KONICHIWA:
"LOS PERSONAJES DE SAINT SEIYA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA. LOS PIDO PRESTADOS SIN NINGUN FIN DE LUCRO, SOLO PARA ENTRETENER. (LAS CANCIONES UTILIZADAS EN ESTE FIC SON DE SUS RESPECTIVOS AUTORES)"
Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar…
Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
DOLOR. – Alfonsina Stormi
A LEER:
El sol alumbra todo a su paso, los pajarillos despiertan y un nuevo día de actividades en el castillo del rey Alejandro comienza. Violeta esta vez despierta quince minutos más temprano, se apresura a arreglarse y se dirige a la habitación de la princesa. No toca y entra solo para observarla dormir tranquilamente. Suspira y avanza hasta quedar a la orilla de la cama.
Su amiga es increíblemente hermosa y tiene la completa seguridad de que Shun es el hombre que ella merece, al verla la noche anterior en sus brazos se lo confirmo. ¿Qué sucedió? ¿Por qué estaba con Shun? ¿Qué es lo que hacía con Shun?
Jala la elegante silla que esta junto al tocador y se sienta a la par de su cama al verla, alza una ceja y la observa divertida. La princesa se remueve un poco y empieza a abrir los ojos.
-Buenos días, querida Eliza.- Habla la peli azul a su amiga.
-¿Vi?- La princesa la mira extraña, en ese momento no se recuerda lo que pasó la noche anterior. -¿Por qué te comportas así?
La dama no le responde y solo sonríe, levanta ambas cejas y la mira divertida, Eliza parpadea mientras frunce un poco el ceño. Justo en ese momento toda la noche anterior le vino a la mente. Recuerda que no podía dormir, los sueños y finalmente Shun. Se sientan de golpe causándole risa a su amiga.
Baja la vista mientras respira lentamente. Sus ojos se abren como platos y sus mejillas se vuelven rojas y trata de evitar mirar a Violeta a la cara. Ahora entiende el por qué la miraba de esa manera. Cierra los ojos mientras coloca una de sus manos sobre el puente de su nariz dejando salir un gran suspiro a lo que Violeta le contesta con una risa discreta que perfectamente puede escuchar la princesa.
-Vaya, ahora que nos entendemos. ¿Me contarás que paso?- Pregunta Violeta sentándose a la par de la princesa en la cama para después recostarse por completo. - ¿Y bien?
-Creo que ya lo sabes ¿No? ¿Para qué quieres saber más?- Completa la pelirroja cruzando los brazos y evitando verla a la cara.
-Bueno, sé que Shun te regreso en brazos a tu habitación. – Y la mira con sorna. -¿Qué hacías con el joven Kido Eliza?
-No estaba haciendo nada. ¿Qué? ¿Ahora eres Rosa dos?
-¡Y se te haga la boca chicharrón!- Contesta enojada la peli azul sentándose y dándole un empujón en la espalda a su amiga.
-Oye.- Contesta contenta por hacerla rabiar.
-No.- Responde poniéndose de pie. – Lo pregunto porque ayer te vi en sus brazos que te traía de algún lugar. Y bueno, necesito el chisme para molestarte después. Y sé que no pasamos del día sin que me lo digas.- Afirma mientras se termina de alisar el vestido y poniendo las manos en la cintura observándola.
Eliza sabe que tiene razón, suspira y le cuentera resumidamente y evitando ciertos detalles que la pondrían en una situación penosa con su amiga. Lo que no pudo evitar es contar que se quedó dormida en el hombro de Shun, ya lo demás lo indago en su mente.
-Bueno, supongo que no fue lo que esperaba.
-¡¿Qué esperabas?! – Pregunta sorprendida. -¿Qué me acostara con él?
-NO, bueno, no a ese extremo. Talvez que… No sé, hablar de algo más, un accidente. En fin, pero estuvo algo aburrido, aunque es un avance.
-Cállate.
-Jaja- Finge una risa- Mejor alístate, que a las doce iremos a ver a los niños del hospital.
Cuando Violeta finaliza su oración sale del cuarto dejando sola a la princesa, ella suspira y decide alistarse. Tal vez un baño la tranquilice.
Una vez dentro de la ducha deja que el agua acaricie todo su cuerpo, los suspiro prácticamente se volvieron parte de su mañana, mueve el cuello de un lado a otro dejando que el agua caliente la relaje. Con una mano en el cuello deja su vista fija en un punto nada de la pared, sus ojos se entre cierran y la noche anterior regresa a su mente.
Termina de cerrar los ojos y lo único que se puede imaginar es estar en los brazos de Shun, su bello rostro y más que nada sus verdes y hermosos ojos. Se abraza y ahora mira el piso. Justo en ese momento recuerda la imponente loción que envolvía el cuerpo del joven extranjero.
Era algo extraño y mágico.
Una angustia potente la invade y se lleva las manos a la cara para después sobarse el cabello, un nudo en su garganta la invade ¿Sera posible?
No, se dice a sí misma. Es solo un hombre más. No puede estar pensando en él. Simple y sencillamente es un hombre más.
Cierra la ducha y se envuelve en su bata de baño, sale de su baño para dirigirse a buscar un buen vestido, escoge uno turquesa y zapatillas negras pero al tocarlo otra vez el tacto de Shun arde en su piel, su corazón late desenfrenadamente y aprieta el agarre y enojada arranca el vestido de la cercha.
-¡No Eliza, No!- Se regaña tirando el vestido en la cama- ¡Ni Shun ni ningún otro!
…
La mañana continúa, el desayuno se sirve y todos bajan a desayunar. Se hablan temas triviales y después cada uno se fue a sus actividades diarias. Eliza con disimulo vio a Shun el cual ni levantó la vista en todo el desayuno. Cuando aparentemente todos se fueron del comedor, ella con la mayor elegancia y discreción posible camina buscando al peli verde.
Shun no andaba diferente a la princesa, cuando se fue a dormir el exquisito olor a rosas de la dama se quedó en sus prendas. La suave y blanca piel que tocaron la suya y esa tranquila mirada que permaneció fija en su mente.
La princesa antes de terminar de acercarse piensa por unos segundos si es buena idea pero al final lo hace.
-Joven Shun- Lo llama algo quedito, el nombrado voltea a verla. Y otra vez en ambos sentimientos extraños los invaden.
-¿Si?
-¿Puedo hablar con usted un momento?- Pregunta tratando de estar lo más calmada y seria posible.
-¿Ocurre algo?- Pregunta extrañado.
-Es sobre… Lo que sucedió anoche- La pelirroja susurra las últimas palabras.
-¿Sucedió anoche?
-Si- Contesta cortante- Quisiera que no malinterpretara lo sucedido.
-¿Perdón? Princesa…
-No me gustaría que pensara cosas que no son, además – Inconscientemente trata de sacar conversación. – No tenía por qué llevarme a mi habitación.
-¿Le hubiera gustado que la dejara sola en la noche en medio del jardín?
Antes que ella contestara aparece Rosa con un traje algo seductor a dirigirse justo a hablar con Shun. Avanza como siempre moviendo exageradamente su cadera y se acerca demasiado al caballero.
-Buenos días Shun.
-Buenos días Rosa.
-Eliza.- Y la mira seria.
-Rosa.- La princesa corresponde.
-Shunny ¿Te gustaría acompañarme? Me gustaría correr de nuevo contra ti.
-"¿Shunny?"- Se pregunta Eliza levantando una ceja y extrañamente le bajó el mal humor. En cambio el nombrado se sorprende por el diminutivo que la chica uso al llamarlo.
-Me gustaría Rosa pero hoy tengo cosas que hacer.
-Oh, entonces otro día. Adiós Shun.
-Nos vemos Rosa.
-"Vaya, que confianza. Se tutean y apenas se conoces. Se nota que es igual a los demás"-Piensa la pelirroja enojada. Y no oculta su mal humor
-Disculpe princesa.
-No hay cuidado. – Continua- Volviendo al tema anterior: No creo que hubiese pasado nada, déjeme recordarle que estoy en mi hogar.
A Shun le molesta su actitud. Así que va directo al grano.
-Lamento el haber sido imprudente, no volverá a suceder.
-Bueno eso espero, ahora si me disculpa me tengo que retirar.- Y sin esperar a que el muchacho responda se marcha. Shun aún se queda procesando información.
Por otro lado Violeta escucho todo y la verdad no le gustó la actitud de su amiga, espera a que se aleje un poco más de las personas y luego la alcanza tomándola del brazo.
-¿Violeta?
-¿Qué paso contigo?
-¿Qué?- Pregunta soltándose - ¿Qué quieres decir?
-No te hagas, te vi y escuche lo que hablaste con Shun.
