Luego de una horrible noche llena de pesadillas estúpidas y sueños absurdos, decido levantarme de mi cama, alistarme e ir a la universidad, puedo estar deprimido pero no dejare la carrera de lado por eso. En cuanto salgo intento fijarme en el departamento de al lado, no hay señales de Abril, suelto el aire aliviado, no quiero lidiar con nada que no tenga que ver con la universidad ahora.
Afuera llovía con intensidad. Perfecto me dije de inmediato y emprendí camino.
Preste especial atención a las clases más que nada para distraerme de todo lo sucedido en el fin de semana, incluso, socialice más de lo normal con mis compañeros de clase, los cuales, no frenaron su asombro ante mi cambio de actitud. Luego de clases decidieron reunirse a comer algo, acepte, no quería ir a mi departamento donde ya estaba plagado de memorias con Oikawa.
Y cuando salgo de la universidad rodeado de personas, puedo ver desde lejos a Oikawa, se me acerca de inmediato con la intensión de hablar conmigo, yo espero a que llegue a mi lado, no es mucho mi estilo huir, no por segunda vez.
- Quería hablar contigo – dice él en cuanto llega a mi lado, nos separamos un poco de mis compañeros de clase.
- La verdad es que tengo cosas que hacer – dije de inmediato, tengo toda la intención de que no se note ni siquiera una pisca de sentimientos – hablemos otro día ¿sí?- claramente ese día no llegara en un futuro cercano, no por mi parte, no por ahora.
- Bien – termina por murmurar, evito mirarlo a la cara y me voy con mis compañeros.
La salido con las personas de mi clase no fue la gran cosa, bastante normal la verdad, solo charlas y cosas de la universidad, más de alguna broma, aunque, estoy seguro de que hubiese disfrutado más si tuviese la mente despejada por completo.
No volvió a llegarme ningún mensaje ni llamada de Abril, por otro lado, Oikawa se preocupaba de por lo menos dos veces al día intentar contactar conmigo, ya llevo una semana en esta situación y termine por contestar a uno de sus mensajes, no fue la gran cosa, solo le dije que por el momento no quería hablar con él ni mirarlo, solo por un tiempo, le asegure, pero ni siquiera yo estaba seguro de eso. El me contesto de forma comprensiva pero insistía en que quería explicarme la situación. ¿Para qué? ¿Echar sal en la herida? Aun no estoy lo suficientemente loco.
Entonces deje pasar el tiempo, hablaba de vez en cuando por mensajes, solo mensajes, con Oikawa, y las conversaciones no pasaban del preguntar si el otro aun estaba vivo. Nada más que eso. Por otro lado, cada vez que me encontraba con Abril en las escaleras o el pasillo del edificio, nos ignorábamos mutuamente, ni siquiera nos mirábamos.
Pase un mes centrado por completo en la universidad, lo cual me ayudo bastante a distraerme, me pasaba los días leyendo información, libros, haciendo tareas, trabajos y estudiando para futuras pruebas. Y cuando termino el semestre y llegaron las vacaciones supe de inmediato que el hecho de tener ahora tanto tiempo libre me mataria, decidí viajar, volver a casa, salir de Tokio.
Y lo hice. Hice una maleta y me largue apenas dos días haber terminado el semestre, avise a mis padres que iría a casa cuando ya estaba de camino en el tren. Mentiría si dijese que no extrañaba mi casa. Y cuando ya estaba de pie a las afueras de mi casa, no pude evitar mirar hacia la casa de al lado, las luces estaban encendidas. Mire hacia donde estaba la ventana de Oikawa cuando vivía ahí, curiosamente su ventana estaba justo en frente de la mía, lo cual, nos agradaba cuando pequeños.
Escuche como se abría la puerta de mi vecino, salude a la hermana de Oikawa junto con el sobrino de este, y decidí entrar a mi casa, por un segundo pensé, no, más bien, creía con seguridad que lo vería ahí. Sería otro chiste de la vida.
