Los personajes de esta historia no me pertenecen.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Es un Saga/Máscara de Muerte.
Capítulo 9. Al otro lado del espejo
El cosmos del templo fluctuaba, sintiendo los tres cosmos, poderosos, de los tres caballeros de oro. El equilibrio debía ser preservado, el viento se encendió azotando el lugar, los animales abandonaron las inmediaciones, un imperceptible pulso de poder tuvo lugar. Yin y Yang. Cosmos. Equilibrio. Luz y Oscuridad.
Saga golpeó una columna con un puño, lleno de rabia y furia, enojado con Shaka, con el pasado, con los dioses, consigo mismo...
- Maldita sea... no puedo hacer nada bien... desde que resucité no he hecho nada bien...
- Por fin aceptas tu ineptitud.
Saga se volvió sin habla, empezó a sentir un sudor frio y el pánico se adueñó de su cuerpo.
- A... Ares.
Su reflejo de cabellos negros y ojos carmesies le dirigió una mirada de desprecio.
Jamas, excepto en el espejo, había visto cara a cara a su otro yo. Saga tenía un hermano gemelo, Kanon, siempre había estado acostumbrado a verse a si mismo, pero esto era diferente. Ares era parte de él de una forma mucho mas profunda, Saga no podía dejar se sentir escalofríos que no eran por la brisa nocturna. Su lado oscuro estaba allí fisicamente, vestía como él, se movía como él, solo su pigmentación y sonrisa ladina le diferenciaban realmente.
Ni Kanon en su traición al Santuario hubiera podido ser así. Un reflejo oscuro tan perfecto.
- No puede ser.- Susurró.
- ¿Tanto te sorprendes?. Eres debil, yo soy fuerte, era obvio que volvería.
- Pero... ¿cómo...?. ¿Cómo es posible?
- ¿Qué importa?.- Ares se encogió hombros.- Lo importante es que al fin me libraré de tí y ocuparé el lugar que me corresponde.
- ¡Estas muerto!.- Exclamó Saga incredulamente.
- Soy tú, idiota, no puedo morir mientras tú vivas.- Ares se burló a carcajadas.- ¡Necio!. No puedes deshacerte de mi.
- Mentira...- Pero Saga no lograba convencerse con la evidencia ante él.- Mentira...
Ares se adelantó hasta estar a un brazo de distancia, Saga retrocedió y su oscuro reflejó mostró una amplia sonrisa cargada de sadismo y triunfo saboreado de antemano. Sus ojos rojos resplandecían de forma antinatural, como un demonio.
- Qué patético eres, supongo que es momento de que ocupe tu lugar definitivamente.
- ¿Qué?
En un instante Ares varió su pigmentación, lo que le diferenciaba de Saga, era una ilusión, un espejismo poderoso, su cabello se aclaró hasta aquel rubio perlado, y el resplandor rojo desapareció hasta obtener el mismo tono turquesa de su homonimo ante él. La ilusión era perfecta en su simplicidad, ahora nada les diferenciaba, excepto las expresiones, uno cruel, el otro aterrorizado.
- No...
- Si. Voy a matarte, y sustituirte. Seré solo yo.
Ya no importaba si era imposible o no. Saga no podía seguir negando lo que le decían sus ojos. Ares estaba allí, y su intención era tan maligna como siempre.
- Todo lo que es tuyo será mio, y todo lo que era mio regresará a su lugar. Por supuesto tendré que dismular un poco al principio, pero no me será muy dificil, estoy dispuesto a hacer algunos sacrificios.
Ares hablaba con calma, pero en su sonrisa había una clara maldad, en su interior había una gran ansiedad, sed de sangre y poder evidentes para Saga. Pero podría engañar a los demás, era un gran embaucador.
- Shaka tendrá que morir aqui, por supuesto.- Continuó Ares, deleitándose en el dolor de Saga al oir sus palabras.- Es demasiado intuitivo, y molesto.
- No te lo permitiré.- Saga apretó los puños con rabia.
- Oh, no te preocupes, tú vas a morir a mis manos ahora, te ahorraré el lloriqueo. Después mataré a nuestro budista, y después pondré a Máscara en su sitio, a mi lado... o mas bién debajo de mi.
El cosmos del caballero de Géminis se incendió, su cabello se encrespó y el aire mismo se estremeció ante la cólera de Saga, el semidiós. Pero Ares no se inmutó, satisfecho de la rabia provocada.
