Oh. Estoy segura que estarán preguntandose el por qué estoy aquí ¡Es verdad! Bueno, les digo rápidito, llevarán la computadora de mi hermana a repararla y no sé cuando la traeran de vuelta (aún está la de mi otra hermana), así que, decidí hacer este capitulo en compensación... por las dudas no pueda actualizar tan seguido como antes.

Disclaimer: Ningún personaje de HunterxHunter me pertenece, todos son propiedad de su respectivo dueño: Yoshihiro Togashi.

Advertencia: Shonen-ai en capítulos futuros; situada entre los primeros arcos del anime/manga.


—Killua.

—¿Uh?

—Eres raro.

El albino apartó la vista del cielo para mirar detenidamente al moreno. —¿Por qué lo dices?

—Por lo general, le agrado a la gente porque ellos nunca pueden saber cuándo hablo en serio—. Recostó el rostro sobre sus manos. —Todo lo que dije podría haber sido mentira y tú no pareces creer eso. Además, cuando les hablo sobre mi familia, la mayoría corre asustados mientras que tú... no lo haces. Estás aquí, conmigo.

Ante esa última frase, el albino se sonrojó levemente. —Soy tu amigo, es obvio que no me va a importar tu familia, no soy amigo de ellos. —respondió fingiendo no estar avergonzado. Se cruzó de brazos luego de volver a sentarse—. No creo que estés mintiendo.

—¿Por qué? —dijo en un tono muy bajito que creyó no ser escuchado.

«Bueno, además del hecho de que te conozco de otra vida y en ella somos mejores amigos. » Negó con la cabeza. —Es una corazonada, creo.

—Eso también es raro.

—¡Ey!—. Lo golpeó en el hombro con falso enojo, solo para hacerlo reír. —Tú también eres raro, primero te muestras molesto y luego tranquilo. Eso también es raro—. Gon sonrió ante ello. —¡Lo ves! Ahora estás feliz.

—Lo sé, no eres el primero que dice que soy extraño; y si estoy sonriendo, es que no puedo evitarlo.

—¿Qué quieres decir?

—Tú me haces feliz, Killua.

—¿Eh?—. El ritmo de su corazón se descolocó completamente, el sonrojo apareció y se quedó sin palabras. ¿Había oído bien?

—No sé, pero estar contigo me hace feliz. Como nunca antes me he sentido—. Jugueteó con sus dedos nerviosamente; nunca fue bueno en decir sus sentimientos. Su familia lo había criado para que ignorara aquello que es inservible para el trabajo, sin embargo, siempre trato de ser honesto consigo mismo. —Tal vez sea, porque eres mi primer amigo de verdad.

—Gon.

—¿Sabes? Durante toda mi vida, solo he asesinado a personas y me he relacionado únicamente con mi propia familia. Siempre entrenando, o siendo torturado, nunca tuve la oportunidad de conocer a alguien con quien pudiera pasar el rato—. Levantó su rostro, para poder obsequiarle una dulce sonrisa al albino. —No me dejaban tener amigos, era algo estúpido y tedioso, pero ahora entiendo que es una mentira. —murmuró sonriente—. Realmente, vale la pena tener amigos.

Killua estaba anonadado, no podía creer lo que estaba escuchando. Era vagamente familiar. ¿Gon se sentía de esa manera? Porque hubo un tiempo, en su otra vida, en donde él se sentía de esa manera encerrado en aquella sola y fría casa. Tal vez haya olvidado varias cosas pero, aún recordaba lo que sentía al estar en la inmensa soledad.

—Aunque eso seguro enfurecerá a mi familia; me hace recordar cuando escape de mi casa para venir aquí. Mi madre estaba llorando y pedía entre lágrimas que no me fuera, porque tenía el potencial para ser uno de los mejores asesinos—. El albino se rió un tanto nervioso. «Ahora que lo pienso, mamá siempre está llorando. » —Horribles padres ¿no? Es natural que hiciera lo que quisiera. Así que, terminamos peleando, le rompí ambas piernas a mi madre a pesar de estar lastimado.

—¿Lastimado? —repitió confundido—. ¿Acaso alguno de ellos te ha golpeado?

Gon parpadeó sorprendido. —Ah eso. Bueno, mi hermano intentó detenerme, pero bueno, fui capaz de escapar; no quiero recordar eso. —murmuró para sí—. Ahora, estoy seguro que todos están muy ansiosos por atraparme. A pesar de no ser Cazador, soy más fuerte que los más experimentados y viejos. Y cuando sea el líder de mi familia, me aseguraré de capturarlos uno por uno, estoy seguro de que valen unas buenas recompensas.

