Hola ¿Cómo están? Primero que nada quería avisarles a todos los lectores mis fics, que mi computadora se ha arruinado y que quizás tarde un tiempo en subir las actualizaciones de mis proyectos, puesto que tengo que utilizar la computadora de mi madre cuando ella no se encuentra en casa. Por suerte, este año iré a la universidad medio turno y tendré más tiempo de utilizarla por la mañana, no desesperen.

Quería agradecerle los comentarios a tiven, a José, a Laugerid, a deicy, a Guest x2 (Dos comentarios bajo este seudónimo) y a Luffy ASL.

Bueno, sin más que decir, aquí se los dejo:

El sol se encontraba en el centro del cielo, lo que significaba que la hora de almorzar había llegado a la universidad. Los pasillos estaban apestados de alumnos quienes buscaban sus respectivas habitaciones, o una mesa en el gran comedor para compartir con sus amigos y/o compañeros. Afortunadamente, Luffy y los demás habían encontrado una de las muchas mesas libres y se había decidido pasar sus almuerzos todos juntos, allí.

Nami lo contempló desde la otra punta mientras él y Usopp jugaban con la comida y reían a carcajadas que se ahogaban con los murmullos de todos los universitarios. Todo era muy raro, hacía años que no se encontraba tan confundida. Ella… ella… Ella lo había besado después de casi tres años de actuar con indiferencia, y ahora que lo hacía… No solo estaba saliendo con otra persona, si no que él tampoco tenía idea de quien era la persona a la que había besado ¿O sí?

Tampoco había podido hablar con Law al respecto, después de todo… Si ella lo había visto, significaba que ella también había estado allí. Prefirió hacer como que nada paso y continuar con su relación guardándose ese secreto. Que más daba. Si en verdad él estaba en algo raro, se daría cuenta la próxima vez. Suspiró, y decidió seguir con su almuerzo en silencio.

Oi – Usopp se puso de pie captando la atención de todo el grupo – Escuche por allí que el sábado habrá una fiesta de disfraces ¿Quién quiere ir conmigo? – Preguntó con una sonrisa mientras se apuntaba

¿Disfraces? ¡Genial! ¡Yo voy! – Exclamó Luffy contento

¿Pero qué…? ¿Disfraces? – Zoro puso los ojos en blanco

Claro que sí, apuesto que será divertido – Vivi posó su mirada en Kaya - ¿Verdad? –

Claro, ya quiero elegir disfraz –

Por alguna razón, ya se de que disfrazarme ¿Tú Nami? – Robin posó sus ojos celestes sobre ella - ¿Nami? –

Si perdón – Dijo al volver del mundo de los pensamientos – Si, claro – Asintió al notar que todos los ojos estaban posados en ella

¡Ya quiero ver a todas disfrazas! – Sanji se pegó a Nami mientras que imaginaba a cada una de las chicas con un disfraz diferente

Para ya – Zoro lo fulminó mientras que una mueca de disgusto asomaba de su rostro

Cállate estúpido –

Pero desvió la mirada, sabía que a pesar de todo lo que podía odiar o no tolerar a ese estupido peliverde, aquella mujer, una de las mujeres más hermosas de aquel grupo, era de él. Y a pesar de molestarle tener que respetarlo, un buen amigo jamás tocaría o imaginaría con la novia de otro. Así que, decidió hacer silencio e intentar disimular su orgullo herido, después de todo, se había dejado patear por Zoro.

Cuando los hombres se juntaron en las canchas para reanudar su entrenamiento, se encontraron con que Rayleigh ya tenía todo una estrategia para lograr que el partido que se aproximara diera sus frutos positivos. El entrenador sabía la clase de hombres que tenía delante de sus ojos, y sabía el provecho que podían sacar si ellos daban lo mejor de sí mismo. Los colocó en parejas y les entregó una pelota a cada pareja para que comenzaran con pases cortos, necesitaban empezar con el entrenamiento simple y luego exigirles escalonadamente.

Recuerden, intenten no errarle a su compañero, la idea es que aprendan a dar pases apropiados – Comentó y luego hizo sonar el silbato

El dúo más alejado de las canchas principales era el de Sanji y Zoro, ambos manejaban la pelota con cierta facilidad admirable, por el hecho de que ninguno antes había practicado ese deporte. Sus rostros enfurecidos, se fulminaban mientras manejaban sus pies para lograr el pase acertado.

