Una campana sonaba en la lejanía. Tan vacía, tan enigmática y triste. Sus sentidos le buscaban con ansía, disfrutando la melancólica calma que le ofrecía como consuelo y deseando que el sonido no se esfumara jamás. Los parpados pesados se tensaban de vez en cuando, tratando de abrirse pero cerrándose con fuerza sin siquiera lograrlo.
Una luz brillaba sutilmente dentro de la oscuridad que se expandía a su alrededor, emanando un brillo enigmático y tentador para su curiosa alma; triste y desolada, abrazada solamente por la soledad. Levantó la mano a tientas, sin abrir los ojos, buscando tocarla sin estar seguro de su sitio.
Era frustrante. Desesperación. Era tratar de huir sin saber en dónde estás y a dónde te diriges, no saber de dónde vienes o a dónde vas. No era una pesadilla, tampoco era un sueño extraño, simplemente, era l realidad.
- He calls the mansion not a house but a tomb.
He's always choking from the stench and the fume.
The wedding party all collapsed in the room.
So send my resignation to the bride and the groom –
To the End. My Chemical Romance.
- Burdel Akatsuki -
By SoTtoMarU
Capitulo 9.- Novia Negra
Kakuzu atendía a los invitados con fastidio y poca devoción; comenzaba desear no haber aceptado la propuesta tan tentadora del dinero, no haberse casado o, mejor aún, comenzar a matar a todos los invitados, uno pro uno, estrangularlos hasta romperles el cuello con sus propias manos.
Pain y Madara se acercaron con cautela al presionado novio con una copa en mano para los tres, dispuesto a hablar con él, le tendieron una bebida y se lo llevaron hasta el balcón para tratar de tranquilizarlo.
- tranquilo- comenzó Madara con el sermoneo.
- no me pidas imposibles- siseó molesto y tajante, bebiendo de golpe la copa que tenía en mano y arrojándola desde el balcón.
- trata de cambiar ese semblante, hombre- Pain sorbió un poco de su copa- nadie debe notar eso… somos profesionales, das vergüenza..
- uhm. Bufó-… no han vuelto?- preguntó interesando, con una voz más tranquila, ocultando sus nervios.
- NO- el tono de voz de Madara cambió drásticamente, de uno sonriente y hasta burlón, a uno serio y preocupado.
- ya veo…
- Kakuzu-san!- gritó Yukari desde el salón- Kakuzu-san!- hizo un ademán con la mano para que entrase, el tesorero apretó el puño.
- tranquilízate- Madara le tomó con fuerza del brazo- y muévete- siseó severamente. Kakuzu y él se miraron desafiantes.
- uhm, voy…- el ojiverde se alejó con paso firme hasta el interior del salón, dejando a los otros dos solos.
- si que está molesto- sonrió Pain- no lo culpo… cualquiera lo estaría…
- si…- ambos hombros se recargaron en el barandal de piedra, mirando el vació lejano de la noche- si que lo está- rió divertido y bebió.
- no te ves preocupado- Madara levantó una ceja ante el comentario sin voltear a verle.
- preocupado?-rió- no sé que es estar preocupado- bromeó un poco antes de volver a beber- no tengo pro que estarlo- expresó tranquilo, dejando a un lado las risas y las burlas.
-uhm?- Pain le miró interrogante- hablo de Deidara…- se explicó mejor.
- bueno- se giró, mirando al centro del salón como Kakuzu bailaba con su esposa- se enojará, no me hablará. Lo más seguro es que intente dejarme pero…
- pero?- Pain lo imitó en posición.
-je- sonrió estúpidamente- no será tan feo cómo piensas, todo estará bien…
- seguro?- Madara asintió.
El eco sordo, de los tacones, de las zapatillas de Konan llamó su atención, sacando a ambo de sus pensamientos; ambos hombre levantaron la mirada, topándose con la angelical silueta de la chica, delineada por el contraste de la luz del salón – contra la negra noche-, al salir al balcón. Ambos sonrieron. Sin duda Konan era la joya más preciada dentro de la organización y por toda la misma.
- que sucedió?- preguntó Pain con tranquilidad, al ver el rostro de su amiga cambió su expresión.
- no..- negó con la cabeza, levantando la gélida mirada que poseía y fijándola amenazadoramente sobre los otros dos- esto no está nada bien- clavó sus ojos en las irises rojas de Madara.