-¿Desde cuándo andas escuchando conversaciones ajenas?
-Solo digamos que me interesas mucho más que antes. Pero volviendo al tema- Y cruza los brazos. – Desde cuando eres tan altanera.
-No fui altanera, solo deje las cosas en claro.
-¿Dejaste? Discúlpame Eliza pero existen formas. Si me permites opinar…
-No te permito. – Responde evitando escuchar lo que ya sabía.
-Pues lo haré- Reta la peli azul.- Pienso que lo que querías era hablarle.
-¿Yo? Estas…
-Sí, puede que este loca, pero es la verdad.- Y se le pone seria y un poco brusca.- Y sobre todo lo confirme cuando llegó la resbalada de Rosa. Cuando…- Y la dama suspira para darle drama a su charla- Le dijo Shunny y se escapó de violarlo en frente tuya. Oye ¿Qué tal son los celos?
Con cada palabra Eliza se desesperaba, con tan solo escuchar el nombre del peli verde la ponía de mal humor y sobre todo al recordarle a su querida prima.
-No son celos- Le dice conteniendo el enojo.
-Si lo son- Protesta.
-No.
-A mí no me engañas. Te gusta S…
-¡Ya me hartaste Violeta!- Le grita – Si tanto andas hablándome de Shun, mejor avísame y dime que quieres de regalos de bodas y te lo multiplico.
-No me levantes la voz Eliza, que no te estoy gritando.
-¡Pero ya me hartaste, me desesperaste! Te juro que si te vuelvo a oír que mencionas el nombre de ese en frente mía no sé qué pueda pasar.
-¡Eliza!- La reta la dama ya bastante enojada por el tono que está usando con ella.
-¡Eliza nada Violeta! Te prohíbo terminantemente que me menciones su nombre otra vez- La forma de decirlo no fue la correcta, incluso levantó el dedo índice y se lo mostró en forma de orden, mandato. Sus ojos estaban abiertos como platos y estaba muy enfadada. Violeta se pone seria. Demasiado a decir verdad.
-Como usted ordene princesa. – Responde poniéndose recta y juntando las manos frente a su vestido e inclinándose como cualquier empleada lo haría frente a su empleadora. Regresa sobre sus pasos y empieza a avanzar.
Eliza reacciona y se da un leve golpe en la frente –"Mierda"- Piensa la princesa, se levanta un poco el vestido para ir detrás de su amiga, la alcanza y trata de arreglar las cosas.
-Vi, discúlpame. Ando algo rara, en serio no se ni porque levante la voz.
-Con su permiso princesa, tengo cosas que hacer.
-¡Vi!- Pero la peli azul no le prestó atención y siguió con su camino. Eliza estaba más que enojada consigo misma. Sabe perfectamente que a esa chica nadie le puede levantar la voz, ni siquiera ella. Suspira dejando escapar su enojo y se va directo a su habitación, ya que tiene que arreglarse para ir al hospital.
…
Por el otro lado Violeta en vez de estar enojada estaba más que feliz al ver a su mejor amiga celosa. ¡Por fin celosa de alguien! Eso quiere decir que el mendigo peli verde logro en una noche lo que cientos de chicos no pudieron en meses de intentos. Pero ahora lo que le preocupa es que si Shun sentirá lo mismo. Ya que si resulta que es la típica historia de un amor no correspondido sería el colmo de los colmos.
Camina sin fijarse para donde iba, en eso una risita detrás de ella hace que gire.
-¿Qué sucede Vi? ¿Andas en las nubes?
-No me asustes así Gabriel.- Riñe con una sonrisa. - ¿Qué sucede?
-Eso debería preguntártelo yo a ti. Qué raro es verte pajareando.
-No estaba pajareando, estaba en la mente de tu hermana.- Suelta de repente y se gira para verlo al mismo tiempo que cruza los brazos.
-¿Por qué de Eliza? ¿Qué sucede? ¿Algo le paso?
-Wow, tranquilo detective que creo que está mejor que nunca.- Le tira la pedrada que despierta la curiosidad del príncipe.
-¿Por qué? Vi, sabes algo y me lo tienes que contar.
-¿Te lo tengo que? ¡Ja! No me hagas reír.- Y hace una sonrisa burlona.
-¡Santo cielo Vi!
-Solo te lo diré porque creo que necesitaré de tu ayuda.
-Ok, esto ya se pone interesante. Soy todo oídos. - Y el príncipe se recuesta en una pared para prestarle más atención a la chica.
-Supongo que ya lo debes de intuir, pero ahora para mi es una realidad. A nuestra querida "Nunca me voy a enamorar…"
-Se enamoró.- Finaliza él con una sonrisa – Y no creo que sea otro más que el mismísimo Shun Kido.
-Exacto.
-¿Para que soy bueno?
-Bueno, como ya tú también andas en el rol del enamoramiento pienso que tal vez tengas alguna idea. Ya que si yo trato de reunirlo y haces las típicas casualidades entre ellos, seguro y Eliza me mata y no le queda el menor remordimiento.
-Pues me agarras en curva pero creo que tengo una idea…
…
La mañana continúa y el sol alumbra por todo el castillo. Los santos de Athena y la misma Athena estaban en diferentes partes del castillo. Shiryu hablando por teléfono con su nada Shunrei, Hyoga de paseo ambulante por las cercanías del castillo, Ikki perdido en el bosque de atrás, Seiya y Saori buscando información sobre leyendas y mitos y Shun sentado debajo de un árbol entretenido con otro libro. Todos esperando a que den las doce del mediodía para partir hacia el hospital.
Extrañamente Rosa no se le había pegado al peli verde. Simplemente se limitaba a observarlo desde la lejanía.
POV Rosa:
Es tan guapo, es tan diferente a los hombres que conozco. Tiene ese algo que te hace sentir especial, segura, fuerte, feliz. Es un hombre perfecto. Según pude investigar gracias a internet que es un chico muy listo, pianista famoso del conservatorio nacional de Japón, renuncio a una beca para Alemania, sabe hablar italiano e inglés. Heredero de los Kido y casi dueño de los hospitales de la fundación Graude. ¿Será posible que exista el hombre perfecto?
Estoy más cerca de creerlo, especialmente porque hoy pude ver a Eliza celosa. ¿Cuándo ella estar celosa? ¿Cuándo fruncir el ceño y rodar los ojos? Y después hablarle tan cortante a ese chico. Creo que por primera vez en la vida me interesa un hombre de verdad.
Y no dejare que ella se quede con él.
Fin POV Rosa
El tiempo pasa y finalmente el rey y los Kido están listos para partir al hospital. Dos limosinas listas en frentes de la enorme entrada al castillo. Alejandro, Gabriel y Lizbeth esperaban a que todos llegaran.
El príncipe puede ver como los Kido se acercan a ellos, a excepción del peli azul, ahora solo faltan la princesa y Violeta.
-Buenas tardes Saori.
-Buenas tarde rey, Gabriel, Lizbeth.
-Hola Saori- La princesa del Reino Unido.
-¿Qué paso con Ikki?
-Él no viene Gabriel
-¿Por qué?
-Solo digamos que es un poco reservado.
Shun solo voltea la vista y sonríe por lo bajo, entiende a su hermano. Pero en eso los sonidos de los tacones de ambas damas se pudieron escuchar, todos voltean a verlas pero el peli verde no puede evitar mirarla a los ojos. Ella levanta la vista y se queda fija en esos ojos verdes, voltea viendo el suelo y tratando de calmar las alborotadas mariposas en su estómago.
-¿Estamos todos?-Pregunta el rey.
-Yo creo que sí – Responde su hijo.
-Entonces vámonos que se nos hace tarde.
-Que les vaya bien.- Suelta de golpe Violeta.
-¿Qué quieres decir? – Pregunta Eliza viéndola con el ceño fruncido.
-Que no iré Eliza.- Le responde seria.
-Oye si es por lo de esta mañana…
-No, simplemente no puedo ir.
-¿Por qué no Vi?- Pregunta el rey observándola.
-Tengo cosas que hacer además creo que seriamos muchos.
-Vi… - Susurra Eliza abriendo los ojos como platos- No me puede dejar sola, especialmente si va él.- Y gira un poco la cabeza indicando que mire a Shun. La peli azul lo ve de reojo, su corazón se detiene ya que la vista es espectacular. Él está platicando con Shiryu y Hyoga con el reflejo del sol le da un toque mágico, su camisa blanca y levy´s negros lo hacían ver especial.
-¿Creí que me habías dicho que no te lo podía mencionar?
-Por favor Eliza- Suplica, Violeta ríe en sus adentros.
-Que les vaya bien.- Repite y se da la vuelta para regresar al castillo.
