¡Tachan! "aparecimos" :)
Diva: ¬¬ dios que eres rara
Jeje :p, pues sí. En fin, estoy completamente feliz :D de venir a actualizar en mi día de: denme regalos y no hagan comentarios ¬¬
Diva: es tu cumple…
¡Callate! ¬¬, te eh dicho que le cambiamos el nombre a esa fecha porque así suena mejor :P
Diva: ¿en serio? e_e. hiendo a cosas del capi; creímos que el capi pasado sería corto y salió como el promedio, pero en cambio lamentamos decir que este si esta cortito (comparado con el resto)
Huyy... ò_ó si como ya dijimos aun el SasoDei no está muy claro, esos dos solo coquetean, y bueno... Grrr...
Diva: creo que es mejor ir al capítulo antes de que sigas gruñendo, en fin gracias por seguirnos esperamos les guste

PD. Ustedes han hecho alguna locura en el Spring Break; sé que es una "fiesta" meramente estadounidense pero soy mexicana, estamos muy influenciados por ellos, pues yo si hice una (Diva: ¿y tienes que recordarla?) vamos fue divertido :p. Allá abajo lo comento, los dejo ;)

Claros Como El Cristal

Un día después de la perturbarte llamada de Deidara a Hinata, estábamos en el lobby sentados en uno de los tantos sofás, de cómodos cojines de telas nacaradas, de madera oscura y de moderno diseño francés. Los tres estábamos sumidos en nuestros propios mundos, Deidara texteaba en su celular como un poseso, Haku hablaba por el mismo parecía que con su madre, y yo, yo simplemente estaba ahí, junto a ese par que se habían vuelto mis mejores amigos en muy poco tiempo.

Los demás se habían ido desde la tarde del día de ayer hasta esta mañana. Sasuke había partido como un bólido, apenas una hora atrás, estaba ansioso, tartamudeaba, las manos le temblaban y estaba a nada de sudar (físicamente imposible para un vampiro). No podía negar que estaba enamorado, se le notaba y mucho. Deidara apenas y pudo amenazarlo, sus palabras calculadamente frías y peligrosamente filosas, apenas penetraron el escudo de nerviosismo y emoción del pelinegro, que se tomo las palabras como algo inentendible y se largo corriendo, dejando estupefacto al rubio.

Después de la partida de Sasuke, Haku y Deidara habían platicado largo y tendido de lo que parecía preocupar en extremo a Deidara. Concordaban que Sasuke no solo estaba encaprichado con Naruto, estaba enamorado y baya que sus sentimientos eran claros. Pero como todos ya sabíamos él y Gaara solían competir con silenciosa violencia, y con tranquila rabia, por la simple mirada del demonio rubio y ahí estaba el problema. Por fin me entere de ese asunto del que siempre hablaban con recelo, con picardía, siempre con risillas y a espaldas de Sasuke.

No profundizaron mucho el tema, solo mencionaron que Gaara y Sasuke se habían peleado a golpes, a las puertas de Black Moon Signal: Para Demonios, no dijeron porqué, pero mencionaron que a plena luz del día, a la vista de todos, los profesores los habían separado como si se trataran de dos simples críos de tres años. Ambos habían sido castigados, no dijeron de que manera, pero parecía que Naruto también había sido reprendido. Aunque pareciera que nada tenía que ver en el problema, ya sabíamos que él era la flama que encendía el mechero, que terminaba en dos tanques de gasolina, quienes eran Sasuke y Gaara.

Sonreí un poco enfocando a Deidara, podía jurar que les mandaba amenazas de muerte a Gaara y a Sasuke, su simple postura intranquila lo delataba. La curva crispada de su espalda siempre recta, las cejas doradas perfectamente delineadas, ligeramente más juntas de lo normal, la mirada afilada, su labio inferior apenas mordido por sus dientes color perla, incluso la manera rápida y temblorosa en que sus dedos golpeaban la pantalla táctil de su celular.

- todos sumidos en nuestros mundos, ocupados en nuestros pensamientos. Apenas reaccionamos cuando una suave vos femenina, alegre y risueña nos llamó, justo enfrente de nuestras narices- ¡qué hay chicos!- saludó la vos femenina, que todos ya conocíamos muy bien.

