Capitulo IX.- Dobles Intenciones.
Abre sus labios lentamente, dejando que la lengua de aquel príncipe se deslice entre ellos, gimiendo al solo sentir como las manos de él la adhieren mas hacia su cuerpo, un cuerpo que añora la cercanía del de aquel.
No planea dejar de besar a esa mujer, lo único que hace es seguir con aquel ritual, gruñendo simplemente al pensar que lo único que le aparta de aquel dulce cuerpo es la toalla que la envuelve.
Mantiene sus manos sujetas a aquellas caderas, enterrando sus dedos mientras gime, dejando que su miembro inflamado este presente contra el vientre de Kagome, apenas es capaz de pensar con coherencia, desliza sus labios por aquella zona, hasta llegar al cuello, junto al lóbulo de la chica, moviéndolos suavemente escuchando como esta suspira con su nombre entre sus labios, ocasionando que su misma sangre hierva de placer.
Camina hasta pegar a la chica al borde de la cama, como lo hizo la vez pasada que la tuvo en ese estado, gruñendo y gime a su vez ante la imagen que se cruza por su mente.
Toma a Kagome entre sus brazos, mientras sus labios comienzan hacer camino hacia el pecho de la mujer, queriendo deshacerse de aquella toalla azul cielo, se separa sus labios del aquel cuerpo delicioso, observando a Kagome de entre sus brazos, sus mejillas sonrojadas, sus mismos ojos cerrados, y aquellos labios y cuello hinchados de un color rojizo.
Observa a su alrededor, esperando alguna interrupción, pensando en mejor llevarla a su habitación.
Te llevare a mi habitación…- murmura roncamente Inuyasha al ver como aquella pelinegra asiente un si, al abrir sus ojos dejándole ver aquel marrón oscuro ya con pupilas dilatadas.
Sale de la habitación de la pelinegra con ella entre sus brazos, encaminándose hacia su habitación, los pasillos simplemente iluminados por las pequeñas velas que se consumen encima de los faroles del lugar, dejando visible las sombras y el camino que debe de seguir.
Abre la puerta lentamente con ayuda de su pie para mantenerse en equilibrio, al pasar hace lo mismo y cierra, dirigiéndose hacia la cama donde piensa ocuparla, con una mujer entre sus brazos, al ser su habitación nadie pondría interrumpirlo.
Deposita suavemente a Kagome en la cama, subiéndose el también a aquel lugar, encima de la pelinegra, dejando que sus zapatos se deslicen hacia el suelo.
Solo mía, simplemente mía…- murmura aquel ojidorado al inclinarse a capturar los labios de Kagome, moviéndolos sensualmente al igual que sus manos comienzan a recorrer el cuerpo de la chica por encima de la toalla, dejando que el fuego comience a crecer en esa habitación.
Apenas es consiente de cuando Inuyasha vuelve a tomarla entre sus brazos, solo un poco suficiente para quitarle la toalla y dejarla en ese estado ante la vista de sus ojos dorados.
Sus manos solo arrugan las cobijas que se encuentran debajo de ella, apretándolas fuertemente al comenzar a sentir un sin fin de sensaciones en sus pechos, que terminan en su vientre, algo calido que empieza a salir de el.
Los labios de Inuyasha se deslizan por su pecho, comenzando a succionar aquella piel, mordiéndola y chupando al pasar por cada centímetro del lugar, escuchando los gemidos de Kagome… sus ruegos y su nombre en su boca.
Vuelve por aquel sendero hacia los labios de Kagome, simplemente gime al sentir como comienza a temblar entre sus brazos.
¿quieres participar conmigo sagīr…?- pregunta roncamente Inuyasha al entrar encima de Kagome.
Apenas puede abrir sus ojos, enfocando a Inuyasha encima suyo, siente como su cuerpo se encuentra debajo de él acomodado perfectamente, la ropa que es lo único que los separa, anhelando algo que su cuerpo pide, ruega por que las caricias no cesen… ruega por algo que no comprende.
Ve los ojos de Kagome y puede decirse que se encuentra perdida en sus caricias, lo único que le queda en comenzar a desnudarse, ya mas noche tendrá tiempo de sobra para seguir incitándola, llevándola al cielo y comenzar de nuevo aquel ritual cuantas veces su deseo desee.