Mientras los dos niños conversaban despreocupadamente, el Presidente Netero deambulaba por los alrededores en busca de algo para entretenerse, se sentía muy aburrido y hasta el momento, no había encontrado nada que pudiera satisfacer su necesidad; volvió a esconderse, tratando de ocultar su presencia. ¿Qué hacían esos dos niños allí? Tal vez, podría divertirse con ellos: y bastaba con un pequeño truco para asustarlos, aunque fuere un poco.

Killua fue el primero en levantarse. «¿Qué fue eso? » —Gon ¿Sentiste eso?—. Sus ojos azules se posaron sobre la silueta del moreno, notando que éste tenía una mirada vacía, fija en la nada, y no parecía haberlo oído. —¿Gon?—. Intentó estirar su mano hacia él, mas terminó arrepintiéndose; y ello se debía por el miedo. Estaba aterrado por el Nen de Gon: era capaz de ver un aura oscura envolviendo por completo el cuerpo del moreno.

No perdió el tiempo, los segundos eran muy preciados.

Gon sacó un de los cuchillos ocultos en el interior de sus mangas y con él en mano, corrió hacia el corredor más próximo. ¡Ese viejo no se saldría con la suya! Está era su oportunidad, no iba a desperdiciarla.

«¡Va a matar a alguien!». Fue capaz de reconocer las actitudes de un asesino ante la aparición de su presa. —¡Detente, Gon! —gritó asustado al salir del shock, para luego correr hacia él.

El albino se quedó sin aliento al ver la escena delante de él: Netero estaba contra una de las paredes mientras Gon bloqueaba sus vías de escape y con su mano derecha sostenía el mango de la cuchilla que se encontraba en el estómago del adulto.

—Ah, sí que has mejorado bastante. Ya eres muy rápido, por poco y no noto tu presencia —comentó con su típico comportamiento desestructurado—, pero, no es suficiente para que te deshagas de mí.

El menor retrocedió ágilmente hacía atrás. —Lo sé y eso es lo que más me enfurece. —murmuró con voz ronca; no tardó demasiado en comprender que había sucedido. «El viejo decrepito utilizó Ko. »

—No te sientas mal, al menos vas progresando. ¡Vamos, no te enfurezcas! Es un buen progreso el que estás haciendo, pero sabes lo que realmente opino de ello ¿No?—. Estiró su mano para revolverle el cabello, asegurándose de despeinarlo completamente. —Ahh ¿Qué tenemos aquí?

Gon se apresuró en responder. —Él es Killua, es mi amigo—. Quitó la mano del hombre mayor para encaminarse hacia su compañero.

—¿Estás bien? —preguntó Killua cuando el moreno llegó a su lado y sólo recibió un asentimiento de cabeza—. ¿Seguro?—. El tono de su voz indicaba lo preocupado que estaba. «Cada vez... me sorprendo más por su manera de comportarse. »

—¿Ocurre algo?

Killua dio un pequeño paso hacia adelante, como si estuviera interponiéndose entre el hombre mayor y su amigo. —Eres bastante rápido para ser un viejo. —dijo sintiendo los hombros tensos y la mirada de Gon fija sobre su cabeza.

—Ah eso—. Se encogió de hombros, restándole importancia. —Fue solo un pequeño truco, nada trascendente. Apenas me moví.

—¿Qué quiere de nosotros Netero-san? —preguntó el moreno aproximándose, inconscientemente, a su amigo—. Usted no tiene nada que hacer hasta la Última Fase ¿Verdad?

—No necesitas ser desagradable con un pobre anciano y más cuando lo conoces desde hace unos años ¿Tu familia no te enseñó a respetar a los mayores?—. Netero sonrió. —Descuida, no he venido a molestarlos. Me aburrí, y estoy buscando alguna compañía.

Gon dio un paso hacia el costado, deshaciéndose de la "protección" del albino. —Lo siento, pero, para tener mi compañía y servicios debe pagar primero. Debo aclarar que no soy barato.

—Si sigues teniendo ese mal carácter, te quedarás solo. —dijo con seriedad—. Por cierto, quería preguntarles algo a ustedes dos ¿Qué les parece hasta ahora su primer intento en el Examen de Cazador?

—Es divertido, por unos momentos. —respondió Killua, un tanto incomodo por la situación.

—Pues yo creo que todo lo contrario; hasta ahora, no ha sido más que una decepción. Esperaba que fuera más difícil o algo interesante, pero creo que optaré por seguir mi plan de todos los años. Les daré el beneficio de la duda, y esperaré hasta la siguiente etapa ¿Asumo que será más entretenida, no?

El adulto mayor sonrió. —Bueno, yo no sé nada de eso...—. Cerró sus ojos sin quitar la expresión alegre en su faz. —Antes de que se vayan, ¿Les importaría jugar un juego conmigo?

