Hola, hola...

Siento la tardanza, pero sufrí un pequeño bloqueo, lo más entretenido de todo es que tengo la mitad y el final de esta historia en mi mente, pero no era capaz de escribir este capítulo, pero creo que quedo bien.

Espero que aún estén conmigo, prometo en las vacaciones hacer todo lo posible por subir un capitulo día por medio.

Disfruten el capitulo... :D

Las cosas no son fáciles con este hombre o tal vez mi cuerpo y mi mente se ponen demasiado estúpidos, ya que no son capaces de ponerse de acuerdo en lo que deben hacer, uno debe ordenar el otro obedecer, y tenemos listos los 3 simples pasos:

-Estirar la mano.

-Tomar la pistola.

-Apuntar.

Todas las cartas están a mi favor estoy cerca, Damon lejos.

Sólo quería esnifar un poco e irme a mi hermosa burbuja de felicidad aunque fuera por unos minutos, pero como siempre la suerte no estaba conmigo, ni siquiera había encontrado algunas pocas píldoras y como guinda de la torta Damon me había encontrado con las manos en la masa y ahora me observaba detenidamente.

Su mirada tenía un brillo peligroso y yo no podía apartar mis ojos de los suyos, el nudo de mi garganta solo se hacía más grande y mi cuerpo seguía igual de paralizado como cuando escuche su voz y esto me hizo llegar a una conclusión bastante obvia… este hombre me intimidaba.

Todos estos pensamientos e incluso más se amontonaban en mi mente en lo que deben haber sido en tiempo real solo unos efímeros segundos.

Salí de mi aturdimiento y por fin mis músculos se dignaron a obedecer, mi brazo se movió como si fuera el de otra persona y cuando sentí la pequeña luz de esperanza, esa esperanza de lograr evitar la furia de este hombre de ojos grisáceos él ya estaba apagándola, acercándose rápido y a paso firme.

Al darme cuenta actué más rápido y me felicite a mi misma por haber logrado parecer una persona normal y no una con serios problemas de retraso.

Rodé el escritorio a paso lento agarrándome a este en un vano intento de buscar seguridad. Al notarlo se detuvo por un momento, antes de esto su cara no había expresado ninguna emoción, no había rabia, no había desconcierto ni hablar de algún sentimiento alegre… nada, no había logrado descifrar ninguna de sus expresiones, hasta que di un paso… allí se detuvo y pude ver un pequeño atisbo de entretención, pero duro lo que dura un pestañeo o en una de esas solo lo imagine.

A los segundos comenzó a acercarse lentamente, como el depredador que disfruta su caza y el miedo de su presa o como el verdugo que decide darle un tiempo más al condenado, acercándose al escritorio repasando con los dedos la superficie de este, ladeando su cabeza.

- Por mí no te preocupes sigue buscando, pero como son mis pertenencias, creo que tengo el derecho de preguntar, ¿Qué buscabas?- mis labios permanecen cerrados.

– O, ¿Me querías robar? – se hace el ofendido.

– Porque si buscabas dinero…Tss, te equivocaste de cajón - hizo una mueca de disculpas y se encogió de hombros.

- No, sabes que… - acomodo una de sus manos en su masculina mandíbula.

- Ya sé lo que quieres –se termino de acercar al cajón que hace poco yo había logrado abrir, dando yo unos pasos más teniendo que evitar la silla que estaba estorbándome y en consecuencia quedando como estábamos en un principio, frente a frente, yo delante del escritorio y el detrás.

Rió y se acerco a la silla en la que estaba sentado antes, retrocedí y el volvió a carcajearse, la tomo y la devolvió a su lugar negando con la cabeza.

- ¿Quieres esto? –Se inclinó y saco el arma del cajón, dejándola en el centro del escritorio. Era grande, de un color gris claro y bastante hermosa, la empuñadura de madera resaltaba y esta tenía unos patrones extraños

–Tómala Elena, Dispárame.

Este hombre está loco.

-Jajaj, no te compliques tanto hermosa, solo debes tomarla y presionar el gatillo, te lo hare más fácil –Se puso de espaldas a mí, flexionando los codos y acomodando las manos con las palmas hacia afuera.

