Capítulo 9
Hola pequeños caracoles, bueno, no quiero hacer largo este cuento, ya saben… La Leyenda de Zelda no me pertenece si no al sr. Miyamoto y a Nintendo.
Espero que este capítulo sea de su agrado, comenten si ven alguna falta de ortografía, por favor háganmelo saber… lo agradecería mucho.
Últimamente me pregunto mucho como haré que Link y Zelda se enamoren… quiero saber su opinión, obviamente ya tengo algo planeado pero quisiera saber cómo lo ven ustedes…
Sin más que decir ¡empecemos!
Observe con detalle el pasillo… no había nadie, dudosa y con nervios decidí cerrar la puerta, un enorme suspiro salió de mis labios.
-No era nadie…- pensé. Aun así no me sentía cómoda, alguien me observaba, estaba comenzando a perder la cordura; respiré profundo en un intento de calmarme. Todo estaba en silencio, era como si se hubiera detenido en el tiempo, de pronto, sin avisar tuve una visión.
"Escuchaba gritos de mujeres pidiendo piedad, personas agonizando de dolor; por otra parte hombres… no… Hylianos luchaban contra un ejército envuelto en nubes negras que eran guiados por una persona sobre un caballo negro, mis hombres caían uno por uno hasta llegar a…"
Desperté de la visión horrorizada, mis manos temblaban sin parar… no podía creer lo que acababa de ver… ¡una guerra!
¿Qué significaba esto? ¿Ganondorf? ¡No era posible! ¡Link lo había derrotado!
Me preguntaba una y otra vez a mí misma que significaba… nubes negras…
Pasaron varios días y Zelda tenía la visión en sus pesadillas, se levantaba por las noches asustada, estaba totalmente perturbada. Tenía miedo de contárselo a alguien… podrían pensar que estaba demente o algo parecido; simplemente trato de guardárselo para sí misma… ella jamás se permitirá de nuevo un momento de debilidad… su pueblo ya había pasado por suficiente.
Esta vez Zelda eligió un vestido crema con detalles en hilo de oro, sobre el vestido un abrigo rojo largo de seda, las mangas de este tenían como adorno hojas de árboles hechas con hilo de oro, el corte del cuello era circular con encaje en los bordes y para finalizar unas botas marrones hasta la rodilla que pasaban desapercibidas por el largo del vestido.
-¿Desea algo más mi señora?- preguntó la sirvienta con gentileza.-
-Si no es mucha molestia, deseo que Isabel venga.-
-Princesa… usted…- sonrió con picardía la sirvienta.
-Así es Herlinda…- no pudo evitar sonreír al verla.- Anda antes que me arrepienta.-
-Enseguida mi señora.-
La sirvienta salió rápidamente de la habitación, fuera de ella se encontraban 3 más, Rebeca, la criada personal de Zelda; Rosa, se encargaba de los cuartos, aparte de ser la más alta de las 4 era pelirroja y con pecas en el rostro; Herlinda era la encargada de vestir a la princesa Zelda, limpiar los atuendo reales y darles un buen mantenimiento, era la más veterana de todas con 37 años de edad; por último y no menos importante Isabel, ella era la estilista de la princesa, se encargaba de darle un buen aspecto en las fiestas y reuniones importantes a otros países; casi nunca era solicitada por la princesa. Su aspecto era bastante singular, resaltaba entre las 4, su piel era morena, su cabello negro como la noche que hacia contraste con sus hermosos ojos azules.
-¡Isabel! La princesa desea verte.- dijo un poco emocionada.- sabes lo que esto significa…
-¿Qué quieres decir Herlinda? Solo iré a maquillarla…-
-Estas chicas jóvenes de ahora no entienden… ¿no les parece sospechoso? –
-Sigo sin entender…-esta vez dijo Rosa confundida.- ¿Qué tiene que ver que se… oh…
-¡vamos dime!- Isabel tomó por los hombros a Rosa y la zangoloteó.
-¡¿Qué está sucediendo aquí afuera?!- salió la princesa de la habitación un poco molesta por el escándalo.-
-¡Mi señora, lamento haberla hecho esperar! ¡Anda Isabel, rápido!-
La puerta se cerró al entrar Isabel y Zelda, la última se sentó frente a su tocador, Isabel comenzó a abrir los maquillajes, cremas, lociones y adornos para el cabello junto con algunos cepillos.
-¿Desea algo en especial princesa? Me gustaría saber a qué evento ira, así le ayudare con los colores del maquillaje…- preguntó nerviosa la criada.-
-No iré a ningún evento hoy Isabel, solo deseo lucir bien hoy… presiento que será un gran día.- sonrió falsamente, Zelda era una experta ocultando sus emociones.-
-Seguro lo será su majestad.-
Historial Clínico
Día 4 después de la operación.