Eliza aprieta las manos y suspira, está a punto de subirse con su padre pero Gabriel hace de las suyas.
-Oh, hermanita, tú vas a ir en la otra limosina.
-¿Qué?- La sorpresa no le cabe en el rostro.
-Lo que pasa es que necesitamos hablar de algo con Saori y Shiryu.
-Pe… Pero.
-Gracias- La corta y antes que algo más pase. Sin preguntar llama a Saori que se encontraba con sus caballeros, le dice que tiene que hablar con ella su hermano Shiryu y sin dejar que respondieran les dice que entren a la limosina, el rey y Lizbeth sin comprender lo que sucede los siguen.
A Eliza solo se le suben los colores al rostro y no le queda de otra que subir, Hyoga solo ve que Shun suspira y que cruza los brazos evitando ver a la princesa. No hay que ser el inspector Gadget para descubrir que hay algo entre esos dos, así que cuando Seiya se iba a subir este lo toma del brazo.
-¿Qué…? – Ya no pudo terminar la pregunta porque el rubio lo calla haciendo el típico sonido de "Shhhhh" y el dedo en su boca. -¿Qué pasa? – Susurra.
-Espera y verás. – Le contesta. – Shun, sube. – Le dice con una sonrisa son sorna. El peli verde no tarda en descubrir sus intenciones, solo voltea la mirada pero no se esperó que el Cisne lo empujara dentro de la limosina y que lo obligara a sentarse a la par de la princesa. Cuando Shun toca el asiento para evitar un mal golpe coloca la mano en el sillón pero no se dio cuenta que la princesa también tenía la suya ahí, cuando ambas se toca por instinto las separan y se miran. Eliza gira su rostro enojada y Shun solo evita mirarla.
Hyoga trata de contener la carcajada que amenaza con salir.
-¿Qué sucede Hyoga?- Pregunta confundido el castaño
-Nunca dejarás de ser Seiya ¿Verdad?- Le responde mientras ambos después se suben a la limosina.
…
Violeta lo ve todo escondida detrás de unos árboles, espera que Gabriel pueda hacer algo. Que descubra algo, se gira para irse a su habitación cuando desgraciadamente se topa con Rosa.
-Violeta- La llama la francesa. La dama trató de ignorarla. – Violeta- Llama más insistentemente.
-¿Qué quieres?- Finalmente le responde volteándola a ver y cruzando los brazos.
-No te alegres tanto que no me interesa hablar contigo. ¿Sabes dónde está Shun?
-¿Shun? "zorra" Pues si- Contesta con una sonrisa.
-¿Y?- Le indica haciéndole una mueca.
-Se fue con Eliza y el rey al hospital.
-¿Qué?
-Sí, se fue con ella. –Rosa cruza los brazos y suspira. Violeta se enoja.
– Bueno, tal perece que por fin te cambiaron ¿No?
-Estas ardida porque Shun no se la pasa besándote los pies como los ex pretendientes de Eliza, y no fíjate, no me cambiaron, simplemente no fui para darles más espacio. Pregúntale a quien quieras y si me disculpas no tengo ganas de desperdiciar más minutos contigo. Bye. – Y se va caminando más que feliz. En cambio Rosa siente que le hierve la sangre.
-Estúpida- Le susurra al viento.
…
La dama camina feliz, pero la verdad estar en su cuarto todo el resto del día no le parece una buena idea, así que se va cambiar para ponerse unos pantalones, botas de montar y una blusa fresca. Se recoge su largo cabello en una cola de caballo y decide irse a montar.
Llega a las caballerizas y pide que le ensillen un caballo, un hermoso ejemplar color café y larga cabellera negra. Ella se sube confiada y se dirige a la parte de atrás del castillo, en donde está un hermoso prado y detrás el frondoso bosque.
Deja que el animal corra con todo lo que puede, el sol le da directo en todo su rostro. Domina perfectamente al animal, este relincha y sigue su curso hasta adentrarse en el bosque, el caballo esquiva los arboles con gran agilidad y fuerza mientras que la jinete se ve espectacular. Al cabo de casi una hora deja al pobre corcel descansar.
Lo sujeta a un árbol asegurándose que quede cuerda para que se mueva un poco y en un lugar con suficiente pasto para que pueda alimentarse. Ella se baja y camina por el bosque, llega a un punto en que se quita los zapatos y disfruta del frío pasto, la luz que se cuela por las espesas hojas la tranquilizan y sigue su camino.
Pero lo que no sabía es que cierto fénix también disfrutaba de la tarde, recostado en una gruesa rama con el torso desnudo, el poderoso caballero de bronce intentaba relajarse.
Últimamente no ha podido dormir bien, la imagen de su querida Esmeralda aparece en sus sueños siempre recordando ese momento en el que la perdió para siempre. Hay momentos que incluso la noche puede llegar a sé más caliente que el desierto del Sahara, así que hoy aprovechando que sus hermanos se fueron a ese hospital intentará despejar su mente.
¿Por qué ahora la tiene tan presente? ¿Qué es lo que está pasando? En vez de sentirse feliz, lo único que hace es perturbarlo, especialmente porque siempre al final de ese sueño el rostro de la rubia cambia al de Violeta.
Y justo en ese momento tuvo otro, solo que esta vez con algo diferente, era como si Esmeralda tratara de hablarle, pero solo puede ver sus labios, ella los mueve y le intenta decir algo pero simplemente no capta nada que su imagen. El trata de alcanzarla, se estira, corre pero ella siempre está lejos. En eso solo ve que ella desaparece con lo único que logra entender es un "adiós".
Se despierta sudando y muy agitado, se pasa la mano por la frente y se quita un buen poco de sudor, se sienta en la rama dejando colgar los pies, busca su camisa y se termina de secar la cara y se la coloca en el hombro. Piensa que tal vez sea mejor caminar un poco. Se deja caer del árbol pero justamente cae encima de alguien.
-¡Ay! – Violeta solo siente el golpe sin ver que pasó, se sienta en la grama y cuando levanta la vista es él el que está ahí - ¿Tú otra vez?
…
El camino hacia el hospital fue bastante tenso para ellos dos, silencio total que resulto gracioso para el cisne. El viaje duró hora y media, más de lo planeado pero hubo un poco de transito por una calle en reparación. Esa hora y media para la princesa fue una eternidad.
Finalmente llegaron y fueron recibidos con una gran alegría, los niños de ese hospital los esperaban con ansias, Gabriel y Lizbeth rápidamente se mezclaron con los chiquitos y cada uno cargo a un pequeño. Empezaron a contarles sus logros y locuras mientras que el rey se adentraba al hospital para ver cómo ha evolucionado.
Minutos después llego la limosina de la princesa y los chicos, Shun no tardó nada en bajarse, pero como todo buen caballero le ofreció la mano a la pelirroja para salir, ella la toma pero cuando estuvo de pie la suelta y de la limpia en su vestido ya que sintió como un choque eléctrico cuando ambas manos se tocaron.
Ignorándose mutuamente, en compañía de los otros dos caballeros avanzan para poder encontrarse con los pequeños del hospital.
Es un muy famoso hospital de niños con cáncer, el rey le ha puesto especial atención a estos casos ya que es más fácil que se salve un niño que un adulto. Este hospital fue fundado por la reina. El hospital "Renacer" es uno de los más grandes, pero desgraciadamente hay demasiados casos que llegan tanto nacional como internacional así que por eso se está planeando la muy pronta inauguración de un nuevo hospital, esta vez un poco más económico para la gente de escasos recursos.
-¡Vaya! – Exclama Seiya asombrado.- Sí que hay niños aquí.- Se sorprende – Allá en el orfanato no pasamos de quince niños.
-Bueno, es que estoy niños si tienen padres, la diferencia es que están enfermos.- Le contesta el cisne acercándose a su amigo.
-¿Pero tantos?
-Y esos no son todo Seiya.- Interviene Shun que escucho a los lejos su conversación.
-¿Qué?- Esa respuesta no se la esperaba.
-Estos son los niños que se puede levantar, que tiene posibilidades. Bueno – Se corrige – Más posibilidades, ya que adentro hay otro que ya no puede luchar. Y otros…
-¿Más?
-Sí, otros que son más pequeños, niños de brazos que prácticamente nacieron con el cáncer.
-Dios. – Suspira el castaño.- Ya veo por qué te pusiste a estudiar algo tan complicado. Estoy seguro que cuando regresemos no perderás el tiempo y volverás a la universidad.
-Sí, lo tengo planeado. Ojalá y esto no tarde más.
La princesa escucha su conversación y cuando oye que Shun regresará a Japón siente como si quisiera vomitar. Suspira y empieza a caminar hacia los niños, los tres caballeros solo la observan.
