"Navidad, Horo es mi regalo de navidad"

Capítulo IX: Mañana

Shaman King y todos sus personajes pertenecen a sus respectivos autores.

Advertencia: Universo alterno, en el que las edades y roles han sido modificados un poco para adaptación de este fanfic.

Intento de Yaoi ó lo que es lo mismo, relación hombre x hombre.

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"diálogo"

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Cuando una noche se viera todo aquello de lo que una luna es testigo, con seguridad se describirán más de las imaginables fantasías creadas por el ser humano, será también el día del sueño eterno en perfecta armonía con el musical silencio para aquel que consiga semejante osadía.

Nubes blancas compañeras del manto turbio tejido en piedras sin fin de brillo, luceros que mismo afrentan los pesares que las compañías. Escribir en el manto del cielo, si un momento se lo lleva el viento, al tintero, como el pensamiento. Llega a toparse con el pincel entintado del caer en el horizonte el sol agotado, resbalando sus letras por doquier de ese pergamino aperlado.

Mañana, hoy…

"Horokeu, un buen día¿no le parece?", atrancar a muelle el unificado plan tallado.

"Chocolove, tiene usted razón", en acción de retirada, extiendo un saludo de mano.

"Perdone mi atrevimiento, podrá usted mostrarme los jardines", desesperado sonido de palabras no bien formadas¿cómo suponer llevarlo acabo sin decir nada?

"Esta tarde", más es empero tranquilizante oír su murmullo lleno de risa inaudible, él mismo trazó su destino aceptando de anticipo el suceso tramado.

"Lo veré esta tarde, Horokeu, tenga buen día"

-)-(-

Mirar, observar, ver, canaliza a los huesos lo indescriptible de un sentimiento, cómo aquellos calambres de diversas intensidades llegan a ser palabras expuestas.

Cómo saber qué es qué cuando se presencia la confusión, la suma de sentimientos y comprender que tuyos son también, propios, sin serlo.

"Dónde se supone que valla si el único lugar conocido es tu casa", rozando en el llanto amargo y dulce del recuerdo no deseado.

Sin palabras de respuesta, entonces es cuando la risa no alcanza a resolver un ánimo decaído, también resulta impune el silencio elegido.

Siendo Lyserg, después de conocido, amigo; no saber que decir, mirarlo confundido, decidido, expectante de mis labios sin sonido.

"Yoh, no tengo donde ir, no tengo salida", suspirar en sus palabras.

"Encontraremos el lugar que buscas, hoy", respira aliviado, cuanta fe se puede llegar a tener en un extraño amigo que la vida misma pierde el sentido en su perspectiva.

-)-(-

Ver al maestro a cargo darse momentos de ausencia, siendo él uno de los más perfeccionistas en el arte de la enseñanza filosófica, me dice que es humano como todos lo que el salón llenan, con virtudes y defectos, limpio e impuro.

"Termino la clase", alcanza a decir, simplemente, saliendo del lugar sin envolver siquiera el escrito. Asakura Hao con problemas serios.

"Ren¿qué le hiciste para ponerlo así?", pregunta el inepto de Horokeu, indiscreto en su palabra hasta casi llegar al colmo de la descarada carcajada.

"Horo-Horo, calla", mirarlo a la cara es tan difícil como tratar de soportar sus intentos fallidos para comprender el tintero como contenedor de tinta.

Por qué llenar de calor las mejillas y desviar la mirada. Para qué inclinar la atención a otro punto cualquiera qué no sea él.

"Ren, tenemos tiempo libre", insinuó cínicamente, sin importarle el camino constipado de estudiantes, seguidores fervientes de Hao, sin tomar en cuenta siquiera qué…

Únicamente divulgo aquello que debió callar.

"Horo-Horo¿por qué eres tan…?", sin paciencia.

