La pelirrosada sonrió ante el comentario de Naruto, quizá las cuestiones de pareja con él no habían resultado, pero si, era lógico que Naruto se pusiera feliz pensando en que su familia se ampliaría, quizá no porque fuera él a formar la propia, pero ya era justo que su amigo tuviera la calidez del hogar.
—Es verdad, ella es joven, pero seguro ella y Sasuke se las arreglarán —comentó Sakura queriendo animar a su amigo, pero en ella causó mella, provocándole una punzada en el pecho.
—¡Maldito! —exclamó Uzumaki exaltando a Sakura, quien no comprendía el cambio— Ese Teme me va a quitar a Karin-chan.
Fue cuando Sakura se dio cuenta que su comentario no fue alentador, no había sido su intención enfadarlo, pero era verdad que si iban a tener un hijo, se irían a vivir juntos, Naruto volvería a estar solo y… Ahí ella descubrió el porqué de su dolor. A pesar de haber aceptado que Sasuke estuviera con Karin, sólo eran novios, y de alguna forma esperaba ella tener su oportunidad con él, más ahora su dolor volvía porque ellos ya formarían una familia, y lo más seguro era que se casaran.
—No quise…
—¡Voy a matar a ese bastardo! —lo vio echar a correr.
Suspiró melancólica. Ahora sí, todo había terminado y debía afrontarlo de una vez por todas; especialmente por ella, para poder seguir adelante. Sintió lágrimas brotar de sus ojos y corrió a casa para llorar todo lo que pudiera, sería la última vez, se lo prometió cuando corría a casa. Ella no era la primera ni la última mujer no correspondida, pero ese día lloraría y no dejaría que un mal de amor la desanimara.
—Aún tengo mucho que entrenar para superar a mi maestra —se decía entre lágrimas— Y el amor vendrá en su momento.
