Hola mis queridos lectores, aquí vuelvo con el cap 9 de "El círculo", espero k os guste.
Hoshi Hikari Li Kinomoto: Me alegro de que te guste, y la verdad es que no lo sabia (lo de Rukia), ya que Bleach no es un Anime que vea demasiado, más que nada por el final (me encanta Bleach, pero el final es basura). Gracias por la Review, me haces muy feliz :D
Misel-Kuchiki: ¿En dos horas? ¿Para tanto es mi fic? xD Gracias por tu Review, y espero estar a la altura de tus expectativas :D
Una chica se acercaba a dónde unos inconscientes Rukia e Ichigo se encontraban, y levantó una espada al aire, con la clara intención de matar a la chica pelinegra.
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Rukia sentía un peso enorme sobre su cuerpo. Realmente parecía que estuviera muerta, pero entonces afinó su oído un poco más, y oyó el sonido de espadas al chocar.
Fue abriendo los ojos y entonces vio a una mujer desconocida, que sostenía una Katana, siendo parado por la Katana de otra persona. Los dos sables, el segundo bloqueando al primero, se encontraban a escasos centímetros de su pierna derecha.
-SENSEI- Gritó Rukia, al ver de quien se trataba.
-Que tal, Rukia…- Sonrió Urahara, bajo su sombrero y con la mirada entre las sombras.
-Con que te has convertido en un perrito faldero de los sagrados, he, Inouhe Orihime, eres una hereje pésima, ¿Cómo cambias al trío legendario por los santos?- La chica pelinaranja lo miró arrugando su frente, en señal de enfado.
-Soy libre de hacer lo que quiera con mi puesto militar, príncipe del viento. A por cierto, llámame Isis- Dijo Orihime, intentando alcanzar a Urahara, más éste la paró con su espada, de nuevo.
-No me acostumbro a verte así, tu apodo siempre a sido "alas doradas" no Isis, ¿Por cuánto has traicionado a los herejes? ¿Un millón de Dólares?- Sonrió Urahara, ante la vista enfadada de Isis.
-Ya te he dicho que me da igual lo que digas, ahora somos enemigos. Antes íbamos los tres juntos: Yoruichi, tú y yo, pero asume que ahora, yo seré la que te lleve directamente a la tumba, príncipe del viento- Soltó Isis, creando una ráfaga de Ryoku que empujó a los dos a un lado distinto del campo de batalla.
-SENSEI, ¿ESTÁ SEGURO DE LUCHAR CONTRA ELLA?- Gritó Rukia, ya que Urahara estaba muy lejos, debido al desplazamiento provocado por el Ryoku. Urahara sonrió.
-NUNCA HABIA ESTADO MÁS SEGURO- Ante ese comentario, Isis acumuló energía en sus manos, y las transformó alrededor de los puños.
-¿En serio crees que el Ryoku Boxing servirá contra mí, Alas doradas?- Urahara sonrió con lo último, ya que sabía que Orihime se molestaría, y efectivamente, condujo los golpes de su Ryoku a sus puños en una oleada de pura rabia, y se lanzó en una increíble y rápida ráfaga de puñetazos, que al final Urahara no pudo esquivar, y Isis acabó por asestarle un puñetazo en el estómago, que realmente le afectó.
-AHORA- gritó Urahara, haciendo que de repente, y como un rayo, apareciera en el campo de batalla Yoruichi, la cual llegó al lado de Hitsugaya, Renji, Ichigo y Rukia a unas velocidades dignas de la luz.
-Espera, ¿Qué haces?- Dijo Rukia. Yoruichi dibujó una sonrisa sincera en su boca.
-Se que hemos sido enemigos, pero ahora somos herejes contra santos, ¿no?- Rukia sonrió, complacida. Y ahora que lo pensaba, seguramente los dos focos de Ryoku que sintió sumarse a los otros cuatro, serían claramente Urahara y Yoruichi.
-Ryoku…HEALTH- Dijo Yoruichi, y con esa técnica izo que los otros (Ichigo, Hitsugaya y Renji) sanarán de repente. Sin duda, el Ryoku de esa chica era algo casi inmortal.
-Ahora corred hacia delante, si seguís por esa calle llegaréis a la salida de la ciudad. No paréis, y contad que aún queda otro santo más, y si se os pone en medio, no tendréis más que derrotarlo, pero según mis cálculos, el santo más fuerte es Isis, así que, si habéis derrotado a Hades, Eufrates y Anubis, el último no será muy difícil. Corred, VAMOS, CORRED- Gritó Yoruichi, haciendo que unos, aún recién despertados Ichigo, Renji y Hitsugaya, empezaran a correr tras Rukia.
Los cuatro iban rumbo a la salida de la ciudad, y entonces Ichigo y Rukia se miraron, y al sentir un Ryoku peculiar, pararon bruscamente, ese Ryoku era cada vez más fuerte, aunque parecía que aún estaba muy lejos. Los dos abrieron mucho los ojos. Parece ser que la intensidad del Ryoku había aumentado considerablemente, y la única forma de que eso fuera posible es que el poseedor de ese poder fuera a mil veces más rápido que la velocidad de la luz.