- Mirate, al final has acabado enamorándote de mi amante. ¡Qué patético eres!. Recoges mis restos, viviendo de mis migajas, no te imaginas que satisfacción me produce ver lo rídiculo que eres, cielos, ir por ahí babeando por mi conquista.
- ¡Callate!. ¡No te atrevas a menospreciarme, ni a mi ni a él!
Ares inflamó su cosmos, ambos se convirtieron en antorchas doradas en la oscuridad. Idénticas imágenes, sin poder decir quien era el hombre y quien el reflejo.
- ¡Ja!. Tú no eres más que un pulsilanime, y Máscara de Muerte siempre será mio. Por tu culpa voy a tener que volver a entrenarle, le has hablandado.
Suficiente. Saga extendió una mano y llamó a su armadura, en un destelló su caja, alejada de ellos, se abrió y las piezas volaron ansiosas hasta su legítimo amo. Pero, para sorpresa de Saga, una armadura gemela, idéntica a la suya, apareció igualmente sobre su enemigo. Ares le miró desde las sombras del casco de su armadura dorada. La ilusión que cambiaba su color para hacerles idénticos se desvaneció, ahora no la necesitaba. Sus ojos rojos se clavaron en los de Saga.
- El poder será mio, la armadura será mia, y desde luego, Máscara de Muerte será de nuevo mi siervo, me pertenece solo a mi.
- ¡Bastardo!
Se lanzaron el uno contra el otro con idénticos gritos de odio y rabia.
Máscara tenía ya una montaña de ramas secas en los brazos, pero no tenía ninguna prisa por regresar junto a los otros caballeros. Se sentía muy bien solo, allí no había nadie, solo la noche. Era como cuando se había encontrado con el tigre. Tranquilo y sereno. Realmente allí se podía pensar, o no pensar en absoluto.
Ares era historia, ahora bien. ¿qué iba a hacer respecto a Saga?. Saga... Máscara suspiró y dejó la pila de ramas en el suelo para tumbarse sobre la hierba. Las estrellas brillaban junto a su astro patron... qué iba a hacer con Saga... Cuando había pedido a Dohku alejarse su intención había sido olvidarse de Saga, alejarse de él y evitarle. Pero eso era una estúpided, al regresar se hubiera encontrado con Saga le hubiera gustado o no¡vivía en el templo contiguo al suyo, era inevitable encontrarse!. No podía ignorar a Saga.
¿Le odiaba?. Máscara jugueteó con unas briznas de hierba... no... no le odiaba. Le ponía nervioso, le confundía... y confesaba que le había atemorizado, pero en realidad Saga no había hecho nada que pudiese provocarle eso, si, parecía mostrarse irritado cuando le veía hablando con otros caballeros... pero en realidad no había hecho nada, pero veía en él reflejos de Ares.
O quizá es que estaba hipersensible a su alrededor y veía cosas donde no las había. Agh, detestaba pensar así, se sentía como una adolescente. Miró la luna y la señaló con un gesto de infantil enfurruñamiento.
- Es culpa tuya, por ser una deidad femenina.
Genial, ahora le hablaba a la luna. Ahora comprendía que a los locos les llamasen lunaticos. Sigh... Saga y Ares... tenía una gracia enferma, primero amaba a Ares y odiaba a Saga, y ahora odiaba a Ares y no soportaba a Saga. Bravo. No podía vivir así, incluso Shaka se había acercado a ofrecerle ayuda, estaba claro que estaba al borde del colapso. Solo mirar al caballero de géminis ya le daba dolor de cabeza.
Saga. Saga había estado allí todo el rato. Máscara de Muerte se preguntaba hasta que punto habia estado presente el otro durante aquellos años. Saga le había dicho que había estado allí, que lo sabía todo. ¿Hasta que punto?. Se ruborizó intensamente, pero la idea ya no le provocaba rabia o indignación.
Recordó el rostro de Ares cuando dormía, ese gesto para el cual se quedaba despierto... no era un gesto propio del falso patriarca. Pero se veía a menudo en el rostro de Saga. Se preguntó cuantas veces, cuando había mirado a los ojos rojos de Ares, Saga le había devuelto la mirada desde el interior de su lado oscuro... ¿le habría deseado también?. Sintió una calided y un hormigueo en el bajo vientre.
Sus cavilaciones fueron interrumpidas por un destello dorado en el cielo. Parecía como si una armadura dorada hubiera... Máscara se puso en pie, confuso. Si no había una amenaza. ¿por qué convocar la armadura?. Se concentró en los cosmos, resultaba dificil porque el lugar tenía un cosmos propio que hacía un efecto de niebla en los sentidos.
