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¿Qué puedo decir? Nunca antes me había sentido tan condenadamente feliz por algo en mi vida. Antes siempre me burlaba de lo horriblemente acaramelados y cursis que podían ser Juvia y Gray, pero ahora, diablos, ahora era tan diferente. Me siento como una puberta, llena de energía y felicidad inocente. Ahora despertar era todo un placer, tener que despertar y ver a primera hora de la mañana ese perfecto rostro adorable dormido al lado de mí, era sencillamente maravilloso.
Revolver sus cabellos rosas, entrelazar mis dedos entre los suyos, besarlo cuando se me dé en gana, escuchar cada palabra bonita… el amor es arma peligrosa, vuelve a cualquiera un ciego y lo atonta.
Pero era lo más maravilloso que le puede pasar a alguien y vale la pena tomar el riesgo.
Cada amanecer era un encanto, tener que despertar y verlo a él, dormir plácidamente a mi lado, un hermoso hombre, las líneas de su rudo rostro al fin relajadas, incluso podría decir que su rostro adoptó los rasgos infantiles que se fueron perdiendo con el paso de los años, era una cosita ridículamente adorable cuando él dormía. Era imposible darle seriedad a un hombre que babea su almohada mientras duerme boca abajo.
Él era simplemente perfecto. Y era mío.
…
Pero, claro, no podíamos ocultar esto por mucho tiempo. La gente a nuestro alrededor comenzaría a sospechar, aunque, bueno, eso sería muy difícil, la verdad. Nosotros siempre, desde que tenemos memoria, hemos tenido una relación de lo más estrecha posible. Éramos uña y mugre, incluso hasta la fecha.
Pero, algunas cosas son demasiado obvias. Nuestros padres tienen la suficiente suspicacia para darse cuenta por si mismos que las cosas entre Natsu y yo no eran como la de hace diez años atrás.
Ese día, ese día iba a ser el día. El día en que por fin Natsu y yo nos pusimos los pantalones y las agallas para decirles a nuestros familiares la verdad detrás de nuestra relación. A pesar de que estaba tan motivada días y horas antes, ahora, en medio de la reunión familiar, mis piernas y mis manos, en fin, mi cuerpo entero no dejaba de temblar como gelatina en una montaña rusa.
Mi garganta estaba tan reseca y dolía, había perdido la cuenta de cuantas copas de champagne había tomado de cada mesero que me pasaba por un lado. Lo que menos quería era pasarme de copas y empezar hacer un desmadre y medio.
Oh, dios, dame la fuerza de voluntad suficiente para hacer esto.
No entiendo porque los nervios me invadieron de repente. Supongo que todo se vino encima, los recuerdos de hace dos días y cómo fue que Dan reaccionó ante mi decisión. Algunas personas simplemente no saben tomar las cosas con madurez o serenidad.
Si no hubiera sido de que Gray pasó por casualidad por ahí, no estoy segura de que daño me hubiera hecho Dan. Emití ese pequeño detalle a Natsu, porque sabía perfectamente que intentaría arrancarle la cara a golpes si yo le decía que Dan intentó lastimarme.
Fue una sorpresa. Nunca terminas de conocer a alguien. Había dicho mi madre años atrás. Definitivamente yo no conocía esa faceta de Dan y me asustó como el infierno.
Y la verdad, la verdad es que le hable de buena manera, fui amable, cuidadosa, pensé con mucha racionalidad cada palabra que salió de mi boca. Él simplemente enloqueció. Suerte que no le dije la razón de porque quería dar por terminada nuestra relación. Si le hubiera dicho que me había enamorado de Natsu, posiblemente no estaría aquí de pie en la sala de la casa de mis padres.
A pesar de que lo que hice con Dan estuvo bien, aclarar todo este enredo, me sentía mal. El pobre chico tenía las más buenas intenciones y nunca se comportó como un patán conmigo, de hecho, siempre fue un completo caballero. Me lastima un poco, el hombre se merece una mujer que le dé tanto amor como él da a los demás. Aunque tenga un lado psicópata que no sabía que tenía. Pero, quiero creer, que solo fue un arranque de indignación e ira provocado por cualquier otra emoción retenida.
No sé, simplemente… me gustaría borrar eso de mi sistema.
