Todos los personajes de Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi, salvo toda su descendencia que ha nacido de nuestra imaginación.

Conquistando a la flor

por

Freya & Sakura

Hola!

Aquí estamos con el penúltimo capítulo de esta secuela… ;) disculpen la demora, tuve una clase antes y llegué un poco tarde .. pero en fin… tarde pero seguro P esperamos que disfruten del capi y no olviden dejar sus reviews porfi

Capitulo Nueve

Algunos minutos después, al comenzar la cena, los invitados se ubicaron en pequeñas mesas. La familia de Ryoga y Ukyo en una, en otra, para la felicidad de Kaoru, se sentaba la familia de Miroku y Sango, incluyendo a Kouga y sus hijos. Por su parte, Hanako y Keishii juntaron las mesas de su familia para estar más cerca uno del otro. Izayoi compartía la mesa con su abuela, bisabuelo, Souta y Hitomi.

Mamoru estaba sentado junto a su familia, pero cada cinco minutos iba a visitar la mesa de sus suegros para ver a su novia, para la desgracia de su celosa y posesiva madre.

A causa de esto, Kagome recordó cuando sus gemelos eran unos pequeños niños que solo estaban detrás de su regazo, cuando eran completamente suyos.

Sonriendo nostálgica habló en voz alta. —¿Hijos, se acuerdan cuando conocieron la ciudad por culpa de Hanako? —espetó lanzándole una mirada asesina a su hijo de cabellos plateados que estaba a medio camino hacia la mesa de Ryoko—. ¡Siéntate un poco para escuchar a oka-chan y deja de moverte de una vez! —ordenó con su mirada amenazante por excelencia.

En menos de un segundo Mamoru estaba sentado nuevamente al lado de su madre. —Ha...hai..—balbuceó nervioso, recordaba perfectamente la primera vez que había visto esa mirada en el rostro de su madre.

Ranko miró a Shinichi, el muchacho que en ese minuto estaba sentado a su lado tenía una expresión bastante parecida a la de su hermano. —Nee, oba-san... ¿por qué conocieron la ciudad por culpa de Hana-chan?

—No fue mi culpa —respondió la muchacha mirando con cierto resentimiento a su madre—, yo sólo quería salir de la casa.

—Sí… oyaji y oka-chan fueron al Sengoku a buscar algunas hierbas medicinales en la casa de Kaede para Iza-chan que estaba con fiebre… nosotros nos quedamos cuidando de Hana-chan… ¡no tuvimos la culpa de lo que pasó!... ella era muy difícil de controlar de pequeña… de hecho lo sigue siendo… —sonrió divertido Shinichi ante la expresión de su hermana, mientras comenzaba a recordar…

Flash back

Trece años atrás, Templo Higurashi…

Kagome abrazó efusivamente a sus tres pequeños, Hanako no prestó mucha atención ya que se encontraba viendo su programa favorito: Las aventuras de Hiroshi-sama.

—¿Prometen que se quedarán aquí?, tenemos que salir con otou-chan a buscar algunas hierbas medicinales para su hermana que está enferma… cuiden muy bien de su hermanita… prometemos regresar pronto… —espetó sin muchas ganas de separarse de los pequeños.

—Hai, nosotros vamos a cuidarla —afirmó Mamoru mirando con total convicción a su madre.

—Kagome, debemos irnos ya —habló Inuyasha tomando de la mano a su mujer para alejarla de los niños—. Cuiden a su hermana, no maltraten al pobre gato, y si aprecian sus vidas traten de no destruir la casa... ¿quedó claro? —preguntó mirando a sus dos pequeños ya de seis años.

—No toquen los enchufes de la corriente, no abran el refrigerador descalzos, si tienen hambre les dejé algunos bocadillos en la mesa de la cocina, por favor no dejen que su hermana salga de la casa sola por nada de este mundo… —espetó totalmente aprensiva. —. Oka-chan los ama… mucho, mucho, mucho… ¿lo saben? —espetó al borde de las lágrimas.

—Hai...ya vete oka-chan —habló una pequeña Hanako sin apartar su mirada de las aventuras de su héroe favorito.

Los gemelos asintieron, intentando hacerle ver a su madre que cuidarían muy bien de su hermana menor. Un poco más calmada, la mujer siguió a su esposo para salir por la puerta

Shinichi vio como su madre y padre se iban en dirección al templo para luego dirigirse hacia la época antigua. Segundos después de su partida, la canción del ending de la serie que veía la pequeña comenzó a sonar. Hanako miró con ojos vidriosos a sus hermanos.

—¿Pasó algo?... ¿tienes hambre? —preguntó el pelinegro acercándose a su hermanita.

Mamoru miró curioso a la pequeña. —¿Te sientes bien? Oka-chan y oyaji volverán pronto —afirmó sonriente.

—Hiroshi-sama terminó —respondió con la voz temblorosa—. ¿Por qué terminó?...quiero seguir viéndolo.

—No darán otro episodio hasta el Lunes… —espetó Shinichi con temor a decepcionar a la pequeña—. Pero si quieres podemos hacer algo que quieras… para compensarlo… ¿qué deseas?.

—¿Sólo hasta el Lunes? —preguntó Hanako mirando a Mamoru al borde de las lágrimas.

—Etto hai...demo podemos jugar a lo que tú quieras, todo lo que quieras —insistió el niño claramente nervioso frente a la idea de ver a su hermanita menor llorar.

—Vamos al Dojo —respondió la niña mirando a sus hermanos con una radiante sonrisa—, quiero ver a Kei para que conversemos de Hiroshi-sama ¿vamos a verlo, si? —sonrió con dulzura.

—Pero es que queda lejos… no sabemos muy bien donde es… —respondió el pelinegro pensando cómo quitarle aquella idea de la cabeza de la niña—. ¿Quieres una galleta? Oka-chan dejó un plato con esas que te gustan…

—¡NO! —exclamó la niña mirando a Shinichi con el entrecejo fruncido—. Tú no me quieres, eres malo —espetó con claro resentimiento, luego mirando a Mamoru añadió: —. Mamo-chan, tú si me quieres ¿me llevaras al Dojo?

—Kuso... —murmuró cruzando miradas con su hermano— Oyaji se enojaría contigo si hacemos eso, Hana-chan.

—¡Eso no es verdad! Papi nunca se enojaría con su princesita, él siempre dice eso —protestó poniéndose de pie.

