Hola! No me extrañaron cierto? Aun así tnia ganas d escribir jeje
Capítulo 8
A los ojos de Dohko-Son sólo dos palabras... tú sabes a lo que me refiero... sólo dos palabras para demostrarme que esto vale la pena- me decía una chica de cabellos castaños y cortos, hermosos ojos verdes, curvas bien torneadas, y piel morena, con una expresión muy seria en su fino rostro.
Me mordí el labio tratando de encontrar algo que decir, algo que no la hiriera pero no me comprometiera. Sentía que el tiempo se me acababa y que tenía que tomar una decisión, y sin embargo, era tan difícil. Por un lado estaba ella y por el otro... mi trabajo, un santo de Athena –Yukio yo... yo... no puedo... Tengo un deber que cumplir y no puedo... involucrarme...- musité débilmente, viendo como con cada palabra sus ojos se cristalizaban, a punto de echarse a llorar.
Sin decirme nada me plantó una sonora cachetada, se dio la vuelta y se fue corriendo, perdida entre lágrimas.
-Yukio...- susurré tristemente, viéndola marcharse
Me desperté sobresaltado y con un par de gotas de sudor en mi frente –Volverá... ya lo sé. Es lo único que se puede entender de ese sueño. ¿Cómo voy a verle la cara de nuevo?- musité sosteniéndome la cabeza con desesperación.
Me levanté, me vestí y salí de mi habitación con cierta prisa. En el comedor estaba Shunrrei, ya con la comida preparada y servida. –Buenos días, maestro. ¿No se quedará a desayunar?- preguntó con dulzura. Negué con la cabeza y salí de la casa, ante la mirada extrañada de Shunrrei.
Pasé por enfrente de la cascada del Rozan, pero apenas la volteé a mirar, mi meta estaba en otro lado, y mi mente aún más lejos, doscientos años antes, cuando era realmente joven, no sólo por mi apariencia, de vuelta a mis locos 14 ¿qué año sería? 1759. El mundo de aquel entonces era muy distinto al de aquel noviembre de 2006. Muy diferente. Tal vez si en aquel entonces, me refiero a mis un poco menos locos 16, el mundo hubiera sido como el del 2006, no hubiera cometido esos errores. Pero como dicen, el "hubiera" no existe.
Pasada ya la cascada había un inmenso risco, al menos 170 metros de alto. Lo miré con cierta añoranza, recordando mis aún locos, pero no tanto, 15 años, en los que me trepaba ese risco casi diario, sólo con la condición de verla, a ella que era la razón de mis desvelos. Tomé aire y comencé a trepar. Era duro, a medio camino me sangraban ya las manos, pero no me detuve sino hasta que llegué a la cima. Me sorprendí al notar esa casita que conocía tan bien exactamente igual a mis recuerdos. Era grande, con el clásico estilo arquitectónico chino del siglo XVIII. Me acerqué a la puerta y me aseguré de que estaba cerrada con llave. Suspiré. Evidentemente no estaba en casa. Forcé la puerta y entré. Los mismos muebles, las mismas fotos, lo mismo de siempre. Ella siempre ha sido tradicional. Me acerqué al librero de las fotos (la mayoría eran más bien retratos a mano, tomando en cuenta que cuando fueron tomados no se había inventado la cámara). Ahí estaba ella con Yva, cuando era un par de mocosas de diez u once años. Otra foto de "nuestra" generación. Reconocí a todos mis compañeros de la última guerra. Shion, Gregory de Tauro, Filipo de Géminis, Thomas de Cáncer, Aoshi de Leo, Ritesh de Virgo, Luis de Escorpio, Kostas de Sagitario (nunca supimos su primer nombre), Pierre de Capricornio, Acrisio de Acuario, Ferdinand de Piscis y yo. Y también estaban... bueno por ahora no debo decirlo. Y había otra foto, esta vez una verdadera foto, en la que estaba ella con varias niñas que yo no conocía, a excepción de una de ellas. Después de todo ¿cómo no conocer a Mei, si era la hermana de mi mejor amigo? Y al lado de esta foto había otra donde las niñas ya se veían jóvenes y por supuesto, Mei ya no estaba.