Sintió el cosmos de Saga encendido, violento y... ¿doble?.
El corazón de Máscara se desbocó. Hubiera distinguido aquel cosmos en cualquier lugar, era igual que el de Saga pero más... salvaje, desbocado y satisfecho de estarlo.
- Ares...
Shaka meditaba. Veía todo a su alrededor. Sentía todo lo que había que sentir. Nada estaba oculto a sus sentidos. Todo seguía un curso predeterminado por las corrientes del cosmos.
Equilibrio. Tarde o temprano todo llegaba al equilibrio... o era destruido. Era inevitable.
Sentía los cosmos en combate, desde allí, pero no intervino, no debía intervenir, aquel era el curso de las cosas, una voluntad mas grande que la suya había intervenido en aquel lugar. Adaptarse o morir. Así eran las cosas.
Saga sintió los huesos crujir bajo su puñó, las costillas moviéndose, pero su satisfacción duró poco al recibir un puñetazo que machacó su costado sobre los riñones. Los dos contrincantes se separaron para recuperar el aliento y mirarse con odio.
- Vas a morir.- Ares escupió sangre.- He esperado este momento durante mucho tiempo.
Saga rugió y se lanzó contra Ares con un aullido, lo mataría, lo mataría, lo mataría por todo lo que le había hecho, le había quitado el honor, había matado a personas que apreciaba, había sembrado el horror a su paso...
- Vas a morir.- Repitió Ares esquivando con una carcajada enferma.- Y después me aseguraré de que Máscara expia su falta de lealtad, y me lo agradecerá, volverá a mi.
Una imagen se había grabado en la retina de Saga, Máscara de Muerte retorciéndose en sus brazos, gimiendo y pidiéndole que no fuera tan rudo... Ares forzando a Máscara, violándole y camuflándolo como amor, con mentiras, engaños, miedo y manipulaciones, forzando cada día un poco más la linea del dolor.
- ¡BASTARDO¡Sucio y asqueroso bastardo, reniego de tí!
- ¡No puedes renegar de mi, estúpido!
Saga amagó otro golpe, pero Ares lo esquivó y le devolvió la patada, lanzándolo contra el suelo. El caballero se incorporó con odio y furia impotente.
- Si que puedo. Desprecio todo lo que eres.
- Por eso voy a ganar.- Se mofó Ares.- Nunca te librarás de mi, jamas te liberarás de mi sombra, porque eres un ridículo remedo de hombre, siempre reprimiendo, siempre fingiendo ser tan asquerosamente perfecto.
La burla se acompañó de un puñetazo tan fuerte que el casco de Saga salió volando, arrancado de su cabeza. Su voz siguió torturando a Saga.
- Siempre perfecto, el magnífico Saga es incapaz de ser injusto, siempre es comprensivo, Saga siempre es educado y amable, jamás podría ser rudo, es un hombre ideal, incapaz de sentir celos.
Cada palabra era una burla, acompañada de golpes y risas. Saga cayó al suelo a plomo, no se sentía con fuerzas para levantarse. Respiró afanosamente confuso. La confusión era el arma de Ares, usaba sus dudas contra él, todas sus debilidades, usaba sus mentiras para fortalecerse.
- No soy perfecto.- Susurró Saga, confuso y a la vez comprendiendo.
- ¿Mmh?
- Negué de mi todo aquello que consideré un defecto... por eso existes.
- ¿Qué?.- Ares frunció el ceño, ahora era él el confundido.
- Puedo sentir rabia, puedo sentir furia, puedo sentir lujuria y puedo sentir celos. Puedo sentir todo eso, igual que los demás humanos, no se trata de reprimirlos sino de aceptarlos y contenerlos con sabiduría.
Ares se acercó y le levantó agarrandole por el cabello, su gesto era la máscara de una bestia, le alzó y volvió a tirarle al suelo con violencia.
- ¡No digas estupideces. ¡No eres más que una marioneta que juega a ser santo. ¡Un patético santurrón incapaz de tomar lo que desea!
- No.- Saga contuvo la rabia, la indignación, pese al dolor.- Tú eres mi oscuridad porque lo permito, porque no acepto tu existencia y te separo de mi. Pero eso se acabó, existes, y debes volver a ser uno conmigo, doblegado.
