Disclaimer: Shingeki no kyojin no es mío, es de Hayime Isayama
IX
Consecuencias
Armin Arlet
Desperté. Afuera los rayos de sol se esfumaban con el último aliento del crepúsculo, la noche tardó unos minutos en pintarse completamente.
Salí del viejo cuarto y vagué por las solitarias calles iluminadas apenas por un par de postes parpadeantes. Tenía que comer algo, hacía varios días que no me alimentaba. Corrí por las calles medianamente vacías, pensé que ya casi nunca me preguntaba cómo era que todo se había vuelto así: automático, fácil, electrónico. Puede que la ciudad de Trost fuera una de las más a la vanguardia en cualquier aspecto pero…
El conocimiento siempre es insuficiente. Y después de pasar cerca de sesenta años estudiando comenzaba a aburrirme, es decir… ¿De qué servía todo ese tiempo si no podía salir a la luz de sol? Nunca llegaría a cumplir mis sueños de esa manera.
Llegué a un parque, y camine sigilosamente mientras elegía a mi presa… Por allá estaba una pareja fajando, de seguro pensaban que ese lugar estaba vacío a esas horas, ella gemía mientras él le besaba el cuello desabrochando los botones de su blusa. En un par de segundos me planté detrás de ellos, que me miraron perplejos y se separaron lentamente.
Entonces me lancé hacia el cuello de él y ella gritó mientras salía corriendo.
.
.
Levi
Me di la vuelta para correr en dirección contraria, importaba un bledo si Eren me encontraba, de hecho tenía que encontrarlo antes que aquella chica, ¿no era acaso la que lo había convertido?
Seguí corriendo a toda velocidad esquivando los árboles y las ramas, de repente sentí unas manos tapándome los ojos por detrás, dudé sobre si atacar o…
- ¿Levi? –dijo él, al escuchar su voz me tranquilicé
- ¿Eren? –dije quitando sus manos de mis ojos y girándome hacia él que no tardó en abrazarme
- Te encontré –susurró a mi oído
Rápido, tenía que sacarlo de allí pero no se me ocurría nada…
- ¿Eren? –dijo la chica rubia a unos pasos de nosotros, ¿de dónde había salido?
Demasiado tarde…
Eren la miró confundido por un par de segundos y luego pareció recordar quién era. Enseguida se mostró más serio de lo habitual e hizo un gesto para marcharse, tomó mi mano pero ella dio otro paso.
- ¿Qué ocurre? ¿Ya te vas?
- Sí, Historia
- Ash, no me gusta que me llamen así, así que no lo hagas, por favor
- Ya nos vamos, Christa
- ¿No me presentarás a tu "amigo"? No tenía idea de que tú…
- Como dijo, ya nos íbamos –intervine y lo jale para echarnos a correr, pero allí estaban otras tres personas: una chica rubia, un tipo alto y fornido, moreno y otro rubio más o menos igual.
Los Originales, qué sorpresa…
- ¿Dónde estabas, Historia? –preguntó el rubio
- Por ahí, tranquilos, sólo salí a dar un paseo –respondió ella sin moverse de donde estaba y cruzando ligeramente los brazos
- ¿Quiénes son ellos? –dijo la chica, señalándonos
- Unos… Viejos amigos, ¿no es así, Eren?
- ¡¿Eren?! –dijeron los tres al mismo tiempo y su semblante serio e indiferente cambió por enojo
.
.
Jean Kirschtein
- No sabía que eran pareja –les dije.
Mike se apartó, confundido. Erwin se recargó en el escritorio del salón sin despegarme la mirada, como adivinando mi próximo movimiento.
- No lo somos –excusó Erwin en tono molesto pero tranquilo- ¿Se puede saber qué diablos haces aquí?
- Creo que es más que obvio, vine por ti –respondí, viajando hasta Erwin, ladeando su cuello hacia un lado mientras se resistía, pataleaba.
- ¡Ya te dije yo no lo maté! –dijo, intentando apartar mis manos
- ¡Déjalo! –gritó Mike, dando un paso hacia nosotros. Sentí mi rostro cambiar y le gruñí, mostrándole los colmillos.
- Adelante –dije, rosando el cuello, un hilo rojo comenzó a correr, escurriendo por la garganta.
- ¡Agh! Vamos, Mike, dile lo que me dijiste, ¡yo no lo maté!
- Con que ese es el problema…
- ¡Rápido!
- Sí, Erwin no mató a tu amigo, él murió por una estaca
-¡Que él le encajó! ¡Fue él!
