Capítulo 8
Mikasa caminaba de un lado a otro, intentado controlar las ansias que le aquejaban, había quedado de juntarse con Christa en los estacionamientos de la mansión, lugar que no le parecía seguro para conversar, sin embargo la rubia había insistido en nadie pasaba por ahí a la hora concertada. La más baja llegó un par de minutos después, notablemente agitada.
-Lo siento, tuve que limpiar el desastre que dejó uno de los guardias en su habitación, al parecer se excedió con el alcohol la noche anterior – explicó.
La asiática hizo una mueca de asco ante el comentario, pero prefirió no ahondar en el tema - ¿tienes alguna nueva información? – interrogó, quería terminar la charla lo más pronto posible.
-Ya sé donde Erwin-sama tiene los papeles de tu hermano, ahora sólo me queda averiguar la clave de su caja fuerte y Sasha podrá encargarse de robarlos – sonrió con suficiencia.
-Está bien, recuerda que sólo nos queda una semana de plazo, antes de que el viejo asqueroso se vaya de viaje y podamos actuar – Mikasa volvía a estar nerviosa, una parte suya le decía que estaban siendo observadas.
-No te preocupes, confía en mí – la joven de ojos azules hizo una reverencia, despidiéndose y se alejó del estacionamiento.
La pelinegro por su parte esperó unos minutos para que no la vieran en compañía de Christa y se fue en dirección contraria. Tenía que hablar con su hermano y contarle sobre el plan de escape, sabía que convencerlo sería la parte más difícil, todo por causa de cierto enano amargado que lo visitaba bastante seguido en el prostíbulo.
El plan en sí era bastante simple, pero efectivo si las cosas se hacían correctamente, el cual consistía, básicamente en sacar a Eren del país. La primera fase estaba a cargo de Christa, la cual al ser sirvienta y estar encargada de la limpieza, debía averiguar donde es que tenían guardados los papeles del castaño, era de suma importancia tenerlos si es que pretendían escapar, ya que no los dejarían cruzar la frontera sin identificación. La rubia, al tener una relación bastante cercana a la guardaespaldas del jefe, poseía ciertos privilegios y una gran confianza, por lo que podía desenvolverse en cualquier lugar de la gran mansión y gracias a eso localizó la caja fuerte.
La segunda estaba en manos de Sasha, quien en sus largos años robando comida de la despensa había desarrollado una habilidad envidiable, por lo que no le supondría una gran dificultad poder hacerse de los documentos si contaba con la ubicación de la caja fuerte y su combinación.
Por último, Mikasa se encargaría de noquear al chofer que los llevaba todos los días al prostíbulo, para luego reunirse con Jean quien los llevaría hacia la preciada libertad, todo esto debía realizarse en una semana más, cuando Erwin se fuera de viaje a "convencer" a ciertos contribuyentes que le estaban debiendo dinero. Era un procedimiento peligroso, pero ella estaba apostando a todo o nada.
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-¡Estás loca! – exclamó el ojiverde cuando su hermana le hubo contando sus propósitos para la semana siguiente – además estás metiendo a Sasha y Christa en todo esto, ¡es muy peligroso!.
-Habla más despacio o te escucharan – la morena lo sujetó del brazo y le habló al oído – ellas están en esto porque quieren, yo no he obligado a nadie.
-Si… pero no quiero que les pase algo – murmuró Eren ya más calmado.
-Tienes que confiar en mí, todo saldrá bien – la muchacha le dedicó una pequeña sonrisa.
-Mikasa… - el castaño bajó la mirada, todo era demasiado descabellado como para confiar.
-¿Estás dudando por culpa de ese tipo? – preguntó molesta.
-No… yo… - el ojiverde no fue capaz de refutar sus palabras.
-¿Es que no entiendes que si no eres libre jamás podrás ser feliz? – la chica chasqueó la lengua – con él ni con nadie – agregó en un murmullo, le causaba demasiada tristeza pensar que su amado hermano quisiera compartir el resto de su vida con alguien más.
Eren abrió los ojos perplejo ante las palabras de Mikasa y sonrió – esta bien, hagámoslo – terminó por aceptar, la joven tenía razón, si quería repetir ese hermoso día que había pasado junto a Rivaille tenía que tomar riesgos.