—¿Un juego? —repitió el de tez morena y ojos almendra.

—Si son capaces de vencerme, dejaré que sean Cazadores. ¿Qué les parece, eh?

Los niños se miraron entre sí brevemente, como si de esta manera supiera lo que el otro decía, y al estar seguros terminaron asintiendo sin dudarlo. La prepuesta era interesante y sonaba muy tentadora, mas no podían confiarse de ese viejo, había algo en él que no les cuadraba; el Presidente sonrió ante la respuesta y terminó guiando a ambos hacia una habitación vacía, sin muebles o cualquier otro objeto que pudiera ser molesto.

Netero se ubicó a una distancia lejana a ellos. —Ahora, voy a repasar las reglas del juego. —mencionó mientras hacía girar la pelota sobre su dedo índice—. Si pueden quitarme la pelota, antes de que el dirigible alcance su destino, ustedes ganan. ¿Creo que deberíamos arribar a las 8 AM? Bueno, eso les da nueve horas. Son libres de atacarme cuando ustedes quieran; yo no los atacaré.

Gon fue el primero en quejarse. —¡Eso es muy fácil! Además de injusto... no puedes llamar a eso un juego.

—¿Por qué no prueban primero antes de sacar conclusiones?

A Killua no le agradó ese tono pedante y altanero. Y menos al ver que se dirigía de esa manera a su amigo. —Se oye aburrido ¿Sólo tenemos que tomar la bola?

—Así es.

—Entonces yo iré primero. —comentó Killua con el entrecejo fruncido.

—Adelante.

El albino se deslizó hacia su derecha suavemente para comenzar a caminar a un ritmo lento y pausado, casi calmado. «Me está subestimando demasiado —pensó con la mirada fija sobre el hombre mayor—, veamos que hará con esto. » Utilizó Zetsu para facilitar un ataque sorpresa; movió sus brazos al mismo ritmo que su caminar, esperando a que su técnica se realice, pero grande fue su sorpresa al ver nada ocurría. «¿Qué es? ¿Por qué no puedo usar "Eco rítmico"? » Bajó la vista sintiendo que temblaba de pies a cabeza. «¿Cómo es que pude olvidarla? ¡He entrenado mucho tiempo para conseguir que fuera perfecta! »

—¿Killua?—. Gon no entendía nada. ¿Qué se supone que estaba haciendo su amigo? Por un momento creyó que él utilizaría "Eco rítmico", pero nada de eso sucedió. Solo caminaba a un ritmo lento, nada más; frunció el entrecejo inclinando la cabeza hacia uno de sus costados. «...Es extraño. Muchos asesinos pueden hacer esta técnica, es una de las útiles, pero, pareciera que Killua no sabe cómo hacerlo. »

—¿Pasa algo o has decidido no continuar?

—Claro que no; ya quisieras que hiciera eso—. Con un movimiento veloz, se le aproximó estirando su mano derecha, pero Netero dio un paso hacia atrás sin soltar la pelota.

Sostuvo el balón con su dedo índice. —¿Sólo eso harás? —preguntó volviendo a evadir otros intentos, que solo terminaban en fracasos.

Entre saltos, piruetas y giros, se desarrolló el "duelo" de estos dos individuos; los minutos pasaban más lentos y antes de que se dieran cuenta, el albino ya se encontraba fatigado. Aterrizó sobre el suelo para mirar al anciano por encima de su hombro, maldiciéndolo por lo bajo, apretó sus puños y los dientes con todas sus fuerzas.

—¿Ah? ¿Eso es todo?—. Comenzó a jugar con la pelota, dando pequeños botes con su nariz.

«En ese caso... ¡Frenaré su movimiento! » Dio media vuelta y ganando el impulso necesario, le golpeó la pantorrilla con su pierna izquierda, sin siquiera medir su fuerza: ese fue su grave error. —¡Aghh! —gritó adolorido, comenzando a saltar con su otra piernas mientras llevaba ambas manos a la zona del impacto.

Netero se rió por el escándalo del niño. «Él no se contuvo con esa patada. Si fuera una persona normal, eso me habría roto la pierna. Lo felicito por su idea, aunque no hubiera hecho lo mismo».

El moreno contempló la escena en absoluto silencio, sin embargo, una sonrisa sin gracia se posó en su rostro. «No debería ser tan apresurado y dejarse llevar por sus emociones; Netero-san lo notó y lo usó a su favor. Puede saber lo básico de Nen, pero, eso no le servirá para siempre. » —¡Killua!—. Se levantó de un salto estirando su brazo derecho. —¡Tiempo! ¡Tiempo! ¡Es mi turno!