-¡Miren! – Grita un pequeño. - ¡Ahí está la princesa Eliza y más niños grandes!
Los demás niños los voltean a ver, unos corren con la pelirroja y otros curiosos se acercan a los nuevos, Shiryu y Saori ya tenían la atención de unos, pero el que se llevó el premio mayor fue el Pegaso.
-¡Mira, ese parece un burro! – Grita un niño.
-¡Leonel! – Lo regaña una enfermera.
-Pero si es cierto.
-Sí, es cierto míralo bien…- Grita otro.
-Vamos a jugar con él.-Aparece uno por detrás del castaño.
-¡Juguemos a ponerle la cola al burro!
-¿Pero con qué?
-¡Con esto! – Y sale un niño por la puerta del hospital con una banda cortada y de ella sale la punta de una jeringa.
-¿QUE?- Grita asustado el Pegaso.
-¡AL ATAQUE! – Gritaron los que parecen ser los niños más revoltosos del lugar.
-¡AY, AY, AY, AY!- Grita desesperado Seiya.- ¡Esperen niños, ESPEREN!
Y sin hacerle caso van detrás del Pegaso persiguiéndolo por todo el jardín del hospital, Hyoga y Shun no puede evitar la risa por ver como su amigo escapa de las peligrosas manos de los chiquitos. Cuando en eso escuchan un: "Duele" llegan al punto de tener que ponerse las manos en el estómago por el ataque de risa que les da. Se apoyan en el carro y se agachan, poco a poco más niños se agregan a la búsqueda del blanco.
-Lamento mucho eso – Se disculpa Gabriel.
-No te preocupes- Responde divertida la diosa- Siempre tiene ese efecto en los niños.- Finaliza riendo con elegancia.
Shiryu también reía, en eso siente como alguien le jala su camisa china. Gira y ve a un niño de aproximadamente 12 años con otro por detrás de la misma edad, ambos con las cicatrices de las quimioterapias.
-Disculpa ¿Puedo preguntarte algo? – Habla el niño sujetando un libro entre sus brazos.
-Claro – Responde mirándolo fijamente.
-¿Tú vienes de China? Es decir, por tu ropa. – Pregunta tímidamente.
-Si.
-¿Tú sabes algo acerca de "La leyenda del Guerrero Dragón"?
Shiryu se sorprende por la pregunta, se hinca y mira a los ojos al pequeño.- ¿Por qué la pregunta?
-Es que aquí en mi libro habla de ello- Explica mostrándole el objeto el cual tiene como portada a un poderoso hombre, de gran musculatura y alrededor de él, como el espíritu de un dragón. Shiryu solo suspira-. Yo creo que en verdad existió ese legendario guerrero.
-¿Cuál es el problema? – Pregunta ya interesado.
-Es que mis demás amigos me molestan porque piensan que no es cierto – Ve como sus ojos se llenan de lágrimas.- Dicen que es mentira. Yo vi la película de Kung Fu Panda, sé que eso no es cierto, pero sí creo que tuvieron que leer esta historia para poder crear esa caricatura.
-Pues conozco una historia acerca de eso.
-¿Pero es cierta?
Shiryu no sabe qué decir, no puede decir que si y exponer la orden de Athena, pero tampoco puede dejar que ese niño viviera con una esperanza vacía.
-Sí, es cierta. Fue hace más de doscientos cincuenta años. – Y el Dragón recuerda tristemente a su amado maestro.
-¡¿Ves?! – Exclama el niño a su compañero que lo oía todo por detrás. -¿Puedes contármela?
-Bueno, supongo que no hay problema.
-Ven.- Exclama contento agarrándole la mano y jalándolo al centro del jardín para que se siente con él en el pasto verde y le cuente el relato. Saori, Shun y Hyoga lo observan con ternura. Shiryu comienza a relatarle la historia del maestro de Libra y pronto varios niños mayores se acercan a él a escuchar.
-Vaya, Shiryu tiene madera para con los niños.-Dice Hyoga sorprendido con los brazos cruzados.
-Eso parece. –Le responde Saori.
-Bueno, creo que iré a salvarle el trasero a Seiya. – Exclama el ruso estirándose para después salir corriendo en busca de su amigo que seguía escapando de los pequeños rufianes, solo se quedan Shun y Saori observando.
Era una imagen muy agradable, a pesar de la institución en la que se encontraban. Gabriel, Eliza y Lizbeth andaban con unos niños, Seiya y Hyoga con otros y Shiryu con los mayores. Con esa sonrisa de esperanza y felicidad les alegra haber nacido con ese destino, ya que pudieron protegerlos de grandes amenazas y ahora también lo harán de Delfos.
Shun cierra los ojos al sentir una fresca brisa pero al abrirlos ve una imagen que prácticamente le destroza el alma.
Una niña con toda su cabeza sin cabello, ya su piel estaba pálida y con serias cicatrices de las rudas quimioterapias, camina muy despacio y sujetándose por las paredes y agarrando un pobre osito.
El caballero de las cadenas camina hacia ella seguido por la vista de Saori que al verla le dieron ganas de llorar, Eliza también a lo lejos la visualiza. La princesa mejor que nadie conoce a esa pequeña, baja a un niño que tenía en brazos y sigilosamente camina hacia ella evitando que el caballero la mire.
-Hola- Le habla Shun.
-Hola- Le responde sentándose un una de las grada de la entrada al hospital.
-¿Cómo te llamas?
-Lucy.
-Mucho gusto Lucy, me llamo Shun. – Y le acaricia el rostro. -¿Cómo te sientes?
-Ya mejor, mi doctora dice que voy mejorando mucho. Oye yo te conozco, creo que saliste en la tele.
-¿En serio?
-Sí, te vi… - Y la niña abraza más al peluche – En uno de esos programas de música. Creo que tocabas el piano.
-Vaya, me sorprende la memoria que tienes.
-Es que el piano es mi instrumento favorito, mis padres me dice que cuando me recupere podré aprender a tocarlo. Es que las clases son muy caras pero pronto lo haré y así como tú y muchos otros seré famosa y haré conciertos para donar dinero a hospitales como este.
-Tu sueño es muy bonito, estoy seguro que lo lograrás.
-Gracias- La pequeña sonríe con alegría, en eso se queda mirando fijamente a esos ojos verdes, ella levanta una manita y le acaricia el rostro. Shun suspira por lo fría que esta esa manita. Lucy acaricia todo el cachete y sube su mano para colocarla a la par de su rostro y se pierde en esos ojos verdes. – Tus ojos se parecen a los de una joya.- Suelta de repente la niña.
-¿Si?
-Sí, me encantan las joyas y mi mami me compro un libro de ellas. Ven.
Con dificultad la niña se pone de pie y se dirige al interior del hospital. Shun la sigue y detrás de él la princesa. Pasan por un montón de cuartos que tenía niños adentros, y así como lo había dicho Shun algunos ya no tenían esperanzas. Al cabo de un minuto llegan al cuarto de Lucy, el cual compartía con cuatro niñas más, entre sus cosas saca un libro, se sientan en el piso mientras que la princesa solo se esconde por detrás de la puerta.
Ella abre el libro y busca hoja por hoja hasta que encuentra lo que buscaba.
-Mira – Y le señala una de tantas.- A estas se parecen tus ojos.
-Una esmeralda.- Susurra Shun.
-Sí, son muy bonitos.
Shun se queda mirando un poco más el libro y lee lo que dice: "Es la piedra más preciosa en el grupo de berilo. El nombre esmeralda viene del griego "smaragdos" a través del antiguo francés "esmeralde", y realmente significa "piedra preciosa verde." El maravilloso color verde de esmeralda es incomparable en el mundo de la gema. No es sorprendente entonces que la esmeralda sea clasificada como una de las cuatro piedras preciosas tradicionales junto con zafiro, rubí y diamante."
El peli verde la mira detenidamente, algo en su interior le dice que esta pequeña no vivirá mucho tiempo más, por detrás Eliza solo siente como su corazón se estruja ya que ella sabe que Lucy está desahuciada, sin poder evitarlo entra a la habitación.
-Hola Lucy – Susurra la princesa.
-Hola Eliza- Responde emocionada, con dificultad se levanta y corre a abrazarle las piernas.
-¿Cómo estás?
-Mucho mejor, oye ¿Ya conoces a mi nuevo amigo Shun? Él toca el piano.
-Si – Le responde sin mirar al mencionado. – Lo conozco. – Susurra bajando la vista. – Oye Lucy…
-¿Si?
-¿Por qué mejor no vas por tu suéter y vamos a jugar con los demás niños?
-Me parece. –La pequeña corre a su armario a buscar el mejor suéter que tenga, mientras eso Shun se levanta y se dirige hacia la princesa.
