-Estás borracho.

¿Y qué?

Juraría que alguien se ha dejado una nevera enorme abierta, o que alguien me ha tirado un cubo de agua inmenso que en vez de ese líquido tiene cubitos de hielo. Me he quedado helado.

Sí, lo ha dicho.

Torcería el gesto y pondría una expresión confundida, pero estoy demasiado borracho como para tener control sobre cómo me veo. Pero una cosa es por fuera, y otra por dentro, y en mi interior me siento confundido, desilusionado y humillado, sobre todo humillado.

-Has bebido demasiado –me mira con seriedad.

¿Y qué importa eso? Mis ganas de besarle son tan reales ahora como cuando estoy sobrio, qué importa que haya necesitado unas copas para animarle.

Bajo la vista y puedo sentir su mirada de desaprobación clavándose en mí.

Le golpeo para alejarle de mí y echo a andar tambaleándome hacia dentro. Cargo el cuerpo en el quicio de la puerta, intentando ser consciente de mí mismo. Alguien me empuja a la pista de baile y acabo dando saltos y dejándome fluir entre la gente. Hay mucha, y ni siquiera hace falta que sepa bailar, ya que hay tanta gente que me muevo con ella.

Mientras me siento estúpido, en algún momento desconocido para mí se planta una chica delante mía, rodeando mi cuello con su brazos, bailando conmigo. Sus ojos muy fijos en mí, sobre todo en mis labios.

Todo me da vueltas. No sé si es el alcohol, que me siento como una mierda, el horrible perfume de la mujer que tengo delante o el frenético movimiento de la música.

Bajo la vista y ella está cerca. Muy cerca, pero por una vez me da igual. Joder estoy muy borracho.

-¿Quién eres? –pregunto mareado.

-Soy la que te di la copa –me sonríe.

¿Por qué su sonrisa no me parece preciosa como la de Naruto? ¿Por qué tiene que pasarme esto a mí?

-Eres muy guapo.

Suena tan distinto a cuando me lo había dicho Naruto hacía unas horas… Ese rubio estúpido que va a seguir mi consejo ¿Desde cuándo escucha? ¿Desde cuándo sé yo de estas cosas?

-¿Cómo te llamas?

-No sé.

Hoy siento que no sé nada.

No llego a mirarla, todo se mueve demasiado rápido, es como si tuviera desdibujado, pero sé que ha sonreído. Quizás es lo único de lo que tendré la certeza esta noche.

-Mejor.

No sé en qué momento empiezo a perder la noción de lo que estoy haciendo, pero es como si me sintiera tan herido que no quiero saber, que solo quiero olvidar, por lo que no me extraño cuando la que estaba bailando conmigo me va arrastrando a una habitación.

Quizás es por todos esos besos que se me han quedado dentro, pero cuando ella me tira sobre una cama los correspondo, como si fuera él. A quién le importa quién demonios sea. Ya he tirado todo por la ventana ¿qué importa seguir haciéndolo?

Cierro los ojos, como si fuera un condenado que está aceptando su cadena perpetua y, simplemente me quedo quieto, sin poner de mi parte pero sin detenerla.

-¿Qué estás haciendo?

Juraría que suena como Naruto.

De repente ya no tengo ese peso que tenía encima ¿Era un ser humano?

-¿Has perdido la cabeza? –me coge del cuello de la camisa.

Frunzo el ceño, o al menos intento hacerlo.

-¡Aparta! –una voz femenina.

-¡Quita! Apártate de mi…

-¿Tú qué? Es un adulto. No te metas en lo que hacemos.

-Es mi amigo –la empuja.

Escucho como forcejean, ella intentando echarlo de la habitación y él protegiéndome ¿A qué viene este comportamiento?

-¡Qué te largues!

-¿Quién eres tú para decidir con quién se acuesta? –chilla.

-Su mejor amigo. ¡Qué te largues, buitre!

