hola lectores, como lo prometi, sin comentarios y sin notas, simplemente expulsado de mi cabeza, el epilogo para dar cierre a esta historia, espero lo disfruten, / , cortito, pero con mucho cariño.

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Epilogo:

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Cruzo la habitación a la mayor velocidad que le fue posible con sus ya cansadas piernas, ni siquiera se detuvo a reparar si había cerrado la puerta tras ella, simplemente siguió corriendo, pero en un instante lamento su elección de habitación para ocultarse, cuando, escondida tras uno de los muebles de la misma, sintió como la puerta era abierta por completo.

-Demonios- no pudo evitar lanzar una maldición en voz baja, tapándose inmediatamente la boca con ambas manos y rezando en silencio para no ser descubierta.

Escucho las fuertes pisadas recorriendo el espacio, probablemente para intimidarla y hacerla salir de su escondite.

No había más tiempo, el reloj seguía avanzando y cada segundo dentro de la habitación era un segundo más que la acercaba a la derrota.

*Tic *Tac *Tic *Tac

Tenía que salir de ahí rápidamente o el enfrentamiento sería inminente y como las veces anteriores, sabía que sus probabilidades de ganar eran casi nulas.

Silencio.

Una rápida mirada le confirmo que aparentemente su perseguidor ya no se encontraba ahí. Tenía solo dos opciones, quedarse resguardada esperando refuerzos, que muy probablemente tardarían en llegar o intentar salir de la habitación y del lugar para llamar a Naga, su fiel perra oso-polar que igual que las veces anteriores se encontraría ansiosa y preocupada en los alrededores, esperando la señal de su ama para correr en su auxilio.

No lo pensó dos veces, tomando una bocanada de aire para darse valor dio un giro rápido sobre su propio cuerpo en el piso y tras una verificación visual de encontrarse sola se puso en pie y tomando velocidad salió de la habitación que aún se encontraba con la puerta abierta.

Trampa.

Apenas le dio el tiempo de esquivar los múltiples ataques que ya la esperaban, por poco y se estrella contra la pared del frente, pero no podía verse torpe ahora, eran muchas las consecuencias a afrontar si perdía.

Impulsándose sobre ambas piernas dio un largo salto, girando sobre la cabeza de su contrincante a quien en apenas un vistazo pudo apreciar la sonrisa pretenciosa y de satisfacción al ver al avatar escapar de esa manera.

Pero no le daría la oportunidad.

Antes incluso de que la morena tocara el suelo de vuelta, las llamas expulsadas de las manos de su contrincante ya habían trazado un camino hacia la posición donde aterrizaría.

Presta tuvo que usar su aire control para extinguir en el aire, el fuego que buscaba impactarle.

Puntos por eso.

Y pese a que Korra sabía que solo sería provocarlo más, se permitido dedicarle una pequeña sonrisa de triunfo ante la acción que realizo.

Mala idea.

Se dio cuenta de su error al ver como la expresión de su opositor, cambiaba de una franca sonrisa, a una mueca de disgusto y un ceño fruncido.

No tenía donde esconderse, esta vez las múltiples llamaradas de seguro la alcanzarían si se mantenía en la misma posición.

Lanzándose hacia atrás justo para evitar recibir el impacto del fuego control, resintió en su cuerpo el cansancio. Pero no podía flaquear, no tan cerca de la salida.

Retomando la carrera nuevamente, atravesó el pasillo utilizando las reservas de energía que le quedaban. Tuvo que frenar en seco para no pasarse cuando diviso las escaleras y la luz de la entrada que la llevarían por primera vez al triunfo.

Sin querer perder tiempo se lanzó en el aire sobre las escaleras, en un segundo recorrería el espacio así, en vez de bajar corriendo, su aire control le aseguraría el éxito.

Otro error.

La burbuja de aire que apenas le dio tiempo de crear no sería capaz de soportar su peso y el de su contendiente que ahora se encontraba sobre su espalda, no dispuesto a dejarla escapar con tanta facilidad.

Como bien había pensado, estando a un metro y medio del piso la burbuja creada con su aire control se desvaneció llevándola a estrellarse de lleno contra el piso aun con el peso sobre su espalda.

Derrotada y estando solo a unos metros de la puerta de salida.

Tal vez si hacia un último movimiento de distracción eso le permitiría escapar.

Un fracaso más a su lista.