¡Tenten!- soltaron un gritillo gemelo mis compañeros, levantándose de sus asientos de un saltó, y abrazaron con fuerza al hada, que soltó una risilla nerviosa, también pasándoles sus finos brazos por las delicadas espaldas a los vampiros.

Me incorpore con lentitud mirando a los tres más pequeños, abrazándose como en un rictus, apenas pude sonreír con tranquilidad, hacía mucho había comprendido que no me gustaba que otras personas se acercaran tanto a Deidara. Sonaba infantil y sin sentido, pero ya lo había aceptado. Aun no tenía claro el por qué, tal vez no lo quería ver, los sentimientos eran muy confusos para mi, así que prefería no profundizar mucho en mis pensamientos, me gustaban como estaban la cosas. Me gustaba lo eterno así que deseaba que esto, se mantuviera así eternamente.

¿Y qué tal tú viaje?- preguntó con una suave sonrisa, Haku. Una vez soltaron su abrazo de pulpo enmarañado.

- la castaña lo miro con una gran sonrisa y contestó con tono alegre- bastante tranquilo. No soy este que se crispa con cinco minutos montado en limusina- señaló con jocosa diversión a Deidara, que bufo irritado y se cruzo de brazos con indignación. Mientras Haku y la castaña reían divertidos.

- decidí ayudar al rubio que estaba sonrojado divinamente por su indignación, me plante delante de él y salude con calma a la recién llegada- qué tal Tenten- el hada me miro con los ojos abiertos, sorprendida por escasos segundos, antes de volver a sonreír como siempre hacia.

¡Qué tal Sasori, no te había visto!- contesto con vos animosa. También me abrazo como solía hacer, con fuerza brutal, por momentos me faltó el oxigeno, seguía sorprendiéndome el hecho de que un hada fuera tan fuerte.

- una vez que me soltó, Haku habló- bueno porque no vamos a la habitación a que te instales- sugirió con vos suave y una de sus siempre hermosas sonrisas. La castaña asintió y no tardamos más en dirigirnos a nuestra habitación.

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Una vez en nuestra habitación, Haku, Deidara y Tenten se habían sentado en la cama del rubio, platicando de cualquier cosa que pudiera parecerles relevante. Yo me subí a mi cama y los miraba con interés, aunque no prestaba mucha atención a sus palabras, algo perdido en mis pensamientos, como siempre había solido ser. A veces me llamaban, así que les contestaba con monosílabos, o algún ruidito, que diera a entender que les prestaba atención, en parte era verdad.

Y... cambiando a un tema importante- las palabras de Tenten vueltas serías me hicieron prestarle atención al trió, como si fueran a relevar el secreto más grande del universo- ¿dónde dormiré?- terminó su pregunta, con una sonrisa falsamente tranquila.

- Haku sonrió nervoso, notando la falta de planificación respecto a la visita del hada- puedes dormir aquí, conmigo- sugirió casualmente el rubio. Descompuse mi mueca serena y mire casi con horror hacia él.

Claro- la castaña le sonrió agradecida al vampiro. Ambos soltaron una risita boba, y Haku apenas sonrió tranquilo. ¿¡Pero qué diablos les pasaba!? Osea Haku había dicho que a los vampiros no les importaba el sexo de su pareja, sabía de muchos vampiros que compartían alcoba con vampiresas, pero de eso a dormir juntos.

No es como si fuera la primera vez que dormimos juntos- la vos juguetona de Deidara parecía querer responder mis peguntas mentales, como si las hubiera leído, como si fuera un libro abierto, pero él seguía concentrado en los otros dos.- ¡O podríamos juntar todas las camas, como en una pijamada!- dijo animado. Los otros dos lo miraron raro, para soltar una risilla liviana.

Jaja, es una buena idea- aceptó Haku.

Como si volviéramos a tener nueve años- rió Tenten.

Y tu Sasori- repentinamente la juguetería de la vos del rubio había sido remplazada, por una vos profunda y seductora- ¿quieres dormir con migo?- las palabras picaras y atrayentes, profundas y arrebatadoras nos sumieron en un silencio solemne, un silencio tenso y aplastante.