-¿Qué sucede? – Le pregunta si tapujos, ya que puede ver como los ojos de Eliza se empañan.
-Lucy no tiene mucho tiempo.- Le suelta evitando verlo.
-¿Qué? – Pregunta asombrado.
-Sí, estoy especialmente interesada en ella y no responde a los tratamientos ni trasplantes ni nada. Ya solo queda esperar a que el reloj de arena deje caer su último grano.
-Dios- Susurra lento Shun.
-Sí- Y lo voltea a ver. – Por eso la alejo de usted.- Esta vez sí lo voltea a ver
-¿Qué? ¿Por qué?
-No quiero que la ilusioné, ella nunca podrá tocar ese instrumento- Shun siente como ella habla del piano con mucho odio.- Así que lo mejor será olvidar ese tema.
Shun no pudo responder ya que vio como la pequeña venía lista con su sudadero, la princesa la carga acompañada de su oso y avanzan rumbo al jardín. El peli verde las sigue por detrás, tal parece que la tragedia siempre estará presente en el mundo aunque derroten al mal.
Ve de espaldas a la niña y no puede evitar pensar ¿Cuántos niños más estarán pasando por eso? Suspira y en eso logra ver de reojo un retrato que le parece conocido. Regresa a ese lugar y tal parece que es la oficina principal, ve por la ventana de la puerta y si es esa mujer que vio en aquella habitación abandonada del castillo.
La misma hermosa mujer de largo cabello rojo, piel tan pura como la nieve, solo que en este retrato estaba sentada tocando piano. Shun entra sin avisar, por lo que una enfermera se asusta, iba a reclamarle pero al verlo solo queda embobada por el ejemplar que entró.
-¿Pu… Puedo ayudarlo joven?- Se le acerca y le pregunta.
-¿Quién es ella?
-¿Ella? – La enfermera gira para ver el cuadro.- Oh, ella es la difunta Reina Isabel.
-¿Difunta?
-Sí, murió hace años junto a su dama de compañía, Diana en un accidente de auto.
Camina un poco solo para admirarse de su belleza, y aunque solo sea un retrato eso no le quita nada.
-¿Ella tocaba el piano?
-Sí, lo tocaba maravillosamente. Es más, aquí está el que ella siempre tocaba cuando venía a ver a los niños. Solo que ahora solo se usa para eventos especiales. Ni siquiera la princesa lo toca.
-¿Eliza? ¿Acaso ella sabe tocar el piano?
-Si, a veces lo tocaban juntar e interpretaban canciones, eran un dueto maravilloso, solo que al morir la madre pues…- Suspira.- Ella dejo de hacerlo.- Finaliza viéndolo.
-Aquí hay un piano- Susurra Shun para sí mismo, en eso una idea le invade su mente.-Gracias-. Le dice a la enfermera y sale de la oficina. Camina rápido y se encuentra con Eliza y Lucy antes de que lleguen con los demás al jardín.
-¡Lucy!- Llama a la niña, ella voltea a verlo en brazos de la princesa. -¿Te gustaría tocar una canción en un piano de verdad?
-¡Si, por supuesto!- Exclama alegre y sus ojitos brillas de emoción. La princesa solo lo voltea a ver enojada.
-Entonces acompáñame, me acabo de enterar que aquí hay uno.
-¡Vamos, vamos, vamos!- Le dice extasiada y le tira los brazos para que la cargue. La pelirroja no sabía que hacer pero obviamente no le podía decir que no a la pequeña, así que sin decirle nada solo se la da al peli verde y observa cómo se van al lado contrario.
-Maldito- Susurra para sí la chica de los cabellos de fuego, cruza los brazos y planeaba irse al jardín pero su mente estaba en una encrucijada ya que una parte de ella estaba celosa porque Shun es el que le dará ese regalo a Lucy, además ahora ese joven ha despertado cosas que según ella nunca sentiría. Pero es que simplemente no podía volver a tocar el piano, era como reabrir la herida de la muerte de su madre.
Justo en ese instante las locas palabras de Violeta resuenan en su mente. No, se dice a sí misma, simplemente Shun no puede ser atrayente para ella. No, no, no.
-Pero… - Y cierra los ojos dejando que una delicada lágrima pasee por su rostro.
…
Lucy aun no podía creer que realmente tocaría un piano, camina por los largos y blancos pasillos del hospital, mientras Shun pedía indicaciones para llegar a ese salón. Pero al llegar a la puerta la niña se asusta y lo abraza por el cuello.
-¿Qué sucede Lucy? Pensé que querías tocar.
-Pero… Este es el salón cerrado, solo el rey puede abrirlo. Es para las noches de gala, de donaciones y eso.
Shun nunca ha desobedecido las reglas, pero algo le dice que debe hacerlo.
-No te preocupes, sé que nada nos pasará. – Se acerca a la puerta y está con llave, suspira y utiliza un poco de su fuerza para desatorar el seguro, ahí verá como lo arregla después. Entra, tantea la pared y encuentra el encendedor para prender la luz y ahí está.
En medio del salón esta un hermoso piano negro de cola, bien cuidado y supone que está bien afinado. Camina con la niña en brazos para después sentarse en el banco, abre la capa de las techas y nunca había visto unas mejores, siente un deseo enorme de tocar, pero ahora está ahí por ella.
-Bien ¿Qué te parece?
-Es precioso, nunca pensé que lo vería de cerca.
-¿Nunca lo entraste a ver?
-No- Responde algo triste mientras acaricia las teclas con una mano.- Son eventos muy caros que mi familia no puede pagar ni asistir a eso. Así que solo me conformaba con escucharlo acostada en mi cuarto con los tubos en mi cuerpo.
Él acaricia con ternura su cabeza calva y retiene una lágrima.
-Ok – Suspira-. Te enseñaré la primera pieza que todo músico debe saber.
-¿Así? – Pregunta asombrada -¿Cuál es?
- Solo escucha.
Shun coloca una mano en una tecla, mira de soslayo a la pequeña que se abraza fuertemente de su oso y frunce el ceño viendo la mano del joven.
Este empieza a tocar tecla por tecla, lento pero muy melodioso. Es una pieza de no más de ocho notas, al ver que la pequeña no reconocía la pieza la repite, hasta que ella capta ese sonido tan peculiar.
-¡Es "Estrellita"! – Le contesta muy emocionada.
-Así es. – Le responde dejando de tocar y mirándola.
-No parece tan difícil.
-Esta no lo es. Pero cuando avances más los retos serán más complicados.
-No creo llegar a aprender muchos.- Tristea.
-Nunca digas nunca. – Y le da un beso en su cabeza. – Bueno te enseño. Esta es la tecla do, esta re, mi, fa…
Detrás de la puerta Eliza escuchaba toda la clase con mucha atención, se abrazaba y se calentaba los brazos mientras se los sobaba. Silenciosas lágrimas caían por sus ojos de oro mientras suspiraba triste. Shun tenía razón. Esa es la canción que cualquier músico debe saber.
FlashBack
Ella tenía cuatro años, escucha un sonido muy bonito a través de los pasillos. Lo siguió hasta que encontró a su madre en su sala especial, sentada en frente del magnífico piano blanco interpretando la clásica melodía "Nocturne". Cada nota era celestial, la pequeña niña corre y se sienta a la par de su madre y le pide que le enseñe.
La reina la acomoda en sus piernas y le explica que aprender esa pieza lleva tiempo, pero que por ahora le enseñara la pieza que todo músico debe aprender primero.
-La conoces – Le dice la madre- Es "Estrellita"
Fin FlashBack
La pelirroja se tapa la boca y trata de controlarse, se quita el rastro de las lágrimas y se atraganta el aire para evitar que continúe el llanto, no se fija en el tiempo que ha estado ahí, hasta que escucha como Lucy toca solita esa tierna canción.
-"Estrellita ¿Dónde estás? Quiero verte titilar. En el cielo, sobre el mar. Un diamante de verdad. Estrellita ¿Dónde estás? Quiero verte titilar.- Cantaba mientras tocaba la pieza.
La pequeña aplaude emocionada por poder tocar aunque sea una canción en piano, abraza a su osito y luego lo abraza a él.
-¡Gracias!
-No hay problema.- Y le sonríe que la nena queda embobada por su sonrisa.
-Shun
-¿Si?
-¿Puedes tocar algo?
-¿Algo?
-Si, por favor.
Shun le sonríe y se coloca en el centro del piano, la mira y desea tocar algo alegre, pero sus dedos le indican lo contrario. Suspira y empieza con una melodía lenta. Mientras toca un poco más siente como si las manos las tuviera entumidas, mira de soslayo a la pequeña que no pierde un solo movimiento de sus dedos y mejor decide entregarse por completo como siempre lo hace cuando toca.