Se incorpora, al tener la visión del cuerpo desnudo de aquella pelinegra, rogando a Allah poder resistir lo suficiente para no explotar simplemente al entrar en aquella mujer.
Comienza a desabrocharse los botones de la camisa, observando los ojos marrones de Kagome como se dilatan aun mas ante su visión, aquella visión que le corta mucho mas la respiración y su cuerpo sigue reaccionado a lo que se esta preparando.
La camia cae al suelo junto con la toalla de la chica, dejando que Inuyasha toma entre sus brazos a Kagome sentándola en la cama atrapando sus labios, al recorrer sus manos la espalda desnuda de esa mujer, suspirando ante la tibieza de aquellos pechos sobre su cuerpo desnudo.
Las manos de Kagome se recargan abiertamente en el abdomen de Inuyasha gimiendo al sentir la textura debajo de sus manos.
Relájate…- susurra el propio Inuyasha al estar cerca del oído de Kagome, apretándola contra su cuerpo, saboreando la sensación que le produce aquello.
Vuelve a dejar suavemente a Kagome sobre el colchón, devorando con la mirada aquel cuerpo que ya esta preparado para él.
Desliza sus pantalones sin apartar la mirada de aquel cuerpo que yace en su cama, dejándose completamente desnudo, la luz de las estrellas se filtran por las cortinas de seda que hay en aquel lugar, la luna nueva, provee que esa noche renacerá algo nuevo.
La temperatura del desierto se mantiene estable y los vientos dan una brisa refrescante, el cuerpo de Inuyasha se acomoda sobre del de Kagome, amoldándose perfectamente al de aquella pelinegra, besando sus labios, para comenzar el ritual un ritual que ha postergado demasiado tiempo.
Su miembro se encuentra cerca de la cavidad femenina, soplando un sonoro suspiro al sentir como aquel liquido comienza a envolverlo, Kagome separa sus piernas inconcientemente dándole la bienvenida aquel hombre en su interior, comienza aquel ojidorado introducirse poco a poco por la cavidad femenina, escuchando el gemido de Kagome, y como sus uñas se entierran en sus antebrazos, arqueándose hacia él.
Abre sus ojos al observar el rostro de la mujer, antes de dar el empuje que permitirá tomarla completamente como suya.
Alza su cadera, al volver a salir de aquella cavidad ya que lo único que entro fue la punto, para ahora entrar completamente en ella.
Con un pequeño impulso entra completamente en Kagome, abriendo sus ojos enormemente al sentir como algo que sedo destruido por su miembro, al mismo tiempo que la mujer que yace en sus brazos se paraliza y se aferra a él, gimiendo de dolor.
¡por Allah!... es… es virgen….
Su primera reacción es salir del cuerpo de Kagome, solo que puede ver su rostro haciendo una mueca de dolor, aquello es inútil lo único que sigue es tomarla por completo.
Se inclina a tomar sus labios, siendo consiente de que una lagrima se desliza por los ojos de Kagome, tratando de compensarla por aquel dolor que produce al mover sus caderas, pero… ¡oh Allah!...
El dolor comienza a desaparecer, convirtiéndose en simplemente un placer que emana por todo su cuerpo, enterrando aun mas sus uñas al arquearse su cuerpo, sin protestar cuando aquel hombre se introduce aun mas al fondo.
Se mueve lentamente, dejando que Kagome se acostumbre a la sensación de tenerlo dentro de ella, y gime al sentir como esta le responde con un jadeo que envuelve todo su ser en un calor único.
Los únicos testigos de aquello, es la noche de luna nueva, que hay en el cielo, una luna que no aparece en el cielo, dejando solo las estrellas iluminar el lugar.
Siente como comienza a llegar aquel clímax abrasador, ocasionando que pegue a aquella mujer aun mas hacia su cuerpo, soltando un gruñido estremecedor con aquel grito femenino, a unos pocos segundo reinando el silencio en aquel lugar, solamente los jadeantes murmullos.
Se incorpora solo un poco, al cae encima hace unos instante de Kagome, respirando con dificultad, observando como la pelinegra esta en el mismo estado, con gotas a su alrededor, dejando en claro lo que acaba de suceder y su cuerpo marcado por sus caricias y besos.
