Vida Nueva
Capitulo 9
Era la mañana del miércoles. A falta de un decente despertador y que aún le quedaban algunos días de "vacaciones", Tokaku podía darse el pequeño lujo de levantarse un poco más tarde para ir a correr –claro, si es que despertar a las siete y media de la mañana se puede considerar levantarse tarde— haciendo el mínimo ruido para evitar despertar al demonio que ella sola se había condenado a cuidar. Tenía la certeza de que Haru ya estaría despierta cuando regresara al departamento y, cómo no, también se encontraría ahí con la pequeña Rin ya con un plan malévolo listo para ponerlo en marcha nada más la viera cruzar la puerta.
El día de ayer fue todo un calvario para Tokaku, pues aparte de tener que limpiar y remover las cosas inservibles del cuarto adicional también experimento un "agradable" tiempo de madre e hija en el baño, mismo que se vio obligada a limpiar por razones un tanto singulares. Nada más de acordarse Tokaku pensó en qué hubiese sido de ella si Haru no hubiera escuchado el golpe que se pego con la cortina del baño; probablemente estuviese viviendo en la misma casa que Kaiba y por nada del mundo iba a permitir que su novia e hija se dejaran influenciar por una alimaña tan rara como lo era el sujeto de las gafas.
Prefería mil veces vivir en una caja debajo de un puente antes de tener que convivir con ese ingrato –el orgullo ante todo—.
Al cabo de media hora de ejercicio la asesina regreso al departamento donde efectivamente encontró a su amada y a Rin despiertas jugando en el sofá de la sala. Haru escucho el sonido de la perilla de la puerta abrirse y sonrió cuando vio que parada debajo de esta estaba Tokaku mirándolas a ambas con su misma mirada inexpresiva de siempre, pero con una ligera sonrisa añadida.
-¡Buenos días, Tokaku-san!— Saludo la sonriente muchacha, dándole la bienvenida a su pareja— Sigues levantándote muy temprano.
-Tenía que ir a correr— Dijo mientras se sentaba a un costado de ella— ¿Cómo amanecio la cosa?
-Con hambre, ¡y no es una cosa! Haru acaba de darle un poco de leche y ya está más tranquila, es una buena chica.
-Sí, claro— Respondió con absoluto sarcasmo en la voz. Ichinose sonrió a sabiendas que la forma de llevarse entre su pareja y su hija aun debía mejorar.
-Ayer en la noche no lloro. Es una buena señal, ¿no? Rin parece ya estar acostumbrada a nosotras, ¡y eso me alegra!— Exclamo la chica con una de sus radiantes sonrisas.
La asesina, por su parte, no dijo nada, la verdad no creía que la niña se hubiese acostumbrado tan rápido a todo siendo apenas hace unos días en que ocurrió el incidente, pero quería abstenerse de destruir las esperanzas de su dama; y si ya lo hizo Haru claramente le llevaba mucha ventaja en cuanto a relacionarse con el monstruillo. Siendo tan pequeña y de haber conocido antes a sus verdaderos padres a Rin aún le debían quedar grabados los rostros de los Nagato y debía creer que solo la habían dejado por un tiempo a cargo de una pareja extraña, en un departamento extraño dentro de una ciudad desconocida y que pronto volverían por ella. Le daba hasta lastima pensar en eso. Una niña de esa edad no debería sufrir la ausencia ni de su padre ni de su madre, pero Tokaku no era quien para dar su opinión sobre ese tema cuando ella misma había crecido bajo los cuidados de su tirana abuela y de su bondadosa tía, a quien casi ni veía por mandato de la primera.
Una historia muy parecida, pensó, pero por lo menos Rin si terminaría creciendo a lado de una familia y no en una academia para asesinos junto a un profesor idiota.
-Debe de haber pasado mucho tiempo desde que despertaste ¿Tienes hambre?— Preguntó Haru.
Azuma asintió, tenía rato que quería comer algo, pero debía acabar su sesión de ejercicios primero y su organismo comenzaba a exigirle alimento con cada segundo que pasaba.