Por otro lado, Ace y su amigo Marco, pateaban fuertemente la pelota, logrando que esta se aproxime hacía su compañero en una línea recta e invisible. Reían mientras bromeaban acerca de quien la había pateado de la manera más acertada y se divertían haciendo chistes sobre los defectos y/o debilidades del opuesto.

La razón por la que Usopp había terminado con el otro hermano de Luffy, era por que se sabía que era uno de los más pacientes, y la idea era entrenar al morocho para que papel de arquero. Él era el miembro más importante del equipo, y era el que mayor entrenamiento empleaba, necesitaba ser rápido, ágil y tener los reflejos bien preparados. Y también era importante que este preparado para detener pelotazos a fuerte velocidad y potencia, por eso, el entrenamiento era elemental.

Finalmente, el último par, era el menos esperado por todos. Sí, ustedes sabrán… Luffy y Law estaban un poco más alejados que el resto del grupo. Sumidos en su silencio, ambos pensaban en lo incomodo que resultaba aquella situación. Nuevamente la imagen del ex y el actual pasaron por sus mentes. Era incómodo, sí. Pero Luffy había sido el que le había propuesto unirse al equipo, y Law había aceptado.

Law suspiró luego de patear la pelota, posó sus grisáceos ojos en el morocho quien yacía frente a él.

Oi… - Lo llamó y cuando los oscuros ojos de Luffy lo contemplaron, serios, continuó – Nunca me respondiste la pregunta –

¿Pregunta? – Dijo incrédulamente ¿De qué estaba hablando?

¿Por qué me incluiste? – Insistió con la pregunta que le había hecho hacía un tiempo en los pasillos de la universidad

Ya te dije que no lo sé – Luffy le devolvió la pelota de una patada, para luego posar su ceño fruncido en él

¿Es por Nami? – Bufó, esa pregunta ya la había hecho en otra ocasión y que aquel joven no lo recuerde le molestaba

El morocho se quedó en silencio. ¿Era por Nami? Esas palabras le retumbaron en la cabeza, y no tuvo más opción que bajar la mirada para poder liberarse de esos ojos que lo presionaban por una respuesta. ¿Por que le había ofrecido el puesto del octavo jugador? Ni él lo sabía. Recordaba haber hablado con Marco y sus hermanos al respecto, y recordaba a Sabo explicándole que era lo mejor para los tres. Pero en realidad, hasta el momento, era todo lo contrario. Cada vez que ellos se cruzaban una sensación tensa azotaba el ambiente, molestando a cada uno de ellos.

En un primer momento Luffy le había hecho caso a su hermano, pero ahora que se encontraba frente a frente con Law, y éste le hacía esas preguntas tan complicadas y molestas, volvía a pensar que era mala idea, tal y como Ace le había dicho.

No se por que lo hice – Volvió a decir, no mentía

¡Vamos! No puedes decirme que no hay ninguna razón – Preguntó en un tono más rudo

¡Pero no lo sé! – Exclamó con rabia

Para el momento que todos comenzaron a escuchar la conversación, la pelota se encontraba quieta entre medio de ellos. Law dio unos pasos hacía el menor quien lo fulminó frustrado. Lo tomó de los hombros y lo acercó hacía él, perturbándolo con su mirada helada.

¡Eso no es una respuesta! – Y claro que no lo era

¿Y qué clase de respuesta esperas? – Luffy le quitó sus manos bruscamente

Solo quiero que me respondas si lo has hecho por ella o no –

Yo… - Murmuró y desvió la mirada, sin percibir que todos los demás se encontraban de pie, observándolos – Es… por nuestra amistad – Volvió a posar su mirada en él – Esto es como una especie de reconcilio entre nosotros –

Todos, incluyendo Law, quedaron sumidos en un silencio sepulcral. ¿Habían oído bien? Luffy acaba de decir…

Law dejó caer los brazos a sus lados, mientras procesaba lo que el morocho menor acaba de decir, acaba de declarar.

Pe… -

Vaya, vaya, vaya – Un tercera voz interrumpió al mayor

Ambos voltearon bruscamente ¿Quién había hablado? No había sido nadie que ellos reconozcan. El estudiante de medicina abrió los ojos al reconocer al hombre que se hallaba de pie a unos metros de ellos.

Era un hombre mucho más alto que Luffy, tenía los cabellos de un rojo vivo, similares al color del fuego ardiente. Sus ojos amenazantes y su sonrisa maliciosa.

