Hola bueno antes que nada pues aqui me tienen de regreso jejeje es algo corto pero espero que lo disfruten okis nos vemos abajo ^^.
Por cierto como sabran Naruto y sus personajes son de Masashi Kishimoto y la historia es de Carol T. sin más ahora si pueden leer.
Al llegar a la catedral, Hinata pestañeo con fuerza para contener las lágrimas que se agolpaban en sus ojos. Por su padre, su primo, y su madre. Tras mirar hacia atrás y comprobar que el escudero de Naruto no la había seguido, agacho la cabeza y, en lugar de entrar en la catedral como el resto de los peregrinos, dio un par de pasos hacia un lado y se metió entre los dos edificios.
Shion y Hidan debían haberse dirigido hacia Golde Street y, si todavía estaban allí, era importante que ella hablara con ellos. De su última visita a Marinakure, Hinata recordó que la hermana de Hidan vivía en la parte oeste de la ciudad, al abrigo de la muralla. Desde Marquet Street trataría de llegar a Golde Street, cerca de Amarikure.
Cubriéndose el velo con la capucha de la capa de Naruto, Hinata avanzó entre los dos edificios y torció a la izquierda en el cementerio. Nadie la seguía.
-Oh, cielos.- pensó con la respiración agitada. Naruto no debía descubrirla, al llegar a Marquet Street, torció otra vez a la izquierda. La gente estaba montando los puestos, los vendedores la agarraban del brazo…
-¡Lazos de seda! ¡Lazos de seda!
-¡Pan! ¡Recién horneado!
Librándose de ellos, Hinata continuó adelante hasta llegar a Westgate. Casi corriendo, torció en la calle paralela a la muralla. Las casas eran de madera con tejados de paja. El sol de la mañana brillaba frente a ella, se detuvo para tomar aire.
Golde Street tenía que estar allí, un poco más adelante.
-¡Allí!- exclamo para sí, Golde Street. Se cubrió los ojos con la mano para evitar el resplandor.
La calle no era como ella la recordaba cuando estuvo con su padre. Por aquel entonces, las tiendas estaban abiertas y llenas de gente. Ese día, parecía domingo. Las ventanas estaban clausuradas con listones de madera y no parecía que los dueños fueran a abrir.
¿Dónde estaba todo el mundo? ¿Se había acabado el comercio desde la invasión del lord Mizukage?
Una chica estaba amamantando un bebé en la puerta de una casa, una mujer mayor caminaba con un cubo de agua, un perro levantaba la pata en una esquina. ¿Y dónde estaban los orfebres, los mercaderes y los clientes?
Y allí, al final de la calle junto a un pozo, ¿qué estaba sucediendo allí? Un grupo de hombres del agua, a juzgar por su apariencia, estaba reunido alrededor de un pergamino. Un hombre estaba midiendo algo. ¿Qué sucedía?
A lo largo de la calle habían colocado unas piedras blancas, pero Hinata no comprendía su función. Media docena de hombres con delantales de cuero y herramientas de carpintero rondaban por allí…
¡Allí estaba! La tienda de Shikamaru estaba clausurada, como las otras pero, sin inmutarse ella llamó a la puerta.
-¡Shikamaru! ¡Ino!
Se oyó descorrer un cerrojo y la puerta se abrió una pizca.
-¿Sí?
-Shikamaru, puede que no os acordéis de mí.- comenzó a decirle en japonés. –El hermano de tu esposa, Hidan…
Una mano asomó por la rendija, la agarró de la manga del hábito y la metió en la casa. La puerta se cerró de un portazo, y a ella la lanzaron contra la pared, con tanta fuerza que se golpeó en la cabeza. Durante unos segundos, le pareció que todo daba vueltas a su alrededor. Sujetándola por el pecho, Shikamaru la mantuvo inmóvil. Con la otra mano, la amenazó con un cuchillo.
-¿Shikamaru?
-¿Quién diablos sois?
La mirada de Shikamaru era fría como el hielo. Hinata jamás lo habría reconocido como el orfebre despreocupado que se caso con Ino, la hermana de Hidan tres años antes.
-Soy Hinata… Hinata Hyuga, Shikamaru, ¿no os acordáis de mí?
-No puedo deciros que sí.
Hinata empezaba a adaptarse a la penumbra del interior, detrás de Shikamaru había un banco de trabajo donde brillaban pequeñas virutas de plata y de oro. En la pared, varias herramientas ordenadas y, a un lado, un yunque en miniatura. Parecía que había pasado algún tiempo desde que Shikamaru había trabajado por última vez.
