Capitulo 9.-

::

El Tiempo

::

.

El joven Vongola sentía que su vida perdía significado por cada momento que transcurría.

Este sentimiento era fresco e inédito dentro de su sistema, aunque no sabía si era efecto de alguna clase de alucinación que se creó en su cabeza por tantos golpes que había recibido a este punto de su existencia, o era solo porque el aumento la auto-confianza que poseía era inversamente proporcional al paso del tiempo. Ambas eran opciones fiables si era honesto.

¿Por qué pelear? ¿Por qué respirar? ¿Por qué vivir? ¿Valía la pena?

Parecía ser que las motivaciones comenzaban a escasear junto con su tiempo libre. Ciertamente el castaño no era un gran pensador, en lo absoluto, pero todo este asunto se presentaba frente sí como un efecto colateral de las diversas peleas en las que se había visto envuelto desde la aparición de cierto pequeño Hitman. La sangre derramada no solo por él, sino por todos los que le rodean diariamente lucía tan innecesaria para un adolescente de quince años como el joven Vongola, quien no podía desear nada con más persistencia que volver a ser un chico normal.

Ha pasado año y medio desde que su vida se transformó radicalmente; él sabía cómo este negocio funcionaba, o al menos las bases fundamentales de este. La Mafia era aterradora, quienes la componían aún más. Tenía claro en qué problema estaban metidos hasta el cuello sin siquiera tener un rescatista al alcance; era pelear o morir, no existían más opciones, y tener que asumir esto como si no fuera la gran cosa le descarrilaba los nervios. Él no posee subordinados, tampoco una Familia de esas; son solo sus amigos, y él no permitiría que se lastimen solo porque cierto artículo de la Mafia lo dice. Como diría cierto muchacho temperamental, 'Al diablo con eso.' -no con las mismas palabras pero se entiende el contexto.-

¿Qué era la Mafia para él? Nada. Y si era necesario se encargaría de destruirla.

Él no era ese Vongola Décimo del que todos hablan; solo es Sawada Tsunayoshi. El chico que no sacaba más de veinte puntos en Matemáticas, que no era bueno en los deportes, pero era el muchacho de quince años más afortunado de toda ciudad. Tenía una familia numerosa, amigos confiables y la vida que siempre anheló poseer. No necesitaba de esas tontas Flamas de la Última Voluntad, tampoco de Cajas armas o Accesorios para ser feliz, su actual vivir era más que suficiente.

En una ocasión el Arcobaleno le dijo: "Tú no eres el héroe de nadie, Dame Tsuna." Ahora lo podía comprender en su totalidad. La vida se basaba en mucho más que simplemente defender a su amor y amistades de secundaria, más para un chico como él.

Si es que su vida ha perdido significado o solo alucina es un tema subjetivo hasta para él. Si es que sus motivaciones son tan periódicas como sus planes también lo era, aunque realmente no sabía que pensar en concreto. Como dijo antes, no es el mayor filósofo en existencia. Antes creía que todo giraba alrededor de su círculo más estrecho, pero ahora cualquier ser parecía tener suficiente peso como para merecer vivir. Las muertes no eran justificadas, aunque cierto Arcobaleno lleve siglos tratando de convencerle de lo contrario.

¿De qué sirve matar? De nada.

Quizás esté divagando y ha estado derrochando tiempo que podría ser invertido en prestarle atención al maestro frente sí que explicaba sin descanso cierto tema del cual el joven castaño no tenía ni la menor idea, pero tampoco sabía si valía la pena esmerarse en algo que estaba predestinado a fallar. En este punto de su vida las peleas, el funcionamiento de su sistema respiratorio, la Mafia, o cualquier otro problema derivado de su nueva vida parecía no tener significado. Ninguno.

Pero si es que lo vivido valía la pena, si todo lo antes dicho no era más que una sarta de tonterías propias de la edad o si su mente se había convertido en un cúmulo de pensamientos incoherentes gracias a la confusión que las clases que le traían…

Bueno, solo el tiempo lo dirá, como muchas otras cosas.

::

.


© Todos los derechos reservados a Akira Amano, auspiciadores y Staff. Personajes de su propiedad. Relato hecho sin fines de lucro, solo por mi propio deleite y diversión. ©


¡Yo!

No mucho que platicar realmente. Como mencioné la semana pasada, estos capítulos no son tan 'vibrantes' o alegres como los anteriores, pero intentaré que no sea un acontecimiento que se prolongue por más de esta semana. Por lo que planeo, deberían venir solo capítulos llenos de azúcar, felices y -quizás- chistosos, o al menos eso intentaré crear. Lamento de antemano si hay algún error de redacción u ortografía, soy un humano solamente y me puedo equivocar.

Como siempre esperaré ansiosa por sus comentarios, favoritos, criticas y todas esas cosas, no son obligatorias pero me suben la autoestima con creces. ¡Ah!, antes que se me olvide, le envío gracias y abrazos cibernéticos todos quienes siguen mi historia y ciertamente me pone contenta saber que alguien más que no sea yo misma la disfrute.

Eso, sin más me despido hasta la próxima semana. ¡By-e!