- apenas recordaba como respirar, apenas podía mantenerme estoico en mi lugar, apenas mantenía mis mejillas pálidas, y mi mirada fija a la mirada azul de Deidara.- O Dei no sabes lo prosti que te escuchaste- la vos de Tenten, risueña, tranquila y divertida, calmó los ánimos de manera ridícula. Pronto la elegante risa de Haku termino de romper aquel silencio soberbio.

Jejeje- Deidara no tardo en acompañar a Haku, seguido de Tenten. No supe porqué, turbado como si un tornado me hubiera sacudido, también reí, escandalosamente, sin perder la elegancia de un vampiro, como hacían los demás dentro de la alcoba. Y el ambiente se relajo en el acto, dejando en el más remoto olvido, el antiguo aire tenso e irrespirable, que nos había rodeado como una serpiente.

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Esa misma noche de alguna manera, había sido convencido por Deidara a participar en su "pijamada". Me habían hecho mover la pesada cama del rubio hasta pegarla a la litera, específicamente a la cama de Haku. Y ahí estábamos esa noche, los cuatro recostados en las camas fusionadas. Aunque bien podíamos haber encajado en la cama del rubio, algo apretados, pero igual a lo pegados que esos tres estaban.

Me encontraba algo apartado de ellos, mirando directamente hacia la pared, sintiendo el frío de la misma impregnarse a mis brazos y rostro, no era molesto más bien reconfortante, más ahora en un caluroso verano de Miami. Haku y Deidara habían hecho sándwich a Tenten, que no parecía inmutada ante el hecho. Sabía que estaban abrazados y aun podía escucharlos cuchichear, cada vez mas cansados, sus voces pesadas y débiles, estaban por caer dormidos y yo apenas podía mantener mi respiración regulada.

Ridículamente seguía perturbándome el hecho de que el hada estuviera tan cerca de Deidara. No entendía por qué me molestaba tanto, si Haku pasaba mucho más tiempo junto a él, ambos reían y siempre se abarcaban como si no se hubieran visto en décadas y aun así su cercanía no me molestaba, extrañamente era contra todos los demás que se acercaran demasiado a Deidara. Sentía los latidos de mi corazón retumbar como tambores por todo mi cuerpo y los gruñidos en la punta de la lengua, pero al final, pude dormir tranquilo, aun sabiendo que a solo unos centímetros, Deidara dormía abrazado de Haku y Tenten.

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Después de dos semanas de convivencia, Tenten comenzaba a notar un patrón, nada normal en Deidara. Antes no había querido decir nada al respecto, pero vamos, aquello parecía gritarle en la cara lo obvio. A Deidara le gustaba coquetear, lo sabía muy bien, el rubio conocía sus atractivos y los utilizaba como quería. Lo había mirado coquetear con Gaara, con Sasuke, con Itachi en su momento y hasta con Neji, eso la había hecho enojar, pero no podía estar enojada con el vampiro más de cinco minutos.

Pero su descarado coqueteo, sus continuas insinuaciones, le hacían más que obvio que sus intenciones con Sasori iban mas haya que unos cuantos flirteos de pasatiempo. Lo veía claro como el cristal, en la manera como lo miraba, la vos suave y dulce con la que lo llamaba, sus gestos, incluso la manera mucho más delicada de sus movimientos. Y Sasori no se quedaba atrás, gruñendo y mirando mal, como un animal que protege lo suyo, a cualquiera que se acercara demasiado al vampiro rubio, incluso a ella.

Ese día habían ido a la playa, ella se había quedado recostada en un camastro, tomando el sol, ataviada en un biquini de exótico diseño moderno y sexy, de color esmeralda. Los chicos jugueteaban como críos en las aguas turquesa. Y ahí recostada, aun con lentes oscuros, también de diseño extravagante, lo notaba. Los miraba coquetear, su expresión corporal, sus intensas miradas que de vez en cuando se cruzaban, inclusive la manera delicada, pero que ella notaba descarada; en la que sus cuerpos se rozaban, aun sobre sus ropas húmedas y pegadas a sus cuerpos.

