Hola!!!! mis queridos lectores... aqui me tienen para lincharme.. jeje hace tiempo que no me paso por aqui por ciertos problemitas que tuve... pero como ustedes lo pidieron aki esta la continuacion de esta historia... lamento la tardanza... es que no tenia este capitulo.. xD espero que les guste...
Capitulo 9
-Sesshoumaru… -Salio por fin Aome con los ojos llenos de lagrimas –Tengo que decirte algo- murmuro entre dientes bajando la mirada y apretando la bata que ya tenia puesta, cubriendo su cuerpo desnudo, a quien Aome consideraba como traidor, por culpa de ese deseo había cometido una estupidez, no era por el hombre, mas bien era por la situación tan difícil que se presentaba.
-Amor… no digas nada, discúlpame, soy un imbecil, un animal, el peor de todos los hombres, perdóname por favor- gruño Sesshoumaru desesperado abrazándola como si quisiera protegerla, de que diablos estaba hablando Sesshoumaru, acaso creía algo que no era… pero sin escuchar mas lo separo de ella, lo miro fijamente a los ojos, estaba tan atractivo, con el cabello revuelto, esos ojos fríos llenos de angustia y sobre todo ese cuerpo tan sensual capaz de despertar en ella el mas desenfrenado deseo por ser tocada, acariciada por esas manos expertas, volvió a llorar.
-Déjame hablar Sesshoumaru… Yo- bajo la mirada, tenia que decírselo, ya no podía engañarlo mas, sabiendo lo que había ocurrido, no era justo, por que no podía dejar el pasado atrás, por que no podía quedarse con ese hombre y su maravillosa familia, por qué tenia que haber conocido a Kikyo esa vez en el tocador, y por primera vez en su vida odiaba ser ella –No soy quien tu crees… -hizo una pausa y sin volver la mirada hacia Sesshoumaru quien ya se imaginaba lo que le diría la hermosa mujer que tenia frente a él –No soy tu esposa… soy una usurpadora –termino agachando la cabeza y apretando su ojos castaños, humedecidos por las lagrimas que estaban a punto de emanar de ellos.
-Lo se… -susurro Sesshoumaru sorprendiendo totalmente a la mujer que solo volvió la mirada asustada hacia él – Lo supe casi desde que llegaste, al principio no lo podía creer, pero con tu actitud, tu modo de vestir, de hablar y sobre todo de besarme no me quedo duda alguna… - afirmo el joven Taisho acariciando la mejilla mojada y sonrojada de Aome- Eres tan distinta a Kikyo incluso en la cama, tu te entregas por completo y ella… ¿Cuál es tu nombre Amor?- pregunto con tono tenue mientras seguía acariciando la mejilla de ella.
-Lo sabias y no dijiste nada… ¿Por qué?- respondió Aome sorprendida y comenzando a temblar –Acaso me estabas tendiendo una trampa –enfureció y frunció el seño –O quizás querías jugar un rato conmigo- afirmo aun mas molesta retirando la mano de Sesshoumaru con un golpe, su expresión y postura era desafiante para poder esconder ese pánico que la envolvía como una manta de espinas que se clavaban profundamente, estaba mas que perdida, la soga no se la había colocado en el cuello esa noche, mas bien desde que se había atrevido a entrar en una casa extraña con una familia que no era nada tonta.
-Vamos preciosa… lo que te dije es verdad… Te amo como nunca había amado a alguien y si no te dije nada fue por miedo a que te largaras y me dejaras solo, sin tu presencia- respondió Sesshoumaru acercándose a ella –Sin tu mirada, sin tu boca, sin ti… -susurro inclinándose para besarla, pero antes de que sus labios tocaran los de ella, Aome dio un paso hacia atrás. Incorporándose de nuevo paso sus manos por los plateados cabellos –Esta bien Amor… ¿Qué deseas que te diga?... Te amo y eso no lo vas a cambiar con el simple hecho de que me digas que no eres la mujer con quien me case- reclamo cruzando los brazos.
-Sesshoumaru… lo que menos quiero es hacerte daño a ti y a tu familia, todos son tan lindos y buenos, yo no quería hacer esto, pero Kikyo no me dejo otra opción, jugo sucio y gracias a sus trampas, termine cayendo en la mas grande, ella sabia perfectamente que tu me descubrirías y me mandarías directo a la cárcel, pero creedme que lo menos que deseo es lastimarte… si tu voluntad es que valla a donde debo ir por mi delito… adelante, yo misma me entregare a las autoridades- dicto con las lagrimas rodándole por las mejillas mientras se dirigía a la entrada, sin embargo antes de que llegase al picaporte Sesshoumaru la detuvo sosteniendo su brazo y haciéndola girar bruscamente dejándola a escasos centímetros de él, la respiración de Aome se tornaba difícil, tenerlo tan cerca después de todo lo que había pasado y sobre todo aquella mirada Dorada observándola con algo que jamás había visto la ponían mas nerviosa y con una luz de esperanza, de que ese hombre realmente la quisiera por lo que es y no por que se pareciera a su esposa.
