Aclaro que estos personajes no me perteneces, de ser asi, Hanzawa Rui seria totalmente mio y yo seria millonaria. UA

Los personajes pertenecen a la serie Hana dori yango, y esta historia se ubica al final de la primera temporada del live, Tsukasa esta en Nueva york desde hace un año, Makino continua en Japón y mi amadísimo y wapisimo Hanzawa Rui tendrá una oportunidad de pelear por ella cuando alguien mas llegue.

Tu final, mi principio

Capítulo VIII

Confesiones

Un suave olor entra por la nariz de Makino, sin querer abrir los ojos mueve la mano para frotarse la nariz y que este se vaya pero su mano no responde, desorientada abre los ojos y nota la suave respiración de Rui, quien con el brazo sobre los ojos parece dormir, el rubor la cubre por completo en tanto hace el intento de liberarse pero el brazo de Rui se aprieta mas fuerte a su alrededor

-no estoy dormido, ¿te desperté?

Tsukuchi niega con la cabeza y su mirada busca el reloj más cercano, 3:15 de la madrugada, se jala un poco la blusa incomoda, no es la primera vez que duerme con ropa, y si contamos la noche que paso con Tsukasa en el elevador tampoco es la primera vez que duerme con alguien, incomoda se muerde el labio antes de hablar.

-lamento haberte echo dormir vestido, creo que no puedes dormir por mi culpa

Una suave risa se trasluce en la voz de Rui

-no, no es eso, quizás una parte, pero muchas de las noches no duermo, simplemente no puedo dormir.

-y ¿entonces qué haces?

-leo, toco, una y otra vez hasta que la luz del sol llega, entonces me cambio y voy a verte a la escuela o a los f4

-ah, por eso normalmente andas en cámara lenta

El pecho de Rui se agita suavemente ante la frase, Makino alza la mirada para verle el rostro y el al fin quita el brazo de sus ojos.

-esa es una explicación como cualquiera, yo más bien pensaba que era porque no había nada en especial que me apasionara, que me moviera, pero ahora es diferente

Su brazo la aprieta un poco más fuerte, Tsukuchi guarda silencio ante eso

-¿estas cómoda?

-eh?

-si gustas puedes ponerte la pijama, yo normalmente no uso, pero tampoco me molesta dormir así como estoy

-si eres capaz de dormirte en las escaleras de incendio no lo dudo –el sarcasmo en la voz de Makino vuelve a hacer reír a Rui

-ok, también te doy razón en eso, en parte

-eh?

-al principio me gustaba porque nadie pasaba por ahí, hasta que un día una niña llego a interrumpir con sus gritos –Makino le mira entre molesta y sonrojada – pero tarde o temprano eso cambio, y un día me encontré viéndote de otra forma, descubrí que me gustabas ya – un suspiro interrumpe sus palabras, después de un momento continua – pero también decidí que no haría nada, no podía hacerle eso a Tsukasa, y por supuesto a ti, me conforme con estar cerca de ti, hasta aquel día en que definitivamente estallo todo

-te refieres al día que llegaste todo golpeado a la escalera

-ujum

Makino se levanta un poco para verle mejor, Rui sin dejar de abrazarla se acomoda la nueva posición.

-ummm, digamos que los f4 arreglamos nuestras diferencias esa noche

-¿Soujiro y Akira también?

-ya sabes como son, uno pacifista, el otro metome-en-todo, pero, al final volvimos a ser lo que éramos desde hace mucho, amigos

-ah, pero, eso no aclara porque estallo

Rui se mueve un poco incomodo

-digamos que Tsukasa se dio cuenta y no le pareció

-y ese bruto lo arreglo a golpes como siempre

-si, pero, supongo que yo también me lo busque, así que en realidad fue culpa de los dos

-oh

-si, aunque también le deje en claro a Tsukasa una cosa

-¿Cuál?

Rui fija su mirada en los ojos de ella al hablar

-que no me metería entre ustedes, pero, que el día que lo de ustedes terminaran no me detendría

La contestación es un susurro es casi inaudible

-y ese día ha llegado

El silencio llena la habitación, Makino ha vuelto a recostarse entre los brazos de Rui cada uno hundido en sus pensamientos, de repente Makino hace ademan de moverse

-¿Qué pasa?