- ¿Así está mejor? – Me miro por encima del hombro – De esta manera cuando me encuentren creerán que estaba desprevenido y nadie estará tras ese hermoso trasero tuyo – volvió a girar su cabeza, cerrando los ojos en el proceso.

La pistola estaba allí, mofándose de mí, era la primera vez que veía un arma y mis dedos picaban por tomarla, por saber cuánto pesaba.

Escuchaba a Damon respirar acompasadamente.

-Oh... por el amor de Dios Elena si no es tan complicado – en menos de un minuto había tomado el arma por la corredera y estaba ofreciéndomela.

- Tomas y disparas, si dudas te matan... Tómala.

No pude tomarla aunque no me estaba apuntando estaba en shock.

Al parecer se aburrió de esperarme ya que guardo la pistola en su espalda dentro del pantalón y se tiro a la silla.

Después de horas en lo que a mi percepción del tiempo significaba, sacó la llave del último cajón y la puso en el segundo de allí empezó a sacar y a tirar bolsitas con cocaína, píldoras, jeringas, una liga y cualquier cosa que tuviera que ver con las drogas y después poniéndose de pie nuevamente.

- Esto es lo querías ¿Ah?, no podías controlarte, te traigo a mi casa y así es como me pagas -grita molesto y yo en vez de encogerme me paso la lengua por los labios, mi cerebro me pide a gritos tomar algo de eso y arrancar como una cavernícola. - Ten… Inyéctate, aspíralas haz lo que quieras… están recién traídas. - menciona de forma irónica.

Estoy por tomar una de las bolsita que cayó más cercana a mí, pero él me la quita y se acerca, caigo en la silla que esta detrás mío y el aprovecha de acercarse aún mas, apoya sus manos en los brazos de la silla.

- ¿Esto es lo que te llama, no? - se acerca aún más y susurra en mi oído - como a mí me llama tu piel... - me congelo y empiezo a hiperventilar - me llama a probarte, a tocarte - pasa la punta de su lengua por mi lóbulo y dejo de respirar -

-Esto podría ser un ganar y ganar - se aleja lentamente pasando su mejilla rasposa a causa de los indicios de barba por la mía.

- Tú obtienes esto -sacude la bolsita frente mío y apretó los puños clavándome las uñas en las palmas en el proceso para contenerme de arrebatársela - Y yo obtengo esto - pasa la bolsita por mi cuello sus ojos siguen el recorrido y esta está acercándose peligrosamente a mis senos.

Me lo pienso, no es como si fuera a ser una tortura, Damon es demasiado atractivo para su y mi propio bien, pero niego lentamente con la cabeza.

Puedo sentir su aliento caliente en mi cara, huele a whisky y a menta.

... Y quiero besarlo, pero sigo negando

Deja caer la bolsita a mi regazo y esta por darse la vuelta pero vacila en el último momento, me toma por los brazos y me levanta de la silla, luego me toma por las caderas y me empuja contra el escritorio botando algunas cosas en el proceso, me sienta en este y se empuja entremedio de mis piernas.

-¿Por qué te haces la difícil conmigo ¿Ah? - me toma por el trasero arrastrándome a la orilla y acercándome aún más a él - Págame Elena, Págame, te estoy haciendo el mismo trato que Stefan... droga por sexo y no es que me falte - se encoge de hombros.

Lo empujo y él se aleja divertido.

- Me estas desafiando, eso me gusta - se relame los labios, su mirada es fiera y yo no puedo creer que este entretenido por esto.

- Vamos preciosa, lo que te hace un marica no se puede ni comparar a lo que yo puedo hacerte, apuesto a que puedo enloquecerte y hacerte llegar solo tocando y besándote un poco – sonríe de medio lado.

- Digamos que las mujeres como tú son fáciles de complacer - pego un salto del escritorio, me aproximo y le pego una cachetada, esta se hace eco en la habitación y su cara ladeada me dice que no se esperaba esto.

Su expresión cambia a una de rabia y me toma por el brazo acercándome a ėl y haciéndome daño.

- "No - vuelvas - a - hacer – eso" - habla entre dientes - Menos tratando de defender una dignidad que no tienes - me aprieta más el brazo.

- ¿Has entendido? - el poco orgullo que me queda no me permite asentir, al notar mi rebeldía me empuja de nuevo contra el escritorio - No quiero repetirlo - asiento mordiéndome los labios y haciéndome sangrar para evitar responderle y decirle que se meta su orden por donde mejor le quepa y al mismo tiempo por miedo ya que no conozco de nada a este hombre y no sé que tan peligroso puede ser.