Giro sobre su cuerpo para quedar de frente a quien ahora volvía a tener una sonrisa petulante, conocedor de su triunfo, se permitió un segundo para saborear su victoria, sin dejar de mantener un puño apuntándole al avatar, para ante el mas mínimo movimiento, lanzar su fuego control.

Justo a tiempo.

-¡Asami!- grito con emoción y alivio Korra aun postrada en el piso al ver como la puerta se había abierto dando entrada a su amada y a Naga quien esperaba ansiosa la orden para lanzarse sobre su rival y rescatarla.

E qui vo ca cion

-Korra…no puede ser, ¿cómo dejaste que esto pasara?- cuestiono la CEO de Industrias Futuro al observar la escena.

-Los perdedores no hablan- respondió la voz interrumpiendo cualquier justificación que estaba seguro Korra intentaría dar.

Ni una palabra.

-Jajajajaja- el silencio fue roto solamente ante las risas de la ojiverde quien dejando lo que traía en sus manos sobre un mueble cercano, extendió los brazos antes de continuar- Vamos, ven a recibirme como se debe y dale un respiro a tu mami, que creo que está apunto de desmayarse.

-¡Mama!- grito la figura saltando del cuerpo en el piso de Korra y lanzándose a los brazos de Asami- ¡Te extrañe mucho mama!, qué bueno que llegaste temprano hoy, ¿viste cómo le gane a mami Korra?

-Lo hiciste excelente cielo, creo que tu mami Korra ya se está haciendo viejita- dijo sonriendo la pelinegra antes de besar varias veces las mejillas del pequeño en sus brazos.

-¡Hey!...-trato de alegar la morena poniéndose de pie con dificultad y tras poner una mano tras su cabeza avergonzada agrego- No me estoy volviendo vieja, tu hijo cada vez tiene más energías que es diferente.

-Con que si eh…- y sin dejar de sostener al infante se acercó para depositar un beso a modo de saludo en los labios de la que ya hacía siete años era su esposa – Hola amor

A Korra le llevo un instante volver a tener cordura después del beso de Asami, le parecía fascinante como después de tanto tiempo, la ojiverde aun podía hacerla estremecer con solo un beso.

-Mamá - dijo a modo de regaño el niño- Los perdedores no se merecen besos, solo los ganadores

-¿A si?, ¿estás diciendo que mi esposa no puede besarme? Ven aquí pequeño demonio, ya te enseñare yo quien pierde y quien se lleva los besos- respondió retadora la morena a su hijo quien ante las palabras de Korra, se desprendió de los brazos de Asami para aterrizar con gracia y estilo en el piso, sonriente y ansioso, dispuesto a un nuevo enfrentamiento.

-Nada de eso, no más enfrentamientos por hoy- interrumpió Asami- Por si no lo recuerdan, esta noche es la cena en el ayuntamiento, para celebrar la tercera reunión de las cuatro naciones unidas, ustedes dos dejaran su juego y subirán a asearse y a vestirse decentemente para esta vez, poder llegar puntuales.

Apenas termino de hablar Asami supo que había gastado palabras en balde, al ver las expresiones suplicantes frente a ella.

-Korra no me mires así, Hiroshi tu tampoco- intento negociar con su esposa y su hijo- Korra está muy mal que le enseñes eso a tu hijo, no crean que con esas miraditas y esos pucheros me van a convencer.

Aunque en realidad sabía que no era cierto. Apenas los ojos azules de su esposa hacían contacto con los suyos era incapaz de negarle nada, y lo mismo pasaba con su hijo de cinco años ya, que había heredado el mismo tono azul profundo de ojos de su mami Korra, así había sido desde el principio.

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Flashback

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Asami iba de un lado a otro en la habitación del hospital donde se encontraba su esposa en una camilla con los ojos cerrados y respirando pausadamente.

Estaba exhausta, luchaba con todas sus fuerzas para no quedarse dormida, no podía permitírselo sabiendo cómo estaba de nerviosa su amada pelinegra. La sentía ir de aquí para allá con nerviosismo, esperando, al igual que lo hacia ella. Muy probablemente se encontraría en el mismo estado de no ser por la inmensa fatiga que sentía.

Abrió los ojos en un instante al escuchar cómo se abría la puerta dejando entrar a un doctor de rostro amable y sonrisa sincera, quien la sostuvo abierta para permitir que entrara tras él una sonriente enfermera con un pequeño bulto en sus brazos.

