Capitulo IX
"¿Ha visto a una mujer, de 1.60 centímetros, cabello largo y rojizo, usaba un collar de rubíes y un vestido de noche color escarlata?"
La empleada del hotel estiro su cuello para ver sobre los hombros de Sherlock. "Si, ella está justo ahí… bueno, estaba de pie cerca de esa silla café hace un momento."
Sherlock se dio la vuelta y analizo el lugar. Dos sillas de aspecto antiguo estaban frente a la chimenea hecha de ladrillos. Molly no estaba en ninguna parte.
"¿Estaba sola?" cuestionó con voz demandante.
La empleada se tomó un momento para pensar. "Pregunto por uno de nuestros huéspedes. Después hablo con un hombre que estaba saliendo. Él se fue, pero no vi que ella lo acompañara."
"Gracias."
Sherlock se dirigió hacia la silla café y observo por varios minutos la mancha de humedad en la alfombra donde Molly había permanecido de pie. Viendo algo rosa en el suelo, se agacho y tomo la rosa que ella había dejado. Rápidamente busco en sus contactos y le envió un mensaje a John.
No en el hotel. Encuéntrame en el apartamento de M.- SH
Molly deseaba no haber dejado su abrigo en el baile. Era de lana negra con un elegante cuello y una linda cintura que había encontrado en oferta en Debenhams. Quizás estaría ahí si regresaba mañana por él.
Pero, honestamente, ¿Que importaba?
También deseaba haber pedido un taxi antes. Después de todo era una doctora; conocía los síntomas de la hipotermia. Pero cuando había dejado el hotel de Todd, no estaba pensando claramente. Aun mareada por su confesión, camino un trecho envuelta en un mundo de neblina blancuzca antes de darse cuenta de la locura en pensar que el clima y sus nuevos zapatos de tacón le permitirían llegar a casa caminando. Después de que subió al taxi, Molly mantuvo su vista alejada de la mirada nada sutil que el conductor le daba por el espejo retrovisor.
Con su cabeza comenzando a palpitar, Molly cerró los ojos. Las últimas horas habían sido abrumantes. Sherlock había ofertado y la ganó en la subasta de solteras, aun cuando no era su cita y ni siquiera había una razón para que estuviera presente. Compartieron un romántico vals durante el cual ella creyó ver un destello de algo, pero él dijo que todo era para evitarle un momento bochornoso. Ella lo había acusado de alejar a Todd, el hombre que ella consideraba su amigo. Pero eso no era real; él trataba de robarle.
Los delgados hombros de Molly cayeron. Una vez más había dejado que el criminal se acercara. No podía decir nada para defenderse. Se había humillado frente a sus amigos, primero saliendo con un ladrón y después atacando verbalmente a Sherlock, el hombre al que amaba, el hombre que le había advertido acerca de Todd desde el inicio. Seguramente él la odiaba, no podía culparlo por eso.
¿Cómo voy darle la cara de nuevo? Abrumada, enterró su rostro en sus manos.
"¿Esta bien señorita?" preguntó el chofer.
Levantando la vista lentamente, trato de darle una sonrisa al bien intencionado conductor, pero el choque de sus dientes se lo impidió.
"Solo tengo frio, eso es todo."
"¿Por qué tienes las llaves de la casa de Molly?" John pregunto mientras observaba la alegre y brillante sala.
Cuando él y Sarah se habían encontrado con Sherlock afuera del edificio de Molly, John asumió que esperarían a que ella llegara. Se sorprendió cuando Sherlock entro con tanta familiaridad como si se tratara de Baker Street.
"Viví aquí brevemente después de la caída," Sherlock respondió ausentemente, revisando el correo de Molly.
"¿No deberías de haberla regresado?"
"De ser así no podríamos esperarla aquí dentro, ¿O sí? Piensa, John." La mitad de los sobres cayeron al suelo cuando Sherlock los arrojo sobre la mesa. Juntando sus dedos golpeo su barbilla mientras comenzó a caminar. "Si ella tomo un taxi directo a casa, habría llegado primero que nosotros. ¿A dónde más podría haber ido? No tiene sentido que haya ido a St. Barts. No llevaría sus llaves y su identificación en esa pequeña bolsa de noche. No, todo indica que regresaría a casa."
"Por supuesto que vendrá a casa," Sarah dijo desde la cocina, tratando de alejar sus preocupaciones. Se ocupó en prender la tetera. Sin duda Molly necesitaría una buena taza de té. "¿La has buscado en su celular otra vez?"
"Sigue sin responder," John contesto. "Sarah, dijiste que se fue sin su abrigo. ¿Tal vez dejo su teléfono en sus bolsillos?"
