ESTRELLAS
IX: ESPECULACIONES
Templo del Patriarca
A la mañana siguiente
Irene se levantó temprano ese día. Ya se sentía mucho mejor, gracias a los cuidados de las otras chicas, y de que el Patriarca le había dado el día libre. Tras su rutina matutina, la chica se apresuró a la habitación de Sara para preparar el agua caliente, y se sorprendió al encontrarla vacía.
-¿Uh?- dijo Irene en voz alta, mirando a su alrededor. ¿Sería acaso que Sara ya se hubiera levantado? Porque, que ella recordara, aún no le tocaba salir a la ciudad- ¿qué pasó…?-
No pudo completar su frase, cuando vio llegar al Patriarca, teletransportándose, llevando Sara dormida en sus brazos. ¿Qué había pasado? Al principio Irene pensó que la chica se había vuelto a caer cerca de las rosas de Piscis, pero pronto se desengañó.
-¿Maestro Shion?- dijo Irene, siguiéndolo preocupada con la mirada- ¿qué… qué pasó con Sara?-
-Shhh- dijo Shion, haciéndola callar, y continuó hablando en susurro. Sara no se inmutó y siguió dormida- todo esta bien, pequeña. Sara me acompañó a Starhill esta noche, y no durmió bien. Déjala descansar por el día de hoy, y avisa a la señorita Athena que mañana reanudará sus lecciones, por favor-
-Eh… sí, por supuesto, maestro Shion- dijo ella, alzando las cejas, no muy segura de lo que había pasado.
Shion no se inmutó. Durante la madrugada, mientras estaban tumbados juntos en el suelo mirando las estrellas, Sara se había ovillado junto a él. Después de todo, la chica solo estaba usando un short y una playera delgada, y las horas pequeñas de la noche se habían vuelto bastante frescas. Shion la había envuelto con la manta que llevaba consigo y, justo antes del amanecer, notó que Sara se había quedado dormida, agotada por haber permanecido tanto tiempo despierta.
Él se había levantado del suelo y la había alzado en sus brazos. Aún entre sueños, Sara apoyó su cabeza en el hombro de Shion, y éste sonrió. Sentía una bonita calidez al tenerla tan cerca de sí mismo, e incluso pensó en lo mucho que le gustaba su olor. ¿Sería un perfume que usaba? Shion no lo sabía, pero le agradaba.
Se volvió para dejar a Sara sobre su cama, y la cubrió con el edredón al notar que era una mañana fresca. Sacó de su bolsillo las gafas de la chica, que había recogido del suelo en Starhill, y las puso sobre la mesita de noche. La miró, sonriendo por un momento al ver sus labios curvarse en una sonrisa en sus sueños, y salió de la habitación rumbo a la suya.
Irene se quedó mirando alternadamente a Sara, que dormía plácidamente sobre su cama, y la puerta por donde había desaparecido Shion, y se encogió de hombros. No entendía que rayos había pasado.
Shion, por su parte, se fue a su propia habitación y, tras quitarse las botas, se tumbó sobre su cama y sus labios se curvaron en una amplia sonrisa al ponerse las manos sobre la nuca. Aquella había sido una linda noche.
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Mansión Solo, Grecia
Cuando escuchó las noticias por parte de Sorento, Céline salió de su habitación y cruzó el largo pasillo de la mansión Solo buscando a Julián. Lo encontró en uno de los balcones que daban hacia el mar, mirando hacia el horizonte con una expresión preocupada.
-Julián- dijo Céline, saliendo al balcón y abrazándolo por la cintura- ¿supiste lo que pasó?-
-Sí lo supe, mi amor- dijo Julián Solo- no te preocupes, Kanon me avisó que François tuvo una herida leve, pero está a salvo, y que solo se quedó en el Santuario de Athena para asegurarse de que Shaina también estuviera bien-
Céline no parecía muy convencida, y el joven dios notó que su pequeña esposa esbozaba una expresión mortificada.
-En serio, cariño, tu hermano está bien- dijo Julián, rodeándola con sus brazos.
-No me gusta que esté solo allá- dijo Céline- ¿no sería buena idea que algunos de los generales fueran al Santuario?-
Julian iba a decir algo, pero Sorento y Thetis intervinieron.