Me suelta y ahogo las ganas de salir corriendo, tiene un arma y valoro aunque sea un poco la mísera vida que tengo.

- Toma asiento... Este es el trato - habla mientras se va a sentar - Te daré toda la droga que quieras - lo miro desconfiada.

- Pero nada en esta vida es gratis - recoge en celular y se lo acerca a la oreja - Tú trabajaras para mí y no, no de la manera en que yo quería - una de las esquinas de su labios de levanta en un atisbo de una broma privada, se detiene.

- Hola guapa - contesta - necesito un favor... pídele a unos de los hombres de la mansión que te traiga a mi casa.

- No, no era para eso - silencio, ¿Con quién habla? - Aunque... pensándolo mejor, después de que termines te vienes directo para acá. - ¿Pero que se cree?, ¿El rey del universo?, pienso en eso cuando escucho la puerta abrirse y un hombre de unos dos metros, rubio y barbón, entra y se acerca a mi.

- Señorita, acompáñeme - me toma por el brazo obligándome a levantarme, lo miro desconcertada ¿Y este de donde salió?.

Miro a Damon, pero él se ha levantado y ha ido a pararse cerca del ventanal, sigue hablando con doña guapa mientras observa por este. Vuelven a tirar de mi brazo y me levanto a duras penas.

- Oye - levanto la mirada esperanzada, Damon tapa el celular con la mano y su mirada se dirige al hombre de dos metros, en ningún momento me mira. - Llévate algunas de esas mierdas, las que ellas quiera y proporciónale lo que necesite para que pueda drogarse tranquila, pensándolo bien… solo una bolsa de coca - y sin más vuelve a hablar por teléfono y yo sigo siendo arrastrada como un perro, después de que el gorila hizo lo que le ordenaron.

PERDIDA

PERDIDA

PERDIDA

PERDIDA

PERDIDA

PERDIDA

Fui arrastrada a la pieza en la cual había dormido, apenas cerraron la puerta abrí el paquete, me lamí un dedo lo metí en la bolsa y después me lo lleve a la boca, gemí al gusto.

Me acerque a la cama y me senté, eche un poco en mi mano y esnife, esa y unas dos veces más. Al terminar apreté la bolsa en mi mano y me reí sola, acostándome de espaldas en el proceso.

Mi dulce, dulce adicción, cielo o como quieras llamarlo.

Miraba el techo con una sonrisa pegada en los labios, echaba tanto de menos esto, me levanto de golpe y me mareo un poco, vuelvo a reír, busco mi celular y me recuesto otra vez, pongo música a todo volumen, canto despacio y en los coros, canto a todo lo que mis cuerdas vocales me permiten, estoy feliz, quiero volar, quiero nadar, quiero hacer tantas cosas.

¿Qué droga es esta?, los efectos están multiplicados, es mucho mejor que siempre, me giro de un lado a otro inquieta en la cama.

Al rato sigo mirando al techo, sintiendo como los efectos se desvanecen de a poco cuando tocan la puerta. Me imagino a Damon tras ella y me pongo nerviosa, me levanto y me acerco a abrirla.

Mi decepción debe ser notoria ya que ella sonríe y se disculpa encogiendo los hombros.

- Siento no ser a quien esperabas - me extiende su mano - me llamo Rose.

Rose es menuda, pero tiene de todo en los lugares correctos, esta vestida con un jeans que se ajusta a sus caderas y una chaquetilla de cuero color crema, su pelo es corto y de un café rojizo y su piel blanquecina.

Extiendo mi mano, cuando escucho un chillido.

- ¿Por qué se demoran tanto? - una rubia despampanante llega casi corriendo, vestida con una falda de tubo azul eléctrico, sweater con cuello blanco y botas hasta la rodilla del mismo color.

- Tenemos cosas que hacer - me observa y se acerca a darme un beso en la mejilla - Me llamo Caroline - sonríe de forma tierna.

No sé si es un efecto de las drogas o de la sorpresa, pero soy vagamente de consiente de ser arrastrada por las escaleras y llevada hacia un auto negro camino a no sé donde...

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