Al fondo del taller, por la puerta que enlazaba con la casa familiar, apareció una mujer.
-¡Ino!- exclamó Hinata, atragantándose cuando Shikamaru presionó el cuchillo contra su cuello. - ¡Salid! ¡Por favor, hablad conmigo!
Shikamaru se volvió y frunció el ceño.
-¿Ino? ¿Está es otra mujer Hyuga que viene a ponernos en peligro?
Hinata miró a Ino y vio que estaba en cinta.
-Ino, os acordáis de mí, ¿no es así? Soy Hinata… la prima de Neji.
Ino se acercó a Hinata y le retiró el velo para verle el rostro. Metiendo los dedos bajo el griñón sacó un mechón largo de cabello azulado. Entonces asintió y dio un paso atrás.
-Sí.- suspiró. –Es Hinata Hyuga. Su parentesco con Neji es notable. Si lo piensas bien, Shika, Hinata es la hermana que enviaron al convento…- Ino tocó la cruz de madera que Hinata llevaba colgada al pecho. –Esto y el hábito indican que dice la verdad, no puede ser otra que Hinata Hyuga.
Shikamaru retiró el cuchillo y, tras agarrar a Hinata con ambas manos, la agitó.
-Escuchad Hinata Hyuga, no sé por qué habéis venido a visitarnos y, si os soy sincero no me importa. Quiero que os marchéis. Ino y yo ya tenemos bastante con lo que lidiar sin que vuestra familia nos complique la vida.
Guiándola hasta la puerta, agarró el cerrojo.
-Un momento, por favor.- Hinata miró a Ino. –Lo siento… ayer vi a mi hermana Shion en la catedral, hablando con Hidan. Pensé que a lo mejor habían venido aquí.
Ino y Shikamaru la miraron estupefactos.
-¿Vinieron?
Shikamaru abrió la puerta e hizo ademán de sacarla a la calle.
-¿Vinieron? ¿Ino?- y, resistiéndose a Shikamaru, Hinata continuó. –Habría hablado con ellos si hubiera podido, pero no fue posible. Solo quiero saber si Shion está… bueno, si no está sola. ¿Creéis que está con Hidan, Ino?
Ino volvió la cabeza y se mordió el labio.
-¿Ino? Por favor…
Ino se volvió y miró a Shikamaru, para evitar que sacara a Hinata a la calle.
-Hinata… en el pasado vuestra familia se porto muy bien con la mía. Por eso, podríamos ayudarte…- se acarició el vientre. –Pero tenemos que pensar en nuestra familia…
-Sí.- Shikamaru habló con un gruñido. –Han pasado años sin que ella quedará en estado, y ahora… justo cuando los santos nos han abandonado y el mundo está revuelto…
-Los bebés eligen su propio momento.- murmuró Hinata, y le dedicó a Ino una cálida sonrisa. –Me alegro por ti.
Ino inclino la cabeza.
-Gracias, pero deberías ver lo difícil que es para nosotros. Os diré lo que le he dicho a Shion…
-Así que ha venido aquí. ¡Lo sabía!
-Ino…- Shikamaru la reprendió. –ten cuidado.
Ino agarró a su esposo del brazo.
-Piensa, cariño. Puesto que Hidan no nos ha contado sus planes, no hay mucho que podamos contar. Pero al menos, podemos ayudarla a que su mente descanse. Shion está con Hidan lady Hinata.
-¿Se han marchado de Marinakure?
-Eso creo.
-¿Pero no sabéis a dónde han ido?
-No… Y no seremos partícipes de ninguno de vuestros planes. Igual que tampoco lo hicimos en los de Hidan. Lo mismo le dije a él, y ah vuestra hermana. Somos gente corriente, trabajadora, e incluso en las mejores épocas andamos en la cuerda floja. Ahora…- se encogió de hombros. –tenemos que tener más cuidado.
-Lo siento.- dijo Hinata. –Quizá no debería de haber venido. Esperaba encontrar a Shion, convencerla de que huir no es el único camino que le queda, persuadirla de que regrese a Konoha conmigo.
-Nunca haría tal cosa. Y menos, mientras uno del agua esté detrás de su mano.
Hinata miró a Ino, agradecida de que la luz tenue no permitiera ver el color de sus mejillas.
-Naruto Uzumaki es de Sunagakure, no del agua.