El albino dio el "pase" y Gon sonrió divertido para luego comenzar a calentar y estirar sus músculos.

«¿Qué intentará hacer ese chico? » Frunció el entrecejo. «...Es difícil creer que éste chico haya causado tantas muertes en un solo momento. También he notado algo muy extraño...». Posó sus ojos sobre el muchacho de tez clara. El menor mantuvo una mirada desafiante y atacó. «... Oh. Fue un rápido primer paso. —pensó con una mirada seria—. Pero, necesita unos diez años más antes de atacarme frontalmente »

Pero eso no ocurrió. Gon desapareció de su vista en cuestiones de segundos, apareciendo nuevamente sobre su cabeza, más no midió muy bien la fuerza y el impulso, y terminó estrellando la cabeza contra el techo; cayó al suelo cubriéndose con las manos la cabeza, lloriqueando descontroladamente.

—¡Idiota! ¡Ya sabemos que puedes saltar muy alto, pero en un lugar y bajo techo no sirve de nada! —gritó Killua desde una esquina de la habitación—. ¡Controla tu fuerza, maldita sea! Por un momento, el anciano relajó su guardia.

Luego de recuperarse, se levantó del suelo y caminó por los alrededores. —Lo eché a perder...

Varias horas transcurrieron desde el inicio del juego y ninguno de los niños pudo lograr cumplir con el objetivo, solo conseguían acercarse un poco a la pelota, más el adulto realizaba giros o piruetas para alejarse de ambos. Mientras uno descansaba unos breves segundos, el otro trataba de conseguir el condenado balón, y así sucesivamente. Incluso atacando juntos no había servido de mucho.

¡Sólo terminaban golpeándose entre sí!

Un repentino plan de Gon pudo haberles hecho ganar, sin embargo, Netero terminó atrapando una vez más la pelota.

La sostuvo entre sus dedos viendo como el par caía al suelo bruscamente. ─Los felicito por sus esfuerzos. En verdad que son ingeniosos.

Killua apretó los dientes al levantarse con dificultad. —Me rindo. Perdí. —ultimó de mala manera, enfurecido por su propio fracaso—. Me voy de aquí...

Gon parpadeó, volteando su rostro hacia el albino. —¿Por qué? Aún tenemos tiempo, Killua y justo ahora nos estamos acercando—. Señaló el pequeño reloj sobre el paredón. —¡Vamos! Apenas estamos comenzando a jugar con él. Será divertido y...

Lo interrumpió. —Diablos Gon ¿Qué acaso no lo ves? Ese viejo apenas ha utilizado su mano derecha y pierna izquierda ¿Crees que podrás contra él? Vamos, no seas ingenuo; lo más probable es que termines exhausto.

—Ehhh pero...

—En el nivel que estamos, ninguno es capaz de aproximársele en cuestiones de poder. —murmuró para dirigirle una mirada fulminante al anciano—. Podríamos perseguirlo durante un año y nunca le arrebataríamos la pelota. Es inútil y sólo se está burlando de nosotros.

—Oh ¿Te diste cuenta? —preguntó Netero llevando la mano libre hasta su cadera—. Y yo que creí que los había engañado, me sorprende que no hayas sido capaz de notarlo Gon.

Parpadeó sorprendido y terminó llevándose la mano detrás de la cabeza. —Me engañó completamente. —murmuró avergonzado de sí mismo—. No importa. Si hizo eso, es para que sea más divertido el juego ¿No?

Killua bufó molesto. —Esto no tiene sentido, realmente sabes cómo hacerme enojar, viejo. ¡Vámonos Gon! Será mejor ir a dormir un rato.

—No, me quedaré a jugar un poco más.

—¿Qué? ¡¿Acaso no oíste nada de lo que dije?! ¿Eres idiota o qué? ¡Nunca le podrás ganar!

El moreno sonrió. —No estoy buscando ganarle, porque sé que será inútil. Ya intenté hacer eso hace cuatro años y no lo conseguí; no me importa la pelota... En lo que quede de nuestro tiempo límite ¡Haré que Netero-san use su mano derecha!

—Ah, entiendo. En ese caso, te deseo suerte—. El tono de desinterés en su voz fue notorio.

Al voltear su rostro, pudo notar como Gon le retenía una de sus muñecas. La mirada preocupada y suplicante en su rostro hizo que Killua se sintiera incomodo, además de un poco avergonzado.

—Quédate. —pidió en un murmullo con las mejillas completamente sonrojadas.

Killua se avergonzó al oír ese tono de voz. —Gon...

—Por favor.

Debido a la vergüenza, terminó asintiendo sin decir una palabra, ganándose un abrazo sorpresivo de su amigo; el moreno se separó, y volviendo a tomar la muñeca de su mejor amigo, lo guio hacia un rincón en la habitación.