El rubio me coge de la mano, como hacía unos días y tira de mí, escucho gritos de la mujer, pero yo no hago otra cosa que sentirme mareado y seguir caminando. Él me está arrastrando. Atravesamos el habitáculo en el que antes estaba bailando, o lo que estuviera haciendo y veo como me dirige hacia la puerta.

Tambaleándome intento seguirle todo lo rápido que extremidades me permiten. Salimos de la casa de forma tan precipitada que ninguno de nuestros amigos se da cuenta, solamente la chica, que sale a nuestro encuentro y grita cosas al rubio.

-¡Entrometido!

En la puerta de la casa consigo ver levemente a una rubia sorprendida, que parecía que iba a entrar en la casa también, y que está cogida del brazo del ninja vago, que bosteza pese a que la muchacha le tira del brazo para que haga algo, pero simplemente se encoje de hombros y saluda a Naruto, entrando después sin darle importancia.

-¿Qué habrá pasado? –escucho a Ino de fondo.

El de los ojos azules va a toda prisa, y por mucho que me cuesta seguirle el paso no se detiene, en ningún momento, y tampoco me suelta la mano. Me gusta su tacto. Me gusta su calor…

Me enredo con mis pies y acabo cayéndome. Genial, un genio, el último descendiente del clan Uchiha, un portador del Sharingan, es incapaz de caminar sin tropezarse consigo mismo. Te acabas de lucir, Sasuke.

Clavos los brazos en el suelo y agito la cabeza, intentando aclararme las ideas. Me quedo un segundo sentado en el suelo, para que me llegue al aire a los pulmones. Parece que me estuviera asfixiando.

El rubio retrocede y se agacha para encararme.

-Ay qué ver lo patoso que eres borracho –le escucho decir en voz baja.

Me dispongo a insultarle de forma inteligente pero veo que se acerca más y me toca el labio inferíor. Se mira la yema de los dedos. Hay sangre.

-Solo un teme como tú que no se hace daño realizando grandes técnicas, se parte el labio con una gilipollez –sonríe.

Vuelvo a intentar insultarme pero me fijo en que sus ojos se han quedado demasiado tiempo posados en mis labios. Si no supiera que, por una vez, está sobrio, me jugaría el cuello a que se muere por besarme, por abalanzarse sobre mí y dejar que la atracción haga el resto. A la mierda la lógica y ser comedidos…

Incluso su respiración se está haciendo pesada, lo cual hace que mi corazón se ponga a mil por hora. Es como estar presenciando su lucha con la tentación, y no puede evitar acercarse a mí, poco a poco. Siento su respiración caliente en mi cara. Lame mi herida, cierro los ojos un instante, en un intento de tener la cabeza en su sitio ante ese roce tan tentador, pero al abrirlos le observo relamiéndose los labios casi de una forma lasciva.

Me tiene comiendo de su mano.

-Idiota –consigo pronunciar al fin casi sin aire y algo excitado.

Me maldigo a mí mismo por hablar, ya que parece que eso le ha despertado y ha vuelto a tirar de mí, quizás ahora caminando con un poco más de cuidado, para que no vuelva a caerme. Una de las veces que se gira puedo ver que se está mordiendo el labio inferior.

-¿Celoso, usuratonkachi? –sonrío con sorna.

-¡Es una buitre! –me contesta alzando la voz.

-¿No querías que estuviera con una?

-¡No con esa! Se lía con cualquiera –exclama enfadado.

-Mejor, ¿no?

-Yo quiero que estés con alguien por…

-¿Por qué? Quizás mis motivos y los tuyos son diferentes –digo con un tono gélido.

-Por amor…-creo escucharle susurrar.

-o-

Abro los ojos y veo blanco. Parece que estoy mirando el techo de una habitación, pero parece que no es la mía.

Intento moverme y un horrible dolor de cabeza empieza a palpitarme, como si toda la sangre de la cara fuera cemento y fluyese con una lentitud inaguantable. Me doy la vuelta en la cama y subo las sábanas, colocando la cabeza debajo de la almohada, huyendo de cualquier haz de claridad.

Pero… ¿en casa de quién estoy?

