Disclaimer conocido: Nada me pertenece, tristemente, porque de lo contrario Remus tendrían a dos pequeños hijos, serían muy felices y no tendría que llegar a esta parte de la historia que amodio.
Falta ya solo un capítulo :( Es raro. Espero que les guste.
Efímero.
I don't wanna miss a thing - Aerosmith
—Remus, es hora de alimentar a Teddy.
Dora extendió las manos reclamando a su pequeño hijo, que Remus aferraba.
—Sí, claro, claro —lo tomó con cuidado de la cabecita y pasó el pequeño bulto a su esposa. Al dejar de sentir a su papá, el bebé comenzó a llorar—. ¡Oh, Merlín! ¡¿Qué le sucede?! ¡¿Es necesario llevarlo a San Mungo?! ¡¿Llamo a un sanador?! ¡Llamaré a tu madre! ¿Por qué su cabello está rojo? ¿Cuál es el problema?
Tonks no evitó una sonrisa burlona y devolvió al bebé a su sitio anterior, todo su enojo había desaparecido con rapidez después de la escena que le brindaron Remus y Teddy después del parto. Al volver a los brazos de Remus, el llanto se detuvo.
—El único problema del pequeño es que le ha tomado demasiado cariño a su padre —explicó la metamorfomaga con ternura. Remus soltó un suspiro y volvió a concentrarse plenamente en el bebé que se aferraba a su dedo.
Tonks clavó la mirada en ellos. Se veían tan hermosos juntos que podría quedarse observándolos para siempre. La devoción que le dedicaba el hombre que temió la llegada del pequeño durante tanto tiempo, era enternecedora. Él levantó la mirada y sonrió. Estiró su mano y apretó la de su esposa con cariño. Se sentó en el sillón apoyando a Teddy sobre su pecho y dando una palmada en su pierna para invitarla a sentarse. Ella rió y negó.
—Vamos, cariño, los aguanto a los dos.
—Remus, creo que Teddy quiere a su papá todo para él —señaló la metamorfomaga al ver que el bebé hacía puchero al verla. Se acomodó entre los brazos que le extendía Remus y besó su mejilla.
El licántropo sonrió y giró el rostro para besarla. No podía sentirse más feliz ni aunque lo intentara. La mujer más bella del mundo lo amaba con una sinceridad alarmante, tenía la familia que siempre había soñado aunque nunca hubiera creído que fuera posible, y tenía un hijo. ¡Por Merlín, Godric y Morgana! ¡Tenía un hijo! Era mucho más de lo que nunca había podido soñar.
—Te amo, Dora —susurró en el oído de la bruja—. Gracias.
— ¿Gracias, cariño? No puedo vivir sin ti y tú no puedes vivir sin mí, era cuestión de tiempo —pero sus mejillas se habían coloreado adorablemente—. Por fin tenemos todo lo que podemos desear, ¿no es maravilloso? —Dora levantó la mano y acarició la alianza que adornaba su dedo anular, no era la gran cosa como joya, pero representaba tanto que se había convertido en su posesión más preciada.
Sin embargo, no habló más. Remus sabía que pensaba en la guerra que se cernía sobre ellos, ninguno quería discutirlo, pero sabían que Teddy corría grave peligro. Bellatrix le tenía manía a Tonks y la había agarrado con Remus después de la boda, era obvio que las cortesías familiares se extenderían al recién nacido.
—Esto terminará muy pronto y seremos una familia normal… dentro de lo normal que podamos soportar —aseguró, sintiéndose repetitivo. La sonrisa de Tonks, agradecida pero sin llegar a creerse las palabras, disparó una sensación de deja vú que lo trasladó a una tarde de dieciseis años antes.
James sujetaba a Lily, que trataba de contener las lágrimas después de enterarse de la muerte de los McKinnon; Sirius parecía ido, estaba pálido y el llanto corría con libertad por su rostro; Peter parecía incómodo, desde aquel momento debía estar pasando información, el bastardo infeliz; Frank y Alice estaban abrazados en un rincón, hablando en murmullos. Casi toda la Orden se encontraba ahí y la falta de dos jóvenes rubios era más que palpable. Remus se mantenía al lado de sus mejores amigos, rumiando su tristeza y ofreciéndoles el apoyo que podía.
— ¿Qué pasa si Harry sufre algún daño? —se atrevió a preguntar la pelirroja lanzando una mirada a la alfombra en la que dos niños de un año jugaban alegremente, inmunes al dolor en el ambiente.
—Eso no pasará —aseguró James con firmeza—. Esto terminará muy pronto y seremos una familia normal, dentro de lo normal que podamos soportar. Sirius será el tío fastidioso y consentidor de Neville y Harry, Remus el tío que tratará de poner orden sin lograrlo y tú y yo seremos los mejores padres del mundo.
Lily lo miró con una sonrisa triste, pero sus ojos delataban que no creía que todo fuera a terminar tan bien.
Y ella tenía razón, como de costumbre. Pero, ¡ay!, que equivocado había estado James. La guerra había terminado dos días después, pero su familia había terminado con ella. Lily y James habían dado la vida por su hijo y el pequeño se había visto obligado a vivir con personas que no lo querían, porque su padrino estaba en Azkaban, la familia que pudo haberlo tomado como hijo propio había sido confinada a una sala en San Mungo, y su tío había sido obligado a alejarse, en parte por orden del Ministro, en parte por su propia cobardía.
Se lamentó al pensar que sus amigos nunca habían tenido la dicha de verlo feliz y con su mayor sueño cumplido. Se estremeció al imaginar una vida solitaria para su pequeño Teddy y cerró la boca, tratando de ignorar la sensación de que estaba firmando su sentencia.
Al día siguiente, mientras el matrimonio Lupin se dedicaba a consentir a su bebé, la moneda que usaban para comunicarse se calentó y el mensaje apareció con claridad unos segundos antes de que un patronus inundara de luz la estancia.
"Los mortífagos están sitiando Hogwarts, nos preparamos para luchar. Harry está vivo, está aquí".
Tomó aire y se puso de pie en busca de su capa de viaje. Su estómago se contrajo al pensar en la fuerte sensación que tenía
—No vayas, Remus —pidió Tonks antes de que alcanzara el pasillo.
— ¿Qué?
—No vayas…
—Tengo que ir, Dora. Sabes que es mi obligación
—Lo sé, lo sé, yo… iré contigo.
—No, no, cariño, no puedes. Teddy te necesita.
—Teddy nos necesita a ambos. Y yo también soy parte de la Orden, también es mi obligación.
—No lo permitiré, no permitiré que vayas.
La bruja lo encaró con firmeza, pero una preocupación que no entendía la carcomía por dentro.
—Mi madre cuidará de Ted, nosotros iremos y regresaremos por él pronto.
—Dora, no.
—Remus…
— ¡No! ¡No voy a perderte a ti! —su voz salió mucho más alta de lo que planeaba, pero no había forma de corregirlo. Presa de un impulso, tomó a su esposa de los hombros y plantó un beso en sus labios, el beso más expresivo y suplicante que nunca hubiera dado, le rogaba que cuidara de su hijo—. Te amo, Nymphadora Lupin, nunca olvides eso.
Tonks no pudo hacer otra cosa que contestar como si se hubiera dado por vencida.
—Te amo, Remus.
Vio la capa revolotear antes de desaparecer, esperó unos minutos y también desapareció con su bebé en brazos.
Besos gigantes.
Lily.