Conforme va avanzando con la melodía se vuelve más intensa, las notas suenan más alto, su cuerpo se mueve con forma la distancia de las teclas y cierra los dejos dejándose guiar por la música.
Eliza sigue llorando en silencio al escuchar esa pieza, es justamente lo que siente.
-"Tristesse" – Chopin.- Susurra para sí misma.
…
El sonido del piano de cola llega a cada rincón del hospital, incluso al jardín en donde todos detienen sus actividades por escuchar la pieza, el rey que se encontraba en otra parte del castillo también la oye. La forma de tocar es tan parecida a la de su amada esposa.
Shun sigue tocando a tal grado que se olvidó en donde estaba, se pierde en las notas hasta que llega al final. Reacciona cuando Lucy le aplaude y ve como sus ojos estaban cristalizados.
-¿Por qué lloras? – Le pregunta Shun preocupado.
-Es que tocas maravilloso.
Detrás de la puerta Eliza se limpia las lágrimas y escucha las dos frases detrás de la puerta, sonríe.
-Es verdad- Susurra- Toca maravilloso.
Se endereza cuando escucha los pasos de algunas personas venir del pasillo, se arregla el vestido pero no tenía idea de cómo explicar la razón por la que ella específicamente, estaba escondida detrás de la puerta.
Y la cosa se puso algo tensa al ver que era su familia y los Kido los que venían primero seguido por los niños y dos enfermeras.
-¿Eliza?- Pregunta el rey
-Padre… Yo
-¿Quién es el que está tocando? ¿Cómo entró a la habitación?
-Es Shun y forzó la cerradura- Afirma Gabriel acercándose a la manija.- Ahora la pregunta es ¿Por qué?- Y mira a su hermana.
Eliza baja la vista, suspira y le contesta:
-Fue por Lucy.- Ella gira para ver como ella intenta repetir la canción y se enoja al no poder, Shun se ríe. Eliza sigue hablando aunque queda perdida en esa sonrisa.- Le dije que Lucy estaba desahuciada y Shun se enteró del piano que… Que mamá tocaba y la trajo aquí.
Saori se sorprende por la actitud de su caballero, se acerca al rey.
-Su majestad disculpe la actitud de Shun, pero… - Y Alejandro la calla levantando la mano.
-No hace falta.- Responde sonriendo.- Nunca nadie había tocado ese piano de esa manera, nada más… Isabel.
-Toca increíble – Afirma Lizbeth, en eso mira como el ambiente se pone tenso, en eso una loca idea le viene a la mente.- ¿Qué les parece si aprovechamos eso para divertirnos un rato?
-¿Qué quieres decir?-Le pregunta Gabriel.
-Ya lo veras…
…
El golpe fue fuerte, ella cayó sentada y lo que la golpeo también fue a parar al suelo. Se sienta molesta ya que se lastimó la cadera pero al reaccionar y verlo frente a ella su corazón pega un brinco. Su primera reacción fue a la defensiva.
-¿Se puede saber que estás haciendo aquí?
Ikki se pone de pie y solo la mira, ella trata de mirarlo a la cara pero tener esos enormes pectorales a su disposición y todavía con algunas gotas de sudor no eran un buen factor para la cordura de la joven.
Su estómago se siente pesado y las piernas no le responden, el Fénix gira y empieza a avanzar. Violeta se enoja y se pone de pie aunque la cadera le duele un poco.
-¡Bruto, por lo menos se extiende la mano!-Le grita.
-No soy como los demás hombres, así que nunca esperes que te trate como a una dama.
-¡Mínimo respeto! Infeliz.- Se le acerca.- Además fue tu culpa.
-¿Qué hace una niña mimada como tú aquí?- Pregunta parando pero sin mirarla.
-Eso no te incumbe, además creo que eso debería preguntártelo yo a ti.
-Mira niña.- Le responde girando un poco el rostro.- Nunca le doy explicaciones a nadie.- Y retoma su camino dejando a la dama con la palabra en la boca. Ella se enfurece y se gira caminado enojada, se agacha y toma sus botas y regresa hasta donde está su caballo.
-¡Es un idiota!- Exclama tirando sus botas al suelo.- ¡Ay, mierda! ¿Por qué de todos los imbéciles tenía que toparme con este? – Cruza un brazo y se coloca el otro sobándose una sien. Suspira y se le acerca a la cabeza al animal. –Qué suerte tienes. – Le dice.
Levanta la cabeza observando el cielo, aún hay tiempo y ahora que recuerda que están las dos ratas de Luis y Rosa mejor quedarse un rato más ahí. Deja las botas tiradas y camina para el lado contrario, se coloca una mano en la cintura, le acaba de dar un pinzón algo duro pero se repone rápido. Camina un poco más y se recuesta en el césped apoyando la espalda en el duro y fuerte tronco de un árbol. Levanta la vista al cielo y suspira.
-Por favor madre.- Reza al cielo. – Que Gabriel pueda hacer algo con esos dos.
Una cálida brisa le acaricia el rostro, un sueño muy pesado le bajo de la nada, se acomoda y cierra los ojos. Lo que no sabía es que una de esas ratas la había seguido. Como ambas se odiaban ella la quería fuera del camino. Estaba claro que no era su rival en el amor, pero si era un peligro. Ahora que escucho que se refería a "esos dos" sintió que su sangre se convertía en lava. Se odio por no poner más atención en los asuntos del rey, ya que si se hubiera enterado algo hubiera hecho para no dejar a Shun ni a sol ni a sombra. Si se deshace de Violeta Eliza se sentirá destrozada, y si se siente destrozada no le prestara atención a Shun y tendrá el camino libre.
Camino hasta encontrarse al caballo de Violeta, se asegura que la peli azul no esté cerca y saca una navaja de su bolsillo, se agacha y corta una cinta de la silla de montar.
-Hasta luego querida Vi.
…
-¡No puedo!-Dice enojada Lucy ya que no pasa de la segunda nota seguida.
-Algún día, y cuando llegue ese día te aseguro que te veré en un gran auditorio. Ya verás.
Pero antes de que Lucy contestara se escucha como alguien o mejor dicho muchas personas entran al salón, y el primero es el rey.
-Hola Shun.- Habla serio Alejandro.
-Rey-Susurra el caballero.
-Veo que entraste al salón el cual creo que te dijeron que solo yo podía abrirlo.
El caballero solo baja la cabeza y evita mirarlo.
-Vaya Shun-Interrumpe el príncipe- Jamás pensé que te atreverías a desobedecer una orden. – Camina hasta colocarse a la par del joven. –Y esto no se puede quedar así.- Finaliza mientras trata de contener la risa, el peli verde lo ve y frunce el ceño mientras trata de adivinar que sucede.
-Exacto – Entra alegre Lizbeth, en sus manos trae un globo rojo inflado y una venda. – Tocas maravilloso Shun.
-Lizbeth.
-¡Niños juguemos a la "Papa Caliente"! – Grita la prometida del príncipe a lo que Shun lo descoloca.
-¡Sí!- Gritan al unísono los pequeños mientras corren a hacer un círculo alrededor del piano y de Shun. Este solo los mira y después mira a sus compañeros y a Saori entrar.
-Bueno Shun- Continua la princesa del Reino Unido – Como castigo por entrar y tocar tan maravillosamente tendrás que seguir tocando.- Camina para ponerse detrás del caballero, le lanza el globo de un golpe a Hyoga y desenrolla la venda. –Pero como es la ley de la "Papa" el que hace el sonido no puede ver. Así que… - Pasa sus manos alrededor de su cabeza, Shun aún sigue en Shock. Le cubre los ojos con la venda y le da varias vueltas, la traba metiendo lo último entre la misma.
-¿Sabes canciones más alegres verdad Shun?
-Supongo que sí.- Finaliza sonriendo, gira y coloca sus manos en el teclado.
-Ok, solo espéranos que ya nos ponemos listos- Responde mientras baja hasta el círculo. -¡Rey, Saori, chicos vengan!
Tal parece que Lizbeth está empeñada a que esa visita sea algo inolvidable, así que a la primera que jala es a la princesa que estaba escondida cerca de la puerta. Todos se distribuyen en el círculo.
-¡Lucy ven!
-Voy, solo pérame.-Dice mientras voltea a ver a Shun y empieza a hacerle unas muecas con la cara y movimientos con las manos en frente de los ojos vendados del peli verde lo que provoca las risas de los demás.
-¿Qué haces Lucy?-Pregunta el rey divertido.
-Es que quiero asegurarme de que no vea nada. – Todos los presentes dejan que la risa se apodere de la sala y finalmente baja para unirse al círculo. Shun se sonroja y solo acomoda sus manos en las teclas del piano.