Contener, mientras él se limita a ofrecer una sonrisa a todo aquel que nos mira, tan de cerca encontrarnos, invadiendo el espacio personal mutuo incómodo y emocionado, la situación presente, valor unido al miedo, fusión de felicidad y pena.

"No voy a esperar a Hao, iré por ahí", sí bien un irónico comentario espete en ese momento, olvide por completo la sensibilidad de mi hermano, ese enajenamiento suyo por poseer el desastroso desenlace en las noches, los aberrantes demonios internos vislumbrando la luz en sus pesadillas.

Más no le seguiré, vergüenza, miedo, dolor, culpa, no le seguiré.

-)-(-

"Horokeu, no has asistido a la clase de Hao", un plan de batalla tan bien definido no asegura el éxito definitivo si falta aprobación del vencido.

"Chocolove, usted tiene interés por conocer los jardines.
¿Le gustaría visitarlos en este momento?", mejor es transformas una decepción en un antecedente de éxito que seguir el trayecto de la obstinación.

"Claro, sólo permítame arreglar unos pendientes, en unos momentos estaré con usted", más empero cuan complicada puede ser una afirmación mal expresada que complica la secuencia elegida.

"La clase de Hao es la única importante, lo espero aquí Chocolove", tristeza, quien augura un mal momento próximo a sus días, así mostró Horokeu la apariencia de los hombros en un ademán de confusa resignación obligada.

Escapar de la batalla, regresar al cuartel general con intención de reformar el plan fallido, optar por diversas estrategias en la interminable lista conformada de expectativas y esperanzas inventadas.

-)-(-

"Yoh, parecieras no tener un mínimo de respeto para con mi persona", en toda conspiración existe una mente de imaginación inigualable.
Así mismo también debe estar aquel ser cuya forma mental necesite de instrucciones precisas y objetivamente detalladas en un margen preestablecido por el trabajo en equipo.

"Hao¿qué haces aquí?, debes dar una clase, tú mismo pediste la tarde completa a los demás profesores para poder explayarte en los argumentos de un buen debate demostrativo", cómo es un argumento valido si nadie lo escucha, aun si fuere bien recibido por infinidad incalculable de percepciones no tendría sentido si no llega al oído elegido.

"Hoy te robaste a mí alumno.
Lyserg, acaso no alcanzas a ver la magnitud de tu desfachatez, quién concibe la posibilidad de inasistir a una conferencia únicamente por motivos que no tienen un fundamento justificable.
Explíquense ahora", menos momentos de lucidez en una confusa declaración, siendo ejercido el autocontrol de manera impropia frente la invasión infalible del enojo.

"Hao, no tienes ningún derecho a expresarte así", arremeter un polluelo que recién descubre las alas contra la madre que le incita a volar, parece mi hermano conocer algo que yo no, lo cual pretende ser un argumento contra mi lógica y segura razón.

"Estoy a cargo de todos ustedes, me encargo de verificar que se cumplan las funciones de cada persona dentro de esta casa. Y como profesor de Lyserg tengo motivos para preguntar las razones de su inasistencia o ejercer una reformación para con su persona.

Espero comprendan la magnitud de su actitud", silencio propuesto en la solemne truncada carrera cuya meta es sin duda el desconocido momento de la revelación.

"Hao, soy capaz de faltar a una clase.
La validez de mis motivos serán tratados por mi asesor", Lyserg había ya dejado entre ver la capacidad de su sentir en un momento de celos rematando con la expresión concisa de aquel portador en el misterioso mundo de la indecisión.

"Mañana a primera hora quiero una justificación creíble en mi despacho, tanto de Lyserg como sobre ti, Yoh"

-)-(-

"Surgió un inconveniente en los planes ideados, más sin embargo es sólo cuestión de tiempo, en este momento, venga conmigo", en las remotas cantinas de los barrios minados conocí al joven frente mío, no siquiera imagine la posibilidad mínima en que él ayudara mi moribunda vida a encontrar el camino que tanto le ha sido negado, en un momento breve y falto de planeación estructurada.