- ¿Doblegado¡JA!
Saga se puso en pie, esta vez con seguridad, sin miedo, no, no volvería a tener miedo de Ares. No volvería a tener miedo de sí mismo. Nunca más. Derrotaría a su enemigo.
Máscara corría, corría desesperadamente, le dolían los pulmones, las piernas le daban calambres... ¡pero por más que corría no llegaba a su objetivo!. Era como si estuviera atrapado en un sueño, uno donde corres pero no consigues avanzar, y en esta horrible pesadilla los árboles no se acababan nunca, no conseguía regresar al viejo templo, no conseguía acercarse a los cosmos de Saga y Ares.
Se detuvo jadeando, tenía que calmarse, contener la histeria. Era el templo... algo... un poder le estaba cerrando el paso para que no pudiera acercarse.
- ¡YA BASTA¡Déjame pasar!
No hubo respuesta, fuera quien fuera no le permitiría el paso. No le dejaría acercarse al combate que estaba teniendo lugar.
- ¡Maldita sea¡Tengo que ir, tengo que ayudarle!
Ayudarle. Si. Tenía que ayudar... a Saga. Tenía que ayudar a Saga. Y enfrentar a Ares. Lo necesitaba, tenía que hacerlo. Volvió a correr, pero sin resultados, era como correr por un bosque interminable y sabía perfectamente que no estaba corriendo en círculos. Se detuvo de nuevo y golpeó un arbol con rabia, tumbándolo de un solo puñetazo.
- ¡Ábreme el paso, demonio¡Tengo que ir con Saga!
Su exigencia solo encontró silencio, muy bien podría haberle gritado al viento o a las estrellas. No daba la impresión de que fueran a cederle el paso, fuera quien fuera. ¿Quién hacía aquello?. Era algo similar a las ilusiones con que Saga podía proteger su templo, pero dudaba que fuera él. ¿quién era?. ¿Shaka quizá?. Él también podía hacer ilusiones casi perfectas.
Pero tampoco tenía sentido... ¡demonios, sentir a la vez el cosmos de Saga y Ares no tenía lógica alguna!. Pero no importaba, actuar antes, pensar después. ¡Tenía que llegar!
¿Y qué harás cuando llegues?
Máscara no estaba seguro de si la pregunta venía realmente de su propio inconsciente o alguien jugaba con él. ¿Qué haría?. Ayudar a Saga por supuesto. Y maldito fuera Ares, maldito fuera por todos los demonios.
¿Seguro?
- ¡Jodidamente seguro!.- Gritó, hastiado.
Máscara corrió de nuevo, y esta vez el templo se hizo visible, y dos figuras en él. El caballero de Cancer llamó a su armadura con un grito de triunfo al llegar al fín a su objetivo.
Saga y Ares se detuvieron, ambos estaban ensangrentados, sus armaduras quebradas y el aire zumbando con los cosmos en batalla. En sus cuerpos el sudor se unía a la sangre y escocía en las heridas, pero no les importaba.
Entonces ambos volvieron la mirada a una figura que se acercaba a la carrera hacia el escenario del combate. Saga gimió al reconocer a Máscara de Muerte, cielos¿cómo reaccionaría Máscara?. Le aterrorizaba que ahora Ares cumpliera su amenaza de castigar al caballero de Cancer... ¡no, no lo permitiría!. Ares sonrió con maldad, se relajó en su postura y se volvió para mirar a su amante.
Máscara detuvo su carrera, caminando ya, a medida que se acercaba, a medida que distinguía el rostro de Ares, su determinación flaqueaba. Pronto su andar se volvió titubeante y se detuvo a unos metros.
Realmente era Ares... en persona, igual que si nunca hubiera muerto. Estaba ciertamente herido, muy maltrecho, pero era él. La misma cara, el cabello, los ojos... la exhuberante seguridad en sí mismo. Era él. Máscara de Muerte temblaba como una hoja. No sabía que hacer. No sabía... su mente era un caos, su corazón se devatía. Pese a todo cuanto había decidido, pese a haber descubierto cuan horrible en realidada había sido Ares con él... no podía evitar que le temblaran las rodillas, no podía contener las lágrimas.
Ares desvió la mirada solo un instante para mirar a Saga con una sonrisa que parecía decirle: "¿Lo ves?. Mira y llora."
Ares se adelantó hacia Máscara, el caballero de cancer estaba de pié, mirándole, dejando caer lágrimas por sus fuertes pómulos, abrió los labios, dudó, y cuando habló, su voz estaba cargada de tristeza y duda.