Entretenida, mirando a esos dos flirtear aunque fuera de manera corporal, apenas noto a Haku, elegante, sentándose a su lado secando su melena oscura, cubriéndose con una toalla esponjosa de color blanco hasta los hombros, aun notándose los tirantes negros de su blusa, húmedos y apretados a sus delicados hombros. También lo noto enfocar a sus compañeros, aun dentro del mar, aun jugando. Entonces se permitió pensar en que se veían realmente bien juntos, parecían amoldarse el uno al otro y con los atractivos que eran, harían una pareja preciosa.

- sintió la mirada de Haku fija en ella, pero no podía apartar sus ojos, estaba como hipnotizada, mirando aquel "ritual" de los dos vampiros.- Así que ya te diste cuenta- la vos de Haku, tranquila, suave y siempre hermosa, la despertó de su ensoñación.

- apenas logro girar la cabeza como un robot mal aceitado- esto...- de repente las palabras en su cabeza había desaparecido, su lengua no la obedecía y tuvo que volver a cerrar la boca.

- Haku sonrió a su amiga, que interesada se saco los lentes para mirar de mejor manera al pelinegro- ni siquiera Sasuke lo ha notado- comentó, como un dato de importancia singular- aunque puede ser porque él está demasiado ocupado, intentando estrangular su teléfono cuando Naruto no le contesta- terminó con tono burlesco, a lo que la castaña sonrió apenas soltando una risilla.

- hubo unos largos segundos de silencio, rotos por el sonido del mar y el bullicio de las personas que los rodeaban- ¿hay algo entre ellos?- preguntó con vos profunda. La pregunta apenas salió de su boca le pareció realmente boba, cualquiera que tuviera ojos lo notaria.

- Haku torció la boca y extrañándola regreso su mirada hacia los otros. Unos segundos, tal vez minutos volvieron a mantenerse callados, hasta que Haku volvió su mirada chocolate a la suya- aun no hablan de ello. Parecen no querer notarlo- termino encogiéndose de hombros de manera derrotista. El hada frunció el ceño.

- Tenten tuvo que hacer acopio de su sentido de supervivencia, para no decir nada insultante. Apretó los dientes y cerro sus dedos con tanta fuerza, que casi podía sentirse sangrar de la palma- y... ¿cuándo te diste cuenta?- suspiro antes de preguntar, intentando calmarse expulsando el aire de sus pulmones, aire que le savia a azufre.

- Haku sonrió taimado, con la mirada nuevamente en los otros vampiros- desde que conocí a Sasori- esta vez la castaña, no evito gruñir, el sonido saliendo de su garganta le supo a gloria, de cierta manera relajante. El hecho la rememoraba unos años en el pasado.

Recuerdas, cuando Gaara y Sasuke se le declararon a Naruto- las palabras serías, el tono sombrío y la mirada del hada figa en la nada, alteraron al vampiro, que la miró con extrañeza.- Lo supimos. Sabíamos que ambos gustaban de Naruto, pero no fue hasta que Gaara se le declaró que Sasuke lo siguió... a veces me pregunto si no lo abra hecho solo por competir con Gaara- la oscuridad de sus palabras, la cruda realidad que parecía forjada en acero, hicieron tambalear a Haku en su lugar.

No... no lo creó- titubeo el vampiro, mirando con horror a Tenten, incapaz de creerse sus palabras, incapaz de terminar de procesarlas- los sentimientos de Sasuke por Naruto son reales. Lo sé- Tenten catalogo como fiera su contestación, férrea e inamovible en su mente, ella estaba de acuerdo, pero quería hacer notar su punto.

También lo sé. Solo digo que espero que Sasori no espere a que Itachi (aunque Deidara ya no quería saber nada de aquel Uchija) o alguien más haga su movida para hacer algo- explicó con calma. Haku la miro dudoso unos segundos antes de asentir comprensivo.

Te entiendo. Pero solo míralos- ambas miradas regresaron a los vampiros, que seguían ahí jugando en el mar como niños. Al instante Tenten entendió lo que Haku quería decir.

Están perdidamente enamorados- corearon, con vos profunda, por lo que se miraron con las cejas curvadas y soltaron una tranquila carcajada. Sus sentimientos, incluso los catalogarían como amor; eran tan claros como el cristal.