Sale del cuerpo de aquella mujer, escuchando una protesta, sin que esta abra sus ojos, acomodándose a un lado, lo suficiente para tomarla entre sus brazo y colocarla debajo de las cobijas con él, siendo consiente que por ser s primara vez no puede forzarla a algo mas, sin que ella descanse.
Fue lindo…- murmura Kagome al sentir como Inuyasha la acobija.
No contesta absolutamente nada, solo deja que Kagome se acomode cerca de su cuerpo, abrazándola para brindarle calor, su cuerpo se mantiene satisfecho, pero su mente esta en un dilema, en una dificultad…
Kagome… ¡por Allah!, era virgen…
Cierra sus ojos al ser consiente de aquello y lo que implica… casarse…
Son las costumbres de su pueblo, el tomar a una virgen, es signo de tomarla como mujer para siempre, por ello el las apartaba de él como si fueran enfermedad, pero ahora ha caído con una… virgen.
Abre sus ojos y los dirige hacia donde esta dormida aquella pelinegra, contemplándola, su respiración se ha vuelto tranquila, sus labios aun siguen hinchados y sus mejillas están sonrojadas por lo sucedido, aun no puede creer que aquella mujer, hubiera sido una virgen, una virgen a esa edad, era casi un misterio para el mundo.
La mayoría de las mujeres en su cultura se casan a los diez y ocho, entregándoles su virginidad a su marido, un regalo preciado que se valora.
Se ha llevado una sorpresa con esa hermana, la otra en cambio, se metió a su cama con tal facilidad, aclarándole que no es virgen y por ello el la tomo.
Kagome respondió a todas sus caricias, con tanta pasión estuvo apunto de perder el control, un control que pudo haberle aun mas daño, de lo que le hizo… ¡maldición!..., nunca fue su intención aquella… hacerle daño.
Si hubiera sabido que era virgen… nunca la hubiera tocado, la hubiera mandado de regreso a su hogar… ¡por Allah!...
Vuelve a cerrar sus ojos, siendo consiente que su destino ha sido marcado.
Se casara con aquella mujer…
Kagome Higurashi, será su esposa…
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Los rayos solares se hacen presentes en la habitación, junto con una pequeña brisa que entra por aquella puerta que da hacia un balcón, moviendo las cortinas blancas onduladamente.
Se mueve un poco, solo lo suficiente para sentir dolor en todo su cuerpo, aunque es algo placentero, una mezcla de ambos, abre sus ojos lentamente, teniendo la imagen de la madera ante sus ojos, aquella que sostiene las cobijas de seda que caen alrededor de la cama.
Veo que estas despierta.- escucha que lo dice una voz masculina, al seguir sentado a un lado de los pies de Kagome, exquisitamente arreglado.
¡oh!.- es la única exclamación de Kagome, al taparse hasta la barbilla tiñendo sus mejillas en un tono rosada, ocasionando una carcajada por parte del príncipe.
Tengo que ir a despedir a Suikotsu, pero antes deseaba que estuvieras despierta para darte algo.- lo comienza a decir Inuyasha al sacar una cajita de entre sus ropas.
Kagome se incorpora, sin sentir mucha molestia, solo la suficiente pero en aquel lugar… ocasionándole otro sonrojo al pensar en eso… tan íntimo.
Kagome…- se aclara la garganta al abrir la cajita de terciopelo- ¿quieres casarte conmigo?.- termina preguntando al sacar aquel anillo.
Kagome por su parte abre los ojos enormemente, sin ser capaz de decir alguna cosa, ni un sonido sale de sus labios o bien su garganta, solo observa aquel anillo de un diamante de un tamaño perfecto y un corte único en su centro, con pequeñas piedras en el aro, tan sencillo y sofisticado, una belleza única, algo que nunca se ha atrevido a soñar.
Ante la falta de respuesta de Kagome, toma su mano izquierda, mientras comienza a deslizar el anillo, encajándole a la perfección.
Perteneció a mi abuela paterna y ella se lo dio a mi padre, para mi madre, ahora yo te lo doy a ti…- se lo narra el propio Inuyasha, observando la sorpresa de Kagome al verlo a los ojos.