Mi casa continuaba como la recordaba, bueno, tal vez uno que otro adorno nuevo de mi madre, pero nada que resalte demasiado. Salude a mi padres y les conté con detalles todo lo que quisieran sobre la universidad, no quería llegar al tema de la gente con la cual me estaba relacionando, mis vecinos o si me he encontrado con mi viejo mejor amigo, Oikawa. Y mi plan funciono hasta mitad de la cena, pero, como era de esperarse, terminaron por preguntar de todos modos.
Termine por decir que había hecho amigos, todo estaba bien, la gente era agradable, me había encontrado con Oikawa un par de veces y que él también se encuentra bien. Sentía como me crecía la nariz como pinocho. Pero no importa.
En cuanto termine de cenar y ayudar a mi madre a ordenar, decidí subir mi maleta a mi cuarto, no me sentía particularmente cansado. Subí las escaleras y entre a mi cuarto, encendí la luz y me encontré todo tal y como lo había dejado, pero, claro, más limpio, definitivamente mi madre se encarga de limpiar este cuarto de todos modos a diario, incluso, sospecho que lo limpio en cuanto la llame para avisar que vendría.
Deje mi maleta en un rincón de la habitación, revise unas cuantas cosas, y mire mi escritorio, el cual se encuentra al lado de la ventana, deposite mi celular sobre este, ahí descansaba aun una foto mía con Oikawa cuando éramos pequeños, el marco celeste de la fotografía se veía algo gastado. La mire con atención y deposite nuevamente la fotografía en el escritorio, mire mi pequeña biblioteca, luego pase mi vista hacia la ventana.
Podía ver la ventana de Oikawa al otro lado, las cortinas estaban recogidas, asique, observaba sin ningún problema el interior de su cuarto, la luz estaba apagada, no me sorprende. Me acerco más a mi ventana y apoyo mis manos en el marco de esta, recuerdo claramente cada momento que pase en esa habitación, me la sé de memoria, junto a la ventana esta su cama, el escritorio al fondo y un closet donde guarda su ropa y basura inservible.
Entonces para mi sorpresa lo veo aparecer en el cuarto, puedo notar que se acaba de levantar de la cama, está bostezando y despeinado, se gira y mira por la ventana, de inmediato me ve, mantiene la luz apagada, noto como se inclina hacia su escritorio y toma su celular, luego lo lleva a su oído. Y de inmediato escucho la música proveniente del mío, desvío mi vista hacia el escritorio donde el aparato suena insistentemente y veo la foto de un alíen en la pantalla, lo cual el propio Oikawa puso en él.
Me tomo unos segundos para debatir si contestas o no. vuelvo a mirarlo a través de la ventana y termino por levantar el celular y contestar, guardo silencio y espero a que él hable.
- No esperaba verte aquí – dijo él luego de unos segundos. Tenía la voz adormilada aún.
- Lo mismo digo – termine por decir, sentí mi voz más grave de lo normal. Me acerque a la puerta de mi habitación y apague la luz igualmente, volví a acercarme a la ventana y lo mire.
- Salgamos ahora y hablemos – dijo de inmediato – quiero explicarte - me puse a la defensiva, fruncí el ceño y me tense.
- No es necesario que me expliques nada, después de todo, no éramos nada oficial, yo no era tu novio ni nada por el estilo, no me debes una explicación.
- Pero quiero darte una – dijo el de inmediato – y sé que tú quieres escucharla de todos modos – y aunque odie admitirlo, es verdad. No dije nada y espere – Iwa-chan tu significas más para mí de lo que crees – por primera vez desde que estamos hablando ahora, baje la mirada. quiero creer lo que dice, pero una parte aun no puede.
- Bien – termine por decir – te veo afuera – entonces baje mi mano con el celular y corte la llamada. Vi como el aun lo mantenía pegado a su mejilla, la pantalla se iluminaba en señal de que la llamada había sido finalizada.