¿No habré acabado en casa de esa chica rara de la que me alejó Naruto? ¡Oh Dios mío! ¿¡No me habré acostado con ella!?

Me inunda el pánico y trato de ir a comprobarlo, pero en cuanto la claridad me da en los ojos me convierto en un amasijo de dolores y vuelvo a enroscarme en mí mismo bajo las mantas.

Al menos estoy vestido. Aunque eso no es una gran garantía, cualquiera que lea el Icha Icha Paradise puede, y sabe, que la ropa no es un gran impedimento a meterle en la falda de una chica, o en los pantalones si nos referimos a mi situación actual.

¿Me dijo cómo se llamaba?

Juraría que esa tía me dijo cómo se llamaba, o algo me pareció escuchar mientras me besaba. No sé por qué intento recordarlo, no es que me importe, además, si ni siquiera era capaz de recordar mi propio nombre como para poder hacerlo con el suyo.

Me arrastro por la cama con las sábanas en la cabeza y acabo cayéndome.

-Mierda.

Esta costumbre de acabar en el suelo se está haciendo muy frecuente en mí. Quizás paso demasiado tiempo con el idiota.

Asomo la cabeza por debajo de las mantas y veo que en frente mía hay un baño. Finalmente consigo levantarme, aunque me tambaleo, y entro en él, sin encender la luz. Me siento en el váter y pongo la cabeza entra las rodillas un momento, tratando de pensar.

-¿Cómo llegué aquí?

Levanto la vista y empieza a sonarme el sitio en el que estoy. Mucho, y algunos recuerdos difusos e incompletos se agolpan en mi mente. Unos como a mí mismo siendo cargado por Naruto…

-Eres cómodo.

-Comodón eres tú, que no quieres andar.

-Cállate. Te ofreciste.

-Si a que tú no tengas coordinación suficiente para andar le llamas ofrecerse…

Llegando a su casa, acompañándome al baño…

-Tienes un aspecto horrible.

-Yo lo tengo ahora, lo tuyo es crónico, dobe

Y sujetándome el pelo…

-Pues sí que habías bebido…

Y después nada. Blanco, o negro, según se mire. Aunque recuerdo un roce, unas yemas de unos dedos acariciando mi mejilla, casi como si temieran que fuera a romperme.

Me llevo la mano a la frente. Dios mío, ¿cómo pude beber tanto?

Salgo de la habitación y me encuentro de frente con un Naruto durmiendo en el sofá. Realmente se ve angelical, y no puedo evitar quedarme unos segundos así, como un autentico capullo, mirándole, observando a lo que jamás tendré.

Yo en la cama y en el sofá. Mensaje captado. No se siente cómodo con mi cercanía.

Me dispongo a abandonar la pequeña casa cuando algo llama mi atención. En la cocina hay un pequeño tazón de ramen tapado con un trapo y una nota claramente escrita con esa letra que, siendo tan desastrosa, solo puede ser de Naruto.

Al menos desayuna algo, fiestero

Qué graciosillos estamos hasta por la mañana. Cojo el tazón y me dirijo a la puerta, no sin antes girarme para mirar a mi mejor amigo. Abro la madera y cierro detrás de mí sin hacer ruido. Quien me viera… Parece que sea la amante de Naruto que se ha marchado la noche siguiente sin decir adiós. Ojalá, entonces significaría que anoche pasó algo entre nosotros.

Por el camino a mi casa lo maldigo todo. A mí mismo por aconsejarle que fuese tras Sakura, a mí mismo otra vez por emborracharme, y una vez más a mí mismo por ser adicto a sus besos, y recordar cada instante en el que nos besamos o estuvimos a punto.

Dios, me siento tan avergonzado… Me dejé llevar por el alcohol y, y, y… Joder, no sé qué hacer. Me da igual admitir que estoy enamorado del idiota este, pero ¿qué hago ahora?

Abro la puerta de mi casa y al cerrarla me dejo caer apoyada en él. Con cansancio, con resignación.

Suspiro. ¿Por qué dejé de fumar? Me vendría muy bien un maldito cigarrillo.