-Preparare algo, cuida a Rin mientras tanto— Eso último ya no le gusto.
-P-pero Haru…
-Sin peros, Tokaku-san. Rin y tú necesitan convivencia urgentemente— Y así sin más, su novia le entrego en brazos a la masilla con pies anunciando que se acercaba nuevamente la hora de la batalla.
-Haru, en serio, no creo que sea la mejor idea. Mira cómo se va a poner.
Sin embargo, en lugar de haber hecho su típico berrinche mezclado con pataletas, intentos de mordidas, jalones de pelo y movimientos épicos de manos, simplemente se quedo quieta sentada en el regazo de Tokaku, quien miraba a la niña sin creerse que por primera vez Rin no intentara sacarle los ojos con las manos. Haru, por su parte, espero a que pasara algo que confirmara lo que decía su novia, pero lo único que veía era la tierna imagen de una buena niña junto a su madre, cosa que Tokaku no se estaba creyendo por más ridículamente bien actuada que estuviese la escena ¡Pequeño demonio! ¿¡Como osa dejarla en ridículo frente a la mujer que ama!?
-Haru no ve ningún problema, Tokaku-san.
-¡Pero es en serio! La pequeña alimaña esta fingiendo, te lo juro.
-Exageras, amor— Dijo la pelirroja antes de darle un beso rápido en la mejilla— Intenta cuidarla mientras cocino.
-H-Haru, yo…
-Juega con ella, así puedes entretenerla un rato— Dijo la joven dirigiéndose directamente hacia la cocina, sin molestarse en mirar atrás, dejando a una desamparada Tokaku a su suerte… otra vez.
Azuma suspiro, fatigada, y justo cuando estaba empezando a creer que las cosas ya no iban a marchar tan fatales cuando miro abajo se llevo la grata sorpresa de que el bultillo con manos y pies que había estado en sus piernas hace apenas dos segundos, por arte de magia había desaparecido de ahí. Ahí a la pobre muchacha no le quedo de otra más que aceptar que el juego acababa de dar por comenzado y, sin más, se puso a buscar a Rin por toda la sala antes de que Haru se diera cuenta del intento fallido de persona al que tenía por novia –si todavía le costaba creer que llevaran cinco años de relación—. Busco por todos lados, pero es que Rin tenía complejo de araña ninja, no la encontraba por ningún lado y la asesina se temía que pudiera hacerse daño con algún objeto filoso que anduviese por ahí.
De repente, gracias a su desarrollado oído como asesino, escucho algo caer en el segundo piso.
-¿Pero cómo demonios subió hasta allá tan rápido?
Se apresuro a subir, por si se hubiese hecho daño con algo, aunque el monstruillo había resultado más listo de lo que ella pensaba, y cuando entro a la habitación donde dormían Haru y ella, que era de donde provenía el ruido, casi le da un infarto cuando vio a Rin sentada en el piso cargando en sus pequeñas manitas una de las pistolas que usaba para trabajar.
-¡Rin!— Exclamo histerica la peli azul para después correr casi instantáneamente a donde la niña para quitarle el arma, a la que agradecía haber dejado con el seguro puesto, de lo contrario hubiese sido otra cosa más por la cual Tokaku tendría que vivir acojonada— Hey, con esto no se juega. Es peligroso, Rin, puedes hacerte daño.
Pero como todo niño que al encontrar un objeto diferente considera un juguete nuevo, la pequeña ahora si comenzó a moverse mucho en los brazos de la peli azul, quien hacía lo que podía para alejar el arma de ella, cosa que solo pudo solucionar dejando la pistola en el cajón en donde acostumbraba a guardarla, junto con algunos cuchillos y municiones. El infante claramente había acabado enojada y como rebelión ante la imposición que significaba para ella no poder jugar con lo que ella quería recurrió a lo tradicional: jalones de pelo épicos marca Rin.
-¡No empieces, pequeño demonio!
Exclamaba Azuma mientras estiraba sus brazos en un vano intento por sacarse al infante de encima, sin embargo la ingratilla estaba más activa que de costumbre y, cual gato asustado, comenzó a aruñar y golpear los brazos de la peli azul, quien tenía que alejar el rostro para no sufrir daños mayores.