—Yo creo que se enojaría con nosotros y no con Hana-chan… —replicó Shinichi—. Hermanita, tú sabes que te adoro… pero oka-chan nos dijo que no nos moviésemos de aquí…

—Oe¿y si vamos rápido y volvemos antes que oyaji? —preguntó Mamoru—. ¡Keh! No puede ser tan difícil.

—Podríamos perdernos, el Dojo no queda tan cerca… —respondió Shinichi tan maduro como siempre. Apenas pronunció aquellas palabras la pequeña niña tomó una mochila donde colocó una muñeca de cabellos rubios, rápidamente comenzó a dirigirse a la salida de la casa.

—¿Dónde crees que vas? —espetó el pelinegro siguiendo a su hermana menor—. ¡No puedes salir sola!

—¡Oe!... ¡Matte! —exclamó Mamoru tratando de ayudar a su hermano—. ¡Shimatta, tienes que obedecernos somos mayores que tú!

Hanako colocó la mochila en su espalda sin prestarles mucha atención, al terminar volteó para mirarlos —¡No me importa!. Papi dice que soy muy fuerte por ser su hija y voy a llegar al Dojo porque quiero ver a Kei y no me importa lo que digan —pronunció totalmente decidida dirigiéndose hacia la salida.

Rápidamente Mamoru la tomó de la mano. —Matte Hana-chan...etto...nosotros te llevaremos —habló logrando que la niña se olvidara de las lágrimas que amenazaban por caer de sus ojos y que sonriera alegremente.

Bastante resignado por la terquedad de su hermana menor, Shinichi tomó el primer papel que encontró, una factura de compras de su madre, para escribir una nota con un llamativo marcador rojo:

"Ocá-chan: juimoz aber a Keishi al doyo, no tenoges, Hanaco esla culpavle… te amamoz.

Shinichi i Mamoru".

Luego de asegurarla debajo del plato de las galletas, cerca del TV, siguió a sus hermanos para ir en dirección al Dojo Saotome-Tendo, aunque desconocían por completo el camino.

En la primera calle que cruzaron, Shinichi tuvo que intervenir para advertirles que debían mirar a los costados antes de cruzar, y caminar por la vereda y no en el cordón de la calzada.

Pasaron varios minutos y parecía que caminaban en círculos, una de las casas ya les parecía demasiado conocida, mínimo habían pasado por allí unas cuatro veces.

Frunciendo el ceño el pelinegro hizo que sus hermanos se detuvieran. —¿No creen que sería mejor preguntarle a un adulto?

—Iie —respondió Mamoru mirando decidido a su hermano—, mi olfato es como el de oyaji podremos llegar rápido —aseguró sonriendo triunfal.

—¡Je! seguramente… mejor vamos a casa… —espetó totalmente escéptico el pequeño pelinegro.

—Si nos vamos a casa voy a contarle a oka-chan que intentaron bañar a Buyo en la lavadora —replicó Hanako mirando con una inocente sonrisa a sus hermanos—, a ella no le gustaría saber eso...

—¡Oe, tú también querías ver que pasaba! —protestó Mamoru.

Shinichi miró aterrado a su hermana menor. —Es mejor que hagamos lo que dice… oka-chan nos castigaría si supiera de esto…

Fin flash back

—¡Yo nunca quise hacer algo así con el pobrecito Buyo! —protestó sonrojada Hanako—. Ustedes me dijeron que a él le gustaría —refunfuñó avergonzada.

—A él le gustaba jugar con nosotros ¿na Shinichi? —preguntó Mamoru con una mirada nostálgica.

—Es cierto, él siempre nos quiso… se encariñó mucho con nosotros —agregó Shinichi con cierta melancolía.

Una vena latió en la sien de la mujer de cabellos azabaches. —Eso nunca me lo contaron… ¿pero no lo metieron ahí dentro, ne? —preguntó bastante traumatizada al imaginar la situación.

Inuyasha rió abiertamente al imaginar la situación. —¿Crees que el pobre animal hubiese sobrevivido? —preguntó mirando a su mujer.

—Nosotros nunca hicimos algo así... —comentó Ranko algo sorprendida al imaginar a su ahora novio intentando averiguar cuantas vidas tenía un gato.

—Buyo era un gato fuerte...sobrevivió varios años a nuestro lado —sonrió de medio lado Mamoru.

—Pobre pequeño… —espetó Kagome con cierta nostalgia.

—Nosotros no éramos tan crueles con jii-chan convertido en Panda… solamente lo pintábamos a veces cuando no teníamos que hacer… y él dormía profundamente… —rió divertido el muchacho de la coleta.

Akane sonrió, por más que intentara evitarlo muchas veces sus pequeños habían aprovechado la condición de Panda de su abuelo para molestarlo. —Recuerdo esa vez que llegaron ustedes tres al Dojo, parecía que habían tenido una gran batalla antes de llegar.

—Así fue, pero somos fuertes y no nos costó deshacernos de los enemigos que aparecieron en nuestro camino —respondió Mamoru antes de volver a relatar...

Flash back

—Kuso, te dije que no la dejáramos jugar con nosotros ese día —gruñó Mamoru

—Yo no sabía que intentaría chantajearnos con eso… —se defendió Shinichi frunciendo el ceño.

—¡Kawaii! —exclamó Hanako llamando la atención de sus dos hermanos.

La pequeña miraba totalmente cautivaba a un gatito blanco y bastante obeso, el cual la miraba con claras intenciones de escapar si ella se acercaba.

—Deja eso ¿no querías ir a ver a Keishii? —preguntó Mamoru con una mueca de fastidio en el rostro.

—También quiero jugar con el gatito —sonrió Hanako acercándose al animalito—. ¿Por qué huyes? —refunfuñó ofendida al verlo huir despavorido—. ¡Vas a jugar conmigo! —exclamó persiguiendo a toda velocidad al gato.

—¡Espera!... ¿Dónde crees que vas?... ¡kuso!... ¡podría pisarte un auto o perderte en el camino! —gritó Shinichi siguiendo a su hermana velozmente siendo acompañado por su hermano gemelo.

Minutos después, jadeantes lograron alcanzarla.—Kuso...deja de dar problemas mocosa...—habló agitado Mamoru.

Abrazando con fuerza al angustiado gato, Hanako, se acercó a sus hermanos. —Mamo-chan, Shini-chan les presento a mi gatito —sonrió sin prestar atención a las expresiones de sus hermanos—. ¿Creen que Kei y neko-chan se lleven bien?