-lo siento, tu botón se me clava en la cara

Sonriendo Rui examina la mejilla de ella que tiene la marca del broche de su camisa, mueve la cabeza y la vuelve a atraer hacia él, un pequeño chasquido suena y Makino vuelve a recostarse, un segundo después se para de un salto con los ojos como platos fija la vista en Rui quien apoyado en los codos la observa curioso, ella le barre con la mirada sonrojándose aun mas

-ehh, es que. Pensé.. Tu, ehhh

-calma –la mano de Rui jala la delgada tela de la camiseta que se ve ahora que su camisa esta desabotonada –vez? Solo me desabotone la camisa, nada mas

-ahh, es que sentí… pensé que..

Una ceja se arquea juguetona en el rostro de él

-tú fuiste la que decidió que durmiéramos vestidos, pero si tu ya cambiaste de opinión….

-callate de una vez

Makino se ha metido de golpe en la cama y no pronuncia palabra en tanto Rui le vuelve a abrazar

-anda duérmete ya

La respiración acompasada de ella minutos después le hace notar que ella ya se durmió, en una posición un poco incomoda pero durmió al fin, los ojos de él se cierran al sentir como ella en sueños le rodea con sus brazos y se acomoda mejor en su pecho el cual se ajusta a la respiración de ella y por primera vez en mucho tiempo es capaz de dormir tranquilamente….. por cinco minutos, los ojos de él se abren de golpe y mira fijo el techo, respira hondo y al fin baja la vista, una mueca entre risa y decepción aparece en su cara, en sueños Makino se ha movido y su mano ha tocado la piel descubierta de su abdomen enviando descargas, eso fue lo que lo ha despertado, derrotado al fin murmura.

-parece que hoy tampoco voy a dormir

Los rayos de sol se colaban por la ventana atravesando la delgada cortina blanca hasta llegar a sus rostros. Tsukasa colocó un brazo sobre su rostro, mientras que Claudia enterró inconcientemente su rostro en el pecho de él, quien al sentir su cuerpo junto al de ella despierta inmediatamente. Su cerebro comenzó a trabajar con rapidez asimilando lo sucedido anoche, esta vez lo recordaba todo y finalmente a pesar de todo ello llegó una pregunta a su cabeza ¿qué fue lo que hice? Si lo sabía, pero ¿por qué? ¿qué diablos tenía esa mujer? Sin hacer movimientos bruscos, claro lo menos que quería hacer era afrontar sus actos al despertarla, la alejó de él, tomó una parte de la cobija, la levantó y dijo – Oh – tenía que encontrar su pantalón y salir de ahí, pero antes… necesitaba una ducha. Observó hacia donde ella dormía plácidamente, una enorme sonrisa apareció en su rostro – I'm the king – dijo con arrogancia, tomó sus cosas y entró al baño.

El timbre del celular fue lo que la despertó, abrió los ojos y encontró una vez más, la cama vacía – Sin promesas – repitió en su fuero interno, no tardó en ubicar su camisón y colocárselo. Observó la hora en su celular – Maldición – masculló, antes de poder pensar o decir algo más, la puerta del baño se abrió dejando ver a un mojado Tsukasa con una toalla alrededor de su cintura. El rostro de Claudia no tardó en enrojecer por completo, desvió la mirada evitando el contacto visual con Tsukasa, quien se extrañó por la actitud de su prometida, sin embargo su sonrojo no pasó para nada desapercibido por él, una ceja se arquea y una media sonrisa en su rostro aparece.

- Es tarde y tenemos que sacarnos las fotos – dijo atropellando las palabras.

- ¿Qué tan tarde? – preguntó él a pesar de saber la respuesta.

Claudia tomó el celular y extendió su brazo para que él mismo viera la hora, empero él tomó el celular al tiempo que sostenía su mano con la suya, el tacto era como fuego quemando su piel, obligándola a retirar su brazo.

- Iré a bañarme, no tardo en salir, mientras ¿podrías llamar un taxi? – pidió antes de entrar al baño.

- ¿Un taxi?, ¿qué pasó con el chofer?

- ¿Acaso no lo recuerdas? – arqueando una ceja – Cuando llegamos estabas tan enfadado que no querías saber de nadie, le dijiste al chofer que se perdiera, que no lo querías ver hasta el lunes, y eso es hasta pasado mañana, incluso amenazaste a los guardaespaldas con un interminable futuro de pobreza si se cruzaban en tu camino en estos días… - sonriendo y anticipando las palabras que en la mente de Tsukasa se formaban – Si, tienes una gran bocota Tsukasa.