- qué sucedió?- Madara se enderezó.
- Hidan…- no supo si continuar.
- qué?- Madara visualizó a Deidara tras las enormes cortinas del balcón, mirándolo con enojo e indiferencia. De in mediato supo que las cosas no serían tan buenas como lo había calculado.- Deidara…
- desapareció…- explicó con voz preocupada, Deidara dio vuelta, dándole una ultima mirada de decepción a Madara, y desapareció entre la multitud.
- Deidara!- Madara fue tras el rubio.
- como que desapareció?- preguntó Pain, sin prestarle mucha atención a al ida de los otros dos-.
- la encargada del burdel dijo que había salido en la mañana y que no había vuelto desde entonces-explicó- Deidara se exaltó demasiado, lo buscamos en el burdel pro si no le habían visto entrar… su cuarto, el baño, la cocina, cualquier lugar dentro del burdel y no había nada… sus cosas están intactas, Pain.
-…
- fuimos a los lugares que frecuenta, hablamos con las prostitutas, nadie lo ha visto… - miró al interior, visualizando a Kakuzu- inclusive fuimos a su casa, entramos y buscamos, no hay nada, ni rastro algunos… es como si…
- la tierra se lo hubiese comido- Konan asintió.
- Deidara!
Las luces y los cantos se quedaban atrás, abandonados por su delgada silueta y su presencia en aquél repugnante lugar. Caminaba serio, tranquilo, molesto de alguna manera pro todo lo que había estado pasando, sobre todo pro que sabía que le pudo haber hecho algo y no lo hizo; tranquila de alguna otra forma al saberse seguro d e todo lo que bien pudiese venir.
No quería volver a ver a 'esa persona' gracias a una situación tan miserable como la que estaba ocurriendo pero si se podía arreglar algo con su visita, lo haría sin objeciones… después de todo, es bueno volver a ver a viejas amistades. Trató de hacer oídos sordos a los gritos que lo seguían, esa parte de Madara sin duda era la más detestable que tenía desde que lo había conocido años atrás, tras la muerte de Sasori. Metió las manos a sus bolsillos, bajo el enorme saco, y se giró molesto.
- qué?- gritó furioso.
- espera!
- no!- dio vuelta y siguió caminando- te lo advertí, uhn! Sabías a que te atendrías- Madara lo abrazó por la espalda- suéltame cabrón! No pienso volver contigo, uhn!
- solo espera…- musitó a su oído.
- no…- musitó- no me vas a convencer!- en un forcejeo inesperado para el Uchiha, Deidara se soltó del agarre- adiós, uhn!
- Deidara- lo tomó de la muñeca.
-…- eso enfureció al rubio,- suéltame!
…
…
…
- ah…
Un ruido sordo calló el parloteo. Un par de gotas sanguíneas mancharon las baldosas de la calle con su tibio color carmesí. La agitada respiración de Deidara quebró el silencio nuevamente, las pupilas dilatadas solo eran muestra de que con él no se jugaba cuando estaba molesto, y un bufido escapó de su boca.
El sonido de sus manos al acomodar su ropa con su natural elegancia, la manera de alisar su cabello desaliñado y sus pasos al alejarse por la oscuridad de la calle, le hizo darse cuanta a Madara del enorme error que había cometido con él.
- je…- limpió su boca con su mano, quedándose con ese sabor metálico, característico de la sangre, en su paladar.- Kakuzu no es le único molesto… eh, Deidara?
- basta…
La fiesta tenía que terminar. Estaba harto de fingir un cariño que no sentía, harto de esconder su frustración y preocupación por la persona a la que realmente amaba y que por estúpidas banalidades había alejado de él. Era estúpido, lo sabía. Y había llegado a un límite en el cual, su 'amada' esposa, se estaba pasado.
Llevaba media hora parloteando de cosas insignificantes frente a sus amigas y conocidas. Respiró profundo y pausado, tratando de controlar los impulsos asesinos de los cuales se caracterizaba cuando lo comenzaban a fastidiar: ya encontraría una manera de como desquitarse. A lo lejos pudo distinguir a Pain y Konan, bailando sin ningún apuro. Se excusó con las mujeres y se retiró a dónde al pareja se encontraba.