—Tú te quedas aquí y miras como gano el juego ¿Sí?—. Sonrió alegremente. —¡Yay! ¡Killua hará porras por mí! Espérame aquí, enseguida regreso.

El juego se había iniciado nuevamente.

Los movimientos de Gon se habían vuelto más rápidos y ágiles que los anteriores, al punto de que, en solo un segundo, era capaz de tratar de alcanzar la pelota más de cuatro veces con distintas técnicas. Netero y Killua fueron capaces de notarlo. La fuerza que estaba utilizando era demasiada como para ser controlada, sin embargo, él se aseguró de no utilizar cualquier habilidad Nen.

Entrelazó sus manos en un vago intento por distraerse. «Gon se vuelve más veloz. Apenas puedo seguirlo con la mirada, No entiendo el fin de hacer esto —pensó—. Sin embargo, verle así tan feliz, hace que recuerde a como era antes » —Gon. —murmuró su nombre, sintiendo como su pecho se estrujaba.

El pelinegro ideó un nuevo plan de acción, sólo necesitó de una pequeña distracción para llevarlo a acabo y golpear en el estómago al hombre con su cabeza. Ignoró el quejido de dolor y lo intentó una vez más. Netero evadió el ataque usando su mano libre, empujándolo a Gon y gracias a ese impulso, el moreno terminó estrellándose el rostro contra una de las paredes más próximas.

¡Gon!—. Se levantó lo más veloz que pudo y corrió para socorrer a su amigo. —Gon—. Lo tomó en brazos con cuidado. —¡Gon! Háblame... ¡Gon!— Notó que el otro abría sus ojos lentamente, suspiró aliviado y reprimió el deseo de llorar—. Me alegra tanto que estés bien.

—Killua...

—Idiota, haces que me preocupe demasiado.

Con ayuda del albino pudo sentarse, pero extrañamente, había una sonrisa en su rostro, sólo dirigida hacia el hombre. —¡Usaste tu mano derecha!

El anciano soltó un alarido de sorpresa para luego mirar su propia mano, efectivamente, había sucedido de esa manera.

—¡Hurra! —gritó sin poder contener su emoción para luego dejarse caer al suelo y comenzar a dormir.

Netero sonrió y se dirigió a hacer un llamado, mientras Killua suspiraba resignado ¡Su mejor amigo podía ser tan imprudente cuando lo quería! Pero, si no hiciera cosas como esas no sería él. Se recostó a su lado para observarlo fijamente, notando como un pequeño chichón aparecía en la frente ajena, sonrió maliciosamente y con uno de sus dedos rozó la zona del golpe, ganando un quejido de dolor como respuesta.

«Sólo de esta manera puedo encontrarte parecido a quien eras antes. » Su mano buscó la ajena con temor y al entrelazar sus dedos, sintió que todas sus preocupaciones desaparecían. «Estás aquí conmigo, pero, siento que te alejas de mí y de lo que fuimos. Gon ¿Podremos ser como antes? »

—Es conmovedor y gratificante ver el lazo de amistad entre dos personas—. El albino recordó que no estaba solo con su amigo. Soltó su mano y velozmente se sentó en el suelo, mirando sorprendido al anciano. —Al parecer ustedes son muy unidos.

Killua se sonrojó. —Bueno... yo...

—Pero tengo la sensación que esa unión solo los está lastimando a cada uno.

—¿Qué?

—Es normal que ninguno de ustedes lo note, después de todo son las personas involucradas—. Llevó ambas manos detrás de su espalda. —Mientras que Gon duerme ¿Te parece bien tener una pequeña charla? Estoy seguro, que has oído hablar de lo ocurrido hace cuatro años.

Asintió un tanto confundido. —¿Por qué debería saberlo? No creo que sean reales esos rumores.

—¿Rumores? Oh, veo que estás en la etapa de negación al descubrir una verdad importante—. Sonrió divertido. —Muy bien, dejaré que transites tú solo las demás, pero... creo que sería conveniente para ti oír el resto de la historia, después de todo tú también estás involucrado.

—¿Eh?

—¿Tú nombre es Killua, no es así?—. El niño de ojos azules asintió. —Déjame decirte, que luego de cometer los asesinatos en aquella ocasión, Gon repetía solo ese nombre.

«¿Mi nombre? » Volvió la vista al niño inconsciente, notando la expresión pacífica y tranquila en su rostro, además de la leve sonrisa. —¿Qué es lo que estás tratando de decir? ¡Gon y yo no nos conocimos desde niños! Es imposible que él supiera de mí.