—Con oji-san no creo que se lleve bien…—rió divertido Shinichi—. ¿Ahora podemos irnos? —preguntó tomando por los hombros a su pequeña hermana.

—Shinichi tiene razón —comentó Mamoru mirando a la pequeña que en ese momento abrazaba con más fuerzas al gato—, además no creo que Buyo quiera compañía.

—Neko-chan y Buyo se llevarían bien, además a onee-chan también le gustaría —protestó no muy dispuesta a abandonar a su nueva mascota.

—Está bien, pero dudo que le guste a la anterior dueña del gatito… —espetó Shinichi con una media sonrisa.

Estaban por voltear para seguir en dirección al Dojo cuando un perro enorme, color negro intervino en su camino, parecía que no estaba muy contento que digamos con su presencia.

—¡Perro tonto! No sabe que nosotros somos superiores… ¡Hana-chan, quédate atrás! Nosotros le enseñaremos lo que es bueno… ¿na, Mamoru? —espetó el pelinegro poniéndose en posición de defensa.

El gato escapó rápidamente de los brazos de la niña preocupado por salvar su propia vida. Hanako no lo siguió, el perro era lo suficientemente feo como para que la niña considerara obedecer por una vez a sus hermanos.

—¡Je!. Pobre animal, no sabe con quienes se está metiendo —Mamoru adoptó una desafiante postura—. No va a quedar nada de él cuando terminemos de darle su merecido...

Fin Flash back

—¡Llegaron con la ropa toda sucia y algunos rasguños!... pero salieron ilesos… —rió divertido Ranma recordando aquel suceso.

—Pero derrotamos al animal —sonrió satisfecho Mamoru—, él quedó mucho peor ¿na Shinichi?

—Perro baka… pensaba que derrotaría a los medio demonios más fuertes del Sengoku. —espetó el pelinegro sin un ápice de modestia.

—¿Y qué más pasó? —preguntó interesada Ryoko, apareciendo de repente. Rápidamente se colocó a un lado de su novio tomando su mano, para la desgracia de la mujer de cabellos azabaches.

—Cuando los vimos llegar pensamos que Inuyasha y Kagome venían con ellos y se habían adelantado… pero después al ver su aspecto nos dimos cuenta… —rió divertido el hombre de la trenza recordando nuevamente.

Flash Back

—¿Dónde están sus papás? —preguntó extrañado Ranma al darse cuenta del aspecto de los niños.

—Vinimos solos… Hana-chan quería visitar a Kei… ¿está por aquí? —respiró agitado Shinichi.

Akane miró incrédula a los niños. —Kagome-chan nunca los dejaría salir solos de la casa —comentó intercambiando miradas de preocupación con su esposo—¿dónde está ella?

—Fue con oyaji a buscar medicinas para Iza-chan que está enferma… nosotros nos quedamos a cuidar a Hana-chan… y ella nos insistió para que viniéramos a visitarlos… —se justificó el pequeño pelinegro.

—¡¿Hana-chan?! —exclamó Keishii apareciendo en la sala al escuchar el nombre de su mejor amiga—. ¡Viniste a visitarme! —sonrió radiante acercándose a la niña. Por detrás lo siguió una tímida Ranko.

—¡Hai! —respondió Hanako entusiasmada—. ¿Viste el capítulo de Hiroshi-sama? —preguntó, sin darle tiempo para responder agregó—. Encontré un gatito cuando venía para acá, no quería jugar conmigo pero logre atraparlo, soy muy rápida.

Ranko le sonrió a Hanako y a sus hermanos, luego de eso se abrazó a una de las piernas de su papá.

—¿Kagome no sabe que están aquí, ne? —preguntó Akane mirando inquisidoramente a los gemelos.

—Aún no, pero cuando vea la nota que le escribí se enterará… —sonrió Shinichi saludando con la mano a ambos hermanos.

Ranma acarició la cabeza de la pequeña para luego tomarla con un solo brazo. —Princesita… mira quien vino a visitarte… —sonrió besando el cabello de la niña.

Keishii miró la mochila de la pequeña. —¿Qué llevas ahí? —preguntó curiosamente.

Sonriente Hanako se quitó la mochila para luego sacar de esta una muñeca de ondulados cabellos rubios. —Es Hikaru-chan —sonrió estrechando entre sus brazos a la pequeña muñeca—, nuestra hija.

—Es bonita, me gusta el nombre que le pusiste… —sonrió alegre Keishii. —¿Puedo cargarla un momento?

Akane miró con una sonrisa a su hijo y a la pequeña de Kagome, luego tomando de la mano a los gemelos los llevó hasta la sala para limpiar sus heridas.

—Hai —respondió Hanako entregándosela con mucho cuidado—, tienes que ser cuidadoso es muy pequeña.

—Hai… —espetó Keishii tratando de ser lo más cuidadoso posible, tomando la cabecita de la muñeca. —Es muy fácil ser papá… y divertido… —rió vivaz. —Voy a cuidar muy bien de ella… y también de ti, Hana-chan… esa es mi obligación como tu esposo… —comentó emulando un perfecto juego de mini-familia tomando la mano de su amiguita.

Fin Flash back

Casi morado del sonrojo en sus mejillas Keishii se lanzó a su padre para evitar que siguiera contando. —¡Cállate, oyaji!... ¡no cuentes eso, kuso! —espetó a punto de sufrir un paro cardíaco.

—¡Pero si es verdad! Eso mismo dijiste… recuerdo muy bien esas palabras… —rió divertido Ranma—. Es más, tenemos un video grabado con ustedes jugando a la casita… —comentó con especial saña mirando los rostros sonrojados de ambos muchachos—. Si quieren para la próxima puedo mostrárselo…

—Anata, no avergüences a los muchachos —sonrió divertida Akane tomando una de las manos de su esposo—, aunque no se porque te avergüenzas tanto hijo...hay cosas aún más vergonzosas como cuando tus abuelos nos grabaron a Ranma y mi en plena declaración de amor...

—¡Je!, es que en ellos estuvo bien… eran pequeños… nuestros padres están locos… —farfulló Ranma levemente sonrojado recordando aquel momento.

—Solo espero que ahora no se les ocurra jugar a la casita y actuar como esposos —comentó Mamoru mirando con una media sonrisa a su avergonzada hermana.

—¡Cállate! —protestó Hanako—. Ya te dije que no te metieras en esto Mamoru.