"Chocolove, se lo agradezco", emprender lo conocido como riesgo en una aventura a escasos minutos del camino, hallar ese deseo anhelado, conspirando interiormente contra la propia existente idea de un fracaso indeseado, y seguir caminando, esperanzado ante la posibilidad de un tal vez casi seguro, que en ese momento preciso un soplar de viento tienda al favor de tu presencia y cumpla tu sueño infundado.

"Llegamos señor, espere aquí, pronto regresaré con él", cuán o cuán grande es el sentimiento en un momento sin igual, donde el tiempo parece ser lo más lento sintiendo la rapidez de una emoción transformarse en escandalosos latidos.

De un momento a otro, en un segundo, atención fija a un punto muerto, decir sí esperando tal vez, temiendo un inconcebible más posible no.

-)-(-

"Hao¿qué es lo que hiciste?", vislumbrar la demacrada fachada en Asakura no es de habitual costumbre para nadie que le conozca, más sabido es que después del inglés no sostuvo más relaciones ilícitas con algún otro joven de la casa.

"Ren, por qué no estas en el salón, debes regresar, pronto estaré con ustedes", como sí lo que tanto temiera fuera una cruel realidad de mirada burlesca en un tono de comedía dramática, Asakura mentía.

"Mentira, no iras"

"Iré"

"Es por Lyserg", la estupidez embarga la mente humana en veces contadas con tan alevosía que el más aparentemente inmune debe temer ante tan agravante situación.

"Sí, es Lyserg, ahora regresa al salón", más aún la combinación de doble filo es conformada por más de una sensación, habitualmente se construye bajo el nombre de amor, celos, ira, inseguridad, miedo.
Tal conjunción guarda una reputación que el mismo Asakura padece el sabor de sus efectos, lo que parece en sí al abandono completo de la integridad, felicidad, seguridad, autonomía.

"No iras", expresión.

-)-(-

"Horokeu, gracias por su paciencia", si no fuera por la aparente decepción obstinada dejada de lado, se evitarían diversidad de conflictos y pesares.

"¿Esta usted listo?", querer convertir el carbón en diamante sin el tiempo preponderante o la influencia externa del interior en la piedra.

"Claro, vamos", dudar por instantes de lo que se emprende en el olvido de algo cuya apariencia no sólo es importante y constante si no más bien imprescindible, Ren.
Él, comportándose de manera ajena a la lluvia, fingiendo de nueva cuenta que esta no le moja.

Mostrar y divagar en la descripción de los detalles, mezclado lo real con lo imaginario inhibidor del pensamiento indiscreto que escapa en los gestos de los adentros traduciéndose en una ausencia de palabras o el exceso desmedido de los modos.

"La torre del final¿es posible acercarse?", pregunta el joven Chocolove con curiosidad tal que aún cuando Hao describió la infestación de peligro externo por aquel lugar alejado, no parece de primordial importancia la advertencia remembrada.

"Adelante", cómo es que un golpe de viento rompe los esquemas del pensamiento embaucado en una deuda de comportamiento fuera de propio, básico, fundamental, para hacerlo pasar a un momento de ausencia sentida con toques de helados recuerdos o intenciones conocidas.

"Horokeu, usted debe saber algo, en esta torre le espera alguien que sin duda es de suma importancia en su vida, no puedo decir más, pase por favor", decía mi madre el resultado de una intuición no debe cuestionare pues son los oídos sordos los únicos capaces de hablar sobre aquellas experiencias celestiales.

"No entiendo a que se refiere, si me disculpa debo regresar y le recomiendo hacer lo mismo", contradecir y representar, dejar de sentir la emoción latente de un invisible segundo austero en tiempo de batallón vencido por el número de manifestaciones a través de advertencias recibidas.