- No, te equivocas. Suéltalo, te lo explicaré todo
Liberé a Erwin y este se desplomó en el suelo. Mike cruzó las manos por detrás de la espalda, tal vez calculando cuánto tardaría en avanzar hasta mí para atacarme –no dudaba de que siempre cargara una estaca-.
- Habla –dije, los colmillos se habían esfumado
- Yo cambié a Marco, lo configuré para alimentarse de su propia especie
- ¿Pero qué…? –dije apenas.
- Y luego lo liberé –continuó-, quería probar algunas teorías, después de todo era mi propia fórmula. Le había dado sangre de un antiguo prisionero, al que también liberé con la misma intención. –Hizo una pausa viendo mi reacción-. No tardó mucho encontrarlo y lo atacó, estoy seguro de que lo hizo. Pero te apareciste, no te diste cuenta de que tu otro amigo… Eren, se llama, ¿no? Ah, pues él se fue en cuanto escuchó los gritos. Para cuando desperté el laboratorio estaba destrozado, Erwin me había curado y se ocupaba de los trozos de vidrio.
Un par de días más tarde anoté todas las sustancias perdidas, sólo faltaba una, sin contar las que derramaste, claro
- ¿El antídoto de Levi, no? –dije, armando las piezas.
- Erwin no lo hizo, Marco le habría roto el cuello antes.
- Entonces lo enviaste a buscar a Levi…
- Ajá, pero alguien lo salvó, se lo quitó de encima
- No puede ser… -me di la vuelta, apretando los puños y mirando por la ventana.
¿Acaso era cierto? ¿Eren había matado a Marco para salvar a Levi…? Tenía sentido, Erwin no mentía, sus ojos delataban lo asustado que estaba.
- Gracias –dije, saliendo del salón.
.
.
Levi
- Yo no soy tu amigo, Christa, si es lo que quieres saber –respondió Eren sin moverse, lo jalé un poco del brazo, teníamos que marcharnos de ahí enseguida.
Cualquiera que se involucrara con Originales terminaba muerto…
- Ya veo, ¿qué opinas, Annie, Bert? –dijo el rubio dirigiéndose a los otros dos, Christa dio un respingo, parecía enfadada, o quizá sólo era una chica caprichosa… ¿Por qué les sorprendía tanto encontrarse con Eren?
A ver… Christa había convertido a Eren luego de casi asesinar a uno de sus mejores amigos, aun así, Eren había dicho que había escapado para curar a su amigo, ¿por qué ella había regresado…? No tenía sentido que regresara por la misma presa, a menos que…
- ¿Este? ¿Cómo un idiota como él pudo con Ymir? –repuso Annie
- ¿No lo recuerdas, Annie? Ese día estábamos de paseo por aquí… -explicó Bert, el otro hizo un gesto para interrumpirlo pero luego se calló- Creo que es hora de sepan la verdad, Reiner
- Tú… Te mataré si lo dices –sentenció Reiner, Bert agachó la cabeza
- ¿Qué cosa? –intervino Christa, Annie pareció confundida, Eren apretó los puños y yo mire alrededor buscando una ruta de escape.
- ¿De qué hablas, Bert? Ymir murió porque Eren la mató, ¿no? Eso fue lo que pasó… -dijo Annie
- No realmente –admitió Bert
- ¡¿Qué?! –gritó Christa
- En realidad… -continuó Bert, Reiner lo fulminó con la mirada- ¿Recuerdan que antes no teníamos un líder…?
- Ymir era nuestra líder, hasta que murió, entonces Bert… No, ¡cómo pudiste!
- ¿¡Tú la mataste!? –explotó Christa
- No mientas, di la verdad, bastardo –respondió Annie cruzando los brazos
De repente, el ambiente se había vuelto pesado, la tensión se sentía en el aire. En el cielo, irónicamente, varias nubes de tormenta envolvían todo en la oscuridad. Jalé de nuevo a Eren, que lucía sorprendido, confundido, quizá pensaba que había sido convertido para nada.
Lo que antes era una cruel venganza se transformaba en un error incorregible. En otras circunstancias, es decir: si Christa se hubiera enterado de que, en realidad, Reiner había matado a Ymir, Eren nunca habría sido involucrado.
- Bien –dijo Reiner, vestía de negro, casi elegante, y su aura inspiraba maldad-. Yo no maté a Ymir…
- ¡Te dije que no mientas!
- Déjame terminar: yo no la maté, sólo la deje a la deriva. Pelee con ella, cerca de aquí me parece, entonces estaba muy débil y un grupo de cazadores apareció… -miró a Eren, este dio un respingo- Y Eren terminó con su sufrimiento…
- ¡Pero fue tú culpa!