- deberíamos hacer una fiesta en el burdel- se quejó Konan.
- más de lo que ya todos hacen en las tardes a diario?- preguntó Pain- no terminaríamos de limpiar 'cosas' de todo tipo en una semana…
- uhm, si, tienes razón…- Kakuzu llegó de repente.
- ejem!
- ah, Kakuzu!- la pareja dejó de bailar y prestó atención al administrador.
- dónde está Hidan?- miró fijamente a Konan, quién intercambio miradas con Pain tratando de saber que hacer.
- pues él..
- habla- ordenó fastidiado. Konan frunció el ceño. Pain le miró na vez más y asintió.
- desapreció- un vuelco le dio al corazón a Kakuzu- nadie lo ah visto- explicó.
- cómo es posible eso?
- no está en ninguna parte, el burdel, los sitios que frecuentaba, las prostitutas no lo han visto… ni siquiera está en tu casa- Kakuzu se sorprendió un poco por eso último pero lo pasó por alto- parece comos si hubiese desparecido de la faz de la tierra…
- ah…- Kakuzu pasó una mano sobre su rostro sin poder creerse lo que oía- ese estúpido…maldición!- golpeó la pared cercana.
- Kakuzu…
- tranquilízate-ordenó Pain- tarde o temprano aparecerá.
- y sí no lo hace, que?- preguntó molesto.
- ah…
-…
- uhm- bufó molesto- basta…
-¿
- eh?- Pain y Konan le miraron extrañados.
- LA FIESTA SE TERMINÓ!
Deidara se abrazó así mismo. La noche se volvía más fría a cada segundo que transcurría, y más aún por la región en la que estaba caminando.
Frías calles de piedra negra se enredaban una con otra; las viejas fachadas, mugrosas y descuidadas, se levantaban una tras otra en los extremos de la calle; los edificios no rebasaban más de cuatro pisos, viejos, prietos en las paredes de color marchito y con tubos descuidados y rostros saliendo por todas partes, escaleras de metal rotas y muy poca gente y luces en los alrededores. Sonrió nostálgico, no cabía duda de por que ese barrio era uno de los más importantes en el bajo mundo.
Llegó a un edificio enrome, ancho a los lados, de solo tres pisos y con un aspecto viejo, desobligado pero que de alguna forma se le podía llamar hogar. Algunas maderas podridas colgaban del techo, las tejas de la fachada estaban quebradas y sucias por el paso del tiempo. Llamó a la puerta y espero.
- si?- una 'cosa' descomunal apareció en al entrada, cubierta por harapos que muy difícilmente dejaban ver su cara.
- geijutsu wa bakuhatsu da- susurró.
- pasa- el enrome cuerpo se quitó de la puerta y le tendió el paso. El rubio entró de lleno al lugar y la puerta se cerró con un horrible chirrido. Aquélla extraña figura desapareció sin ser vista.
Caminó tranquilo por los andrajoso pasillos, escuchando un susurró musical proveniente de algún piso de arriba; subió las viejas escaleras de madera, pasando pro varias puertas entreabiertas y llenas de y telas, que les daban aspectos acogedores y calidos de una manera algo macabra; llegó al fin al cuarto piso, una especia de ático. El único lugar lleno de luz.
- dices que si pudieras volar, el cielo alcanzarías- una suave voz cantaba frente ala ventana- y brilla, y brilla, el cielo azul…~
-..- Deidara dio un paso al frente, callando a la joven que canturreaba.
- je- sonrió- bienvenido, Deidara…
Pasos rápidos, apresurados y poco acompasados en una carrera de furia y enojo, dónde la ilusión se rompe, y solo queda lugar para la desesperación y la desdicha. Corren, parecen volar. Una respiración agitada, que trata de guarda la compostura ante lo que parece inevitable. Angustia. No sabe lo que está ocurriendo realmente, no entiende el ritmo vertiginoso del torbellino en el que cae cada vez más, poco a poco, rápidamente.
- Kakuzu-san? que sucede?
La puerta se abre de golpe y se cierra de igual modo, azotándose hasta parecer casi romperse. Su frágil cuerpo cae a la cama con ímpetu, rebotando por la fuerza ejercida en el acto y sollozando por el cambio drástico de la situación. Le mira con ojos desconcertados. Se ve bastante alterado, que está sucediendo? Algo calido cae de su mejilla: lágrimas.
