CAPITULO 9: LA BODA

EDWARD POV

Otra lágrima se derramó. Era absurdo el estar llorando. Realmente me sentía feliz de que papá se casara (algo que jamás imaginé pensar justo hacía un mes)…

… Me dejé caer en el sillón, viendo el cuadro de la foto de mi mamá que se encontraba colgado en la pared, sabía que ella siempre estaría con nosotros y que, probablemente, ella había mandado a Esme para que mi padre recuperara aquella plena felicidad.

Algo calido y suave rozo mi mejilla, secándome las pequeñas lagrimas que caían. Aquel roce fue tan ligero y breve que, por un momento, pensé que mi madre, desde donde quiera que estaba, me lo había dado

- "¿Tan triste es que Carlisle se halla enamorado de Esme?" – preguntó tiernamente una voz familiar. Giré mi rostro y me quedé sin aliento en cuanto la vi sentada a mi lado ¿Cómo podía verla increíblemente hermosa, cuando su sola presencia me irritaba? ¿Cómo me atrevía a comparar a Bella con los mismos ángeles, y no parecerme basta tal comparación para describir su hermosura?

El vestido y las joyas que portaba no era ostentosos como lo que usaba Rose, si no todo lo contrario: la prenda era sencilla, y sin más adorno que unas olas de tela en corte de cascada que tenía la falda y una rosa adornando el corsette, en la parte media superior. Su cabello lo llevaba suelto, una cascada color caoba más voluminosa de lo habitual, que adornaba su pálido rostro; unos finos y largos aretes de brillantes plateados, en juego con una gargantilla y un brazalete. Nada más, pero lo suficiente para convertirla en una diosa.

"¿No me vas a responder?" – había olvidado que la razón para que la viera, había sido por que me había hecho una pregunta. ¿Había sido su mano la que rozo mi mejilla o había sido mi imaginación?

Sus ojos me miraban extrañados, sabía que debía girar mi rostro, dejar de verla y responderle, más no pude. Sabía que era un error, Bella me aborrecía, tanto ó más, como yo a ella, y cuando algo ó alguien no te agrada, es obvio que no vas a mirar a ese objeto de tu odio con adoración… sin embargo, en este momento no sentía ni una pizca de ira contra suya, ¿Se debía a qué, por primera vez, su voz y rostro se mostraban amables conmigo?

"No te preocupes, Esme es muy buena para ganarse el cariño más sincero de toda persona" – respondí – "no concibo a otra mujer, aparte de mi madre, que sea capaz de hacer dichoso a mi padre. Tienes a una mamá espectacular, Bella."

Clavé mis ojos en la imagen de la mujer que me había concebido, la mujer que en aquellos momentos, me aseguraba, desde algún lugar, que mis palabras eran completamente ciertas. Sonreí.

"Tu madre estará siempre con ustedes" – aquella actitud de Bella era extraña, pero debo admitir que me gustaba

"Lo sé" – admití uniendo mi mirada con la suya.

"Gracias por aceptar a mi mamá" – dijo mientras giraba su rostro hacia otro lado

Carlisle apareció justo en aquel momento, sus ojos estaban levemente hinchados, pero brillaban con una paz profunda e infinita. Sonreímos mutuamente al vernos y, en cuanto llegó a mi lado, me abrazó fuertemente

"¡Bella, te ves hermosa!" – Exclamó en cuanto sus brazos me soltaron

"Gracias por el cumplido" – volví sonreír. A Bella no le gustaban los halagos

Nos dirigimos hacia mi auto, agradecí el que Alice no se hubiera empeñado en arreglarlo como carro alegórico. Mis ojos no se lograban despegar de la imagen de Bella. Jamás me había fijado en lo tan hermosamente irreal que eran su gracia y sencillez. No, no podía permitirme seguir mirándola de aquella manera. Jamás había estado en mis planes el ser amable con aquella muchachita, aun si tuviera la oportunidad… Tuve suerte de que Carlisle se adelantara y le ayudara a entrar al carro, ahorrándome el compromiso de hacerlo yo…

JASPER POV

"Vamos niña Alice, dese prisa" – gritaba doña Choni desde la sala

"¡Jasper, si estas ahí, no quiero que mires!" – pidió una vocecilla desde el segundo piso. Miré extrañado a doña Choni, ¿Por qué Alice no quería que la mirara?

