Otra semana más de veranito, y es hora de actualizar el fanfic. Espero que les guste.
Día 19
Hiroyuki bostezó mientras miraba el techo y se preguntaba que podía hacer. Había perdido todo el día anterior sin hacer absolutamente nada. Y es que sus amigos estaban muy ocupados en sus respectivos trabajos o actividades, y él seguía sin encontrar nada en lo que fuera bueno.
Después de una aburrida mañana, su abuela le anunció durante la comida que ella y el abuelo iban a ir a ver a una amiga suya, que vivía dos pueblos más allá, de modo que iban a tomar el autobús.
"¿Te importaría quedarte a cuidar la casa?"
"En absoluto, abuelo"
En realidad no tenía otra cosa que hacer.
Cuando sus abuelos se fueron, Hiroyuki se tumbó en el suelo de su habitación y miró el techo durante largos minutos, que se le hicieron horas… tic tac… ¿Tal vez debería ir al salón y poner la televisión? Quizá emitieran un nuevo anime, uno que le gustara de verdad; el muchacho trató de moverse, pero su cuerpo le pesaba, así que desistió… tic tac… ¿Quizá el abuelo tuviera un libro interesante?... tic tac… los ojos del muchacho comenzaban a pesar y pesar… y finalmente se cerraron y se hizo la oscuridad.
Cuando de nuevo abrió los ojos, Hiroyuki se encontró en un bosque que le era familiar; era el mismo con el que había soñado la noche del campamento, y la vez anterior no estaba solo en ese lugar, su persona especial estaba con él… ¿Seguiría por allí todavía? Solo había una manera de averiguarlo, el muchacho se puso a caminar para buscar a esa persona, pero no la encontraba, quizá debía ir más profundo. Sin pensarlo se adentró en el bosque que se iba volviendo cada vez más profundo y oscuro. El muchacho se sentía atrapado y tenía ganas de gritar por la angustia… y fue entonces cuando un ruido sacó a Hiroyuki del sueño súbitamente.
Aún atontado, el muchacho tardó un minuto en percatarse de que era el teléfono lo que sonaba, y corrió escaleras abajo para descolgarlo.
"Casa de los Nishimura, dígame"
"Hiroyuki, ¿Eres tú? Soy Torahiko. Escúchame, si no estás muy liado he pensado que podríamos ir un rato a…"
Pero el muchacho no lo dejó terminar.
"Lo siento, Torahiko. Mis abuelos se han marchado a ver a una amiga y me toca cuidar de la casa"
"En ese caso, ¿No te molestará si me dejo caer por allí? Podríamos pasar el rato"
"De acuerdo"
Media hora después de aquella llamada, Torahiko estaba en la puerta, lucía una amplia sonrisa en la cara.
"El gran Torahiko Ooshima está aquí" dijo con chulería.
Consigo traía unas bolsas que contenían helado recién comprado de la tienda de dulces, lo cual era de agradecer en un día tan caluroso como aquel; ambos se sentaron en el suelo de la habitación para saborear el dulce.
"Es genial que lo hayas traído, y mola que sean de tres sabores" dijo Hiroyuki.
"Cuando éramos pequeños te encantaba el sabor de fresa, pero apenas has comido, has comido más del de chocolate y nata"
"He crecido, y mis gustos han cambiado. Es lo normal"
El tigre bajó la mirada.
"Es una pena" señaló "Pero supongo que no podemos hacer nada por evitarlo, tenemos que cambiar"
"Pues tú no has cambiado prácticamente nada"
El muchacho había dicho aquello para hacer rabiar a su amigo, pero este no pareció tomárselo bien y le hizo un agarre, al parecer quería imitar una de las llaves de Juuichi.
"Retíralo" le dijo con seriedad.
"¡Lo retiro! ¡Por favor, siento haber herido tus sentimientos!"
"No te lo perdono ¿Cómo puedes decir que no he cambiado? ¿No ves todo lo que he aprendido de cocina? ¿Y mi cuerpo? Pasé horas moldeándolo, todo por la persona a la que quiero"
Repentinamente Torahiko soltó a Hiroyuki y le dio la espalda, su cara estaba tan roja como una plantación de guindillas.
A Hiroyuki le costó un par de segundos recuperar la compostura, pues la llave lo había dejado algo confuso, sin embargo pronto se preguntó a quién se había referido Torahiko con "la persona a la que quiero".
