El tanque era asfixiante. Eso era todo lo que Olivia podía pensar mientras escuchaba la voz fría de su secuestrador en la oscuridad de ese artefacto infernal. El dolor en la base del cuello había pasado, pero ahora el frío la estaba congelando y era el culpable de poder seguir las órdenes del hombre de negro.
Una vez más Olivia relájate – le dijo el hombre con voz monótona. No quiero pasar toda la maldita noche aquí. Ahora necesito que te concentres en tus recuerdos. Mientras lo haces quiero que imagines una escalera. Entrarás en cinco, cuatro, tres, dos… dime lo que vez Olivia…
Estoy en un campo de tulipanes – dijo Olivia mientras se veía rodeada por el bello campo de tulipanes cerca de la vieja guardería en Jacksonville. Olivia le dijo a Wheller que parecía estar sola, pero de pronto un extraño brillo le llamó la atención. El brillo era ella misma a la edad de nueve años. Ella estaba asustada y parecía estar escapando de algo mientras puede ver que a su paso todos los tulipanes terminan quemados.
Los estoy quemando – responde la joven en medio de su trance. Todos los tulipanes que toco se están quemando… no quiero quemarlos más… ¡Quiero que pare esto!
Es un recuerdo querida – le dijo Wheller a Olivia en tono serio. No te pasará nada. Ahora sigue concentrándote. ¿Qué más es lo que ves?
Ya no estoy sola – le dijo al hombre sonando sorprendida. Hay un niño acompañándome. Pero no sé quién es…
Acércate y descúbrelo – le dijo Wheller con simpleza.
Haciendo lo que le ordenaron Olivia se acerca a los niños y es testigo de su conversación. La joven Olivia saluda al niño y le pregunta cómo la ha encontrado. Él le enseña un dibujo de un campo de tulipanes y le da la respuesta.
Porque es el único dibujo que parecía feliz. Mi nombre Peter.
El mío Olivia. Ella ve a Peter queriendo acercarse a ella, pero la niña le dice que no se acerque y le enseña los tulipanes quemados a su alrededor. Le pide que tenga cuidado.
No tengo miedo – le responde él y se sienta a su lado en el campo.
Los niños siguen conversando. Olivia le cuenta a Peter que su padrastro la había golpeado y que por eso tenía un ojo negro y que tenía miedo que el doctor Walter la enviara a casa luego de haber incendiado la sala de la guardería.
Wheller de ahí la manda a otra parte. La manda a recordar al niño hecho un hombre y Olivia recuerda todo lo que había pasado con él. Recuerda que ya no estaba sola. Mientras se ve al lado de ese hombre siente que el vacío en su interior de pronto es llenado y una energía potente la rodea de adentro hacia afuera. Todo el pasado que creyó ser suyo es reemplazado por uno nuevo junto a Peter Bishop. Hasta el momento el momento que lo ve atado a la máquina del puente entre los universos y desaparece.
El grito de angustia resuena en el tanque y Simón Wheller supo que era hora de sacarla de su cautiverio. Abrió las puertas del tanque y jaló con algo de impaciencia a la Agente rubia que no dejaba de tiritar y gritar en voz alta llamando a Peter Bishop.
¿Dónde está Peter? – le pregunta con voz ahora y todavía temblorosa al hombre de negro. Tengo que verlo, tengo que encontrarlo… ¡Él está en peligro!
Él no está en peligro Olivia Dunham, está a salvo en su universo… por el momento – le mencionó de pasada el hombre con voz fría. Además Peter Bishop no es el problema aquí. El problema es la guerra.
¿La guerra? ¿Cuál guerra? – le pregunta Olivia a Simón todavía angustiada por no poder ayudar a Peter.
La guerra entre los universos está empezando – relata Wheller en tono serio. Muchos son los soldados del otro mundo que vendrán a atacarnos en venganza por querer destruir el suyo si antes no los detenemos primero y para eso es que te tenemos a ti.
Tú eres una de muchas, pero la principal elegida para acabar con nuestros enemigos Olivia Dunham.
Así es como Wheller le cuenta a Olivia del manifiesto ZFT le habla de los reclutas y los soldados y de sus pruebas a las que advirtió Olivia sería expuesta. Y de lo que no pudo rehusarse.
