"Esa tarde me quedé allí...dónde lo vi por primera vez...estuve esperándolo toda la tarde...pensé que pasaría por ahí...tenía un buen presentimiento...pero nunca llegó. No apareció. Me quedé algo más de tiempo. Hasta que estaba a punto de anochecer. Me di cuenta de que no vendría. Estornudé. Había pillado frío. Me levanté y me fui a paso lento."
Ella jamás supo que instantes después de que se fuera, un chico enamorado se sentó en el banco donde había estado ella, con un ramo de flores. Y ahí se quedó gran parte de la noche. Esperando por ella. Pero nunca llegó.
Los amantes no se pudieron ver."
La mañana se presentó agradable. El sol salió de su escondite lentamente, filtrando tímidamente la luz por las ventanas de los hogares, que iluminaban la estancia.
Un rayo de luz acarició el rostro de la pegaso. Esta entornó los ojos lentamente. Pestañeó un par de veces, veía algo borroso. Intentó sentarse, pero el cuerpo le dolía demasiado. Tenía agujetas del día anterior, nunca le había dolido tanto. Aún así, no se dio por vencida, lo intentó de nuevo, y logró, a su ritmo, sentarse. Se tocó la cabeza. Le dolía muchísimo. El alcohol que había consumido la noche anterior ahora le pasaba factura. Tenía horribles nauseas, también. Recorrió la habitación con la mirada. Todo aquello era nuevo para ella. Nunca había estado allí, no reconocía nada de aquello. Miró dónde estaba tumbada. Era una cama matrimonial, con sábanas blancas y limpias. Al lado de la cama había una silla. Alguien se había sentado ahí y había estado cuidando de ella toda la noche. Miró al otro lado de la cama. Había una mesita, en esta había unas pastillas y un baso de agua. Al lado había una nota que decía "Para el dolor de cabeza". La pegaso no se lo pensó, y tomó la pastilla y el agua. Dejó el vaso encima de la mesa. Se tocó la cabeza, no paraba de dolerle. Miró al techo e intentó recordar lo que había pasado la noche anterior. Recordó que había bebido hasta perder el control de sus actos. Se sentía en una nube, pero ya no pensaba en la razón que la hizo llorar. De repente se derrumbó. Su corazón se encogió al pensar en él. Se frotó los ojos y se dejó caer de nuevo en la cama. Se tapó los ojos con un brazo y suspiró. Quería un lugar a donde huir y tocar fondo. Quería desaparecer. Mientras pensaba en ello, el sonido de una ducha se apagó. Alguien salió de la ducha, y entró sin avisar en el cuarto donde se encontraba Aqua. Al verla tumbada, pensó que estaba dormida. Ella no se movió. Salió de sus pensamientos y miró disimuladamente a aquel sujeto. Se ruborizó al ver que el erizo era alto y atractivo, y estaba en forma. No le desagradó en absoluto aquello que estaba viendo. El erizo sólo tapaba con una toalla de su cintura para abajo hasta las rodillas. Ni se había molestado en secarse en el baño, estaba completamente mojado y su flequillo despeinado. Sus espinas estaban alborotadas. Se acercó al armario. Dejó caer la toalla, haciendo que la pegaso mirara a otro lugar, bastante roja.
Se vistió, pero no se puso camisa. Miró a la chica, a la cual le latía el corazón con bastante rapidez. Cerró los ojos con fuerza.
Él se sentó a su lado, y apartó su flequillo de sus ojos. Sonrió al verla. Luego se incorporó y miró por la ventana. La pegaso lo miró de nuevo, más descaradamente.
-Buenos días.-Dijo el erizo, haciendo que Aqua se sobresaltara.-¿Has dormido bien?
Ella se encogió de hombros, y él la miró.
-¿Te duele la cabeza?
Volvió a encogerse de hombros. Él se acercó lentamente a su rostro, provocando un rubor mayor en la chica, la cual no pudo evitar morderse el labio.
Él miró de reojo sus labios, mientras sonreía. Los rozó con los suyos y luego la miró a los ojos.
-Me llamo Shatsu.
