Cap. 9

En medio del bosque se podía divisar a un Ninja recién incorporándose, después de una paliza descomunal que le había propinado su compañera de equipo.

- kuso- se quejaba con evidente dolor, pues Sakura sí sabía dar buenos golpes y era Naruto quien recibía la mayor cantidad de puñetazos, que de vez en cuando se cuestionaba si el amor que le tenía a la kunoichi valía la pena tanto sufrimiento.

-Sakura-chan quería que buscara al maldito gato, pero por qué es tan cruel- reclamaba el rubio, mientras se hallaba rodeado de osos de gran envergadura dispuestos a atacar a su nueva presa… Naruto!

Al momento en que se abalanzaban contra el chico, él en su calidad de Ninja, además de ingenioso, realizó un jutsu que le había enseñado su maestro Jiraiya.

-Rasengan- gritó a viva voz y luego de que se despejara todo el polvo alborotado se observaba como los osos habían quedado en el suelo, cada cual más apabullado debido que al instante de lanzarse, Naruto dirigió su Rasengan a la superficie por tanto se elevó girando por los aires, mientras que los osos sin mucha visibilidad por el polvo se habían atacado entre ellos.

Luego de aquel episodio Naruto continuó con la búsqueda del felino, sin embargo ocurrió algo inesperado, se sintió un rugido de procedencia un tanto vergonzosa, era el estómago del Ninja solicitando algo de comida; -oh no- se quejaba para sí –no he comido en un buen rato y aquí no hay ramen- lloraba como un niño por su paleta.

Al rato pudo apreciar un río, lo cual significaba que podía recolectar peces para saciar el hambre; Naruto recordó sus años de entrenamiento con el viejo pervertido; como le gustaba llamarlo y comenzó a preparar unos cuantos clones de sombra para después capturar su preciado futuro alimento.

Luego de esto comenzó a engullirse los pescados desesperadamente, con tanta comida ingerida empezó a bostezar signo de que tenía sueño y si bien tenía la posibilidad de partir a su casa y descansar hasta mañana, Naruto era un Ninja terco y jamás se daba por vencido en sus misiones aún cuando se tratara de la misión de rango "D".

-Creo que ya terminé- decía el Ninja orgulloso de haber improvisado una tienda de campaña para dormir su merecida siesta.

Durmió una hora aproximadamente, cuando le entraron ganas de orinar […] Luego de aquello se preparaba para entrar nuevamente a su tienda de ramas y hojas y fue en ese preciso instante en que recordó que tenía una cita con Hinata horas antes; no pudo evitar sentirse un poco culpable por lo sucedido.

Luego de pensar en cómo arreglar las cosas con Hinata cuando regresara escuchó un maullido de minino pequeño, exactamente lo que él estaba buscando, ahora faltaba hallarlo y comprobar que se trataba de su objetivo.

Como la vez anterior sacó ventaja de su técnica e invocó mayor número de clones de sombras para ayudarle con su búsqueda. Pasado un rato uno de los clones encontró al gato, pero éste estaba en la cima de un árbol. El Naruto original ya en el lugar inició por trepar el tronco y al llegar a la copa el animal ya no se encontraba, sino que había escapado por a la vez que Naruto subía.

-Gato, hijo de p- se aguantaba en su ira el Ninja.

Lo encontró una vez más, el problema era que se encontraba en la punta de una quebrada muy profunda y cualquier movimiento en falso podría ser fatal. Para mala suerte del rubio comenzó a temblar y el gato por el susto saltó al vacío; por muy rango "D" que fuera la misión Naruto no se olvidaría por un buen tiempo de este día.

Se lanzó en picada para ganar velocidad. La caída parecía interminable y justo a segundos de distancia de la sima Naruto alcanzó al felino muy asustado, no obstante faltaba solucionar el impacto que tendrían con lo que parecía un caudal de agua.

A Naruto se le ocurrió una idea, pues de la quebrada sobresalían unas rocas en punta, reunió chakra en sus manos y destruyó cuanta roca pudo de gran tamaño y con su habilidad de Ninja comenzó a saltar por estos pedazos desprendidos de esta manera el poder de impacto sería menor a lo que era en un principio.

Empezó a abrir sus párpados pues la caída lo había dejado inconsciente, al menos se encontraba en aguas más calmas y con un gato a cuestas, un tanto maltrecho, pero estaba vivo y eso lo dejaba más que satisfecho.

Nadó hasta la orilla y cuando salió se dio cuenta que no llevaba nada de ropa encima y utilizó al gato para taparse, mala idea. Ya cansado pudo salir entre los arbustos con el bendito gato y unas hojas encima, pero las casualidades del destino le jugaron una mala pasada, ya que justo ahí se encontraban Hinata y Shikamaru quienes quedaron perplejos ante tal escena.

-Naruto-kun- exclamó sobresaltada la Kunoichi y cayó desmayada.

-Hinata- respondió Naruto con euforia.

-meow- respondió el gato

-que problemático- concluyó Shikamaru.