Malfoy entrecerró los ojos, observo fijamente a ese chico de piel morena. Blaise pertenecía a una familia de sangre pura de origen Italiano, su padre murió cuando él era muy pequeño, desde entonces su madre se había casado otras seis veces, por lo tanto la señora Zabini aumentaba su riqueza después de enviudar. En clases era serio, pero sumamente popular entre las chicas de su casa, a pesar de su joven edad heredó la habilidad de coquetear de su progenitora.
—Hace un par de semanas te ví salir de la biblioteca acompañando de la comelibros, no creo que sean enemigos como tanto se pregona en nuestra sala —El chico se puso de pie mostrando su dentadura blanca en una sonrisa.—No me interesa saber qué relación tienes con la leona pero sí me gustaría volverme tu amigo.
Malfoy escucho hablar mucho de la madre del moreno, no todos los chismes eran buenos, se podría decir que era una mujer que se "enamoraba fácilmente" pero que era en extremo inteligente, amasaba una fortuna en Gringotts, a la cual su último marido no tenía acceso, el único dueño de aquellos galeones era su único hijo. Blaise tenía como deber administrar y hacer crecer esa herencia.
—Me agradas, lo digo honestamente, creo que eres astuto e inteligente para saber lo que te conviene. —El moreno se acercó para pasar el brazo por encima de los hombros del rubio.— Quiero demostrar mi lealtad, te voy ayudar a entrar a esa enfermeria sin levantar sospechas.
—Será tu prueba de fuego, si alguien sospecha o vas de lengua larga juró que no habrá lugar donde esconderte de mi venganza.—El rubio se liberó del agarre para estirar el brazo.— Por una larga amistad.
El moreno apretó aquella mano para sellar el pacto. Estaba harto de que se hablara de la manera que su madre obtuvo su fortuna, cansado de que la tacharan como una viuda negra, ella solo libero al mundo de alimañas ponzoñosas que fueron sus padrastros. Blaise haría respetar el apellido Zabini, unirse con el descendiente Malfoy le daría prestigio, conexiones, agregar su apellido a los legados más influyentes de Gran Bretaña.
—Andando, que ya tengo ideado el plan.—El moreno emitió una sonrisa para arrastrar al rubio hacia su habitación. —No te vas arrepentir del trato.
Malfoy acompaño al chico, no solo aceptó porque le ofrecía una manera de ver a Hermione sino porque también necesitaba un amigo. Blaise Zabini era el indicado en quién confiar.
Draco despertó a mitad de la noche con un sabor amargo en la boca, trato de moverse entonces percibió un vendaje en la frente, recordó que el chico le dio un poción que lo obligó dormir, no tenía ni idea que historia inventó Blaise para que lo dejaran entrar pero había funcionado. Cuando sus ojos lograron enfocarse en su alrededor confirmó que se encontraba en la enfermería, una sonrisa saltó por sus labios. Madam Pomfrey parecía no estar alrededor, así que se animó a salir de la cama, cuando toco el piso se deslizó tras la bambalina.
Deambulo entre las camas hasta encontrar su objetivo, su amiga descansaba sobre una cama al final del pasillo, se apresuró acercarse. Una oleada de remordimiento apretujo su pecho, se quedaba sin aire, sin fuerzas. Era su culpa, si él no hubiese hecho un berriche ahora Hermione quizá estaría despierta.
—Lo siento tanto.—Se acercó para atrapar la mano electrificada, llevó la mejilla al dorso, estaba fría, su piel no era cálida como en los viejos tiempos.—Perdóname, me comporte como un niño caprichoso.
Se recargo para unir sus frentes, el aroma proveniente de sus rizos también se desvaneció. El miedo surge en su corazón ¿Si ella no volvía abrir los ojos? ¿Si no encontraban un antídoto? las preguntas simplemente lo sumergían en un abismo de miedos. No quería perderla, a ella no. Uno de sus dedos acarició la mejilla izquierda, necesitaba escuchar su chillona voz, sus quejas, sus regaños, pasaron casi 24 horas desde la última vez que conversaron y a él le pareció un infierno. Cerró los ojos tratando de trazar un dibujo mental de su sonrisa, sus gestos.