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No tenía ganas de ir a clase. No tenía nada de ganas. Fue al instituto, sí, para engañar a su hermana, para que no sospechara. Pero luego fue a la pista de Educación Física, que estaba detrás del instituto. Las primeras horas no había nadie por allí. Así que era el escondite perfecto, por ahora.
La pista era enorme. Había unos bancos esparcidos por las esquinas de la pista, para la gente que se encontraba mal y no podía llevar a cabo los ejercicios de la asignatura. El erizo se sentó en uno de esos bancos, y se estiró. Pensó que sería muy aburrido. En efecto, la primera media hora fue bastante aburrida. Ni un alma asomó por el patio. El erizo pensó varias veces si había sido buena idea ir ahí. Paseó la mirada por el patio, y vio en la entrada a la zorrita rubia. Estaba hablando con un par de hombres. Uno era un zorro, de exagerada obesidad, y muy bajito. Otro era lo contrario, alto y esquelético. Hablaban sobre algo con animo, hasta que la chica sacó unas bolsitas de sus bolsillos y los hombres sacaron unos billetes de cantidad elevada. Los tres salieron de la pista, y el erizo azul suspiró. ¿Qué era el contenido de aquellas bolsitas? Era un auténtico misterio para él.
Un rato después, entró en el patio, para sorpresa de Sonic, María.
Iba sola, dándole a las ruedas de su silla con las manos. Ella, sin percatarse de la presencia de Sonic, hizo rodar la silla hasta el centro del campo. Allí, la eriza puso ambas manos apoyadas en el reposa brazos de la silla. Hizo fuerza, e intentó levantarse. Veía que estaba poniendo esfuerzo en levantarse. El erizo azul estaba sorprendido, y no paraba de mirarla. Finalmente, la eriza consiguió ponerse de pie. Pero, instantes después, cayó desplomada al suelo. El erizo se acercó rápidamente a ella, y la ayudó a levantarse. Ella lo miró sorprendida, y luego sonrió levemente.
-Oh, Sonic...me has visto...-
La sentó en la silla, y ella se sacudió la falda.
-Perdón por asustarte.-Se disculpó con una amable sonrisa la chica.
-Tranquila...pero, ¿qué haces aquí tú sola? ¿Por qué has intentado...?
La eriza suspiró.
-¿Prometes no contárselo a nadie?
El erizo se veía un tanto extrañado.
-Lo prometo.
-Quiero volver a andar.
El erizo se sorprendió un poco, aunque no era de extrañar que quisiera volver a levantarse y caminar.
-María...es tontería. Tú no puedes volver a andar, el doctor lo dijo.
La eriza bajó la mirada, triste. Intentó sonreír, pero esa sonrisa era amarga.
-Quería...sorprender a Shadow...
El erizo suspiró. Acarició su cabeza con gesto tierno.
-Debe estar muy preocupado por ti. Te llevaré con él.
La eriza solo asintió, y el erizo azul empujó la silla hasta sacarla de la pista.
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La eriza verde se encontraba con los brazos en la mesa, con la cabeza hundida en ellos. Se notaba cansada, la tarde anterior había estado en el parque. Bueno, mejor dicho, se pasó la tarde en el parque. No se movió para nada, esperaba a alguien, alguien que no llegó. Lo que si llegó, fue un resfriado. Estornudó, y levantó levemente la cabeza. El erizo azul de nombre Exe le tocó el hombro.
-¡Holaaaaaa Akaaaa!
-Hola...
-Te noto desanimada.-Dijo dando unas palmaditas en su espalda.
-Estoy bien...-Sonrió levemente.-Anoche no dormí bien...sólo eso.
Se notaba que la eriza no tenía ningunas ganas de hablar. El erizo iba a decir algo más, pero al ver a cierto gato que lo miraba fijamente y con una sonrisa traviesa, se ruborizó lentamente y se sentó en su lugar. La eriza suspiró, y se llevó una mano al vientre.
-Tengo nauseas...-Se dijo a sí misma, y se levantó. El maestro había salido, así que estaban solos en clase, y sus compañeros la estaban liando, cosa que no era de extrañar. Akari aprovecho entonces para ir al baño.