-¿Cuál es tu nombre Amor?- pregunto con sensualidad Sesshoumaru mientras acariciaba la mejilla de Aome, quien no podía creer lo que pasaba, había confesado todo y parecía que a él no le interesaba en lo absoluto, la miraba con ternura –Mi niña linda, ya te dije que lo sabia y que temía por que te fueras. ¿Qué deseas que haga para que me creas? Por eso permanecí callado, me gustaba como eras, tu ternura, tu inocencia hasta el modo de evadirme, Creedme por favor… Te amo- Susurro antes de inclinar su rostro y poseer sus labios en un beso sincero y reflejando el miedo por perderla, mientras Aome ni siquiera se lo podía creer, ahora el problema no era que la descubrieran si no mas bien era la hora en que llegara Kikyo y reclamara su lugar.
-Hay Sesshoumaru… de verdad no se que voy a hacer… Kikyo llegara en menos de lo que crees y yo- bajo la mirada –no creo que me deje quedarme, a ella le gusta el dinero y la posición que tu le brindas –Decía Aome con rencor al recordar como se había ido aquella mujer sin remordimientos, sin embargo al ver a Sesshoumaru, todo parecía que él conocía perfectamente a su esposa, por que no le sorprendió mucho lo que le había dicho en ese instante –Ah y mi nombre es Aome Higurashi- respondió con una sonrisa tímida mientras ocultaba sus ojos con su cabello.
-Lindo nombre… y en cuanto a Kikyo, la verdad no creo que regrese, me he enterado que sufrió un accidente y por lo que dicen los medios, fue algo catastrófico… -murmuro el apuesto hombre abrazándola, desprendía tanto cariño hacia ella –Además, si se atreve si quiera a aparecerse por aquí, simplemente haré como si no la conociera, ella quiso irse y dejarte en su lugar ¿no?, pues ahora que ni se atreva a querer apartarte de mi- reclamo con amargura acariciando el cabello azabache y ondulado. Aome por su parte no podía creer lo que escuchaba, Sesshoumaru estaba dispuesto a luchar por lo que sentía por ella, volviendo la mirada hacia él observo los ojos dorados que permanecían fijos hacia el horizonte, parecía que tenia un plan en el cual estaba ella incluida, pero ¿Qué pensaba hacer?
-Sesshoumaru… tenemos que regresar a la casa-susurro Aome intentando separarse del imponente cuerpo de Sesshoumaru, sin embargo antes de que diera el paso, él ya había capturando sus labios, tan embriagantes que ella perdió totalmente la noción del espacio y el tiempo, sumergiéndose en el placer que le causaban aquellos movimientos de las manos de Sesshoumaru, acariciándola de nuevo y retirado la única prenda que aun le quedaba, lo que cubría su tembloroso cuerpo que pedía… mas bien exigía ser poseído por ese hombre que a pesar de saber el engaño del que había sido victima, demostraba lo mucho que la amaba. Sin darse cuenta, ya estaba tumbada en la cama con él sobre su cuerpo desnudo, la respiración entrecortada y los acelerados latidos de su corazón le dificultaban poner en marcha la razón.
-Oh Aome… -gruñía Sesshoumaru en cada roce de la piel, para ella era como el canto de ángeles que imagino, todo parecía como ese cuento de hadas con un final feliz, escuchar la ronca voz de ese hombre, pronunciando su nombre y saber las reacciones que provocaba en él, era como estar en el paraíso… con esos pensamientos en la mente de Aome, volvió a hacer el amor con Sesshoumaru, esta ve disfrutando cada caricia, cada susurro, cada gemido… entregándose totalmente uno al otro.
