Capítulo 9: Adiós.
Luego de recibir varios golpes de parte de su padre Rin caminaba acompañada de guardias que la seguían, con tan solo una sudadera y su ropa interior puesta para que sufriera el frio de aquel lugar, cada paso que daba sentía el frio en sus pies llorando, sintiendo como sus lágrimas ya se asemejaban al hielo. Su mirada estaba completamente nublada a causa de la tristeza, tantas torpezas había cometido que esa, había sido la peor de todas, quitándose lentamente las lágrimas con sus mangas de la sudadera, deteniéndose por completo.
-pasa te quedaras aquí
Rin sin importar lo que intentara no lograba oír lo que tenían que decirle, el guardia que le hablaba la levanta bruscamente de la ropa, arrojándola adentro de un cuarto enorme y oscuro, viendo que lo único que notaba de ese lugar era solo las esquinas que daba a la parte de afuera. Encogiéndose de piernas se limpiaba las heridas que tenía en las manos, no podía negarse que se decepcionaba del encuentro con su padre, esperando un abrazo de cariño pero, nunca se esperara que su padre reaccionara de ese modo.
-¿q-que hice mal?
-te lo preguntas, para que ese hombre te golpee con sus manos, debe tenerte un fuerte odio–levantando lentamente su rosto se sorprende ampliamente de ver a Sesshomaru justo donde estaba.
-¡Sesshomaru! –Sin importarle el dolor que sentía por los golpes, sale corriendo rápidamente abrazándolo, pegándose a su pecho desnudo, pero él no respondía a nada de eso.- ¡tenía tanto miedo!
-¿Quién eres?
-¡no bromees! Tengo miedo –abrazándose aún más a Sesshomaru, al tocar sus manos notaba las cadenas que le impedían moverse de ese lugar, sin embargo su cuerpo se mantenía cálido.
Por una razón obvia Naraku los había colocado juntos, Sesshomaru se sometía a una experimentación que le provocaba más hambre de lo normal, en otras palabras lo mantenía calmado anulando completamente sus poderes, pero no su olfato que le detectaba la sangre de Rin. No se percataba del peligro que era estar al lado de Sesshomaru sin pensar que él quería devorarla, sin importancia de que muera ya que no la recordaba, sube su mano ya con sus garras totalmente crecidas lastimándole la cabeza.
-me lastimas –al separarse de Sesshomaru, él tenía la cara de un verdadero Yokai.- ¿S-Sesshomaru?
-no puedo… tolerar –abriendo rápidamente sus ojos ya rojos, espantando a Rin quien se alejó antes de que él la atrapara, espantada miraba como Sesshomaru trataba a la fuerza de devorarla.- ¡humana! Por alguna razón te colocaron en este lugar, tú eres mi alimento por ahora
-¡yo no soy tu alimento! ¿No me recuerdas? ¡Sesshomaru tú eres mi novio!
-nunca interactuaría con un humano. ¿Crees que te amo? –sentándose en el suelo volvía a la normalidad, mirándola fríamente sin importarle lo mal que se sentía.
-¡Creo eso! Déjate de hacer el tonto, Sesshomaru ¡para con estoy decimado asustada!
-¿en verdad crees que te amo? Nunca amaría a un humano. Lo único beneficioso de los humanos son buenos alimentos para un demonio, no tienes nada de especial mujer. Al menos que fueras un Yokai igual a mí, las cosas serían diferentes….
-¡mientes! ¡No quiero que me digas eso!
-tan tonta no pudiste ser –burlándose fuertemente de sus sentimientos hacia que las lágrimas de Rin salieran, ella lo amaba demasiado, tanto que compartieron cosas tan especiales que con otro hombre no conseguiría.- ¡humana patética nunca en mi vida me enamoraría de ti!
-¡me dijiste que me amabas! Fuiste tú el que me presiono para que lo hiciéramos. Fuiste tú… fuiste tú el que respondió que, no le molestaría tener un hijo conmigo. Me hice ilusiones por tu culpa
-el que me hayas creído es muy ingenuo de tu parte, lo único que te haría es comerte, la carne y tu sangre me interesan. Para nada me gustan los humano, son unos seres depreciables, te detesto humana
-¡idiota! ¡¿Porque creí que me amabas?! ¡Me usaste eres de lo peor! –Sesshomaru seguía mirándola con desprecio, sin importarle de que llorara, pero por una parte de él no quería verla de ese modo.
-para con esto, es estúpido discutirlo
-¡NO! ¡Quiero saber porque me dices todo esto!
Antes de poder acercarse algo extraño sucedía con Sesshomaru, era como si su crueldad se hubiera borrado, pero no duro mucho hasta que sus ojos se volvieron nuevamente rojos, pero en vez de estar furioso con ella era como si estuviera usando su fuerza para algo. Sin poder evitar sentirse preocupada, no le importaba si la lastimaba, acercándose con una mano un tanto con miedo de él, antes de poder tocarlo Sesshomaru deja caer su cabeza hacia abajo, mirando la sangre en sus brazos.