-Rin, por amor a tu madre, ¡estate quieta!— Tales eran los movimientos de la pequeña que sin darse cuenta la chica tuvo que moverse sobre sus pasos en su intento de controlar la situación, pero no se dio cuenta de que estaba yendo hacía las escaleras— ¡Deja de jalarme el pelo!... ¡En los ojos no, joder!
Justo un segundo después la peli azul sintió un repentino vacio al intentar tocar el suelo y su cuerpo fue atraído hacia atrás por la condenada fuerza de gravedad.
-Oh, mierda…
Fue hasta ese instante en que la asesina se dio cuenta que en todo ese tiempo se había dirigido de espaldas hacía las escaleras y por estar concentrada en el peligroso gato que tenía en las manos no se dio cuenta en donde pisaba. Apenas le dio tiempo para atraer a la niña contra su pecho y protegerle la cabeza y la espalda con las manos para evitar que se hiciese daño, mientras tanto la Azuma se vio obligada a hacerse pasar por una especie de trineo humano cayendo escalón por escalón, hasta que su cuerpo rodo hasta la planta baja. Lo que fue un susto para ella, para Rin fue más bien una divertida experiencia y ahora se encontraba sentada sobre su torso riéndose de su desgracia, con una Tokaku claramente indignada.
-Esta niña va a terminar matándome— Murmuro desde su posición mirando al techo.
-¡Tokaku-san, el desayuno ya está listo!— Oyó decir a su amada desde la cocina.
-Voy en un segundo, Haru.
Se las ingenio para cargar a Rin hasta la cocina, aunque sus intentos no rindieron los mejores frutos ya que cargar a un crío como si fuese una maleta por segunda vez no era la mejor de las formas.
-Aquí estamos— Anuncio la peli azul una vez que entraron a la cocina.
-Oh, pueden tomar as~… ¡¿Qué estás haciendo, Tokaku!?— Se escandalizo la muchacha nada más ver la insensata forma en que la asesina cargaba a la niña… otra vez.
-Creo que ya hemos tenido esta conversación antes.
-Sí, pero no aprendiste nada; así no se carga a un bebé, Tokaku. Anda, dámela— Y con todo el gusto del mundo la asesina le cedió a su pareja al bulto con patas, así por lo menos podría desayunar a gusto.
-No veo la diferencia. No puede caminar y yo le estoy haciendo un favor, debería de agradecerme y no hacer todo lo posible por sacarme un ojo.
-No le gusta que la carguen así, entiéndelo— Sin embargo, la Azuma solo suspiro y se sentó en la mesa casi al mismo tiempo que Haru, quien rodo los ojos mirando a su novia como si ya de plano no tuviese arreglo, no obstante consideraba su actitud un tanto graciosa.
Desayunaron tranquilamente durante unos diez minutos, pues antes de acabar su comida el celular de Tokaku vibro dentro de su pantalón. Reviso el número y del otro lado de la mesa Haru supo, por la sola mirada de repulsión que hizo al ver la pantalla, que se trataba de Kaiba.
-Lo siento Haru, debo contestar— Dijo mientras se levantaba de la mesa.
-No hay problema, Tokaku.
La asesina salió de la cocina para después subir las escaleras encaminándose al segundo piso, donde pretendía tener una conversación con su antiguo profesor para procurar no asustar a Haru o a Rin en caso de que la conversación terminara transformándose en una pelea verbal más entre ella y él. No podía evitarlo, el bastardo la aturdía hasta llegar al punto en que no podía verlo ni en pintura.
Pulso la tecla para contestar una vez que estuvo en su habitación y casi al momento pudo escuchar la despreciable voz del albino al otro lado de la línea.
-¡Hey, Tokaku! Me da gusto saber que eres capaz de contestar a mis llamadas. El edificio se ha sentido un poco solo sin ti dándoles rutina de entrenamiento a los nuevos agentes, ¿sabes?— Se escucho su risa— ¿Cómo va todo con la familia?