El me miraba en la oscuridad de su cuarto, sin embargo, la luz de la luna me permitía diferenciarlo, podía ver con claridad la mitad de su cuerpo. Me aleje de la ventana y salí de mi cuarto, baje las escaleras, sin apresurarme de más y llegue hasta la puerta de entrada. Me pare unos segundos ahí, debatiéndome, volví a fruncir el ceño y termine por abrir la puerta y salir.
De inmediato vi a Oikawa esperándome, llevaba sus gafas puestas, se había peinado y de seguro se lavó la cara a la velocidad de la luz, de inmediato al llegar a su lado sentí su aroma pero mantuve mi distancia.
En cuanto llegue a su lado me indico que lo siguiese, yo lo hice en silencio. Lo único que escuchaba a nuestro alrededor era el sonido de las pisadas, caminábamos en un silencio absoluto. Por el camino que estábamos tomando supe de inmediato que a donde me llevaba, un parque cercano, recuerdo con claridad que solíamos ir a jugar a ese lugar, yo solía cazar insectos y me pasaba las tardes yendo de un lugar para el otro de ese lugar.
En cuanto llegamos pude ver como el lugar estaba completamente solitario, los juegos se veían bastante tristes ahí, con restos de nieve en algunos lugares, pues hace solo unos días había nevado ahí. Terminamos por acercarnos a los columpios y sentarnos ahí, vi como Oikawa, a mi lado, se balanceo unas cuantas veces antes de detenerse de golpe y decidirse a hablar.
- Hace algún tiempo, cuando era nuevo en Tokio tuve una novia que, déjame aclararte, estaba completamente loca, en el mal sentido de la palabra, y una vez que termine mi relación con ella, digamos que, se pasó un tiempo buscándome de todas formas – lo primero que pensé fue ¿Por qué me cuenta estas cosas? Pero no lo interrumpí, quería terminar con esto de forma rápida – esa chica estaba en el restaurant, note que se iba a acercar a hablarme, así que, le pedí a Abril que actuara, ella acepto pero debía devolverle su paraguas a cambio. Y lo hicimos, lo malo, es que nos viste y malinterpretaste todo.
Termine por suspirar. Él puede contarme toda esta historia, pero ahora es otra cosa el creerle, y como si leyese mi mente el volvió a hablar.
- ¿me crees? – me pregunto de inmediato, yo tenía mi vista clavada en mis zapatillas, levante la mirada y la clave en la suya, está de más decir que tenía la expresión más seria que he usado en mucho tiempo.
Sus ojos no mentían. Lo conozco desde hace mucho tiempo, conozco sus expresiones, se cuándo miente, cuando dice la verdad y cuando actúa. Sé que ahora me está diciendo la verdad. Sus ojos cafés me miran expectantes, con desesperación y algo de culpa. Termine por soltar un suspiro.
- Te creo – termine por decir – pero eso no arregla las cosas – aun así pude ver como él se había relajado un poco.
- Lo sé – me contesto – Iwa-chan, sé que no te gusta el hecho de no haber puesto una etiqueta a esto. Y entiendo estés enojado por la misma razón, perdóname – dijo – pero ahora quiero tener algo más serio, seré todo lo serio que quieras, Iwa-chan – pero él no dice la palabra ¿acaso tendrá miedo de decirla? Termine por soltar un suspiro, es verdad que no quería enfrentarlo y me sentí bastante mal por lo que creí ver que tenía con Abril, pero mis sentimientos por el no han cambiado luego de todo este tiempo.
- Quiero que seas mi maldito novio, no un amigo ni alguien a quien llamas solo para pasar la noche o recordar el pasado que compartimos – dije bruscamente – puedes ser mi novio, tómalo o déjalo, no estoy dispuesto a negociar – no sé por qué razón me siento tan irritado en este minuto, su repentina expresión de culpa y su silencio no me ayudan para nada.
El subió sus lentes que se deslizaban por su fina nariz, me encantaba verlo con lentes, era como otra de sus facetas, una que demostraba más como era el en realidad, una que daba a entender que en realidad él no era el rompecorazones ni la persona orgullosa y vanidosa que creen, bueno, él es todas esas cosas pero solo son una parte, la punta del iceberg, en realidad hay mucho más, siempre hay mucho más.