Salió de la clase sin problemas, y caminó, a paso lento, por el pasillo. Miraba al suelo, aunque no quería demostrarlo, estaba realmente triste. No debió esperar toda la tarde en el mismo sitio, sentada, y más sabiendo el frío que hacía y lo delicada que era su salud.
Mientras pensaba en lo mal que se sentía, se chocó contra alguien. No quiso mirar de quien se trataba.
-Déjame pasar...-Pidió con un hilo de voz. Pero la persona no se movió.-¿estas sordo...?
La eriza levantó la mirada, y se ruborizó notablemente cuando vio con quién se había chocado.
-¿Cuando dejaras de chocarte conmigo? ¿Tanto roce quieres?-Bromeó el erizo castaño oscuro, de nombre Kaito.
-¡N-No seas idiota!-Contestó a punto de golpearle, pero él agarró suavemente su muñeca.
-¿Por qué tan agresiva?
La eriza se soltó de su agarre, y miró a otro lado, molesta.
-Ayer te esperé. Y no apareciste.
-¿Qué dices?-Preguntó confuso.-Sí que fui.
-¡Mentiroso! ¡No apareciste, no te vi!-Replicó mirándolo, con los ojos llorosos.
-¿Eh...? ¡Sí que fui!¡Estuve desde las 20:30 hasta las 3 de la mañana!
-...Kaito, quedamos a las 17:00. Estuve esperándote hasta las 20:30.
El erizo suspiró y la eriza se tocó la cabeza. Finalmente el erizo sacó una rosa verde de su bolsillo trasero, y se la dio a la chica.
-Ya que no te vi ayer, te lo doy hoy. Pero que no se te suba a la cabeza.
Akari se sonrojó levemente con aquel regalo, pero no lo rechazó. Cogió la rosa y sonrió. Mientras la olía, habló:
-Siempre serás un tsundere.
-No soy tsundere.
-Aha, aha...
El erizo cogió la mano de la eriza, y empezó a caminar, haciendo que ella se extrañara.
-¿A dónde vamos?
Simplemente él no contestó. La metió en una habitación que ya no usaban los profesores, en la cual no había más que un par de papeles por el suelo, unos trapos viejos y una mesa de profesor. En cuanto la eriza entró, el erizo cerró la puerta con seguro. La verdosa lo miró y se ruborizó.
-¿¡K-Kaito!? ¿Q-Que estás...?-No le dio a tiempo a terminar, el erizo la besó apasionadamente, a los pocos segundos fue correspondido por la chica, que envolvió los brazos en su cuello y se dejó llevar. El erizo la sentó en la mesa y empezó a acariciar sus piernas.
-Te recompensaré por la espera...-Murmuró en su oreja, mientras ella cerraba los ojos y disfrutaba.
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El zorro amarillo de dos colas caminaba sólo por el parque. Había escapado de su casa un rato para poder disfrutar del aire fresco. Miraba las flores del camino sonriendo, siempre le habían gustado las flores. Mientras caminaba, vio una figura a lo lejos. Era una chica de cabello corto y verde, que recogía flores. Sintió curiosidad y se acercó a ver si la conocía. Cuando vio de quién se trataba, se ruborizó.
-"Es Cosmo!"-Pensó. La chica planta se volteó al percatarse de que alguien la miraba. Al ver al zorrito, sonrió con un leve sonrojo.
-Hola Tails.
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El zorro blanco caminaba por el pasillo del instituto, aburrido. Pensaba en qué hacer, parecía que no tuviera vida. Vio caminar por el pasillo a una eriza de color azul eléctrico, que caminaba a paso rápido hacia su clase. Se fijó bien en ella, tenía largas espinas hasta los muslos, flequillo que tapaba parte de sus ojos, ojos verde esmeralda, y gesto serio. Parecía alguien madura.
Pasó a su lado, y decidió parar de caminar para seguirla. Al poco rato de caminar, la chica habló.
-¿Quieres algo?
-Tal vez tu nombre.-Respondió sonriendo el zorro, caminando a su lado.