-Ve al grano de una vez, Kaiba, si no quieres que cuelgue en este mismo instante.
-Oh, pero que modales mas ingratos de tu parte ¿Es que no has aprendido nada de tu querido sensei?— Tokaku bufo. No llevaba ni veinte segundos de conversación y ya la estaba fastidiando.
-¿Qué quieres?
-Solo quería compartir una información interesante contigo, recién salida del horno ¿Quieres escuchar? Es sobre Inferno y los Nagato.
Bien, por primera vez Kaiba decía algo que en verdad resultaba relevante.
-Te escucho.
-Sabía que esta vez no me mandarías a la mierda. Escucha con atención, Azuma; resulta que por lo visto la pareja de espías que tú mataste resultaron ser más interesantes de lo que nosotros pensábamos— Al fondo se escucho algo caer en el escritorio, y cualquiera que conociera lo suficiente a Kaiba sabría que se trataba de un par de dados— Seguro tienes curiosidad de saber por qué, ¿no es así?
-Sin rodeos, maldita sea ¿¡Quieres dejar de ponerme acertijos por una vez en la vida!?
-Esto no es un acertijo ni mucho menos, tan solo quiero agregar un poco de dramatismo— Se escuchan caer otra vez los dados— Sabes a la perfección que Inferno es un sindicato que no perdona a nadie, son muy estrictos en cuanto a protocolos y entrenamientos, pero entre los sindicatos son más famosos por ser vengativos y rencorosos, pero justos. Son caprichudos, no permiten derrotas ni bajas en su agencia, mucho menos si esa baja fue causada por la competencia.
-¡La información, Kaiba, la información! ¿¡Para qué demonios me llamaste!?
-Voy para allá, no te desesperes. Como decía, la muerte de la pareja Nagato significo una declaración de guerra a nuestro sindicato, por parte de Inferno, claro está— Eso último hizo que el pulso de Tokaku se alterara— Esto no sería tan malo si involucrara a los jefes de alto rango o a toda la empresa, pero como ya te había dicho, Inferno es rencoroso, pero también es justo.
-… ¿Qué estas tratando de decirme, bastardo?— Inquirió la asesina, pues no le estaba gustando nada el rumbo que llevaba esa conversación.
-Hazme el favor de lavarte las orejas. Inferno sabe que tú mataste a los Nagato y que te llevaste a la niña.
-¿¡Que!? ¡No pudieron…! Es… es imposible que lo hayan averiguado. No había cámaras ni nada que me delatara, además tú mandaste a que se deshicieran de los cuerpos antes de que ellos llegaran.
-Las grandes pruebas no son necesarias para Inferno, las coincidencias por otra parte si lo son ¿No te parece un poco sospechoso que Akira y Yuto Nagato ya te estuviesen esperando en la sala de su casa, ambos armados y listos?
-No me jodas, Kaiba— Maldijo pasándose una mano por el rostro, apretando con los dedos su entrecejo— Si me dices que hackearon tu sistema te juro que…
-¡Bingo! Ahí lo tienes. Si, es un poco bochornoso, pero debo admitir que la gente que trabaja para Inferno en esto son todos unos profesionales. Sabían que responderíamos a su anterior ataque, cuando lograron robarnos información y la usaron para matar a algunos de los nuestros y volvieron a entrar al sistema, pero esta vez al de mi computadora y como ahí tenía los datos de tu siguiente misión alertaron a los Nagato de que alguien de nuestra empresa iría a por ellos. Sabían quien, sabían cuando y donde, pero al final todo se rebajo a una simple advertencia porque,… bueno, tú más que nadie sabe lo que paso.
-Quieren matarme— Murmuro Tokaku en la bocina, dejando recargar su espalda en la pared con los ajos abiertos como platos ante la enorme tensión que se había formado en el ambiente.
-Precisamente. Creo que también quieren a la hija, a la niña, pero su principal objetivo eres tú. Acabamos de enterarnos, apenas ahora nuestros agentes pudieron entrar en su sistema y descubrimos que también es probable que manden a un agente especial para hacer el trabajo sucio.
-¿¡A quien!?