—Como sea, yo también espero que no se les ocurra casarse ni nada parecido tan pronto —habló Inuyasha mirando fijamente a Keishii— y mucho menos jugar a la casita.

El muchacho de la coleta tragó nervioso. —Claro, tío Inuyasha… no se preocupe por eso…

La mujer de cabellos azabaches codeó a su esposo y lo tomó del brazo para evitar que siguiera hablando en ese tono con el muchacho. —¡Yo quiero ver ese video! Hace mucho que no me lo muestras Akane-chan…. —sonrió divertida—. Kei-chan no te preocupes… Inuyasha a veces exagera…

—¿Se veían tiernos ne? —sonrió Akane viendo como su hijo volvía a sentarse al lado de su novia—. ¿Recuerdas cuando tenían seis meses y pelearon por una pelota roja?

Kagome sonrió ampliamente. —Sí, Kei-chan se tiró sobre Hana-chan para robársela… se veían tan tiernos… —sonrió traviesamente.

—¿Ya desde pequeños sucedía eso?... las cosas no cambian… —espetó Shinichi olvidando por completo la presencia de sus padres.

—¿De qué demonios estás hablando? —preguntó Inuyasha dirigiendo una inquisidora mirada a su hijo.

—Etto… nada, estaba pensando en otr… otra cosa… —respondió bastante nervioso el pelinegro evadiendo la mirada de su padre, disimuladamente se movió hasta ubicarse cerca de la familia de Ranma.

Hanako miró enfurecida a su hermano. —Ya sabes papá, ellos a veces solo dicen tonterías —afirmó mirando con una dulce sonrisa a Inuyasha.

Ranko codeó suavemente a Shinichi. —Ya te dije que dejaras eso, no te metas en sus asuntos —Lo regañó en un susurro apenas audible.

El hanyou de cabellos negros asintió bastante intimidado por su novia.

Ryoko miró curiosa a su futura suegra. —¿Y que más pasó oba-san? —preguntó totalmente aduladora mientras se pegaba como chicle al cuerpo de su novio.

Sin prestar atención a las provocaciones de su nuera-sanguijuela, la mujer recordó nuevamente aquellos momentos en que sus dos gemelos solo eran suyos. Ese día había querido morirse cuando encontró la nota de uno de sus bebés, que por cierto aún conservaba en un sobre como recuerdo de su primera gran travesura. Aunque en ese momento lo menos que quería hacer era felicitarlos por su "proeza."….

Flash back

Kagome releyó la nota una vez más, sin poder creer en el contenido de ésta. Cuando llegaron del Sengoku a su vez su madre regresó de compras. El abuelo que se había quedado en el cuarto de Izayoi para cuidarla no se había percatado del hecho porque a mitad de su tarea se durmió profundamente sobre el respaldo del sillón de la habitación.

—¡¡INUYASHA!! —gritó la mujer totalmente traumatizada reaccionando del shock provocado por la partida de sus tres pequeñitos.

—¿Na...Nani? —balbuceó un agitado Inuyasha. Al escuchar el grito de su mujer había acudido en menos de un segundo sospechando de una posible desgracia.

Kagome lo miró más alterada aún. —¿¡No me digas que Iza-chan también huyó!?—exclamó totalmente alterada tomando del haori a su compañero.

—¿De qué demonios estás hablando? —preguntó mirándola con preocupación—. Iza-chan está en su habitación dormida ¿dónde están los demás? —volvió a preguntar sin poder evitar tener un mal presentimiento al respecto.

Un mar de lágrimas comenzó a formarse en los castaños ojos de la joven madre. —Nuestros bebés huyeron… dejaron una nota… —balbuceó comenzando a sollozar desconsoladamente utilizando como pañuelo la ropa de su esposo.

Una mueca de incredulidad se dibujó en el rostro del hanyou.—¿Es broma, na?... ¡Keh! No exageres mujer¿por qué huirían dos mocosos de seis años y su hermanita de cuatro?

—Hana-chan quería ver a Keishii… y los gemelos obedecieron su pedido… —espetó lagrimeando mientras le pasaba la nota al hanyou.

Con una de sus manos Inuyasha acarició la espalda de su mujer intentando consolarla, con la otra sostuvo el pequeño papel escrito con una caligrafía no muy clara y bastante notoria. La leyó una y otra vez intentando comprender que decía —Kuso...¿qué demonios de esta cosa te hace pensar que se fueron al Dojo? Lo único que entiendo de estos garabatos es Shinichi y Mamoru...

La mujer se separó de su esposo para arquear una ceja mirándolo incrédula. —¡Está muy claro!... ¡¿cómo no lo entiendes?! —espetó perdiendo por completo la poca paciencia que le podía restar—. "Oka-chan, fuimos a ver a Keishii al dojo, no te enojes, Hanako es la culpable… te amamos, Shinichi y Mamoru…" ¿no está suficientemente claro?... ¡Nuestros bebés se fueron!... ¡en este momento pueden estar perdidos… o peor aún!... ¡raptados! —exclamó recobrando nuevamente su llanto.

Un escalofrío recorrió la espina del hanyou, el solo pensar en una de esas posibilidades le congelaba la sangre. Rápidamente jaló a Kagome por una de sus manos para luego cargarla en su espalda. —¿Qué demonios estamos esperando? —preguntó esperando que la mujer se acomodara—. Tenemos que ir ahora mismo al Dojo —informó antes de comenzar su carrera a toda velocidad para dirigirse al lugar. Estaba seguro que encontraría a sus hijos ahí sanos y salvos, y de forma inconsciente no podía evitar sentirse orgulloso por como su pequeña princesita había logrado convencer a sus hermanos de cumplir su voluntad sin importar que estos fueran más fuertes o mayores que ella.

Un par de minutos después ya habían llegado al Dojo Tendo por la casi celestial velocidad de su esposo. Inmediatamente invadieron la casa sin llamar a la puerta.

La mujer de cabellos azabaches al ver a su amiga en la sala habló, sin recordar las normas de educación: —¡¿Mis pequeños?!... ¿están aquí? —preguntó totalmente desesperada.

Akane, a punto de contestar para calmarla, no alcanzó a hablar cuando las voces de los pequeños y sus pasitos, llamaron poderosamente la atención de la desesperada madre. No pasó siquiera medio segundo cuando Kagome se abalanzó sobre ellos para abrazarlos efusivamente. —¡Mis bebés!... ¡cómo pudieron abandonar a su oka-chan! —exclamó lagrimeando una vez más sin darse cuenta aún de las magulladuras del par de niños.