"Jasper esta en el jardín, esperándonos junto con don Pancho" – mintió la señora, guiñándome un ojo

Mi mandíbula se aflojó en cuanto la vi, ¿Podría haber en este mundo algo más lindo y frágil que mi Alice?

Me quedé mudo y mi corazón se aceleró con cada paso que ella daba, bajando las escaleras, e ignorando mi presencia. Cuánto agradecí el que Doña Choni no me hubiera corrido en realidad. Ver a Alice con aquel vestido de ensueño, bajando las escaleras con esa gracia, propia de una bailarina, era lo más cautivador que mis ojos habían logrado ver hasta aquel momento.

Sus ojos me miraron con apenado asombro en cuanto supo que doña Choni le había mentido

"¡Me engañaron!" – acusó y su rostro se veía adorable con sus mejillas encendidas y su ceño levemente fruncido

"¡Oh mi niña!" – exclamó doña Choni – "¡Pero que linda te ves! ¿Verdad Jasper?"

Sentí que la sangre subía hasta mi rostro

"Muy… muy linda" – acordé en un susurro y bajando la mirada

"¡Permítanme tomarles una foto!" – pidió doña Choni.

Alice se acercó a mi lado, por la forma en que me miró y sonrió, supe que había olvidado lo del engaño. No me atreví a tocarla. Alice era tan divina para mí, que ni siquiera me sentía digno de posar mis manos en sus desnudos hombros. Esperamos el flash de la cámara, juntos, pero sin ningún contacto

"¡No, no, no!" – exclamó doña Choni – "¡Así no! ¡Pero que simples son los jóvenes de ahora!" – se acercó hacia nosotros, movió nuestros cuerpos y manos, de tal forma que Alice y yo quedábamos de frente, con su cabeza recostada en mi pecho y sus manos enrolladas en mi cintura. Por mí parte, me encontraba petrificado, y muy, muy apenado. Seguramente, Alice, escuchaba los frenéticos latidos de mi corazón, que parecía estar a punto de estallar por tenerla tan cerca.

"Eso esta mucho mejor" – la voz de doña Choni sonaba complacida y un flashazo se disparó de la cámara – "Bien… ya pueden separarse" – recordó cuando notó que, tras varios segundos después, Alice y yo seguíamos en la misma posición.

Retiré mis manos de su cintura y me alejé de ella con el rostro totalmente enrojecido

"Iré por las flores a la cocina" – anunció mi adorado tomento. Me ofrecí a ayudarla. En el camino mi rostro había recuperado ya su color natural, antes de que Alice cogiera los ramos de orquídeas, se sentó en la silla del desayunador, sacó un papel de su bolsa y comenzó a escribir algo en el.

"¿Qué haces?" – quise saber. Ella me dedicó una enorme e inocente sonrisa traviesa

"¿Te importaría si bailo contigo, en lugar de Bella?" - soltó

EMMET POV

Me encontraba como gato enjaulado, yendo de un lado a otro en la sala, ¿Por qué tenía que ser yo, el más impaciente de mis hermanos, quien tuviera que esperar para llevar a la novia? Tenía casi media hora desde que la casa había quedado vacía, solamente con Esme y Rose encerradas en la recamara y yo, aquí en la sala. Decidí salir al jardín para tranquilizarme un poco, supongo que era normal estar nervioso en la boda de mi padre…

"¡Emmet!" – Gritó la rubiecita – "¡Emmet! ¡¿Dónde estas?!"

