas demoníacas. Oí de ella, un antiguo sujeto de pruebas que evito ser despachado por el proyecto [Espada Sagrada]. ¿Eres tú? - pregunto Xenovia.

-…

Kiba apretó con fuerza su espada, dirigiendo su instinto asesino hacia la peli azul, que ni siquiera se inmuto.

-"A esta tienen que enseñarle a no hundir el dedo en la llaga."

Entonces Kiba se lanzó corriendo hacia Xenovia con su velocidad de [Caballero], blandiendo su espada demoníaca, chocando su [Sword Birth] contra [Destruction], liberando decenas de chispas.

KACHIN

-[Sword Birth] es una [Sacred Gear] hereje. Es comprensible el que te hayas vuelto un demonio, senpai.

-¡Mi poder es el poder generado por el odio de mis compañeros muertos! ¡Y destruiré las [Excalibur] con el poder de ese odio! - volviendo a atacar a la peli azul, que detenía sus estocadas sin problemas.

KACHIN KACHIN KACHIN

Kiba observo que ninguno de sus ataques tenía efecto, por lo que cambio de estrategia. Corrió de nuevo hacia la peli azul blandiendo dos espadas demoníacas, enviando una llamarada de fuego y otra de hielo.

-Eres rápido, como un [Caballero] debería de ser… - dijo, esquivando los ataques del rubio con confianza.

-…

Kiba solo se enojaba al ver que tan fácil los eludía.

-Pero eres predecible.

Movió su espada, haciendo un corte de aura sacra.

-¡!

Kiba retrocedió unos pasos al ver la enorme espada de la chica esparcir sin problemas sus ataques de fuego y hielo, plantándose frente al chico, blandiendo su espada contra el chico, que se defendió colocando las suyas en medio.

CRASH

-¡¿?!

Cayo de rodillas, observando boquiabierto sus espadas desvanecerse en polvo.

-Mi espada es una masa de destrucción. No hay nada que no pueda destruir.

Xenovia giraba su espada. Luego apunto hacia arriba y entonces la incrusto en el suelo.

BROOOM

De repente el lugar en el que estaba empezó a temblar y el suelo estaba moviéndose. Debido a eso y a una explosión, provocando que casi todos los del lugar se cubrieran. El lugar se llenó de polvo y tierra. Cuando esta se dispersó pudieron ver un gigantesco cráter donde Xenovia había hundido la espada.

-Esta es mi [Excalibur]. Puede destruir cualquier cosa en su camino. No es llamada [Excalibur] por nada. [Excalibur Destruction].

Kiba hizo una expresión amarga al ver eso.

-Tanto poder destructivo incluso no siendo la verdadera [Excalibur]. Así que destruir las siete espadas será un trabajo difícil.

Sus ojos aún no habían perdido el color de odio que tenía.

-¡Aaahhh! - Kiba levanto su espíritu e intento hacer algo - ¡El poder destructivo de tu espada sagrada o el poder destructivo de mi espada demoniaca! ¡Ya veremos cuál es más fuerte!

Kiba la agarro con ambas manos una gran espada mientras liberaba un aura siniestra. La espada sin duda era grande. Más grande que Kiba. El rubio se lanzó contra Xenovia, pero esta solo ponía una mirada de cansancio.

-Es una pena. Tomaste la decisión incorrecta.

CRASH

La espada de Kiba voló por el cielo en pedazos. Había sido destruida por el poder de [Destruction].

-Tu arma es la variedad de espadas que puedes crear y tu velocidad. Necesitas un montón de fuerza para mover una espada como esa, y perderías la velocidad de la que estás muy orgulloso. ¿Estás buscando un poder destructivo? Por tu estilo de pelea, es algo innecesario. ¿No lo sabes?

PAM

La empuñadura de la espada sagrada pego profundamente en el estómago de Kiba. Con un simple movimiento como ese creó una onda de choque. Kiba cayó en el piso después de vomitar.

-Para tu mala suerte esto se acabó.

Blandió su [Excalibur], colocando la punta en el pecho del rubio, que la miraba cargada de odio.

-¡Yuuto!- chillo la pelirroja horrorizada observando la [Excalibur] a punto de hundirse en la carne de Kiba.

ZASCA

Lo que ocurrió después fue algo que casi nadie espero. Issei había agarrado el mango de [Destruction], quitándoselo a Xenovia para después darle un buen coscorrón, dejando a la peli azul arrodillada en el suelo, sobándose dolorida el nuevo chichón.

-¿Se puede saber que puñetas estás haciendo, Xenovia? – le pregunto tan fríamente que la peli azul no le respondió – Como tú has dicho era una batalla "amistosa", y tú has estado a punto de matar a un siervo de Rias Gremory… ¡piensa un poco cabeza hueca! – le gritó enojado. Luego le entrego a [Destruction] – Ahora marchaos a casa. La reunión ha concluido.