Seguí paseando por la casa, todo seguía igual. Entré a la habitación y me senté en la cama de dos plazas. Exactamente igual a como la recordaba. Me recosté en la cama blanda y reconfortante, podría haberme dormido ahí, sólo recordando las locuras que ese viejo mueble había atestiguado. Miré una pared y vi una foto... un retrato más bien ¿mío? Sí, un retrato mío pegado en la pared. Hubiera sonreído si este no hubiera estado lleno de dardos y flechas clavados en mi cara.
-Por fortuna Yukio no sabe de vudú- murmuré tristemente volviendo a la sala
De pronto escuché una voz desde afuera. -¡Hey! ¡No puede estar ahí! ¡Esta casa pertenece Yukio de...!- interrumpí a la voz de golpe
-Sé a quien pertenece. Lo que no sé es qué haces tú aquí- dije secamente mirando a la chica que me había gritado, de cortos cabellos negros y ojos verdes. No la había visto en mi vida.
-La señorita Yukio es mi instructora, y me ordenó que viniera diario a traer rosas blancas a este lugar- me contestó la chica con orgullo –Mi nombre es Lu, sacerdotisa de la diosa Athena y vivo aquí en los Cinco Picos bajo la tutela de la señorita Yukio- se notaba más orgullosa con cada palabra que mencionaba. Me pareció francamente una actitud chocante por lo que contesté:
-Yo soy Dohko, Santo dorado de Libra, guardián de la séptima casa en el Santuario, miembro de la Orden de los Caballeros Dorados- dije, viendo con satisfacción como esa mirada de desafiante orgullo se disipaba lentamente.
-Ah... di-discúlpeme señor. Yo sólo seguí la orden de no permitir que nadie se acercara mientras mi maestra estuviera ausente- balbuceó torpemente ante mi mirada de triunfal superioridad.
Miré el ramo de rosas blancas que llevaba en la mano -¿Y porqué te manda traer flores?- pregunté con curiosidad.
-No lo sé. Me pidió que diario trajera rosas blancas y las dejara ahí- señaló una roca con una cruz de madera- Dijo que me asegurara de que siempre hubiera flores blancas junto a esa cruz- explicó. Por lo visto, sabía tanto del asunto de las flores como yo. Le agradecí y me acerqué a la cruz que ella había señalado. Había tallada en ella una palabra. Me costó un poco leerla, por la rudeza con la que había sido escrita "Rose". En inglés significa rosa. Eso explicaba las flores. Seguramente se trataba de una tumba, pero ¿porqué Yukio tenía una tumba frente a su casa y ponía tanto esmero en que siempre tuviera flores? No hallaba ninguna explicación posible y evidentemente Lu no sabía nada.
Abandoné la cima del risco y volví a mi casa para reflexionar. Shunrrei no paró de mirarme extrañada, puesto que tampoco fui a comer con ella. A eso de las seis, ella salió al pueblo a comprar víveres y me quedé solo con mis pensamientos, aunque esto no me duró mucho, puesto que poco después de que Shunrrei se fue, llamaron a la puerta. En un principio no quería abrir, pero pensé que podría ser ella que había olvidado las llaves. Cual sería mi sorpresa al encontrar no a Shunrrei, sino a Yva y Shion con ligeras sonrisas en las caras.
-Cuánto tiempo sin verte, Dohko—me saludó Yva alegremente mientras los hacía pasar a la sala –No has cambiado para nada- añadió con suavidad, sentándose en un sillón junto a Shion, quien la abrazaba por la cintura. Sonreí. Desde siempre se sabía que estaban enamorados, pero Yva era demasiado tímida y Shion demasiado orgulloso. Me dio gusto saber que al fin habían arreglado sus asuntos. "Ya se habían tardado" pensé.
