JOE: ¡Damas y caballeros, están sintonizando Radio Brooke! Son las nueve de la mañana en el Estado de Maine. Esperemos que estén disfrutando de sus desayunos, de sus despertares y del precioso día que hace hoy… (Pausa) Tenemos hoy con nosotros a dos grandes músicos, Jefferson y la señora Emma Swan, a la que ya conoceréis por su estupenda labor en la Televisión de Storybrooke. ¡Buenos días, chicos!
JEFFERSON: Buenos días, Joe.
EMMA: ¡Buenas!
La propuesta de Sidney había sido muy buena. Aquella entrevista en la radio con un pequeño acústico les vendría bien para que la gente que no hubiera podido ir al Granny's, pudieran escucharlos ahora en acción. Emma daba las gracias al cielo por que el padre de Henry conociera a Joe, el director de Radio Brooke y les hubieran aceptado para formar parte del número musical especial de aquella semana.
La entrevista duró cerca de veinte minutos, en los que la periodista y su amigo se encontraban confortables. Estaba conformada con muchas preguntas informativas, otras inocentes, otras divertidas, otras sobre el día a día… Aquella entrevista era las que se realizaban tiempos atrás, cuando aún no existía la masificación de medios de comunicación y por tanto, la competencia tan fuerte.
JOE: ¿Qué os parecería regresar mañana a la misma hora con nosotros y nos cantáis una de vuestras canciones? Sé que estáis componiendo una y que la terminaréis esta misma noche…
JEFFERSON: (Bromeando) ¿Quién te lo ha contado? Cuánto chivato…
EMMA: De hecho, te vamos a contar algo más que eso… Aquí el chico… va a probar un nuevo estilo vocal en esta canción… Lo que escuchasteis el sábado no va a ser nada comparado con la que se avecina.
JOE: ¿Nos podéis adelantar algo más?
JEFFERSON: Se llamará "Inside of me"…
JOE: El nombre promete… Pues mañana tendremos otra vez a Jeff y a Emma cantándonos en exclusiva para Radio Brooke… ¡Unos anuncios y enseguida volvemos!
La rubia volvía a estar nerviosa. ¿Cómo se tomaría la gente aquella canción? La letra no hablaba de amor, como todo el mundo deseaba… si no que trataba sobre el sufrimiento de los héroes… De aquellos de los que dependía todo el mundo, para bien y para mal… Ese tipo de personas a los que el resto se aferraba, aquellos que eran los pilares de un algo, y que sin embargo… buscaban su identidad. ¿Quiénes eran ellos si el resto del mundo no existiera? ¿Qué tenían ellos de especial? ¿Seguirían siendo los mismos héroes? Para ello, se basaba en todos los «héroes» que tenía alrededor: su esposo, Mr. Gold, Cora e incluso Regina.
Tras despedirse de Joe, se dirigieron a desayunar en el Granny's. Nada más entrar, el olor a café, chocolate y brioches recién horneados les dio la bienvenida. Se sentaron en la mesa del fondo y comenzaron a hablar sobre las nuevas canciones que iban a hacer.
JEFFERSON: ¿Y tú cuándo piensas cantar, guapa?
EMMA: Cuando los cerdos vuelen, guapo.
JEFFERSON: (A Ruby) Tráeme un poco de azúcar, Ruby, porfa… (Dirigiéndose a Emma)Emma, te escuché cantar cuando te duchaste en mi casa y sabes que tu voz vale un potosí.
EMMA: Sabes que desde lo de Killian, no hago ese tipo de cosas… (Mordisqueando una tostada con mantequilla y mermelada)
JEFFERSON: ¡Es hora de que vuelvas!
EMMA: No, Jeff. Y no se hable más.
JEFFERSON: (Cortando las rebanadas por la mitad) Jones no se merece todo lo que estás sacrificando por él.
EMMA: Quiero que vuelva a ser el mismo de antes…
JEFFERSON: ¡Es que no va a volver a ser el mismo de antes! Su vida son los excesos, no te empeñes en desear lo contrario.
EMMA: No lo sé, Jefferson… De momento, quiero centrarme en mi trabajo.
JEFFERSON: ¿Para pagar sus deudas?
EMMA: Basta.
JEFFERSON: (Poniendo pucheros y cambiando de tema) ¿Cuándo te vas a Madrid?
EMMA: No voy a ir.
Lo cierto es que la periodista se moría de ganas por ir a Europa. Nunca la había visitado y ésa podía ser una gran oportunidad. Sin embargo, la compañía no le agradaba. Era incapaz de concebir la idea de estar tres días enteros con una persona cuya única preocupación era el trabajo y que todo saliera correcto.
También tenía que admitir que el proyecto le atraía enormemente: ayudar a la coordinadora de guiones de un programa de música. Tenía apenas una media hora para pensarlo y tan sólo una noche para hacer el equipaje.
La pareja salió del local y cada uno se dirigió a su destino. La periodista caminaba cabizbaja por la calle mientras tomaba su decisión. Giró la cabeza al escuchar su nombre. Allí estaba Mary Margaret, sonriente y caminando hacia ella.
EMMA: ¿Vas a la tele?
MARY M.: Sí, tengo que firmar el finiquito.
EMMA: Se te ve radiante…
MARY M.: Dejar la cadena me vino bien. Sabes que no es mi estilo…
EMMA: Sí, sí… (Pausa) ¿Y qué harás ahora?
MARY M.: (Mirándola con ternura) Eso es un secreto… No te puedo confirmar nada…
EMMA: ¡Mary Margaret!
Y entre risas, entraron en la televisión.
MARY M.: Recuerda una cosa, Emma…
EMMA: ¿Qué?
MARY M.: Lanza una moneda al aire… y en el mismo momento que esté en el aire, estarás deseando en silencio que salga cruz o cara… Entonces sabrás realmente qué es lo que quieres.
La guionista sorprendió a la rubia. ¿Cómo sabía que se estaba debatiendo entre dos opciones? Aquella mujer era increíble. Le iba a dar mucha pena no volverla a ver caminando con una sonrisa de oreja a oreja por los pasillos de Storybrooke TV.
Entró al baño y, sintiéndose ridícula, lanzó una moneda al aire.