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Un año transcurrió, era tiempo de que Kikyo volviese, en la casa de los Taisho, ya todos los miembros de la familia sabían quien era esa hermosa mujer que había llegado a sus vidas para darle un giro de trescientos sesenta grados y convertirla en lo que siempre debió ser, sin embargo, este día se transformaba en el mas difícil de sus vidas, ahí en ese mismo lugar estallaría una enorme batalla contra el peor enemigo existente en el universo, tan perverso y capaz de realizar el acto mas cobarde que se pudiesen imaginar, tratar de engañar a las personas que le habían brindado el calor del hogar, dinero, posición y en su tiempo, mucho amor; lo desperdiciaba así, dejando en su lugar a una mujer para que ella pudiese vivir unas vacaciones lejos de su esposo, quien desafiaba a su familia para desposarla. Con la mirada dorada enfrascada en la mujer tan dulce y tierna que dormía como un bebé a su lado, acaricio la mejilla y deposito un beso suave en su frente, con un gemido perezoso, Aome abría los ojos castaños y esbozaba una sonrisa al ver el perfecto rostro de su amado, era el día decisivo, Kikyo tendría lo que busco por abandonar a su familia, sin embargo, levantándose de la cama la joven de cabellos azabaches se adentro al cuarto de baño, desnudando su cuerpo entro en la regadera y mientras el agua recorría centímetro a centímetro su cuerpo su mente pensaba una y otra vez, tratando de divisar la escena que se aproximaba a cada segundo que transcurría, el sonido de un suave golpe en la puerta la desvió de sus pensamientos.
-Amor… es tarde debemos estar en la empresa a las ocho-exclama la voz varonil de aquel hombre, el único que la hacia sentirse amada, deseada, protegida, cosas que no había sentido antes, sin embargo ahí estaba, esperando a que la verdadera esposa de Sesshoumaru apareciera y tomara su lugar como señora de esa casa, cosa que no le parecía nada justo, pero tenia que seguir el plan de su amado, se escuchaba descabellado y lleno de incoherencia, pero a pesar de eso estaba de acuerdo. Con la toalla secando su cuerpo se dispuso a ser lo mas orgullosa posible para enfrentar a la mujer mas cruel y despiadada que había conocido.
-Ya voy… -susurro detrás de la puerta con una voz delicada y suave mientras se observaba en el espejo, podía divisar aquel brillo en sus ojos castaños, cosa inexplicable ya que siempre que se observaba en el reflejo veía a la mujer tímida que realmente era, sin embargo la mujer que ahora veía era distinta llena de valor y coraje para enfrentar cualquier adversidad, una Aome mas valiente, dispuesta a todo para proteger al hombre que amaba de las garras de Kikyo, que no tardaba en parecerse por ahí, después de maquillarse levemente salio del cuarto de baño, para vestirse con un traje de sastre celeste acompañados por unas zapatillas lisas del mismo color, un pequeño broche en forma de flor en su cabello. Estaba preparada para lo que venia, para la tormenta que se avecinaba.
-Bien… estas lista- murmura el joven de cabellera plateada tomando su mano mientras conduce su automóvil, sin desviar la mirada del camino, las manos de la joven tiemblan sin control y su piel palidece mas y mas –Amor… tranquila, todo saldrá bien ya lo veras- Sus palabras sonaban tan seguras que por un instante Aome las creyó, sin embargo no se quitaba de la cabeza que Kikyo regresaría y mas fuerte que nunca, dispuesta a tomar su lugar, esbozando una débil sonrisa intento concentrarse en el plan de su amado, el automóvil se detuvo y un suave suspiro emano de los labios de Aome, sin previo aviso los labios de Sesshoumaru besaron los suyos de una manera profunda y delicada transmitiendo amor en aquel acto, era lo que ella necesitaba, saliendo del automóvil cada uno se dispuso a cumplir con sus deberes dentro de la empresa.
-Buenos Días!!- saludo Aome entrando a su oficina, recibiendo la contestación de la secretaria con una voz calida, al cerrar la puerta recargando su espalda en la misma, suspirando suavemente al sentir esos nervios que no la abandonaban ni una sola vez. Pasando el día de lo más normal, firmando algunos documentos y revisando la cuenta del banco, el teléfono suena y al levantar la bocina después de dos timbres para colocarla en su oído derecho escuchando una suave voz femenina provocando que un escalofrío recorriera el cuerpo de Aome, el tono de esa voz le resultaba tan familiar, su piel palideció y sus ojos castaños se abrieron como platos, las manos temblorosas no podían sostener muy bien la bocina, tragando saliva logro entrelazar las palabras contestando un "Bueno…" tembloroso.