-Pero, esto…- Dijo Rukia, con una cara de puro horror y una voz rota.
-Es imposible…- Añadió Ichigo, cayendo de rodillas al suelo.
-¿Que pasa?- Preguntaron al unísono Hitsugaya y Renji.
-Sabéis que el Ryoku de una persona se mide en la cúpula que desprende, ¿verdad?- Preguntó Ichigo. Los dos chicos asintieron.
-Bien, pues…- Dijo Ichigo, agrandando sus pupilas.
-Ese Ryoku es tan enorme que no alcanzo a ver su límite- Añadió Rukia, haciendo un esfuerzo por decir tales palabras. Hitsugaya y Renji dieron varios pasos atrás, negando con la cabeza.
-Pero eso es imposible…- Añadieron.
-Suerte que ese Ryoku esta aún bastante lejos de aquí- Ichigo y Rukia se miraron asustados.
-EL SENSEI- Gritaron, y dicho esto empezaron a correr de vuelta al campo de batalla, seguidos de unos desorientados Renji y Hitsugaya.
De repente alguien aplastó al cabeza de Ichigo contra el suelo, provocando que, al golpear su cara contra el cemento, se hiciera un enorme boquete. El pelinaranja levantó su mirada, y observó que arriba, junto a sus compañeros, había una mujer que se sentaba sobre el tejado de una casa, a la cual sus Nakamas miraban.
-Hola a todo el mundo, seres inferiores, me llamo Hinamori, aunque basura como vosotros me puede llamar Freya, la diosa más bella de todas- Sonrió esa chica, que se hacia llamar Freya, la que, se suponía, era el cuarto y último santo.
-Tranquilos, vuestro Sensei está recibiendo un castigo divino, tal como se merece, así que no interfiráis o tendré que aplastar vuestras cabezas de insecto, cosa que no me desagradaría en absoluto- Acabó Freya. Ichigo puso una expresión enfadada.
Mientras, en donde Urahara, Isis y Yoruichi, se encontraban…
-¿Aún no te rindes? Ryoku Master Swift Stroke- Dijo Urahara, asestándole un puñetazo en las costillas a Isis, que ella respondió con una buena patada en la cara, con su pierna envuelta en Ryoku. Los dos salieron disparados hacia un lado distinto, estrellándose contra dos muros opuestos.
Yoruichi aprovechó la oportunidad, y un movimiento rápido ejecutó su técnica "Ryoku scythe", pero Isis logró parar el golpe a duras penas con su "Ryoku Dark Shield". Estaba siendo una dura pelea.
-Pero que…- Las pupilas de Yoruichi se agradaron y el sombrero de Urahara se calló de su cabeza, dejando ver su pelo rubio y su asustado rostro (por primera vez tenía miedo).
-¿Que demonios es ese Ryoku?, es imposible que sea de un humano- Dijo Urahara, tragando saliva.
-Ya ha llegado, y ahora la ira del "dios de oro" caerá sobre vosotros. Tenéis suerte, el sumo hacedor prácticamente nunca baja del cielo (no se refiere al cielo como tal, el "cielo" es la parte más alta del palacio dorado, los aposentos del sumo hacedor)- Urahara y Yoruichi, esta vez si que se preocuparon. ¿El dios de oro? ¿En serio era él?
De repente, un hombre apareció sentado en medio del campo de batalla; entre Yoruichi, Urahara e Isis.
Ese hombre tenía el torso al aire, y una gran "tableta de chocolate" destacaba claramente en su abdomen. Iba vestido con unos Pantalones lujosos color oro y una cinta dorada cubría su pelo rubio eléctrico de un lado a otro. En su torso había dibujado un tatuaje de los sagrados pintado en tinta dorada. Y su cara era la imagen del mismo demonio, ya que parecía que realmente estaba muy cabreado.
-¿Tú…eres el papa Shivá?- Murmuró Yoruichi, rompiendo el silencio reinante. El dios de oro levantó su mentón poco a poco, y miró a la Gata de las tinieblas, con una sonrisa maléfica.
-Ryoku…burst of Mistic Strokes- Dijo Shivá, levantando una mano y abriendo su puño, haciendo que Urahara soltara un "tsk" y se pusiera delante de Yoruichi.
-Urah…- Demasiado tarde, el ataque se Shivá había empezado, y sin ni siquiera levantarse, Urahara empezó a recibir golpes y golpes de la nada, hasta dejarlo completamente inconsciente al estrellarlo contra un muro una y otra vez.
-Basura como vosotros nunca debe osar pronunciar el verdadero nombre del dios de oro, para vosotros soy simplemente "Ser superior", así que venga, arrodillaos ante mí y pedid clemencia- Rió Shivá, ante la vista de una desolada Yoruichi que intentaba reanimar a Urahara. Mierda, era imposible, el ataque de Shivá lo había herido de muerte, y todo por protegerla, si Urahara llegase a morir, nunca se lo perdonaría.
CONTINUARÁ…
Espero k os haya gustado…REVIEWS PLS BYE!
