Holaa gente querida (? Buenoo, este capitulo se llama TU LOCURA. Sería como que Hipo le escribe una canción a Astrid, la cancion es de Airbag y esta buenisima, se las recomiendo. Nos hablamos al final... Bu...
Tu locura.
Pasaron unos meses y el vientre de la rubia seguía creciendo. Cada día era felicidad pura, aunque a veces se peleaban por algunas cosas, se amaban mas que nunca. Pronto llegaría la hora de que todos los vikingos se fueran en busca de alimentos para ese gélido invierno. En dos meses volvería, bueno... Eso suponían.
Estoico se fue, pero dejó la aldea en las responsables manos de su único hijo. No sería tanta responsabilidad, solo una despoblada aldea, con mayoría de mujeres y ancianos. No era un gran problema, el problemita mayor era tratar de complacer los finos caprichos de su prometida.
- ¡HIPO!
Se escuchaban los gritos de Astrid desde la sala.
- ¿Que pasa, linda?
- Ven conmigo un rato, estás siempre muy ocupado. - Dijo haciendo pucheros.
- Pero si estoy cada segundo contigo, solo fui al baño!
- ¿Pero por qué me gritas?
- No, no.. No te grito. Estaré contigo, no me iré. - Dijo Hipo mientras se sentó con ella y la abrasaba. - ¿Cómo le pondremos al bebé?
- No se, a vos que te gusta.
- Mira, si es niña le pongo el nombre yo porque será mi bebita. Tuya también obviamente pero sera la beba de papá.
- Claro, si es niño yo le pondré el nombre porque va a ser mi enanito.
- A mi me gusta Walquiria.
- Si, a mi también me gusta ese. Va a salir igual a mi.
- Eso espero, será la bebita mas hermosa. Obvio, si es mujer.
- Bueno, si es niño yo le pondré Erik, porque me encanta.
- Como quieras. Ya lo decidimos.
Al día siguiente recibieron una carta que la había traído un pequeño dragón. Era de sus amigos, que habían ido al viaje.
- Mira Hipo, nos mandaron una carta, de parte de Brutilda, Brutacio, Patapez y Patán. - Dijo Astrid tomando la carta y abriendola.
- Que bien. ¿Que dice?
- Bueno, nos dicen que por suerte están bien, supuestamente llegaran pronto, si las probabilidades de encontrar alimentos son tan altas como piensan, y preguntan como estamos nosotros, y que pronto estarán aquí para vernos.
- Me alegro mucho de que sea así.
- Espera, hay mas... ¡No puede ser!
- ¿Que pasó! ? - Preungtó Hipo lago sorprendido.
- No, esto es.. Que hijos de.. No.. - Decía Astrid muy contenta y feliz.
- ¿Que pasó linda?
- Brutilda me dice que cree que está igual a nosotros.
- ¿En que sentido?
- Igual que yo, con los dolores de panza.. Espero que sea así, tal vez nuestro bebe tenga un mejor amigo.
- ¿Que estás diciendo? - Decía Hipo mientras se reía.
- Vamos a contestarle.
Hola chicos. Gracias por la carta, Hipo y yo estamos muy contentos. Seguimos bien y espero que vuelvan pronto porque los extrañamos a todos... Bueno, a todos menos a Brutacio. Jjajaja mentira, también, de alguna manera te extraño tarado. Espero que lleguen bien y traigan mucha comida, porque cada vez hay mas hambre. Nos vemos y suerte para todos, en especial para vos Brutilda. Desde ya, suerte y nos vemos.
Atte: Astrid.
- ¿Te gusta la carta Hipo? - Preguntó Astrid.
- Si esta bien, luego la enviamos.
Los días pasaron y por alguna razón Astrid no hablaba mucho con Hipo, no se la veía enojada, el no sabía que le pasaba.
- Astrid, ¿Como estas? - Dijo Hipo algo extraño.
- Bien. - Dijo Astrid sin hacer ninguna mueca.
Hipo solo trató de besarla, ella lo hizo pero no como siempre.
- Astrid ¿Te pasa algo? Te veo muy extraña. - Dijo Hipo algo extrañado.
- No, no.. No lo se, no creo.. Esta todo bien. - Dijo sin mirarlo y por abrir la puerta.
- ¿A donde vas? - Preguntó el castaño.
- Voy a visitar a mi madre... Hace semanas que no salgo de casa.
- ¿Te acompaño?
- No, gracias. - Dijo con una sonrisa. - Estaré bien, vuelvo en unas horas... Tal vez.. - Dijo al salir de la casa de su novio.
- Si, claro... Y yo estaré aquí.. Tal vez..