—Yo sólo estoy contando los hechos que sucedieron—. Dio media vuelta para caminar rumbo a la salida y al estar frente a ella, miró al albino por encima de su hombro. —Entonces, ¿quieres conocer la verdad, si o no?

-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-

Mientras el sol salía por el horizonte, muchos de los postulantes comenzaban a despertarse y aprovechaban el corto tiempo de viaje para dar una última mirada a las habitaciones del dirigible. Los minutos transcurrían y cada vez faltaba menos para llegar a destino, el lugar en donde se daría la Tercera Fase del examen; Beans comunicó por los altavoces que estaban a punto de arribar y debían de estar atentos.

—¡Agh, mi espalda! A pesar del dolor que siento fue un buen descanso—. Leorio estiró sus brazos al pisar tierra firme. —Prefiero que el próximo viaje que hagamos en dirigible, yo esté en primera clase.

Kurapika sonrió levemente ante las quejas del pelinegro. —Ha sido un viaje gratificante. —mencionó con calma y serenidad—. Y por lo que veo, le ha servido a todos los demás; ahora, debemos concentrarnos en la siguiente fase.

—Okay—. Asintió de inmediato. —Cada vez nos acercamos a ser Cazadores y ¿Uh? Ahora que lo pienso ¿Dónde están Killua y su amigo? No los veo por ningún lado.

—Tienes razón ¿Habrá ocurrido algo con ellos?

—Espero que no—. Cerró sus ojos, meditando las posibles opciones de lo que ese par estaría haciendo. —Tal vez solo están jugando por ahí, aún no han terminado de arribar los demás candidatos, esperemos un poco y si no aparecen, los buscamos.

—Por cierto Leorio...

—¿Sí?

—Esas imágenes aparecieron en mi sueño anoche. —dijo de repente, llevando una de sus manos hasta su frente—. Sin embargo, terminaban por desaparecer para abrirles paso a unas totalmente diferentes. Escenas que involucraban sangre, destrucción y muerte trajo a mí los recuerdos de la masacre de mi tribu—. Sus ojos cambiaban de carmesí a celeste. —Se sentía diferente, como si estuviera vacío ya no estuviese.

—¿Qué soñaste? —preguntó en un tono muy bajo, solo para que el rubio pudiera escucharlo.

—Era un hombre, de gran contextura y fuerza inigualable; de su puño derecho aparecía un aura escalofriante; él sonríe divertido mientras las personas caen a su alrededor, todos ellos muertos. Esa persona se ríe mientras es rodeado por sombras, creo que son tres o cuatro, no estoy seguro. Luego vi una imagen distinta: la luna estaba de fondo y aquel hombre se encuentra frente a mí, sonríe y antes de que lo entienda, las cadenas se encargan de atraparlo—. Tragó pesadamente, ignorando los latidos en su cabeza. —Cadenas mágicas.

Leorio apretó los dientes al estar confundido. —¿Y luego?

—Las cadenas de plata lo envuelven en medio de la oscuridad y ellas se llevan consigo su alma pecadora, y en un breve instante pude ver un numero once… Y lo comprendí al despertar; Leorio, yo asesiné a un integrante del Genei Ryodan.

—Ha decir verdad, yo también he soñado algo extraño y está relacionado tu sueño. O al menos eso siento.

—¿Eh?

—Estoy sentado en un sillón hablando por el teléfono, grito mas no entiendo mis palabras y veo a Killua y a Gon delante de mí, siendo retenidos por dos mujeres y una tercera intenta aproximárseles. Luego todo se volvía oscuro. —dijo entre suspiros—. Y lo próximo que sé es que estoy manejando un auto totalmente desesperado, mientras escucho como gritas e insultas a una persona.

—Leorio ¿Qué crees que sea todo eso? —preguntó tratando de mantener la calma, mas no lo estaba consiguiendo.

—No lo sé, pero, tengo la sensación de que Killua tiene que ver con esto; dile instinto o como quieras, pero hay algo que no cuadra en esta historia y estoy seguro que tú también lo sientes.

La brisa matutina los envolvió a ambos mientras el desconcierto de apoderaba de sus cuerpos; quizá, ambos estaban por despertar de esa mentira.

Killua fue uno de los últimos en bajar de la aeronave. En sus ojos azules, se podía apreciar un sentimiento de completo vacío, estaban opacos, sin brillo aparente. Su mirada se mantuvo oculta tras sus cabellos blancos mientras el rostro permanecía inclinado hacia bajo; había una sola cosa que permanecía intacta en su mente.

Todo ese cambió había sido por su culpa.

-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-

El silencio en aquella habitación fue interrumpido abruptamente.

—¿Qué? —balbuceó sorprendido, no podía creer lo que estaba escuchando—. Tiene que ser mentira.