-Bueno, me parece que ordenaron un pequeño en esta habitación ¿no es así?- dijo la enfermera sin perder la sonrisa y acercándose a la morena quien esperaba expectante ya con los brazos abiertos y a quien el cansancio del esfuerzo realizado en las últimas seis horas parecía haberse esfumado de su cuerpo.

-Hola pequeño- dijo sonriendo y con lágrimas en los ojos la ojiazul al sentir por primera vez a su hijo en sus brazos- Hola bebe, soy tu mama…hola…-las lágrimas ahora corrían sin detenerse por sus mejillas- Mira amor, saco tu nariz y tu pelo azabache, mira amor, ¿habías visto algo tan perfecto antes?, hola hermoso, hola mi vida, te amo tanto pequeño- continuo hablándole a su hijo después de pedirle con la mirada a su esposa que se acercara

Asami se había quedado muda de la emoción, después de casarse con Korra, después haber compartido con ella todo ese tiempo, amándose sin limitaciones, jamás pensó que sería capaz de amarla más, pero en ese instante, sentía su corazón hinchado de amor hacia la mujer que ahora se encontraba frente a ella, con el rostro cansado, con el cabello revuelto, ojerosa y fatigada, pero con un brillo inigualable, con una sonrisa que parecía imposible de borrar, sosteniendo al que ahora era su hijo, ¡era su hijo! ¡De ambas!, esa hermosa mujer frente a ella le había dado un hijo. Dejando de lado todo, todas sus obligaciones como avatar, todos sus compromisos, ante la simple mención y petición de la heredera de encontrar la forma de formar una familia, la morena había aceptado sin reparos, dispuesta a complacer a su amada, aceptar inseminación artificial o incluso adoptar. Korra era tan entregada por su esposa y tan devota a ella que incluso estaba dispuesta a enfrascarse en cuanto método existiera para quedar embarazada.

Aunque eso no fue necesario, gracias a las investigaciones y descubrimientos de socio Iknik Blackstone Varrick, que había desarrollado un método para mezclar el ADN de sus dos amigas y fecundar artificialmente a la morena. Quien después de 3 intentos del procedimiento quedo embarazada.

Y ahora ahí estaba, después de nueve meses, con su hijo, con el hijo de ambas en sus brazos, mirándolo con tanto amor como la miraba a ella misma, saliendo de su letargo se acercó con cautela a su esposa quien parecía estar hechizada mirando a su hijo, pero que no dejo de percatarse de la presencia de la ojiverde y extendiéndole una mano la entrelazo con la suya propia, acercándola completamente a su lado y como si de un tesoro exquisito se tratase, le ofreció al pequeño para que lo cargara.

Así, temerosa y tratando de controlar el temblor que recorría su cuerpo, acepto con delicadeza al niño entre sus brazos quien se revolvía inquieto.

-Háblale amor- le dijo sonriente la morena viendo la indecisión en la cara de su esposa

-Hola pequeño- dijo por fin la ojiverde sonriendo- Por fin estas aquí con tu mami y conmigo…hola…soy tu mam…-pero se quedó sin poder terminar la frase cuando los parpados del pequeño se abrieron dejando ver un par de ojos azul profundo obviamente heredados de la oriunda del sur que la miraban fijamente tratando de asociar su rostro con la voz que había escuchado durante meses dentro de la barriga de su mama- A…a…amor…- y sin poder contener las lágrimas de felicidad se acercó nuevamente a su esposa quien la abrazo de la cintura- Amor…tus ojos…tiene tus ojos…Korra… por Raava, tiene tus ojos amor…

El doctor y la enfermera se retiraron silenciosamente de la habitación para no interferir con el bello momento que estaba viviendo pareja Sato ahora con su nuevo integrante

-Que hermoso eres cielo- seguía diciéndole cariños la pelinegra quien a petición de la morena se había sentado junto a ella en la camilla- ¿Has pensado en algún nombre para él amor?

-Estaba pensando, no sé si te guste la idea cielo- decía la morena al tiempo que abrazaba más a Asami y se recargaba contra su brazo tomando al pequeño con su brazo libre- Estaba pensando en llamarlo Hiroshi, o tal vez Hiroshi Junior, no sé qué te parezca amor- dijo cerrando los ojos la morena recostándose hacia atrás sin soltar a su hijo ni el agarre de la ojiverde quien ahora había pasado un brazo tras los hombros de Korra permitiéndole recostarse sobre su pecho y recargando ella misma su cabeza sobre la melena castaña de la morena.