-No pueden hacer eso, señora Anfitrite- dijo Thetis- los santos de Athena nos informaron que Phobos y Deimos están presentes en Atenas. Existe el riesgo que quieran atacarnos aquí-
-¿Y eso qué…?-
-Que nos pueden atacar, Anfi- dijo Poseidón- no me gustaría que estuvieras en riesgo de que algo malo te pase-
Anfitrite hizo un puchero y abrazó a Poseidón, y el dios del mar notó que su mujer estaba muy preocupada. La besó en la frente en un esfuerzo por tranquilizarla.
-Te prometo que si llegan a atacar el Santuario, enviaré a los generales a ayudar- dijo el dios- ¿eso te anima?-
La joven diosa sonrió levemente y asintió.
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Templo del Patriarca
Esa tarde
Sara despertó bien pasado el mediodía, en parte gracias al hambre y al delicioso aroma de la comida que Irene llevaba a su habitación para ella. Al principio se encontraba confundida, pues no recordaba como había llegado ahí, pero al ver la hora se levantó de golpe, apenada de haberse quedado dormida.
Irene estaba en su habitación, y se volvió hacia ella al ver que ya se había despertado.
-Tranquila- dijo Irene, terminando de dejar la bandeja de comida sobre el escritorio- el maestro Shion me dijo que no ibas a haber lección hoy con la señorita Athena antes de irse a dormir-
Sara parpadeó, recordando lo que había sucedido la noche anterior, y se ruborizó. ¿Cómo rayos había llegado a su habitación desde Starhill?
-Oh, por Steven Hawking, Carl Sagan y todos los dioses…- comenzó a decir nerviosamente la chica, cubriéndose su completamente enrojecida cara con las manos, para total diversión de Irene. ¿Acaso se había quedado dormida?¿Shion la había ido a dejar a su habitación?¿Qué rayos había pasado?- ¡que vergüenza!-
-No te preocupes, el maestro Shion también se quedó dormido hasta tarde- dijo Irene, pensando que la vergüenza de la chica era todavía por haberse quedado dormida- vamos, ven a sentarte, no has comido nada desde la cena de anoche-
Sara aún estaba confundida por lo que había pasado la noche anterior. Y sí, se sentía un poco culpable por lo que había pasado, no necesariamente por haberse quedado dormida, sino porque había tomado la mano de Shion sin ninguna vergüenza. ¿Qué había estado pensando? ¡Si ella tenía un novio, y no podía engañar a Nikos! No era como que estuviera enamorada de su novio, pero moralmente se sentía mal por haber hecho eso.
Miró su mano sana, la que Shion había tomado la noche anterior cuando estaban en Starhill, e inconscientemente sonrió. No sabía muy bien cómo o porqué, pero le gustó la sensación que tuvo cuando él tomó su mano. No debía ser extraño: un hombre tan apuesto como él, era normal que se emocionara aunque fuera un poquito. Suspiró largamente. Aquella noche había sido de sus favoritas. Usualmente estaba sola cuando veía las estrellas, era la primera vez en muchos años que tenía compañía. Nikos nunca la acompañaba.
-¿Te sucede algo?- dijo Irene, notando su preocupación.
-Me siento un poco preocupada- dijo Sara, poniéndose las gafas que estaban en su mesita de noche y frotándose la frente en un gesto nervioso. Nikos tenía razón, estaba comenzando a mirar a Shion de una manera diferente- mi novio… debe estar enojado por que estoy aquí-
-¿Porqué?- dijo Irene sin entender- si se supone que estás trabajando, no es como si estuvieras haciendo algo que no debes-
Sara sonrió levemente, e iba a decir algo cuando su teléfono celular sonó. Hablando del demonio, era Nikos.
-¿Hola?-
-¿Sara?¡Por fin me contestas!- dijo la voz de Nikos a través del auricular- ¿dónde has estado? Había intentado llamarte desde anoche-
-Yo… salí de mi habitación para ver el cielo, y olvidé llevar conmigo el celular- dijo Sara en un tono un poco apenado. Justo acababa de despertar, y no había siquiera visto su celular- ¿que pasó?-
-¿Qué no puedo llamarte solo para ver como estás?- dijo Nikos.
-Claro que puedes, pero si no es algo importante…-
-¿Y porqué no me regresaste la llamada?- insistió el chico, su tono cada vez más molesto- seguro cuando regresaste viste las llamadas perdidas. ¿En serio solo saliste para eso?-
Sara frunció el entrecejo. Sí, se sentía un poco culpable por lo que había pasado la noche anterior, dejando que Shion tomara su mano, y no necesitaba que Nikos la hiciera sentir peor.