-¡Ok, Shun estamos listos!- Le grita Hyoga con el globo en las manos.
-Muy bien.- Suspira y comienza con la increíble canción de "The Entertainer" de Scott Joplin.
El globo pasa rápidamente de mano en mano, hasta que Shun decide parar.
-¡Seiya!
-¡Shun! – Responde enojado el castaño.- ¡Lo hiciste a propósito!
-¿Cómo?- Exclama desde el piano- No puedo ver.- Contesta divertido.
-No te hagas.- Le protesta por medio del cosmo.
-Te juro que no lo hice intencionalmente.
-¡Penitencia! ¡Penitencia!-Gritaban los pequeños, al castaño no le quedo de otra que obedecer a esos pequeños rufianes.
Shun pasó las siguientes dos horas con los ojos vendados, cambiando a cada rato de canción para seguir entreteniendo a los niños, aunque no los podía ver, de tan solo imaginar sus sonrisas en más que suficiente.
Cuando los más pequeños tuvieron que regresar a sus habitaciones el juego de la "Papa Caliente" llegó a su fin. Shun por fin se quitó la venda y por un momento la luz de la habitación le molesto, pero después de parpadear un par de veces más todo regresó a la normalidad.
Los más grandes aún no se querían retirar, por lo que la fiesta con el piano continuó. Incluso Saori se sentó a la par de Shun para hacer un par de piezas de cuatro manos. La verdad es que todos afirmaron que fue la mejor visita que pudieron tener.
La princesa se mantuvo al margen cuando terminó el primer juego, se sentó en una esquina nada más para ver. Al principio odio con toda su alma a Lizbeth por obligarla a entrar a ese cuarto ya que tenía los recuerdos muy latentes de su madre. En ninguna de las pocas fiestas que su padre realizaba en ese hospital había entrado. Pero ahora se lo agradecía.
La verdad es que no quería enfrentar los recuerdos de su madre, pero olvidarla tampoco era una opción. Así que se limitó a hacer lo que siempre hace, alejarse y poner un muro a su alrededor.
El día iba terminando, todos salieron del salón del piano, la primera en desaparecer fue Eliza. Tanto su padre como el príncipe entendieron que regresar a ese lugar era duro para ella así que la dejaron partir. Cada adulto se desapareció con un grupo de niño pero Shun acompañó a Lucy a su habitación ya que se miraba muy cansada. Cuando se quedó dormida este salió lo más sigiloso posible y cerró la puerta.
Camina un poco pero en eso un fuerte golpe en el pecho lo hace detenerse. Se coloca la mano derecha en el corazón y presiona tratando de controlarlo. La vista se le vuelve borrosa y el aire escasea por sus pulmones, camina un poco y así como vino desapareció. Se recuesta en la pared y suspira tratando de recuperar el aire. Cuando el mundo deja de dar vueltas sigue su camino. En eso su celular suena.
-¿Si?
-Shun ¿Dónde andas?
-Saliendo de la habitación de Lucy ¿Por qué Hyoga?
-¿Hay alguien cerca tuyo?
-Eh no…- Responde intrigado. - ¿Qué sucede?
-¿Seguro?
-Sí.
-¿No sentiste algo ahorita?- Shun se sorprende y no responde. – Esa es mi respuesta. Entonces por favor ven al último nivel, aquí te estamos esperando los chicos y yo. Hay algo que tenemos que hablar.
-De acuerdo.
Shun guarda el aparato en su bolsillo delantero y se dirige al elevador, aprieta el botón de subida pero otra vez en ese instante otro punzón le hace perder el equilibrio y apoyarse en la puerta del ascensor. Esta vez el dolor es en la cabeza así que cierra los ojos, se endereza y respira profundo. La campanita del elevador le avisa que ya llegó, se abre y está vacío, lo agradece en silencio y entra. Marca el último piso y se recuesta en las finas paredes del ascensor. Pero el dolor no cesa.
Se gira topando la frente y se coloca la otra mano en la cabeza evitando la luz artificial, poco a poco otra vez el dolor desaparece.
…
Por otro piso del hospital vagaba la princesa, ya no tenía nada que hacer así que decide ir a buscar a su padre y preguntarle que más falta por hacer. Realmente quería regresar ya a su habitación y despejarse un rato. Va en busca del ascensor y marca el botón de subida, espera a que llegue pero en ese momento un mareo repentino la ataca. Cierra los ojos y baja la cabeza, el sonido de las puertas al abrirse la obligan a entrar sin levantar la vista, pero extrañamente el mareo se va. Ella gira sin levantar la vista y marca el penúltimo piso cuando las puertas se cierran ella retrocede buscando la pared creyendo que estaba sola. Pero lo que toca es la fuerte espalda de alguien que al sentir el golpe gira para encontrarse otra vez dorados contra esmeraldas.
-Shun.- Susurra la chica. El peli verde no sabe que responderle y solo la observa, ella se pone más colorada que un tomate. Gira la cabeza de golpe y se pone nerviosa, se pasa la lengua en el labio inferior y trata de controlar su respiración.
El caballero también miraba al suelo, la verdad es que se sentía extraño estar cerca de ella, su corazón latía más de lo debido y comenzaba a faltarle el aire. Abre la boca por unos segundos para recuperar el aire pero un sonido y un movimiento fuerte los hace reaccionar.
El ascensor para de repente, lo que provoca un fuerte temblor. La princesa pierde el equilibrio y cae en los brazos de Shun el cual la sostiene, cuando el movimiento pasa ella se endereza y se arregla el vestido, se ven a los ojos pero nadie dice nada.
En eso el peli verde le presta atención al movimiento del elevador.
-Se detuvo.- Susurra.
-¿Perdón?
-El ascensor, se detuvo. – Le repite viéndola a los ojos, ella se sonroja al instante y gira.
-E… Entonces hay que tocar la campañilla. –Trata de contestarle firme, gira y se dirige a los botones dentro del elevador, ve el que tiene el dibujo de la campana pero al presionarle no se escucha nada.
-¿Qué sucede?-Pregunta el peli verde.
-No suena. – Responde. Se empieza a poner nerviosa. Solo siente como Shun se le acerca por detrás y también presiona el botón. Su cercanía hace que su corazón se acelere.
-Esta arruinado. – Ella lo mira.- Al parecer lo forzaron demasiado y el botón del sonido no funciona.
-¿Qué haremos?
Shun saca su celular pero al ser un móvil extranjero no captaba la señal dentro del elevador.
-No tengo señal. – Le avisa. Ella saca el suyo, pero al no usarlo demasiado no se fijó que la batería estaba muerta.
-¿Y ahora qué? – Pregunta Shun al aire mientras le echa un vistazo al entorno del ascensor, tal vez se le ocurría algo.
-Gritar no es una opción.
-No, el material con que están hechos los ascensores son muy resistentes, así que los gritos solamente rebotarían.
-Bueno, nada más nos queda esperar. –Finaliza la princesa. –"Ojalá y se den cuenta que faltamos"
Lamentablemente el ascensor era muy pequeño, no había lugar en donde refugiarse. Eliza se ponía cada vez más nerviosa, la cercanía con el peli verde la intranquilizaba. Jamás le había pasado eso y ahora el silencio que reinaba en ese pequeño espacio era perturbador. Odiaba a ese joven japonés. Así de simple.
Lo mira de soslayo y lo ven tan tranquilo recostado en la pared con los brazos cruzados y con los ojos cerrados. ¿Cómo demonios puede estar así? Ella trataba de controlarse, sus manos le sudaban y el oxígeno ya no era oxígeno, sino el embriagante aroma de la loción que Shun llevaba en su cuerpo. Se frota los brazos tratando de encontrar calor.
En cambio el caballero de Andrómeda no estaba en mejor situación, la princesa le daba un sentimiento extraño, sus largos cabello le daban un toque angelical a esa blanca piel que extrañamente quería acariciar, prefirió recostarse en la pared a calmar esos sentimientos locos que crecían dentro de sí. ¿Por qué justamente se tenía que arruinar el elevador en ese instante?
La tarde avanza y los caballero y Saori se empezaban a preocupar, hace media hora que Hyoga hablo con su amigo y no da señales de vida. Hace un momento Shiryu se ofreció en ir a dar una vuelta a ver su lo encontraba ya que a su celular no entraban las llamadas. Ahora el Dragón regresaba sin noticia alguna.
El rey por otro lado no encontraba a su hija, ya la había llamado pero entraba directo al buzón. Gabriel había hecho lo mismo que Shiryu pero tampoco. Lo que no se le ocurrió es que podían estar atorados en el elevador ya que cuando intentaron acercarse a una de las puertas para usarlo leían el "Fuera de Servicio" no pensaron que se arruinaría con dos personajes adentro ya que como no sonó la campana de alerta ninguno podía imaginárselo.