—Hace cuatro años, ese niño dio su primer intento en este examen, y te puedo asegurar que no había visto a ningún aspirante que pudiera compararse con él; su fuerza, destreza e inteligencia eran incomparables, a pesar de sus escasos ocho años. En toda mi experiencia de vida, solo un muchacho, llamado Ging Freecss, había llegado a sorprender a todo el Comité de Selección, pero creo que tu amigo pudo superarlo completamente.

Killua sentía que sus manos temblaban ligeramente.

—En la última Fase, iba a realizarse en un laberinto. Se trataba de una búsqueda, los postulantes debían encontrar las licencias verdaderas y solo cuatro encontrarían las falsificaciones; no podían utilizar armas, habilidades especiales o cualquier otro objeto, solo su fuerza e instinto. Todo parecía marchar bien. Incluso los demás candidatos descalificados pidieron presenciar el encuentro final, ya que todos ellos querían animar a ese pequeño niño.

—Basta...

—Pero, antes de que pudiéramos evitarlo, Gon había asesinado a los demás concursantes.

—No, por favor...—. Se cubrió los oídos, negándose a escuchar lo que fuera que estaba por decirle el anciano.

—Y no le bastó con aquella sangre derramada, también asesinó a los candidatos descalificados, dos Examinadores y los ocho jueces de la última prueba.

Apretando los dientes con fuerza, gritó: —¡Él no es así! ¡No!

—A esa matanza solo sobrevivieron Menchi, Buhara y Satotz, además de mí claro. Y de inmediato note que yo era su próximo objetivo—. Su mirada se tornó seria, cubierto por un brillo de indiferencia hacia los sentimientos del niño que estaba frente suyo. —Quinientas treinta y dos personas fueron sus víctimas, en una sola noche ¿Un gran número, no? Y pensar que solo tenía ocho años; aún recuerdo su rostro cubierto por sangre y sus ojos vacíos, casi muertos.

—Gon, no. —murmuró en un tono lastimero—. Por favor, ya no quiero oír el daño que Gon ha hecho—. Llevó ambas manos hasta su regazo convirtiéndolas en puños con él. —Todo por mi culpa.

—Eso es todo lo contrario a lo que Gon decía.

Levantó su rostro mientras las lágrimas caían lentamente por sus mejillas. —¿Eh?

—El niño parecía estar despertando de un trance, miró a su alrededor y comenzó a gritar desesperado, llorando mientras murmuraba que no era su culpa. —murmuró con calma—. Ninguno de nosotros es capaz de olvidar ese llanto desgarrador; de su boca solo salían frases como, "no soy malo", "no lastimo a las personas" o incluso suplicaba el perdón de los muertos.

—¿Por q-qué dice que yo estaba involucrado con ese hecho?

—Gon comenzó a decir tu nombre una y otra vez, suplicando que lo salves y que esta no era tu culpa; cuando recuperó la consciencia se veía completamente diferente.

—Lo siento tanto Gon—. Se cubrió el rostro con ambas manos, dejando que sus gritos y sollozos se vieron reprimidos allí.

Netero se levantó del suelo. —Deberías de aceptar lo ha sucedido, porque, querer negarte a tu realidad fue el principal detonante de este problema ¿Verdad?—. Killua sacudió su cabeza, negándose a mirarlo. —Puedes correr y esconderte muchacho, pero tarde o temprano deberás asumir las consecuencias de tus propias acciones, ya que estás no solo te involucran a ti, sino a todos. —ultimó de manera cortante—. Creo en tu historia y por esa razón, lo mejor es abrirte los ojos a la realidad que tu egoísmo creó.

—¡Pero quiero cambiar las cosas! ¡Eso estoy intentando hacer! —gritó levantándose de un salto, haciéndole frente al hombre mayor—. Lo que más quiero es disculparme con Gon ¡Por mi culpa, él hizo cosas que nunca haría! Él se convirtió en alguien como yo—. Su voz cambió rotundamente en aquellas últimas palabras. —Quiero enmendar mi error ¡Y volver todo a la normalidad!

—¿Y estás seguro que lo conseguirás? ¿Qué harás si Gon no lo acepta?

—Él no es Gon ¡No lo es!

—Lo es en esta realidad, la persona que tu conociste ya no es real. No existe—. Netero se mostró firme y decidido al decir aquellas palabras. —De alguna manera, se ha cambiado el antiguo orden y terminaste destruyendo tu antigua vida.

—¡No, no, no, no! ¡No!

—Tú mismo destruiste tu propio mundo y estás son las consecuencias. Dañando en el proceso a la persona más preciada para ti.

—¿Qué intentas decirme?

—Tú mataste a Gon, al antiguo Gon...

-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-

No podía ser verdad, aquella charla no podía ser verdad.