Está bien, Sasuke, ten la cabeza fría. No te hagas ilusiones. A Naruto no le gustas, que hayas estado en una serie de situaciones raras y éstas hayan desembocado en besos, roces o en hacerte perder la cabeza y pensar que te gusta un hombre… Nada de eso significa algo.

Algo saco en claro

-No volveré a beber. Jamás.

Bueno, al menos también he sacado a la luz otra cosa más: Pierdo el culo por ese rubio de preciosos ojos azules. Dios, qué mal ha sonado esa última frase. A partir de aquí ya tengo resuelto porque estaba tan confundido así que solo tengo que vivir con ello. Y punto.

Lo que no entiendo es por qué, en primer lugar, fue él el que me besó la primera vez, y en estas últimas situaciones tampoco sé porque los ha correspondido o ha parecido que estaba luchando contra algo. Es como si no supiera lo que quiere ¿Estará confundido?

Tuerzo el gesto.

Qué se joda. Yo ya no lo estoy, si él lo está es problema suyo. Yo he encontrado mi respuesta y ahora simplemente puedo vivir con ello.

¿Estaría burlándose de mí? No le pega, es un cabeza de chorlito, y es verdad que le gusta sacarme de quicio, pero de ahí a querer jugar con mis sentimientos…

-o-

Han pasado ya un par de semanas desde ese último encuentro con el rubio, y, aunque pensaba que a esta alturas ya me habría asexualizado por completo ahora que ya tenía claro mis sentimientos, no parece tan fácil. El simple recuerdo de sus sonrisas me dejan atontado y evocar roces hacen que la imaginación se me encienda. Si mis padres levantaran cabeza…

Se darían con la tapa del ataúd, pero después seguro que me mirarían con desaprobación y me dirían que me buscase a una mujer para revivir el clan.

Por el otro lado, si mis padres me vieran en esta situación, y aceptaran que a su pequeño le gusta un hombre y que el clan se va a ir a tomar viento fresco, me dirían que soy cobarde, porque en ese par de semanas me he quedado en casa.

-No soy un cobarde –digo para mí mismo-. Solo necesitaba tiempo para mí mismo.

Suspiro y sin pensármelo mucho acudo a la puerta a la que parecen haber llamado.

-Bastardo –me saluda.

Vacilo un instante y sin decir palabra me echo a un lado para que mi amigo pueda pasar. Cierro detrás de mí sin decir nada y me dirijo a la cocina. Cojo una cerveza para él y un cigarrillo para mí. Vuelvo al salón y se la planto delante.

-Llevas unos días perdidos. Casi tenía la esperanza de que hubieras muerto –oigo como se ríe levemente -. No ibas a entrenar donde normalmente y tu teléfono siempre estaba apagado.

Me siento delante de él. No digo nada. Veo como da un sorbo.

-Estaba preocupado de que te hubieses convertido en una Reina del drama, como eres normalmente, y hubieras decidido vengarte de aquel mosquito que te picó de niño.

No parece tan difícil resistirme a abalanzarme sobre él.

-Sasuke…

Silencio.

-¿Qué?

-Ya sabes qué

Silencio.

-¿Recuerdas algo?

Enciendo el cigarrillo, y tomo la primera calada sin mirarle. Echo el humo de una forma tan lenta que podría doler. Vuelvo a dar otra al cigarro y después lo separo de mis labios con la misma lentitud, como si hacerle esperar me diese un poder sobre él.

-No –digo soltando el humo.

Si él tiene derecho a no recordar y fingir que no ha pasado nada yo también, qué diablos. Ni que importara lo que haya hecho, no va a cambiar ni sus sentimientos… ni los míos.

Quizás sí esté siendo un poco cobarde pero a la mierda.

- La gente lo está flipando(1) –se desordena el pelo al rascarse -. Creo que hasta han publicado algún artículo en la prensa rosa –me echa a reír.

Lo apago en un cenicero, me dejo caer hacia atrás y me cruzo de brazos.

-¿El qué?

Levanta una ceja y luego sonríe tontamente, como solamente sabe hacer él.

