Harry...Harry...no te conviene seguir hablándome así, no me has dejado terminar mi historia. – Una siniestra sonrisa apareció en el hermoso rostro de Riddle, que hizo que a Harry arrepentirse momentáneamente de su estupidez. – Resulta – prosiguió mientras se acercaba peligrosamente al rostro del menor – resulta que el trozo de mí que se quedó en ti, se había fusionado con tu núcleo interior, la fuente de tu magia, de forma que, al recuperar yo mi trozo, y con él mi aspecto y mi poder, también obtuve...tu magia – El rostro del mayor se encontraba ahora a centímetros del de el joven, de forma que este pudo apreciar el miedo que se reflejó en el rostro del chico, al procesar la nueva información.
Sin más, se levantó y se fue por la puerta, dejando a Harry a solas, para que asimilara su nueva situación.
Capítulo 9 - Wrath
En cuanto oyó la puerta cerrarse tras de si, un sentimiento de impotencia inundó a Harry, cegándole. No podía pensar en otra cosa que no fuera dolor...se giró bruscamente, y con un veloz movimiento estrelló su puño contra la puerta. Los nudillos se le enrojecieron, la mano se le entumeció, pero no importaba, antes de que su cuerpo pudiera registrar más signos de dolor ya le dirigía otro golpe a la puerta, primero solo con una mano, luego con las dos...
¡Bam!...¡!Bam..! Los sonidos eran melodía para sus oídos, y el dolor que atravesaba sus manos le aliviaba, le tranquilizaba, le hacía saber que todo era real, al fin y al cabo se lo merecía¿verdad?. Es el precio que debía pagar por haberle fallado al mundo mágico, por haber fallado a sus padres...a sus amigos.
¡Bam..! Con cada golpe que daba limpiaba sus remordimientos con la pared. En algún momento la puerta empezó a teñirse de rojo, pero no le importó, tenía que terminar...aún podía seguir...necesitaba librarse, castigarse...por ser tan débil...por sucumbir, no se merecía más que dolor, y es lo que pretendía conseguir.
Siguió golpeando la puerta hasta que no pudo dar un golpe más, pero aún así se resistía a rendirse, recorrió la habitación con la vista, necesitaba desahogarse, pero aparte del escritorio, y las estanterías que forraban las paredes de la habitación no encontraba nada en lo que volcar su ira, así que agarró un libro al azar, lo abrió y seguidamente le arranco las hojas y lo lanzó a través de la habitación, chocó contra la pared opuesta y cayó al suelo.
Una sonrisa maníaca cruzó el rostro del chico, quien enseguida se puso manos a la obra con el resto de libros que poblaban las estanterías, hasta que finalmente uno de ellos rozó una lámpara de pie que había al lado del escritorio y la derribó, sumiendo a la habitación en una oscuridad aún mayor.
El pecho de Harry se agitaba velozmente debido a la euforia y al trabajo que estaba realizando. Durante un par de minutos el único sonido que retumbaba en la habitación era el martilleante sonido de su corazón al retumbar en su pecho.
En un último acto de semi-insconciencia Harry se agachó junto a la lámpara, y tanteó el frío suelo del cuarto.
"La lámpara...la lámpara...cómo no podía haber caído antes en la lámpara..."
Finalmente sus dedos hicieron contacto con un trozo de superficie cristalina, con suerte lo suficientemente grande y afilado como para atravesar, desgarrar la piel.
Cerró fuertemente los ojos, gotas de sudor bañaban su frente y se juntaban con las solitarias lágrimas que escapaban de sus ojos y bajaban por su cuello, mezclándose y perdiéndose en los jirones de su antigua camiseta de quidditch.
Lo siento...- Tras murmurar la disculpa al aire, dirigió decididamente el trozo de cristal hacia su muñeca, y sin pensárselo dos veces se lo incrustó en la piel, gotas de sangre empezaron a emanar de la pequeña herida, hasta que con otro diestro movimiento arrastró el cristal por todo su antebrazo, liberando la sangre que luchaba por salir de su cuerpo, y acercándose cada vez más a la ansiada inconsciencia.
Apenas había abandonado el despacho cuando empezó a oír los furiosos golpes del chico contra la puerta.
Giró sobre sus talones con intención de entrar a hacerle cara al muchacho. Pero finalmente se alejó por el pasillo hacia la sala de reuniones, ya se ocuparía del chico más tarde.
La sala estaba a rebosar de mortífagos, y el murmullo de las voces se oía desde varios metros de distancia, pero en cuanto giró el picaporte un gran silencio llenó las paredes de la sala, mientras las grandes puertas se abrían dejando paso al Lord.
Este se encaminó con paso decidido entre el camino libre de mortífagos arrodillados a su butaca presidencial, que se encontraba al fondo de la sala sobre un elevado estrado, de forma que pudiera controlar fácilmente con la vista toda la amplia habitación.
Aunque el silencio se mantuvo hasta que hubo alcanzado su asiento, el Lord pudo oír a sus espaladas, con cierta satisfacción, los suspiros de asombro de sus subordinados al ver la nueva apariencia de la que hacía gala Su Señor.
En cuanto se hubo sentado todos los mortífagos de la sala se alzaron respetuosamente y posaron su vista en la figura del Lord, analizando con curiosidad su ahora serio, pero bello rostro.
Muchos de ellos habían olvidado como había sido inicialmente su Amo, y muchos otros ni siquiera llegaron a conocerlo hasta que las artes habían consumido su alma, su cuerpo, su rostro.
Entre sus seguidores el Lord pudo distinguir varias miradas dirigidas a su persona, odio...miedo...recelo...curiosidad...pero cuando habló dejo claro que su apariencia era lo único que tenía que podría definirse como humano.
La reunión fue breve, pero aún así necesaria. Necesitaba estar al corriente de las novedades en el mundo mágico tras la caída de la Orden del Fénix, y tras la pérdida de su símbolo de luz, Harry Potter.
En cuanto dio por terminada la reunión y el último mortífago de la sala se hubo aparecido, se dirigió con paso decidido al despacho donde había dejado al joven Gryffindor, con la intención de aclararle los nuevos conceptos de su vida al menor, y a mostrarle las nuevas pautas que regirían su...existencia.
Bueno! Por fin actualizo!
La verdad es que tengo escusa...hasta que finalmente no ha acabado la lucha entre la luz y la oscuridad, mis deberes como seguidora del señor tenebroso han ocupado la mayor parte de mi tiempo, pero ahora, ahora que una nueva era a surgido mis historias resurgirán de sus cenizas para volver en forma de actualizaciones, esperemos que semanales, a mis historias!
Queda dicho!xD
Muchas gracias por leer, por cierto, desde que habeis comenzado a leer este capítulo os estoy apuntando con la varita...preparaos para sufrir alguna de las imperdonables si leeis y no dejais comentario...muajajaja