—¿Qué haces?.—Una voz obligó al rubio abrir los ojos, descubriendo que no había personas a su alrededor, Draco sabía que ese tono molesto era de cara rajada. —Aléjate de ella.
De pronto aparecieron dos cabezas flotando, una llevaba el cabello negro y la otra era rojiza, poco a poco se fue apareciendo el resto de sus cuerpos. Ahí delante suyo se encontraba Ron y Harry, que iban escondidos bajo una capa de invisibilidad. El rubio se separo un poco de la castaña asombrado por haber sido descubierto. Ron se acercó a él para alejarlo de la chica, con un arrempujon, entonces ambos niños se enfrentaron con los orbes inyectados de molestia.
—Ella es mi amiga.—Le contestó sacando el pecho y usando ambas manos para obligar al pelirrojo a retroceder.—Tengo el mismo derecho como tú a estar a su lado.
—Mientes.— Grito enfurecido Ron y arrugó la frente dudoso de las intenciones de la serpiente.—Ella es hija de muggles y tú los odias aquellos que no vienen de familias de sangre pura.
Draco chasqueo la lengua ofendido, es verdad que su familia no aceptaba a los impuros, pero él trataba de aceptar y ser tolerante. Si tanto tiempo le llevó convencer a Hermione de su reivindicación, aún cuando ella era tan lista, con esos dos zopencos le tomaría una vida para hacerlos entender que estaba dejando atrás su perjuicios.
—No me importa que sea hija de muggles, ella es mi amiga desde el primer día que entramos a Hogwarts. —EL rubio se giró hacia Harry que miraba fijamente en silencio.— Me tejió una bufanda en navidad.
El chico sacó la prenda escondida debajo de su ropa.
—Ella me dijo que le tejió una a sus mejores amigos, eligió los colores que a cada uno le gustaban.— Harry se acercó para tomar aquella bufanda entre sus manos. —Nunca he insultado a Granger, ni le he faltado al respeto.
—Eso no significa que seas su amigo.—Nuevamente Ronald contestaba pero ahora con un tono más conciliador, él también acariciaba la prenda.— Tampoco las has defendido.
Los dedos de Potter recorrieron aquellos trazos, era parecida a la suya solo el diseño era diferente. Entonces recordó una ocasión que vio a la castaña en el jardín, tejía encimada en sus pensamientos, él vio esos hilos verdes y plata pero nunca descubrió a quien le maquilaba la prenda. El moreno no confiaba en Draco por todos los enfrentamientos que mantuvo con él en el pasado, pero algo en él le confirmaba su hisotria. Goyle y Crabbe dejaron de molestar a Mione, el mismo Malfoy a veces censuraba sus ataques, y ahora que lo recordaba nunca presenció un insulto entre la leona y la serpiente.
—No me agradas Malfoy, eres una traicionera serpiente.—Alegó el pelinegro devolviendo la prenda al dueño.— No puedo creerte, así que vete.
El rubio golpeó el piso con la punta del pie, le enfermaba tener que convencer a ese par de imbéciles, aunque se lo tenía ganado desde el inicio de clases no dejo de molestarlos y atacarlos. Bien merecido se tenía su desconfianza, no buscaba una amistad con ellos pero por el bien de Hermione debía hacer lo imposible
—Aqui esta mi última prueba para que confíen en mi.—Draco sacó un pergamino de su bolsillo, era un resumen de la investigación que había estado haciendo con Hermione.-— Es un basilisco lo que ha atacado a los hijos de muggles, se mueve a través de la tubería y la entrada a su nido son los baños del segundo piso.
El rubio continuó explicando el porque llego a esas conclusiones, también que no tenía idea de quién era el heredero de Salazar, trato muchas veces de convencer a su padre para que le diera un nombre pero este se negó a revelarlo.