-¿Es enserio amor?, ¿Quieres que se llame como mi papá?- respondió emocionada Asami sonriendo y sintiéndose embargada de ternura al ver como la respiración de la morena se había ido regulando gradualmente, sinónimo de que se había quedado dormida, eso si, aun con una sonrisa en su rostro y acunando contra si al pequeño nuevo heredero sato, quien bostezaba anunciando que también se dormiría pronto, no sin antes mirar una vez más a quien lo sostenía en brazos y a la figura enseguida de ella, concentrándose en el verde de los ojos de esa figura parpadeo varias veces, provocando más emociones en la ingeniero, quien no podía apartar la mirada de los ojos azules de su hijo, hasta que este definitivamente los cerro rindiéndose al sueño- Tú y tu mama son lo más valioso para mi, mi pequeño Hiroshi- y dándole un beso en la frente tanto a su hijo como a su morena, se permitió cerrar los ojos también para disfrutar plenamente de ese momento con la que ahora era su familia.

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Fin del Flashback

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Y ahora volviendo al momento, ahí los tenia a ambos, mirándola suplicantes y con un puchero en sus labios. A la maestra de los cuatro elementos y a su pequeño maestro fuego, todos esperaban que el niño saliera con el agua control de su mami Korra, pero en cambio salió con el fuego control de los abuelos de la pelinegra.

-Está bien, pueden jugar un rato más, pero en una hora sin excusa ni pretextos los quiero a los dos alistándose para salir- cedió por fin Asami resignada

-¡Yeih!- gritaron Korra y Hiroshi al unísono antes de acercarse con Asami y besar cada uno ambas mejillas de la ingeniero- Gracias mama Asami

-Vamos Hiroshi, te apuesto el postre de esta noche a que atrapo a Naga antes que tu- y salió corriendo la morena sin esperar la respuesta de su hijo

-No se vale hacer trampa mami- dijo el pequeño saltando sobre la espalda de Korra tumbándola nuevamente y saliendo en pos de Naga que ya los esperaba gustosa de unirse al juego.

Asami simplemente sacudió la cabeza resignada y sonriendo, se recargo en el marco de la puerta de la entrada de la mansión, observando como los dos amores de su vida correteaban junto con Naga revolcándose en el pasto y en la tierra, mojándose con el agua control de la morena y riendo a mas no poder, sabiendo que no había forma posible de que en una hora lograran estar siquiera presentables y pensando de una vez que excusa poner para su arribo retrasado a la reunión.

Ese par de piel morena y ojos azules era su perdición. La más hermosa perdición sobre la tierra. Era su familia, era su felicidad. Todos creían que ella era la mujer más poderosa en ciudad república, dueña de Industrias Futuro, la empresa de ingeniería y vehículos mas importante de las naciones del norte, asociada de Industrias Zhu-li (así es, Iknik nombro a su empresa como su esposa) líder en investigaciones científicas en el sur, casada con el avatar, quien la amaba con locura y devoción, madre también de un futuro maestro fuego en potencia que ya daba trazas de su increíble y natural talento. Pero en realidad ella era quien estaba bajo el control de ese par, que diariamente le hacían agradecer a Raava por haberlos traído a su vida. Era si no bien la mujer mas poderosa, si la mas afortunada, tenia los dos mas grandes tesoros sobre la tierra. Tesoros que ahora se acercaban confabulados sonriendo, anunciandole que la unirian a su juego si o si. Un ultimo suspiro antes de renunciar a la idea de siquiera llegar para la mitad del evento, para posteriormente unirse al juego, haciendo equipo con su hijo contra su esposa que trataba de escapar de los brazos de ambos, sabiendo que como siempre, si era atrapada, seria sometida a una sesión doble de cosquillas hasta pedir piedad. Y ella era el avatar, rendirse no estaba en su vocabulario, solo estaba el amar con locura a su familia, disfrutar el momento y tal vez, esa noche, anunciarle a su esposa que un nuevo integrante de la familia Sato ya venia en camino.

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Fin. (ahora si el fin)

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cortito pero con mucho cariño, espero que les haya gustado. :3