Capítulo 9: Cumpleaños (1r parte)

Los días fueron pasando y los exámenes con ellos, las tardes se hacían eternas con los estudios y mi mente no podía pensar en nada más. La relación entre Luka y yo, actualmente estaba estancada, ni avanzabamos ni retrocedíamos , pero el tiempo no se detenía y eso era lo que me preocupaba.

Lily últimamente me observaba más de lo normal y suspiraba de vez en cuando, su cara siempre era molesta y se tocaba la sien frecuentemente, a veces murmuraba cosas. Me daba la sensación de que sabía algo de mi y no quería decirlo directamente o simplemente se preocupaba demasiado por algo que sabía. Me incomódaba estar a su lado incluso en sus clases me notaba vigilada por aquellos ojos celestes y profundos.

-Se acabaron por fin los exámenes – dijo Len estirando los brazos.

-No te relajes hermano que aún nos faltan los resultados y haber si apuebas – le dio unaa palmada en la espalda.

-No me lo recuerdes, por favor.

Caminabamos riendonos de los comentarios de los hermanos Kagamine, de vez en cuando unas risas venían bien, nos hacían salir de la realidad que estabamos viviendo .

-Neru, ¿Sabes donde está Haku? Hace días que no regresa a casa con nosotras – pregunté intentando no parecer una cotilla.

-¡Y yo que sé! ¡Sí lo supiera no tendría esta cara de morros! – gritó molesta y avanzó a paso ligero – Adiós – se fue.

-Dejala Miku esta últimamente con un humor de perros – dijo Rin poniendome la mano en mi hombro.

-Y eso que dentro de dos días es su cumpleaños – dijo el rubio cruzando los brazos - ¿Por cierto le has comprado algo?

-La verdad es que no sé que comprarle.

-Nosotros estamos igual.

La fecha del aniversario de Neru estaba cada vez más cerca y yo sin saberle que poder comprarle, pues era una chica complicada y no es que hable mucho de ella, sólo sabemos que le gusta todo relacionado con los móviles. A decir verdad hasta ahora no me había dado cuenta, ¿Qué clase de amigos somos sin siquiera sabemos los gustos de los demás? Supongo… que son cosas de la vida.

-Miku, nosotros vamos por aquí. ¿Qué vas hacer?

-Yo me quedo un poco más por el barrio para buscar un regalo a Neru.

-Como quieras, mañana nos vemos.

-Hasta mañana.

Nos despedimos y cada uno tomo un camino distinto, Rin y Len hacía su casa y yo por el barrio buscando un regalo que le pueda gustar a la rubia malhumorada. Caminé durante horas mirando tiendas buscando el regalo perfecto, pero no había manera, nada me convencía todo parecía absurdo. Giré la esquina y a lo lejos pude diferenciar una silueta entre la multitud delante de una tienda.

-¡Haku! – grité alzando la mano, me miró y salió corriendo. Extrañada corrí hacía ella, pero entre tanta gente la perdí de vista - ¿Pero que le pasa? – me preguntaba dubitativa y desvié la mirada a la tienda que estaba anteriormente mirando pensativa la albina.

Al ver la tienda los colores se me subieron de golpe, las mejillas me ardían y rápidamente desvié la mirada y volví a mirar. Muchas ideas cruzaron mi mente que cada idea o fantasía era más fuerte que la anterior, pero mi mayor curiosidad era ¿Qué hacía Haku mirando una tienda de sexshop? La verdad es que tentaba mucho, me tentaba demasiado, pero la entrada era para gente mayor de edad y yo no cumplía con los requisitos. Al fin y al cabo, Haku era humana y tenía deseos sexuales, pero mi mayor curiosidad era si en aquellos deseos que tenía se encontraba una rubia, porque en los míos Luka siempre entraba.

La puerta se abrió de golpe y mi mayor susto no fue que la puerta se abriera sino la persona que abría la puerta. Nos miramos con desconcierto, una no debía estar ahí ni la otra tampoco. Se giró mirando el letrero de la tienda y me volvió a mirar.

