"El único viaje imposible es el que nunca empiezas."

-Anthony Robbins.

Disclaimer: La historia me pertenece solo los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.


EL ÁNGEL DE EDWARD

"Quedaban 10 minutos para las 5 y bajamos rápidamente. Llegamos con 5 minutos de retraso pero la recepcionista nos atendió amablemente y nos llevo a donde se encontraba la demás gente. Nada más entrar por la puerta Edward se giro para mirarme y yo me quede embobaba viéndole…"

Capítulo 9.

Edward comenzó a andar hacia mí con sus peculiares movimientos felinos y yo solo podía responderle con una gran sonrisa. De pronto, mi vista se nublo y apareció ante mí un chico medianamente joven de piel morena y con unos grandes ojos marrones. Extendió su mano.

-Hola Bella, ¿verdad? –me limite solo a asentir. –Soy John, el director de casting. Te estábamos esperando. Tengo muchas cosas que comentarte y además alguien estaba muy inquieto por tu llegada. –abrí los ojos de golpe y la boca se me desencajo. Edward apareció a mi lado justo en ese momento y John me guiño un ojo. –Si me disculpáis, hablare con tu representante mientras vosotros habláis. –se despidió con un movimiento de cabeza y una gran sonrisa y comenzó a hablar con Riley. Me gire para mirar a Edward.

-John es un descarado pero es uno de los mejores empleados que tengo y es fiel. Puedes estar tranquila. –Edward puso su mano en mi cintura atrayéndome hacia él y yo coloque mi mano derecha en su hombro. –Estás preciosa. –me sonroje y baje la vista.

-Creo que deberíamos separarnos, debemos parecer profesionales. –dije intentando alejarme de él pero su brazo se puso más firme.

-Las personas que están aquí son con las que he comido, lo saben y todos han sido muy agradables, han aceptado mi decisión. Creo que al igual que mi familia pensaban que era gay. –sonrió. Fue entonces cuando vi a lo lejos a Emmett hablando con dos personas trajeadas. Se debió sentir observado porque en ese momento se giro y me regalo una de esas hermosas y enormes sonrisas en las que mostraba sus hoyuelos, regale una igual de enorme.

-Aun así, debemos comportarnos. No sabía que Emmett estaría aquí. –asintió.

-Es el abogado de la empresa. Fue él quien ha redactado tu contrato aunque ya sabes que no está cerrado y tienes que poner tus condiciones. –en ese momento Emmett se acerco y sin importarle nada me cogió entre sus brazos y me comenzó a girar en el aire mientras yo no podía parar de reír. Todo el mundo nos miraba pero a mí no me importa era muy feliz en ese momento.

-Baby-Bells, menudo genio español que te gastas ya le dije yo a Edward que no debía ocultártelo. –comentó.

-Emmett, cállate. Haz el favor. –gruño Edward. El soltó una gran carcajada y Riley y John se acercaron hacia nosotros. Me fije en como Riley miraba con picardía a John y este le correspondía. Me solté de Edward y agarre al brazo de Riley inclinándome a su oído.

-Ni se te ocurra. Separa lo personal de lo profesional, por dios. –susurre.

-¿Y me lo dices tú que te estás follando al director ejecutivo de VS? –chasquee la lengua.

-Touche. Solo me preocupo y pienso mucho en las cosas. Abra gente que creerá que he conseguido estar aquí por tirarme a Edward y otra se creerá la verdadera relación que tenemos. Perdón por entrometerme. –se giro y me miro a los ojos.

-Deja de pensar en eso. Se feliz. Lo que la gente piense te tiene que importar un pepino. –le sonreí tímidamente y me dio un beso en la mejilla. Nos volvimos a meter en la conversación del grupo.

-Bella, ¿qué te parece si te vienes conmigo y te enseño algunos diseños? –me dijo John.

-Me parece genial.

-Iré con vosotros. –dijo Edward automáticamente. John negó con la cabeza.

-No, señorito. Tú quédate con lo del contrato de Bella. –me encogí de hombros y John tiro de mi. Edward me guiño un ojo antes de salir por la puerta arrastrada por John. Subimos una planta por las escaleras y tras pasar por un largo pasillo John abrió una puerta. Me dejo pasar primero a mí como todo un caballero y ante mi puede ver un estudio enorme con un montón de ropa interior y trajes de baño, telas, papeles y una enorme pasarela.