El portazo se escuchó en todos los rincones de la casa. El dragón se levantó y miró a su fiel amigo, y este solo bajó la mirada para sentarse cerca del fuego. Agarró su cuadernillo y comenzó a escribir, no sabía que, pero era por Astrid.
No se lo que pasó con vos, no se a quien le mentís, pero hoy estas muy extraña.
Recuerdo cuando te conocí, bailabas por ahí... Esa vez nos matamos en el baño.
Hipo volvió a recordar el momento en que se fue como si nada y las estrofas brotaban de su boca.
¿Donde quedó el tiempo que solías ser fácil de entender?
Pasaron las horas y Astrid aún no volvía. Entendió que necesitaba un tiempo en su casa. Aún era muy joven, se amaban pero un día deberían volver a lo que eran antes.
Pasaron dos días y aún no volvía, esa noche Hipo no pudo dormir. Se levantó a la madrugada y volvió a escribir.
- Te extraño, linda... - Dijo mientras se agarraba la cabeza.
Quisiera no necesitar de vos para vivir, es tu voz, es tu magia y tu locura.
En subidas y bajadas de escalera pensó en cada momento que paso con ella y recordó las mejores anécdotas.
El día que te conocí la cabeza perdí surrealista vida que me dabas.
Quiero que sepas todo lo que me consume, es el problema, es que no sabes decir que no...
- Hoy voy a volver a verte.
A la mañana siguiente, a primera hora salio a buscarla. No importó el frío ni que no había desayunado nada y que recién se había levantado. El fue a buscarla, no aguantaba un día mas sin ella.
Llegó a la casa de su novia y tocó la puerta. La madre le atendió.
- Hipo, es muy temprano. - Dijo la madre de Astrid.
- Lo se pero necesito a mi mujer, ahora. No puedo, la extraño mucho.. Solo han pasado dos días y la necesito tanto!
- Esta bien, pasa.. Esta durmiendo. ¿Sabes? Desde que llegó no ha hablado mucho... No se que le pasa.
- Conmigo tampoco ha hablado mucho.. Iré a ver que pasa.
Hipo fue hacia el cuarto de su novia y se acostó con ella. Le besó la frente y la acarició.
- No te das una idea de lo que te extrañé, por qué te fuiste así.. - Dijo mientras le acariciaba la cabeza.
Al rato la rubia comenzó a despertar y al verlo sonrió y lo besó.
- Hipo, ¿Que haces acá?
- ¿Cómo que hago acá? ¿Estas loca? No pude mas, te fuiste porque si y yo quedé allá en casa como un loco por dos días, no sabes como te extrañé.
- Perdón.. No sabía que hacía estaba un poco desorientada.. Tanto pensar.. Quería volver a mi casa solo unos días y tratar que las cosas fueran como antes.
- ¿Te arrepentiste? ¿No quieres tener al bebé?
- No, no es eso.. Eso nunca! Yo amo a mi bebé, tanto como a ti.. Pero los pensamientos me quemaron y no se que fue lo que hice..
- ¿Volveras conmigo? - Preguntó haciendo pucheros.
- Claro que si. - Astrid lo besó.
Esa misma tarde ambos volvieron a la casa de Hipo, pero antes fueron a dar un paseo por la aldea. El frío invierno los hacía mas unidos.
- Escribí una canción para ti. - Dio Hipo abrazad a Astrid.
- ¿Enserio? Ay ya la quiero escuchar!
- Cuando llegemos a casa te la voy a mostrar, pero ahora no me acuerdo mucho.. Tu partida me inspiró.
- Si yo se.. Te amo.
Astrid lo besó muy apasionadamente bajo un árbol hermoso que había en medio de la aldea. Sus rojas y congeladas narices se chocaron y ambos sonrieron. Fueron a casa a pasar el tiempo en familia. Esos días aunque fueran fríos y grises ellos los amaban porque podían pasar mas tiempo juntos y ya no podían esperar a ver a su bebé nacer. Estaban muy aburridos de no tener frecuentes visitas de sus amigos. Astrid extrañaba las visitas de su mejor amiga, y aunque a veces lo negara extrañaba muchisimo al gemelo de ésta. Reían tanto juntos. Hipo estaba en la misma situación. Aunque tenia mas tiempo con Astrid, y eran felices también había muchas peleas. Vivir mucho tiempo con alguien no es muy fácil que digamos, pero aún así salían adelante. Esas noches fueron las mas memorable para ellos porque recordaron todo el amor que se tenían al costado de un cálido hogar.
Bueeeeeeeeeeno, espero qe les halla gustado.. medio aburrido no? Pero bueno, este es el ante último capitulo :O el qe sigue es el último T_T Buueno, nos vemos Adios! (:
