En el capitulo anterior:
-Hola pequeña, ¿cómo te ha ido?-pregunto el joven
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado?-pregunto Hermione con miles de sensaciones sorpresa, confusión y aunque no lo quisiera admitir quizás un poco de alegría al ver su rostro.- Etiro... ¿porque estas aquí?
En el capítulo de hoy:
-¿Tu qué crees que hago aquí hermosa?-respondió Etiro con otra pregunta acercándose peligrosamente a la castaña
-Nn...no...no se- Hermione retrocedía con cada paso que el pelinegro daba hacia adelante hasta que una pared se interpuso y quedo pegada en ella mientras que Etiro la arrinconaba cada vez mas cerrándole el paso con los dos brazos a cada lado de la cabeza de la chica.
-¿Estas segura?-Susurro en su oído provocando que Hermione sintiera una corriente eléctrica por todo su cuerpo, poso su mirada en esos ojos verde oliva tan bellamente infinitos y luego se dirigió a esos finos labios estaban a solo centímetros de su propia boca.-Piensa pequeña, que ha pasado en estos días
La castaña abrió los ojos como platos, "Pues claro, él lo sabe" pensó -Sabes lo que paso con Malfoy-el encanto se había perdido al parecer de la muchacha para luego pasar a una sorpresa y luego al enojo- un momento, ¿Como sabes lo que ha pasado?
Etiro solamente se encogió de hombros.
-¡Nos has estado espiando! ¡Eres un idiota! ¿No confías en nosotros?-Hermione estaba furica formando un escándalo- Pues claro eso piensas no confías en ninguno de los 4, te imaginas que vamos a revelar nuestro secreto o provocar una masacre de sangre con los alumnos del colegio, eres un mentiroso dijiste que ponías tu confianza en nosotros para guardar el secreto de lo que somos...-Hermione no pudo terminar de despotricar contra el muchacho.
-Ya cállate- el pelinegro cansado de oír los gritos de la chica tapándole la boca con su mano y mirándola seriamente a los ojos de color miel.- No es nada de lo que andas gritando, no es asunto tuyo por el momento, además siendo el líder de este clan puedo hacer lo que se me plazca y para que sepas en la única que no termino de confiar es en ti Granger, pudiendo exponerte frente a un humano piensa mejor antes de hablar cosas sin sentido, razona un poco tus acciones en una semana volveré nuevamente- y con esto se dirigió a la ventana y mirando el sol desapareció en una nube de murciélagos que volaban en círculos.
Hermione se sentía humillada y triste, no le gustaba decepcionar a nadie y para pesar de la muchacha Etiro no era la acepción. Aunque ella no fuera nada de él sin duda empezaba a sentir cosas cuando estaba cerca, ahora que casi lo besaba su corazón latía demasiado rápido para su gusto, eso no era nada bueno. Subió rápido y su habitación cogió su ropa y se marcho de la sala rumbo al baño de los prefectos, quería relajarse y ahí encontraría paz. Sin embargo al desaparecer por el muro que daba entrada al baño no noto la presencia de alguien más que la venia siguiendo.
Astoria una rubia de cabellera larga y completamente lisa, con un cuerpo envidiable y que para muchos de su casa en Slytherin era la más hermosa sentía el piquito de los celos, había visto a su Draco observando mucho a la sangre sucia y eso lo detestaba, esa mugrienta no podía estar quitándole a el chico más hermoso de todo el colegio, Granger estaba pisando terreno peligroso y se lo haría saber.
Al pasar 10 minutos dedujo que era el momento para actuar "La asquerosa debe ya estar ya adentro" pensó, al ser ella prefecta de su casa no tuvo problemas con la contraseña, entro si ser notada los vapores de la bañera cubrían todo el lugar lo que facilito agarrar toda la ropa de la castaña y llevársela de ahí tan silenciosamente como había entrado. Hermione salía de la gran bañera cogió una pequeña toalla que apenas cubría lo necesario de su tan cambiado cuerpo, caminando hasta donde dejo su ropa se encontró con la sorpresa que las prendas no estaban ahí rebusco con la vista lo que apenas lograba ver por los vapores, no estaban su ropa no estaba en aquel sitio y para su mala suerte alguien ya había entrado en el baño, la persona con quien menos quería estar sola y menos en aquella humillante situación.