No puedo creer que dos miembros del mismo equipo se estén peleando – Soltó un pequeña carcajada – Debe ser una chica ¿Verdad? –

¿Quién eres tú? – Preguntó Luffy mientras giraba su cabeza unos 45 grados

Eustass Kid – Law pronunció su nombre sin titubear - ¿Qué es lo que quieres? –

Dadas las circunstancias de que yo también tengo mi propio equipo, pase a ver a los rivales que enfrentaremos dentro de poco – Explicó arrogantemente – Pero jamás creí que me encontraría a ti, Law, en un grupo de, en su mayoría, novatos –

Oi ¿Qué es lo que te pasa? – Luffy dio unos pasos hacía el entrometido extraño y lo contempló furioso

Nada, niño – Posó sus ojos en el morocho – Solo me resulta patético que dos del mismo bando se peleen por una mujercita –

Ni se te ocurra llamarla mujercita de vuelta – El médico caminó cegado por la furia hasta donde el hombre despreciable se encontraba y una vez junto a él, murmuró - ¿Entendiste? –

Yo llamo como quiero a quien quiero ¿Entendiste? – Volvió a sonreír de esa forma tan desalineada

No, no pudo aguantarse más. Conocía desde hacía unos años a ese despreciable tipo, y siempre había tenido ganas de golpearlo. Claro que ahora tenía la excusa perfecta. El puño de Law se incrustó en su mejilla, logrando que el cuello del hombre giré violentamente.

Nadie se lo había visto venir, ni siquiera el mismo Kid. Una tensión invadió el ambiente cuando el pelirrojo se enderezó y la sonrisa que tanto había decorado su rostro, desapareció de un momento, al otro.

¿Qué demonios…? –

El extraño levantó su puño, amenazantemente. Estuvo a punto de devolverle el favor de la misma manera, pero fue detenido por otra mano, una con mucha más fuerza e inclusive, experiencia. Cuando Law levantó la mirada, su entrenador, Silver Rayleigh se encontraba de pie entre ellos. La velocidad había sido fantástica, de un momento a otro había aprendo entre ellos dos, deteniendo el ataque.

Dejen estas tonterías para otro momento – Murmuró mientras los contemplaba a ambos – Tú – Hizo referencia a Kid – Vete – Luego posó la mirada en Law – Y tú, ve con el grupo –

El pelirrojo se soltó de su captor y luego de bufar, fulminó al morocho quien no podía quitar su enfurecida mirada de él. Todo eso había pasado el límite, pero… ¿Qué importaba? Al menos el estudiante de medicina había tenido la oportunidad de darle un buen golpe sin recibir nada a cambio.

De entre las gradas una mujer de largos cabellos apareció, inesperadamente. Y luego de bajar escalón por escalón, se detuvo. Contempló la escena por unos momentos y luego de imaginarse que podría haber pasado, corrió hacía el pelirrojo.

¿Qué pasa aquí? ¿Kid qué hiciste ahora? – Bonney se cruzó de brazos y lo miró cual madre

Déjame en paz – Él desvió la mirada mientras comenzaba a alejarse del grupo

No, espera ahí – El joven obedeció y quedó parado de espalda a ellos

¿Qué quieres? – Volteó a mirara a la mujer

No los molestes más, ellos son buenas personas ¿De acuerdo?

Cierra tu boca ¿Quieres?

Y se alejó del grupo, sin ni siquiera dudarlo. Esa mujer si que lo exasperaba.

Cuando pasó cerca del árbol donde Vivi se encontraba escondida el corazón se le encogió. Agradeció que aquel joven tan violento y con tan poca paciencia no la haya visto. Después de todo, aquella situación había sido totalmente inesperadamente. Estaba esperando que Luffy se desocupe del entrenamiento para poder hablar con él, cuando vio a ese extraño muchacho acercarse a ellos y comenzar a molestar al grupo entero.

Se volvió a asomar y divisó que el grupo estaba tenso. Lo más probable era que Rayleigh de por terminada la jornada, y espero cualquier señal para poder tomar al morocho y llevárselo bien lejos.

Cuando Nami ingresó a su departamento sintió que le dolían los músculos, a pesar de haber hablado con Nojiko y con Robin acerca de lo que había pasado con Luffy la noche del bar, no había podido emitir palabra sobre Law, y aquella extraña situación en la que se había envuelto sola. Había quedado hablar con su mejor amiga luego de clases, y decidió esperar a la futura arqueóloga con un rico café para suavizar las tensiones que ambas estaban viviendo en sus vidas.