-¿Qué es esto?¿me estás interrogando?- dijo la chica, alzando las cejas, sin poder ocultar el tono de molestia en su voz. ¿Qué le pasaba a Nikos? Nunca antes había hecho eso- estoy trabajando, no tienes porqué hablarme así-
Hubo un breve silencio en la línea.
-Lo lamento- dijo Nikos por fin, dándose cuenta de su error- no sé que estés haciendo, pero realmente creí que te importaba más. Ni siquiera te has preguntado como estoy-
Sara no respondió, y Nikos colgó el teléfono. La chica se llevó la mano a la cabeza y se frotó la frente repetidamente otra vez. Vaya, su novio había logrado hacerla sentir aún más culpable. Suspiró. ¿Qué rayos estaba esperando para ir a cortarlo? No podía seguir así, tenía que hablar con él y decirle que ya no quería seguir con esa relación, porque cada día que pasaba, se sentía más culpable.
Irene notó que Sara estaba preocupada, y fue a sentarse junto a ella, poniéndole la mano en el hombro.
-¿Estás bien?- dijo Irene.
-Si, tranquila- dijo Sara, encogiéndose de hombros- Nikos solo está un poco enojado porque no lo he llamado en estos días. Me dijo que no me importa…-
-Suena a que ese chico te quiere hacer sentir culpable- dijo la chica inocentemente.
-Lo logró- dijo Sara, ajustándose las gafas.
-No se mucho de novios, pero lo poco que sé es que no debe ser así- dijo Irene en voz baja- alguien que te quiere no te hace sentir culpable-
Sara sonrió levemente. Irene era joven, no conocía el mundo, y nunca se había enamorado, por lo que era normal que tuviera esas ideas ingenuas sobre el amor. Aunque pensándolo bien, Sara nunca antes había dejado que ningún hombre le hablara así antes. Sacudió la cabeza.
-Tienes razón, Irene- dijo Sara, sonriendo amablemente mientras se acomodaba la férula de su mano izquierda. En su mente, la chica ya se había hecho a la idea de hablar con él y terminar su relación- pero no te preocupes, ya me las arreglaré con él-
Irene volvió a sonreír.
-¡Casi lo olvido!- dijo la chica, dándose un golpecito en la frente al notar la férula- me dijeron que tengo que acompañarte al templo de Sagitario, para que la señorita Sofía te retire los puntos, porque ya llevas catorce días con ellos- añadió, señalando su mano izquierda.
Sara se miró su mano herida, y luego se volvió de nuevo a Irene.
-¿Cómo sabes…?-
-Yo no supe- dijo Irene- el maestro Shion me dijo-
La chica se sorprendió. ¿Cómo había sabido Shion el tiempo que llevaba herida? No, quizá había adivinado que su herida había sido una reacción a su proyecto siendo plagiado, y solo conectó las fechas. Lo que sí, estaba sorprendida de que Shion hubiera prestado atención a ese detalle. Sonrió.
-De acuerdo, vamos- dijo ella, levantándose- dame unos minutos para cambiarme-
Irene obedeció, y esperó pacientemente a que la chica se cambiara. Sara siguió a la chiquilla hacia el templo de Sagitario, sin dejar de sonreír, y pensando en que Shion había sido muy amable en preocuparse por ella.
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Habitaciones de Shion
El Patriarca se había levantado unas horas antes que Sara, y de nuevo se dirigió hacia las cocinas para asegurarse de que las chicas la dejaran dormir en paz. Se aseguró de que Irene ya se hubiera recuperado de su resfriado, y Agnes, la más antigua de las mujeres que trabajaban ahí, se acercó al Patriarca, con sus manos en las caderas.
El Patriarca sonrió un poco preocupado al verla caminar hacia él. Agnes era una mujer bondadosa, pero tenía un carácter bastante fuerte, e incluso Shion ya había aprendido a tener el buen juicio de no hacerla enojar.
-Maestro Shion- dijo Agnes, inclinando su cabeza.
-Buenos días, Agnes- dijo Shion- ¿Irene ya está mejor?-
-Gracias a las medicinas que trajo, maestro- dijo la mujer- parece que la chica está muy entusiasmada, y quiere aprender todo lo que la señorita Sara le enseña a la señorita Athena-
Shion sonrió levemente.
-Si Sara deseara quedarse en el Santuario, la contrataría sin pensarlo- dijo Shion, sacudiendo levemente la cabeza- solo está aquí porque es la condición que le impusieron para poder tener su beca para ir a América, así que no creo que quiera-
Agnes se encogió de hombros, un poco decepcionada. El Patriarca suspiró.