-¿Sesshomaru? –Acercándose aún más notaba que las cadenas eran falsas y tenía unas agujas inyectadas en el brazo, tocándole su suave piel que estaba fría.- Mentí no te odio, no puedo odiarte pero…. no juegos, despierta
Abrazándose fuertemente lloraba al sentir su cuerpo frio, pero aun así su corazón latía con normalidad, tomando su rostro que dormía tan pacíficamente recordando esa misma mañana, con la cual Sesshomaru sonreía al dormir junto a ella, eso le llenaba de paz. Este Sesshomaru lleno de rencor y deseos de sangre no lo conocía, no se equivocaba que era el hombre al que amaba con profundidad, si le repetía mil veces que la odiaba Rin le repetirá más veces su amor. Con mucho miedo se pegaba sus labios a los de Sesshomaru, aunque sea un poco le pasaba su calidez, rozando con tanta delicadeza mientras sus lágrimas no paraban, como quería sus besos.
-¡que tierna hija!
-¡devuélveme a Sesshomaru! No me importa que me usara, puede hacerlo todo lo que quiera conmigo, siempre y cuando lo tenga al lado. ¡No te necesito! ¡Odio esto!
-sabes hija, detesto que me traicionen, y no perdono a nadie. Sáquenla –abrazándose más fuerte a Sesshomaru cerrando sus ojos, no quería irse de su lado, aunque fuera quería intentar que la recordara nuevamente.
-no quiero alejarme, quiero estar con él –Naraku chasqueando los dedos llama a dos guardias, señalando a Rin, entre esos dos la toman de la cintura.- ¡No, no quiero!
-de acuerdo ¡atenla!
Sin dejarle opción entre esos dos le atan un pañuelo en la boca para que no guitara más lastimándola bruscamente, tomando sus pies y manos la atan con una soga fuertemente, su sangre pintaba la soga blanca de color rojo, y lo único que podía hacer era el mirar cómo se alejaba de la persona a la cual amaba.
A causa de la tristeza Rin se había desmayado, pero al despertar estaba en otra sala diferente, esta vez tenía puesto algo de ropa que no la cubría en nada, un vestido blanco sin mangas y corto que solo llegaban por arriba de las rodillas. A sus costados se encontraban jaulas con demonios que le gritaban barias cosas, en un segundo noto la presencia de Sesshomaru que ahora estaba consiente mientras miraba tan pacifico como suele serlo.
-¡atención escorias! –Se escuchaba por un altavoz.- esta mujer que ven en medio, es su presa el primero en tenerla puede hacer lo que quieran con ella. Por cierto algo muy interesante, ella es la amante del Yokai blanco
Las jaulas lentamente se abren sin quedarle otra opción sale corriendo hasta Sesshomaru, asustada intentaba entrar a la jaula que no se abría, desesperada llamaba en llanto a su amado, pero no respondía a su suplica.
-¡Ayúdame! ¡Sesshomaru por favor! –su respuesta solo fue su cara desviándose de su mirada, rompiendo nuevamente su corazón más de lo que estaba. Rindiéndose antes las rejas que los separaban cae al suelo sin saber ni que hacer, solo era una humana débil como para luchar contra los demonios que su padre encerraba.
-débil
Antes de que la agarraran a la fuerza Rin despierta de su tristeza empezando a golpear a los demonios que la querían, pegándoles, con sus uñas los arañaba para alejarlos, pero no duro mucho hasta que uno se le colocara arriba riéndose. El que la tenía atrapada le rasga la ropa dejando que todo su torso se notara, Sesshomaru oyendo que le habían rasgado la ropa un gruñido resuena. Mirándola de reojo se percata que en su cuello y otras partes de su cuerpo tenían marcas, no eran golpes nada que se le relacionara, eran chupones.
Unas cuantas visiones aparecieron repentinamente en Sesshomaru, apareciendo ella en todas imágenes que veía recordando un poco, por mucho que recordara se negaba profundamente de que eso había pasado entre ellos.
-¡Garras de acero! –Inuyasha destruyendo a los demonios que querían violar a Rin frente a los ojos de Sesshomaru, desesperada se abraza a su cuñado, demasiado asustada y triste.
-¡Gracias Inuyasha! –levantándola en manos se acerca Inuyasha a su hermano furioso.
-¡imbécil, maldito si corazón! ¡Me das asco!
-lárgate antes de que te mate junto con esa mujer
-no hace falta que me lo digas –antes de salir de ese lugar, toma en manos una manta para cubrirla del frio.- Kagome está preocupada por ti
-¡¿Kagome está bien?! Creí que le habían hecho algo
-a ella no le hicieron nada, la más dañada fuiste tú –empezando a correr rápidamente- Kagome paso por lo mismo, la golpearon por ayudarme y alimentarme estando encerrado, pero ahora ya no sucederá, yo la protegeré
-Kagome tiene mucha suerte, tiene a alguien que se preocupa por ella. Me deje llevar por mis sentimientos, y no termino nada bien supongo que tengo que olvidarme….
-en tu lugar haría lo mismo –abrazándose a Inuyasha, empezaba a llorar triste de que todo terminara de ese modo, él al darse cuenta de lo que había hecho se veia en problemas.- ¿Qué hice? ¡Oye Rin ya no tienes que llorar!
-¡tienes razón! Me olvidare de Sesshomaru, solo lloro porque es triste… (Quisiera verlo otra vez, para darle solo un último beso antes de decirle adiós…)
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