Inuyasha se relajó considerablemente al ver a salvo a sus hijos. Los gemelos intentaban conseguir respirar mientras Kagome seguía apretujándolos entre sus brazos, Hanako por su parte jugaba alegremente con los hijos de Ranma y Akane.

—¡Kuso!... ¿Cómo se les ocurre salir de la casa de esa forma? —preguntó con el ceño levemente fruncido.

—Ellos están bien Kagome-chan, tuvieron una pequeña pelea con un perro según nos contaron pero no fue nada —sonrió Akane.

—¿Acabaron con el estúpido animal, na? —preguntó Inuyasha dejando de lado su expresión ceñuda.

—¡Hai oyaji! —exclamó entusiasta Mamoru—. Cuidamos muy bien de nuestra hermanita.

—¡El idiota no sabía como dominarnos! Logramos voltearlo y nos subimos sobre él… cuando pudo liberarse huyó asustado… casi se hizo pipí… —rió divertido Shinichi intentando liberarse del abrazo apretado de su desesperada madre.

La mujer sin prestar mucha atención a los elogios de su esposo hacia el par de traviesos dejó respirar a los pequeños para tomar en brazos a la pequeña niña. —Preciosa… ¿no te pasó nada?... ¿hiciste lo que oka-chan te enseñó?... ¿no hablaste con ningún extraño?... ¿y no cruzaste las calles sin mirar? —atosigó de preguntas a la pequeña infante.

La pequeñita miró con el ceño fruncido a su madre. —¡Déjame jugar con Kei y Ranko!

Sin prestar atención a la evidente molestia de su hija menor Kagome siguió abrazando a la niña y cubriéndola de besos. —Dile a oka-chan que estás bien… ¿no te duele nada, ne? —preguntó mirándola atentamente.

—Estoy bien oka-chan —sonrió la niña en respuesta—, me divertí mucho con Mamo-chan y Shini-chan...nos encontramos con un gatito muy lindo, lo seguí hasta que lo atrapé, pero tuve que correr varias calles tras él...demo...neko-chan no quiso quedarse conmigo.

Casi a punto de sufrir un colapso la mujer dejó a la niña en brazos de su padre para regañar al par de gemelos cuando reparó en el estado que se encontraban. Totalmente aprensiva abrazó nuevamente a sus bebés. —¿Les duele?... ¡no deberían haber peleado con el!... ¿y si tenía alguna enfermedad?... ¿los mordió? —preguntó llegando al borde de la histeria.

—Iie...nosotros somos invencibles oka-chan —respondió Mamoru con una arrogante sonrisa.

Dejando de lado sus recelos la mujer analizó la situación, los pequeños habían llegado prácticamente enteros, y la habían preocupado al punto que había llorado a mares y casi ocasionándole un colapso. Dejando que se soltaran de su abrazo los miró desaprobadoramente. —Ahora que sé que están bien… tengo que castigarlos, tienen que saber que esto que hicieron no fue bueno… Shinichi y Mamoru, en vez de jugar tendrán que estudiar para mejorar su ortografía y… Hana-chan, por extorsionar a tus hermanos, un mes sin Hiroshi-sama…

—¡Oka-chan no me quiere! —sollozó Hanako mirando con los ojos llenos de lágrimas a su madre.

—Oe princesa no digas eso —Inuyasha intentó consolar a su hija.

—¡Es verdad! Si oka-chan no me deja ver Hiroshi-sama no voy a volver a casa —habló llorando cada vez con más ganas.

La mujer no cambió de expresión en absoluto. —¿Y a dónde irías? —preguntó mirándola seriamente.

—Me quedaría aquí viviendo con Keishii —refunfuñó la niña mirando de igual forma a su madre.

—Yo puedo compartir mi cuarto con Hana-chan, mami … —espetó el pequeño mirando a su progenitora notablemente decidido. —¡Oba-san, eres mala!... ¡Hiroshi-sama es nuestro ídolo!... ya no te quiero más… —farfulló mirándola con el ceño fruncido.

Sonriente, Akane cargó en sus brazos a su hijo. —Pero Hana-chan es muy pequeña, no puede irse de la casa de sus padres y no creo que a Inuyasha le guste mucho la idea.

—Pero yo no quiero que ella se pierda a Hiroshi-sama… deja que se quede con nosotros… —espetó con ojos vidriosos el pequeño.

—Papi, quedo que Hana-chan se quede —Desde los brazos de su padre, Ranko se unió a la petición de su hermano.

—Pero eso no es algo que podamos decidir nosotros —sonrió Akane mirando con ternura a los pequeños—. Hana-chan no es nuestra hija.

Kagome, bastante exasperada por la situación, miró al par de gemelos con una expresión muy alejada de la preocupación de antes, habían sobrepasado el límite por completo. —¡Ya basta con eso! Ahora vamos a casa… ya hicieron lo que querían… pero de la manera incorrecta¿no podrían haber esperado que regresáramos?... —espetó mirando desaprobatoriamente a sus niños—. Preocuparon mucho a su padre y a mí… por lo tanto el castigo sigue en pie… —agregó encaminándose hacia los gemelos para tomar a cada uno de una mano para llevarlos.

—¡No me importa! —exclamó Hanako logrando que su madre se detuviera—. ¡Cuando crezca me voy a ir a vivir con Keishii!

—¿Abandonarías a tu papá? —preguntó Inuyasha consiguiendo al instante la atención de la pequeña— ¿Ya no me quieres?

—Iie —sonrió la pequeña abrazando a su padre—, pero dile a oka-chan que me deje ver a Hiroshi-sama... —murmuró por lo bajo mirando con complicidad a Inuyasha.

Fin Flash back

—No...no recuerdo haber dicho que me iría a vivir con Keishii —mintió Hanako depositando toda su concentración en su comida para evitar las miradas de los demás.