-Ven, te enseñare los estilismos que he pensado para ti. –fuimos hacia la mesa más cercana.

-¿Voy a tener varios?

-Sí, dos. –me enseño dos folletos y yo solo pude abrir la boca. Me parecían preciosos. –Preciosos, ¿verdad?

-Son increíbles. –asentí dándole la razón. -¿Los voy a probar hoy? –negó.

-No. Necesitan aun algunos detalles. De todas formas, eso son los que hemos seleccionado para ti pero todo puede variar. –guardo los folletos.

-¿Te importa si te pido un desfile? –negué. –Te dejare un conjunto de lencería. –salió corriendo y al segundo trajo un conjunto de lencería súper sexy de azul clarito. Me comencé a quitar la ropa detrás de un biombo y John se puso a preparar una cámara delante de la pasarela. Me cambie la rápidamente y me subí encima de la pasarela.

-Estoy lista. –estaba orgullosa de mi cuerpo y no tenía nada de vergüenza.

-¿Te importa que te grabe y haga fotos? Llevo la cuenta de VS en Instagram de vez en cuando y me encantaría subir una foto tuya anunciando que eres una nueva modelo de VS.

-Claro que no. Haz lo que quieras. –reí. Me recordaba tanto a Riley…

-Perfecto. Pondré música. –se acerco a un equipo y comenzó a sonar Shake it off de Taylor Swift. – Este año vuelve a estar con nosotros junto a Ed Sheeran y Hozier. Y es en Londres, mi ciudad. ¡Qué ilusión! –dijo emocionado.

-Es una pasada. –ya está nerviosa por empezar.

-¡Que comience el show!

Mis piernas cobraron vida propia y con una gran sonrisa comencé a desfilar bajo la atenta mirada de John mientras reía y me hacia fotos. Tras unos minutos aparecieron Edward, Emmett y Riley que sonrieron al verme pasármelo genial con John que cogió la cámara y se acerco a hacerme más fotos de cerca mientras los dos reíamos y bailábamos. Una vez que la canción termino Edward se acerco a mí con paso decidido y sin importarle nada ni nadie me planto un apasionante beso delante de ellos. Nos separamos lentamente mirándonos como embobados.

-¡Buscaros un hotel! –grito Emmett.

-Vaya dos… -secundo Riley dándole la razón.

-Chaquetero. –le envenene con la mirada y él me guiño un ojo como respuesta.

-Ya te gustaría a ti, Em. –dijo Edward poniendo su brazo alrededor de la cintura.

- Pues tienes razón. –rio. –Pero ahora voy a estar una temporada rodeado de pivones fijo alguna cae.

-Tenéis que ver las fotos tan geniales que le he hecho a Bella. –se acerco a un portátil y metió la tarjeta de la cámara. Sin duda, las fotos eran increíbles y muy naturales. Le di mi correo para que me las enviara todas. –Subiré alguna esta tarde.

-No. Aun no, John. Espera a que volvamos la semana que viene de Madrid. –pidió Edward y la verdad es que era lo mejor. Emmett carraspeo.

-John, Edward debemos bajar de nuevo. Rose y su repre están a punto de llegar. –los dos asintieron en respuesta.

-Bella, quédate con la ropa interior. Te daré una bolsa para que metas la tuya. –no me había dando cuenta de que seguía en ropa en interior pero tampoco me molestaba porque me sentía cómoda con mi cuerpo y no me avergonzaba. No era anoréxica, tenía mis curvas y me consideraba bonita. Hacía mucho ejercicio para tener un cuerpo ejercitado pero me permitía comer de todo gracias a mi constitución. –Ha sido un placer conocerte un poco más. ¡Enhorabuena! –se despidió de mi con dos besos en la mejilla y un fuerte abrazo al igual que Emmett. Nos dejaron unos minutos a solas.