- qué?- tarta de sonreí pero no puede, el miedo le inunda- qué sucede…Kakuzu-san?- su iracunda respiración rasga el viento, el silencio- Kakuzu…san?
El saco cae a los pies de la cama. Sus enormes ojos morenos se tensan por el miedo, y una sola idea recorre su cabeza: violación. Él ha encontrado la manera de desquitarse con el mundo.
La gente murmuraba sin cesar, bajo silenciosos cuchicheos que corrían pro toda la habitación. Los invitados se iban uno a uno, con una indignación sin fundamentos, con una incógnita en la cabeza de que fue todo lo que pasó. Fue una velocidad espeluznante, nadie se dio cuneta cuando comenzó y poco recapacitaban lo ocurrido mientras salían por las puertas principales del salón.
Pain y Konan miraban fijamente la portezuela por dónde esos dos habían desaparecido instantes antes. Madara regresaba desconcertado por la retirada de la masa, mirando a todos lados mientras limpiaba su aún sangrante labio. Llegó con sus acompañantes, intrigado por la situación.
- que sucedió?- Pain y Konan se encontraba de pie en el centro de la sala, fijos en sus posiciones y sin muestra aparente de estar perturbados por todo lo que sucedió.
- uhm, los ha corrido a todos de la fiesta- dijo el ojigris sin ponerle mucha importancia al asunto, estaba serio y sin embargo, no parecía atender.
- qué?- Madara se exaltó- que mierda le pasó?- Pain y Konan se miraron con complicidad una vez más.
- nada, la olla termino pro explotar- justificó Pain.
- si- Konan asintió. Madara miró hacia donde los otros dos miraban desde hacia rato.
- maldición, maldición…- tomó una copa de una mesa cercana y la bebió de golpe, quejándose por su herida en el labio- ah… todo se complica…
- eso parece- asintió Pain, dándole la razón.
- parece que…- pronuncio Konan para sí misma, pero los otros dos le escucharon- encontró la manera de desquitarse…
- es un estúpido…
- hai…
- ahhh!
Sus gritos eran reprimidos pro las sabanas blancas, ahogando su dolor en el silencio. Vergüenza, pena, humillación, muchos sentimientos confusos se mezclaban entre si, haciéndola sentir un mar de atrocidades que nunca creyó sentir. Nunca deseo eso, nunca pensó sentirlo, nunca creyó…que se hiciese realidad.
- AHHH!
Eso no era amor, no era cariño, simplemente era el velo caído de la mentira que habían creado para ella, y que inocente, y estúpidamente, decidió tomar para guardarlo como el más grande tesoro en toda su miserable existencia. Era doloroso, cruel, insano.
- qué demonios… es esto?
El silencio tensaba sus emociones. Mordió su labio inferior con fuerza, había tantas cosas que estaba preparado a enfrentar en ese momento gracias a su imaginación pero, realmente no sabía a que atenerse exactamente. Hidan era muy voluble, cualquier cosa podría ser un factor importante para sus reacciones.
Tenía miedo, no lo negaba, estaba muy tenso. Apretó las llaves de plata que tenía en su mano. Una melancólica luz, de un color vino embriagante, trascendía sobre su cuerpo. Sintió ganas de echarse para atrás en un momento, pero las palabras en su mente lo obligaron a seguir. 'Hazlo', se repitió internamente. Las palabras de aquélla mujer volvieron su mente.
+ FLASH BACK +
- je- sonrió, giró le rostro para recibirlo con aquéllos ojos carmín que poseía.- bienvenido, Deidara…
- uhn- sonrió cohibido al volverla a ver- hola…- musitó con timidez.
- un poco más y no me hubiese encontrado- rió- no esperaba tu visita- el rubio entró de lleno hasta la mesa en la que aquélla niña se encontraba, y se sentó.
- no tenía planeado venir, uhn- la chica infló sus cachetes.
- que malo eres conmigo- se quejó. Miró al otro a los ojos azules y volvió a sonreír- a qué has venido?- su mirada roja pareció examinar su semblante tornado en seriedad.
- vengo por la llave- al chica ensanchó su sonrisa.
- llave? qué llave? No sé de que me hablas- recargó su pálida mejilla obre su palma.