-Hola Aome… Cuanto tiempo ha pasado...-respondió la voz femenina en tono burlón y como si riese levemente –Parece que ya es tiempo de que te largues preciosa… te quiero fuera dentro de una hora en el estacionamiento de la empresa –Riendo un poco –Ya deseo besar a mi marido…-murmuro para después colgar, la expresión de Aome no cambio en lo absoluto, estaba pasmada con la bocina aun en el oído y la mirada sorprendida, el miedo que invadía su cuerpo era incomparable, ni sus piernas le respondían, Kikyo estaba viva y reclamaba su lugar en la casa de los Taisho, ¿Qué podía hacer? Estaba ahí de pie frente al escritorio sin poder concordar las ideas que le rondaban la cabeza, en ese instante el sonido del pomo de la puerta girando para abrir la misma y dejar entrar a un hombre de cabellera plateada.
-Kikyo tienes que firmar estos documentos…- musitando mientras entra sin quitar la vista de los papeles que lleva en sus manos –Disculpa si he entrado de esta manera pero es que estaba llamando a la puerta y no respondías…- volviendo la mirada hacia la joven que solo estaba de pie sin decir palabra alguna, acercándose con cuidado el joven tomo de los hombros a Aome provocando que esta volviese la mirada aun con la expresión sorprendida y la piel pálida -¿Qué ocurre? –musito el joven aun tomando a Aome de los hombros.
-You… Youko… -susurra débilmente sintiendo como su cuerpo estaba por desvanecerse de no ser por las manos de Youko Kurama que la sostenía de los hombros –Ha vuelto… -hablando con los ojos entrecerrados y humedecido por algunas lagrimas que han decidido emerger de ahí, el rostro del joven se tornaba preocupado con temor a que la hermosa joven de cabellera azabache pudiese perder el conocimiento, sin pensarlo dos veces la tomo en sus brazos llevándola a la silla de su escritorio dejándola en el mismo para que pudiese calmar las emociones que figuraban en su delicado rostro. La joven Higurashi poso sus codos en el escritorio y sus manos en su rostro, por la mente de Aome solo podía estar la voz de Kikyo diciéndole que ya era tiempo de tomar su lugar y que deseaba besar los labios de Sesshoumaru, un delicado sollozo se escucho de ella, estaba nerviosa y envuelta en el miedo que representaba enfrentarse a Kikyo. Youko Kurama tomando su móvil marco rápidamente el numero de su primo –Sesshoumaru… ven pronto a la oficina de Kikyo parece que algo le pasa…- después de recibir una respuesta colgó, posando su diestra en la espalda de la joven para frotarla con suavidad intentando hacer que Aome se calmara, sin lograr absolutamente nada.
-Amor… -entro el mayor de los Taisho rápidamente para tomar en sus brazos a su amada, la cual sin pensarlo rodeo su cuerpo con sus brazos aferrándose a él, sin poder detener el sollozo –Tranquila mi vida… no pasa nada… Tranquila… –musitaba Sesshoumaru frotando la espalda de Aome con lentitud, provocando en ella una sensación de seguridad al estar entre sus brazos, logrando poco a poco que se calmase.
-Sesshoumaru… Ha vuelto… -susurrando con la voz entrecortada con el rostro sumergido en el imponente pecho del joven Taisho, en sus palabras estaba impregnado el dolor, el miedo y hasta la furia que sentía en ese momento, pero tenían que ser fuertes ambos para lograr poner en practica su plan para hacerle pagar a Kikyo su atrocidad, tomando el rostro de Aome entre sus manos enfrascando su mirada dorada en los nublados ojos castaños tan hermosos y capaces de volverlo loco cada vez que lo miraba, los mismos que ahora tenían un destello de coraje –Me ha dicho que la vea en el estacionamiento –dijo Aome con rapidez en sus labios y desesperación.
-Youko… Trae un vaso con agua… -ordeno Sesshoumaru acariciando las mejillas de su amada mientras secaba sus lagrimas de la misma, su primo sin poner objeción alguna salio de la oficina dejándolos solos –Amor mío… tranquila… Sabíamos que esto sucedería… ahora solo tenemos que poner en marcha el plan… -sus palabras eran suaves y poseían un tono varonil que sumergía a Aome en el sonido haciendo que su cuerpo se suavizara, esbozando una débil sonrisa, Sesshoumaru al notarla acerca sus labios a los de su amada besándolos poco a poco con suma delicadeza siendo correspondido por los deleitantes labios de la joven que se apretaba suavemente a su cuerpo, sentir tan cerca a Sesshoumaru inundaba su cuerpo de seguridad y valor.