-Sasuke-kun se está el haciendo el remolón –exclama como si fuera un crío.

Le fulmino con la mirada.

-Me besaste.

Ahí va.

Me echo hacia adelante y cruzo los dedos. Le miro directamente a los ojos, con una expresión glacial.

-¿Y?

-Todos lo vieron, ¿sabes? –me dice con una expresión divertida.

Oh, mierda. Estoy muerto. No puedo fingir no saber nada si había testigos… ¿Cómo no pude fijarme en que estaba en un sitio público?

Ah, cierto, estaba borracho.

-¿Y?

Él se echa hacia adelante, con una expresión tranquila, extiende los brazos y posa sus manos de una forma cariñosa sobre las mías. Son cálidas, como todo él. Por mucho que lo intentara jamás podría parecer frío, todo en él es luminoso, cómodo y hogareño. Incluso su mirada puede reconfortarme. Sus ojos me acarician.

Le miro con desconfianza cuando advierto que algo va mal.

-Soy tu mejor amigo, bastardo –sonríe ampliamente -. ¡Y que me parta un rayo si intento hacer algo malo…!

-Dispara.

Y literalmente dispara una bala que me atraviesa el alma.

-¿Eres gay?

-o-

Aish, que me gusta hacer sufrir un poquito a Sasukin…¡Por cierto! Se me ha ocurrido el próximo argumento para mi fanfic, quizás lo veáis pronto publicado pero no sé cuándo verá la luz, ya os avisaré por si os interesa.

Próximo capítulo el: 28 de septiembre

(1)Flipar: Sorprenderse mucho.

¡Qué ilusión! ¡Qué de reviews! Así da gusto

Zanzamaru, me alegro de que te gustara mi chiste, tengo millones de ese tipo porque son los que más me gustan. Si me acuerdo pondré algún otro por ahí XD Lemon haberlo lo habrá, lo he escrito ya =D Lo que pasa es que todavía queda un poco para que suba ese capítulo. Aunque lo del lemon borrachoso me lo apunto, para algún otro fic, juas.

Index120, Jarl, soy una fan completa del Narusasu (¿se me nota mucho?). No sé, hay tanto Sasunaru que ya una se harta, además, en el sasunaru muchas veces ponen a Naruto super uke, y eso tampoco me mola. Espero que te gustara también este capi =D

Kharito, Wuaaaa, me alegro que te pareciera tierno, es tan difícil mantener las personalidades de ambos tan burros como son, y conseguir escenas tiernas y adorables al mismo tiempo… Si soy sincera yo me moría de risa escribiendo a Naruto borracho XD

Zoe Mikaella, la verdad es que cuando hice que Naru besara al moreno borracho, no pude resistirme a cambiar las tornas, es una oportunidad única para ver a Sasukito así xDDD También siento tardar tanto en subir, pero antes es un poco complicado, espero que merezca la espera =D

Kathy, pues a mí me gusta más el Narusasu, pero no en plan OOC, sino con un Sasuke que tampoco se queda quieto =)

KataristikA, Me alegro de que te resulte interesante la trama! Hago mi mejor esfuerzo por ello, y ¿por qué te ha costado cogerle el ritmo a la narración? Me gustan las críticas constructivas, así intentaré hacerlo más fácil para la próxima!

Starlightnorain, ¡Tu review me encantó! La verdad es que lo de las fechas es muy cómodo porque si no me olvido XD Si te soy sincera a mí tampoco me gusta que Naruto beba, pero quería hacer algo desde un nuevo enfoque y pensé que podría ser interesante, de todas formas puede que en un futuro cambie =D Y respecto a Kishimoto, a mí me pasa igual, ¡esos dos están hechos para acabar juntos!

Muchas gracias a los nuevos favoritos y seguidores: PaddyandVicky, starlightnorain, KataristikA, Zoe Mikaella, Isabella1315, Ryuuji Kiyama

¿Sugerencias? ¿Quejas? ¿Peticiones? ¿Griegos con togas echándose carreras con dinosaurios?