Media hora después finalmente salieron del cuarto, encontrándose con Makino y Rui, éste último rodeaba los hombros de Makino con su brazo, los ánimos de Tsukasa se vinieron abajo, puso su rostro de indiferente, tomó la mano de Claudia y en silencio salió con ella de ahí. Una vez fuera Claudia se suelta de la mano de Tsukasa.

- ¿Qué diablos te pasa?

Preguntó él molesto mientras veía como ella se alejaba sin esperarle. ¿Qué diablos le sucedía a esa mujer? Apresuró el paso hasta alcanzarla, la tomó del brazo obligándola a girarse, sin embargo, deseó no haberlo hecho, si las miradas mataran, él definitivamente habría muerto en ese mismo instante. Claudia respiró hondo y su rostro comenzó a serenarse. Sabe que hacía una tormenta en un vaso con agua, pero le molestó la idea de que él la utilizara para darle "picones" a Makino, tomarle de la mano frente a Makino, sabía que eso a ella la afectaría y él también lo sabía, aunque posiblemente el meollo del asunto era si él lo había hecho o no con esa intención.

- Nada, el clima no me pone del todo bien.

- ¿He?

Levantó la vista, los rayos de sol que los habían despertado habían sido cubiertos por las negras nubes que amenazaban con tormenta.

Llegado el taxi Tsukasa pretende entrar primero pero es detenido del cuello de la camisa por Claudia quien lo ve con una mirada reprobatoria.

- Lo rico no te quita lo grosero he.

Ligeramente lo jaló lo suficiente para alejarlo de la puerta y entrar ella primero, molesto y sin quedarle de otra esperó para él subir de último.

Finalmente estaban en la maldita tienda, dentro uno par de sillones dirigían su vista a una plataforma que se encontraba a mitad del lugar y detrás una habitación con grandes puertas en las que detrás guardaban los vestidos y trajes a probase de la pareja. La encargada los llevó hacia esa habitación.

- Se dijo que ya había un traje elegido – puntualizó Tsukasa.

La dependienta le miró con sonrisa temblorosa, a comparación de otras parejas ésta no derrochaba miel, más bien parecían a punto de matarse. Asiente diligente con la cabeza y truena los dedos, a la señal tres dependientes más salen con vestidos y accesorios en mano.

- Bien, las damas primero.

Claudia hace cara de desagrado al ver cómo su prometido tan campante se sienta sobre uno de los sillones, mientras que la encargada la conduce a la habitación para vestirla seguida por su séquito con varios vestidos en mano. Se mira al espejo antes de meterse en uno de esos vestidos, todos ellos hermosos, soñados, si tan sólo el comportamiento de Tsukasa fuera… diferente, un suspiro se escapa sin querer de sus labios, la señorita que le ayuda a vestirse le mira con curiosidad, Claudia sonríe tratando de ocultar lo que pasa y finge alegría ante la multitud de vestidos, aunque no puede evitar carcajearse ante algunos.

- Soy un maldito merengue.

Mueve la cabeza ante la imagen y se lo empieza a quitar, la empleada le sonríe y Claudia aprovecha para ver la etiqueta con el precio.

- ¿Qué? Quien dijo que el mal gusto no tiene precio se equivocó.

La dependienta ahoga una risita ante el comentario, Claudia mira para todos lados, los vestidos son bonitos si, pero, no lo que ella busca, su mirada se topa con un perchero.

- Uno de esos.

- No señorita, no – la empleada le para en el intento de ir hacia ellos – la Señora dejó en claro cuáles serían los modelos que a usted le quedarían mejor y no creo…

La mirada de Claudia podría matar a alguien en ese mismo instante, una sonrisa malévola cruza por sus labios y se dirige al perchero tomando uno muy simple pero pegado al cuerpo.

Afuera del probador Tsukasa da la tercera vuelta a la tienda.

- ¿Se puede saber qué diablos pasa?

- Lo… lo siento señorito pero, necesitamos saber qué vestido usará la señorita para escogerle su traje.

Tsukasa entrecierra los ojos ante la respuesta, la chica se encoge visiblemente y él da vuelta para entrar a los probadores.

- Prometida a qué hora…

Las palabras mueren en sus labios al ver a través de los espejos a Claudia vestida de novia, el vestido es simple y sencillo, insinúa más que una muestra de la figura de ella y su cara tiene un extraño rubor, la señorita le termina de colocar el tocado y los ojos de Claudia brillan emocionadas hasta que sus miradas se encuentran en el espejo, la luz se apaga y Claudia finge una sonrisa, sin decir palabra Tsukasa da media vuelta abandonando el probador con un sentimiento extraño en el pecho.