-¿Dónde demonios esta esa mocosa?-gruñe la mujer de larga cabellera negra dando pasos de un lado a otro con zapatillas lisas de color carmín al igual que su elegante vestido con un provocativo escote en su pecho dejando al descubierto parte de sus senos, mirando continuamente el reloj de pulsera color dorado que posee en su muñeca izquierda, el lapso que le había dado a Aome se terminaba y la joven no llegaba, ¿pensaría escapar o contarlo todo a Sesshoumaru? No, eso no podía ser, Aome era muy recta y responsable como para salir huyendo, de pronto escucha los pasos suaves y algo temerosos detrás de ella volviendo instantáneamente la mirada observando a la mujer de cabellos azabaches –Por Fin…-musita Kikyo girando el cuerpo para quedar frente a la joven dirigiendo a ella una mirada fría y distante.
-Kikyo… -musita la joven con timidez envuelta en sorpresa deteniéndose al instante con su cuerpo lleno de temor y dudas, era ella, no había duda, aquella mujer estaba dispuesta a regresar a su vida, las manos de Aome no dejaban de temblar mientras permanecían a sus costados, los ojos castaños, abiertos de par en par, no podían ocultar lo que la dama sentía al tener frente a si a la mujer tan frívola, con un suave suspiro ahogado que solo era percibido por el hombre que observa la escena a unos metros detrás de uno de los automóviles que pertenecen a empleados de la empresa. Con los pasos lentos y seductores de la mujer la cual se acerca a la dulce Aome al grado de estar a escasos centímetros de su rostro.
-Deseo que te largues mocosa…- susurra con frialdad tomando los brazos de la joven Higurashi para apretar sus puños sobre los mismos provocando que Aome entrecierre sus orbes –Esta es mi vida… Mi Empresa… Mi Dinero… y… MI ESPOSO… pequeña zorra…-pronuncia con amargura provocando que en el interior de la dama una llama de enojo se encienda lanzando su diestra hacia la mejilla de Kikyo, brindando con ello una bofetada que enrojece la piel que la recibe provocando que los orbes castaños de Kikyo se abran de par en par y sus manos suelten los brazos de Aome la cual posee en su mirar un destello desafiante -¿Cómo es posible?...-se cuestiona la mujer sin desprender su mirar de la dama que tiene enfrente que se ha atrevido a ponerle la mano encima.
-No Soy una Zorra… -murmura entre dientes apretando sus puños que permanecen a sus costados, con el seño fruncido y la mirada castaña fija en el rostro pálido de Kikyo –No Fui yo la que dejo a su esposo con una mujer desconocida… -comienza a hablar –No fui yo quien casi muere por un accidente acompañada de un hombre que no es su esposo…-la furia y el enojo se vislumbran en aquellas palabras mientras sus orbes castaños se nublan ante un par de lagrimas –A mi me interesan las cosas que para ti solo son basura… para mi.. el dinero no compra lo que a ti te falta Kikyo…-las palabras dichas por la joven Higurashi logran que el semblante de Kikyo cambie tornándose enojado, apretando nuevamente los brazos de Aome con fuerza, lo cual emite un dolor en aquella zona que es reflejado por la expresión en aquel dulce rostro.
-Mocosa… Te arrepentirás de tus palabras... –gruñe Kikyo perdiendo el control totalmente dando una bofetada tan fuerte que logra el desequilibrio de la dama, soltándola para que logre caer –No te quiero cerca... Desaparece Aome… Desaparece… o…. Te AREEPENTIRAS…-amenaza la mujer con el mero pensamiento de que aquella inútil mujer se ha vuelto un peligro para ella y para su alegre vida, observando a la mujer en el suelo retornando a su seriedad y frialdad de siempre –Márchate o… Las autoridades sabrán de tu crimen…-susurra Kikyo comenzando su andar con la elegancia digna de ella, eso era todo no había mas las cosas debían volver a donde se encontraban antes de su partida.
-A ti… te falta… dignidad… -murmura la dama en el suelo, con la mirada plantada en sus manos con las cuales logra levantarse con suavidad, dejando que su cabellera azabache caiga sobre sus hombros, el principio de un plan se trazaba con esto, y la dulce joven se alejaría de la familia. Repentinamente el rostro de Aome vuelve hacia la mujer que se ha quedado atónita ante sus palabras –Kikyo… mucha suerte… -musita Aome para comenzar a caminar hacia el lado contrario a la dama de cabellera lacia mientras en su mente la imagen de Sesshoumaru al contarle aquel plan.
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Continuara!!!!
Gracias a todos los que se toman la molestia de leer mis historias y tambien a los que dejan sus comentarios, graxias inmensamente espero que el capitulo les haya gustado... le cambie algunas cosas de la historia de la novela... XD es que como ya tiene tiempo que la vi... ya no me acuerdo de mushas cosas... en fin... manden sus reviews por fa... los quiero.. cuidense... y nos vemos en la proxima... Shao...