- ¿A... Ares?
- Si, Máscara, he vuelto por tí.
Las manos de Ares se alzaron y acariciaron las mejillas de Máscara con suavidad, este dió un respingo al confirmar su tacto la presencia de Ares. Realmente, realmente era él. Incluso reconocía su olor, toda su aura a su alrededor.
Ares le sonrió, dulcemente, con aquel gesto por el cual Máscara era capaz de matar, había matado a mil inocentes para ver a Ares sonreirle así, con tanto afecto, acariciándole con suavidad...
Máscara desvió la mirada un instante. Saga estaba allí, tan ensangrentado como Ares, su gesto cargado de angustia y dolor. Devolvió su atención a Ares... y comprendió horrorizado su error.
Aquel no era el hombre que amaba. No era el que quería. Ares estaba fingiendo, estaba... estaba imitando a Saga. Aquel gesto era de Saga, aquella forma de hablar, aquella suavidad, no eran propios de Ares. Aquellos momentos que Máscara mas apreciaba, cuando Ares era amable, cuando Ares era gentil y prestaba atención en forma de ternura... cierto que le gustaba el sexo pero... aquello era diferente... Aquel hombre gentil no era Ares, era una burla, una imitación, o un reflejo del Saga que había dentro.
Máscara de Muerte sintió nauseas, un dolor ardiente, como una úlcera. Quería vomitar, o gritar, o matar...
- ¡NO ME TOQUES!
Empujó a Ares hacia atras, estaba tan asombrado que trastabileó hacia atras con torpeza, malherido como estaba, mirando a Máscara con asombro cómico.
- ¡No vuelvas a tocarme¡Te odio¡Te desprecio!. ¡Y me repugna pensar todo lo que te he consentido hacerme!
Ares no podía reaccionar, anonadado, Saga se acercó, caminaba con dificultad, pero no importaba, era el fin. Todo iba a terminar, ahora.
- Se acabó.
Era una sentencia. Saga golpeó con su puño el pecho de Ares, rompiendo la maltrecha armadura, golpeando la carne. Bajo sus dedos sintió el ultimo latido del oscuro corazón.
- No... puede... ser...- El oscuro reflejo abrió los ojos como platos en tanto la muerte le llegaba por segunda vez. Había perdido. Había perdido todo cuanto había considerado suyo, incluso aquello por lo que tanto había trabajado.
Ares no dejó un cadaver, su forma se disolvió en una fuerza de puro cosmos, fuerza, llameó unos instantes y después se unió al cosmos de Saga, pero fue una unión completa, se disolvió como miel en la leche, fundiéndose en uno solo. Calmando para siempre la confusión.
- Ares no existe, solo Saga, somos uno.
Saga respiró profundo, sintiendose en paz. Y estaba tan... tan cansado y dolorido... perdió pie, pero no fue a dar en el suelo. Unos brazos fuertes le sostuvieron y Saga apoyó su peso sobre el caballero de Cancer. Máscara le rodeó con sus brazos.
- Te tengo.
Con una sonrisa Saga se desmayó.
Shaka no hizo comentario alguno cuando Máscara regresó al pequeño campamento con Saga en sus brazos. El caballero de Géminis estaba malherido e inconsciente, pero no tan grave como para que los conocimientos y técnicas de Shaka no fueran suficiente para sanarle.
Máscara se sentó mirando el fuego que acababa de preparar. Dejandose hipnotizar por las llamas en tanto Shaka usaba su poder para sanar las heridas de Saga.
No había llegado a luchar pero despues de la carrera por el bosque interminable... y sobre todo estaba exhausto mentalmente. Pero solo cuando Shaka terminó con las heridas y le aseguró que Saga estaba fuera de peligro, pudo conciliar el sueño.
Nota de la autora: ¡Yep!. Por fin he conseguido arreglar el conflicto Saga/Ares, ahora ya solo queda lo mas sabrosón, que Saga consiga conquistar realmente a Máscara, ahora que ambos están libres de la sombre de Ares.
Queda poco de fanfic, voy a rebajar todo el angst y el drama, que bastante ha habido, ahora toca mas romance, que en el fondo soy buena.
He leido un fanfic magnífico por cierto: A cry for the moon. En Miarroba.
Lo recomiendo, el primer capítulo es largo y precioso. Es un mm/aioria. El maldito fanfiction no me deja poner la dirección directa.