Killua detuvo sus pasos, entre medio de la multitud; no iba a aceptarlo fácilmente ¡Era imposible que así fuera! Tenía que ser una mentira, una cruel y lastimosa mentira. ¡Y ahora mismo lo comprobaría! Le enseñaría a ese viejo estúpido que él podía volver todo a la normalidad, que Gon le perdonaría y ambos serían los de antes.

—¡Ey Killua!—. Ignoró el grito de Leorio y los llamados de Kurapika, sólo para buscar a Gon.

Comenzó a correr mientras lo buscaba con la mirada. ¡Maldición! ¿Por qué no le veía? ¡Quería verlo! y no solo eso, también quería al antiguo Gon; en medio de la desesperación lo encontró.

Él, de brillante y alegre sonrisa, de ojos dulces y cálidos. Quien nunca lo abandonó; su mejor amigo y a quien más lastimo.

—¡Gon! —lo llamó, pero el pelinegro no se volteaba—. ¡Gon!—. Intentó una vez más teniendo el mismo resultado. —¡Gon! ¡Por favor! ¡Gon!

—¡Killua! ¡Detente! ¡Maldición!—. Apretó los dientes con fuerza. ¿Qué le ocurría a ese niño?

—¡Leorio! ¡¿Crees que sea conveniente seguirlos?!

—Ya a esta altura no sé qué creer, pero ¡No me quedaré de brazos cruzados esperando a que aparezca la verdad! —gritó decidido y orgulloso por sus propia decisión. Kurapika asintió estando de acuerdo; ¡Las mentiras iban a terminarse aquí!

Killua gritó una vez más, sintiendo que su alma se iba con aquel alarido y parte de su corazón. —¡Gon!

El moreno volteó su rostro al oír que alguien clamaba su nombre. —¿Eh? ¿Killua?—. Vio que su amigo corría hasta él, con Leorio y Kurapika detrás suyo. —¡Killua! Me tenías preocupado, creí que luego de jugar con Netero-san tú...—. Su voz termino por desaparecer ante la repentina acción de su amigo: estaba abrazándolo.

Un abrazo de necesidad.

—Gon—. Afianzó su agarre ante la mirada atónita de sus amigos. —Gon, yo. —balbuceó palabras incoherente.

—Killua. —fue lo único que pudo escapar de sus labios.

—Perdóname.

Sus mejillas se sonrojaron levemente al sentir como las lágrimas ajenas caían por su hombro. —Killua...

—Lo siento—. Su corazón se aceleró. —Lo siento. —volvió a repetir con un nudo en su garganta—. Lo siento, lo siento ¡Lo siento tanto Gon! Por favor, por favor perdóname—. Sus manos sujetaron con fuerza la chaqueta ajena, en un vago intento por liberar todo el dolor que sentía su pecho; el llanto no le interesaba, ya había quedado en segundo plano, lo único que quería oír era la voz de Gon. —Lo siento...

El moreno se separó de su amigo con brusquedad, sin decir ni una palabra, retrocedió dos pasos y llevó una de sus manos hasta su frente. Sintiendo un punzada de dolor en su cabeza ¿Q-qué estaba sucediendo? No lo entendía; Leorio y Kurapika contemplaron la escena en silencio, sintiendo que no debían intervenir, pero a la vez, creían que era lo correcto el estar ahí. Quieran o no aceptarlo, estaba involucrados en ese asunto.

Killua estiró su mano con lentitud, como si deseara tocarlo mas no tenía el valor para hacerlo. —Gon—. Se aproximó y por instinto, el pelinegro volvía a retroceder. —¿Gon...?

Gon negó con la cabeza. —Killua, eres extraño ¿Por qué pides disculpas? ¡Si no has hecho nada malo!

—¿Eh?

—No entiendo por qué me pides disculpas—. El dolor, tanto en su cabeza como en su pecho, desapareció. —¿Por qué lo haces? ¡Si Killua no ha hecho nada malo! Pídeme disculpas cuando hayas hecho algo malo y estés arrepentido de tu error ¿Sí?

—Pero...

—¡Killua mira!—. Señaló hacia el dirigible. —¡Es el señor Beans! ¡Vamos, tal vez quiera decir algo!

—Gon ¡Espera!—. Intentó alcanzarlo y no lo consiguió, su mano permaneció extendida mientras el moreno se alejaba más y más de él. —Gon, no...

Su mundo volvió a romperse en pedazos al comprender que, ya nada era como antes, y que un simple perdón no bastó para remediar el daño que había hecho como una vez creyó; ahora su esperanza estaba desapareciendo.

Todo con una simple palabra.


¡Cuídense mucho! ¡Bye-bye!

Atte: Canciones de Cuna.