-Estas preciosa… -susurro en mi oído. Me acerco a él y nuestros cuerpos chocaron haciendo que una corriente eléctrica nos invadiera. Nuestras bocas chocaron de forma desesperada chupando y dando pequeños mordiscos por todo su paso. Edward fue bajando la mano hasta la cinturilla del tanga. Me separe un segundo de sus labios y murmure:

-No deberíamos hacer esto… Tienes que trabajar. –pero no me contesto metió su mano en mi zona húmeda totalmente preparada para él. Se separo un poco y me sonrió con complicidad y metió un dedo dentro de mí mientras con el dedo pulgar acariciaba mi clítoris. Gemí bajito en su oído e introdujo otro dedo dentro de mí. Comenzó a besar mi clavícula hasta llegar a mi pecho derecho. –Edward… Por favor. –gimotee. Le necesitaba tanto dentro de mí y comencé a acariciar su notable erección por encima del pantalón. Pareció entenderlo porque saco sus dedos de mi interior y comenzó a desabrocharle el cinturón mientras yo le bajaba la bragueta. Saco su pene erecto y le ataque con mi mano lentamente mientas me bajaba el tanga. Me separo las piernas, tanteo mi entrada y entro de una sola estocada. Cogí mucho aire de golpe y emití un pequeño gruñido. Para ser un pequeño polvo estaba siendo demasiado intenso. Entro y salió de mí con la misma fuerza durante un tiempo hasta que termino siguiendo el ritmo. Extendió su mano a mi clítoris y comenzó a trazar pequeños círculos con sus dedos. Un calor conocido me invadió y sentí que estaba muy cerca. El comenzó a penetrarme más fuerte y supe que estaba a punto de correrse. Me apreté un poco más contra él y me deje llevar al mismo tiempo que le arañaba la espalda. Sentí como su pene entraba una última vez y se liberaba dentro de mí.

Estuvimos un rato abrazados repartiendo besos por nuestros rostros y hombros. Nos vestimos rápidamente y salimos del estudio cogidos de la mano. Esperaba encontrarme a Riley en la sala del ascensor pero no estaba asique bajamos juntos a la sala de reuniones donde había estado antes. Edward abrió la puerta sin llamar y sin soltar mi mano en ningún momento acerco su cara y me dio un pequeño beso en los labios.

-Buenas tardes. Siento la tardanza. –ofrecí una sonrisa cálida a todo el mundo que nos estaba mirando. Observe como una chica rubia despampanante se fijaba en nuestros dedos entrelazados. No parecía molestarla solo se la notaba sorprendida. La cosa es que la chica me sonaba demasiado de las revistas pero no conseguía ponerla nombre. Era increíblemente guapa, rubia, ojos azules y seguramente más de 1'80.

-Hola, Edward. Ya me preguntaba dónde estabas. -Se acerco a Edward y le dio un suave abrazo con familiaridad.

-Hola, Rosalie. No sabía que te encontrabas en Nueva York. –comento Edward con una sonrisa.

-No me encontraba. He llegado esta misma mañana desde Japón. En cuanto me llego el e-mail decidí coger el primer vuelo. Espero que me deis la noticia que quiero oír sino os pateare el culo. –rio y Edward le acompañó.

-Ya se verá… Rose, quiero presentarte a Bella, mi novia. –Rosalie giro para mirarme y me regalo una hermosa sonrisa.

-Encantada. Nunca había conocido a una chica de Edward. –se acerco y me dio dos suaves besos en la mejilla.

-Lo mismo digo. Si, al parecer no eres la única. –comente.

-¿Esta dentro? –pregunto mirando a Edward.

-Sí. Me gustaría que la ayudaras con todo y que fueras un buen apoyo. -contestó. Con eso se alejo a saludar a alguien.

-Bienvenida al equipo. Qué alegría. He seguido algunos de tus proyectos. Es increíble todo lo que has conseguido en tan poco tiempo aunque claro no me extraña. Eres preciosa.

-Muchas gracias. –me sonroje. Edward nos dejo unos minutos a solas. –Tu carrera tan bien es apasionante. –comente.

-Gracias, cielo pero no tanto como la tuya. Siempre he deseado trabajar para Oscar de la Renta y no hay manera.

-Fue un regalo del cielo. Tengo entendido que están haciendo castings ahora coméntaselo a tu repre haber si te puede meter en alguno.

-Oh! Gracias por avisar. En Japón hemos estado bastante desconectados de todo.

-Nada.

-¿Cómo conociste a Edward? –me sonroje. –No tienes porque contármelo pero le conozco desde hace años y jamás le había visto con una chica.

-No, no importa. Solo que lo llevo bastante mal, ¿sabes? –conteste con sinceridad.

-¿Por qué? –pregunto intrigada.