Kagome sonrió divertida ante el evidente sonrojo de la joven pareja. —Yo sabía que me dirías algo parecido cuando crecieras… y ahora ese momento se acerca… —comentó guiñándoles un ojo

—¡Tía Kagome! —espetó Keishii bastante nervioso. Durante todo el trascurso del relato había traído a la memoria algunos recuerdos, casi leves matices muy borrosos, pero con su detallada versión había podido vislumbrar aquel momento como si hubiera sido ayer. Luego de aquel incidente Hanako lo había llamado todos los días por teléfono para pedirle un resumen completo de los capítulos de Hiroshi-sama. Aunque su poder de convencimiento había funcionado de maravillas, a la semana le habían quitado el castigo por su lindo par de ojos y su inocente sonrisa. Y bien que hacían efecto, especialmente con él, junto a su jugueteo con las puntas de su cabello constituían la forma más simple para que perdiera sus cabales y tan solo deseara tomarla entre sus brazos para besarla, perdiendo la noción del tiempo y el espacio.

—Kuso, no les des ideas onna —espetó Inuyasha no muy alegre con las sugerencias de su esposa—, acabo de perder a una de mis princesas y va a pasar mucho tiempo —afirmó mirando con total seriedad a Keishii— antes de que esté dispuesto a perder a mi pequeñita.

—¡Keh! Eso no es novedad oyaji, aunque estoy seguro que si Hanako quisiera casarse conseguiría tu permiso fácilmente, siempre ha sido así...—comentó Mamoru mirando de reojo a su hermana menor—...y esa vez a la única que no castigaron fue a ella...—murmuró por lo bajo.

—¡Eso no es verdad! Estuve una semana castigada —replicó Hanako—, además fue su culpa...yo era pequeña...ustedes debían cuidarme.

—Pero tú fuiste la de la idea… nosotros te insistimos en que no debíamos ir… —agregó Shinichi recordando con cierta ofuscación aquel castigo.

La mujer de cabellos azabaches se acercó a sus hijos para abrazarlos efusivamente en consuelo. —Oka-chan los ama…

—Pero nos tuviste un mes estudiando y ¡kuso! no era mi culpa que Shinichi escribiera tan mal —alegó Mamoru con una expresión cercana al berrinche. El recordar los horribles libros que debió estudiar junto a su hermano por un mes aún le causaba escalofríos.

Ryoko regresó de retocarse el maquillaje, sonriendo coqueta al escuchar las palabras de queja de su novio se acercó para consolarlo como solo ella lo hacía, y que él adoraba a sobremanera.

La mujer de cabellos azabaches estaba por espetar algo en contra de su nuera cuando el brazo de Inuyasha rodeó su cintura y la acercó hacia él, con ese gesto tan simple olvidó por completo cualquier futura nuera con mezcla de sanguijuela que pudiera tener.

--------------------------------------

Una hora después de la cena, casi todos los invitados se encontraban bailando una música lenta bastante melosa. Keishii y Hanako, después de toda la confusión que se generó luego de admitir su noviazgo, disfrutaban con especial énfasis aquel baile. La pareja de Nerima bailaba cerca de ellos, con tantos pervertidos sueltos —léase Miroku y Kouga— había optado por estar más cerca de ella, y más de lo que estaban en ese momento era imposible.

Kaoru, por su parte, estaba en su máximo esplendor al bailar con el hijo mayor de Kouga, Hideki. Miroku la vigilaba de cerca mientras conversaba con su esposa, Inuyasha y Kagome, Mamoru era vigilado disimuladamente por ella, mientras bailaba con su novia.

Ranko y Shinichi se limitaban a mirarse desde una distancia considerable por precaución. Después del impacto producido por la noticia del noviazgo de sus hermanos, y la boda de Izayoi no podían revelar su relación, o caería como bomba para todos, especialmente para Kagome y Ranma.

—Todavía no puedo creer que Inuyasha haya aceptado lo nuestro… —comentó radiante Keishii dando algunas vueltas rápidamente—. ¿No le adelantaste algo? Porque se veía demasiado tranquilo…

La muchacha rió suavemente dejándose llevar por Keishii. —No, pero creo que papá se dio cuenta hace muchos años...¿hace cinco años? —preguntó intentando averiguar cuando Keishii había comenzado a sentir cosas por ella.

—Yo… ¿cinco años?... ¿qué te hac… hace pensar es… eso? —balbuceó bastante nervioso por la pregunta de su novia.

—Hace cinco años fue la primera vez que te di un beso...te pusiste muy rojo y caíste hacia un costado —respondió Hanako fijando su coqueta mirada en la del muchacho—, también me regalaste a Kei-chan...

El muchacho intentó no perder la compostura y siguió bailando mientras sus mejillas comenzaban a arder furiosamente. —¿Kei-chan?... ¿qué es eso? —preguntó mirándola curioso.

Hanako miró divertida la expresión de su novio. —El gatito de felpa que ganaste para mí en la feria cuando teníamos doce años. Ese es su nombre —comentó sonriente.

Keishii arqueó una ceja. —¿Le pusiste mi nombre a esa cosa?

—Hai —sonrió Hanako alegremente—, siempre he pensado que se parece mucho a ti cuando pones esa expresión de niño caprichoso regañado —comentó subiendo una de sus manos para acariciar las mejillas de Keishii—, esa expresión que me encanta...

El muchacho se acercó rápidamente al rostro de la jovencita para besar una de sus mejillas. —Ahora mi gatita se llamará Hana-chan… —respondió sonriente.

—Pero yo no me parezco a esa cosa —sonrió mirándolo de forma traviesa—, de todos modos aún no respondes Kei...¿comenzaste a fijarte en mi también hace cinco años?

—¿También tú lo hiciste? —sonrió levemente sonrojado—. Creo que fue cuando tu mamá soltó tu cabello… te ves muy bonita así… —balbuceó perdiéndose en sus castaños ojos.

—¿En serio? —preguntó moviendo suavemente su cabeza logrando que algunos ondulados mechones cayeran sobre sus hombros—, creo que ya me lo habías dicho...es tu debilidad... —pronunció sonriéndole de medio lado.

El muchacho de la coleta miró embelesado aquel mechón azabache que rozaba su cuello. —Ha… hai… —admitió embobado sin darse cuenta de ello.

Hanako rió divertida, desde que Keishii había comenzado a mirar sus cabellos habían perdido por completo el ritmo del baile. —Baka...concéntrate...aunque de todos modos te ves tierno con esa cara —habló sin poder evitar que una presumida sonrisa se formara en sus labios.

—Shi.. shimatta onna… —balbuceó semi ronco el muchacho tratando de ocultar su sonrojo bajando la mirada. —Yo… etto… ¿qué opinas con respecto a lo que dijeron nuestras madres? —preguntó intentando desviar el tema.