Es hermoso…- murmura entre balbuceas Kagome, al verlo en su mano.
No tan bella como tu, sagīr.- lo dice aquel príncipe al inclinarse a besar los labios de su prometida.
Kagome cierra los ojos, sin saber si aquello es un sueño y todavía esta dormida… si es así no desea despertar, desea ser la esposa de aquel hombre que ha cautivado su corazón.
Iré a despedir a Suikotsu, espérame aquí.- se lo menciona Inuyasha, al levantarse y darle su ultima mirada a su futura esposa.
Kagome asiente un sí, al ver como Inuyasha cierra las cortinas que estan alrededor de la cama, encaminándose hacia la salida, para dejarla sola, da una mirada al anillo que lleva puesto, luce tan hermoso.
Se acomoda entre las cobijas de nuevo, suspirando de placer al impregnarse de aquel aroma masculino, aquel aroma que la embriaga.
Cierra sus ojos, sin querer pensar en lo que sucedió, la propuesta de matrimonio y el hacer el amor con aquel príncipe, solo sonríe ante ello, llevándola de nuevo al mundo de los sueños al abrazar una almohada.
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Abre la puerta del baño, trae una de las camisas que encontró en la habitación de Inuyasha, al haber llegado solo con la toalla, no había en aquel lugar ropa suya, así que pensaba pedirle a Inuyasha que fuera por su ropa, no desea llamar la atención y mucho menos dejar que todos se enteren de lo sucedido.
Se queda quieta entre la cama y la puerta del baño, observando detenidamente aquel anillo en su dedo anular.
Perteneció a mi abuela paterna y ella se lo dio a mi padre, para mi madre, ahora yo te lo doy a ti…
¿estaría hablando enserio Inuyasha al proponerle matrimonio?, en aquel momento no pudo responder ni un si o un no, solamente se quedado sin habla, dejando que Inuyasha lo hiciera a su parecer, cuestionándose en esos momentos ¿Por qué desea casarse un jeque como él, con ella, una mujer sin clase?.
Cierra sus ojos al llevarse sus manos a su pecho cubriendo el anillo con la otra mano, suspirando al poder sentir una felicidad infinita.
¡vaya!, ¡vaya!, ¡vaya!...- lo dice una voz masculina, que se hace presente en la habitación, ocasionando que los ojos de aquella pelinegra se habrán de un solo golpe.
¡Señor Suikotsu!.- exclama Kagome al retroceder dos pasos, llegando tomar la sabana de la cama para cubrirse.
Te busque desde ayer en la noche, espere en tu habitación a que aparecieras, pero parece ser que el príncipe Taisho se me adelanto.- se lo comienza a decir al tener una sonrisa en su rostro, caminando hacia donde esta Kagome- solo que ahora veo que he tenido suerte antes de partir.- lo concluye al darle una mirada lasciva a su cuerpo cubierto por la sabana.
¡no se acerque!.- lo exclama Kagome al seguir retrocediendo.
Solo te quiero para mi…- se lo dice simplemente aquel hombre, que llega hasta la mujer, golpeando su cuerpo contra la pared, tirando una lámpara a un lado del mueble.
¡no!, ¡no!... ¡suélteme!.- lo grita Kagome, moviendo su cuerpo para salir den aquella prisión, solo que las manos de Suikotsu toman las suyas y las a un lado de su cuerpo, dejándola inmóvil.
Y pensar que el jeque Taisho, me dijo que no pertenecías a su harem.- se lo comenta soltando una carcajada.
Yo no lo soy…- lo murmura Kagome tratando de darle una patada aquel hombre, pero aquello lo aprovecha Suikotsu para pegar mas su cuerpo al de la chica, mientras ríe.
Vamos, ¿Quién no te quiere en su cama?.- se lo pregunta como si fuera aquello tuviera una respuesta lógica.
Por favor suélteme…- lo murmura Kagome, retorciéndose entre la pared y aquel hombre.
Pensaba en raptarte y tomarte como mi esposa, pero ahora viendo bien las cosas, podría tomarte aquí y satisfacer mi deseo.- lo ultimo lo concluye al inclinarse a besar esos labios, solo que Kagome gira su cara dejando que los labios de ese hombre se peguen a su cachete.