Mikasa por su parte lo abrazó hundiendo su rostro en el hueco del hombro y la cabeza del castaño – "ya verás como pronto seremos libres y felices, hermano".
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Y por fin el día que tanto esperaban llegó, Erwin se fue de viaje llevándose consigo a sus mejores hombres, dejando la mansión parcialmente desprotegida. La primera en actuar fue Sasha, quien gracias a los datos conseguidos por Christa, pudo adentrarse en el despacho del rubio, estaba tan nerviosa que dudó por unos minutos el lograr su cometido, pero fue capaz de controlarse y con una técnica que podría envidiar un profesional, logró abrir la caja fuerte y robar los papeles de Eren, más unos cuantos dólares que usarían para huir, todo esto lo hizo sin dejar un solo rastro que pudiera incriminarla.
Una hora después, la castaña se reunió con Mikasa, en uno de los pasillos de la gran casa, pasaron una al lado de la otra sin cruzar ningún tipo de miradas, pero con un ágil movimiento la asiática recibió el botín que la otra había conseguido. La primera parte del plan había sido un éxito, ahora todo dependía de la pelinegro. Sasha se detuvo cuando pudo comprobar que estaba completamente sola y libre de los ojos de cualquiera que pudiese sospechar de sus planes, suspiró pero no podía sentirse aliviada, todo había sido muy fácil y tenía un mal presentimiento y ella nunca se equivocaba con eso.
Mikasa y Eren abordaron el automóvil visiblemente nerviosos, pero al parecer el chofer no lo notó, ya que iniciaron el viaje sin ningún contratiempo, saliendo de la gran mansión para adentrarse en la ciudad, hasta el centro mismo de la urbe, lugar que se caracterizaba por su continuo movimiento sin descanso, tanto de día como de noche. Las luces de neón de los anuncios parecían alterar aún más el estado del ojiverde, el cual estaba cercano al colapso, a la vez que sentía como su estómago se comprimía y su garganta se secaba, por otro lado su hermana parecía más serena, aunque sólo de apariencias porque el continuo movimiento de su pierna izquierda delataba su ansiedad. Cuando ya faltaba sólo una cuadra para llegar a destino, era el momento de Eren para actuar.
-¡Aaaagh! ¡Mi estómago! – exclamó el joven llevándose ambas manos al abdomen, encorvando su cuerpo para apoyar el rostro sobre sus rodillas.
-¡Eren, que te pasa! – gritó esta vez la asiática preocupada, sosteniendo al otro por los hombros – ¡deténgase por favor, algo le sucedió a Eren!
El chofer obedeció, los gritos de dolor del castaño sonaban convincentes, por lo que descendió del carro y abrió la puerta trasera dispuesto a ayudar a los adolescentes – ¿Qué sucede jovencito? – preguntó el hombre metiendo la cabeza, momento que aprovechó Ackerman para darle un certero golpe en la nuca, el cual Jean le enseñó, para dejarlo fuera de juego.
-¡Vamos Eren, tenemos que dejarlo en la cajuela! – Mikasa levantó el cuerpo del hombre tomándolo por debajo de los brazos y el castaño la ayudó afirmándolo de los pies, les costó bastante llevarlo ya que se trataba de un adulto robusto, aun así concluyeron la hazaña.
-Lo siento – susurró el menor antes de cerrar la puerta del portaequipajes y dejar encerrado a aquel sujeto al cual, realmente no le deseaba ningún mal.
La segunda fase estaba completa, ahora solo restaba esperar por Kirschtein, el cual los llevaría a algún lugar seguro donde pasar la noche, abandonarían el auto en algún lugar de la carretera y continuarían su viaje por cualquier otro medio de transporte y al día siguiente por fin huir hacia la preciada libertad. La azabache se sentó en la acera, mientras que Yaeger se paseaba de un lugar a otro sin control, trataba de ser optimista, pero aun no podía sentirse confiado a pesar de que todo estaba saliendo bastante bien, tenía miedo por que fuesen descubiertos, que le hicieran daño a Mikasa y por sobretodo temía no poder volver a ver a Levi nunca más.