A regañadientes, la peli azul hizo caso al castaño, empezando a caminar hacia la casa de Issei, siendo seguida por Irina y Asia.

Entonces el castaño se giró a mirar a Kiba, que lo miraba con el mismo odio que a Xenovia.

-Kiba Yuuto. Estas equivocado con tu odio. No soy quien para decirte que no debes odiar pero, déjame decirte una cosa, si quieres odiar a alguien por lo ocurrido no culpes a [Excalibur]. Ella no fue la que lo provoco. Las personas que provocaron esas masacres fueron personas como Balba Galilei. Ten eso presente.

Dicho esto camino hacia Sona y Rias, que lo miraban con seriedad, y por parte de la pelirroja también con gratitud.

-Señoritas, me disculpo otra vez por la actitud de Xenovia. No sabe comportarse educadamente.

-Aceptamos las disculpas. – hablo Sona – Pero, ¿tú también eres portador de espadas sagradas?

-Quien sabe. Por ahora no puedo daros información pero, tengo la sensación de que antes de terminar esta misión sabréis algunas respuestas. Sin más que decir, me despido. Un placer hablar con ustedes.

El castaño se dio la vuelta y se fue, dejando a ambos sequitos solos. Desde la distancia, Kiba miraba con todo su odio. Parecía ser que no escucho las palabras de Issei… o en todo caso, no les presto ninguna atención. Se levantó y se marchó, ignorando a su ama y compañeros.

Cuando volvieron a la casa del castaño Xenovia había intentado sonsacarle información al castaño sobre cómo pudo sujetar su espada. Solo los portadores podían. Issei, por su parte, solo la ignoraba. Durante todo un día no le devolvió a [Destruction]. La peli azul intento recuperarla varias veces, pero fallaba. Podía recuperarla si usara a [Durandal], pero no podía hacerlo.


Una cafetería – varios días después

Durante los siguientes días luego de la reunión con los Gremory y los Sitri, el cuarteto estuvo vagando por la ciudad, buscando pistas sobre los fragmentos. Para su desgracia no encontraron ninguna.

El día actual Issei se había separado del trio. Mientras vagaba por las calles se encontró con alguien no esperado. Se trataba del albino y la peli platina del grupo Gremory. John y Koneko. Pero mayor fue su sorpresa al ver que ambos se acercaron a él para hablar. No esperaba que ninguno de los demonios se les acercara.

-Buenas tardes, Hyodo. ¿Podemos hablar? – pidió amablemente el albino.

-Claro. Por supuesto. Pero, ¿puedo preguntar de qué exactamente queréis hablar?

-[Excalibur]. – murmuro Koneko.

Eso fue suficiente como para que Issei entendiera.

El trio camino hasta una cafetería bastante cercana. Dado que el tema eran los fragmentos robados, Issei pidió que esperaran a que llegaran sus compañeros. Mientras esperaban al trio, John e Issei estuvieron hablando de cosas triviales. A Issei pareció no incomodarle en absoluto la homosexualidad de John, cosa que agradeció mucho.

-Vaya, es refrescante que no todos tengan una mente tan cerrada sobre la homosexualidad. – comento el albino mientras se bebía un café bombón.

-Yo no tengo problemas con eso. No discrimino. Me considero de mente abierta. – sonrió Issei mientras se terminaba un chocolate suizo con nata.

Issei había intentado meter en la conversación a Koneko, pero la peli platina se mantenía al margen… por el momento.

No paso mucho tiempo hasta que vieron al trio eclesiástico aparecer por la puerta. Issei les hizo un gesto con la mano. Cuando estuvieron cerca, la mirada de Xenovia se afilo.

-¿Se puede saber qué hacen ellos aquí? – pregunto, apuntando a la peli plateada y al albino.

-Sencillo, me han pedido ayuda. No quieren que el rubio la palme, así que la ayudo.

-Entiendo.

Issei se pegó a la ventana, dejando que Irina y Xenovia se sentaran. Asia se sentó junto a John, que amablemente le hizo sitio. Una vez todos sentados, el trio hizo su pedido. Una vez que se los entregaron empezaron la reunión secreta mientras degustaban los yogures helados que habían pedido.

-¿Y qué tienes pensado, Issei-san?

-Sencillo. Vamos a quitarles los fragmentos a Freed, Balba Galilei y Kokabiel.

-¿Quitárselas? Si es necesario las destruiremos. – dijo Xenovia.

-Pues tienes un problema. No podríais porque no tenéis el suficiente poder.

-…

-…

-Bien. Cooperaremos.

-Vaya. Eso no me lo esperaba. – comento John.

-Hey Xenovia. ¿Está segura? – pregunto sorprendida Irina. No esperaba que la peli azul aceptara.