-¿Qué haces aquí Miku? Este lugar no es para chicas como tú.

-Eso debía decirte a ti Luka, ¿para que has entrado en esta tienda? – señale con decisión la tienda.

-Eso a ti no te importa – río y me dio un toquecito en la cabeza – Cosas de adultos, ya sabes.

-¡Dímelo! – le agarré fuertemente del brazo. Sonrío y se acercó a mi.

-Saber otras formas de satisfacer aún mejor a chicas como tú – me susurró lamiendose el labio superior.

Aquellas palabras que sonaban a ser una tomadura de pelo me dejaron estupefacta cambiandome la cara de todos los colores posibles. Ante mi reacción Luka volvió a reirse, pero todo principio tiene un fin.

-¡Luka! – gritó una mujer de cabellos dorados malhumorada – ¡Me pides que te lleve a los sitios y ahora te entretienes! Recuerda que tengo prisa.

-Ya voy Lily, no hace falta que grites más – me guiñó el ojo y se fue detrás de Lily que me volvió a echar una de sus miradas petrificadoras.

Me quedé plantada en el sitio sin saber como reaccionar estaba siendo una tarde poco común por varios motivos, pero una disimulada sonrisa se dibujo en mi rostro pues hacía tiempo que Luka no bromeaba conmigo aunque deseara que esa broma fuese de verdad. Nuevamente la sonrisa desapareció para volver estar seria pues me molestaba que me tratara de esa manera.

Ningún suceso volvió a pasar esa tarde, ni me volvía a encontrar con Haku ni con ninguna persona que conocía. Volví a casa exhausta y me tiré a la cama sin pensarmelo dos veces, no había conseguido encontrar ningún regalo apropiado para Neru, pero no fue una tarde en vano, había conseguido hablar con Luka, al menos un poco, echaba de menos su voz y todo por culpa de tantos examenes. Todo lo sucedido empezó a rondar por mi cabeza pero caí rendida y dormida.

La llamaba y no había manera, no me lo cogía y me evitaba siempre que me quería acercar ella y todo de un día para otro. Algo le sucedía eso era seguro, pero lo que más rabia me daba aún era que no me lo contase, ¿acaso no había confianza? ¿Es que no somos amigas? No la entendía en absoluto.

-Neru baja a cenar – se escuchó de la planta de abajo.

-¡Ya voy mamá! – contesté. Dejé el móvil a un lado y miré el calendario, en dos días era mi cumpleaños sólo espero que ella venga y sea como siempre ha sido.

-¡¿Pero quieres bajar hija?

-¡Que ya bajo mamá! – suspiré – Mira que es pesada la mujer cuando se lo propone – musité bastante enfadada.

Cené en unos cinco minutos a toda prisa desesperada sin saber porque, algo por dentro me mataba y Haku era la cumpable de mi actual estado. Ella, la chica albina me estaba haciendo perder la razón en varios sentidos, normalmente nunca me había pasado esto, nunca me había enganchado tanto a alguien antes, no era simple amor lo que sentía era algo más fuerte aún y de golpe ahora no quiere saber nada de mi.

Subí a mi cuarto furiosa y empecé a llamarla sin parar esperando que me lo cogiera, una detrás de otra siempre tenía la misma respuesta "Al teléfono que esta llamando no se encuentra disponible en este momento deje su mensaje después de la señal" Estaba cogiendo odio a la voz del contestador.

-¡Estoy harta me voy a dormir! – cerré el móvil con brusquedad y me metí en la cama tapandome con la sabana hasta arriba del todo.

Un nuevo día amaneció y yo ya estaba más despierta de lo que usualmente estoy, pero con un par de ojeras bien marcadas. Me vestí, almorcé y fui al instituto muy convencida de lo que tenía en mente. Hoy la pequeña albina me iba a escuchar bien.

A primera hora no podía cogerla pues entraba junto a su hermano antes que nadie y al poco tiempo empezarían las clases, pero a la hora del descanso no había razón alguna para no atraparla. Las primeras clases fueron, a mi parecer demasiado lentas y aburridas, a cada segundo tenía la boca abierta y así hasta que el timbre anunciaba el descanso.