—¿Como sabemos que no es una trampa? —El moreno le cuestionó mirándolo fijamente.—¿Nos vas acompañar?
—Tendrás que confiar en mi.—El rubio soltó con una mediana sonrisa.—No, soy una serpiente y no un león, eso de ser valiente es su área y no la mía.
—Maldito cobarde.— Escupió Ronald acercándose a su amigo para verificar el pergamino, era la letra de Hermione y la de Draco, ambos parecían haber redactado el informe.— Espero esta vez hagas bien tu trabajo y cuides de Mione.
Los dos leones se escondieron debajo de la capa de invisibilidad para salir de la enfermería, era su obligación derrotar aquella bestia. Ninguno de los dos creía mucho en la palabra de la serpiente pero en lo más profundo sabían que existía un lazo entre su amiga y la serpiente, ya que presenciaron cómo el rubio le pedía perdón minutos antes.
Hermione abrió los ojos una mañana cuando los rayos del sol se filtraban por la cortina de la enfermería, enfoco la vista a su alrededor descubriendo a sus amigos. Una tímida sonrisa se dibujó en sus pálidos labios, sentía la boca pastosa y adormilado su cuerpo.
Ladeo la cabeza al notar un vendaje en la mano de Harry, una nueva aventura, un nuevo peligro superado. Luna llevaba flores silvestres que acomodaba en un jarrón, Ginny, Ron y Neville la observaban con una cálida sonrisa. .
—Hola.—La chica saludo nerviosamente, no estaba acostumbrada al ser el centro de atención.— Sospecho que me perdí toda la diversión.
—No eres la única.—Una rubia con aretes de rábanos intervino para acercarse a Harry, y tocar el vendaje, el rostro del pelinegro se pìnto de distintos colores.— Aunque nos quedan muchos años en Hogwarts para descubrir en qué capítulo entraremos en en el libro de la heroica vida de Harry Potter.
El mencionado bajó la cabeza para enfocar la vista en el piso, acaba de enfrentarse a un basilisco y en ningún momento su mano tembló pero solo esa chica con aroma a margaritas se cruzaba en su camino y sus piernas se volvían gelatina. Ginevra al notar en el lío que estaba su amigo comenzó a narrar la terrible historia. Como Ryddle utilizó el basilisco, y de la repentina aparición de Fawkes con el Sombrero Seleccionador. Fawkes cegó al basilisco y con sus lágrimas logró curar la herida que el colmillo de la bestia dejó en el brazo del león. Al final el heredero de Salazar desapareció al clavar el colmillo en el diario.
—El profesor Dumbledore dijo que no supo como Fawkes fue a dar con el sitio.—Ronald comentó seriamente acariciando su barbilla con sus dedos. —Aunque fue un milagro que apareciera en el momento exacto.
—Estoy feliz al saber que todos están bien.—Contestó la castaña abrazando a sus amigos que la rodeaban para realizar un abrazo grupal.— Gracias por estar conmigo.
Lentamente se fueron alejando los chicos debido a que llegó Madam Pomfrey, los hermanos Weasley se enfrentaron a la enfermera para exigirle pasar un tiempo más con su amiga, Luna arrastró a Neville para que también se uniera a la protesta dándole oportunidad a Harry para platicar con Hermione.
—El profesor dice que no sabe quién secuestró y llevó a Fawkes al sitio de la pelea pero que quizá tú sí sepas. —El rubio depósito rápidamente una bufanda verde con tonos plateados, la castaña la guardo debajo de la cobija. — Si tú confías en él, yo también lo haré.
La mujer susurró un ligero "Gracias", algo bueno había sucedido en medio de la desgracia. Los leones y la águila fueron sacados de la enfermería al perder en la protesta. La castaña estaba convaleciente y necesitaba descansar.
Notas de la autora: Espero les guste el capitulo, no tengo pensado re-escribir toda la historia de Harry Potter ya que el fanfic esta enfocado en Draco y Mione. Cambiare algunas cosillas pero no me adentrare a todo el asunto. Espero la historia sea entendible. Saludos y gracias por sus reviews.