- Te amo, te amo, te amo.

Tsukasa da vuelta para ver en la entrada de la boutique a una pareja, ella le besa juguetonamente, él sonríe en respuesta. La empleada se dirige a ellos ofreciendo ayudarlos, ellos niegan con la cabeza. Tsukasa reconoce esas sonrisas, las mismas que veía en a casa de Tsukushi, no hay dinero, pero hay algo más que al parecer ni Claudia ni él tienen.

- Ehh, tú.

El chico le mira sonriente, la empleada con gesto de terror empieza a empujar a los chicos hacia la puerta, Tsukasa de tres pasos toma a la chica de la mano y la lleva frente a otra señorita, el acompañante se coloca delante de ella en posición de defensa.

- Idiota – murmura Tsukasa – He tú – señalando a la empleada más próxima – el vestido que elija, cárgalo a la cuenta de la bruja.

La chica le sonríe a Tsukasa quien se ruboriza – Tonta –

Emocionada toma la mano de su pareja, caminan hacia los probadores mientras se inclinan una y otra vez agradeciendo el gesto, Tsukasa medio sonríe y sus recuerdos vuelven a Makino otra vez, la voz de Claudia le saca de su ensueño.

- Listo, tu turno, nada que sea con chaquira por favor.

Tsukasa abre más los ojos, su mirada recorre el vestido de Claudia.

- Está… bien.

- ¿Sólo bien?

- Pues bien, ¿cómo quieres que lo sepa?

- Hombres.

Es el murmullo de Claudia antes de dejarse caer en el sillón más cercano cruzada de brazos, la encargada le pide no arrugue el vestido, Tsukasa sonríe, ahora se ve mejor su prometida.

Ya en el probador un esmoquin blanco le espera, Tsukasa frunce el ceño y lo bota.

- Nada blanco, otro color.

- El blanco es la moda en…

- ¡Que nooo!

El grito resuena en el probador, el chico retira el esmoquin blanco y Tsukasa respira profundo, el blanco es el color de Rui, él prefiere negro. El joven le lleva varios trajes, grises, azules, negros, al final se decide por uno gris acero de corte moderno, se acomoda la camisa y sale al exhibidor donde Claudia toma un refresco.

- Tienes el permiso de su majestad para desmayarte.

Claudia escupe la bebida sin poder evitarlo, su boca se abre sin que se de cuenta y su mirada recorre por completo a Tsukasa, él le sonríe y le tiende una mano, ella deja de lado el vaso y se levanta sin despegar la mirada de él, por un segundo la tienda desaparece.

- El vestido te queda muy bien.

- Tú también estas muy guapo.

- Su majestad siempre está guapo.

El brillo de un flash rompe el encanto y una voz amanerada se escucha.

- Magnifique, spectaculaire, il ya l'amour et de romance.

- Estúpido.

- Idiota.

Las palabras son dichas al unísono por los dos, el fotógrafo se queda viéndolos extrañado – Pero monsieur, mademoiselle, c'est l'amour pur, esto es amor puro –

Claudia le susurra al oído a Tsukasa – ¿lo pateas tú o lo pateo yo?.

Tsukasa respira hondo, toma la mano de Claudia y se dirige a la salida con ella, a un gesto la limosina aparece y él le ayuda a subir.

- Acabemos con esta estupidez de una vez.

Claudia mira por la ventana el paisaje, una pregunta en la punta de la lengua le quema, al fin respira hondo.

- Tsukasa.

Éste voltea y arquea una ceja.

- ¿Cómo conseguiste la limosina si no estaba disponible?

Él le mira socarrón – le llamé y le dije que si no quería que le fuera a patear el trasero tenía dos minutos para encontrarnos en la tienda.

- Ahhh.

- No creo que tanto encaje hubiera alcanzado en un taxi, me hubieras ahogado con tanta tela.

- Gracias, que lindo.

Claudia voltea nuevamente hacia le ventana acomodando la tela del vestido, al final había optado por uno intermedio, ni merengue ni cenicienta, solo ella misma.

Tsukasa la mira y sonríe un poco, ninguna novia debería viajar en un taxi.

20 minutos después Tsukasa estaba al borde de la desesperación, debido a un embotellamiento aún seguían en la limosina.

- ¿Qué no aquí la gente no hace su trabajo? ¿Para qué pagamos tanto en impuestos si ni si quiera pueden traer a un idiota que arregle esto? Bola de mediocres.