-Eren, cálmate por favor – la asiática se levantó y entrelazó las manos de su hermano entre las suyas – ya verás como todo sale bien.
El castaño contuvo los temblores de su cuerpo y miró los profundos ojos negros de su hermana, de cierta forma le daban un poco de seguridad, le sonrió, ella le devolvió el gesto lo que le hizo recordar sus momentos de niñez, cuando eran solo ellos dos contra el mundo, cuidándose mutuamente, era un hermosa ilusión que se formaba en su cabeza, pero fugaz. De pronto, algo empezó a andar mal, la pelinegro apretó sus manos con una fuerza desmedida mientras podía distinguir como su rostro se deformaba, luego sintió algo frío y metálico hacer contacto con su nuca.
-¿Interrumpo a los tortolitos? – una burlona voz femenina hizo que al ojiverde se le helara la sangre – date la vuelta.
Eren se giró lentamente con la vista pegada al suelo, no quería levantar la mirada, estaba aterrado esa voz la conocía muy bien, finalmente decidió ver a la personas que estaba frente suyo, era Ymir, apuntándole con un arma y detrás de ella se distinguía la imponente figura de Erwin sonriendo con sorna. El rubio se le acercó, parecía estar divirtiéndose de sobremanera con aquellos rostros atiborrados de pavor que tenían los adolescentes.
-¿Planeabas ir a algún lado, mi querido Eren? – el castaño permaneció inmóvil, a lo que el hombre pasó su brazo por sobre el hombro del menor, atrayéndolo hacia su pecho – creo que es tiempo de terminar con este juego, vámonos a casa.
-¡Suelta a Eren, cerdo asqueroso! – gritó Mikasa dispuesta a atacar, mas sus intenciones fueron acalladas por la guardaespaldas quien no dudó un segundo para golpearla con el mango de la pistola, haciéndola caer al suelo. La mujer se acercó a la asiática para revisarle los bolsillos y así extraer los papeles y el dinero que habían robado.
-¡Mikasa! – el castaño comenzó a desesperarse – por favor Erwin-sama, no le haga daño a ella, todo esto fue mi idea – se culpó reuniendo valor para proteger a su familia.
-No les haré daño si son obedientes y me acompañan – dijo el rubio invitando a ambos jóvenes a abordar su automóvil. Eren se mordió el labio inferior y se dirigió hasta donde estaba su hermana recuperándose del golpe, le ayudó a levantarse y a abordar el carro – Ymir, tu encárgate del chofer que dejaron inconsciente en el maletero, la mujer hizo una reverencia y cumplió la orden que se le había encomendado.
Desde lejos, un joven de cabellos castaños y ojos miel observaba la escena aterrorizado – ¡Mierda! – maldijo sintiendo como la culpa lo carcomía, se había retrasado y por su causa ahora los hermanos eran llevados de vuelta a la mansión y conociendo a su jefe, estaba seguro de que recibirían el peor de los castigos – perdóname – susurró dejándose caer sobre la acera.
El ojiverde no soltó la mano de su hermana en ningún momento, ésta por su parte parecía estar en estado de shock, sus ojos negros se perdían en un punto muerto y su cuerpo temblaba producto de la impotencia y el miedo.
-Nos traicionaron Eren – susurró – ellos sabían cuales eran nuestros planes – el castaño palideció ante la idea, no podía desconfiar en Sasha o Christa, pero lamentablemente no había otra explicación al hecho de que fuesen descubiertos, alguien los había delatado.
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Rivaille le daba la última bocanada a su quinto cigarro de la noche, él no se caracterizaba por ser un gran fumador, sin embargo éste mal hábito era el único que le calmaba en momentos de estrés y en esos momentos se encontraba bastante nervioso.
Se había pasado la tarde revisando sus cuentas, era una tarea que odiaba realizar y por eso mismo la había pospuesto demasiado tiempo y ahora se daba cuenta de que ya era demasiado tarde para ordenar sus gastos, se estaba quedando sin dinero producto de las fuertes sumas que estaba desembolsando por Eren.