Sherlock gruño asintiendo. "Esa es una buena observación."
"Tal vez se detuvo a beber algo en algún bar," John sugirió, sentándose en la mecedora.
Haciendo un camino en la alfombra, Sherlock sacudió su cabeza. "Molly se inclina más por los dulces que por el alcohol cuando está molesta."
Sherlock se detuvo para ver por la ventana. La lluvia se había detenido; ahora hilos de niebla se extendían por las calles, obscureciendo todo a su paso. Sherlock se mantuvo de pie, perdido en sus pensamientos. No podía saber que era lo que Todd le había dicho a Molly acerca de su abuelo y el collar. Bien podría haber inventado toda una nueva serie de mentiras, o tal vez había confesado todo. Sin esta información, era difícil deducir cuales serían sus siguientes acciones.
Sherlock acomodo su bufanda alrededor de su cuello. "Esperen aquí," ordeno. "Iré a buscarla."
" ¿ Dónde empezaras?" pregunto John, levantándose para seguirlo.
Sherlock abrió la puerta para encontrarse cara a cara con una Molly temblorosa. Su cabello, hermosamente rizado hace unas horas, ahora colgaba pesadamente sobre su rostro. El bello vestido que fluía sin ningún esfuerzo mientras ella bailaba ahora estaba húmedo y manchado con lodo. Su impecable maquillaje corría como líneas negras sobre sus pálidas mejillas.
Ella no dio ningún indicio de sorpresa por ver a Sherlock dentro de su apartamento. En lugar de eso sus ojos brillaron con nuevas lágrimas.
"Perdóname," ella comenzó a llorar y se tropezó.
Sherlock la tomo en sus brazos.
"No, puedo caminar," dijo protestando débilmente.
"Tráiganla aquí," Sarah dijo, abriendo el camino hacia la habitación de Molly. "Necesitamos calentarla."
Colocando gentilmente a Molly sobre la cama, Sherlock dio un paso hacia atrás y Sarah comenzó a quitarle las zapatillas altas. Mientras la joven patóloga temblaba violentamente, Sarah la puso de costado y comenzó a bajar el cierre del vestido empapado.
"Voy a quitarle estas ropas mojadas," Sarah dijo con calma. "John, ¿Podrías traerme una botella de agua caliente? Sherlock ve por el té."
Poco acostumbrado a ser relegado a la cocina, Sherlock hizo una fuerte taza de té, asegurándose de agregar azúcar extra. Regreso a la habitación de Molly para verla debajo de varias capas de edredones. Sarah estaba secando su cabello con una gruesa toalla de baño. El hermoso vestido escarlata yacía descuidadamente en el suelo.
"¿Así que pensaste que caminar en este clima sin tu abrigo era una buena idea?" Sarah regaño afectuosamente a su amiga.
"Si…no…no lo sé." Los temblores convulsivos de Molly habían disminuido, pero aun podía escuchar sus dientes chocar.
"Iré por tu secador de cabello. Mantén esta toalla envuelta en tu cabeza, ¿está bien? Ahora, ¿A dónde se fue John?"
Al salir de la habitación Sarah palmeo el brazo de Sherlock tratando de animarlo. Molly observo como él dejaba la taza de té en su mesa de noche junto al collar y se sentó en la orilla de la cama. Por debajo de las cobijas Sherlock tomo su mano.
"Aun estas muy fría," observo.
"¿Crees que en tu corazón exista la posibilidad de que me perdones?" ella preguntó ansiosa, entrelazando sus dedos con los de él.
"No tengo corazón," dijo como si nada.
"Eso no es verdad. Nunca me hubieras mentido si no tuvieras corazón." Su voz era débil. "Lo siento mucho. Por favor perdóname."
Sherlock frunció el ceño. No estaba acostumbrado a que alguien le diera una disculpa sincera. Usualmente cuando era obvio que tenía la razón desde el inicio, todos le decían que se callara. John le había explicado que si no actuaba como un idiota condescendiente, más gente estaría dispuesta a escuchar cuando explicaba él porque estaba en lo correcto.
Moviéndose incomodo, dijo, "Me has pedido tres veces que te perdone. Una era suficiente."
Al escuchar esto, Molly relajo su espalda en las almohadas. Su respiración se volvió más regular mientras sus temblores violentos cesaban. John no había logrado encontrar una bolsa de agua caliente, pero si encontró un parche térmico, el cual puso en los pies de Molly. Después de secar el cabello de su amiga, Sarah se sentó a la cabeza de la cama de Molly y le ayudo a tomar su té caliente.