-Se lo propondré, pero si Sara no acepta quedarse, contrataré a alguien- dijo Shion- llevo varios días pensando que deberíamos arreglar lecciones para todas las chicas, no solo para Irene-
-Esperemos que la señorita Sara acepte quedarse en Atenas entonces- dijo la mujer, mirando fijamente a Shion, como si pudiera leer sus pensamientos- supongo que incluso usted estaría mucho más contento si así lo decide-
Shion parpadeó, sin estar seguro de lo que quería decir Agnes, y se disculpó para bajar al templo de Libra a ver a Dohko. Tan pronto como el Patriarca se fue, Agnes rió en voz baja. Podía ser vieja y distraída, pero no era tonta, y había notado la expresión de Shion.
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Templo de Sagitario
Aioria estaba visitando a su hermano y cuñada cuando Sara llegó al templo de Sagitario, acompañada de Irene. El santo de Leo apenas levantó la mirada del suelo, donde estaba jugando con sus sobrinos, cuando las dos chicas llegaron. Markus se puso de pie apoyado en Aioria, mientras que Carina buscaba con su mirada a su papá, y se acercó a Aioros, extendiendo sus bracitos. El santo de Sagitario no se hizo de rogar.
Cuando Irene le dijo a Sofi porqué estaban ahí, la chica asintió y fue a buscar su estuche de curación para quitarle los puntos de las heridas de su mano izquierda. Mientras que Sara esperaba, miró sonriente a los dos niños que estaban jugando, Markus con su tío y Carina con su papá.
-Papá- dijo Carina, poniendo sus manitas en la cara de Aioros.
Sofi regresó a la sala del templo de Sagitario con el estuche, y comenzó a deshacer la férula y el vendaje en la mano izquierda de Sara. Alzó las cejas cuando vio las múltiples heridas en su mano.
-Vaya, parece que a tu mano izquierda se le atravesó un espejo o una ventana- observó Sofía al ver la herida, levantando la mirada de la mano de Sara hacia sus ojos, y ésta solo sonrió con una expresión apenada.
-Sí, así pasó, fue un momento de extrema estupidez de mi parte- confesó la chica, encogiéndose de hombros- digamos que no fue el mejor día de mi vida…-
Sofi sonrió comprensivamente, y comenzó a quitar los puntos de sus heridas. Mientras que la chica pelirroja estaba concentrada en su mano, Sara notó que los dos hermanos dorados estaban charlando algo preocupados de algún asunto mientras cuidaban de los mellizos. Curiosa, intentó poner atención a lo que estaban diciendo.
-Tenemos que hablar con el maestro Shion al respecto- dijo Aioria- convencerlo de implementar de nuevo las medidas de emergencia en el Santuario, que nadie salga solo de aquí. Ya viste lo que pasó con Shaina y François. Si no fuera por Alde…-
-Lo sé- dijo Aioros, abrazando a su nena contra él y acariciando sus cabellos- lo mismo le pasó a Argol. Los otros hicieron bien al traer al Santuario a las chicas. Mientras que esos dos estén sueltos, quienes estén en la ciudad estarán en riesgo-
-Lo sé- dijo Aioria.
Sara alzó las cejas, sin entender mucho de esa conversación, y se volvió a Sofi.
-¿Qué fue lo que pasó?- dijo Sara, frunciendo el entrecejo- se ve preocupados. ¿Algo anda mal?-
Sofi dejó por un momento sus pinzas, y se volvió hacia un lado para lavarse las manos.
-Hubo un par de ataques en la ciudad, que fueron llevados a cabo por los dioses Phobos y Deimos, los enemigos de Athena- dijo Sofía, con una expresión un poco disgustada- el método preferido de esos dos es meterse en tu cabeza, y hacerte creer que las personas que más amas están sufriendo horriblemente-
Sara parpadeó, asustada. Sofi le puso una mano en el hombro, y procedió a volver a ponerse los guantes para seguir quitando los puntos y limpiando la escasa sangre que fluía de sus heridas.
-¡Que enemigos tan horribles!- dijo la chica.
-No te preocupes- dijo Aioros, notando que la chica había comenzado a palidecer, y su falta de color no tenía nada que ver con lo que Sofi estaba haciendo- estarás a salvo aquí dentro-
-Y si necesitas salir del Santuario, haznos saberlo, podemos arreglar que un guardia te acompañe- añadió Aioria en un tono amable- un santo de plata puede acompañarte y dar la alarma si algo pasa-
Sara sonrió levemente.