"Tenga por seguro que él no pretende hacerle daño, todo lo opuesto, es sin duda algo que le alegrara, no dude", implícita manipulación de expectativas mediante mirada contenida de lagrimas cautiva, qué arrebato de incertidumbre.

Ir.

-)-(-

"Yoh, hoy es el día de marcharme, no existe un mañana en esta casa para mí", decisión demente del sentir herido, manchado orgullo y consumido motivo, ausente de lucidez, brillando la estupidez de un verdadero motivo.

"Lyserg, si es lo que quieres, esta bien", un tono de aceptación en la mirada de mi amigo, aquella sonrisa epidémica que posee este individuo colapsa hasta el último sentido torpe de incesante miedo al olvido.

"Preparare lo que he de llevar"

"Sí"

"Gracias Yoh"

Qué es la amistad cuando un desacuerdo por ambas partes no termina en hacer la guerra, que en otras relaciones es lo primero en hacer acto de presencia, cómo es el seguimiento de las reglas monótonas sin ruptura de manera tal que permiten la elasticidad en opinión diversa para un acuerdo mutuo de beneficio único.

-)-(-

"Horo, hijo", coyuntura rasgada, decadente membresía al cuerpo unida empero ausente labor la que ejercía. Cómo pretender un esperado encuentro a sabiendas del veneno que aquel hombre introdujo dentro del corazón desgastado por el tiempo más la evidencia implantada de un mal, pésimo momento, cómo es impensable el saber ajeno.

"¿Disculpe?, lo conozco", gélido, torrente vacío, ruptura abrupta a los hilos conductores del remiendo mal practicado.

"Soy… soy tu padre.
Hijo, regresemos a casa", fe, así es cómo se mueven las montañas, en susodicho caso, los volcanes expectantes de una diferencial en las placas cercanas encontrarían una mención dentro de esta ley universal.

"Soy Tao, hijo de Tao, a usted no lo conozco, con su permiso", apariencia, excepción presente, ecuación incalculable, olvido rastrero irónicamente justo.

"Qué te ha dicho, qué ha puesto en tu corazón para negar tus raíces, Horo qué significa ser un Tao si no renunciar a lo tuyo propio", brusquedad o desesperación, todo permanece dentro de los límites de la credibilidad si el fin mismo es la verdad sincera a quién desea conocerla sin tabúes idealistas.

"Tú me abandonaste, te largaste a quién sabe dónde después de morir mi madre, me dejaste, te olvidaste por completo de tu hijo. ¿Era acaso una carga para tus metas¿representaba un estorbo a los objetivos que en tu mente se escribían?, decir ¿por qué? ya es demasiado tarde, no te parece.

Padre es aquel que esta en los momentos indispensables, enredado en las estupideces de los hijos y de los logros mismos, dime tú¿en alguno de ellos has estado¿en cuantos¿en cuáles?, qué tienes el valor de presentarte así sin más y decir, reclamar que yo renuncio a lo mío cuando tú me dejaste votado.

¿Eso es ser padre?", venganza, remordimiento, inestabilidad, ambición de razón, sentimientos y emoción, todo unido, qué felicidad verte, que nostalgia enfrente tenerte, saberte bienaventurado y conocer el desprecio que llevas demostrado en tus palabras sin más intención que explorar tus miedos sobrecargados.

"En te dijo eso, pero no es verdad, déjame demostrarlo, permíteme una oportunidad", clemencia, suplica despectiva ante los sentimientos sumisos de la ira contenida por la infinidad de días en años convertida.
Tan simple como el brote de un botón en las flores de primavera, cuestión de sentido común, un toque de intuición golpeada contra el pecho expectante y la mirada denunciante encontrada con los ojos esperanzados de un momento olvidado.

Cómo se convierte un momento pasado en una batalla presente, siendo esto el fin de un fuerte por días custodiado, que plan tan bien ideado puede prosperar si no hay ningún enemigo al lado, ser uno mismo el derrotado conquistado al tiempo del aventurado soldado.

