Disclaimer: TMNT doesn´t belong to me.
Nota del autor: ¡Buenas! Aquí venimos algo antes de tiempo con la continuación de mi historia. Como veis, se trata de una especie de "Interludio", un capítulo especial, más corto que de costumbre, en el que muestro detalles de la trama. Cuando retome la publicación semanal, puede que saque un capítulo de este tipo en mitad de la semana, sin previo aviso, así que estad atentos.
Por cierto... ¡Me he terminado el Tales Of Xillia! Es un juegazo, 100% recomendable para los amantes del jRPG. Ahora me pondré a pasarme el contenido extra, que no parece ser tanto como en otros juegos...en fin, ya os contaré.
Un abrazo.
Jomagaher.
CAPÍTULO 6.5: PESADILLAS
Harold se despertó de madrugada, incorporándose bruscamente y con un sudor frío que le recorría la frente. Lo único que recordaba de la pesadilla que lo había atormentado era el Fuego. Se llevó una mano a la mitad quemada de su cara. El tacto era extraordinariamente liso, pero había una oquedad donde antes se encontraba su ojo derecho.
"No era más que un sueño. No era más que un sueño" Se repitió mientras respiraba profundamente, controlando los latidos desbocados de su corazón.
Mientras se tranquilizaba recordó algunos detalles más: Estaba rodeado de llamas, y andaba sobre ellas, quemándose los pies. Buscaba algo, pero no lo encontraba. Un arroyo de fuego apareció repentinamente delante de él…
"Voy a beber un vaso de agua" Pensó con resolución.
Acto seguido se levantó con la torpeza propia de un recién despierto. En aquellos momentos llevaba un pijama de rallas azul sobre un fondo blanco. La moqueta, del mismo color, acariciaba la planta de sus pies a cada paso que daba hasta que empezó a bajar por las escaleras.
Pasó al lado de la puerta del dormitorio de Emil. Su amigo, Michael, cumplió su palabra y le acompañó de vuelta a casa. Charlotte le había comentado que tenía ganas de enseñarle una cosa, así que le preguntó sobre ella cuando el hijo de su jefe emprendió el camino a su casa.
- Quería enseñarme los alrededores del barrio…- Dudó un poco antes de añadir- …y también me ha estado comentando algunas leyendas urbanas bastante curiosas-
Era extraño. Sus nuevos compañeros de trabajo también habían compartido con él algunos fenómenos interesantes. Abominaciones mutantes comehombres, un ser oscuro que se refugia en la apariencia de una anciana que se lleva a los jóvenes incautos a la oscuridad de la noche…
"Cuando los hechos transcurren de boca en boca, se dispersan hasta tal punto de que no sabes cuál es el límite entre la leyenda y la realidad" Reflexionó a tiempo que bajaba los últimos escalones.
Le sorprendió bastante encontrarse la luz de la cocina encendida. El ventanal que daba al jardín estaba abierto de par en par, y el viento de la noche penetraba en la sala, proporcionando un frescor que la cabeza de Harold necesitaba para desembotarse la mente.
Alguien estaba fuera, en el jardín. Su cabello negro y rizado se mecía al son de una música inexistente. Se volvió con gracia y le dirigió una mirada penetrante de ojos negros.
- No esperaba que también te despertaras a estas horas, Harold-
"Ahora que lo pienso, no me había fijado si Charlotte estaba durmiendo a mi lado o no"
- Ha sido una pesadilla- Por un gesto reflejo su mano izquierda se levantó para acariciar la parte de su cara quemada, pero se contuvo a medio camino.
Su mujer sonrió. A Harold le encantaba sus sonrisas, pero aquella vez era triste. Tras unos segundos de silencio volvió la mirada hacia la luna.
- Yo tampoco puedo dormir. Hacía tanto tiempo que no volvíamos aquí… a veces me pregunto si realmente han pasado veinte años desde...- Hizo una pausa- Supongo que cada uno tiene sus pesadillas ¿No crees?-
Se abrazó y tiritó un poco. Harold la cogió suavemente por los hombros, y la llevó al interior de la cocina a tiempo que cerraba el ventanal.
- Anda, venga. Volvamos al dormitorio. Es demasiado tarde para estar despiertos-
El Fuego le llevaba persiguiendo demasiado tiempo. Sin embargo, no permitiría que alcanzara a Charlotte. Debía de ser fuerte no sólo por ella, sino por Shirley y por Emil.
- Oye, Harold…- Retomó la conversación mientras subían los escalones, de camino al dormitorio- ¿Es cierto que mis ojos parecen grises cuando les da el sol?-
Conocía aquella pregunta. Siempre se la hacía cuando tenía una pesadilla.
La respuesta seguía siendo la misma.
- Es cierto, pero también es verdad que hasta los ojos más marrones pueden parecer de otro color cuando la luz incide sobre ellos- Le cogió la mano suavemente, intentando transmitirle seguridad. "Un día de estos voy a llevarla de viaje. Le voy a demostrar que no hay motivos para tener pesadillas. Todo va a ir bien"- ¿Por qué lo preguntas, cariño?-
Charlotte se quedó un momento pensativa. Fueran las que fueran las dudas que albergaba su mente, pareció recuperar la compostura. "Es cierto. No hay motivos para preocuparse. El Fuego no los alcanzará. A ninguno de los cuatro"
- Por nada- Respondió con una sonrisa. Y esta vez era genuina.
¡Tada! Sé que ha sido muy corto, pero os prometo de verdad que en el capítulo siguiente sí nos enteraremos de cosas muy interesantes... un pequeño dato, se va a llamar "El Vengador Nocturno" así que podéis haceros una idea sobre en quién se centra ;)
¡Besis!