-Vas a tener que dejar de verlo por un tiempo – le dijo Hanji arriesgándose a una paliza.
-Como si fuese tan fácil – fue la única respuesta que obtuvo la mujer antes de ver como su amigo se alejaba.
Zoe tenía razón, pero le costaba demasiado aceptarlo, le irritaba el hecho de estar lejos de aquellos ojos aguamarina y su dinero era la única forma para tenerlo consigo, lo odiaba, el mocoso no era un cosa que se pudiese comprar, no era un lindo mueble o una extraña obra de arte, ¡era una persona! Y pero aún ¡era un niño! Apagó el cigarro en el cenicero que llevaba consigo, pensando en las mil y un maneras de remediar la situación que le afligía. No podía dejar a Eren, le amaba, era una opción inexistente, sólo le quedaba una cosa por hacer: tenía que sacarlo de ahí, aunque fuese una misión suicida e irracional que poco se ajustaba a su personalidad, mas hacía bastante tiempo que ya ni él mismo se reconocía del todo. Sus ojos olivo se oscurecieron y su entrecejo se arrugó aún más que de costumbre, ¿hasta dónde iba a ser capaz de llegar por el mocoso?, se preguntó molesto, hasta el maldito fin del mundo si era necesario.
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Un nuevo golpe en su estómago que vació todo el aire de sus pulmones, hizo que la pelinegro callera de rodillas, pudo haberse defendido, pero estaba segura de que tomarían represalias contra su hermano si mostraba cualquier tipo de resistencia, aturdida miró a su alrededor y sus ojos se encontraron con unos color verde-azulados inundados en lágrimas pertenecientes al joven que estaba atado a una silla y era obligado a presenciar como la lastimaban – Eren – un murmullo inaudible escapó de sus labios y se arrastró lentamente hacia el joven que la miraba con horror, haciendo todo lo humanamente posible por no desmayarse producto de la paliza que Ymir le estaba propinando.
-Por favor Erwin-sama, deténgase – rogaba el castaño. El rubio que parecía disfrutar aquel acto tan cruel, hacía caso omiso a las palabras del menor y ordenaba a la guardaespaldas que continuara, esta vez pateándola repetidas veces en el piso.
-Lo siento mi querido Eren, pero ella tiene que aprender cual es su lugar aquí – el hombre se acercó a la joven que estaba en el suelo y jalándola del cabello levantó su rostro para mirarlo – siempre he pensado que esta niña se está desperdiciando como guardaespaldas, es muy bonita para eso – se relamió los labios con lascivia - ¿Tu que opinas?, ¿crees que tu hermanita se vendería tan bien como tú? – preguntó dirigiendo su mirada a la del ojiverde.
-¡No! Por favor, no volveré a escapar, se lo juro – Eren comenzó a derramar abundantes lágrimas – haré todo lo que usted me pida, pero no le haga nada a Mikasa.
Erwin sonrió complacido – ahora si creo que nos estamos entendiendo – soltó a la muchacha, la cual había terminado por ceder y había perdido el conocimiento – Ymir, llévate a Mikasa y, quiero estar a solas con Yaeger.
La mujer tomó a la más joven entre sus brazos y salió del despacho de su jefe si hacer ningún tipo de pregunta.
-Estoy seguro de que no intentarás escapar nuevamente – comenzó a decir el jefe de la mafia acercándose lentamente a Eren para desatarlo – sin embargo creo que tengo que dejarte bien en claro a quien perteneces – agregó apoyándose en su escritorio, para luego desabrochar sus pantalones y dejar a la vista su flácido miembro – ya sabes lo que tienes que hacer.
-Si, Erwin-sama.
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Ymir cumplió las órdenes de Erwin con facilidad, levantar a Mikasa no significaba ningún esfuerzo, ya que la asiática era bastante delgada. La llevó a su habitación, acostándola en su cama con suavidad. Sintió un poco de pena por ella, se había excedido esta vez con la golpiza, pero aunque no le gustara, ese era su trabajo y no podía hacer nada al respecto. Salió tratando de hacer el menor ruido posible asegurando la puerta para que la pelinegro no pudiese salir a ayudar a su hermano en caso de que despertara.