"No hay nada que puedas decir para reivindicar algo que dices no ocurrió", férrea insistencia encarrilada al toque violento, qué sentido tiene sí los oídos elegidos no son capaces de distinguir los sonidos, aún cuando lograre un merito con diversidad de pensamientos, no sería un éxito ni un fracaso si no un momento vacío, en blanco.

Lo que será, sea.

Dejarlo.
Marchar.

-)-(-

Atrevimiento indiscreto, complemento del arraigado desconsuelo desesperado por un logro monstruoso, tramado, artimaña encajada en las sienes de un loco descarriado.

Quién se cree mi padre, osar arremeter para conmigo después de años pasados, llegar a irrumpir de abrupto la estabilidad conseguida y contrastar sus palabras faltas de veracidad con las de una persona cuyo valor representa más honor del que él mismo ha demostrado este día.

El señor En, no huyo, mi padre, por otra parte, no sólo se fue, sino que hasta ahora volvió, años de distancia separan su cariño del mío.

Y Ren, por qué tendría que alejarme ahora que la seguridad tengo de estar bien con él, justo cuando empieza a existir una comunicación más profunda, sincera, absoluta.

Dudar.

Al verlo entrar por la puerta, la sesión de Asakura debió terminar.

"Horo-Horo, no regresaste a la charla, Hao llevaba un pésimo humor, con seguridad te citara en su despacho, prepárate hermano", asalto de indecisión anclado a las premuras declaraciones del padre fijativo dejaron su huella en los fantasmas tormentosos perturbadores de mi alma.

"No soy tu hermano", avecinándose el artilugio de la discursiva ante este hombre por mi parte, franco allanamiento del incauto precursor en la morada del exilio y repudio, su corporal presencia eminente con el mínimo de prudencia ante la habitación de los estudiantes, insospechable.

"Horokeu Usui, quién te crees para sentirte con la facultad de juzgar a un buen hombre que ha dedicado su vida entera en encontrar al hijo que le fue arrebatado tiempo atrás.
Qué te hace imaginar poseer un juicio justo, objetivo y neutro ante ese ser que te dio la vida, que razón evidentemente obvia tuvo para cometer un momento de estupidez que a su vez fue aprovechado por el más acérrimo de sus adversarios, quién eres tú.

Una oportunidad la merece cualquiera, más aún, aquel que por ti emprende la hazaña de todos los días.

Ve y retráctate de tu idiota comportamiento", no sólo tuvo el descaro de irrumpir en la tranquilidad de la habitación, también la desfachatez desvergonzada en hablar de más, espetar lo que su sencillo encuentro pudo darle a entender, y decir que la objetividad es un lujo del que goza a su vez que de ello falto.

Divulgar lo íntimo de mi secreto ante el hombre que he tenido por largo tiempo como hermano.

"Sí, tiene razón, es hora de ir, regresar a casa, dejar de lado este infortunado incidente", conjeturas presurosas, frustración evidente, él a mi lado casi inerte, enganchado en la sorpresa del saber nada, escuchar todo y comprender por completo en el momento, el secreto, la huida, el fresco momento de temor contenido.

"Ren, regresemos a casa", completamente expectante, desorbitada mirada, confusa ante la sensación abrupta de ganancia en alma concebida, qué siento más concatenación de él conmigo que con mi propia raza, sea por desprecio del color ajeno que mío propio es al ser del progenitor genuino, él, Ren, sólo comprende en silencio, la desesperación embarga el momento de la autentica veracidad. Qué dirá.

"Disculpe joven, mi hermano y yo tenemos que partir ahora, permiso", quitando a Chocolove de paso, limitándose a arrastrar los pasos en presurosa partida, subyugando ante osadía la cobardía que imperante muestra su cara al cruzar la mirada fúnebre de Chocolove con un deje de indiscreta inclemencia teñida de ira, inconfundible.