Puse los ojos en blanco, en aquel momento no estaba para soportar a esa amargada. La puerta para ingresar al jardín se abrió con un brusco movimiento

"¡Te estoy hablando y no contestas! ¡¿Es que no puedes servir de algo por primera vez en toda tu vida?! …"

A penas y era conciente de las palabras que destilaban aquellos labios. Mi atención, mi mente y mis sentidos, estaban completamente puestos en la mujer más preciosa que iba a ver en toda una vida.

"¿Qué?" – dijo con aquel tono de gran suficiencia en su voz – "¿No habías visto jamás a una chica con vestido?"

¡Cielo santo! ¿Cómo despegar la vista de tan gloriosa imagen? Parecía una diosa, la más hermosa de todas, con aquel vestido blanco de seda, que se pegaba a su perfectamente curveado cuerpo. Una sensual abertura del lado izquierdo dejaba ver su pierna blanca, su rubia cabellera iba levantada en un elegante y juvenil peinado… mi boca no se podía cerrar, aunque sabía que debía, por mi propio bien, cerrarla.

Luché por controlar mi expresión, seguramente, llegando al salón de fiestas, la rubiecita… la hermosa y sensual rubiecita, tendría una sobre dosis de levantamiento de su ego y soberbia. No hacía falta que se empezara alimentar su vanidad justo en la casa y, mucho menos, justo conmigo

"Claro que había visto a una chica con vestido" – respondí con el tono más indiferente que pude, mientras giraba mi vista, pareciendo desinteresando, hacia otro lado – "lo que no había visto jamás, es a una rubia salvaje con vestido."

Hubo un silencio, en el cual yo espere todo: un manotazo en mi espalda, un empujón, una ola de insultos hacia mi persona… Pero no aquello

"Emmet…" - susurró Rose cerca de mi oreja, dejándome petrificado – "¿No me vas a preguntar para que te estaba buscando?"

"¿Para qué?" - ¡Maldición! Mi voz se quebró sin poder evitarlo. Su mano se poso en mi hombro e hizo que girara mi cuerpo para quedar frente a ella, ante mis ojos y para asombro mío, Rose sonreía y me tendía una lujosa gargantilla

"Esme tiene la pintura fresca de las uñas" – explicó sin que yo se lo pidiera, con lo nervioso que estaba, ni la pregunta se me hubiera ocurrido – "¿Podrías tú hacerme favor?"

No esperó mi respuesta, después de todo, ella sabía perfectamente que nadie, ningún hombre, incluso yo, podría habérsele negado, se dio media vuelta, dándome la espalda y…

… ¡Cielo santo! ¡Que escote!...

Una gran abertura, se abría paso en la parte trasera de su vestido, dejando ver su blanca y fina espalda, hasta llegar a la altura de su cadera, en donde un enorme y elegante moño, adornaba el final. No pude moverme por varios segundos. Retiró algunos mechones de cabello que caían intencionalmente de su cabello y dejo su cuello totalmente despejado.

¿Qué me pasaba? De mis tres hermanos, yo era el que jamás había tenido problema alguno para tratar con mujeres, ¿Qué tenía esta engreída muchachita que hacía a mis manos temblar? No le iba a dar el gusto de verme embelezado, (como todos los hombres que la miraban), con su belleza. En ese momento me apresuré a desabrochar la gargantilla y luché por ponérsela con las manos más firmes que pude

"Ya esta" – anuncié. Rose me encaró y sus azules y profundos ojos se clavaron en los míos, mi mandíbula de nueva cuenta se aflojó sin que yo pudiera evitarlo, mi mente solo podía pensar en una cosa: el sabor de aquellos labios rellenos que se aproximaban a los míos

"Cierra la boca, Emmet Cullen" – dijo con su rostro a centímetros de mí – "la baba seca en un traje, no luce nada bien"

No tuve palabras en aquel momento para negar lo que ella había dicho, ¿Cómo negar la completa y pura verdad? Para humillación mía, solo pude ver su silueta desapareciendo por la puerta…

CARLISLE POV

Cuando Esme apareció, pensé que, por un breve momento, todo esto era un maravilloso sueño y que en el, me había topado con una reina. Me resultaba aun muy difícil el pensar que aquella grandiosa mujer correspondía el gran amor que yo sentía por ella, pero era la pura realidad. Me lo decían sus ojos, brillantes como estrellas; me lo decían sus pasos firmes, con los cuales se aproximaba hacia mí; me lo decía la sonrisa tímida de sus labios, me lo decía todo de ella.