-Irina. Para decirte la verdad, creo que realmente iba a ser duro recuperar las tres [Excaliburs] y luchar contra Kokabiel.

-Ya lo sé pero…

-Irina, francamente tres espadas sacras son demasiado para nosotras, y Kokabiel está completamente fuera de nuestro alcance. - admitió sombría – A lo sumo podemos tener un 30% por ciento de posibilidades de sobrevivir.

-Cerca de un 8% de derrotar a Kokabiel y un 2% quizás de destruir alguna [Excalibur], un cero patatero de cumplir por completo la misión. - explicó Issei rotundo.

-A pesar de ello, pensamos que la tasa de éxito fue lo suficientemente alto como para venir a este país dispuesto a poner nuestra vida en riesgo. – dijo Irina – Además, si es necesario intervendrás. Eso aumentaría mucho nuestras probabilidades.

-Eso es cierto, Issei-san. – asintió Asia.

-¿? ¿Eso es cierto? – pregunto Xenovia.

-¿Quién sabe? Nunca me he enfrentado a un [Cadre].

-Pero esta misión es un sacrificio. – comento John.

-Tiene razón. – asintió Issei.

Durante varios segundos nadie dijo nada.

-He cambiado de opinión. Mi mentalidad es flexible, y mis creencias también. Si debo aliarme con demonios para llevar a cabo la misión que se me ha encargado… entonces puedo llegar a hacerlo. – dijo Xenovia cruzada de brazos.

-¡Xenovia! He estado pensando en ello durante mucho tiempo, pero su fe es un poco extraña.

-No voy a negarlo. Pero creo que es nuestro es deber llevar a cabo nuestra misión y regresar a salvo. Voy a vivir y seguir luchando por Dios. ¿Me equivoco?

-No te equivocas pero…

-Xenovia tiene mi aprobación. – dijo Issei, haciendo que el trio se asombrara. Era la primera vez que ambos coincidían en algo – Cuantos más seamos más probabilidades habrá de encontrar los fragmentos y parar a Kokabiel. "Además, dudo que Azazel venga."

Tanto Irina como Asia estaban flipando. Ambas habían dejado incluso de comer.

Koneko, por su parte, no había abierto la boca en ningún momento.

-Koneko, ¿puedes llamar a Kiba? – le pidió amablemente el castaño.

La peli platino asintió mientras sacaba su móvil y lo llamo. Kiba estaba por colgar, pero se quedó callado escuchando las palabras de la peli platina. Kiba no había tardado mucho en llegar a donde estaba el grupo. Su semblante seguía serio.

-Creo entender la situación…- susurró Kiba tomando una taza de café entre sus manos, sentado en una silla ya que los sillones estaban ocupados – Pero es extraño que las portadoras de [Excalibur] me den permiso para destruirlas.

-Y dale con destruirlas. – susurro aburrido el castaño, terminando de tomarse su chocolate – Puedes cargarte a sus portadores, las espadas son inocentes. – le explico por segunda vez.

-Deberías de dar las gracias… ¿bajo qué otra posibilidad podrías hacer lo que te permitimos? – le pregunto Xenovia.

-¿Qué dices?

-Al ser demonio cualquier [Excalibur] te desintegraría en un instante. Por lo que entiendo tienes una pesada carga contra el proyecto [Espada Sagrada], contra la Iglesia y las [Excalibur].

-Obviamente. - respondió con una voz baja y fría.

-Pero Kiba-kun. Gracias a ese proyecto, la investigación sobre la Espada Sagradas los usuarios mostraron resultados. Por eso se buscan a las personas como Xenovia y yo, que puede sincronizarse con la Espada Sagrada.

-¿Crees que solo por eso puedo perdonar un proyecto creado para el fracaso, que le costó la vida a todos los sujetos de prueba?

Kiba miró a Irina con ojos llenos de odio.

-Las [Excaliburs] no tienen la culpa de lo que hicieron esos idiotas. – volvió a repetir Issei, siendo escuchado únicamente por John y Koneko.

-Ese incidente se convirtió en uno de los peores casos. La gente se sentía disgustada al respecto. La persona encargada de ese proyecto en ese momento se decía que tenía un problema con sus creencias. Así que fue acusado de herejía. Ahora es una de esas personas en el lado de los ángeles caídos. – explico Asia, que tenía algunas lágrimas por el pasado de Kiba.

-¿Y crees que eso calma mi ira? – le dijo con voz fría como el hielo - ¿Cuál es el nombre de esa persona?

-Balba Galilei. El [Arzobispo genocida].

-Si voy después tras los ángeles caídos, entonces puedo llegar a él. Parece que tengo que compartir la información también. El otro día fui atacado por una persona que tenía varias [Excaliburs]. El nombre de esa persona es Freed. ¿Este nombre suena familiar?