- ¡Basta, ya! Hace tanto que pasó eso, no tiene caso hacer algo ahora, ¿o sí?
- Eren, vámonos… -dije en un tono muy bajo, apenas perceptible para él y volví a jalarlo
- Bien –dijeron todos a la vez, aunque sus rostros decían otra cosa, quizá estarían planeando su venganza…
Minutos más tarde se marcharon entre los árboles, dejando sólo una fría brisa. Christa se acercó a Eren antes se seguirlos, con la cabeza baja, sus ojos lucían llorosos.
- Eren, lo siento… Yo
- No digas nada –respondió él, y me jaló para correr también, dio unos pasos y luego se giró hacia ella, que derramaba una lágrima, perdiéndose con las gotas que comenzaban a caer.
…
Llegamos a la casa un rato más tarde, la lluvia nos había dejado empapados y el aire de pelea seguía presente. ¿Qué debía de pensar él ahora? Por una parte podría reclamar su vida, la que le había sido arrebatada de las manos por el capricho de una niña, aunque quizá él sabía que eso no lo llevaría a nada. Ninguna venganza o enmienda le regresarían su vida, nada.
- Luces extraño –le dije dejando la chaqueta empapada en un perchero, él aparecía por detrás del sofá cargando un par de toallas, me pasó una y empecé a secarme el cabello, dejando la tela sobre mi cabeza a la vez que me sentaba en el sofá al lado de la chimenea, que vibraba cálidamente.
- No sé qué pensar –dijo al fin, sentándose a mi lado, todavía con la toalla en las manos y el pelo mojado. Se la quité, mirándolo seriamente y se la pasé por la cabeza, él sonrió ligeramente.
- No hay mucho que pensar: ella quería venganza, ¿no? Ahora le salió el tiro por la culata, parece inofensiva, pero siendo Original…
- No es eso
- Entonces no te entiendo
- Creo que a pesar de que no debió de haberlo hecho… Se lo agradezco
- Estás loco, ¿no estarás enfermo?
- No, nada de eso –tomó mi mano y la bajó- No todo está perdido –agregó mirándome
- ¿Eh? –respondí
- Imagínate, si no fuera vampiro no te habría conocido nunca, no habría estado con los Agustín ni habría sido torturado, no habría pasado medio siglo sin emociones, pero, más que nada, no me habría enamorado de ti…
No apartó la mirada de mí, sus ojos tenían el mismo brillo, a pesar de todo estaba allí, nadie podría cambiar eso. Se acercó lentamente, mis manos me escudaron pero terminaron sujetas por las suyas y me besó, mis ojos se abrieron sin saber qué hacer. Algo me decía que tenía que aceptarlo, que no podía negar más que lo amaba.
Cuando se apartó una lágrima rodó por su mejilla y sólo me abrazó, escondiendo el rostro en mi pecho.
- No todo está perdido –repitió
- Ya, déjalo, nunca sabrás cuál será la consecuencia de lo que sea si sigues pensando en el pasado –dije, entendiendo algo: él era mi salida, mi libertad.
- Tienes razón –respondió, enderezándose
- Es inútil que te enojes o quieras matarla, es imposible de todos modos
- Levi…
- Esa perra…
- ¡Levi! No estoy molesto, no te preocupes
- ¿Eren? ¡Oh, qué bien que estás aquí! –dijo Hanji entrando en la habitación
- ¿Qué ocurre? –dijo él girándose hacia ella que cargaba una lap-top (sino me equivocaba de nombre)
- Mira esto, lo está haciendo otra vez, y últimamente no le importa
- Diablos, no puede ser, y todo este tiempo lo dejé hacerlo
- ¿De qué mierdas hablan?
- Mi amigo Armin, vive en Trost
- El problema es que se alimenta sin…
- Pero Trost es una ciudad grande, ¿cuál es el problema? –dije yo
- Que hasta un idiota podría darse cuenta de que siempre ataca en el mismo lugar. Sólo hoy se encontraron dos cuerpos con el cuello roto y sin sangre. Las personas creen que son animales pero…
- Hay cazadores, en especial en Trost, y si Armin no tiene cuidado…
- Terminara muerto… -completó Hanji
Hola a todos! n.n
Ya, uf... De verdad lamento no poder actualizar como antes, he estado muy ocupada con la escuela y eso, pero aquí está el cap.
Y... Adivinen, ¡ya estamos cerca del final!
Serán alrededor de 12 o 13 capítulos, ¿les gustaría que hubiera un epilogo?
¿Qué les pareció este capítulo? Como siempre, espero sus reviews :3
Eso es todo por ahora, gracias por leer!
Saludos!
Atte. Katherine