-Entonces, ¿Qué los trae por aquí?- pregunté con cierta curiosidad
Shion suspiró –Es por el sello de mi hermana. Siento que se debilita. Si mi presentimiento es acertado, la nueva guerra vendrá muy pronto- dijo con una cierta preocupación.
-Entonces ellas ya se fueron ¿cierto, Yva?- pregunté recordando lo que había dicho Lu.
-Hace casi tres años- replicó ella. Yva siempre ha sido una persona calmada, de esas que siempre están tranquilas. En eso se parece a Shion. Sin embargo, también es protectora, sensible y... si se enoja jamás lo demuestra. Creo que sólo la he visto estallar unas tres veces en mi vida (que no ha sido precisamente corta).
-¿Entonces porqué estás aquí?- volví a preguntar sin comprender.
-Ya tengo suplente, igual que Shion. Ella era mi alumna, de hecho- sonrió con cierta añoranza.
-Yo también he notado como el aire pesa más cada día. ¿Cuánto tiempo crees que tengamos?- cuestioné mirando por la ventana.
-No lo sé. A lo mucho, un año. Por eso no entiendo porqué Athena nos envió a casa tan de repente- musitó Shion –Mei era muy fuerte, aún no sé cómo pudo ella sola sellar a Dimitri, pero después de quince años, él se está liberando. Supe por Kikyo que han recibido espías mencionando al "Gran Amo de la Oscuridad" o cosas así. Me escribió diciendo que están en Japón y que han establecido contacto con los Caballeros de Bronce. Dice que han encontrado al menos cinco espías con armaduras negras. Estoy seguro de que los envió Dimitri- me explicó.
-¿Crees que Athena se haya dado cuenta?- dije más bien pensando en voz alta.
-Probablemente no. Aunque esa chica tiene el alma de Athena, su cuerpo es de una adolescente y no creo que pueda recibir ese tipo de señales.-replicó Yva –Es probable que los otros santos de oro sí lo hayan sentido, pero ellos no saben sobre esto, así que dudo que sospechen algo. Temo por el Santuario, está muy desprotegido, ahora que los caballeros se han marchado- suspiró. Me imaginé que Shion le había dicho todo eso, porque Yva no salía de China desde hacía 23 años. Y sin embargo, se veía tan joven como siempre. No sé cómo le hacen ellas para no envejecer.
-Supongo que cuando sea el momento lo sabremos. Y en mi caso particular, recibiré una carta bomba- murmuré tristemente. Yva me dio un palmada en el hombro.
Shion se levantó y salió en dirección al baño. No sé cómo hace para irse en el momento más oportuno. Digamos que "huele" el momento oportuno. Yva se sentó junto a mí con una de sus sonrisas tranquilizadoras –Tienes que hablar con ella cuando la veas. No sé... si se puedan arreglar las cosas. Pero intentarlo no te matará-
Me reí irónicamente –Hablamos de Yukio ¿estás segura de que no me matará?-
-Quién sabe. Esperemos que no.-
De pronto volvió a mi mente lo que había visto en la casa de Yukio. –Yva, ¿quién era Rose?- pregunté. Seguramente Yva lo sabía, ella y Yukio eran casi hermanas y se contaban de todo.
Ella me miró con sorpresa -¿Cómo averiguaste sobre ella?- le conté que había ido a casa de Yukio y que había encontrado a Lu y la tumba. Ella me miró con cierto alivio –No puedo decirte eso, Dohko. Tienes que preguntárselo a Yukio- dijo seriamente, dejando en claro que caminaría sobre carbón encendido antes de decirme lo que quería saber. Suspiré decepcionado. Si bien, como ya dije, Yva era muy tranquila, una vez que ponía la cara que llevaba en ese momento, se sabía que ni la misma Athena la haría cambiar de decisión.