-¿Fuiste tu verdad? – acusó Christa a la morena interceptándola a la salida de la habitación de Mikasa.
-No sé de qué me estás hablando – contestó evadiendo la mirada.
-Tu delataste los planes de escape de Eren con Erwin-sama – la chica se notaba furiosa y apretaba los puños tan fuerte que sus nudillos ya estaban completamente blancos.
-Tenia que hacerlo – reconoció viéndola directamente a los ojos, sin mostrar un ápice de arrepentimiento, pero una fuerte bofetada le hizo voltear la cara a un costado.
-¡Cómo pudiste! – los hermoso ojos azules de Christa se aguaron, pero la joven se contuvo de llorar.
-¡Tenía que apagar el incendio que estaban provocando! – exclamó molesta la más alta – no podía dejar que arriesgaras tu vida por ese chiquillo estúpido.
-No eres más que una egoísta que sólo piensa en sí misma – la rubia esta vez ya no pudo más y permitió que las lágrimas descendieran libres por su rostro – esto se acabó Ymir, no quiero volver a verte – finalizó para luego salir corriendo lo más lejos posible de la guardaespaldas.
Ymir, por su parte se quedó estática en aquel pasillo algunos minutos, hasta que el peso de las palabras de la joven que tanto amaba comprimió su pecho a tal punto que comenzó a dolerle, se apoyó con una de sus manos en la pared y llevó el dorso de la otra sobre su frente y ahí en ese lugar, bajo el abrigo de la oscuridad, por primera vez se permitió flaquear y lamentarse por haber arruinado su relación con la única persona que la hacía feliz.
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Eren se encontraba apoyado boca arriba sobre el escritorio de Erwin, mientras era embestido con brutalidad por éste, trataba por todos los medios posibles el evadirse y pensar en cualquier cosa que pudiese hacerle olvidar lo que estaba sucediendo en ese momento, pero el dolor que sentía en su interior era tan grande que ya ni siquiera esa técnica le era suficiente. Soltó un grito cuando el hombre sujetó con fuerza sus rodillas para flectarlas contra su pecho y así llegar más profundo en su interior, desgarrándolo, logrando que la sangre brotara de su recto, ensuciando el fino mueble sobre el cual lo estaban poseyendo con violencia.
-Ah… Eren, se siente delicioso – gemía el rubio, que ahora enredaba sus manos en las caderas del menor atrayéndolo hacia su cuerpo, dejando su piel marcada por la fuerza desmedida. La verdad es que a Erwin jamás había sentido algún deseo por el muchacho, pero para él, ésta era la mejor manera de dejarle claro cuál era su lugar.
El ojiverde hacía todo lo posible por contener las lágrimas – "piensa en Levi" - se decía a sí mismo, pero con cada penetración su cuerpo se contraía y su mente sólo era capaz de concentrarse en el horror que significaba estar siendo sometido por la gruesa hombría del jefe de la mafia.
-Esto es lo que eres, éste es tu lugar – repetía el mayor, besándolo demandantemente, mordiendo sus labios, haciéndolos sangrar. Se separó del castaño en busca de aire quedando unidas ambas bocas por un hilillo de saliva mezclada con semen.
Unas ganas incontrolables por vomitar, hicieron que el más joven intentase resistirse a continuar, pero la diferencia de fuerza y tamaños entre ambos era tan evidente que sus constantes quejas e intentos por soltarse, sólo lograron que las estocadas fueran aún mas violentas y profundas. Comenzó a llorar, sentía que su cuerpo estaba siendo desgarrado poco a poco, sintió odio y asco, por que ya no quedaba ninguna parte de su ser que se pudiese considerar especial para su amado –"ya ni besos podría regalarle" – Su alma gritaba desesperada y su corazón sangraba clamando por que toda su desgracia terminara de una vez… deseó morir.
-Dime ¿a quién perteneces? – preguntó entre jadeos Erwin, sintiendo como se aproximaba al orgasmo.
-"¡A Levi, yo sólo le pertenezco a Levi!"… a usted Erwin sama – los hermosos ojos aguamarina de Yaeger se secaron y oscurecieron, mientras que sus palabras salían mecánicamente de sus labios.