- Bien. Lo seré – término por decir ahora sonriendo, no estoy hablando de una sonrisa cualquiera, esta es una verdadera sonrisa – seré tu novio Iwa-chan – y luego de unos minutos en silencio, volvió a hablar – esto ha sido muy romántico.
Ambos reímos.
- Debo disculparme con Abril, no la escuche y le grite – dije.
- Te perdonara – dijo él.
- Sé que ella me perdonara, no es del tipo que no acepta unas disculpas.
Y pasamos gran parte de esa noche caminando por las calles, sin un rumbo fijo, luego de un rato Oikawa me invito a comer, fuimos donde solíamos ir a comer cuando estábamos en la preparatoria. Nos encontramos con antiguos compañeros y antiguos rivales, tanto en nuestro camino como en diferentes lugares de la ciudad.
Tenía solo unas semanas de vacaciones, arregle las cosas con Oikawa y ahora todo estaba más que claro, al menos para mí, pero aun debía arreglar las cosas con Abril, tenía ya un plan para pedirle disculpas.
Decidí quedarme solo unos días más en la casa de mis padres, luego volvería a Tokio, Oikawa me dijo que él me acompañaría cuando decidiese marcharme. Yo acepte. Me pase los días jugando voleibol con él y los antiguos miembros de nuestro equipo en la preparatoria, luego de los partidos pasábamos a comer. Solíamos volver tarde a nuestras casas luego de esas reuniones.
Además, nos quedamos más tiempo del necesario a las afueras de nuestras casas hablando, cuando decidíamos despedirnos, sin ningún beso ni nada por el estilo no quería accidentes con algún testigo y tener que lidiar con mis padres, entre a mi casa, vi las escaleras, estaba agotado, un último esfuerzo y cuando llegue a la cima sentí que moría.
Fui primero a darme una ducha, luego entre a mi cuarto y me vestí con mi pijama. Si fuese verano dormiría solamente con algún pantalón de buzo viejo, pero como la temperatura sigue siendo baja, usaba un pijama completo. Cuando termine de vestirme escuche como llegaba un mensaje a mi celular, mire la pantalla, era un mensaje de Oikawa.
"si intentas seducirme vistiéndote con las cortinas recogidas, déjame decirte, que funciona"
Levante mi mirada desde la pantalla del celular y lo vi asomado por la ventana mirándome sin vergüenza alguna. Siento que yo, por otro lado, si estoy avergonzado. No contesto a su mensaje, me acerco a las cortinas, vi como el reía y las corrí de inmediato. Es un idiota.
Al otro día, decidimos solo pasar la tarde en casa de Oikawa, su madre no se encontraba pero su hermana mayor con su hijo sí. Llegamos al acuerdo de marcharnos por la tarde el próximo día, cenamos y cuando ya estábamos a las afueras de su casa decidí besarlo. No lo hacía hace mucho tiempo y extrañaba sentir sus labios. Sabía desde antes que hacer eso en ese lugar estaría mal, pero aun así, lo hice de todos modos. Creo que el hecho de sentir que era algo malo solo me motivo más a hacerlo.
Saboree su boca, mordí su labio y pase mis manos por su cintura. Uno de los mejores beso que he compartido con él. Y cuando nos separamos iba a volver a besarlo, pero escuche un ruido a nuestro lado, me gire rápidamente y vi ahí de pie al sobrino de Oikawa. Él no nos miraba sorprendido ni nada.
- Lo sabía – dijo luego de un rato de silencio. Oikawa suspiro.
- ¿Cuánto?
- Te saldrá caro, pero tomando en cuenta lo desesperado que debes estar, no seré tan cruel.
- Bien.
Entonces entro a la casa, dejándonos solos.
- ¿acabas de comprar su silencio? – termine por preguntar.
- Siempre me ha sorprendido lo astuto que es
.
GRACIAS POR LEER.