Al parecer la castaña no había sido la única que tenía la idea de darse un baño relajante, Malfoy caminaba en dirección al baño de los prefectos pronunciando la contraseña la gran pared se abrió danto paso al baño, había una gran cortina de esencias "Alguien ya ha estado aquí" pensó el joven rubio, se adentro un poco más y se encontró con una figura de una muchacha solo con una simple toalla cubriendo aquel perfecto cuerpo que a vista del blondo se veía muy apetecible, unas piernas bellamente torneadas, cintura pequeña, abdomen plano, pechos generosos con buena forma y para el gusto de Draco de un muy buen tamaño siguió subiendo mas y se encontró con aquel rostro tan conocido para él y sonrió de manera lujuriosa, quien pensaría encontrarse a la leona de Granger en aquella situación.
-Valla Granger que sorpresa de verte aquí-dijo Malfoy con una sonrisa en sus labios mirando la expresión de la muchacha.
-Malfoy ¿que haces tú aquí?-pregunto roja de la vergüenza por como estaba, solamente con una toalla que apenas la cubría, sin ropa y al frente del hurón albino.
-¿Que hago aquí? Pues a lo que viene a la gente al baño a darse un buen baño relajante Granger pensé que eras más inteligente leona-Draco no para de mirarla sin duda se impresiono que aquella sangre sucia tuviera tan buen y apetecible cuerpo, sin duda era una visión maravillosa para él.
-Huron no quiero pelear, no encuentro mi ropa y no pienso caminar por el castillo semidesnuda-Gruño la castaña odiando su suerte de aquel día.
-Si fuera así quisiera estar en primera fila viendo ese excitante espectáculo-Draco se acercaba cada vez más a la muchacha, recién bañada se veía sexi provocando una ola de calor en la parte baja y justo dentro de los pantalones del chico.
-Malfoy aléjate, no estoy de humor por favor, este día no ha podido ser peor para mí-Hermione estaba a punto de las lagrimas- jamás te pediría algo así, pero por favor ayúdame.
Aquel comentario realmente descoloco al joven, Hermione Granger pidiéndole su ayuda sin duda era un día único.
-Muy bien Granger te ayudare, solo por esta vez no te acostumbres-Se quito la camisa dejando ver su pecho al descubierto, su abdomen firmemente marcado, espalda ancha y bien formada, un adonis dejando anonadada a Hermione- Toma ponte mi camisa te cubrirá lo suficiente para que puedas ir a tu torre, no hay casi nadie por los pasillos, así que no pasaras penas.
Hermione no había podido reaccionar todavía seguía contemplando a Malfoy, hasta que noto que este le tendía la camisa para que la aceptara, su mente bajo a la realidad y tomo la camisa del rubio se metió en uno de los casilleros y se la puso, al salir el rubio tuvo que contenerse de no atacarla ahí mismo la camisa de él le quedaba grande, le llegaba hasta 1 dedo por encima de las rodillas una vista enloquecedora para cualquier hombre. Hermione caminaba hasta la salida al pasar al lado del blondo solamente dijo en un susurro un "Gracias Malfoy" y siguió caminando antes de cruzar por la entrada del baño Draco la detuvo agarrando su muñeca.
-Que triste que un cuerpo como el tuyo se tenga que cubrir Granger-le susurro en el oído, haciéndola temblar y causando un gran sonrojo en los cachetes de la muchacha- Me la debes.
Y con esto Draco la soltó y la ojimiel desapareció de aquel sitio corriendo hasta su torre sin ser vista y pensando en aquel encuentro intimo con el que odiaba o ¿tal vez ya no?
Un agradecimiento a todos los que han comentado y apollado esta historia, muchisimas gracias.
Besos a todos nos leemos en el siguiente capitulo