-Gracias- dijo Sara- aunque no tengo miedo por mí misma. Ustedes han sido tan amables. Es terrible que esas personas los estén atacando de maneras tan viles-
-Lo sé- dijo Aioros- no te preocupes, estamos haciendo todo para poder defendernos de un ataque-
-¿Cómo te has sentido en el Santuario?- dijo Sofi a su vez, cambiando el tema mientras terminaba que quitar los puntos y envolvía la mano de la chica en una venda- ¿te has sentido bienvenida?-
Sara iba a responder, pero Irene habló primero.
-Por supuesto- dijo de pronto Irene, sorprendiendo a todos los presentes- el maestro Shion se ha encargado de ello-
Todos los presentes se dieron cuenta de inmediato que el rostro de Sara enrojeció por completo por el comentario impertinente de Irene, y se cubrió la cara con su mano libre. Aioros y Sofi se echaron a reír sin ninguna vergüenza, y Aioria se aclaró la garganta y se rascó la cabeza, intentando no echarse a reír.
Al parecer, también Irene se dio cuenta de lo que había dicho y bajó la mirada, apenada.
-Lo lamento- dijo Irene.
-No lo lamentes, pequeña, no dijiste nada malo, pequeña- dijo Sofi, terminando de vendar la mano de Sara- listo, ya está-
-Gra… gracias, Sofi- dijo ella, apenada y nerviosa aún por el comentario de Irene- gracias a todos, yo… tengo que regresar a ver como está Saori… la señorita Athena, quiero decir. Con permiso-
Antes de que ellos pudieran decir algo, Sara salió del templo de Sagitario rumbo a su habitación en el templo del Patriarca. Irene, apenada por la metida de pata, se disculpó con la mirada con los santos dorados, y subió detrás de Sara.
Aioros, Sofi y Aioria se echaron a reír de nuevo tan pronto como se quedaron solos. Carina miró a su papá alzando sus pequeñas cejas, y Markus aplaudió contento al escuchar las risas de los otros.
-Eso fue… muy interesante- dijo Aioros.
-Mamá…- dijo Markus, extendiendo sus bracitos de Aioria hacia Sofi, mientras ésta se lavaba las manos.
-Ah, sí, quieres mamá, ya no quieres a tu tío Aioria- dijo el santo de Leo, pasando al pequeño a los brazos de Sofi.
-Sí, fue muy interesante- dijo Sofi.
-Hablando de cosas intersantes, Aioria, no nos has dicho si tú y Marín tienen planes para casarse pronto- dijo Aioros de pronto.
-Porque no tenemos- dijo Aioria, súbitamente tenso, haciendo sonreír a su hermano y cuñada y levantándose de donde había estado con sus sobrinos- yo… tengo asuntos que atender. Nos vemos después-
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Templo de Libra
Poco después
Shion no la estaba pasando mucho mejor que Sara en cuando a insinuaciones indeseadas. Había bajado al templo de Libra a hablar con Dohko y de paso, tomar el té con él. El santo de Libra y Tora acababan de regresar de los terrenos del Santuario después una una larga mañana de entrenamiento, en el que la chica tenía un moretón en uno de sus brazos, y Dohko estaba un poco más golpeado que ella.
En defensa de Dohko, él no quería golpearla, y el truco de Tora de hacerle ojitos y sonreírle coqueta para distraerlo seguía funcionando con él.
-Dohko- dijo Shion en tono de reproche- Tora ha usado ese truco contigo desde que la conociste en el barco hace todos esos años-
-Ah, que tiempos aquellos- dijo Tora, cruzándose de brazos y girando su cadera.
-Oye, esa vez me engañaste y me golpeaste en la cabeza- dijo Dohko, alzando las cejas, y se volvió a Shion- y tú te burlaste de mí sin parar cuando te enteraste lo que había pasado-
Shion rió levemente.
-No puedo negar que la idea de que hayas sido capturado por confiarte en un par de ojos coquetos fue muy divertida- dijo el Patriarca.
-No bajaste a vernos entrenar hoy, Shion- dijo Tora de pronto, recordando que el Patriarca siempre era testigo de las palizas que le propiciaba a Dohko- ¿está todo bien?-
-Sí, no pasa nada- sonrió Shion, encogiéndose de hombros- solo fui a Starhill anoche. Regresé muy tarde, o mejor dicho, muy temprano, y decidí quedarme a descansar en la mañana-
-¿Anoche fuiste a Starhill?- dijo Dohko, alzando las cejas sorprendido- aún no es la fecha en la que tienes que ir-
Shion suspiró.