Unas manos cálidas dieron un largo y suave recorrido por la piel temblorosa de mis brazos, en cuestión de instantes, el cuerpo de Natsu estaba protegiéndome de mí misma y de mis temores. Mi cuerpo casi al instante se relajó, dejándose proteger por aquel hombre.
–¿Tienes miedo? –preguntó con voz tranquila, suave, ronca muy cerca de mi oído.
Me dejé recargar en su pecho, colocando mi cabeza en su hombro. Aunque estábamos, posiblemente, haciendo un espectáculo algo íntimo, sinceramente, no me importaba. Solo estar de esta manera con él me hacía sentir bien, me hacía sentir tranquila.
–Solo un poquito.
Natsu esbozó una sonrisa y con un leve movimiento de cabeza asintió. –Me siento de la misma manera.
–¿Natsu Dragneel asustado? –pregunté abriendo mucho los ojos.
Giré sobre mis talones para quedar frente a él, vi perfectamente cuando él rodó los ojos intentando suprimir una sonrisa, pero sus comisuras lo engañaron y cuando menos lo pensé ya estaba sonriendo.
–Tú me haces débil. –susurró, sus manos no perdieron el tiempo y se deslizaron con cuidado por mi cintura, acercando nuestro cuerpos. –Al menos mentalmente. No puedo soportar ver que estás perturbada, que algo te incomoda, simplemente quiero abrazarte y ser tu escudo ante todo problema.
¿Cómo es que le hacía para pasar de modo serio a modo romántico-casanova-moja-bragas? Simplemente no podía comprenderlo.
–Con que sostengas mi mano mientras que todo esto pase… eso me ayudaría mucho. –murmuré, mi garganta resecándose nuevamente.
–Solo vamos a anunciar nuestra relación. –dijo Natsu acercando peligrosamente su boca a la mía, parecía demasiado seguro para ser el gran día. –No quiero ni imaginarme como te pondrás cuando anunciemos nuestro matrimonio.
Ahora mi corazón era el que bombardeaba frenético, por la sonrisa divertida de Natsu quiero suponer que mi rostro se tiñó de rojo como un jodido semáforo.
Hablar de matrimonio como si fuera tan fácil. Pero al diablo si digo que no lo ansío con ganas. Lo que más quiero es poner un letrerito de "reservado" en el cuello de Natsu para que todo mundo mirara que es mío. De nadie más.
–¿Ya te he dicho que te amo? –pregunté aprovechando la corta distancia para robarle un corto beso en los labios.
–Incontables veces, pero nunca me molestará que lo digas de nuevo y de nuevo. –dijo sosteniéndome entre sus brazos y dando pequeñas vueltas mientras yo reía.
Oh, sí. Adiós nervios.
Era imposible de describir la llenadora y fantástica sensación que me inundaba en estos momentos. Era simplemente tan pacífica y reconfortante que podría llorar de la felicidad ahora mismo. Muchos grandes poetas, literatos, pensadores han estado buscando el significado de la felicidad, la verdad, es que yo ya encontré mi propio significado. Momentos como estos los podía relacionar con mi propio significado de felicidad. Supongo que, felicidad, es todo aquello que te hace sentir una extraña emoción y ganas de correr mil millas y gritar a todo pulmón, sacando la euforia dentro de ti.
Me permití abrazar a mis mil y una razones de felicidad. Y ahora, solo quería aglomerar a la gente y decirles la verdad. Quería tener que pasear en el parque, ir al cine, dar picaron besos de vez en cuando sin importar el lugar o quien podría vernos.
Eso simplemente, sería fantástico.
–¿Natsu? –una cantarina voz hiso que ambos nos separáramos casi por inercia. –¡Natsu eres tú!
Solo pude dar un pequeño paso hacia atrás mientras veía todo en cámara lenta y en primera fila. Un cuerpo delgado de color blanco se dejó caer encima de Natsu mientras este maniobraba para no caer al suelo y su vez, atrapar a la mujer.
Antes de que incluso pudiera asimilar todo lo que estaba pasando, las voces conocidas de mis padres se acercaron con curiosidad ante el barullo que se había formado. Incapaz de reaccionar me quedé en mi lugar, tiesa como una estatua. Lisanna seguía prendida de Natsu y esté, en su intento de alejarla miró como cada vez había más gente acercándose.