"No me lo digas. Es Natsumi, esa chica-lobo que se sentaba a tu lado en clase"
El tigre negó con la cabeza y el muchacho pensó de nuevo, una idea le vino a la mente:
"¿No será la profesora de matemáticas? Tranquilo, si lo es no es raro, es que era muy guapa"
"¿Quieres dejar de decir disparates? ¡No te lo voy a decir aunque acertaras!"
"…"
Alguien muy especial debía de ser para que el tigre se mostrase tan testarudo, aquello solo alimentaba las ganas del muchacho por averiguar la identidad de aquella persona; era obvio que el tigre no iba a soltar prenda, así que era hora de recurrir a otras técnicas.
"Como tu amigo de la infancia tengo derecho a saberlo. Además, ¿Qué clase de hombre eres que te avergüenzas por tan poca cosa?"
Tocado, si había algo que a Torahiko no le gustaba es que pusieran en duda su masculinidad.
"¿Qué no soy un hombre?" preguntó el tigre con ira, y la cara roja (no se diferenciaba si de enojo o de vergüenza) "Vale te lo diré. Esa persona…"
Hiroyuki se echó hacia adelante con expectación, el tigre se acercó lentamente, y sus ojos quedaron al mismo nivel que los del muchacho.
"Esa persona eres tú, Hiroyuki"
Ninguno de los dos habló durante un segundo, el muchacho se había quedado completamente mudo de la impresión. Torahiko lo miraba fijamente, esperando a que fuera el otro quien hablase primero.
Cuando Hiroyuki finalmente pudo hablar, sus palabras no fueron las más acertadas:
"No es una broma, ¿verdad?"
Inmediatamente se arrepintió de haber dicho aquello y le dieron ganas de darse un cabezazo contra la pared por no haber sabido escoger las palabras correctas.
"Yo nunca bromeo con algo así" respondió el tigre con una voz decidida y que no dejaba lugar a dudas "Tú… ¿Sientes lo mismo por mí?"
Hiroyuki se mordió el labio inferior; no contaba con aquello, no sabía que Torahiko se iba a declarar aquel día, si hubiese sido avisado con antelación habría tenido tiempo para aclarar su mente y poder darle una respuesta; pero aquello no era posible, y tenía que dar una respuesta.
"Yo…"
No, le era imposible, no estaba seguro de sus sentimientos. Para él Torahiko era su mejor amigo de toda la vida, de pequeños habían sido inseparables, habían hecho todo juntos desde ir al colegio hasta quedarse a dormir en casa del otro e incluso más de una vez siendo más pequeños se habían bañado juntos… ¿Pero entraba el amor romántico en aquella rara ecuación? Ahora ambos eran prácticamente adultos, y tenía una nueva visión del tigre que había descubierto en verano; recordaba haberlo visto siendo lanzado por Juuichi, peleando con Kouya por alguna tontería y haciendo el tonto con Kounosuke y Tatsuki… se imaginó a sí mismo correspondiendo los sentimientos del tigre… durante un momento soñó la vida al lado de Torahiko, ambos se las ingeniaban para seguir manteniendo el contacto una vez pasado el verano, y al verano siguiente se volverían a ver; y cuando ya crecieron pudieron ir a la misma universidad y ser novios, y más tarde vivirían felices en su propia casa… la fantasía terminó en aquel punto y, sin embargo esta no lo hacía feliz. Recordó el sueño del bosque, tenía claro que Torahiko no era la persona que lo acompañaba. Ya sabía lo que aquello significaba
"Torahiko, lo siento pero… yo no siento lo mismo" respondió el muchacho procurando sonar lo más suave que pudo.
Torahiko bajó la mirada y su cuerpo pareció desinflarse a causa del rechazo.
"Me imaginaba que esto iba a pasar"
Parecía estar hablando consigo mismo.
"¿Te acuerdas que cuando éramos niños me dijiste que cuando fuésemos mayores nos casaríamos? Pues tenías razón, ya no somos niños… tú te mudaste y perdimos el contacto… y cuando volviste tan crecido yo aún te veía como entonces… pero ya nada es igual"
Hizo una pausa.
"¿Recuerdas el primer día en el restaurante? Fue mi idea el sentarnos todos separados, quería saber si te sentarías conmigo, pero te fuiste a sentar con Juuichi, y este verano con mi trabajo casi no nos pudimos ver… Me gustaría que esto no cambiase nada entre nosotros, que siguiésemos siendo amigos…"
"No lo hará" lo interrumpió rápidamente el muchacho con algo de histeria en la voz "Por supuesto que seguimos siendo amigos, Tora
Hubo un pequeño silencio.