Más no iremos solos.

-)-(-

Irrefutable es la perdida del autocontrol, descubres el instante merodearte, contenido en un suspiro de alivio o condenándote al exilio por lo que sientes desconocido, viviendo con aquel sentimiento incesante que no deja puertas cerradas, aún la razón de nublada cerradura genera un espacio para recibir con alegría al denominado amor.

Denotar la estupidez cometida, narrar con ahínco la irrelevante demostración de importancia eminente, sobra alucinar, no le importo en mínimo mi interés por su ausencia, tomó la facilidad de faltar por simple suceso de venganza, tal vez rebeldía a la figura de autoridad, en el fondo, claro es qué ansia fuertemente evitar mi ofensora presencia.

Fuera alguien diferente, no mostraría la debilidad de los temores que conlleva la sutileza de este confuso pensar, sentir, razonar, incomprensible sensación invasora de corazón, autentico ladrón desvergonzado, complemento de la ilegalidad, pirata de emociones, creador de desconsuelo, espectador del sufrimiento inhibido por la mirada cautiva del comprador arrepentido, eres tanto así, un franco encuentro con lo desconocido.

Lyserg, mañana, sin preámbulo extenso, conocerás la sensación qué no permite seguir más la vida cotidiana.

Sé, te resistirás, se aclarara.

-)-(-

"¿Qué haces aquí?"

"Horokeu, Ren¿ustedes se van?"

"Regresamos a casa¿dónde te diriges?"

"Permítanme ir con ustedes"

Lyserg, el inglés, amante de Asakura, buscando la salida en el carruaje furtivo, cuán gran desesperación cruzará su mente en este momento, con que tremendo orgullo muerto atreve su suplica hablar con mi persona, él que imagino tendría yo alguna relación con el maestro.

"Eres bienvenido en casa"

"Ren Tao, gracias"

Transcurrió el camino en silencio. Rodeados de manifestación primaveral, una sensación de libertad, escuchar el sonido, pasado dejado atrás, mencionar murmullo de bosque, éxito, temor, encuentro con la realidad.

Nuestro padre, En Tao.

-)-(-

Cicatrices, irreparables marcas demostrativas de los ataques ejecutados desde tiempos pasados no exclusivamente por doquier del cuerpo, la vida misma fracturada sin compostura, saber el desprecio infundado del único hijo, causante de este mal estar es él, como siempre, En Tao, que no conforme con alejarme de Umeko, querer llevarla a su lado en todo momento, sin tener en cuenta que no poseía él la libertad que pudiera ofrecerle a ella¿qué tipo de hombre es él¿en qué esta convirtiendo a mi hijo?

En Tao, tiempo es de saldar pendientes.

Próximo.

-)-(-

Abrigando esperanza, en verdad plena añorar bienaventuranza por parte del dios cristiano, desconocidos son para mí los ritos inaudibles de ambos acompañantes en el destino inseguro del viaje emprendido, sus rezos, suplicas, cantos a un oído de incierto…

Qué contiene tanto poder consigo, quién para apaciguar la furia destructiva del padre enfurecido, enloquecido por ver a sus hijos, desertores, preocupado y confundido, cómo logra un invisible e incomprensible indefinible contener o reestructurar la constitución básica de un simple y completamente comprensible decepcionado, frustrado, enganchado humano.

Camino completo, ellos hablando, festejando, comentando los infortunios vividos en momentos trazados. Amistad consumada en momentos inspirados, cubiertos en aroma de prado verde, pólvora lanzada a pueblos cercanos, rebeldía de soldados bien intencionada pues lo humano quedo de lado tiempo atrás y tomó su lugar el ahínco furioso de conquista.

Verde transparente, así luce la voz del inglés, ofreciendo disculpas al hermano mío que por su parte, como pocas veces en su vida, sonríe sinceramente estrechando la mano conmocionada.