La fiebre ha bajado 2 grados, aún sigue inconsciente, sus heridas sanan a un ritmo fuera de lo común pero puede que esto afecte a su futuro… podría envejecer más rápido, se le ha suministrado medicina para el dolor cada 5 horas, después de ese lapso comienza a retorcerse de dolor aun sin estar consiente. Llegó con un peso de 56.2kg, su altura de 1.75 metros, debido a la perdida de líquidos por la fiebre perdió medio kilogramo en el transcurso de los 4 días. Necesita recuperar por lo meno kilogramos para que su cuerpo se reponga.
El medico dejó las hojas dentro de una libreta de pasta de cuero carcomida por los años, estaba realmente agotado, había cuidado del muchacho día y noche como se lo había prometió a Ruls. Decidió llamar a una de sus vecinas, la señora Diane, era una mujer muy servicial y hacía pocos días que su esposo Raúl había vuelto a casa, ella se encontraba más tranquila al parecer.
Necesitaba un baño y dormir pero bajo esa capa de mugre se encontraba un hombre 40 años atractivo, su piel era blanca, claramente Hyliano, tenía algunas ojeras bajo sus ojos café oscuro llegando al negro que hacia contraste con su cabello rubio llegando al blanco. Antes de salir tomo una ligera ducha, revisó al muchacho por última vez y salió del consultorio.
Trato de localizar a la mujer preguntándole a los niños que jugaban cerca de ahí, aunque ninguno sabía dónde estaba se ofrecieron ayudarle.
…
Siento una cálida luz sobre mi rostro, intento abrir mis ojos pero algo los cubre, trate de hacer que mis brazos reaccionaran pero fue en vano, lo intenté de nuevo…retiro con lentitud una especie de tela que me impedía ver con claridad. Respiré hondo lentamente, sentía mi cuerpo entumecido, pesado e incluso caliente; la luminosidad del sol me impedía enfocar bien la vista, no reconocía nada del lugar, me levante bruscamente de la cama asustado de pensar que había sido capturado; una picazón en mi abdomen llegó de la nada, revise curioso, estaba cubierto con vendas pero estas se comenzaron a manchar de sangre…
-Si me hubieran capturado no se hubieran molestado en ayudarme… así que debo estar en una clínica o algo parecido…- híce a un lado las mantas que me cubrían, me encamine para bajar de la cama pero un fuerte mareo hizo que cayera al suelo.
No pasaron ni dos segundos de mi caída y una mujer entró a la habitación. Era delgada, pequeña de aproximadamente 30 años, pelirroja de cabello corto a los hombros ondulado.
-¡¿Muchacho, qué te ha pasado?!- preguntó con preocupación la mujer frente a mí, no sabía si aceptar su ayuda, estaba demasiado confundido…
-Vamos… confía en mi… el doctor me ha pedido cuidarte…-
Me ayudo a levantarme, realmente no tenía malas intenciones pero sentía curiosidad respecto al médico que me había curado; ¿sería acaso el mismo de aquella vez del castillo?...
Zelda estaba en su oficina como todos los días, tenía que manejar todo el papeleo, reorganizar las copias de seguridad de libros y listas del reino en la biblioteca; cuando terminó de juntar todo lo que llevaría hasta allá Chris llegó a su oficina.
-Las mujeres han comenzado hoy con el trabajo en el castillo y en la ciudadela, personas de otras villas cercanas al reino han enviado ayuda también…- dijo con cierta felicidad.- También tengo otra buena noticia, varias personas se han registrado para unirse al ejercito mi señora.
-Eso es una gran noticia Chris.- sonrió.- Parece que estas realmente animado.
-Desde aquel incidente… pensé que nadie más desearía proteger esta tierra por miedo a lo ocurrido.-una evidente tristeza invadió las palabras del hombre.
-Esto es un gran avance Chris, de ahora en adelante deberás estar más atento a las tropas… ya no necesito que me protejas más…-
-¡De ninguna manera mi señora! ¡Mi deber es protegerla! Sé que no pude hacerlo aquella vez… no debí haber caído en la trampa del enemigo y alejarme de usted…
Zelda abrazo a Chris con fuerza.
-Mi señora…- respondió…
-He tenido una visión Chris… algo realmente horrible.- sollozó.- estoy tan asustada… no quiero que nadie más muera por Hyrule… esta tierra ya ha llorado lo suficiente… quiero que te centres en el ejército a partir de hoy…
-Como desee mi señora….- levantó su rostro.- Recuerde que siempre estaré ahí para protegerla…
Fin del capítulo…
Comenten lo errores de ortografía y dejen su opinión respecto a la historia… por favor…
Sé que ahora parece un ZeldaxChris pero ya verán porque quieren tanto estos 2 xD La verdad me entusiasma mucho lo que se viene, espero poder relatarlo bien, es una idea que tengo desde el principio del Fic pero… soy muy mala redactando X'D me voy a suicidar :v
Espero que les haya gustado, me gustaría saber que opinan acerca de todo este "DRAMA"
Un pequeño favor
¿Podrían recomendarme Fic's? realmente no soy muy buena indagando en páginas tan grandes como lo es Fanfiction y me gustaría que me encaminaran por así decirlo…
Sin más gracias por leer…
Nos leemos en el siguiente capítulo…