Hace 10 minutos que Tsukasa no paraba de quejarse, y por lo visto no veía que tuviera la intención de detenerse. Sonrió un momento y se le quedó observando fijamente, Tsukasa al sentir la penetrante mirada de su prometida detuvo su parloteo.

- ¿Qué?

- Nada.

La mirada de Claudia le ponía… nervioso no era la palabra apropiada, pero no se alejaba del todo, de cierta forma se sentía… expuesto, mirar así a su majestad debía ser un crimen.

- ¿Acaso… mi mirada te inquieta? – pregunta divertida.

- Ja, como si su majestad pudiera inquietarse por nimiedades.

- Jajajaja, si tú lo dices.

Claudia continúa con su observación, Tsukasa desvía la mirada, pero su curiosidad por saber si sigue siendo observado es grande, por lo que a ratos le lanza una ligera mirada por el rabillo del ojo para comprobar el "acoso visual" de su novia hacia su según él "excelsa" persona.

- Debería tener una etiqueta que dijera "ver tanto a este viril hombre puede causar palpitaciones, dificultad en la respiración, incremento de la temperatura corporal y posible ceguera ante su brillantez".

La carcajada no se hace esperar, lágrimas salían de los ojos de Claudia quien sostenía con ambas manos su estómago.

- Ay… mi estómago… jajajaja.

- Hey, lo estoy diciendo en serio.

- Y yo… me estoy… riendo en serio… jajajaja.

En el rostro de Tsukasa se forma una gran sonrisa.

- En cambio tu etiqueta diría "Advertencia: la observación prolongada a este ser puede causar daños irreparables en la psiquis de las personas, no nos hacemos responsables de las terribles consecuencias que pueda causar."

Claudia abre la boca para decir algo pero, mejor calla y se gira evitando la mirada de su prometido.

- Maldito trompa de simio.

- ¿Me estás diciendo bocón?

- ¿Tú qué crees?

Tsukasa saca un espejo de uno de los compartimientos, se refleja para observarse.

- Yo digo que tengo labios sexys.

- Si pudieras te casarías contigo mismo.

- Acéptalo, has conseguido un buen partido conmigo.

- Pues creo que es al contrario ¿no?, tú te ganaste la lotería conmigo mi queridísimo trompudo, soy bonita, tengo carisma, clase, humildad y soy asquerosamente rica – termina guiñando un ojo.

- Si claro, tan rica que te viste forzada a comprometerte conmigo para poder usar tu herencia – levanta ambas cejas.

Las palabras de Tsukasa eran verdades a medias, sonrió ligeramente, no fueron dichas con mala intención, era más bien una plática un tanto trivial, era amistosa, dimes y diretes para molestar entre bromas.

- En un inicio así era – susurró aquel pensamiento.

- ¿En un inicio?, ¿ahora el plan es distinto?

- Se podría decir que así es.

Claudia bosteza, el sueño la estaba venciendo, llevaba dos días sin dormir bien y eso le estaba afectando. Se acercó a Tsukasa y colocó la cabeza en su hombro, sólo descansaría un poco los ojos, sólo unos cuantos minutos le bastaba.

- Hey, ¿cuál es el nuevo plan?

- ¿Plan de qué? – pregunta adormilada.

- Tu plan… para conmigo.

- Mi plan… decírtelo sería ponerle leña al fuego… déjame dormir Tsukasa.

- Claudia, no te duermas, ¿cuál es tu plan?

- Eres como un niño pequeño… mi plan… - comenzando a dormirse – es hacer que me quieras… realmente… siento algo por ti… realmente me quiero casar contigo.

Con aquellas palabras ella llegó en segundos al séptimo sueño. Tsukasa se había quedado frío.

El bello cielo fue oscurecido por las negras nubes y el antes tranquilo mar ahora comenzaba a embravecerse.

- Que mal, cuando finalmente podemos venir a la playa el clima se pone en nuestra contra – comienza a malhumorarse Makino.

- Eso arruina mis planes – piensa en voz alta Rui.

- ¿He?, ¿qué planes?

- Pensaba llevarte a comer a un lugar al aire libre, pero creo que no podremos, a cambio te cumpliré un deseo

- eh, ¿un deseo? - Makino le mira incrédula, una sonrisa juguetona baila en los labios de él,

Un deseo, ¿podría pedirte k olvide a Tsukasa?, ¿puedo olvidar a Tsukasa?

Rui le contempla sonriente en espera del siguiente paso, su sonrisa vacila un poco ante la seriedad de ella, probablemente eso no salió tan bien como lo imagino.