No le quedó más remedio que ser sometida a más pruebas que la dejaban exhausta y hasta dolorida en ocasiones cuando las mismas incluían algún tipo de droga para potenciar sus habilidades. Habilidades que sorprendían y aterrorizaban a la agente del FBI como por ejemplo la pirókinesis. Encerrada en una celda pequeña resistente al fuego, y con la cabeza cubierta de electrodos, Olivia fue obligada a incendiarla. Cosa que hizo muy a su pesar cuando vio las imágenes de su hermana y su sobrina siendo atacadas por los hombres de Wheller en la casa de Rachel. El grito de terror de Ella fue suficiente para que todo a su alrededor quedara calcinado sin que ella resultara herida, pero el cuerpo literalmente en llamas.
Tampoco sirvieron sus amenazas y súplicas para que dejaran en paz a su familia. La siguiente prueba fue el manejo de las luces. Sentada frente a un tablero de luces, la joven fue obligada a apagarlas sólo con la mente. El estrés a la que estaba sometida, y su angustia al imaginar a Peter y a su familia lastimados también bastó para que lo lograra.
Las pruebas siguieron con una máquina de escribir antigua que Olivia tuvo que usar usando sólo su mente para escribir. Wheller le había ordenado a que se concentrara en Peter Bishop y lo que quería saber de él. Ella quería saber dónde estaba y si estaba bien por supuesto.
Él está aquí – fue la respuesta del otro lado en la máquina de escribir. Peter Bishop está a salvo… por el momento. La guerra ha empezado. La segunda ola va camino a su universo. Si quieres salvarlo tendrás que usar la máquina. Ella sólo te responde a ti Olivia Dunham. Tú sabes qué hacer.
¿Sé que hacer? – le preguntó Olivia en el pánico de intuir la respuesta. ¿Eso significa que voy a ser la responsable de la destrucción de otro universo? La mirada en rostro de Wheller fue suficiente para saber que esto era cierto y todo su mundo se derrumbó. El saberse responsable de algo tan horrible era demasiado para ella. Sobretodo cuando se dio cuenta que ese mundo podría ser el mundo en el que vivía Peter.
¡No! – gritó con rabia queriendo luchar contra lo inevitable. ¡Yo no voy a ser la causante de más destrucción! ¡No voy a ser quién destruya el mundo donde vive Peter! ¡No puedo hacer eso! ¡No puedo…!
Tú sabes que Peter no es de ese mundo. – le dijo el hombre con impaciencia. Tú has recordado que Peter pertenece a tu universo, a este universo. Y si quieres salvarlo para que no se lastime tendrás que usar la máquina. Es la única manera de volver las cosas a como eran antes.
Pero… ¿Y todas esas vidas…? – se quejó Olivia con pánico. Todas las personas inocentes que morirán sólo por salvar a una persona… no puedo… ¡No puedo hacer algo así, es una monstruosidad!
Lo es. – concordó Wheller a su pesar. Pero el fin justifica los medios y tú eres la elegida. Lo que estaba escrito pasará y nada ni nadie podrá evitarlo. Esa es la misma razón por la que mi jefe esta tan interesado.
Cortando la siguiente pregunta de Olivia, Wheller llamó a sus hombres para que esposaran y sedarán a Olivia. No pudiendo luchar contra sus captores, la joven dejó de lado sus argumentos y cayó en un profundo sueño.
Sueño del que fue despertando de a poco mientras su visión se acomodaba a la luz que le lastimaba los ojos. Cuando pudo ser consciente de su entorno se dio cuenta que no estaba sola.
Me alegro que hayas despertado tan pronto querida – le dijo Nina a Olivia complacida. Temía verme obligada a despertarte de alguna manera… inusual….
¿Nina? – preguntó la joven todavía un poco desorientada intentando levantarse de la silla a la que estaba atada. ¿Qué haces aquí? ¿Dónde estoy?
Veo que has despertado como una máquina de preguntas querida – se burló la mujer sin dejar de sonreír. La respuesta a tu primera pregunta es… complicada. Sólo te diré que soy la supervisora de tu entrada a la máquina. La segunda, estás en Massive Dynamic, en el puente entre los universos… y la máquina.
En medio de su mareo Olivia se dio cuenta de los planes de Wheller y comenzó a inquietarse, sin darse cuenta del trasfondo de las palabras de Nina.
¡Tienes que ayudarme! – le pidió con desesperación. ¡Te han secuestrado y obligado a realizar pruebas! ¡Me han inyectado drogas y me han obligado a incendiar una celda amenazando con lastimar a Rachel y a Ella sino lo hacía! ¡Ellas están en peligro igual que Peter! ¡Ayúdame Nina! ¡Quieren que me meta a la máquina y que destruya el otro mundo!