Un silencio sepulcral se hizo presente de repente en la línea. Tokaku volvió a escuchar los dados golpear suavemente la madera del escritorio del albino, quien de hecho parecía estarse riendo socarronamente por lo bajo.
-… ¿Tu a quién crees?
Y eso no hizo otra cosa más que alterar más los nervios de la Azuma.
-Quería decirte esto para que estuvieras preparada, no me gustaría perder a una de mis mejores agentes y creo que a ti tampoco te gustaría dejar a Ichinose y a tu hija en mis manos.
-Por nada del mundo permitiría que eso pasara— Afirmo la peli azul con total seguridad. Al fondo de la línea, Kaiba comenzó a reír.
-¡Maravilloso, simplemente maravilloso! Es lo que admiro de ti, Tokaku; siempre firme aun sabiendo que la muerte prematura te espera a la vuelta de la esquina. Incluso me llegaría a sentir hasta mal si me enterara de tu muerte, y ni hablar de la pobre Haru ¡Ay, no quiero ni imaginar la pena de la pobrecilla!
-¡Con mi mujer no te metas, maldito cabrón!
-Vale, vale, entiendo. Qué carácter, por dios. En fin, te llamo luego, y estate atenta, esta gente es muy impredecible.
-¡Oye, Kaiba…!
Pero la línea se corto y eso no hizo otra cosa más que aumentar la ira de Azuma, quien de puro coraje y frustración cerro de golpe el teléfono y lo arrojo a la cama, en donde a continuación se sentó mientras se pasaba una mano por el pelo. Estaba desesperada, más que frustrada e incluso asustada. Inferno venía a por ella, pero no era su vida la que le preocupaba, era la de Rin y Haru. No quería que ellas se vieran afectadas por una tontería como esa, menos si era por culpa suya, ya había metido a Haru en muchos problemas como para que al bajar por esas escaleras le saliera con ese cuento. Tendría que ser sutil, decírselo con calma y buscar un lugar seguro para ella y su hija, que a pesar de hacer su trabajo más difícil de lo que de por si era, le había tomado cariño.
Resignada, Azuma Tokaku bajo por las escalera mientras pensaba en la forma correcta de decirle a su novia que un agente de Inferno vendría a matarla a ella y que necesitaba que ella y Rin estuviesen seguras en algún lado. Conociendo a la muchacha probablemente se negaría y decidiría quedarse a su lado, pero eso era algo que Tokaku no podía permitir. Haru ya no tenía por qué sufrir, Haru no tenía por qué pasar por aquello, y lo último que Tokaku quería era ver sufrir a su amada por su culpa.
Entro en silencio a la cocina y se sentó una vez más en la mesa, más seria que de costumbre y bastante tensa, pero el disimulo le iba bien pues parecía que Haru no se había dado cuenta de ello.
-¿Era Kaiba?— La oyó decir. Ella asintió— ¿Qué quería esta vez?
El momento había llegado. La asesina levanto la mirada, contactando con la de su pareja, quien al notar la preocupación en sus ojos borro la sonrisa de su rostro, como preparándose para escuchar la tragedia que se aproximaba.
-Haru– Trago saliva—,… tengo que decirte algo importante.
¡Y hasta aquí, damas y caballeros!
Se que estan en todo su derecho a reclamarme por haberme desaparecido asi de repente, pero entiéndanme, eh estado como loca por aquello de que voy a entrar a preparatoria y necesitaba hacer un monton de papeleo, ir y venir al ciber, hacer tareas, estudiar ¡Ay, joder, no me quiero ni acordar! De veras lo siento, pero como compensación eh hecho este capitulo un poquillo más largo de lo habitual. Dejen sus Reviews, comentarios, criticas u opiniones, recuerden que siempre son bienvenidas y me ayudan a crecer en esto de la escritura. Bueno, ya ven como se esta poniendo la cosa aquí entre Tokaku e Inferno. En fin, gracias por los comentarios del capitulo anterior, de verdad se agradece, y nos vemos en el próximo capitulo. Un abrazo. Adios.
Riux, Chaitoooo