El escuchar de sus dulces labios la palabra "Si, acepto" hizo que, por poco, me hincara y gritara al cielo "gracias por mandarme tan precioso y único regalo". Desde el primer día en que la había visto, supe que Esme, ahora esposa mía, sería quien había llegado justamente para tocar las puertas de mi corazón. Con esa delicada y dulce personalidad, con aquella mente inteligente y bondadosa, con aquellas hijas extraordinarias y tan particulares como ella, Esme se había convertido, desde hacía mucho, gran parte de mi vida.

"Los declaro, marido y mujer" anunció el sacerdote y yo sostuve su cintura entre mis manos y la besé con adoración, mientras sentía sus manos calidas enrollarse en mi cuello. Los aplausos hicieron acto de presencia y nos dirigimos hacia el carro en el que iríamos al salón de fiestas.

BELLA POV

La boda había sido conmovedora, las palabras habían sido las tradicionales, pero el amor que mi madre y Carlisle sentían, era tan inmenso, que las hacía hermosas, por que eran completamente sinceras.

Pero como todo en este mundo no puede ser perfecto, (al menos en mi caso), en pocos minutos venía lo que, (hablando exclusivamente por mi persona), destruiría mi felicidad: el baile. Por más que intenté, no logré convencer a Alice que no me tomara en cuenta en tan "grandiosa" idea (nótese el sarcasmo)

"Somos tres hermanas y son tres hermanos, Bella, no puedes dejar a ninguno de los Cullen sin pareja, además es la boda de MAMÁ", aquellas habían sido sus palabras y la sentencia de mi muerte.

La gente ya había llenado el pequeño, pero lujoso y muy bonito salón. Mamá y Carlisle ya habían entrado, en medio de aplausos y arroz. Nosotros, los ahora oficialmente "hermanos", nos encontrábamos parados junto a la mesa principal, esperando el llamado a la pista del baile. Mis manos estaban sudadas, y es que el baile no era una de mis cualidades. Aun en medio de mi nerviosismo, no podía dejar de mirar de reojo a Edward, estaba feliz, sonreía y sus ojos brillaban cariñosos mientras miraba a mi madre y a su padre juntos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando sentí su atención fija en mí

"Jasper" – llamé en un intento de poder tranquilizar mi nerviosismo, ahora duplicado. Maldito Edward Cullen ¿Qué tanto me ves?, pensé

"¿Qué pasa, Bella?" – preguntó mi futura pareja de baile

"Prométeme que no me harás girar a la hora de bailar" – supliqué. Los ojos color miel de Jasper se desviaron hacia otro lugar

"Te lo prometo" – respondió casi inaudiblemente. Supuse que él también se encontraba nervioso

El baile de la novia y el novio dio inicio y mi respiración se fue agitando con cada segundo que pasaba. Después inició aquella hermosa melodía de Malice Mizer, llamada "Regret" que, para mí, se había convertido en el anuncio del inicio de un infierno personal.

"Ahora pedimos a los hijos e hijas de los recién casados que pasen para regalarnos un baile" – comenzó a decir la animadora, quien sostenía una lista que le había sido proporcionada por Alice, en la cual estaban nuestros nombres y el de nuestra respectiva pareja, para ingresar a la pista de baile. Yo era la ultima en entrar, tenía la esperanza de desvanecerme antes de ese momento – "Les presento primeramente a la señorita Alice Swan, acompañada del joven Jasper Cullen" – anunció.