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Apenas habíamos prestado atención a Haku, que decidía retirarse pacíficamente de la guerra con agua; que Deidara había comenzado a orillas del mar. Minutos, horas ¿cuánto tiempo había pasado desde que Haku se había retirado? No lo sabía, apenas podía pensar con Deidara montado en mi espalda, intentando hundirme con él en las profundidades azules del océano. Reíamos, corríamos, nos atrapábamos. Hacía rato que el agua había dejado de ser parte de este juego. Hacía rato que lo único que necesitábamos eran nuestros cuerpos.

Ahora mismo yo mismo reconocía que parecíamos estar bailando, a unos cuantos metros de la costa, con el agua turquesa hasta la mitad del pecho. Nos habíamos lanzado al mar aun con ropa, mis jeans y mi camiseta negra se apretaban a mi cuerpo, como el abrazo de un oso, y me sentía veinte kilos más pesado. La liviana blusa de Deidara color beige, sin nada sosteniéndola a su pecho más que la presión ahora aumentada, resaltaba sus delicadas costillas marcadas en su pecho, la delgadez de su abdomen, la diminuta cintura femenina y las anchas caderas en contraparte.

Nos acechábamos, como dos animales de caza que se disputan una presa. Girábamos con precaución, midiendo la posición del otro, buscando algún punto débil, una entrada a su defensa. Nuestros cuerpos se rozaban, el húmedo contacto parecía quemar. Seguíamos girando, cada vez más cerca el uno del otro, el espacio entre nuestros cuerpos húmedos comenzaba a desesperar, pero seguíamos cazándonos, como si de algún ritual pagano se tratara. De pronto algo me impulso, a enredar con la habilidad de una serpiente mí brazo entorno a la escasa cintura del otro, atrayendo su cuerpo al mío.

Su delicado cuerpo parecía encajar al mío, como si fuésemos dos piezas de puzle, hechas para estar unidas, ignore aquellos pensamientos, y el tacto del cuerpo del otro. Me concentre en sus preciosos ojos celestes, que estaban fijos a los míos, respirábamos el uno del otro, y compartíamos nuestro calor corporal. Sonreí con malicia y deje triunfal, que Deidara no noto tan ensimismado en mi mirada y me deje caer de espaldas al mar, llevándome al rubio conmigo. Deidara abrió con sorpresa los ojos, y aferró sus elegantes dedos entorno a mis hombros.

El ya había usado aquella jugarreta, así que esto era simple venganza. Permanecimos sumergidos, aun pegados, al menos dos minutos. Solté al rubio y alcance la superficie, cuando mis pulmones me exigieron con imperiosa urgencia aire puro. Jadeé un poco y me quite los mechones rojos que me entorpecían la vista. Apenas pude reaccionar cuando lo sentí colgarse nuevamente de mi espalda, soltando una risilla encantadora, que me obligo a sonreír con calma.

Oye- su vos aun juguetona, me hizo sonreír un poco más- llévame a la playa, creo que ya fue mucha agua por un día- dijo con vos cansada, apoyando su mejilla en mi espalda.

- fruncí el ceño con incredulidad, ¿ahora tenía que hacerla de su caballo personal?- tienes dos piernas en buen estado. Camina tu solo- intente sacármelo de encima, pero solo conseguí que también envolviera sus piernas en mi cintura, rápidas y agiles como sapientes. Apenas pude guardar el equilibrio por la impresión, sosteniendo sus largas piernas con mis brazos.

O… solo anda, que peso menos que tu mochila- dijo con una risilla entre dientes, me encogí de hombros, que me quedaba.

Camine con el rubio pegado a mi espalda hasta la playa, sentía su pecho subir y bajar, su respiración penetrar la tela de mi camisa y erizarme la piel. Una vez fuera del agua: algo parecido a un latigazo eléctrico recorriendo cada molécula de mi ser, me hizo detenerme en seco. Deidara levanto la cabeza y miro precavidamente a nuestro alrededor. Su corazón latía más rápido, sentíamos el peligro, cosquillear nuestros dedos y susurrar en nuestros oídos.

Un banco de niebla- susurró el rubio justo en mi oído, mirando aquella densa capa de bruma blanca, que nos rodeaba y que comenzaba a devorar la playa a velocidad anormal.

- me gire sin soltar al rubio, mirando al mar de nuevo. De pronto aquel banco de niebla había aparecido inadvertidamente, como una sombra a la mitad de la noche- esto no es normal- dije con el ceño fruncido. Sabía que algo malo iba a pasar.

