La historia le pertenece a FaithinBones.
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A Booth le gustaba limpiar sus armas cuando sus hijos estaban seguros en sus camas. Había colocado sus armas en la mesa del comedor con su kit de limpieza y tuvo cuidado de hacerlo lo más rápido que le fue posible. Prefería tener sus armas en la caja de seguridad cuando estaba en casa, pero el único momento que tenia disponible para limpiarlas era cuando estaba en casa y los niños estaban seguros fuera del camino.
Booth había colocado su .45 y su .22 en la mesa y desmontado la .45 cuando Brennan lo llamó en la cocina. El refrigerador estaba goteando agua en el piso de nuevo y Brennan quería que Booth la ayudara a determinar de dónde venía el agua.
Después de que Booth hubo determinado que necesitaban remplazar el dispositivo para hacer hielo, regresó al área del comedor para terminar de limpiar sus armas. Al salir de la cocina, Booth se detuvo en seco y sintió helársele la sangre.
"Hank, hijo, quiero que bajes la pistola." Dijo Booth suavemente.
Hank, dándose vuelta, apuntó la .22 hacia su padre y exclamó, "Cielos, Papi. Me gusta más tu pistola que la mía. ¿Puedo tener una pistola como la tuya?"
Tragando saliva, Booth respondió, "Hank, quiero que apuntes la pistola hacia la chimenea y que luego lentamente la pongas en la mesa de nuevo. ¿Puedes hacer eso por Papá?"
Brennan, al oír a Booth hablar con Hank, se dirigió rápidamente hacia la puerta y vio a su pequeño hijo apuntado la pistola hacia Booth. No queriendo asustar al niño, Brennan decidió dejar que Booth manejara la situación y se paró junto a él para apoyarlo.
Booth, al sentir a Brennan parada junto a él, le rogó, "Bones, regresa a la cocina, por favor. Hank y yo nos vamos a encargar de esto."
Sacudiendo la cabeza, Brennan se mantuvo firme, "Hank, por favor, apunta la pistola hacia la chimenea y luego ponla en la mesa como te pidió tu padre."
Moviendo los pies, Hank sonrió, "Mira, Mami, quiero una pistola como esta para mi cumpleaños."
Dando un paso hacia su hijo, Booth dijo de una manera tranquila, pero firme, "Hank, por favor haz lo que Papá y Mamá te dicen. Apunta la pistola hacia la chimenea y luego ponla en la mesa. Hazlo por nosotros, ¿de acuerdo? Después hablaremos de tu regalo de cumpleaños."
Asintiendo, Hank apuntó el arma hacia la chimenea y luego la puso en la mesa. Sonriendo, Hank preguntó, "¿Así está bien?"
Expulsando el aire, Booth dio un par de zancadas hacia donde estaba su hijo y lo cargó. Sosteniéndolo fuertemente contra su pecho, Booth le dio un beso en la mejilla y después le explicó, "Hank, jamás toques ninguna de las armas de Papá otra vez. ¿Entiendes?" la voz de Booth empezó a subir de tono, "No son juguetes. Podrías lastimar a alguien si tratas de jugar con las armas de Papá. Jamás toques o tomes las armas de Papá de nuevo. ¿Entiendes?"
Respirando pesadamente, Booth miraba muy fijamente a su hijo. Hank, dándose cuenta de que había hecho enojar a su padre, empezó a llorar.
Brennan, decidiendo que debía calmar a Booth, dijo, "Booth, él lo entiende."
Poniendo su mano en la cara de Hank, Brennan preguntó, "Lo entiendes, ¿cierto, Hank? Jamás tomarás o tocarás las armas de Papá otra vez ¿verdad?"
Frotándose lo ojos, Hank asintió y continuó llorando, "Lo siento. Yo solo quería jugar con ella. Jamás la volveré a tocar. Lo prometo."
Calmándose un poco, Booth le preguntó a Hank, "Ya es tarde, Hank, ¿que estás haciendo aquí abajo? Deberías estar en la cama."