Alice y Jasper entraron en la pista y tras un momento de pequeña vacilación para posicionar sus manos en hombros y cintura, tal como correspondía, comenzaron a danzar, suspiré conmovida, realmente mi pequeña hermana lucía hermosa, como un hada que se había escapado de un maravilloso cuento y Jasper tenía el rostro tiernamente enrojecido… ¡¿Jasper?!... ¡¿Jasper?!... ¿Qué hacía Jasper, MI pareja de baile, con mi hermana?

Giré mi rostro para ver a Emmet, quien también se veía levemente extrañado, pero reía. Al menos mi pareja tendría mas fuerza para evitar que me cayera a mitad del vals, así que me tranquilicé un poco.

"Ahora, pedimos la presencia de la señorita Rosalie Swan y el joven, Emmet Cullen"

El aire salió disparado de mi pecho, ¿Rose y Emmet?, vi el rostro de mi hermana, quien estaba igual de pasmada y confundida que yo, después vi a Alice, y después de analizar su expresión, la fulminé. Pero para mi sorpresa y muy, muy, muy mala suerte mía, Rose y Emmet se dirigían a la pista de baile. Me sentí mareada en el instante que fijé mi mirada en Edward Cullen, su rostro denotaba la misma sorpresa y penosa incomodidad que el mío.

"Y por ultimo" – Oh no. Por favor, no lo digas, por favor, supliqué vanamente en mi mente – "Pedimos a la señorita Isabellea Swan y al joven Edward Cullen"

Me quedé fija en el lugar que estaba, mirándolo, esperando a que se diera media vuelta y saliera de aquel lugar, pero no fue así. Cuando menos lo esperé, me encontraba en medio de aquella pista, frente a él. Sabía que debía hacer algo, que debía de acomodar mis manos en alguna parte de su hombro, pero no sabía en que parte exactamente. Con Jasper hubiera sido más sencillo, puesto que le había advertido que no sabía bailar y habíamos acordado en que él me guiaría, pero Edward, ¿Cómo decirle a mi peor enemigo que no sabía ni siquiera como acomodar mi cuerpo para un vals? Aun así era necesario

"No se bailar" – le dije en un susurró, inclinando mi cabeza hacia el suelo. La respiración se me fue cuando sentí su mano apretar mi cintura y la otra, tomar mi brazo para dirigirlo hacia su hombro y después posarse en mi espalda superior. Cada roce que había recibido mi cuerpo, había dejado aquella sensación de electricidad, tan familiar de sus manos. Sentí que la sangre subía hasta mis mejillas

Sus pies comenzaron a moverse mientras, delicadamente, me guiaba para poder seguirle los pasos. En poco tiempo, logramos obtener un movimiento perfectamente sincronizado con la música. Bailábamos en completo silencio y tras varios segundos, no me pude contener en mirar sus ojos.

Sus verdes esmeraldas atravesaron mis pupilas con un brillo que no pude descifrar y me hizo perder la concentración del baile en pleno giro (detalle que se me había olvidado mencionar a Edward), lo cual provocó que le pisara el pie izquierdo. Su mano se aferró fuertemente a mi cintura, atrayendo mi cuerpo hacia el suyo, más de lo debido, para evitar que me cayera. Nuestras miradas se volvieron a unir y un ligero fuego bajó y subió por mi estomago

"Lo siento" – susurré sin poder dejar de mirarme en sus ojos

"No lo hagas" – respondió de la misma forma. El brillo de su mirada se intensificó de tal manera que me volví presa de él por el resto del baile…

ALICE POV

Me sentía segura y feliz bailando al lado de Jasper. Su mano se posaba ligeramente en mi cintura y sus pasos, de vez en cuando dudaban que dirección tomar, pero todo era perfecto. Mi corazón saltaba de felicidad, mi idea había resultado como lo había planeado y, aunque sabía que en cuanto el baile terminara y estuviera sola con mis hermanas tendría que dar explicaciones, por el momento no me importaba. Me encontraba bailado con mi príncipe, en la boda de mamá, y sumergida en la miel de sus ojos.