- sé que tú y Hidan se han estado viendo últimamente- respondió con seriedad casi absoluta- uhn…
- esa puta…- sonrió- no sé te escapa nada, eh?- se levantó de su lugar y caminó hasta donde estaba el otro, hincándose frente a él y tomándole de las mejillas- cometiste un error- Deidara miró al suelo sin bajar la cara.
- si, uhn…
- no intentes arreglar las cosas que no puedes- explicó con amargura- solo trata de comprenderlo y hazle saber que no está solo- Deidara le miró a los ojos directamente, su infantil rostro estaba serio.
- es lo que intento hacer, uhn…- extendió su mano hasta le pecho de la niña y cogió un llavero de plata que pendía de su cuello.
- je…sé que lo harás bien- sonrió, besó su frente y se levantó- no creo que nos volvamos a ver en un buen tiempo…
- eh?- Deidara se levantó de su lugar y le miró extrañado- de que hablas…?
- volveré a la villa- sonrió infantil y Deidara correspondió de la misma forma- cuídate!
- je…vale, uhn… tu también- la niña le acompañó hasta la puerta donde se despidió de él con un beso en la mejilla- adiós, uhn!
- por cierto- Deidara dio un paso.
- uhn?
- Madara no debería estar vendiendo sus empleados a Konoha- Deidara tensó la mirada.
- que dijiste?
- No es digno de un líder- entró a su habitación- deshacerse de su problemas vendiéndolos a su enemigo…- la puerta se cerró de golpe. Se refería a…?
+ FLASH BACK END +
- Hidan.
Tomó con fuerza las llaves, y penetró el ojete de la puerta con ella. Abrió tratando de hacer el menor ruido posible y observó la oscuridad de ese enorme lugar.
Una pálida luz de una coloreaba el lugar de un color azul blanquizco. Las enormes cortinas caían a los costados de las ventanas, dejando simplemente a las cortinas traslucidas dejar pasar la luz de la luna. No había sonido alguno en el lugar, ni murmullos ni sollozos, ni siquiera el más mínimo respirar. Todo estaba en calma
Dio un paso al centro, resonando éste con la madera del suelo. Bajó la mirada con vergüenza, y siguió andando hasta el gran ventanal al centro de la solitaria habitación, quedándose de pie frente a la ventana. Un pequeño bulto se erguía dolido en medio de éste.
- a qué mierda has venido?- el hilillo de voz, emitido por Hidan, le golpeó con fuerza.
- yo…
- lárgate!- masculló con algo más de fuerza- déjame solo- sollozó casi inaudible.
- Hidan, escúchame...pidió tranquilo.
- qué me dirás?- levantó la mirada, el fulgor violáceo de sus ojos húmedos le partió le alma a Deidara- que te enteraste hasta el último momento? Qué no sabías nada? Te vi, no eres más que una basura… al igual que todos los demás…
- no quería lastimarte- Hidan bajó la mirada, las palabras llenas de arrepentimiento por parte de Deidara no eran mentiras, y lo sabía perfectamente. Cerro los ojos, dejando caer un par de lágrimas- yo… no quería que esto sucediese, uhn…
- por qué no me dijiste antes?- preguntó tranquilo, sin que su voz se quebrase.
- no sabía cómo hacerlo, uhn…
-…
-…- el silencio le fue incomodo al rubio, no quería que se callase, sentía que eso no era buena señal- Hidan…?- no respondió- yo… sé que no debería decir esto, uhn, por que no lo merezco, uhn- sonrió con amargura- pero…- se acercó hasta él con cautela- perdóname- se hinco frente a él, esperando una respuesta que no legó.
-…
- je- una lágrima cayó sin ser vista- me voy, perdón por venir a empeorar las cosas, uhn…-se levantó se su posición, dio una última mirada al cuerpo silencioso de Hidan- adiós…
Un fuerte tirón lo hizo caer frente a Hidan, quién lo abrazó con fuerza. Deidara se sorprendió, no pudiendo retener más el llanto se echó a llorar junto a él, abrazándose mutuamente con fuerza.
… dicen que cuando una persona quiere a otra realmente,
Pueden llorar libremente juntas, sin temor a nada…
Compartiendo su dolor…
… qué estúpido..
KONTINUARÁ…