–¡Que agradable bienvenida! –saludó Grandeeney con una sonrisa de verdadera felicidad en su rostro. –Lisa-chan siempre tan energética.
–Es normal. –habló Mirajane colocándose a mi lado. –¿Cuándo fue la última vez que ellos dos se vieron? –Mira-san miró hacia mí y me dedicó una linda sonrisa. –Hola, Lucy, ¿Lista para la próxima gira? Recuerda que es dentro de poco y aun tienes mucho que practicar.
Forcé una sonrisa, la misma sonrisa que he aprendido a formar cuando se trataba de estar en el escenario. Si algo me ha enseñado estar frente a mucha gente es que, es fácil engañar a todos con una sonrisa.
–¡Por supuesto que estoy lista, Mira-san! –dije con ridículo entusiasmo. –¿Qué más relajante que un viaje por Europa haciendo bella música?
–Esa es mi chica. –dijo Mirajane con orgullo.
Por fin que Lisanna y Natsu se separaron, bueno, casi, ya que Lisanna no dudo ni un momento en prenderse del brazo de Natsu mientras este se veía algo incómodo. En mis adentros sentía un poco de celos encenderse como una llamarada que quemaba todo a su paso, pero no es como si pudiera hacer una escena de celos ahora mismo. No me malinterpreten, Lisanna ha sido una de las amigas más cercanas que ha tenido Natsu y comprendo que no se han visto en más años de los que pueda recordar y debe de ser bonito verse después de tanto tiempo.
Por alguna razón todo mundo se veía emocionado, excepto Natsu y yo que parecíamos ajenos a cualquier misterio que los demás ocultaban.
La familia Strauss estaba aquí, los tres hermanos. Incluso el grandulón Elfman diciendo no sé cuántos disparates sobre ser un hombre y como un hombre debe de comportarse. Ver tanta gente comenzaba a afectarme, el miedo comenzó a hundirme de poco a poco, consumiendo cada centímetro de mí. Mis manos tan frías y temblorosas de nuevo. Si la presión seguía de esta manera, seguro me desmayaría.
El sonido replicante de una cuchara golpear una copa de champagne llamó la atención de todos. Levanté la mirada hacia Igneel que mantenía una radiante sonrisa. Un mesero me ofreció amablemente una copa, mordiéndome el labio inferior para intentar reducir mis temblores tomé la copa con suficiente firmeza para evitar tirarla.
–Estoy más que agradecido de tenerlos a todos aquí, mi querida familia. –saludó Igneel. –Me gustaría presentar la razón de porque todos estamos aquí. Todo esto es para presentar formalmente el casamiento de mi hijo mayor, mi orgullo, con la joven y hermosa Srta. Strauss. ¡Salud!
Aplausos. Exclamaciones. Felicitaciones. Gritos. Todo pasaba mientras que mi cerebro encontraba completamente fascinante las burbujas reventar dentro de la copa. No sé exactamente como se supone que debo de reaccionar, ¿Debería reír y aplaudir para no levantar sospecha alguna? ¿O debería de ser valiente y hablar?
Seguramente la segunda opción es la que me dará lo que quiero… pero algo me impedía hacer que mi voz saliera de mi boca. Era demasiado.
Ya podía sentir las lágrimas picar en mi ojos, pero definitivamente no iba a llorar. Todo menos eso.
A lo lejos podía escuchar a Natsu exclamando palabras, su tono no era del todo feliz. Me gustaría tener la suficiente valentía como para alzar la vista y mirar que era lo que pasaba. Pero mi cerebro decidió ciclarse en el peor momento.
Bebí un sorbo del líquido en mis manos. Ignorando cada sonido que me envolvía. Estaba en un estado de trance del cual no podía salir por más que lo intentara.
–No puedo casarme- quiero decir- ¿Cuándo fue que decidieron por mí? –decía Natsu eufórico.
–Bueno, tú no dabas señales de novias o prometidas, así que decidimos acerté un favor. –contestó Igneel despreocupadamente.
–¿Un favor? –preguntó Natsu riendo sarcásticamente. –Eso-es-… ¡No sé ni que decir!
–¿Estás enojado, Natsu? ¿No quiere casarte conmigo? –preguntó Lisanna a su lado. –Tú me prometiste que nos casaríamos cuanto tuviéramos la edad necesaria.
