NdeA: Perdón por la nula actualización en estos días, pero estaba metida en un larguísimo trabajo de Marketing y Publicidad… Desde hoy me pondré a escribir y updatear para recompensar el tiempo u.u
Reviews
La generala: Gracias por el cumplido… Esa era mi idea, ver a los personajes desde distintas facetas e historias, pasando por vidas y más factores. En realidad, ni siquiera busco ideas… Son cosas que me inspiran. La de Navi y Link, por ejemplo, se me ocurrió cuando veía la TV xD
Jackiie: A Navi la veo como un personaje bastante inocente, considerando cómo sabe de tantas cosas (Monstruos, Templos…) y sin embargo sigue asombrándose por asuntos muy simples. Me gusta la idea de que sea una especie de hermana mayor-menor para Link, una "niña" demasiado curiosa e inocente, a veces incapaz de mantener el silencio.
Disclaimer: Si TLOZ fuera de mi propiedad, Link se sacaría la ropa para nadar u_ú (¿Cómo puedes nadar con un escudo encima y que no se te oxide?)`
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IX - Decisión
-¡LINK!
El grito de la princesa fue fuerte y claro. Atrajo los ojos azules del muchacho que, desesperado con las heridas que Ganon le causaba sin siquiera pestañear, se arriesgó a mirarla. Ella tenía la Espada Maestra entre las manos, y la sacó sin dudar: Era claro que tenía la fuerza de Sheik, si bien no su aspecto, y no dudaba en usarla.
-¡Usa la Espada Maestra para dar el golpe final!
Y en sus ojos pudo ver que lo sentía, que realmente estaba triste por tener que decir aquello. Como si fuera una orden cuando no era más que una petición, un ruego para que salvara a Hyrule del Rey del Mal… Como si ella aún fuera una princesa, cuando ahora no era más que una mujer intentando salvar todo lo que había amado.
El grito agudo y reverberante de Zelda lo sacó de su ensimismamiento, y alcanzó a saltar a su izquierda antes de que una de las armas de Ganon lo partiera por la mitad. Navi voló a los ojos de la bestia, tintineando con su luz amarilla mientras el horrible monstruo la miraba con el intelecto de un animal, intentando entender qué era aquello. Y es que Ganondorf, en su afán de asesinarlos, había perdido la última gota de humanidad que quedaba en un vaso roto. Ahora no era más que un ser gigante, dispuesto a acabar con todo lo que había deseado.
No otra vez. No iba a permitir que destruyera sus lugares más amados, que arruinara la vida de sus amigos por la avaricia sin fin. Tragó con fuerza, aunque su garganta estaba seca, y se forzó a correr hacia la princesa sin detenerse. El grito de furia de Ganon fue más que suficiente para entender que lo perseguía, pero sacó una flecha que, potenciada con la Luz Sagrada y disparada certeramente, detuvo a la aberración por unos minutos en que cayó al suelo. Alcanzó la Espada, que vibró como si estuviera feliz de estar en su poder, cuando la mano enguantada de Zelda alcanzó la suya.
Era la mano que poseía la Trifuerza y que sostenía la suya. No necesitaron hablar, pues sus partes latían al unísono en un ritmo que el Poder nunca podría vislumbrar siquiera. Solo se miraron a los ojos por unos instantes, y sus dedos se entrelazaron con suavidad.
No importaba si morían con tal de salvar a Hyrule.
-…Por favor… -Murmuró Zelda, y Link notó el temblor en su voz suave. Ella, la mano que guiaba la espada, apretó su compañera y las Trifuerzas brillaron con más intensidad que nunca: Podrían no estar en una sola persona, pero el momento de desesperación, horror y locura los unía a tal punto que se brindaban ayuda.
Link sabía que, de no matar a Ganondorf, aquella guerra no terminaría nunca. Era probable que no muriese por completo, pero la derrota del Rey del Mal daría un largo tiempo de paz a Hyrule.
Zelda sabía que, de no permitir que Link tomara una decisión por su cuenta, la Espada Maestra no trabajaría acorde a los deseos de su portador. Así que solo se quedó en silencio, expectante y temblorosa mientras la respiración de Ganon resonaba como un cruel coro del horror.
Cuando Link sonrió levemente, pese a que su rostro estaba cubierto de sangre y el brazo diestro estaba hinchado, supo que su decisión estaba tomada. Sonrió también, e hizo lo que solo Sheik se había permitido: Sacó la mano del guante que siempre la protegía, y la Sabiduría brilló más que nunca. Al posarla encima del Valor, se sintió más osada que nunca, dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de rescatar a su pueblo. Quizás por eso Link no hablaba mucho: Sus decisiones estaban hechas, y las expresaba a través de acciones concretas.
Y, por las Diosas, quiso olvidar que no estarían juntos en esa vida, quiso formarse una loca ilusión en la que no debían separarse y podrían soñar, reconstruir Hyrule, tener una vida como amigos. Quizás algo más. Pero sabía que era prohibido, y que no era su destino en esa vida.
Quizás en una próxima…
Su ceño se frunció suavemente, y retiró la mano de la masculina antes de mirar a Ganondorf con el Valor impreso en los ojos celestes. Ya no sentía odio, temor o repulsión por aquel extraño ser: Solo conocía su misión y el desenlace de la misma. Las Diosas le habían otorgado la Sabiduría con amplias razones, y su cuerpo se estremeció cuando la magia lo recorrió desde el suelo a las manos, que comenzaron a vibrar. Las extendió hacia Ganon y la voluntad de las Diosas apareció de sus dedos en la forma de un triángulo perfecto.
Fue la señal exacta para Link. El Héroe del Tiempo corrió hacia la bestia dispuesto a impartir la justicia que, sabían ambos, ningún otro ser vivo podría imponer en Ganondorf; su espada se hundió en la carne maloliente, hiriendo sus ojos antes de que el enemigo intentase devorarlo de un solo bocado, como un animal hambriento. La Espada Maestra vibró unos instantes antes de ser clavada en el paladar, como un curioso recordatorio del caballero contra el dragón, y Ganon chilló de dolor.
Zelda suspiró, agradecida. Estaba hecho. Unos minutos más y podría descansar, hasta morir si quisiera, podría abandonarse a su tristeza y a su soledad. El poder de los Sabios le infundió la fuerza necesaria para continuar por esos largos momentos en que la Puerta al Reino Sagrado se abrió, devorando a Ganon. En todo ese proceso sintió la mirada de Link encima de ella, e intuyó que él también sabía lo que pasaría.
Así que, cuando le entregó su ocarina y ella lo alejó para siempre, no hubo palabras. Solo un "adiós" largamente temido, y un momento en que sus manos se unieron de nuevo para cerrar el enlace de las Trifuerzas.
Y, cuando lo envió de vuelta a su tiempo, supo que se destrozaba el corazón. Pero, en el fondo, también supo que hacía lo correcto con aquel hombre que había perdido su vida salvando la de otros.
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Reviews siempre serán leídas y agradecidas oportunamente ^o^
::Hie