¡maldita!.- lo grita furioso Suikotsu soltando una de las manos de Kagome, para dar un sonoro golpe en aquella cara.
Gotas de sangre caen al piso, ahogando un gemido de dolor.
Todavía que hago el favor de tomarte en cuenta como mujer, me pagas de esa manera.- se lo dice aquel hombre furioso, al inclinarse al cuello de la chica y comenzar a besarlo.
¡no!, ¡por favor!, ¡no!, ¡suélteme!.- lo grita Kagome desesperada por querer salir de ese lugar.
¡maldita perra!, te tumbare en esa cama y te haré sentir….-
Al escuchar sus palabras, solo cierra sus ojos deslizando lagrimas por sus mejillas, temblándole aquel labio roto donde sale sangre, solo que las palabras de ese hombre son interrumpidas por algo y l presión que ejercía en ella se ha desecho.
Escucha unos golpes, y gemidos de dolor, sin atreverse abrir sus ojos, solo quedándose en ese lugar quita y temblando de pies a cabeza.
sagīr.… sagīr…. sagīr…. ¿te encuentras bien?.- lo murmura aquella voz masculina que tanto conoce, que la estrella entre sus brazos, dando rienda suelta aquel llanto.
Maldito Suikotsu…
Puede sentir como Kagome tiembla entre sus brazos, y solo se aferra a él…
¡por que lo has hecho!.- exclama Suikotsu a arrodillarse y dejarle ver a Inuyasha el resultado de sus golpes, sus labios partidos, su boca escupe sangre y su ojo cerrado que le ha acertado.
¡Todavía te atreves a decirme el ¿por que?!.- lo grita furiosos.
¡no puedes defender a "esa" cuando ella misma me atrapo.- se lo dice aquel hombre de ojos azules, incorporándose, pero su brazo envuelve su estomago.
Haré que te ejecuten.- se lo dice Inuyasha fríamente que hasta es capaz de congelar cualquier sangre humana.
¿¡por que?!.- lo exclama Suikotsu, aterrado por al amenaza.
Una simple y sencilla razón, Kagome es mi prometida, y tú sabes las consecuencias de ello.- se lo hace saber furioso Inuyasha, apretando a aquella mujer entre sus brazos.
¡no!, ¡no!... ¡eso no es cierto!.- lo grita histéricamente aquel hombre.
Oh si, y la prueba es el anillo que lleva en su mano.- se lo dice al mostrarle el anillo en la mano de Kagome, sintiéndola todavía temblar y sollozar, sin querer despegarse de él.
¡por piedad!.- ruega Suikotsu al arrodillarse he implorar por su vida.
Sabes muy bien cuales son las normas de nuestra cultura, debes de respetar a la mujer de un sultán, y si esa norma no es respetada el hombre que se ose a tocarla será ejecutado, y has tocado a Kagome, la has golpeado y aquello no te lo perdonare.- concluye furioso el mismo ojidorado, llamando a los guardias para que saquen a ese ser asqueroso de su vista.
sagīr… tranquila cariño… ya paso…- susurra Inuyasha al acariciar la melena azabache que cae por su espalda.
No logra escuchar las palabras de Inuyasha solo se aferra a sus ropas e hunde su cara en el pecho de aquel hombre, sin dejar de llorar, estuvo a punto de… ¡oh Kami!...
Se inclina un poco, pero Kagome no desea soltarlo, así que la toma entre sus brazos, tratando de decirle que todo ha pasado, que él ya se encuentra con ella, no le pasara nada mientras él este a su lado…
¡Maldita la hora en que esa arpía llego al palacio y poso sus ojos en Kagome!.
Se encamina con aquella mujer al cuarto de baño, cerrando la puerta con ayuda de sus pies, deposita con cuidado en el suelo a Kagome solo que esta no desea desprenderse de él, suspirando ante aquello.
Estira una de sus manos y comienza ha abrir los grifos del agua, primero la caliente llenando de vapor el lugar y por ultimo la fría nivelando la temperatura del agua.
Toma de nuevo a Kagome entre sus brazos, entrando con ella debajo del agua que cae, humedeciendo ambos cuerpos.