-¿Neru me acompañas a la cafeteria? – dijo la Hatsune con una pequeña sonrisa disimulada que yo rechacé bruscamente con un tres palabras "Déjame en paz".

Me supo mal por ella, pero es que no quería entretenerme con nada ni con nadie tenía una meta muy clara y de hoy no quería que pasara. Me dirigí al aula de Haku con paso firme.

-¿Esta Haku aquí? – dije al abrir la puerta.

-No, hace poco acaba de salir – contestó una compañera de clase.

-Muchas gracias – cerré la puerta con demasiada fuerza quizás, estaba que no podía controlarme de los nervios.

Aligeré el ritmo hasta casi estar corriendo mirando cada sitio donde podría estar y teniendo el tiempo en mi contra y no había forma de encontrarla. Revisé la primera, segunda y tercera planta de arriba a bajo y no había pista alguna de ella y yo muerta del cansancio. Me senté a recobrar el aire en uno de los bancos del pequeño jardín y cuando me disponía a continuar mi busqueda a unos metros apareció para sorpresa la mía. Corrí hacía ella y la atrapé del brazo.

-Ya te tengo al fin – me miró con inquietud.

-¿Qué te pasa Neru?

-No – cogí aire nuevamente - ¡¿Qué te pasa a ti? ¿Por qué me evitas continuamente? ¡¿Por qué no coges mis llamadas? ¡¿Por qué me haces esto? ¡Contestame Haku.

Me miró afligida en silencio durante unos minutos y sólo dijo "lo siento" y no entendía.

-¿Qué he hecho mal Haku? ¡Dimelo que no lo sé! ¡Creeme que lo intento y no sé que es lo que he hecho mal! – estaba ya al borde del llanto.

-No es culpa tuya Neru, sino mía. Es sólo que… - la miré espectante a su respuesta – No sé que me pasa…

-Entiendo… - la solté del brazo – ¿Me odias verdad? – dije con una sonrisa forzada.

-¡No! ¡Eso no es! – gritó apretando las manos en un puño – Es todo lo contrario…

-¿Entonces? – la volví a mirar con un brillo en los ojos esperando su respuesta.

Me cogió de la mano y me llevó a otro sitio, la entendía, quería que hablaramos sin nadie por los alrededores y el mejor sitio era el almacén viejo donde se guardan las cosas de los festivales.

-Perdoname, no sé como explicarlo…

-Dime, ¿ahora estas nerviosa porque estamos las dos a solas? – le cogí de la mano.

Ella asitió la cabeza - ¿Sientes un hormigueo en el vientre? – volvió asentir con la cabeza. Le pasé la mano por el cabello - ¿No piensas con claridad? – volvió a darme la misma respuesta. Me acerqué más a ella - ¿Odias esta situación? – negó con la cabeza - ¿Tú cuerpo se calienta? – volvió asentir con la cabeza y por fin pude acercarme lo suficiente para poder escuchar nuestras respiraciones entrecortadas. No podía ver su rostro por la oscuridad, pero ya me lo imaginaba como estaría de encendido como el mío. Le acaricié la nuca para hacerle sentir bien y al final nuestros labios se ajuntaron en un beso. Un beso desesperado, lo llevabamos esperando desde hace tiempo tanto ella como yo, nos estabamos perdiendo en los deseos de la otra con brusquedad, mi lengua se introducía en su boca profundamente y la suya en la mía.

Nos estabamos dejando llevar, la acorralé en un hueco de la pared y fui bajando la mano hasta uno de sus pechos, alcé la rodilla derecha subiendole la falda. Estaba atrapada entre la pared y mi cuerpo, deseaba ver su cara, pero por desgracia la oscuridad me lo impedía pero no era problema ese para que nuestros labios se volvieran a encontrar y nuestras lenguas a juguetear. La amaba, nos amabamos y el miedo de desear tanto a la otra nos había hecho herirnos y hacer sufrir a la persona que más queríamos.