"Estoy bien," Molly dijo. "De verdad, estoy bien."
Sus tres amigos notaron que ella evitaba mirarlos directamente.
"Estoy de acuerdo en que vas a estar bien, pero me sentiría mejor si uno de nosotros se quedara contigo esta noche," dijo John. "Solo por si acaso."
"Yo lo hare," Sherlock dijo.
"No eres un doctor," John respondió.
"¡Tampoco soy un imbécil! ¡Sé qué debo hacer!" Sherlock expreso molesto.
"Chicos, guarden silencio," Sarah susurro. "Está dormida."
Sherlock se sentó en la orilla de la cama y la observo por largo rato. En la inconciencia de su sueño, Molly no tenía las cargas que le traían los recuerdos de Todd, Jim, o las muchas veces que el mismo la había dañado.
Era muy tarde. Quitándose la chaqueta de su traje, doblo las mangas de su camisa purpura.
Estirándose, Molly abrió los ojos, tomando unos segundos para ajustar su vista en la obscuridad. "¿Sherlock?"
"¿Si?"
"¿Por qué estás aquí?"
"Acordamos que sería mejor si me quedara a vigilarte esta noche. ¿Necesitas algo? ¿Te sientes mal?" él pregunto, sentándose de nuevo.
"No." Ella se dio la vuelta para verlo mejor. "¿Al menos siéntate aquí y recárgate en mi cabecera? Estarás mas cómodo."
De acuerdo con su propuesta, Sherlock se sentó junto a ella, estirando sus largas piernas.
La obscuridad puede hacer muchas cosas. Puede jugar con tu mente. Puede asustarte. Y también puede darles a las personas la intimidad y seguridad necesaria para hablar abiertamente. Molly se sentía más tranquila junto a Sherlock en la obscuridad de su habitación de lo que nunca se había sentido en su laboratorio.
"Las cosas terribles que dije… voy a compensártelo, si me lo permites."
Sherlock no tenía la paciencia para seguir animando a Molly. "No tenemos una deuda. Según entiendo, así no funciona la amistad."
Para su molestia, ella seguía sintiéndose mal. "Debes pensar que soy la tonta más grande. Los últimos dos hombres que mostraron interés en mi eran criminales, y yo nunca lo vi."
"Creo que dos criminales reconocieron tu naturaleza generosa y tomaron ventaja de eso para sus propios fines," Sherlock dijo. "¿Qué fue lo que Todd dijo?"
"Que necesitaba dinero y me busco en internet. Ya conoces el resto." Dijo ella, sintiendo una ola de vergüenza.
"¿Y tu abuelo?" Sherlock pregunto.
"¿Qué pasa con mi abuelo?" Molly mostraba una expresión confundida.
"Me equivoque. Quise decir tu abuela, el collar de tu abuela," Sherlock se recuperó rápidamente.
"Oh, no tuvo remordimientos al decirme que planeaba robarlo." Ella se rio de si misma. "Es mejor que pierda esta inocencia, porque mi historial habla por sí solo."
"No quisiera que cambiaras nada de ti." Sherlock miro al techo, sintiendo también la libertad que daba la obscuridad. "¿Que te parecía tan encantador de él?"
Molly considero la pregunta por un minuto. "Me hacía recordar cuando tenía una familia. Me hizo sentir como si alguien me conociera, pasado y presente. Pero la verdad es, que tenías razón. Me deje llevar por el sentimentalismo de mis recuerdos. Mi familia ya no está."
"También estoy solo."
Molly rodo los ojos. "No, tienes una familia. Es solo que no te agradan. No es la misma situación."
"Cierto," Sherlock estuvo de acuerdo. "Pero me tienes a mí y a John, Sarah y la Sra. Hudson."
"¿En verdad? ¿En verdad aún tengo tu amistad? Te puse en duda cuando eras el único que veía todo con claridad." Molly mordió su labio inferior.
"Eso no es necesariamente correcto," Sherlock confeso.
"¿Qué quieres decir?"
"En varias ocasiones John señalo que mi comportamiento era el resultado de los celos que nublaban mi juicio. No me agradaba tu afecto por Todd."
Molly se sonrojo. "No era como si estuviera loca por él. Hizo cosas que no me parecían."
"¿Cómo qué?"
"Bebía demasiado. Creía tener derecho sobre algunas cosas. Presionaba mucho."
Siempre alerta, Sherlock escucho atentamente. "¿Sobre qué?"
"Me beso."
"Si, estaba en el laboratorio cuando eso sucedió."
"No, cuando paso la noche en el sofá, me beso y trato de llegar más lejos."