-¿Por qué quieres saber?-
El zorro se encogió de hombros, e intentó acercarse más, pero ella sólo se alejaba.
-¿A dónde vas?
-A clase, obviamente.
-Aahhh...
Después de un rato más caminando, la eriza suspiró.
-Soy Melody.
-Melody...Melody...se parece a Melodía...
La eriza lo miró, para luego reír levemente. Quedó claro que Shiro no sabía inglés y...que no tenía sentido del ridículo.
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Le tocó al joven profesor quedarse en clase para un examen de recuperación de una alumna "especial". Kevin esperó pacientemente a la alumna, pero el timbre de entrada sonó, y no llegaba. Estuvo esperando, hasta que quedó tan solo media hora de clase. Suspiró y se levantó de la silla, dispuesto a irse, pero en ese momento la puerta se abrió, y una gata de pelaje color crema y cabello azul recogido con coletas que le caían por los hombros entró. No tenía expresión en su rostro, y tampoco hablaba. Miró al hombre directamente a los ojos, y luego se sentó. Miró el examen que tenía encima de la mesa, y rápidamente empezó a escribir. El erizo la miraba, el examen era largo, y se había presentado con media hora de retraso, pero decidió no echarle la bronca ni protestarle. Se limitó a mirarla. Escribía muy rápido. Entonces pensó, ¿por qué alguien listo tendría que hacer un examen de recuperación? Cuando quedaban 5 minutos, la gata dejó de escribir. Se levantó y le entregó el examen al profesor, sin mediar palabra, para después irse como había entrado.
Kevin miró el examen y leyó en voz alta el nombre de la alumna:
-Mimu Suzu"-
El erizo amarillo claro estaba en la entrada del instituto, mirando a los alumnos que hacían novillos, sin vergüenza ninguna, estaban tranquilos sentados en las escaleras o esparcidos por el patio, fumando, algunos de manera rápida, hasta el límite de fumarse el paquete.
De ver a los niños fumar, al erizo también le entraron ganas, pero decidió que no era apropiado. Se había quedado allí a esperar a su hermano, aunque pensó que lo más probable era que se fuera con la gata con la que lo vio el día anterior. Bostezó aburrido. A su lado pasó la gata que acababa de terminar el examen, y la miró. Ella lo miró de reojo, pero él no lo notó. Decidió no darle importancia y bostezó de nuevo, y decidió no esperar más e irse a casa.
El erizo azul esperaba ansioso la hora de salida, quería volver a casa de una vez, estaba harto de verle la cara a los maestros y ver aquella maldita cárcel que le arruinaba la vida. Paseó la mirada por el patio. Ya había llevado a la eriza rubia con Shadow, él la había estado buscando desde que se fue, y suspiró aliviado al verla. Sonic se alegraba de haber ayudado. Entonces vio que pasaba delante de él la eriza rosa que tanto ansiaba ver, y salió rápidamente de sus pensamientos. Caminaba hacia un lugar fijo, y el erizo se levantó. Deseaba ir a hablar con ella, pero su cara se descompuso al ver que la eriza hablaba con el erizo verde de nombre Scourge, y que él la invitaba a subir a su moto, y ella aceptaba. Scourge encendió la moto y Amy se abrazó a su cintura, y en menos que canta un gallo ambos salieron de los territorios del instituto. El erizo azul estaba confundido, sorprendido, y sobretodo, triste. Unas nauseas se apoderaron de su estómago, y por unos instantes, tuvo las necesidades de vomitar.
Sonic, Tails, Cosmo,Amy...(C) SEGA
Sekushi, Astro, Arely...(c) Sonamyfanlove
Aqua...(c) BlueRosePegasus
Esmeralda...(c) SweetSilvy
Exe, Michael...(c) sonicx147
Akari...(c) Terai-Pss
Kevin...(c) 0Pablo1
Melody...(c) KarinaTiburnom
Shiro...(c) Joey D'Agostino
Kaito, Mimu, Shatsu...(c) Amy Rose FanGirl (me)
Perdón si este capítulo no tiene mucho salseo n_nUu
Gracias por leer~