Inuyasha… ¿Por qué?.- murmura Kagome al separarse lo suficiente para ver los ojos dorados de su príncipe.
Por que es lo que necesitas cariño, olvidar las huellas de ese hombre y remplazarlas por las mías, únicamente las mías.- se lo dice, inclinarse a besar esos labios que lo reciben gustosamente, pegando el cuerpo de aquella mujer al suyo, dejando que el agua humedezca sus ropas, volviéndolas transparente, pero ya tendrá tiempo para hacer en amor en aquel lugar.
-.-
Vuelve a la cama, suspirando al ver como la noche ha caído de nuevo, recordando los sucesos de ese día, después de hacerle el amor en la ducho a su Kagome, la seco delicadamente y acabaron de nuevo en la cama, agotándola hasta dejándola dormida entre sus brazos.
Le llevo de comer a la habitación y él mismo se encargo de atenderla como corresponde, apenas hace unas dos horas que Shippo se ha acostado, observado a la mujer que esta en su lecho con un camisón blanco, que logra prender sus sentido de nuevo.
¡por Allah!, deberá de acelerar la boda…
¿estas seguro que me quieres aquí?...- pregunta Kagome sonrojada desde la cama.
Por supuesto, al cabo serás muy pronto mi esposa, y es normal que durmamos juntos.- se lo hace saber al comenzar a desnudarse.
¡Oh!...- es la única respuesta de Kagome sonrojada al ver como su prometido comienza a desvestirse.
He estado pensando que dentro de una semana podemos casarnos, dadas a las circunstancias.- se lo comienza a decir, sin aclararle aquel termino de circunstancias- nos saltaremos una que otra regla en la boda, tendrás un día de cortejo por mi parte, en ese día muy a mi pesar dormirás en tu habitación y a la mañana nos casaremos.- se lo termina comunicando viendo la expresión de sorpresa de la mujer, al caminar hacia la cama.
Pero…-
Se que no es la boda ideal de cualquier mujer que lee cuentos, pero la haremos digna de ti.- se lo dice al interrumpirla, mientras se acuesta en la cama alado de Kagome.
Inuyasha…
Puedo traer a tu amiga para que pase solo unos días aquí, no te digo de tu hermana por que acabo de perder su rastro, pero se que Sango es parte de tu familia.- se lo dice al interrumpirla de nuevo.
¡oh gracias!.- lo exclama entusiasmada Kagome, aventándose hacia los brazos de aquel príncipe.
¡feh!, sagīr eres de lo mas fácil de complacer.- lo murmura dulcemente Inuyasha, correspondiendo aquel abrazo, dejando caer la cortina de seda que lo cubre cada noche, aunque a veces desea poder entender a la mujer con la que planea casarse, es tan fuera de lo normal, a las mujeres que él ha tratado que lo desconcierta continuamente.
¿tu crees?.- pregunta Kagome al incorporarse lo suficiente para ver el rostro de Inuyasha.
Por supuesto, preciosa… ¿algún otro deseo?.- termina preguntando con una sonrisa, bromeando con aquella mujer, sintiéndose por primera vez en la vida relajado y feliz antes el sexo femenino.
Me encantaría que….- lo dice al inclinarse hacia los labios de Inuyasha sonriendo ante lo que tiene en mente- me hicieras el amor…- lo concluye pegando sus labios a los de él.
Con un placer…- lo murmura al atraparla entre sus brazos, dejándola caer al colchón con él, sonriendo al saber que esa será una de las primeras noches que tendrá con Kagome, hasta que Allah los separe….
Continuaraaaa!!!!...
¡Konichiwa chicas!, bueno aquí les traigo el capitulo, y les deseo una feliz Navidad por las que no puedan leer el capitulo que les dejo el Lunes 24 de Diciembre por el festejo de la navidad.
¡¡¡¡Mil gracias por sus mensajes!!!... Espero verlas el Lunes, y deseándoles de nuevo una feliz Navidad.
Si desean los capítulos, por favor mándenme un correo a este mail: fekeemo (arroba) gmail (punto) com
Capitulo DEDICADO a mis pervertidas chicas, un lemon que espero que opinen, el siguiente es la boda….
Se despide
Fesabi