En ese momento, Shion salió del baño alborotándose el cabello –Tienes que alzar el techo de ese baño. Me golpeé en la cabeza cuando entré- me reclamó aún sacudiendo su cabello verde. No sé cómo lo aguanta tan largo, si yo con el mío apenas puedo.
Entonces, escuché la puerta abrirse de nuevo y una voz que conocía llamándome –Ya llegué maestro- Shunrrei entró a la sala cargando un par de canastas con víveres. Yva y Shion abrieron los ojos desmesuradamente y luego me miraron reprobatoriamente.
-¡Dohko, eres un asco!- gritaron al unísono
-No, esperen, no es lo que... Shunrrei sólo es...- traté de explicar.
-Es una niña, Dohko. ¿Qué edad tendrá? ¿18...?19 a lo mucho y tú tienes 261. Maldito pervertido- me reclamó Shion con expresión de asco.
-¿Me dejas explicar?- lo callé de mala gana. Definitivamente no era mi día de suerte –A Shunrrei la encontré abandonada cuando era bebé. Es como una hija, sólo eso- expliqué ya de mal humor.
Shion me miró sin creerse mucho mi historia. Se levantó y dijo –Bien, es tarde. Mejor nos vamos- Yva lo siguió y los acompañé hasta la puerta. Antes de despedirse, Shion me lanzó una seña que decía "Te estoy vigilando". Es la persona más desconfiada que la humanidad haya conocido. Cerré la puerta tras ellos y suspiré agotado.
A todo esto, Shunrrei estaba parada en la entrada de la sala, con expresión perpleja, parpadeando de vez en vez en una absoluta confusión. Sin explicarle nada me fui a mi cuarto y me tiré el reloj, recordando lo que había pasado ese día. Muy largo, muy desagradable. Demasiado en que pensar. Todo daba vueltas en mi cabeza. La casa, la tumba, Yva y Shion, Mei, el Sello, Dimitri, los retratos... y por un lapso inesperadamente largo de tiempo (unos dos minutos) la seña de Shion de "Te estoy vigilando". Y luego Yukio. Su fino rostro, sus hermosos ojos, su piel bronceada, su despeinado cabello, su cuerpo perfecto. "Dioses ¿cómo pude dejarla ir?" pensé sintiéndome desdichado. Cerré los ojos y me sumí en un mundo de oscuridad. Cuando los volví a abrir estaba ahí, en mi habitación, sentado en la cama. Pero ella estaba ahí
-Son sólo dos palabras... tú sabes a lo que me refiero... sólo dos palabras para demostrarme que esto vale la pena- me decía una chica de cabellos castaños y cortos, hermosos ojos verdes, curvas bien torneadas, y piel morena, con una expresión muy seria en su fino rostro.
Me mordí el labio tratando de encontrar algo que decir, algo que no la hiriera pero no me comprometiera. Sentía que el tiempo se me acababa y que tenía que tomar una decisión, y sin embargo, era tan difícil. Por un lado estaba ella y por el otro... mi trabajo, un santo de Athena –Yukio yo... yo... no puedo... Tengo un deber que cumplir y no puedo... involucrarme...- musité débilmente, viendo como con cada palabra sus ojos se cristalizaban, a punto de echarse a llorar.
Sin decirme nada me plantó una sonora cachetada, se dio la vuelta y se fue corriendo, perdida entre lágrimas.
-Yukio...- susurré tristemente, viéndola marcharse
Y al despertar, comenzó nuevamente esta interminable pesadilla
CONTINUARÁ
La neta estos caps son meramente transitorios son mas menos para que ubiquen a estos nuevos personajes Yva, Miyu, medio se hagan la idea de Yukio, aunque de ella veremos después. Los próximos caps (a excepción del que sigue) starán dedicados a los santos de bronce, para que vayan conociendo a las Cinco Estrellas, a Kikyo y su bandita pues. E que son muchos persos por eso se los pongo de a poco.
Reviews plis!