-No quiero que la gente me juzgue, que piensen que he llegado aquí por acostarme con el jefe.

-En este mundo te tiene que dar igual lo que la gente piense, cielo. Mucha gente te bailara las aguas y solo te querrá por interés, incluso llegara a pensar que todo lo que has conseguido es por dejar meterte en la cama de un jefe pero la gente que te quiere y de verdad te apoya sabe cómo eres y los valores que tienes.

-Gracias… -no la conocía de nada pero sus palabras estaban haciendo que me sintiera bien.

-Escucha, sé que no me conoces de nada y puede que parezca que me meta en tu vida. En realidad es cierto. –rio. –Soy una chismosa pero a lo que me refiero es que conozco a Edward, solo de forma profesional sino también personal, nos criamos juntos y sé que es una persona profesional se puede tirar a las chicas que quiera pero en su trabajo escoge a lo mejor, no a alguien del montón. Además presiento que seremos buenas amigas. –me acaricio la mejilla.

-Gracias. –conteste de nuevo. –Edward me ha dicho lo mismo y sé que tenéis razón pero supongo que no estoy preparada para a ello… a fin de cuentas soy nueva en este mundo. Por eso vamos a viajar mañana a España quiero que mi familia se entere por mí no por la prensa.

-Te apoyaran. No te preocupes. –miro al frente y sonrió a alguien. –El lunes cojo un vuelo a Japón pero vuelvo el jueves, podemos quedar e ir al gym o algo. ¿Qué te parece?

-Vuelvo el domingo pero me parece genial. Dame tu nu… -pero en ese momento llego Edward y me interrumpió.

-Bella, Riley te está buscando. Ha dicho que te espera abajo, te acompaño. –le sonreí y volví a mirar a Rosalie.

-Ha sido un placer conocerte, Rosalie. –me acerque a darla dos besos.

-Llámame Rose. Cuando vuelvas llámame. Edward tiene mi número. –se alejo. Edward y yo nos dirigimos a la puerta.

-Espera, Bella. –John vino corriendo a mi lado.

-¿Qué ocurre? –pregunto sorprendido Edward.

-¿Te puedes quedar un rato más? –mire a Edward y asentí viendo la aprobación en sus ojos. No quería molestarle porque él estaba trabajando. –Te he visto con Rose y me preguntaba si os podría hacer una sesión de fotos improvisada. –en ese momento apareció la nombrada.

-¿Alguien ha dicho mi nombre? –sonrió con aprecio a John y puso su brazo derecho alrededor de sus hombros.

-Le estaba diciendo a Bella que si la importaba que os hiciera una sesión juntas. ¿Qué te parece? –la pregunto.

-Eso sería genial. ¿Qué te parece, Bella?

-Sí, claro. –mire a Edward. -¿Puedes avisar a Riley de que suba?

-Claro. Ahora vengo. Ir subiendo arriba. –me dio un casto beso y alejo hacia las escaleras. John salió y nos hizo subir al mismo piso pero ha distinto estudio. Esta vez el sitio está inspirado como una habitación.

-Os dare dos conjuntos a cada una. –Rose y yo asentimos y nos colocamos. Igual que antes puso música y Love me like you do de Ellie Goulding inundo nuestros oídos. En algún momento Edward apareció con Riley asique imagine que se habían quedado hablando o en la sala de reunión. Trabajar con Rose era demasiado fácil, se comía la cámara y sabía exactamente lo que tenía que hacer para conquistarla. Me dio muchísimos consejos y cuando nos acercábamos a ver algunas fotos me quede con la boca abierta. Los consejos de Rose estaban haciendo magia y jamás me había sentido tan guapa en una sesión de fotos. No me malinterpretéis, se cómo se posa en la cámara pero aun necesito aprender mucho y Rose es una persona que trasmite muchísimo.

John nos pidió un descanso para que Rose y yo nos volviéramos a cambiar de conjunto. En ese preciso momento se abre la puerta y aparecen Ed y Riley. Edward se acerca y me besa con posesión, enredo mis dedos en su pelo y le correspondo el beso. Sentimos un flash y nos giramos a mirar a John.