¡Robin! – Sonrió al escuchar la puerta y divisarla

¿Cómo estas? – Preguntó la morocha con una sonrisa

Agotada ¿Y tú? ¿Cómo te ha ido en tu examen? – Cuando la mujer tomó asiento, le colocó la taza de café delante de ella

Gracias – Sonrió – No lo sé, supongo que bien –

No me sorprende – Rió, Robin era de esas mujeres fanáticas del conocimiento y demasiado inteligente. Nami se sentó frente a ella y cambió completamente de tema – Bien ¿Vas a decirme que es lo que esta sucediendo entre tú y Zoro? –

Creo que no estamos pasando por el mejor momento – Dijo con tono burlón, aunque era verdad – No puedo entender del todo si lo que yo siento y lo que el siente es lo mismo – Puso los ojos en blanco – Creo que esta confundido y al estarlo, me hace sentir… -

¿Estúpida? – Preguntó, y cuando la vio asentir, suspiró – Se como se siente, aunque no me pasó tan así, pero es complicado – Hizo una pausa donde se dedico a pensar en que consolación decir – Yo te recomiendo que vayas a hablar con él y le digas la verdad, dile que la relación no se basa en confusiones, es lo que se me ocurre – Nami tomó la mano de Robin y la acarició suavemente – Si yo pudiera cambiar algo en mi anterior relación hubiese sido eso, yo no me mostré fuerte y así deje que me pasen por encima ¿Entiendes? –

¿Sabes? Tienes razón Nami – Los ojos color cielo que habían estado tan apagados últimamente, se iluminaron cuando se puso de pie – Iré a hablar con él ahora –

Pues ve y déjale en claro las reglas de juego –

Le guiñó el ojo y sonrió en el momento que Robin cerró la puerta detrás de ella. ¿Para que estaban las amigas si no era para apoyarse? Terminó su café y mientras ponía ambas tazas en el fregadero rogó por que la relación que ambos habían construido no se caiga por el barranco. No deseaba que a su amiga le sucediera lo mismo que a ella, de hecho no quería que a nadie le sucediera.

Se dirigió al cuarto que compartía con Robin y luego de desplomarse en su cama, contempló el techo por unos instantes. Necesitaba paz, necesitaba pensar pero lo que más quería era relajarse. Las cosas se habían puesto muy confusas en su vida, y a pesar de que sonaba hipócrita, ella también estaba confundida. Tener una relación basada en confusión y dudas era malo, lo sabía pero… No podía salir de allí. ¿A quien amaba más? ¿Quién era realmente su amor? Esas preguntas no podían… No sabía como responderlas… Como averiguar las respuestas.

Se sentó al borde de su cama, los pensamientos no la dejaban en paz. Estaba incomoda, quería… Lo único que quería era paz. Nada más.

Decidió que para distraerse, se sentaría en su escritorio a continuar un trabajo sobre el clima en el mundo, lo necesitaba para dentro de dos meses, pero quería distracción. Luego de sentarse, abrió uno de los cajones para sacar todo el papelerío, y luego de que el cuaderno este fuera, sus ojos se vieron atraídos hacía una pequeña caja de madera. La tomó en sus manos y la examinó mientras los recuerdos de su pasado volvían a su mente.

Esa caja… Esa pequeña caja de madera se la había regalado Luffy hacía mucho tiempo. Tres años o quizás un poquito más, recordaba. Aquella tarde en la feria escolar luego de que ella lo protegiera de que Ace lo golpee por comerse el único almuerzo del mayor. Y como agradecimiento mientras ella limpiaba luego del desastre, Luffy le había entregado esa cajita. La abrió mientras sus recuerdos vagaban en aquellos tiempos, antes de que todo entre ellos ocurriera.

El brazalete de piedras plateadas estaba intacto. Lo había usado solamente el tiempo que había durado su relación y luego, esa pequeña joya de poco valor monetario pero mucho valor sentimental, había vuelto a la caja donde pertenecía, y había quedado allí por años.

Le quitó el polvo y sonrió. No podía creer todo lo que había pasado desde ese día. Bajó su mirada y mientras un silencio abrumador sumergía la habitación, se colocó el brazalete de los recuerdos.

Bueno ¿Qué les ha parecido? Ojala les haya gustado y estaré esperando sus comentarios. De más esta decir que gracias por leer y nos leemos en el próximo capitulo.

Próximo Capitulo: Dado terminado el entrenamiento, Vivi busca a Luffy para poder hablar, pero mientras se escabullen, Nami, quien iba en busca de Law, los ve. Por otro lado ¿Robin encontrará a Zoro para hablar sobre su relación? ¿Y que pasará cuando un hombre comience a acosar a Nojiko?

Próximo capitulo se titula: Sospechas