"Creo que es mejor que me vaya" dijo el tigre.
"¡No hace falta! Si quieres podemos ir al salón y ver la tele…"
"No, no. De todas formas tengo que volver a ayudar en casa. Mi rato libre va a acabar dentro de nada"
El tigre se levantó y se dirigió a la salida.
"Bueno pues nos vemos, supongo"
"Sí, hasta luego"
Al oír la puerta de la casa Hiroyuki se sintió mal al pensar en Torahiko. Le había costado mucho tener que rechazar su amor, porque le dolía tener que lastimarlo, pero no tenía otra alternativa; si hubiese mentido con sus sentimientos la cosa se habría enredado y habría acabado aún peor para los dos.
El muchacho se tumbó en el suelo y trató de pensar en otra cosa para alejar su mente de lo ocurrido. Imágenes sin sentido y mezcladas venían a su mente: la playa en la que habían estado, la historia de miedo que Kounosuke había contado, Shun bailando la danza para ser el Mikado, y el lugar del bosque… Por algún motivo, esa imagen se quedó en su cabeza, y esta vez pareció ver todo más nítido, ahora era capaz de visualizar el rostro de la persona que lo acompañaba; durante un momento entró en shock, claro que conocía bien ese rostro, era de la persona a quien rara vez había visto sonreír, era la persona que cuando se avergonzaba apartaba la vista para disimular…
"Juuichi…" murmuró Hiroyuki al reconocer a aquella persona.
Era cierto, se había enamorado de su amigo el oso. Al cerrar los ojos era quien venía a su mente, al imaginarse con alguien compartiendo su vida Juuichi era el único.
Hiroyuki miró el calendario sobre su mesilla y se dio cuenta de que ya habían pasado más de la mitad de las vacaciones, le quedaban unos pocos días, unas pocas horas para declararse… ¿Sería capaz de hacerlo?
"Tengo que hacerlo" murmuró el muchacho para sí "Tengo que decirle a Juuichi lo que siento, no volveré a tener otra oportunidad"
De modo que Hiroyuki se propuso a sí mismo que, cuando surgiera la ocasión le diría a Juuichi lo que sentía por él.
Día 21
La abuela de Hiroyuki le había pedido que fuera a Kazenari a hacerle unos recados, cosa que el muchacho hizo sin rechistar puesto que le debía mucho a sus abuelos por permitirle pasar con ellos el verano.
Mientras estaba en el autobús, la mente del muchacho volvía a fluir libre en un mar de pensamientos, aunque esta vez estos pensamientos tenían una única forma, la del amor; y es que Hiroyuki todavía no había encontrado una manera de confesarle sus sentimientos a Juuichi.
Cuando llegó a Kazenari la ciudad ya le sonaba de la vez anterior y no le costó demasiado encontrar el camino al centro comercial. Pero cuando estaba a punto de entrar al mismo se detuvo, y sus ojos se fijaron en un camino en particular, el que conducía al dojo donde Juuichi se entrenaba. Una parte de sí quería empujarlo en esa dirección y guiarlo hasta aquel lugar, de modo que tendría una oportunidad de declarar su amor a su amigo el oso… pero la parte racional le decía que aquel no era un buen momento, de seguro Juuichi debía estar preparándose para el torneo, y distraerlo no era en absoluto buena idea. La gente que pasaba por su lado se mostraba sorprendida o irritada por encontrarlo allí bloqueando el acceso al lugar. Después de valorar durante al menos cinco minutos los pros y los contras, decidió que efectivamente era un mal momento y entró en el centro comercial, ya habría otras oportunidades.
El muchacho pasó buena parte de la tarde comprando lo que su abuela le había pedido: patatas, zanahorias, cebollas, lechuga, arroz y, por alguna razón, tela azul de costura.
Cuando terminó, estaba a punto de salir cuando por casualidad echó un vistazo a la tienda de deportes y se encontró a alguien conocido.
"¡Soutarou!" saludó el muchacho a su amigo.
El leoncito pareció contento de verlo.
"¡Hiroyuki, qué casualidad!" exclamó "¿Qué haces por aquí?"
"Mi abuela me pidió que le hiciera unas compras. Ya he terminado ¿Y tú?"