-Lo sé- dijo él- me encontré a Sara en el templo de Athena, mirando las estrellas, y me dijo como extrañaba el observatorio donde trabaja. No me mires así, Dohko- dijo Shion al ver que su compañero estaba haciendo una expresión extrañada- ella ha sido muy amable, y ha cumplido con su trabajo de manera impecable. Pensé que no sería tan descabellado…-
-Shion, solo el Patriarca puede subir a Starhill- dijo Dohko, aún sorprendido por lo que su amigo acababa de decir. ¡Si acababa de romper una de las reglas más antiguas del Santuario!- siempre has sido muy estricto al respecto. ¿Porqué decidiste romper esa regla si…?-
-También las reglas son que las amazonas deben de usar siempre máscaras, y ya la abolimos- dijo Shion- además, no hay ninguna razón por la cual…-
-Claro, solo quisiste darle un gusto a Sara….- dijo Tora, encogiéndose de hombros con una sonrisa torcida- es completamente comprensible-
-No, no es así- dijo Shion, comenzando a ponerse un poco nervioso por la conversación- ella es una chica realmente muy…-
-Muy guapa y profesional, y te gusta- dijo Dohko, imitando el tono de voz de Shion, haciendo reír a Tora.
-¡No!- dijo Shion, sacudiendo la cabeza- ya te dije… ya les dije a los dos que las cosas no son así-
Dohko y Tora se echaron a reír, y Shion hizo el gesto de levantarse e irse de ahí, pero Dohko se lo impidió.
-No, espera, Shion- dijo el santo de Libra, dejando de reír, y cambiando su expresión a una un poco más seria- tienes que escucharnos. Bromas aparte, creo que realmente te estás enamorando de ella-
Shion hizo un gesto de incredulidad.
-Por supuesto que no- dijo el Patriarca- ¿estás escuchando lo que…?-
-Dohko tiene razón, Shion- dijo Tora, sin decir nada en inglés ni sus usuales frases piratas. La chica sonrió levemente y le puso la mano en el hombro- se te ve en los ojos-
Shion parpadeó, y bajó la mirada. La verdad es que sí, le agradaba pasar el tiempo con Sara, le parecía muy atractiva y muy dulce al mismo tiempo. ¿Sería ella? ¿La persona de la que estaba destinado a enamorarse?
Bajó la mirada, y Dohko lo entendió perfectamente. Los lemurianos, Shion, Mu y Kiki, era muy difícil que se enamoraran, la mayoría de las veces solo lo hacían una vez en su vida. Por eso Shion sufría tanto por Mu cada vez que Lydia se metía en problemas, y por eso Shion tantos problemas con que Kiki se enamorara de Margot, siendo ambos tan pequeños. Dohko lo sabía casi desde que conoció a su amigo: seguramente solo podría enamorarse una vez en su vida.
-¿Crees que sea ella?- dijo Dohko.
-No lo sé- dijo Shion, sacudiendo la cabeza- solo sé que hizo lo que pensé que era correcto, y que no hacía daño a nadie-
Dohko y Tora se miraron entre sí.
-Quizá deberías darle una oportunidad- dijo Dohko- conocerla. Averiguar si es ella-
Shion sacudió la cabeza.
-Ella ya hizo su elección, Dohko- dijo el Patriarca en voz baja- ya tiene un novio-
-Eso no significa…- comenzó a decir Dohko, pero Tora le puso una mano en el antebrazo, para detenerlo. Sabía que presionándolo no iban a llegar a ningún lado.
-De acuerdo, love- dijo Tora, tomando su taza de té y bebiendo un poco- ella parece una buena chica, a pesar de ser de las colonias. Los Aussies suelen ser muy agradables-
Shion sonrió levemente al pensar que Tora tenía razón sobre Sara. Al ver la sonrisa de Shion, de nuevo Dohko y Tora se miraron entre sí. Parecía que sería algo difícil convencer al Patriarca, pero quizá podrían averiguar las intenciones de Sara, en privado, sin que Shion se enterara.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Pues parece que Shion y Sara están cayendo lentamente, aunque por los dos lados se resisten. Phobos y Deimos no han dejado de fastidiar, y spoilers, no dejarán de hacerlo por un buen tiempo. Espero que les haya gustado este capítulo. ¡Muchas gracias a todos por sus reviews! Un abrazo, y nos leemos pronto.
Abby L.