¿Pero qué criatura marina ataca en la playa?- preguntó con interés, simple y encantadora comicidad infantil, apenas logre sonreír encantado con la actitud del rubio.

Algo dentro de mí me gritaba peligro, retumbaba como una alarma por todo mi cuerpo, estaba atento y con la mirada fija en el horizonte, aunque no podía ver más allá de cinco metros hacia él. Deidara se escurrió con suavidad, colocándose a mi lado, como si la presencia de ambos, pudiera revelarnos el misterio o acelerar el proceso de aquella entidad aun desconocida. De pronto escuchamos un grito a nuestra izquierda, seguido por otro y uno más, nos giramos exaltados, con el corazón en las gargantas.

El olor a sal, a agua, a arena y a calor, se vio remplazado abruptamente por el tibio y pegajoso aroma de la sangre fresca. Deidara inhalo el nuevo aire hinchando sus pulmones con aquel aroma, los colmillos crecieron y su mirada se afilo de manera peligrosa. Parecía sereno y calculador, listo para la batalla. Apenas logre concentrarme con el tibio aroma, aquel aroma seductor, que me incitaba a beber del líquido carmesí. Agite la cabeza con vehemencia, hasta lograr ver con claridad mi entorno, y concentrarme en aquella enorme sombra que se acercaba perezosa e imponente a nosotros.

La bruma blanca le abrió paso a un enorme reptil, de temibles dientes puntiagudos larguísimos y manchados de sangre, tenía un bonito juego de escamas azules como el mar y blancas como su espuma, un muy buen camuflaje para su habitad. Sus pequeños ojos amarillos nos enfocaron, miro fija y directamente a Deidara, que seguía tranquilo, parado con naturalidad en su lugar. Trague dificultosamente, humedeciendo mi garganta. La enorme serpiente marina, seguía figa en su mirar al rubio, pero balanceaba su enorme cuerpo, lista para abalanzarse hacía el en cualquier momento.

¿Dónde están Tenten y Haku?- preguntó suavemente, entre dientes, intentando mover lo menos posible su cuerpo. Al instante mire hacia donde recordaba, habíamos dejado al hada y nuestras cosas.

- Ahí estaba todo el camastro de la castaña, nuestras toallas y sus bolsos así como mi mochila, pero no había rastro de ellos- no están- dije como el rubio, apenas moviendo los labios. Deidara apenas cabeceo.

Vamos a necesitarlos...- apenas callo unos segundos antes de gritar- ¡salta!- el rubio salto hacia el mar, ocasionando un sonoro chapoteo. Salté hacia el otro lado, cayendo con cierta brusquedad sobre las tibias arenas.

La tierra tembló, levante la mirada, encontrándome con la cabeza de la serpiente clavada en la tierra, justo donde segundos antes habíamos estado de pie. El monstruo mitológico levanto la cabeza, sacudiéndola debido al golpe, sacándose la arena de la boca. Ni siquiera pudo girar la cabeza cuando largas lianas de un tono verde bastante vivo, crecieron de la arena rodeando su cuerpo, atándola al suelo. Deidara saltó sobre ella y me tomo de la mano, llevándome con él.

No aguantaran mucho- se limito a decir, a la mitad de su carrera con apenas aire suficiente para hablar. Nos detuvimos unos metros más allá de nuestras cosas, donde aun podíamos apreciar su enorme sombra forcejeando con aquellas, aparentemente resistentes lianas.

¿Qué vamos a hacer?- pregunte, mirando el rostro apacible de Deidara. Estaba algo preocupado, esa cosa era mucho más grande y mil veces más peligrosa que el monstruo de barro, al que apenas habíamos podido derrotar.

Esperar a Haku y Tenten, ellos pueden sentir esta cosa- extendió sus brazos señalando, el manto blanco que nos rodeaba- los humanos ni siquiera la pueden notar. No quiero matarla, debe regresar a su hogar, por eso los necesito- las palabras tranquilas, me cayeron como una roca de una tonelada justo en la cabeza.

¿¡Cómo dices eso!?- pregunte, ligeramente histérico. El rubio me miro tranquilo, irritantemente tranquilo.