Quién dijese, en un día cualquiera de primavera no veras grandes cosas pues no es más que una conjetura más en el cúmulo de las uniones sin sentido; pecaría de inocencia, pues lo hoy visto, milagro en primavera sería si fuera observado.

Aroma a montaña, rosas cultivadas, único capaz de semejante creación, el jardinero de los Tao, Ryunosuke, objetando la sorpresa al vernos más aún cuando baja también nuestro acompañante.

Lyserg mencionó necesitar un tiempo de relajación para cerrar la brecha entre lo molido y herido de su corazón confundido. Cautivado el rosal por el verde consternado en los ojos del invitado.

"¿Esta nuestro padre en casa?", pregunta presuroso.

"No joven Ren, su padre fue donde su antigua casa"

"Bien, avísanos cuando regrese"

-)-(-

Donde brillaba la dejadez del olvido, amplitud de paz sin sentido, en medio del caos un predio sin mucho sonido o queja de pólvora teñido.
La casa de mi padre era tal, por ello mismo decidió vivir aquí, cuando con él me trajo, al poco tiempo de la convivencia llegó ese niño escandaloso que con el paso del tiempo convirtió este tranquilo y monótono lugar la versatilidad del día con día, acontecimientos inesperados, y es que su comportamiento irreverente pese no ser de buen ver, divierte, más de un sirviente reía con alguna de las ocurrentes averías.

Olvidar algo así, parece imposible, y aun sin desear borrar algún instante siquiera, poco a poco el grabado se sumerge en las aguas limpias para ser lavado, forjar nuevas memorias en el mismo momento, no reescribe, pues eso confunde, será un pintado en mas minúsculos sentir a medida de pasar el tiempo.

Llegó el tiempo, la semana primera había terminado, variedad de cosas cambian, cambiaron y aún más cambiarían.
Él, no parecía intenciones tener en seguir sus andanzas, Ryu no se quejaba más de rosales destrozados ni Horo-Horo de haber hecho lo posible por esquivar las flores o el ardor de la curación, no existían tales incidentes.

Ryunosuke pasa ahora el día en compañía de Lyserg, en calidad de maestro, mostrando el arte empírico de jardinería, parecen tener más confianza entre sí que la posible entre Horo-Horo y yo.

"Ren¿qué dirá tu padre?", después de una semana, digno a abrir los labios a pronunciar una pregunta tonta.

"Si eso nos hubiera importado, no estaríamos aquí", acaso se arrepentía de tomar una decisión definitiva.

"Sí, pero no hablo de eso, qué dirá sobre mi verdadero padre", el sentido perdido empezaba a tener una razón a mi oído, aquella tarde, él discutía con un joven para mí desconocido, pensé trataban sobre su madre, terriblemente herido lucía, ahora decía lo que era.

"Qué hay con él", miró, suspiró, bufó, parecía no querer decir más a la vez expresarlo todo, dar por terminado el incesante dolor noctámbulo mismo que no era producto de la perdida materna, era la frustración de saberse perdido, él.

"Regreso, preguntare al señor Tao…

No quise escuchar las razones de un hombre que tuvo la cobardía de abandonarme, nunca visitar la tumba de mi madre, jamás estar en…

Qué afortunado eres Ren", la confesión se convirtió en reproche, envidia, resignación, se había cansado de luchar, aburrido de esperar, desfallecido por insistir en engañarse a si mismo sobre lo que tenía valor para su existir y vivir mismo.

Tenía razón en dudar, en condenarse al exilio, alejarse de lo qué era sólo para dar por cerrado su pasado, por qué empeñarse en transformar el momento sin enfrentar, carecer de voluntad suficiente para terminar las dudas y desconocer los temores, arraigarlos, aliarlos, entender o intentar realmente, sinceramente, incansablemente querer conseguirlo.

-)-(-

Gracias por leer.

Si te ha gustado házmelo saber.

X Asia