-Estabais demasiado guapos. –sonreímos cómplices. –Tira de su corbata, Bella. –hice lo que me decía. –Edward, gira un poco el cuerpo. Si, así. –seguía dando órdenes. –Bella, ponle las manos por la cara y Edward, no me mires. Si, perfecto. Sois preciosos. Hacéis una pareja maravillosa. Haz que la quitas la chaqueta, Edward. Quítale la corbata y póntela. Perfecto. Perfecto. Miraros a los ojos. Hazla cosquillas, Edward. Sí, así. Pasarles una de esas almohadas. Pégale con ella, Bella. Edward sonríe. –Riley me estaba agotando pero está siendo realmente divertido. Edward estaba incomodo pero se le veía feliz y sonriente y en especial, tenía un brillo en los ojos que no se podía describir. –Estas valdrán, chicos. Gracias. Esta noche os las envió sin falta. Ahora Edward, apártate de ahí.

-Creo que te voy a hacer un monumento. Jamás había visto a Edward sonreír de esa forma. –me dijo Rose al oído una vez que se acerco a mí. Una vez en ropa interior, Rose y yo volvimos a nuestros puestos y nos hace mil fotos. Estaba agotada. Eran las 7:30 de la tarde asique me visto rápido y me acerco a Riley.

-Podría pegar aquí después de todo. –le abrazo.

-Jamás había dudado de ello. –le miro a los ojos y vuelvo a abrazarle fuerte. –Vamos a casa, reina. –asiento.

-Muchísimas gracias a todos. Me lo he pasado genial. –Rose se acerca a John y le da un abrazo. Finalmente, me vuelvo a acercar Edward y le doy un suave beso.

-¿Quieres que te vaya a buscar esta noche? –niego con la cabeza.

-Me gustaría quedarme en casa con Riley. Me tiene que contar muchas cosas y finalizar los proyectos que realizare en España esta semana. –le acaricio el rostro.

-Me parece bien.

-¿Seguro? –alce una ceja.

-Completamente. Ve y diviértete.

-Vale. Hablamos esta noche. Te quiero. –le doy un beso y agarro la mano de Riley. Nos montamos en el ascensor y justo cuando las puertas se van a cerrar aparece Edward.

-Yo también te quiero a ti. –las puertas se cerraron y yo no pude evitar sonreír como una boba.

-Como vea esta noche esa cara otra vez juro que vomitare. –hace que le dan arcadas. No puedo evitar reír a carcajadas. Salimos del edificio aun riéndonos, no por nada ni porque fuera gracioso. Solo podíamos decir que estábamos inmensamente felices de estar juntos, de tenernos cerca, de poder volver a hacer nuestras locuras… Parecía increíble pero como en una semana podía haber cambiado todo tanto. Me encontraba enamorada de un chico que apenas conocía de una semana, que había conocido a su familia y que el conocería a la mía en un día y encima en apenas un año y medio de carrera como modelo había conseguido entrar en el casting de VS y encima me habían escogido. Habían ocurrido tantas cosas pero al sentirle otra vez a mi lado sentía que todo estaba igual aunque Riley no fuera una persona que conociera de toda la vida se había convertido en una persona imprescindible para mí y que podía confiar en él sin ninguna duda. Era parte de mi familia.

Hablando de mí familia no sabía cómo iba a reaccionar… No porque fueran unas personas cerradas, más bien al contrario sino por quien era él, por el dinero que tenia y por las consecuencias que iba a llevar consigo ser su novia. Sabía que me apoyarían pero aun así lo nervios nos los podía controlar. Mire a Riley de reojo mientras íbamos en el taxi camino a casa y decidí centrarme en él. Minutos después nos encontrábamos abriendo la puerta de casa y Romeo salió a recibirnos con alegría.

-Me voy a duchar. ¿Bajamos luego a Romeo? –pregunto entrando en la cocina y cogiendo una botella de agua del frigorífico.

-No te preocupes. ¿Te apetecen unas pizzas? Saco yo a Romeo y así lo compro de paso que se tarda menos. –dice cogiendo la correa y poniéndosela a Romeo.

-Prefiero sushi pero si te apetecen pizzas, por mi bien. –comente yendo a mi habitación y comenzando a desnudarme.