Solo se está alimentando, es natural. Lo único con lo que no contaba es que nosotros no estamos en el menú del día- incluso bromeó, soltando una risilla- los vampiros también lo hacemos- me recordó con sobriedad, torcí la boca. De alguna extraña y alocada manera tenía razón.

Iba a decir algo, pero el sonido de las lianas rompiéndose nos alerto. La bestia se había liberado y nos buscaba con la mirada. No tardo en encontrarnos y abalanzarse hacia nosotros, apenas logre escuchar el "no le des muy fuerte" que soltó Deidara, antes de ir veloz contra el reptil mitológico. Me quede estático en mi lugar, escuchando los siseos que parecían rugidos, y los leves gemidos de Deidara. Ambos convertidos en sombras, no podía ver bien la batalla, pero ambos parecían atacar y retroceder, midiendo a su contrincante.

Solté una maldición y corrí hacia ellos. Deidara atacaba con maestría al monstruo, que apenas lograba ver de dónde venían los golpes, boqueaba mordidas, hacia donde Deidara ya no estaba. Retome mi carrera hacia ella, con el puño apretado y la golpe, el animal pareció chillar y rodar hasta el agua salada. Abrí los ojos estupefacto, no creía a verla golpeado con tanta fuerza. Deidara ya estaba a mi lado, sentía su mirada severa taladrarme el cráneo, y casi podía escuchar su reproche.

Te dije que no la golpearas muy fuerte- dijo con vos grave y las manos en sus caderas, sonreí un poco soberbio, solo por ver su autentica indignación.

Tan ensimismado estaba en regañarme, que no noto al monstruo levantarse algo mareado y mirar hacia nosotros. Y volvió a reptar velozmente y a atacar, lanzando una temible mordida hacia los dos. Apenas logre bajar las manos y levantar la arena del suelo, como si de una cortina se tratara, el reptil choco y entonces Deidara noto su terrible distracción. Por suerte los peligrosos colmillos no habían penetrado la capa de arena, le sonreí soberbio al rubio, que imito burlescamente mi sonrisa.

Buena. Pero esta está mejor- dijo con picardía. Coloco sus manos sobre las mías y presiono con suavidad, al instante la serpiente chillo y se alejo de nosotros, como si el arena estuviera ardiendo.

- me levante de puntillas y mire unas enormes púas de arena, que salían de la cortina que tenia sujeta. Mire con los ojos entrecerrados y las cejas casi unidas al más bajo- ¿y me dijiste que yo le pegue muy fuerte?- pregunte con ironía. Deidara frunció divinamente su seño e intento fulminarme con la mirada.

¿¡Crees que esas cositas de arena le pueden hacer mucho daño!?- preguntó casi a gritos, con la indignación atravesada en su pecho como una espada.

Apenas pude levantar otra cortina de arena, ante un nuevo ataque del monstruo, claro por un flanco diferente. Deidara volvió a apoyar su delicada mano sobre la mía, la serpiente volvió a chillar, alegándose de nosotros adolorida. Entonces el rubio me sujeto la mano con fuerza y me arrastro con él en su carrera, la arena levantada callo con suavidad al suelo y la serpiente paso violentamente sobre esta intentando darnos alcance. Notamos que detenernos sería una gran desventaja, debimos habernos detenido apenas unos metros lejos del monstruo.

Corríamos intentando girar en algún momento, para poder encarar a la víbora. Mirábamos advertidamente a nuestras espaldas, asegurándonos que todavía estuviéramos a una distancia segura de ella. De pronto ella se detuvo y cayó al suelo, la tierra volvió a estremecerse, Deidara y yo nos detuvimos y miramos interesados hacia ella, que volvía a incorporase con imponencia terrorífica.

Los monstruos nos persiguen- chilló Tenten, quién estaba a un lado de Deidara, mirando con precaución y cierto horror al monstruo acuático.

Creo que tienes razón- la mansa vos de Haku, suave y hermosa como siempre, me hizo notarlo a mi lado.

No quiero matarla. Solo hay que regresarla al mar- dijo con severidad Deidara, la vos firme y hasta oscura, extraño a los recién llegados.

Está bien- Haku se encogió de hombros, y me pareció ver a Tenten negar con una mueca horrorizada tatuada en su bello rostro.