- ¿un deseo? ohh vamos, - Makino le pica el pecho suavemente - sabes un bimbone como yo k te pida a ti un deseo, ummm. un caballo blanco, no, no, espera, un castillo

-un castillo?

-ne, eso es muy fácil para ti

-eh

Uumm, ya se, quiero.. dangos

Una risa es la respuesta

-ey, que estoy hablando en serio –Makino se ha cruzado de brazos fingiendo enfado

Rui se para frente a ella con las manos en los bolsillos

- Se que estás hablando en serio, y eso es lo que me hace enamorarme cada día más de ti, pero no pidas dangos, tu ya alimentas mi alma, pídeme flores que te cubriré d ellas.

-flores?

La mente de Makino viaja en un instante al momento en k conoció a los f4, una sonrisa triste viaja en su rostro e intenta esconderlo con una broma

-aja, con que flores, entonces te estás regalando tu mismo?

Una sonrisa juguetona baila en los labios de Rui, Makino decide seguirle el juego

-bueno, ya k tu eres una de las 4 flores

-ah,umm, eso.. ¿podría funcionar? –una sonrisa picara parece en su rostro –regalarme yo?, una hora? Un día? Una … noche?

Makino traga en seco, el rostro d Rui esta peligrosamente cerca, instintivamente retrocede un paso y sus pies se hunden en la arena provocando que caiga sentada y una ola escoja llegar a la playa en ese preciso momento mojándole la ropa, la risa de Rui no se hace esperar

-jajaja, ok. Los buenos regalos van por partes, vamos, levántate – le tiende la mano y el ayuda a pararse observando el destrozo –umm, solucionemos esto antes de que resfríes- su cabeza señala un exclusivo hotel cercano – vamos

-otro hotel? Pero, pero tenemos el nuestro, eso es demasiado

--estas con uno de los f4, nada es demasiado, anda ven.

Makino camina tomada de su mano cuidando de no tropezar nuevamente, el imponente edificio se ve extrañamente vacio, lujoso pero vacio, el gerente le lanza una mirada extraña a Makino mientras conversa con Rui, cruzan unas palabras y el saca una tarjeta de su bolsillo, el gerente cambia rápidamente de actitud y se inclina servicial hacia la pareja, un botones aparece para indicarles el camino.

En la habitación Makino evita sentarse por miedo a ensuciar el blanco sillón, el botones se inclina y cruza nuevamente una palabras con Rui, rápido, es la única palabra que distingue ella, buscando distraerse mira por el amplio ventanal y su mirada es atraída por lo que hay en el patio

-kawai!!!!!!!!

Rui se levanta y observa lo que le llamo la atención, una sonrisa enigmática pasa por su rostro antes de preguntar -¿quieres bajar?

-¿podemos? Eso se ve realmente importante, no creo que debamos

Rui le ha puesto un dedo en los labios sonriendo, se dirige al teléfono y marca a recepción

-habitacion 214, en la terraza hay una carpa

La recepcionista le describe rápidamente la situación

-mi prometida quisiera bajar

Makino abre la boca pero él le guiña un ojo, una serie de disculpas se escucha del otro lado de la línea, un leve toque de frialdad suena en la voz de Rui

-con el gerente por favor

Makino le susurra –no hay problema, no tenemos que

Él vuelve a silenciarla, cruza unas palabras más con el gerente quien acaba cediendo ante el apellido Hanazawa, Rui muestra una sonrisa satisfecha ante ello

-bien, por favor mande la ropa apropiada

El teléfono no acaba de quedar en su lugar cuando la voz emocionada de Makino se escucha

-podemos bajar?

-si

-ohh, pero –la mirada de ella baja a su ropa

-no hay problema, no es lo que deseaste, pero, podría llegar a serlo

Con este enigmático comentario Rui se dirige a la puerta –vamos

-así?

-pronto te cambiaras

Makino echa una última mirada a la carpa blanca y se deja llevar, minutos después entra a una carpa más pequeña donde varias chicas en uniforme le reciben con una inclinación, una de ellas le invita a pasar y a sentarse Makino voltea para una explicación Rui sonríe ampliamente

-déjate hacer, te veo en un momento


Siiiiii, he vuelto, millones de años después he vuelto, no crean que el proyecto estaba en el olvido, neee, aun sigo escribiendo, solo que , ufffffffffffffffffff, este fin de año fue agotador y lo que le sigue, jajajajaja.

Gracias por sus comentarios y por preocuparse pro la historia, espero sigan conmigo.

Millones de besos