"He venido a probarme unas zapatillas de deporte, las mías ya están viejas… oye, si no estás muy liado podrías ayudarme a elegirlas. Kyoji dijo que me ayudaría a elegirlas, pero no ha podido venir"
Las mejillas de Soutarou se enrojecieron y miró para abajo; Hiroyuki interpretó eso como una señal de que aún no había resuelto el tema y que no quería hablar de ello.
"De acuerdo, te ayudaré"
Hiroyuki pasó buena parte de la tarde ayudando a su amigo Soutarou a elegir calzado deportivo, diciéndole cuáles le gustaban o sentaban bien o cuáles no. Cuando terminaron era casi la hora de merendar, de modo que se dirigieron a la tienda de comida para comprarse unos dorayakis; luego se sentaron a comerlos tranquilamente.
El muchacho casi había terminado el último de los suyos cuando el leoncito dijo algo que casi lo hizo atragantarse con el último trozo:
"Hiroyuki, ¿Ya sabes si Juuichi te gusta?"
Después de toser un par de veces el muchacho respondió:
"¡NO QUIERO HABLAR DEL TEMA!"
Todos los que estaban alrededor se habían vuelto para mirarlo, y el muchacho se cubrió la cara avergonzado; gritar en público estaba casi tan mal visto como escupir. Al mirar al leoncito pudo ver que lo había asustado.
"Lo siento" se disculpó rápidamente "No quería asustarte es que…"
"Es culpa mía, no debía haber preguntado"
Hiroyuki se mordió la lengua, pero luego dijo casi en un susurro.
"Sí, me gusta"
Los ojos de Soutarou se abrieron, no se sabía si de la sorpresa o de la emoción.
"Entonces lo que me dijiste de que es normal que un chico tenga sentimientos por otro, ¿Es cierto?"
"Claro que sí. Y si te gusta Kyoji tienes que decírselo"
"¿Tú ya se lo has dicho a Juuichi?"
El muchacho bajó la vista avergonzado, no sabía por qué daba consejos sobre relaciones cuando él aún no había resuelto el tema de la suya.
"Aún no" admitió un poco avergonzado "Pero lo haré, sólo estoy esperando a la ocasión acertada"
"¿Por qué no mañana?" sugirió el leoncito "Mañana es el festival"
"¿Lo es? ¡Lo olvidé! ¡Mira que soy cabeza hueca!"
"¿Qué te parece si mañana cada uno le dice al chico que le gusta lo que siente? Puede ser una buena ocasión, lo que tú estabas buscando"
Hiroyuki pensó durante un momento, no era mala idea, simplemente debía llamar a Juuichi para pedirle ir al festival juntos y una vez allí esperar al momento adecuado.
"¿Sabes qué Soutarou? Que tienes razón"
Al rato ambos se despidieron e Hiroyuki tomó el autobús de vuelta a Minasato.
Antes de la cena, Hiroyuki llamó a casa de Juuichi, después de unos segundos la grave voz del oso se oyó al otro lado de la línea.
"Casa Mikazuki, ¿Dígame?"
"Juuichi, soy Hiroyuki"
"Nishimura, ¿Qué necesitas?"
"Yo… mañana hay un festival y he pensado que… si no estás demasiado ocupado…"
"¿Quieres que vayamos juntos al festival, Nishimura?"
"Sí, eso mismo"
"De acuerdo, nos vemos mañana entonces, yo paso a buscarte ¿De acuerdo?"
"De acuerdo"
Y el oso colgó el teléfono.
Aquella noche Hiroyuki apenas pudo dormir sabiendo que al día siguiente iría al festival con Juuichi.
Torahiko me gusta mucho como personaje, y todavía lamento profundamente que el juego original se cancelara sin sacar su ruta, pero lamentabalemente así fue. También me dio lástima que en la ruta de Juuichi (y en todas para ser justo) el pobre tigre quedara siempre solo y con el corazón roto. Quizá en un futuro escriba un final alternativo donde tenga un final feliz, pero ya veré.
Los que alguna vez hayan visto la serie Doraemon lo sabrán, pero para los que no aclaro que dorayakis son un postre/dulce japonés que consiste en dos bizcochos relleno de anko (alubia dulce japonesa) y chocolate. Si alguna vez tienen la oportunidad de viajar a Japón les animo a probarlo (y yo lo haría si algún día también viajo allí, je je).
La semana que viene otro capítulo. Aprovecho para darles las gracias a todas las personas que leen esta historia y a los que comentaron las anteriores.