-¿Cuál es la diferencia?- preguntó Ino. –Sunos, del agua… todos son unos maleantes. Tu hermana no se casará con ninguno de ellos.
Hinata tragó saliva. Había oído las mismas palabras en la boca de su hermana. Y si Hidan era el amante de Shion, era comprensible que su hermana quisiera huir.
-Shion no ha de temer a Naruto Uzumaki. Ahora no.- dijo ella. –Ino, si la volvéis a ver, me gustaría que le dieras un mensaje…
-No.- intervino Shikamaru. –Nada de mensajes.
-Unas palabras nada más… sí es que la volvéis a ver. Por favor, decidle que el caballero suno ha aceptado casarse conmigo en su lugar.
Ino se quedó boquiabierta.
-¿Con vos? ¿Os casaréis con uno de ellos?
Hinata alzó la barbilla.
-Sí. Voy a regresar a Konoha, por favor decídselo.
-Estáis loca, pasar tanto tiempo en el convento os ha vuelto loca.
-Puede que tengáis razón.- dijo Hinata. –Aunque me cueste admitirlo.
Ino agarró a Hinata por el brazo.
-Pobrecita, debéis haberlo pasado muy mal para que casaros con uno de ellos se convierta en la mejor opción.
-Naruto Uzumaki no es un hombre malo.- dijo Hinata consciente de que era verdad, pero preguntándose como lo sabía.
-¿No?- Ino le dio una palmadita en la mano. –Pobrecita.
-¡No lo es!
Otra palmadita.
-Estoy segura de que no lo es.
Pero Hinata interceptó la mirada que Ino le dirigió a su marido, y supo que Ino no le creía.
-Si os parece bien, me marcharé ahora.- dijo Hinata.
Shikamaru hizo una reverencia y abrió la puerta. Hinata se agarró las faldas y salió a la calle.
-No temáis por vuestra hermana lady Hinata.- dijo Ino. –Hidan cuidara de ella.
Hinata asintió, aunque tuvo que hacer un esfuerzo para no pensar en la gélida expresión del rostro de Hidan mientras hablaba con Shion en la catedral.
-Lo hará… os lo prometo.- Ino sonrió.
Se disponía a decir algo más cuando Shikamaru cerró la puerta y la dejo con la palabra en la boca.
Cubriéndose con la capa, Hinata miro hacia ambos lados y comenzó a caminar de regreso al palacio, confiando en llegar antes de que cualquiera de los hombres de Naruto notara su ausencia. Si le preguntaban diría que había ido a visitar Nunnaminster, el convento fundado por la princesa.
En el callejón paralelo a la calle donde se encontraba el taller de Shikamaru Nara, Naruto y su capitán se miraron el uno al otro.
-Os pido disculpas, Genma, no debería de haber dudado de vos.- murmuró Naruto. –Shion Hyuga ha debido de venir aquí. ¿Decís que la viste salir de la ciudad, después?
-Sí, señor. Salió por Hyde Gate… la puerta que pasa junto la abadía.
Naruto se sentía inquieto desde el momento en que había oído a Hinata en el taller. Tratando de pensar con claridad, arqueó una ceja.
-Entonces, ¿Lady Shion marcha hacia el norte?- estaba furioso. Deseaba tirar abajo el taller. Hinata Hyuga había ido allí. Hinata era una bruja malvada.
-Eso creo.
Naruto tenía los puños cerrados. Se obligó a relajarse.
-Me preguntó… lo pensamos antes y nos equivocamos. ¿Lady Shion iría sola o tendría un acompañante?
-La acompaña un hombre hasengakureño. Creo que es su amante. Uno de nuestros hombres los está siguiendo. Le dije que nos enviará noticias al cuartel desde su próxima parada.
-Buen muchacho.- Naruto se fijó en las paredes de madera del taller. -¿Decís que el hombre que vive aquí es orfebre?
-Sí, señor.
-¿Y por qué han venido aquí las dos hermanas Hyuga? ¿Qué relación tiene con ellas?
-Todavía no lo sé.- dijo Genma. -¿Pudisteis entender lo que decían?
-No, maldita sea. Mi japonés no es tan bueno ¿Y el vuestro?
-Lo siento, señor. El mío no es mejor que el vuestro. Comprendí un par de nombres… Shion, Hidan, lady Hinata…
-Lady Hinata.- repitió Naruto.
-¿Qué vais a hacer, señor?
-¿Hacer?
Genma miró calle abajo, hacia el lugar por donde Hinata se había marchado.