El tiempo sigue avanzando, la princesa sentía que la cabeza le iba a estallar. No era que le tuviera pánico a estar encerrada, sino más bien la presencia de ese chico tan cerca la intranquilizaba. Él llegó al punto de sentarse, ya que esa espera se hacía larga pero en realidad estaba preocupado ya que no podía encender su cosmo, simplemente no reaccionaba a lo que él ordenaba, intentó varias veces avisar donde estaba pero simplemente era como pedir un deseo sin genio que lo cumpliera.
Una hora y media después todo el hospital los buscaba con desesperación, pero ellos no oían los gritos de afuera, así que no podían contestar. La pelirroja nerviosa somataba su tacón contra el piso y Shun sentía que cada sonido de eso le perforaba los tímpanos.
-¿Podría calmarse? – Le pregunta algo molesto.
-Discúlpeme pero ya me harté de estar aquí encerrada.
-No crea que es de mi gusto estar aquí.- Se pone de pie.
-Pues no veo que haga nada.
-¿Alguna sugerencia?- Era obvia la respuesta. Se soba el largo cabello de fuego y se cruza de brazos, siente ganas de llorar y no sabe por qué, sigue con su somatadera de tacón y la verdad que era un sonido desesperante.
-¿Podría calmarse? Ya nos tendrán que encontrar.
-Pues no puedo- Le grita.- Ya va pasando más de una hora y la verdad estoy comenzando a perder los estribos.
-No podemos hacer nada por el momento. Solo esperar.
-Ya me harté de esperar, y la verdad estar encerrada aquí no es tan malo. Lo que me altera es estar aquí encerrada con usted.- Suelta de repente. Después de soltar lo que tenía atorado en su garganta se sorprende a ella misma por lo que dijo.
-Lamento decirle princesa, que yo no busco estar a solas con usted, se hubiera fijado antes de entrar al elevador que estaba ocupado.
-Pues venía pensando cosas importantes y no tenía el tiempo de andarme fijando en la gente que está a mi alrededor. Y menos en la gente que me desagrada. – No tenía idea porque le recalcaba tanto que no soportaba tenerlo cerca. Tal vez sea una forma de protección ya que ese muchacho la transportaba a un mundo que a ella no le interesaba. Ese muchacho que le hacía sentir mariposas en el estómago y se perdía en esos bellos ojos verdes.
-No se preocupe, le prometo que trataré de estar lo más lejos posible de su presencia. Pero esto no fue culpa mía así que no tiene por qué gritar.
La forma de como se la dijo fue dura, hasta su rostro angelical se volvió serio, Eliza retrocede un par de pasos. Shun solo gira la vista al lugar donde están todos los botones y se fija en especial en el de la campanilla.
Pasa media hora más y el ambiente seguía pesado en ese pequeño espacio. Ella estaba sentada abrazándose y él estaba de pie con sus ojos cerrados pensando en cómo salir de ahí. Debía tener cuidado ya que estaban suspendidos en el aire y una fuerza extra podría ser fatal. "Casi igual a destino final" piensa mientras abre los ojos. Una idea le viene a la mente. Observa el botón y camina hacia él y con los nudillos lo golpea tres veces muy fuerte.
Eliza se sorprende ya que él hunde el mentado botón, lo golpea dos veces más y en eso el botón de parte enterrando fragmentos del mismo en los nidillos de Shun pero funciono ya que en ese quinto golpe la campanilla suena.
El peli verde baja la mano y camina de regreso para apoyarse en la pared y cruzarse de brazos, la princesa mira su mano, solo junta las rodillas al pecho y se las abraza.
…
Todos en el hospital escuchan la campanilla, el rey va al cuarto de control y se entera que viene del elevador, no tarda en averiguar que está atorado entre el octavo y noveno nivel. Camina rumbo a las puertas del noveno cuando se topa con Shiryu y Hyoga.
-¿Qué es eso?-Pregunta el ruso.
-Es el timbre de emergencia del ascensor.
-¿Por qué suena?-Interviene el Dragón
-Eso mismo quiero averiguar. - En ese momento los pasos de Gabriel se escuchan y no tarda en aparecer.
-Padre ya vienen los de mantenimiento.
-Gracias hijo.
Los caballeros se echan una mirada cómplice.
-Rey disculpe un hierro que podamos usar para abrir las puertas.- Suelta el rubio.
-¿Para qué?
-Por favor.- Contesta acercándose Shiryu.
Gabriel corre a conseguir uno a la bodega con ayuda de unos empleados, se los entrega y el primero de usarlo es el ruso.
Este lo entierra en medio y con ayuda del Dragón lo empujan para que se abra, cuando ya está lo suficientemente abierta sueltan el hierro para que cada uno jale una puerta hacia su lado para abrirla en su totalidad. Ahí puede ver que un poco menos de la mitad del ascensor está en ese piso, el primero en hablar es el Cisne.
-¡Shun ¿Estás ahí?!
…
Dentro del ascensor el peli ver lo escucha, se acerca a la puerta para responderle.
-¡Si!
-¿Alguien más está contigo?
-La princesa.
…
-Ahí están los desaparecidos-Habla el Dragón viendo a los dos hombres de la realeza. Al rey le regresa el alma al cuerpo.
-¡Shun intentaremos abrir la puerta aléjate!
…
-De acuerdo.
Solo escucha como algo es enterrado entre las puertas y como sus amigos hacen fuerza para abrirla, cuando Shun ya puede meter sus manos ayuda jalando una puerta ya que por arriba era un poco difícil.
-Vaya amigo, te trago el ascensor.- Se burla su mejor amigo. -¿Qué se siente?
-Asqueroso. –Responde sonriendo.- Ayuden a la princesa primero.
-¿Cómo?-Pregunta el Dragón.
Shun baja la vista para pensar, ya que estaba un poco alto, la ve de soslayo y ella ya estaba de pie con los brazos cruzados.
-Así- Finaliza acercándose a la dama.
-Se parará sobre mi espalda para que mis amigos puedan ayudarla a subir.-Le avisa sin preguntarle, se acerca a la puerta lo más que puede para evitar que se vayan de largo al último piso. Se inca para colocar las manos en el piso y dejar la espalda recta, los caballeros solo lo ven con los ojos bien abiertos.
Ella duda por unos segundos pero luego se da cuenta debe aceptar su ayuda, avanza y se para obre él.
-No vaya a levantar la vista.- Le reta con voz firme.
-No se preocupe, que no me interesa ver nada.-Le responde extrañamente enojado.
-Princesa alce la mano por favor.-grita Shiryu. Ella lo hace y ambos la ayudan a subir. Cuando por fin toca tierra firme corre a abrazar a su padre.
-¿Qué demonios paso Eliza? ¿Por qué tardaron tanto en hacer sonar la campanilla?
-Estaba atorada.-Le responde.- Así que Shun tuvo que golpearlo para que sonara.
Gabriel solo se quedó callado todo ese tiempo, esos chicos tenían una fuerza sobre natural. Escucha lo que dice su hermana y gira para observar que es cierto, cuando sus hermanos ayudaron a subirlo este tenía la mano derecha sangrando.
El día ya casi llega a su fin, a Shun lo atendieron casi todas las enfermeras del lugar. Casi lo internaban diciendo excusas estúpidas con tal de estar cerca de él y sus amigos solo se ocuparon en molestarlo y él tenía los colores en el rostro.
Eliza prefirió retirarse a la limosina, necesitaba estar sola un momento. Pero no importaba donde estuviera, el rostro del peli verde se mantenía en su memoria.
…
El sol ya casi se extinguía y Violeta se despierta de golpe, se levanta algo atarantada y corre hacia su caballo en cual seguía tan campante comiendo el pasto. Se maldecía por haberse quedado dormida tanto tiempo, tenía cosas que hacer y el día se le fue.
Se pone sus botas pero no se fija en revisar la montadura, desamarra al corcel y se monta en él. De un golpe con su talón en el estómago del animal este sale corriendo a toda velocidad. No avanzaron mucho cuando el caballo salta esquivando una rama que sobresalía del suelo, la silla se suelta pero Violeta no puede hacer nada y cae violentamente al suelo.
Continuará…
Ok, me tardé pero lo publiqué en Noviembre. ¡Ya se acerca Navidad! Que emoción y que alegría. Bueno felices fiestas a todos y ojalá me dejen un pequeño comentario a ver qué les parece.
Oigan mi cabeza anda loqueando ¿Les gustaría un lemon?
Se los dejo de tarea… Un rr plis! :*
*MeLoDy*