-Sí, perfecto. Ahora eres un ángel de VS, tienes que cuidar tu alimentación. –le saque la lengua y me metí en el baño. Al rato escuche la puerta de casa cerrarse, me metí en la bañera y me relaje. Soy una persona que se come demasiado la cabeza y le da demasiadas vueltas. El día de hoy había sido movidito pero el de mañana iba a ser peor, de la noche a la mañana me iba a España a ver a mi familia y está muy emocionada. Hace más de 4 meses que nos les veía y tenía unas ganas terribles de abrazarles, además tenía la necesidad de que mis padres conocieran a Edward por mucho que pensaran al final.

Cambiando de tema, había tenido mi primera sesión con Victoria's Secret y Riley ya había firmado el pre-contrato asique cuando llegara a casa me contaría todos los detalles sin contar que me tenía que informarme de todos los proyectos que tendría la semana que fuera a España. Ya sabéis que amo a Riley pero me temo que al ver que vuelvo a España me llene de trabajos y no disfrute de mi gente. Soy demasiado blanda con el pero le pondría los puntos sobre las i si veo que se pasa.

Mi cabeza volvió a cambiar de tema y se centro en la familia de Edward, todos y cada uno de ellos me habían parecido increíbles y no solo eso sino que me habían hecho sentir muy cómoda y ser una más. Sin olvidar de mencionar a Nani esa mujer me había trasmitido una paz y familiaridad que no sentía desde que me había mudado a Nueva York. Carlisle y Esme habían resultado ser unas personas cercanas, cultas y con los pies en la tierra, conscientes de sus posibilidades pero sin alardear de ello. Y Emmett, ese gran oso amoroso que me robo el corazón desde el momento en que le vi a pesar de tener esa apariencia tiene un corazón que no le cabe en el pecho y por último, Alice una duendecilla encantadora capaz de agotar a quien sea solo por la forma de hablar. Tiene demasiada energía para lo pequeña que es pero siento que seremos grandes amigas. Un golpe me sobresalto y sentí las pisadas de Romeo corriendo hacia el baño, no pude evitar sonreír. Me aclare rápidamente y salí fuera justo en el momento en el que Romeo entraba corriendo para juguetear entre mis piernas. En ese momento apareció Riley en la puerta.

-Sabía que eras lenta pero nunca imagine que para ponerte un pijama tardaras 45 minutos. –bromeo. Chasquee la lengua y él se alejo a la cocina. Me puse un pijama rápidamente y me hice un moño con el pelo húmedo. Riley ya había colocado toda la cena en la mesa baja del salón y me esperaba bebiendo de su Coca-Cola. Se quedo mirándome fijamente cuando me senté.

-¿Qué?

-¿Cómo te sientes? ¿Qué sientes? –pregunto empezando a cenar.

-Me siento bien, Rai. Estoy feliz... –le imite y comencé a cenar.

-Pero… -insistió.

-No puedo creer que en una semana todo haya cambiado tanto. Me recuerda a cuando me encontraste paseando por el Palacio Real. Al parecer, mi vida está decidida a someterse a cambios drásticos de un momento para otro pero no quiere decir que sea malo, solo es eso un cambio.

-Escucha Bella, sabes que soy una puta cabra loca y jamás escuchas mis consejos, bueno lo peor es que si pero siempre haces lo contario a lo que te digo.

-Siempre aplico tus consejos solo que los modifico un poco. –reí.

-Sí, ya… Como sea. –ignoro. –Estuve hablando con Edward, ese chico te quiere. No sé cómo ni porque ni siquiera como ha ocurrido pero lo cierto es que está loco por ti y ni él lo sabe al cien por cien. Hay veces que en esta vida que llega alguien que hace girar tu mundo, que lo pone todo patas arriba pero que es la cosa más importante que te ocurrirá. No sabes si esto llegara a buen puerto pero nadie lo sabe. Vale la pena arriesgarse sin importar nada. –en esa última frase me miro directamente a los ojos.

-Gracias. –fue lo único que pude decir. Bebí un sorbo de mi vaso de agua y me puse a recoger la mesa para llevar los platos a la cocina.

-Bella. –me gire para mirarle. –Estoy aquí, siempre. Pase lo que pase. –no lo pude soportar más y me tire a sus brazos. Estuvimos abrazados por un largo tiempo hasta que me tranquilice. -¿Te cuento los proyectos y echamos una partida a la Wii?

-Sería genial. –fregué los platos y fui al salón donde Riley me esperaba con el portátil. Miedo me daba.