-Con ella. Dudo que estuviera intercambiando recetas para hacer pasteles.
-Diablos, Genma…
-¿Informaréis acerca de ella al comandante del cuartel?
Naruto dio un paso adelante con las manos en las caderas.
-Diablos.- repitió. –Pensaba que era la chica más dulce de toda la Cristiandad, y ahora me preguntó si he aceptado casarme con una víbora.
Genma miró la ventana clausurada y la puerta cerrada del taller. Se apoyó con fuerza sobre ella, como para comprobar la resistencia de la madera.
-¿Queréis entrar?
-No… no hace falta, nos descubriríamos.
-¿Señor?
Naruto se acercó un poco más y bajó el tono de voz, tratando de contener la rabia que invadía su interior.
-Debemos esperar, Genma. Observar, fingir que no sabemos nada. No mencionéis a los hombres que lady Hinata ha venido aquí.
-No, señor.
Naruto comenzó a caminar calle arriba.
Genma lo siguió.
-Por otro lado, señor.- dijo pensativo. –Puede que no sea tan malo como parece.
-Se sabe que hay rebeldes por la zona.- dijo Naruto cortante.
-Sí, señor, lo sé. Pero lady Hinata no es necesariamente…
-¿Tratáis de aconsejarme?
-No, por supuesto que no. es solo que… ¿vais a informar al comandante acerca de ella?
-Puesto que no hemos comprendido ni una sola palabra acerca de lo que han hablado, no tenemos pruebas de qué está tramando. En cualquier caso, ¿qué os importa si informo al comandante sobre ella?
-Nada, pero tiene algo que os atrae.
-¿Oh?
-No hace falta que me miréis así, señor. Pero os atrae, y no podéis negarlo. He visto como la miráis. Y el joven Morino me ha contado que anoche, vos y ella…
-Genma, estáis en terreno peligroso. Hasta el momento sólo podemos hablar de una vieja amistad.
-Sí, señor.
Continuaron en silencio durante un momento.
-¿Señor?
Naruto suspiró.
-¿Capitán?
-A Morino le gusta ella. Y a Rock Lee.
-Y a mí. Eso es lo malo.- dijo Naruto.
-Parece buena persona… de verdad.- continuó Genma mientras atravesaban la entrada de Westgate. -¿Vais a entregarla al comandante?
-Maldita sea, ¿no podéis hablar de otra cosa?
El capitán se sonrojó.
-Os pido disculpas señor.
-Escuchad, Genma… escuchad atentamente. En lugar de ver a lady Hinata encerrada en una celda ni siquiera podemos probar su deslealtad, prefiero llevarla de regreso a Konoha. Allí podría vigilarla mejor… si está en contacto con la resistencia hasengakureña, servirá de cebo.
-¿Tenéis intensión de utilizarla?
-Desde luego. Lady Hinata obtendrá información. Si la entrego al comandante, la causa del Mizukage no avanzará ni un ápice. Observándola, quizá descubramos un nido de víboras.
-Pero, señor, existe otra posibilidad…
-Algo me dice que estáis a punto de decirme de que se trata.
-Puede ser que haya un motivo inocente para la visita de lady Hinata a Golde Street.
Naruto lo miró.
-Parece que Morino y Rock Lee no son sus únicas conquistas. Vos también buscáis convertiros en su defensor.
-No os apresuréis a la hora de tomar una decisión, señor.- murmuró. –Si ha sido desleal el tiempo lo dirá.
-Parecemos tontos.- dijo Naruto despacio.
-¿Señor?
-Ya lo he dicho. Tengo mente propia, y ya he decidido el futuro de lady Hinata.
-Sí, señor.
Naruto sonrió.
-¿Quizá otra misión servirá para que dejes de filosofar?
-¿Señor?
-Cuando la tropa marche hacia Konoha quiero que os quedéis detrás. Que esperéis a que vuestro hombre envíe noticias y que persigáis a lady Shion en persona.
-Sí, señor.
-Y tened cuidado, Genma. No quiero perderos.
-Señor.
-Entonces, independientemente de lo que descubráis, nos encontraremos en el cuartel tres días después. Al mediodía. Podréis darme vuestro informe entonces.
-Sí, señor.
Y hasta aqui queda jeje okis pliss ¿Me dan un review?^^ jeje okis gracias a todos por tomarse su tiempo nos vemos en el proximo.
Los quiere αnα-gααrα ^^ bye