Bajando la mirada hacia el pecho de Booth, Hank respondió, "Tuve un mal sueño. Quería a mi Mamá."
Brennan, sintiendo la necesidad de abrazar muy fuerte a su hijo, tomó a Hank entre sus brazos y se dirigió a la cocina con él. Sentada en una silla junto a la isla, Brennan abrazó fuertemente a Hank y le frotó la espalda.
Booth, después de observar a Brennan y a Hank por un par de minutos, se dio la vuelta y se dirigió a la mesa del comedor. Al revisar la cámara de la .22, Booth la encontró vacía. Sacudiendo la cabeza, rápidamente desmontó la pistola y sentó en la silla junto a la mesa y se quedó mirando fijamente sus armas.
Pronto, Brennan pasó a un lado de Booth con Hank aun en sus brazos y subió las escaleras. Booth, al verla subir, finalmente se puso las manos sobre los ojos y trató de bloquear el pensamiento de lo que podía haber pasado.
Después de un rato, Booth se sintió lo suficientemente calmado para limpiar sus armas. Con las manos temblándole un poco, Booth empezó a tomar las partes de la pistola e inspeccionó cada una de ellas.
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Después de que limpió sus armas y las ensambló, Booth las guardó en su caja de seguridad, apagó las luces del piso de abajó, se aseguró de que todas las ventanas estuvieran cerradas y aseguradas y se aseguró de que todas las puertas que daban al exterior estuvieran cerradas con llave.
Al entrar a su habitación, Booth encontró a Brennan sentada en la cama, leyendo. Booth, sentándose en la orilla de la cama junto a ella, frunció el ceño, "Lo siento, Bones. Eso no debió haber pasado y jamás pasará de nuevo."
Sacudiendo la cabeza, Brennan comentó, "Fui yo la que te pidió que dejaras lo que estabas haciendo y fueras a la cocina."
Poniendo el libro sobre su regazo, Brennan levantó la mano y tocó el brazo de Booth, "Le hemos dicho a Hank más de una vez que no toque ninguna de tus pertenencias. Debemos asegurarnos de que todos en esta casa lo entiendan."
Suspirando, Booth respondió, "Creo que esa es un regla que debe ir al libro y de inmediato."
Asintiendo, Brennan coincidió, "Estoy de acuerdo."
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Dos días mas tarde, Booth llegó a casa, recogió el correo del buzón y lo llevó dentro. Al entrar en la sala, Booth encontró a Brennan y a todos sus hijos tranquilamente sentados en los sillones, esperando a que él llegara a casa.
Brennan, al ver a Booth entrar en la sala, se puso de pie y explicó, "Les dije a todos que hoy tenemos una regla muy importante de parte del Jefe de los Papás y estábamos esperando a que llegaras."
Asintiendo, Booth se acercó a Hank y le entregó el sobre, "Hank, lee la carta."
Caminando hacia Brennan y parándose detrás de ella, Booth le puso las manos sobre los hombros y los masajeó.
Hank, abrió el sobre, echó un vistazo a las caras expectantes de todos y leyó, "Nueve. No está bien tocar las armas de Papá. Jamás toques o tomes las armas de Papá."
Moviéndose, de manera que ahora estaba junto a Brennan, Booth miró a cada unos de sus hijos y preguntó, "¿Entienden todos lo que dice la regla? Nadie y me refiero a nadie tiene permitido tocar las armas de Papá, excepto Mamá. Nadie más en esta casa puede tocar o tomar ninguna de las armas que vea."
Parker, sabiendo que su padre todavía estaba agitado por el hecho de que Hank cogiera la .22 el otro día, replicó calmadamente, "Si, Papá. Todos lo entendemos. Nadie tocará nunca tus armas de nuevo."
Asintiendo, Christine, Joseph y Hank respondieron, "Si, Papi."
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Hola, de nuevo por aquí con el Manual.
Gracias por los comentarios.