-Ahh… si, eres sólo mío… aahhh – un último y sonoro gemido se escuchó salir de la garganta del rubio y luego eyaculó abundantemente dentro del castaño.
-Solo suyo… señor – murmuró Eren a la vez que sentía como su cuerpo terminaba por ensuciarse, ya no tenía deseos de ser libre, ya no le importaba conocer el mar junto a su hermana o despertar todos los días en los brazos de Rivaille, lo único que quería era que su vida se extinguiera.
-Eres un buen chico – Erwin salió del cuerpo del otro y acarició sus rebeldes cabellos – ahora vete a tu habitación a descansar, mañana tienes mucho trabajo que hacer.
El menor obedeció, logro levantarse con dificultar, recogió sus ropas las cuales estaban regadas por el piso del despacho, una punzada en su pecho le asaltó cuando se dio cuenta de que la hermosa camiseta que le había comprado Levi hace algunos días ahora estaba hecha jirones, decidió no colocársela y salir del despacho con su pecho descubierto. Caminó de forma errante, como un alma en pena por los pasillos de la gran mansión hasta que pudo llegar a su habitación, se metió a la ducha, lavándose y restregando su cuerpo con una esponja con tanta fuerza que su piel quedo enrojecida y de todos modos no pudo alejar la suciedad de su cuerpo, estaba marcado de por vida. Volvió a llorar, esta vez con más fuerza y desconsuelo, Erwin le había dejado claro cual era su posición y a donde pertenecía, más su corazón no entendía razones – "Yo siempre te perteneceré a ti y sólo a ti mi amado Rivaille".
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Antes de que tomen sus antorchas y tridentes para ir a quemarme viva, debo decir que yo no hice este capítulo sólo por maldad ¡todo tiene su razón de ser! Así que les pido no me odien y sean pacientes que mi pobre Erencito ya tendrá su compensación =(
Estuve un poco enferma esta semana, me dio una crisis nerviosa y cólicos y casi muero… pero me puse a leer sus lindos reviews, así ñoñamente y eso me alivió mucho ¡No puedo creer que haya llegado a los 100 comentarios :lloro:! Así que me gustaría poder agradecérselos en algún sentido… algún capítulo especial, un lemon hard (1313) o una baile del caño (mío por supuesto xD) acepto sugerencias *-*
Lo otros es que me dio un ataque de sociabilidad y arreglé mi bio, además dejé mi fb por si a alguien le interesaría agregarme (soy buena conversando x3)
A continuación contesto reviews =D
Satii: Asdf me tentó la idea de que Levi comprara a Eren forever, pero sería muy fácil y se me acabaría el fanfic antes de tiempo uxu. Al pobre de Eren le ha tocado duro (en todo sentido) pero ya verás como todo sale bien al final x3. Gracias por tu comentario, besos!
Xanat: Jajajaja que bueno que te salvé de un colapso nervioso, ¿merezco que me sigas comentando por eso? Okno xD. Las cosas se pusieron feas ahora, pero espero que aun así sigas leyendo x.x. Muchas gracias por tu review, besitos!
Yuki: Jejeje no puedo hacer fics que no sean pervertidos (mi mente malvada uxu). Yo también amo que Levi sea Sr. Amargado con todos menos con su Eren que lo derrite con una sola mirada :baba: Gracias por pasar y comentar. Saludos!
Kote: Estaba agonizando y me llegó tu comentario, fui feliz y le di una segunda oportunidad a la vida (jejeje xD). Espero este capítulo también te guste aunque sea un poco triste. Gracias y muchos besitos para ti x3.
Karen: No fuiste la 100, pero eres la 101 como los dálmatas y eso es más lindo (amo esos perros xD) Espero no llores con este capítulo, aunque creo que me quedó muy dramático :S. No soy tan genial como Curlies-san pero me alaga mucho que me digas que por mi te has inspirado a escribir y por supuesto que leeré tu fic =D. Saludos y besos para ti y muchas gracias por tu lindo review *-*
Algún review para este capítulo (no acepto amenazas de muerte xD)
Nos leemos!