-Seré bueno. –puso el ordenador delante de mí. –Bien, el lunes te lo he dejado libre porque soy una persona increíble. –y puso cara de angelito. –El martes por la mañana a partir de las 10 solo tendrás castings, en total 6. Me han prometido que serán pacientes y cortos además de que serán todos en la agencia para que no te tengas que desplazar, sabes que se pierde mucho tiempo en eso. Que seas una de las modelas más cotizadas internacionales te abre puertas para que te pongan las cosas más fáciles asique tienes toda la tarde libre. El miércoles es el único día que no vas a tener tiempo ni para respirar bueno por la mañana pero como eras un ceporra estarás dormida. Tienes d sesión de fotos para SuiteBlanco, de 5:30 a 6:30 tienes entrevistas con varias revistas y blogs, d tienes sesión de fotos para la revista VOGUE. El jueves a las 11 tienes sesión de fotos con Ernesto para VIS-á-VIS, no sé cuánto va a durar pero me ha asegurado que es un mini-reportaje. Por último, d tienes dos castings para la Barcelona Bridal Week y ya está. ¿Qué opinas?

-Todo perfecto. Te has portado demasiado bien aunque la Barcelona Bridal no estoy segura de hacerla ahora que tengo pareja.

-Me alegro que te guste el planning y te prometo que no aparecerá nada nuevo. –alce una ceja. Sabía que no era cierto pero hasta que no me dijera nada no me iba a revelar. –Palabra de Scout. –le fulmine con la mirada.

-No utilices esa promesa a lo tonto. No es creíble. –le fulmine con la mirada.

-Perdóneme usted, chica scout. –reímos. –Anda, vamos a jugar a la Wii que me apetece darte una paliza.

-Hazte un selfie conmigo que lo subo a Instagram mientras tú lo colocas. –nos hicimos la foto y me metí en las redes sociales, "Risas, sonrisas y confidencias" y subí la foto. Me hice una foto lanzando un beso "Muy pronto sorpresas. Os envió un beso enorme a cada uno de vosotros". Iba a dejar el móvil encima de la mesa cuando me llego que me habían etiquetado en una foto, mi sorpresa fue cuando me metí y se me podía apreciar una cama pero la luz hacia contraste haciendo que solo se me viera la silueta tapada por una sabana "Tu olor, tu risa, tus manos, tus besos…". Llame por teléfono a Edward.

-¡Para matarte! –dije nada mas descolgó el teléfono.

-Te echaba de menos y esa foto es preciosa.

-Sí, la verdad que sí. No sabía que me habías echo fotos… -comente.

-Estabas preciosa y cuando me quise dar cuenta ya las estaba haciendo. ¿Qué tal te lo estas pasando? –preguntó.

-Genial. Vamos a echar una partida a la Wii y nos vamos a dormir.

-¿A la Wii? –note su tono burlón.

-Somos una caja de sorpresas, ya lo sabes. ¿A qué hora nos vamos mañana?

-Tenemos el vuelo a las 10 de la mañana por lo que llegaremos alrededor de las 00:30 – 01:00.

-¿Qué? ¿Cuándo pensabas decírmelo? Voy a preparar la maleta. ¿A qué hora pasas a buscarme? Pensé que saldríamos por la noche. Llamó a mis padres para que no se duerman y nos esperen despiertos. –mire el reloj, eran las 11:30. Joder.

-No lo sé. Lo siento. A las 8:30 estoy allí. No, no llames a tus padres. Nos quedaremos esa noche en un hotel para descansar. Iremos por la mañana a verles.

-Vale, voy a hacer la maleta. Te quiero.

-Yo también a ti. –colgué.

-Riley, lo siento. Tengo que hacer la maleta. –a las 12 la maleta estaba hecha. Tenía suerte de hacer tantos viajes que me había acostumbrado. Riley y yo nos metimos en la cama y nos quedamos dormidos en un momento. A las 8:15 de la mañana la alarma sonó, la apague rápidamente para no despertar a Riley. Romeo entro conmigo al baño y yo me puse mis vaqueros, una camiseta blanca y las new balance. A las 8:30 Edward llego puntual junto con Peter y a las 10.00 el avión estaba a punto de despegar. Edward me cogió de la mano.

-¿Estás listo? –pregunte mirándole a esos hermosos ojos verdes.

-Siempre que sea a tu lado.


¿REVIEWS?

xoxo