Xenovia e Irina mostraron ojos afilados por las palabras de Kiba.

-Ex exorcista del [Vaticano]. El genio que se convirtió en un exorcista a la edad de trece años. Había conseguido un montón de grandes logros, porque se mantuvo en la eliminación de los demonios y bestias místicas. Pero se le fue la mano, mató a sus aliados. Freed no tenía ninguna creencia hacia el Dios Bíblico desde el principio. Lo único que tenía era la lucha contra el instinto y la intención de matar a los monstruos y una obsesión anormal para las batallas. – explico Issei tranquilamente – Es lo que suele pasar cuando le das una espada a un desequilibrado mental.

-Veo que sabes bastantes cosas. – dijo Xenovia – Y hablas así a pesar de pertenecer a la Iglesia.

-Se mas cosas de las que te imaginas. Y no pertenezco a la Iglesia. Digamos que tengo un trato especial con alguien, por así decirlo.

La peli azul no entendió sus palabras… como de costumbre.

-Freed utiliza las [Excaliburs] que robó al matar a nuestros compañeros seguidores. Para nosotras, va a pagar el precio de sus acciones, nuestros compañeros no se estaban cuidando de él. Definitivamente va a pagarlo. – dijo con odio Xenovia - De todos modos vamos a pasar a la estrategia de cooperación.

-Pero, ¿no lo estamos haciendo ya? – pregunto sonriente Issei.

-...

El trio de exorcistas se levantó.

-Nos vemos luego. – se despidió Xenovia.

El trio avanzo, pero se detuvieron al ver que Issei no se había movido.

-Issei-san, ¿no vienes? – le pregunto Asia.

-Iré mas tarde. No os preocupéis por mí.

Irina y Asia asintieron con la cabeza para luego marcharse del local, siendo seguidas por Xenovia.

-Hyodo-kun, ¿por qué hiciste esto? ¿Por qué has accedido a ayudar? – pregunto Kiba en voz baja.

-Bueno, tengo varios motivos. Uno es que os vais a enfrentar a un [Cadre], lo cual está muuuuuy por encima de vuestro poder y habilidades. Ni de coña le ganaríais.

-¿Y tú sí? – pregunto frunciendo el entrecejo.

-Puede ser. Hasta que no lo intente no lo sabré.

-… eres alguien misterioso.

-Otro motivo es que no puedo dejar que intentéis hacerle algo a los fragmentos. Tengo mis motivos para mantenerlos a salvo de cualquiera que intente usarlos malamente. Este es el caso más claro.

-[Tengo ganas de volver a ser una. Me da lástima lo que algunos son capaces de hacer con los fragmentos]

-[Tranquila hermana. Ya queda menos]

- El tercer motivo es porque no quiero que os volváis demonios exiliados.

Eso confundió a Koneko, John y Kiba.

-¿A qué te refieres? – pregunto el albino.

-Que si puedo evitar que alguno de vosotros abandone el grupo y se convierta en un demonio callejero, entonces debo detenerlo.

-¿Por qué harías tal cosa? ¿No se supone que sería bueno para vosotros?

-No me gusta matar por matar. Además, un demonio exiliado mata a cualquiera, vosotros no.

-¿Y por qué no me has detenido?

-Porque no te has vuelto uno. Simple.

-Entiendo.

Kiba todavía no parecía satisfecho. Entonces noto como Koneko lo agarraba de la camisa y le miraba triste.

-Yuuto-senpai. Me sentiré sola si sempai desaparece. Yo te ayudare, es por eso que por favor no te vayas.

-Mira. Ahí tienes otro motivo para evitar que te ensarten como a un pavo. ¿Alguno más?

-Jajaja. Me doy por vencido. Si Koneko-chan me lo pide de esta forma, entonces yo no puedo hacer cosas imprudentes. Muy bien, voy a trabajar contigo. Pero ya que estamos haciendo esto, definitivamente vamos a derrotar a las [Excaliburs].

-No a las [Excaliburs]. En todo caso a Balba y Freed. ¿Voy a tener que darte de mamporros para que lo entiendas? – pregunto burlón.

-Entiendo, Hyodo-kun, pero no me es fácil pensar de otra manera.

-Sé que has sufrido mucho por todo lo que me has contado. Pero esto se te tiene que meter en la cabeza. Los fragmentos no fueron los que dieron las órdenes o los causantes. Ni siquiera estarían felices de saber lo que paso con toda esa gente. No tienen la culpa de nada.

Dicho esto se levantó, despidió y se marchó.


Lo de Rias viene más adelante. Tranquis con eso XD. Por si alguien se lo pregunta, [Excalibur] no será re forjada por completo hasta llegar al tomo 12 o 13 ya que Arthur tiene a [Ruler].