La sonrisa de la mujer mayor fue creciendo a medida de saber que todos sus planes habían salido tal y como ella lo había orquestado. Que todo lo que había hecho en todos estos años desde que tuvo la tutoría de las hermanas Dunham había dado como resultado esto: Que su arma estaba lista.
Siento no poder ser capaz de complacerte en esto querida – se lamentó Nina con falsa tristeza. He esperado demasiado tiempo para este momento y nada ni nadie podrá impedirme usar el arma que nos salvará a todos… y que eres tú.
Y Olivia por fin pudo darse cuenta de sus palabras. Con horror se dio cuenta que "El Jefe" era ella y que la estaba usando como si fuera una "cosa" para sus propios fines retorcidos.
No, no, no… eso no es cierto… - se quejó la joven deseando que todo fuera mentira. Tú no puedes… no puedes ser tú quién me haya hecho este daño… ¿Por qué si yo te quería casi como una madre? ¿Por qué…? ¡Tú eres como mi segunda madre! ¿Por qué me haces esto?
Pero yo no tengo hijos… querida – le dijo Nina con voz fría a Olivia haciendo que la joven se estremeciera de angustia y miedo bajo su fría mirada. Me vi obligada a cuidarlas por una razón muy importante que es ésta. Entrenarte para que uses la máquina. Cosa que además me valió de mucha utilidad ya que así podía controlarte sin levantar sospechas. Fue la única manera que tenía de poder activarte querida. Las drogas que te he ido administrando han hecho su efecto a pesar de las inconvenientes secuelas laterales de las mismas. ¿Qué ha pasado con tus migrañas? ¿Han cesado ya?
¿Tú me has estado provocando esas migrañas? – le preguntó con incredulidad al recordar los espantosos dolores de cabeza que había estado sintiendo durante los últimos meses. ¿Por qué…? ¿Por qué me hieres así? ¡Qué te hecho yo para que me trates así!
No sabía que podrías ser tan melodramática querida – le respondió con sorna Nina Sharp riéndose más cuando la vio retorcerse de pena y rabia queriendo zafarse de las ataduras de la camilla. Ya te dije que todo fue como un medio para un fin y ese fin era activarte. Ya estás activada y ahora lo más importante es que te metas a la máquina. Si queremos ganar esta guerra y salvar a Peter tendrás que hacerlo porque te aseguro que a Walternate no le temblará la mano para lastimarlo aunque sea a su propio hijo con tal de destruirnos.
Al oír hablar de Peter Olivia dejo de intentar luchar contra las ataduras que la tenían presa y accedió de mala gana hacer lo que Nina le había dicho. Deseaba con toda su alma salvar a Peter y verlo de nuevo. Retomar la relación que tenían dónde la habían dejado y salvar el mundo que conocía, salvar a la gente inocente y a su familia.
Asegurando que no haría nada para escaparse, Olivia dejó que la sacaran de la camilla y la liberaran. Exigiendo saber si su familia estaba a salvo la joven se encaminó hacía la temida máquina. Sólo cuando se dio cuenta que Rachel y Ella no corrían peligro alguno se acercó más a la máquina quedando a ella frente a frente.
Algo en ese armatoste la atraía. Era una fuerza extraña que la envolvía cada vez que estaba frente a ella y no podía dejar de mirarla. Una atracción tan poderosa que siempre que estaba en el puente e iba acompañada, tenía que luchar con todas sus fuerzas contra ese poder de atracción.
Fue el mismo poder que hizo que la máquina se abriera. Sorprendida vio como los tentáculos de la máquina se abrieron y un ruido seco la hizo encenderse. Cuando esto ocurrió una pequeña gota de sangre escapó de la nariz de la joven sin que ésta última se diera cuenta.
En tanto Nina ordenó a uno de sus hombres que le pusiera una escalera para Olivia pudiera meterse a la máquina.
A la joven le costó mucho hacerlo. Mientras subía y se metía al armatoste un montón de recuerdos la invadieron como flashes de su vida pasada. La relación con su familia y sobre todo su vida con Peter.
La máquina se activó por fin cuando Olivia puso su brazo derecho en ella y una potente energía la envolvió. Era tan intensa que un pequeño gemido se había escapado de sus labios y encorvó su cuerpo hacía atrás intentando luchar contra ella. Todo a su alrededor se hizo borroso, su mente se apagó y la oscuridad se la tragó por completo.