Volvimos al acto a la lucha. Golpes, diferentes movimientos, técnicas, hechizos. Comenzaba a notar que las clases de la profesora Ino y Anko si tenían gran peso en este, nuestro mundo sobrenatural. Tenten escapo de una mordida de la serpiente y con rabia e indignación, la abofeteo. El animal se tambaleo y en ese momento Haku y Deidara; la tomaron de la punta de la cola, la alzaron como si de un perro de gran tamaño se tratara y la lanzaron. El monstruo siseo y se revolvió mientras desaparecía en la bruma, su sombra se volvía tan pequeña, que costaba distinguirla.

Conforme el monstruo se alejaba la niebla descendía, hasta dejar al sol brillando en el cielo azul y a los humanos a nuestro alrededor, continuando con su día, como si nada hubiera ocurrido. Mire impresionado y ligeramente espantado, ninguno notaba nada ¿qué no recordaban los gritos? ¿No habían escuchado la pelea? De pronto sentí los delgados dedos de Haku cerrarse suavemente en mi hombro, me gire hacía los otros que me miraban, con ojos brillantes y curiosos.

¿Qué tanto miras?- preguntó divertido Deidara, con las manos entrelazadas a su espalda y balanceando juguetonamente su cuerpo.

- no podía hablar, apenas pude extender mis brazos, señalando a los humanos, que seguían tranquilamente su día- la niebla que viste, era un hechizo- indico con vos sería Haku. Levante una ceja y los mire incrédulo y curioso.

Así los monstros, se mantienen ocultos de los humanos- dijo Tenten, con una tranquila sonrisa sobre los labios- como viste nosotros no la matamos, porque dios… merece vivir. Pero los humanos la habrían disecado y experimentado con ella- explico con cierta molestia- es un hechizo primigenio. Todos los monstros mitológicos lo portan desde que nacen...

Algo así como una marca de nacimiento, como su camuflaje- terminó de decir Deidara, los otros asintieron, con una calma que aun no podía sentir. Pero aun así logre asentir, entendiendo toda la información brindada.

Ahora que tal si continuamos nuestro día de relajación- pidió la castaña, caminando de regreso hacía nuestras cosas, que estaban aplastadas y llenas de arena.

Continuara.

Bien ¿capitulo corto dijimos? ¬¬... ahora ya podemos decirlo, no sabemos hacer capítulos cortos. Si, ya sé lo que dirás, así que mejor continúa con lo que sigue
Diva: como sea. Bueno pues ya esta, ya ven que el SasoDei sigue siendo un cumulo de descarados coqueteos entre esos dos, pero nada más. En el próximo capi ya es claro que daremos un gran paso en el SasoDei n_n
Pero bueno, no podemos adelantarles mucho o... arruinamos el suspenso :). Así que aquí terminamos por hoy, nos vemos en la próxima ;D
Diva: Entonces ya lo saben, Cuídense.
Un beso de tamaño cocodrilo (miren sus bocotas XD) (las de los cocodrilos)
Diva: un abrazo
Diva y Yo: hasta el siguiente: ¡The Nightmare Kingdom!

PD. O si mi locura de Spring Break, iba en tercero de secundaria :) por lo que este transcurría en semanas escolares; así que mis amigas y yo súper cansadas de la escuela, nos escapamos a Acapulco, una semana; si obviamente todos los hoteles deberían estar a tope, pero Anna tenía una casa por allá; aun la tiene realmente, entonces les dijimos a nuestros padres que nos quedaríamos la semana (que según nosotras dijimos era de exámenes) en casa de las otras, para estudiar (claro nosotras estudiando ¬¬) la suerte es que elegimos la semana (una de tantas) que mi madre tenía que salir del país por: business! Así que las chicas dijeron que se quedarían en mi casa, y yo le dije a mi madre que me quedaría en casa de Anna. ¿Cómo fue que tres chicas de dieciséis años, salieron de la ciudad, por una semana, sin que sus padres lo notaran? aun es un misterio y milagro para nosotras; pero sin lugar a dudas fue divertidísimo y súper loco. En la escuela, pues ya saben los maestros metiches y los compañeros preguntones, osea les dijimos que habíamos pescado un resfriado sincronizado por nadar a media noche jeje XD XD XD