Sherlock se tensó. "¿Qué?"
Molly sonrió. "Le puse un alto antes de que se dejara llevar."
El detective comenzó a molestarse. "¡Entonces tenía razón al sospechar la mañana siguiente que algo había pasado entre ustedes dos!"
" No, estabas mal. Te comportabas de manera celosa. Tengo un enorme problema cuando haces deducciones acerca… de mi vida sexual." Molly se sonrojo por las palabras.
En el incómodo silencio, Molly supo que su oportunidad de hablar con la verdad no volvería. "¿Por qué ofertaste por mí?"
"Para evitarte la vergüenza."
Molly rodo sobre su espalda. "Eso no es verdad. Había dos personas ofertando antes que tú. Podrías haber dejado que cualquiera de los dos ganara fácilmente y después decirme lo que paso con Todd. No tenías que pagar por mí y tampoco bailar conmigo. Entonces, ¿Por qué lo hiciste?"
El profundo tono de voz de Sherlock se escuchaba titubeante. "No me gusta perder. Tu eres mi patóloga."
El entendimiento cayó sobre ella con gozo. "¿Pagaste porque yo te gusto? ¿Yo?" dijo incrédula.
Sherlock paso saliva. Había logrado engañar a criminales, se había enfrentado a la muerte muchas veces, había visto a los ojos de psicópatas asesinos sin parpadear. Aun así la pequeña Molly Hooper que era inteligente y fuerte, y lo amaba con todo su corazón lo dejaba perplejo y aterrorizado.
Él era listo. Sabía lo inevitable. Tal vez no sería en ese momento o el próximo mes, pero llegaría el tiempo en que él la lastimaría tanto que ella no querría quedarse. Y si eso sucedía, Sherlock sabía que estaría perdido.
Pero, ¿Y que si John tenía razón? ¿Qué pasaría si el afecto no es algo malo? La sola idea iba en contra de todo lo que Sherlock creía saber. Pero ese era el más grande misterio de todos.
Acostándose en la cama, recargo su cabeza en su mano y la miro a los ojos.
"¿Siempre seremos amigos?"
"Si."
"Te gane en esa subasta, lo que significa que por un periodo de tiempo, tu eres mía, ¿Correcto?"
"Si." Ella dijo titubeando.
"¿Por cuánto tiempo?"
Era la primera vez que Molly había escuchado al detective asesor expresar incertidumbre. Ella extendió su delicada mano y toco su rostro.
"Oh, Sherlock, ¿No lo sabes? Por siempre."
FIN
Inspirado en la historia "El misterio del Valle Boscombe" por Sir Arthur Conan Doyle.
N/T.- Y si, hemos llegado al fin de esta historia. Quiero agradecerles a todas y cada una de las personas que han apoyado esta traducción y que aun cuando pasaron meses y meses siguieron pendientes de la historia, su respuesta ha sido conmovedora. Una vez más como al término de cada traducción los animo a que le escriban al autor original de este fanfic coloradoandcolorado1 porque sin ella esto no existiría, creo que el autor se merece tanto reconocimiento como el traductor. Ahora, siendo sincera, en lo personal cuando leí el final de Broken Pieces no me dejo muy satisfecha, esperaba un cierre más detallado con esta pareja me gustaría saber sus opiniones y si se sienten igual que yo la primera vez que lo leí.
Biffy316
¡Ah! Claro, por último y probablemente más importante. Esta historia continua, así es seguiremos con más de esta bella y singular pareja en The Distance así que estén alertas. Aquí les dejo un pequeño previo de la siguiente aventura.
The Distance.
"¿Una cita?" John dijo ahogándose. "¿Una cita?"
"Con Molly."
"¿Tu? ¿En una cita?" John repitió.
"Es algo que haría feliz a Molly. Si mal no recuerdo, me dijiste que pensara en sus sentimientos con más frecuencia. Estoy dispuesto a hacer esto por ella."
John no estaba seguro por dónde empezar. "Solo aparecer ahí no va a hacerla feliz. Tendrá ciertas expectativas."
"¿Cómo cuáles?" Sherlock lo miro con los ojos muy abiertos.
"Espera que estés comprometido, no distante. Ella querrá que lo disfrutes, no que permanezcas sin expresión y seas frio. Quizás quiera que tu…" el doctor no podía decir las palabras.
El silencio en el 221 B de Baker Street era ensordecedor.
"¿Si?" un exasperado Sherlock pregunto finalmente.
"Oh Dios." John se froto el rostro con las manos. "En verdad no quiero hacer esto, pero quizás debamos tener 'la charla' – "