—¿Crees que sea necesario? —preguntó sonrojada—. Con o sin compromiso...eres mío y nadie cambiará eso —agregó dirigiéndole una coqueta mirada.

—Lo mismo creo… —espetó con una media sonrisa el muchacho—. ¿Entonces si ellos nos preguntaran sobre eso tú aceptarías?

—¿Me estás pidiendo que algún día me case contigo, Kei-baka? —preguntó la muchacha regalándole una dulce sonrisa.

—¿Tú qué crees? —preguntó Keishii mirando con deseo los redondos y suaves labios de su novia, en ese momento lo único que deseaba era probarlos una vez más.

—¿No sabias que no es de buena educación contestar una pregunta con otra? —respondió arqueando levemente una de sus cejas.

—Te besaría… pero si tu papá me dejara de mirar así… —respondió Keishii señalando con la cabeza disimuladamente al inquisidor hanyou.

Suavemente giraron al compás de la música. —Entonces me debes un beso...—afirmó Hanako luego de observar hacia el lugar donde estaba sentado su padre. La mirada del hanyou era bastante amenazante, al parecer estaba listo para aceptar su relación, pero aún no lo estaba para verlos demostrarse afecto delante suyo. —Aún no respondes a mi pregunta —añadió volviendo a retomar el tema.

En respuesta a la pregunta el muchacho la miró directamente a los ojos. —Me casaría contigo sí… cuando tú quisieras… —respondió con tranquilidad mientras sus mejillas se teñían con un leve rubor, rápidamente una sonrisa embobada invadió su rostro.

Akane observó divertida como Hanako se abalanzaba sobre su hijo y lo besaba de forma bastante entusiasta. Segundos después giró el rostro para observar como Inuyasha era sujetado por una radiante Kagome. —Creo que Keishii no tendrá las cosas tan fáciles como las tuviste tú con papá —habló mientras seguía la lenta melodía guiada por su esposo.

—¡Je! pero es un Saotome… él va a lograr todo lo que se proponga… igual que yo… —sonrió rozando con sus labios el cuello de su esposa.

—¡Ranma, me haces cosquillas! —La mujer rió divertida—. ¡Hey! Recuerda que no estamos solos...además ¿se puede saber por qué no te has despegado de mi ni un solo instante desde que comenzó la fiesta? —preguntó fijando su mirada en los ojos azules de su esposo—. ¿Aún sientes celos por Kouga-kun?

—¿Por ese sujeto?... ¡je!... solamente le estoy mostrando que eres mía… —respondió estrechándola entre sus brazos.

—¿Y por qué necesitas demostrarle eso? Él sólo me dijo hola —comentó Akane bastante divertida por el hecho de que su esposo a esas alturas aún continuase sintiendo los mismos celos por ella que cuando tenían dieciocho años.

—Ese tipo es un aprovechado, Inuyasha me ha dicho… siempre cercaba a Kagome, y seguramente debe ser así con todas las mujeres… —respondió mientras le hacía dar algunas vueltas a su esposa por la pista de baile.

Akane rió abiertamente. —Conmigo siempre ha sido muy educado y atento —habló la mujer observando disimuladamente como el rostro de Ranma se tensaba con sus palabras—, siempre lo he dicho...te ves muy guapo cuando estas celoso —finalizó mirándolo a los ojos.

Ranma sonrió besando en las comisuras de los labios de su esposa. —Lo sé… siempre me veo así… —respondió con una media sonrisa mientras giraba nuevamente dejándose llevar por el ritmo de la música.

Mientras tanto, Miroku observaba desde la mesa donde estaba ubicado a su hija bailando demasiado abrazada del hijo mayor de Kouga. Eso no iba a tener buenas consecuencias, los hijos del youkai lobo tenían el "instinto de reproducción" demasiado desarrollado, y su hija, para su desgracia, tenía exactamente la misma mentalidad que él mismo.

Bastante inquieto, tocó una de las manos de su esposa. —¿No crees que sería mejor volver a casa pronto?

—Es la boda de nuestro hijo, no podemos volver a casa aún —respondió la mujer mirando con una radiante sonrisa a Shigeru bailando con su esposa.

—No creo que tu hija vaya a violar a uno de los mocosos del lobo idiota —comentó Inuyasha con un claro gesto de diversión en el rostro. Sin dudas Miroku estaba pagando por todos sus pecados de juventud.

—¡Inuyasha! —Lo reprendió Kagome mirando desaprobatoriamente—. No te preocupes, Miroku-sama… a Kaoru-chan le gusta decir cosas igual que a ti en esos tiempos… pero no va a hacer nada, salvo que encuentre al hombre de su vida… —sonrió guiñando un ojo esperando que ese ser no fuera su hijo pelinegro.

—Shimatta… es tan difícil criar a una hija… —espetó en respuesta el monje siguiendo segundo a segundo los movimientos de su hija menor.

—Ella no se comportaría como tú si se lo hubieses prohibido —espetó Sango mirando con seriedad a Miroku—, pero solo sabías celebrar cada una de sus palabras cuando era pequeña y buscaba esposo.

—Es difícil —comentó Inuyasha apoyando las palabras de Miroku—, sobre todo tener que soportar que cuando crezcan se las lleve cualquier idiota...

La mujer de cabellos azabaches codeó a su esposo en ese segundo. —Sepan disculparlo, amigos… Inuyasha todavía no logra asimilar la idea… —respondió riendo nerviosa.

—Tienes suerte que tu hija no haya mirado a Kenji en vez de a Shigeru… —sonrió guiñándole un ojo—. Habrías sido abuelo hace mucho tiempo… —comentó riendo divertido, olvidando por un momento su creciente preocupación.

—¡Miroku! —Sango llamó la atención de su esposo, mirándolo de forma severa agregó: —. Kenji a pesar de todo jamás sería capaz de hacer algo así sin estar casado —afirmó no muy convencida.

Una sonrisa burlesca se formó en el rostro de Inuyasha. —¡Keh!. Si como no...lo más probable es que ya tengan al menos unos diez nietos regados por el mundo.

Decidida, Kagome se puso de pie tomando por el brazo a su esposo autoritariamente. —Vamos a bailar mejor… —espetó mientras lo llevaba rápidamente a la pista de baile arrastrándolo en el camino prácticamente.

—¡Oe!...Matte...¿qué te pasa? —preguntó el hanyou con inocencia.