Me alejé y guié su mano para poder dar uno de los giros de la coreografía, lo dí sin complicaciones, el baile se me facilitaba demasiado y con Jasper, sosteniendo y vigilando mis movimientos, nada podía salir mal. Volví a posicionar mi cuerpo para seguir con los aleatorios movimientos.

"¿Ahora si me puedes decir por qué cambiaste el orden de la lista?" – preguntó con su suave voz. Me hubiera gustado decirle la principal verdad, "Quería que tú y nadie más, fuera mi pareja", pero obviamente no lo haría. Así que le respondí con la otra verdad

"No me he dado por vencida en mi misión para logar que nuestros hermanos se lleven bien" –

¿Imagine la desilusión en su mirada?

Por un momento ideé una romántica escena con este baile, sus labios rozando los míos y murmurando que le gustaba, que me quería…

"Tonta, Alice" dije mentalmente. Aún así, el soñar no me iba a quitar nada, recosté mi cabeza en su pecho y cerré mis ojos, dejándome llevar por sus pasos, mientras inhalaba el rico aroma de su perfume

ROSE POV

Mis ojos se encontraban carcomiendo a Emmet; (y no precisamente por lo espectacularmente guapo y varonil que se veía aquella noche, ¿Verdad?)…

Ah, si, como decía: mis ojos se encontraban carcomiendo a Emmet Cullen. El muy idiota tenía en su rostro una pequeña picara sonrisa de suficiencia… se veía muy guapo y sexy… pero aquel no era momento para pensar eso…

"Rose, luces… nerviosa" – dijo con un grave tono de complacencia en su voz

"No eres muy bueno para descifrar las emociones de los demás" – respondí

Aunque en realidad, si estaba nerviosa, ¿Cómo no? Si sentía en toda la parte media de mi espalda el roce de sus dedos que subían y bajaban maliciosamente

"¿Podrías dejar de hacer eso?" – pregunté en tono amenazante y frunciendo el ceño.

"¿Hacer qué?" – dijo poniendo el rostro más hipócritamente inocente que en toda mi vida había visto

"¡Dejar de manosearme!" – solté furiosa. Su pequeña picara sonrisa de suficiencia, se engrandeció. Mis mejillas se encendieron, sabía que la palabra "manosear" había resultado exagerada y él se agarraría de ello para seguir fastidiando

"Vaya" – susurró mientras acercaba sus labios a mis oídos – "y si tanto te molesta esto" – volvió a pasear las yemas de sus dedos por mi espalda, provocando que mi piel se erizara – "¿Por qué no haces algo por detenerme?"

Ese argumento no me lo espera, así que tarde en contestar

"¿Supones que me gusta el que me estés tocando?"

"¿Te gusta?" – sus dedos no cesaban de subir y bajar y su roce comenzaba a quemar

"¡Claro que no!" – exclamé furiosa. Y la furia no era precisamente para Emmet, si no por mí, ya que, por mucho que lo quisiera negar, realmente el roce de sus dedos si me gustaba.

Emmet ya no discutió, lo peor fue que aquella sonrisa de suficiencia no se le borró de su maldito (y lindo) rostro en todo lo que duró del baile y la fiesta…

Estaba furiosa, tenía la boca seca por el coraje, así que fui a donde estaban sirviendo las bebidas y agarré lo primero que vi: una copa de tequila

El líquido ardió al bajar por mi garganta. Solo una vez, en toda mi vida, había probado alcohol y la experiencia no había sido muy buena que digamos. Sin embargo, estaba tan enojada e indignada que me serví otra copa, y otra y otra más…

(Cuatro horas después)

Emmet Cullen era un insolente… y un pedante…

¡Eso era!... ¡Insolente y pedante!

¡Maldito Emmet Cullen!...

Hola otra vez ^^

¡Ay lo siento! No lo pude evitar, quería tener a una borracha o borracho en la fiesta y Rose se prestó para la ocasión muajajjaa ^^ xD

¡¡¡Muchas gracias a todos por sus comentarios!!!

Ok ya me voy, se cuidan y hasta pronto