Mi mente no pensaba con claridad y sin darme cuenta ya estaba empezando a desabrochar con torpeza la camiseta de Haku, quería sentirla con todo mi cuerpo y la ropa me sobraba.

-Detente Neru – jadeaba entre palabras.

-¿Por qué? ¿No quieres? – frené a mitad de la camisa sin desabrochar.

-Se acabó el descanso – dijo y sonó el timbre – Tengo clase con mi hermano – dijo casi en un susurro.

-Perdona, no era mi intención que esto llegará a más.

-No pasa nada, no me ha importado.

Nos colocamos rápidamente las prendas de ropa que estaban mal puestas y con un pequeño apaño pudimos aparentar estar bien peinadas. Salímos del almacén y la luz nos daba de cara, tanto ella como yo estabamos sudando y sonrojadas a no más poder. Nuestras manos aún seguían unidas, no queríamos soltar la mano que sujetabamos, nuestros ojos volvieron a encontrarse y lentamente volvimos a fundirnos en otro beso, un dulce beso.

-Después nos vemos – dije con una pequeña sonrisa. Me negó con la cabeza - ¿Por qué?

-Tengo que ir a recoger tu regalo – me sonrió – Debemos darnos prisa que sino nos echaran la bronca.

-¡Sí!

Preocupaciones cero, ahora estaba perfecta, no había nada por lo que podía temer porque nadie podía separanos. Lo que sentía la una por la otra era demasiado fuerte e intenso para romperse. Me río de mi misma porque Haku no me odiaba ni había hecho nada malo, bueno si, enamorarla de mi porque ahora que es mía no será de nadie más.

Empezó la clase, Neru aún no había llegado y Gumi pasaba la lista de clase. Estaba preocupada, últimamente estaba bastante irrascible en todo y no contaba a nadie sus problemas, detestaba esa parte de ella como la mía própia.

-¡Perdona profesora Gumi por llegar tarde! – dijo cogiendo aire recostada un poco en el canto de la puerta.

-Sientate ya Neru.

-¡Sí!

Un aire envolvía a Neru diferente al de esta mañana, la sonrisa no se le borraba del rostro y parecía ser la chica más feliz del mundo. Suspiré aliviada, al parecer había solucionado sus cosas aunque me pregunto si Haku ha tenido algo que ver.

-¿Qué tal con Haku? – le pregunté casi susurrando.

-¡Fenomenal! - me guiñó el ojo alzando el dedo pulgar con una sonrisa de oreja a oreja.

Sí, Haku había cambiado el humor de la malhumorada rubia borde que era Akita Neru. Envidia les tenía pues aún mi relación con Luka no se había solucionado en nada y después estaba Lily por el medio que me daba muy mala espina. Suspiré resignada.

Las clases fueron pesadas muy pesadas aunque para la rubia de mi lado habían pasado en cinco minutos pues tenía la cabeza puesta en una joven albina de apellido Yowane.

-¿Os apetece salir esta tarde por ahí? – dijo la rubia muy animada.

-Yo estoy muy cansado – dijo el rubio.

-Yo tengo cosas que hacer – dijo la hermana gemela.

-Tengo que ir a comprar – dije con una sonrisa poco convincente.

-Vale, vale ya lo entiendo. Pues hasta mañana y recordad no venir tarde a la fiesta , ¿eh? – dijo y se fue corriendo.

-Pues si que esta contenta hoy la chica.

-Cambia de humor como yo de camiseta.

-Bueno, más vale qu este contenta que no enfadada – dije con las manos en la cintura – Y ahora a comprar su regalo.

- Exacto – dijeron al unísono los hermanos.

No nos complicamos mucho en que regalarle un par de camisetas modernas y un peluche de un oso amoroso albino. Nos hizo gracia, al menos a mi, un día no sabemos que comprarle y otro día a la primera ya tenemos su regalo envuelto y listo para llevar. Estaba deseando que llegara mañana para ver el regalo que Haku le daría.