—No debiste decirle eso a Sango y Miroku-sama… tienes que evitar ser tan sincero en eso… —Lo regañó mirándolo fijamente.

Inuyasha tomó por la cintura a Kagome, jalándola hacia su cuerpo acabó con la distancia que había entre ambos. —¿Querías que les dijera que su hijo es un santo? —preguntó con una media sonrisa comenzando a moverse suavemente siguiendo la lenta melodía.

La mujer sonrió coqueta rodeando con sus brazos el cuello de su compañero. —No, pero podrías haber sido más amable… —respondió mirándolo seriamente.

—Lo fui, pude haberles dicho que estoy seguro que Kenji ya tiene varios mocosos por ahí —respondió bastante divertido por la expresión seria de su mujer.

—¡Inuyasha! —espetó levemente sonrojada la mujer—. Kenji no es así… etto, supongo que si hubiera hecho algo así lo sabríamos… —espetó no muy convencida.

—Quien sabe...de todos modos —El hanyou acercó aún más hacia su cuerpo a Kagome—, no es algo que me interese mucho ahora...—sonrió dirigiéndole una intensa mirada.

—Ahora que lo dices te doy la razón… —respondió la mujer pegándose al torso de su esposo—. ¿Te dije que me encanta como te mueves? —murmuró por lo bajo mirándolo sugerentemente.

—Esta mañana y muchas veces —respondió correspondiendo ampliamente la mirada de Kagome—, tú no te quedas atrás mujer...

Kagome se pegó aún más al cuerpo de su esposo disfrutando de aquella maravillosa música.

Shinichi por su lado miró de reojo a Ranko que se encontraba en la misma mesa. ¡Qué más daba! Eran amigos según el resto… podía invitarla perfectamente a bailar… ¿por qué no?. Pensó el joven mientras se ponía de pie.

La mirada de la muchacha se encontró con la de Shinichi, de inmediato supo que él la sacaría a bailar. Con una sonrisa le demostró que lo deseaba del mismo modo que él.

Sin embargo antes que el muchacho pudiera alcanzarla fue interceptado por Kaoru.

—¡Shinichi-kun, vamos a bailar! —exclamó sonriéndole coqueta—. No puedes negarte ¿o sí? —preguntó guiñándole un ojo.

El muchacho miró nervioso a su novia, parecía que en cualquier momento estallaría, y quizás no solamente intentara eliminar a Kaoru sino también a él. Retrocediendo algunos pasos miró nervioso a la jovencita de ojos azules. —No… etto… yo… no me siento bien —espetó fingiendo dolor de estómago al poner su mano en su abdomen.

Tomándolo con rapidez por una de sus manos lo arrastró hacia la pista. —No exageres, te sentirás mejor bailando conmigo —afirmó Kaoru guiñándole un ojo.

Ranko los siguió con la mirada, Shinichi se veía bastante incomodo pero Kaoru parecía estar en el paraíso, sonriéndole y mirándolo de forma bastante insinuante.

Por un par de minutos maldijo al idiota que se le había ocurrido poner música lenta justo en ese momento.

"¿Qué demonios le pasa a esa tipa?...Kuso se supone que es de la época antigua...debería ser recataba y no tan..." pensó mirando la escena con el ceño completamente fruncido.

Todo el auto control de Ranko se vio sobrepasado en el momento en que Kaoru apoyó su rostro en el torso del nervioso muchacho. Furiosa se puso de pie para luego acercarse en menos de un segundo hasta la pareja.

—¡¿Podrías dejar de abrazar de esa forma a MI NOVIO?! —gritó furiosa tomando a Shinichi por uno de sus brazos para alejarlo con bastante brusquedad de Kaoru—- Y que te quede bien claro esto ¡Shinichi tiene una novia y a esa novia no le gusta que otras mujeres lo estén toqueteando!

Para la desgracia de Ranko en el momento que había espetado aquellas palabras la música se había detenido repentinamente. Kagome, a escasos pasos de los muchachos; ya que seguía bailando con su esposo, miró perpleja la escena. Parecía que lo que había oído aún no lo podía lograr asimilar. Solo podía ser una broma… ¿o estaba soñando?

Continuará

Notas finales

Creo que lo más chistoso de este capítulo fue la nota de Shinichi a oka-chan xDD fue lo más gracioso que nos tocó escribir con este par de demoni… digo… niños lindos xDD (aunque de todas formas… la que acabó quedando peor fue Hana-chan… conocimos su faceta dominante desde pequeña xP pobres gemelitos… comandados por una pequeña de cuatro años xD)

Queríamos avergonzar a Hana-chan y a Kei-baka… ¿lo logramos? xP de pequeños eran muy amigables… luego con las hormonas como que empezaron a llevarse mal xP (claro y también con las sutiles palabras de oka-chan xP). Pero quien creería que este par jugaba a la casita de infantes… xP o que alguna vez nuestra Hana querría ir a vivir con Kei xpp

Hay que agradecer a Kaoru-chan eh xP gracias a ella finalmente se develó el secreto de Shini-kun y Ranko… ¿Qué pasará con Kagome y Ranma¿cuáles serán sus reacciones¿habrá muertes? XD (Nota aparte, Freya me autorizó a decirles que ella fue la que decidió cortar el capítulo ahí xDDD así que ya saben donde van dirigidos las quejas, reclamos, amenazas y/o golpes XDD)

Otra cosita… las escenas de los Flash back de los gemelos pequeñitos va dedicada a Koharu quien nos sugirió la idea de escribir algo así ; ) muchas gracias amiga… esperamos que te haya gustado besos

Muchas gracias por leernos hasta aquí chicos esperamos que hayan disfrutado del capítulo… ya saben, cualquier comentario, halago, sugerencia para el epílogo, pueden hacerlo dejando su review ;)

Besos,

Sakura

Palabras en japonés:

Hai: Sí

Nee: Hey

Oba-san: Tía

Oyaji: Papá

Etto: Uhm ¿Eh?

Demo: Pero

Kuso: Mierda

Oe: Oye

Matte: espera

Shimatta: Maldición, maldita sea

Iie: No

Na: Pregunta que siempre tiene una respuesta afirmativa ¿No¿Cierto? Los chicos usan el na y las chicas el ne.

jii-chan : abuelo

Kawaii: Lindo bonito

Neko-chan: Gatito xp

Oji-san: Tío

Onee-chan: Hermana mayor

Anata: mi amor, querido

Nani: Qué

Onna: Mujer