–E-Éramos niños. –se defendió. Pareciera como si el pobre hombre tuviera un conflicto consigo mismo. –Yo-yo…
Natsu miró en mi dirección en busca de ayuda y lo menos que pude hacer fue sonreír. Tragarme mi dolor y caminar hacia donde la gente se había aglomerado. Frente firme, pasos seguros y respiración regular.
–Lucy… tú…
–¡Vamos, Nat! –dije dándole un amistoso golpe en el hombro mientras reía divertida. –Ya estás viejo, debes casarte hermano mío. Estoy seguro de que Lisa-chan cuidará muy bien de ti.
El rostro de Natsu palideció, me miraba con cierto horror, dolor, tristeza. Intentó decir algo, pero alguien más lo interrumpió.
–No te preocupes, Lu-chan, yo cuidaré de él. –me aseguró Lisanna a lo que yo solo pude sonreír.
Si, definitivamente, yo necesitaba salir corriendo de ese lugar. Mi garganta se estaba cerrando y mi respiración se volvía errática. Podía sentir los recuerdos clavándose en mi alma, haciéndome sangrar y nadie podía notarlo.
Una mano gentil tocó mi hombro y yo intenté de todas las manera posibles no echarme a llorar.
–Oh, ahora que lo recuerdo. –dijo Grandeeney con curiosidad. –Lucy tenía algo que decirnos ¿Cierto?
Oh, el frabulloso día. Mordí mi labio con fuerza, necesitaba sentir dolor físico para aminorar un poco el dolor emocional.
Fingí un chasquido de mis dedos y también fingí mi comportamiento alivianado.
–¡Cierto! –dije fingiendo sorpresa. –Quería preguntarles si yo pudiera tener la mansión Heartfilia. Me gustaría comenzar un proyecto que me ha estado volando por la cabeza desde hace ya unos años.
Igneel abrió los ojos sorprendidos. Por un minuto viendo a su mejor amigo Jude en los ojos y la determinación de su hija.
No era del todo una mentira. Si existía un proyecto y por supuesto quería recuperar la mansión en la que pase mi corta infancia y donde mis padres hicieron su vida. Era demasiado difícil seguir en ese lugar en el que rápidamente me sentí como una intrusa. Podía sentir la mirada de Natsu a mi espalda mientras caminaba hacia la salida.
La típica excusa de: "No me siento bien" funcionaba a la perfección. No tenía un lugar donde quedarme. En el momento en el que subí a mi automóvil. Marqué el número de Levy con dedos temblorosos.
Levy contestó al segundo timbre. –Lucy, ¿Tienes idea de la hora que es?
Ah, sí. 2:02 am. El día en que mi corazón dejó de latir.
–Lo siento… yo- me pregun-me preguntaba si podría quedarme a-a-a-a dormir contigo… esta noche.
Estaba tartamudeando. Mi garganta dolía y mi voz salió quebrada. Levy se alarmó del otro lado de la línea.
–¿Lucy? ¿Qué pasó? –preguntó olvidándose del sueño que ella tenía. Silencio. –¡¿Lucy?! ¡Maldita sea, mujer! ¡¿Qué pasa?!
Un gemido torturado salió de mi boca. –V-Voy para-a- allá.
Colgué y arranqué el maldito coche. Pise el acelerado con la esperanza de estrellarme contra algo y matarme. Mi cerebro ya no funcionaba bien, ya no podía percatarme de mi realidad. Estaba riendo, riendo como una desquiciada mientras que mi interior se retorcía de dolor.
Al parecer el destino no quería darme nada de lo que yo quería, ya que llegué sana y salva a la casa de Levy. Rápidamente ella me recibió y al momento en que la vi, y vi como su rostro se entristecía, yo… yo… ya no pude evitarlo.
Me dejé derrumbar sobre el suelo de su casa y dejé salir el dolor fuera en forma de lágrimas.
N/A: Ahhh~ No se preocupen, no me atrevería a dejar olvidada ninguna historia :3
La verdad es que, incluso yo sufrí con esto T-T Definitivamente las noches son lo mejor para escribir, como que me llega mejor la inspiración. En fiiiiiin~ Espero que les haya gustado el capítulo, shiquitos.
Solo puedo decir, gracias por su paciencia y por sus reviews. Ustedes son siempre los que me motivan para seguir escribiendo ;D
Nos leemos en el próximo cap.
